Un hijo del político secuestrado en diciembre de 1976, declaró en el juicio por su desaparición y torturas
FINAL. Dardo Molina (h) contó cómo fue la búsqueda de su padre.
Dardo Molina, el ex vicegobernador de la provincia desaparecido en 1976, fue identificado en el Pozo de Vargas en 2014. Ayer, el caso de su secuestro llegó por primera vez a juicio oral, en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. Su hijo, Dardo, fue el encargado de llevar el testimonio ante el los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y José Camilo Quiroga Uriburu.
Dardo Molina hijo tenía 22 años cuando secuestraron al ex senador provincial de su estudio, ubicado en Congreso al 300, el 15 de diciembre de 1976. “Mi padre llevaba a su hermano Oscar a que le hagan quimioterapia, se iba al estudio y más tarde volvía a buscarlo de la clínica -contó Dardo, que en ese entonces era el secretario del abogado-. Cerca de las 20.30, fue a buscarlo. Dejó un papel que decía ‘ya vuelvo’, pero no lo volvimos a ver”, relató Molina, y agregó: “un amigo vio cuando varias personas de civil lo sacaron del estudio, en su propio Torino blanco”.
“Encontraron el auto completamente destruido con orificios de bala, en San Andres. Nos dijeron que el auto estaba vinculado a un ‘enfrentamiento’ con terroristas”.
Su madre, Josefina Chazarreta, hizo averiguaciones y presentó habeas corpus. Habló con el secretario de Gobierno, en ese entonces, al que se refirió como el “tristemente conocido” coronel Julio Ernesto Balloffet, todo ello, sin resultados. Por el contrario, señaló, intentaron desviar la investigación dando a la familia información falsa sobre su posible paradero.
Dardo Molina era un abogado y político muy conocido. Había sido diputado por el Departamento Monteros, secretario general de la Universidad Nacional de Tucumán y decano interventor en la Facultad de Derecho. A partir de 1972, fue también secretario general del Consejo Directivo del Partido Justicialista y del Frejuli a partir de 1972, cuando era gobernador Amado Juri. En el período constitucional de 1973 a 1976 fue elegido senador provincial y presidente del Senado. Terminado su mandato, había vuelto a la profesión de abogado y estaba en contacto con Héctor Vázquez Guzmán y con Guillermo “el Chonga” Vargas Aignasse, también secuestrados. Fue visto en el centro clandestino de detención Jefatura de Policía y en el Arsenal, por una testigo, quien declaró que lo ingresaron, en muy mal estado de salud, la noche del 11 al 12 de Marzo de 1977
La persecución a la familia no cesó con el secuestro del padre. Molina relató que un grupo de militares allanó su casa del barrio Horco Molle y se llevó expedientes del trabajo del abogado.
“Durante un tiempo creímos que mi padre estaba detenido ilegalmente”, dijo. Pensaron que, en algún momento, lo iban a “legalizar”, porque, según averiguaron, el 7 de diciembre de 1976, se había dictado un decreto por el cual se lo puso a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Pero, según una nota del Ministerio del Interior, firmada en 1978, Molina jamás fue detenido y “estaba prófugo”; según le dijeron a la familia. Un decreto del 24 de diciembre de 1977 deja sin efecto la detención, pero sin que se pueda saber el paradero del ex senador..
Los restos identificados en el Pozo de Vargas, la fosa clandestina donde fueron arrojados decenas de desaparecidos, no permiten terminar de completar su historia. “Esperamos que nos entreguen el cráneo, para saber la causa de la muerte”, afirmó su hijo.
“Mi padre vive en nuestros corazones”, dijo Molina, al dedicarle un agradecimiento a las abogadas Laura Figueroa, Liliana Vitar y Alicia Noli, que tomaron causas de desaparecidos en la dictadura. “Porque esta lucha no empezó cuando bajaron el cuadro de (Jorge Rafael) Videla en el Colegio Militar, empezó el mísmo 24 de marzo de 1976”, concluyó.
Fuente:LaGaceta
Fuente:LaGaceta
13 de marzo de 2020
Dardo Molina hijo declaró sobre el secuestro de su padre en 1976
Mi madre murió de pena en 1983” Molina fue vicegobernador de Tucumán. Sus restos fueron identificados en 2014. El caso es parte de la causa Operativo Independencia II.
