10 de mayo de 2020

TROPEL 2 del 10.05.2020.

10 de mayo de 2020
Cómo es la vuelta a la actividad en la ciudad bonaerense de Baradero 
Coronavirus: Una vida nueva después de la cuarentena 
Los vecinos de Baradero cuentan cómo fue el regreso a la actividad, con distanciamiento social, preocupación por la higiene y todavía sin salidas recreativas. Los problemas económicas y la asistencia del Estado
Por Patricia Chaina
Imagen: Bernardino Avila
“No puedo hablar, pero estoy conforme con las medidas”, dice Cintia, y señala un reloj imaginario en su mano. Es casi mediodía. Ella habla mientras camina, va rápido. Recién salió de la Municipalidad y sube a un coche. Es la única persona que se ve apurada en la ciudad, donde a las 13 horas cierran los estudios contables, las escribanías, los consultorios médicos. Después de mediodía Baradero entra, podría decirse, en un modo de siesta provinciana permanente. “Y a partir de las 18 no ves a nadie en la calle, nos adaptamos a los horarios”, cuenta José Cabañas, antes de subir a la bici para volver a su casa. Es agente de policía y sale de su guardia municipal, cuando se detiene para contestar la consulta de PáginaI12.
En esta nueva vida a la que nacemos, en pandemia, lo cotidiano comienza a ofrecer un nuevo perfil de sociedad. La que se gesta, con el tono y el ritmo que impone el distanciamiento social. Puede verse en los distritos que iniciaron la apertura de la cuarentena. Baradero es uno de esos distritos, en la provincia de Buenos Aires donde comenzaron a funcionar actividades no esenciales. Sus vecinos, entrevistados por este diario, cuentan cómo mantienen la zona “desinfectada” y, al mismo tiempo, reflexionan sobre esta nueva vida, en modo pandemia.
Ya en la ruta, cuando uno va llegando a Baradero se percibe una prolijidad de película futurista. No hay bullicio del factor humano. Solo camiones, camionetas de traslado de mercadería, y muchos vehículos particulares. No hay puestos de productos regionales a los costados. Ni parrillas. Los carteles de “frutillas”, “limones” o “choris” plantados en las banquinas anuncian en vano, los puestos están vacios. El corredor de la Ruta 9 ofrece en Baradero, en el desvío que media entre Zárate y San Pedro, una particularidad, una ciudad donde no hay coronavirus.
La ciudad desplegó una estrategia sanitaria a cargo de un Comité de Crisis que es estricto en los controles. Toman la fiebre a cada persona que ingresa a la ciudad y fumigan sus vehículos, en un “arco sanitizador” a modo de bienvenida. Incluso hay terraplenes que impiden el acceso por las rutas locales. Cuidan su estatus sanitario y no tienen casos de coronavirus. Aunque hay sospechas y saltan alarmas con algunos transportistas que llegan a la ciudad, Baradero exhibe su credencial de zona libre de virus.
Algunos arriesgan: “Somos una ciudad que está campo adentro, no sobre la ruta, y eso ayuda”, dice Romina Fernández que se crió en el campo y vive en la ciudad. Otros lo adjudican a “las medidas preventivas tomadas en los geriátricos”, una semana antes que a nivel país. Y destacan también la respuesta de la sociedad civil.
El Comité de Crisis es un ejemplo de la nueva modalidad. Allí convive el municipio con Bomberos Voluntarios y la Sociedad Rural. La salud pública y privada forman una alianza de trabajo: el sistema público atenderá toda afección de coronavirus. El privado, lo demás, desde partos hasta accidentes de tránsito, que en Baradero eran de nivel superior a lo normal. “Había muchos y eso ahora bajó”, como efecto positivo de la cuarentena.
Hay movimiento en la ciudad. Se ven comercios abiertos además de farmacias y ferreterías: son ópticas, casas de ropa, venta de materiales de construcción. Hay gente haciendo cola en lugares de pago, con la distancia óptima. Todos con tapaboca. Los coches van y vienen. Hay muchos, pero transitan con ritmo de siesta de provincia, cuando en verdad es la mañana de un viernes.
Hoy en Baradero todo parece funcionar aletargado, como en cámara lenta. Faltan niños en las plazas. Falta color en la ciudad. La gente circula en calma pero atenta. Algo de puesta en escena, de movimientos aprendidos, se observa en las calles, como si la vida cotidiana habitara una dimensión imaginaria donde se imponen la cautela y, por supuesto, la distancia.
A pesar del frío, los que caminan por la plaza disfrutan la tibieza del sol de mayo. La ciudad está administrando su funcionamiento. “Es difícil”, “cuesta”, dicen los vecinos. Pero se adaptan al requerimiento y transitan la apertura por tramos, a consciencia. Respetan los tiempos que impone la emergencia. Entran y salen de algunos edificios. Cruzan la plaza, frente a la Municipalidad. Del otro lado, está la iglesia. En una esquina, el café. Todo cerrado, salvo los lugares habilitados. En los bancos y lugares de pago hay gente haciendo cola. Y en sus veredas se ven las marcas que indican el distanciamiento.
En una moto viaja junto a un mayor, un niño, con tapabocas de colores. “Irán a un trámite”, advierte un vecino. “Cuesta, pero todos estamos haciendo lo correcto, por eso funciona”, agrega el agente Cabaña. “En mi barrio cuesta más --detalla--, alguna gente anda sin barbijo. En el almacén le dije al dueño que ponga un cartel para que no entren sin barbijo. Y que él también use. Para cuidarnos entre todos. Le hablé como ciudadano, no como policía, y me hizo caso”, cuenta con orgullo. Y sube a su bicicleta.
Todavía no hay salidas recreativas en Baradero. Pero junto a la nueva tanda de comercios, se habilitaron con turno y por las tardes las peluquerías y los lavaderos de autos. También los consultorios médicos. Las cuadrillas de la municipalidad recorren los comercios. Controlan. Entregan barbijos y alcohol en gel.
La ciudad concentra fábricas de galletitas, aceites, autopartes y químicos. Entre las medidas de prevención se destaca la indicación de cuarentena para los transportistas, un rubro con mucha población en la zona, y un protocolo de convivencia en familia. “Mientras sean asintomáticos no se hace aislamiento”, explican desde la Dirección de Relaciones con la Comunidad municipal. Esa dirección mantiene una línea de seguimiento. Y aunque hay reclamos “se respeta”, cuenta Natalia Negre directora del área.
Dividir el gabinete fue otro de los aciertos de gestión en el municipio que lidera Esteban Sanzio. “Una línea siguió los servicios esenciales y otra las asistencias”, señala Negre. Además hay una línea de asistencia psicológica muy utilizada por los vecinos. Y el armado unificado para el sector salud con el que se preparan para los casos que pudieran ocurrir.
En los barrios
“En el barrio es mas difícil porque los chicos quieren salir, no ven el problema”, explica Romina Fernández. Es maestra jardinera y vive lejos del centro. Frente a su casa hay grandes terrenos ideales “para un fulbito”. Sin embargo su hijo Axel, de 12 años, no puede ir. “Incluso pasó su cumple en cuarentena, pobre, pero es la única manera para evitar que se propague, no circular, mi marido trabaja en la construcción por eso sale, pero yo solo salgo cuando voy al colegio a entregar materiales. Mis padres viven en el campo acá cerca, y si tienen que hacer algo los ayuda mi hermana. Ustedes son las primeras personas que entran a esta casa desde que empezó la cuarentena”, detalla Romina al equipo de PáginaI12.
En los barrios, por las noches, circula un camión regador. Fumiga con solución de agua con hipoclorito. “No es fácil”, admiten en la municipalidad. Pero concentran los esfuerzos en que sea posible.
En el centro
Todo funciona con la luz del sol. Salvo el rubro gastronómico. Algunos comercios pueden entregar a domicilio, hasta las 23. Pero no todos tienen delivery. Hay muchos locales cerrados. Por caso, las cervecerías. “Los gastronómicos nos estamos fundiendo por los altos costos de los locales y los insumos, agua, luz y gas”, dice Martin Pousa, dueño de la pizzeria Martineza y presidente de la Cámara Gastronómica de la ciudad. Destaca la actividad que los movimientos sociales realizan en los barrios alejados del centro: “Funcionan los comedores y los merenderos, más la tarjeta alimentaria y el bono de la emergencia, la asistencia está funcionando” detalla. Pero aguarda una nueva reunión con el municipio, para que bajen las tarifas y los alquileres, y no tener que despedir a sus cinco empleados ni tener que cerrar su Martineza en forma definitiva.



