Se trata de Osvalo Laurella Crippa, juzgado y declarado responsable por delitos de lesa humanidad.
POR SHIRLEY HERREROS
MARZO 1, 2020
Es el último de la derecha. Fue
interventor de la policía durante la última dictadura cívico-militar. Foto
Mauro Pérez.
El coronel que cumple
prisión domiciliaria en Bahía Blanca por los delitos de lesa humanidad
cometidos en Neuquén, Osvaldo Laurella Crippa, figura en la galería
de destacados jefes policiales, en la pared de greso de la jefatura neuquina.
El militar tuvo dos
condenas en los juicios federales por los secuestros y torturas durante la
represión en la región: la primera fue en 2012. Se le impusieron 23
años de prisión y la pena la confirmó Casación.
La segunda en el
cuarto juicio de lesa, fue por ocho años de prisión.
Entre otras
acusaciones, se destacó su rol de coordinación con inteligencia en el
denominado “Operativo Cutral Co”. Fue probado que se usó la
comisaría provincial de la comarca petrolera como lugar de torturas, durante la
semana de junio de 1976.
En esas audiencias
una testigo, que en 1977 tenía 16 años, dijo ante los jueces que fue detenida
en una comisaría de la ciudad de Neuquén y que fue Laurella quien presenció la
revisión médica que se le practicó, como parte de la humillación tras la detención
arbitraria.
La foto no reseña su
condición de militar, sino que lo retrata cuando fue jefe policial interventor.
No es el único lugar
de los pasillos de las instituciones democráticas donde figuran , a modo de
memoria y homenaje, las autoridades militares.
En el salón de
acuerdos de la Casa de Gobierno, está Domingo Trimarco y los demás gobernadores
de facto que tuvo la provincia de Neuquén.
En el Concejo
Deliberante de la ciudad, fueron infructuosas las gestiones para quitar el
nombre del gobernador neuquino de la dictadura de una de las calles del barrio
Confluencia.
La negativa llegó de
las bancadas del MPN y de Cambiemos, que votaron en ambas oportunidades, en
contra del proyecto del UNE que buscó quitar el nombre del gobernante de facto,
y como medida complemetaria, renombar la calle como Arlene Seguel,
estudiante de universitaria desaparecida.
En números
23 años
fue la pena que se le
impuso al coronel de inteligencia en 2012 por secuestro y torturas. La segunda
fue por ocho años, en 2016.Fuente:RioNegro

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