Le otorgaron la prisión domiciliaria, pero no se efectivizó. Tiene 78 años y está detenido en la cárcel de Ezeiza. Fue condenado cuatro veces, dos a perpetua.
POR SHIRLEY HERREROS
MAYO 10, 2020
La última acusación
que pesaba sobre Raúl Guglielminetti, por las torturas y
desapariciones forzadas de las que participó cuando estuvo en Neuquén, fue
elevada a juicio esta semana por el juez federal Gustavo Villanueva.
A fines de marzo el
Tribunal Oral Federal de Neuquén (TOF) le otorgó la prisión domiciliaria
por riesgo de COVID 19, pero no llegó a hacerse efectiva. En abril los
magistrados confirmaron su continuidad en el penal con prisión preventiva
debido a que deberá enfrentar un tercer juicio en la provincia.
El debate, que
será el séptimo en la jurisdicción, no se realizó aún debido a que
la actividad judicial quedó afectada por las restricciones de circulación y de
prevención de contagio por el nuevo coronavirus.
A los 78 años,
Guglielminetti está alojado en la cárcel de Ezeiza por cuatro condenas de
diferentes tribunales, dos de ellas a perpetua.
Cuando cumplió 70 el
TOF de Neuquén le otorgó la domiciliaria, pero los jueces de las otras causas
penales pendientes (en Buenos Aires) rechazaron el egreso del penal.
Es uno de los tres
condenados por delitos de lesa humanidad que se encuentra actualmente en una
unidad de detención (ver aparte).
Guglielminetti era
conocido en Neuquén antes del golpe militar de 1976. Se decía que era “servicio” cuando
se presentaba como periodista de la radio LU5 y salía al aire en
programas deportivos.
La misma sospecha se
tenía de él cuando participaba de las asambleas de los obreros que
construían la represa de El Chocón (para marcar a los dirigentes), o
cuando integró la fuerza de choque del ex rector Remus Tetu en
el tiempo de la triple A, de las expulsiones de los docentes y de las listas
negras en la Universidad Nacional del Comahue.
En democracia fue
denunciado por los organismos de Derechos Humanos cuando integró la
escolta de seguridad del entonces presidente Raúl Alfonsín.
Se hizo llamar “mayor
Guastavino” a partir de 1976 en los centros clandestinos de de
detención y tortura de Neuquén y Buenos Aires. Se presentaba como integrante de
la Federal cuando participaba de secuestros con los grupos de tarea o amenazaba
a dirigentes obreros por la calle, pero nunca fue militar o policía, sino un
civil que cobró sueldo como personal de Inteligencia del Ejército.
El 26 de marzo el TOF
neuquino le otorgó la domiciliaria por petición de la defensa oficial, como
integrante de los “grupos de riesgo” en el contexto de la pandemia. La
resolución del juez Alejandro Cabral indicó que la medida se podía cumplir si
lo autorizaban otros magistrados que tramitaban causas que lo involucraban.
El 24 de abril pasado
el TOF (integrado también por Cabral), confirmó que Guglielminetti debe seguir
en prisión preventiva.
Antes, no sólo
rechazaron la domiciliaria los vocales de tribunales bonaerenses, sino también
el juez de instrucción 2 de Neuquén, Gustavo Villanueva.
“No me plantearon la
domiciliaria para Guglielminetti por COVID, sigue con prisión preventiva. La
Cámara de Roca confirmó su procesamiento. Hoy está a disposición del TOF
Neuquén, de este tribunal y los dos tribunales orales de Capital”, sostuvo
Villanueva.
Las Madres de Plaza de Mayo, filial Neuquén y Alto
Valle, asistieron a todos los debates. Foto archivo.
A la mayoría de los condenados se les concedió
domiciliaria
La mayoría de los condenados
en la región por torturas y desapariciones forzadas durante el terrorismo de
Estado cumplen con prisión domiciliaria. Solo 3 permanecen en unidades
de detención: Raúl Guglielminetti, Jorge Di Pasquale y Norberto Condal.
Así lo definieron
otros tribunales federales que tienen a cargo el cumplimiento de las
condenas recibidas fuera de Neuquén.
De los condenados por
el TOF de la provincia (en sus diferentes integraciones), la última
domiciliaria fue otorgada al comisario rionegrino Saturnino Martínez, por
riesgo de Covid-19, el 24 de marzo pasado. Martínez estaba cumpliendo su último
año de condena.
Antes, lograron la
excarcelación (por libertad condicional) los comisarios rionegrinos Alberto
Camarelli y Miguel Angel Quiñones. Todos los casos fueron apelados por la
fiscalía, pero las excarelaciones y domiciliarias finalmente fueron concedidas.
A 12 años del inicio
de los juicios orales por los delitos cometidos en 1976 durante la dictadura
militar, los acusados tienen entre 70 y 90 años. La opinión mayoritaria
de los jueces federales de Neuquén fue que el cumplimiento de condenas y
preventivas se lleve a cabo en sus casas.
Fuente:RioNegro


No hay comentarios:
Publicar un comentario