Dardo Molina fue vicegobernador de Tucuman hasta el golpe de estado cuando fue secuestrado.
Imagen: Julio Pantoja
Imagen: Julio Pantoja
“Ya vuelvo”, fue lo último que Dardo Francisco Molina escribió en aquel diciembre de 1976 en la capital de Tucumán. Se disponía a ir a buscar a un hermano pero una patota de la dictadura ingresó a su estudio de abogado, lo secuestró y lo desapareció. Más de 40 años después de aquel suceso, el caso de Molina –que llegó a ser vicegobernador hasta el momento del golpe cívico militar– es uno de los que se ventila en el marco del juicio oral de la megacausa Operativo Independencia II y que tiene a 25 militares, gendarmes y ex agentes de inteligencia acusados de delitos de lesa humanidad contra 233 víctimas. Ayer, el hijo de Molina dio su testimonio ante el Tribunal Oral Federal donde relató el doloroso peregrinar junto a su madre Josefina Chazarreta cuando, como otros tantos miles, buscaba a su famliar desaparecidos: “Siempre la acompañé, golpeamos muchas puertas, de iglesias, comisarias, presentamos un habeas corpus, pero no hubo ningún resultado. Mi madre murió de pena en julio del 83”.
Molina había sido parte integrante de la resistencia peronista y como tal fue el único tucumano que integró la comitiva que acompañó el retorno al país desde España de Juan Domingo Perón, en junio de 1973 tras 18 años de exilio. En las elecciones de aquel 73 fue electo senador provincial y luego ocupó la presidencia del cuerpo lo que lo convirtió en el vicegobernador de Amado Nicomedes Juri. Tras el golpe de 1976, Molina se recluyó en su tarea como abogado pero, como reconoció su hijo, sentían la presencia de los organismos de inteligencia que lo cercaban cada día más. El 15 de diciembre de 1976 fue secuestrado. Su familia participó de la incipiente resistencia que tuvo la dictadura en Tucumán y también una vez que retornó la democracia.
En febrero de 2014 los restos de Molina fueron identificados en el denominado Pozo de Vargas, la fosa común más grande de la Argentina donde se encontraron 140 cadáveres donde un cententar ya fueron identificados. Esa es una tarea que todavía siguen realizando los integrantes del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) e integrantes del Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, Conicet-UNT), donde también participó el Equipo Argentino de Antropología Forense.
“Mi padre fue abogado recibido de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), fue secretario general de la UNT, interventor de la Facultad de Derecho, secretario general del Partido Justicialista y del Frente Justicialista para la Liberación, diputado senador provincial y ejerció como vicegobernador” hasta el golpe del 24 del 76, enumeró ante los jueces, Dardo Molina (h), quien tenía 22 años cuando secuestraron a su padre.
Molina hijo recordó que “ese 15 de diciembre fue nefasto y se notaba que los servicios de inteligencia ya tenían un mecanismo armado”, indicó y agregó que “mi padre tenía la costumbre de llevar a su hermano a las 19.30 a una clínica para que le hagan quimioterapia, luego se iba a su estudio y a las 20.30 volvía a buscarlo, pero ese día lo secuestraron, solo dejó un papel sobre su escritorio que decía ‘ya vuelvo’ y nunca volvió”, relató. Molina recordó que la primera información de su padre se las brindó un amigo de la familia quien “nos contó que estaba llegando al estudio cuando vio que se lo llevaban en su propio auto, un Torino blanco” y “nos dijo que dos hombres iban adelante, mi padre atrás, en el medio con otros dos sentados de cada lado”.
Josefina, la esposa de Molina, fue la encargada de hacer las gestiones para obtener información. “Siempre la acompañé, golpeamos muchas puertas, de iglesias, comisarias, presentamos un habeas corpus, pero no hubo ningún resultado” indicó y lamentó “mi madre murió de pena en julio del 83, cuando ya no había esperanzas de que mi padre apareciera, no pudo ver la vuelta de la democracia”, expresó. “Me siento orgulloso de dar este testimonio, mi padre vive en nuestros corazones”.
Fuente:Pagina12


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