26 de noviembre de 2019

URUGUAY.

Elecciones: los votos que definirán el resultado
25 noviembre 2019.
Con paciencia los uruguayos deben esperar hasta jueves o viernes para saber quién será el próximo presidente, tras un ballottage reñido como nunca. Luis Lacalle Pou, líder del conservador Partido Nacional, obtuvo el 48,7 por ciento de los votos y Daniel Martínez, del centro-izquierdista Frente Amplio, consiguió el 47,5 por ciento de los sufragios, según arrojó el escrutinio primario. 
La diferencia de apenas 30.000 votos es inferior a la de los sufragios «observados», cuando los electores sufragan en circuitos que no les corresponden o no figuran en el padrón, en este caso unas 35.000 papeletas, por lo que hay que esperar a que la Corte Electoral realice el escrutinio secundario (el recuento voto a voto), que esta vez será clave para definir al sucesor de Tabaré Vázquez.
El presidente de la Corte Electoral, José Arocena, dijo que el segundo escrutinio comienza el martes y terminará como máximo el viernes.  El escenario se presenta más complejo para para Martínez, exintendente de Montevideo.  Según la consultora Enia, el candidato frentemplista necesita obtener 91 por ciento de los votos observados.
«El Frente Amplio sigue siendo mayoría. Se juntaron cinco partidos para llegar al porcentaje tan parejo. Si no existiera el ballottage, la izquierda ya hubiera ganado» dijo en la peatonal Sarandí Mariela Centurión, vendedora de 52 años.
Es que Lacalle Pou formó una coalición «multicolor» con el Partido Colorado, el ultraderechista Cabildo Abierto y dos formaciones minoritarias (Partido Independiente y Partido de la Gente).  Esta alianza cuenta con mayoría parlamentaria. 
Las encuestadoras no anticiparon una segunda vuelta tan reñida: le daban una ventaja a Lacalle Pou de entre cuatro y ocho puntos. Estas urnas revelaron un electorado partido en dos: Montevideo y Canelones marcadamente frenteamplista y un interior favorable a la oposición. Montevideo y Canelones representan el Uruguay más urbano y moderno. 
Si se confirman los resultados del escrutinio primario, el país daría un giro a la derecha tras 15 años de gobiernos de izquierda. Entre 2005 y 2019, Uruguay aprobó leyes de vanguardia en la región como la legalización del cannabis, la legalización del aborto y el matrimonio homosexual. 
Por Mercedes López San Miguel


Uruguay cambia: ¿la disputa seguirá en las calles?
Nicolás Centurión / Resumen Latinoamericano / 25 de noviembre de 2019
Pasó la segunda vuelta de las elecciones en Uruguay y todo indica que la derecha junto a la ultraderecha vuelve al gobierno, luego de 15 años de gobiernos frenteamplistas ininterrumpidos.
Quedan 35 mil votos observados por escrutar y la diferencia es de 28 mil votos de la fórmula Lacalle Pou-Argimon por encima de la oficialista. Parece casi imposible la remontada ya que se necesita un voto más que la otra fórmula para ganar, pero igual desde el Frente Amplio se mantienen las esperanzas vivas.
El resultado fue una sorpresa para todos, la Coalición Multicolor se quedó con el festejo atragantado. Lo que los medios de comunicación y las encuestas vaticinaban con una diferencia de ocho puntos porcentuales, no resultó de esa manera. La ventaja holgada de la coalición de cinco partidos contra el Frente Amplio apenas fue 28 mil .
De igual manera, desde la izquierda se deben hacer varias autocríticas.
Uruguay parecía un oasis en la convulsionada Latinoamérica, mantenía cierta estabilidad económica y política, tenía índices que eran ejemplo mundial. Aunque también era levantada como un ejemplo por organismos internacionales que otrora eran mala palabra en la izquierda y muchos dirigentes se vieron hipnotizados por estos elogios.
Pero la derecha se alió en la Coalición Multicolor con un líder hijo de la oligarquía nacional, un exgeneral defensor de los torturadores de la dictadura como Guido Manini, líder de Cabildo Abierto, un neoliberal formado en Chicago y grupos minoritarios de la derecha que piden mano dura, siempre que no les toque a ellos.
¿Acaso el pueblo uruguayo tiene una conciencia elevada por encima del común de Latinoamérica? ¿Las fronteras uruguayas estaban blindadas ante el embate fascista de la región?
Este germen conservador estaba fermentando hace tiempo y encontró su lugar en el mundo en Cabildo Abierto. El Centro Militar ya existía; los fascistas, ya existían; los nostálgicos de la dictadura, ya existían; solo que ahora tienen las condiciones materiales y subjetivas para llevar adelante sus cometidos.
Las consecuencias para la clase trabajadora serán muy duras. Llevarán adelante las políticas económicas de ajuste, el FMI ya está rondando como buitre a la carroña. El gatillo fácil ya tiene sus balas cargadas. Los Consejos de Salarios serán cáscara vacía de lo que un día fueron.
Todo se hará a la uruguaya, en un tono tranquilo, somero; sin grandes exabruptos desde el líder blanco Lacalle Pou, porque para derrapes está Cabildo Abierto, con sus declaraciones sobre la familia, la mujer, el aborto, los homosexuales, la población trans.
La tarea del campo nacional y popular no será sólo recuperar el gobierno, sino crear organización y un germen de participación popular, para que el pueblo en su conjunto sea protagonista de los cambios necesarios y estructurales que urgen para un mundo alternativo a este sistema.
La tarea de derrotar al fascismo y reducirlo a su expresión mínima es cuestión de supervivencia, no solo declarativa ni de principios. Las formas antidemocráticas, que utilizan al odio como dispositivo político, que operan contra toda organización que apueste por la liberación, no deben tener cabida.
La maleza la despejó la propia derecha y dejó claro que no hay lugar para las medias tintas. Los caminos de puntas de pie, equidistantes y que quieren quedar bien con dios y con el diablo ya han dado sobradas muestras que conducen al abismo.
El panorama cambió y lo que se avizora como el nuevo gobierno de derecha no va a tener mucho margen de maniobra. Tiene prácticamente los mismos votos que su contrincante y la disputa seguirá en las calles.
* Estudiante de Licenciatura en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
Envio:RL

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