10 de mayo de 2020
El plazo hasta el lunes
Qué piensan Alberto Fernández y Guzmán sobre el canje, la economía informal y la reforma impositiva 
El plazo vence este lunes. Conversaciones que siguen. La duda: cerrar o prorrogar. Una posible fecha inesperada. Las respuestas de los bonistas sintetizadas por el presidente. El mapa del IFE.
Por Mario Wainfeld
El presidente Alberto Fernández recibió el sábado en Olivos al ministro de Economía, Martín Guzmán. El ítem central de la agenda, claro, fue la reestructuración de la deuda privada nominada en dólares o euros sujeta a legislación extranjera (“canje” en adelante) pero abordaron otros temas. En principio la negociación termina mañana, el Gobierno anunció que espera contraofertas hasta último momento 


En la eternidad del fin de semana Guzmán sigue conversando con representantes de los grandes fondos de inversión que rehúsan cualquier acuerdo hasta ahora. Hasta con Black Rock que (reescribiendo la frase de “El Padrino”) hizo una oferta que la Argentina no puede aceptar.
Guzmán la divulgó, incordiando a los financistas.
Son más nulas que escasas las perspectivas de acrecentar en horas el bajo porcentaje que se avino a la oferta argentina. El Presidente cavila entre dos alternativas: dar por cerradas las tratativas mañana o bien prorrogarlas. Se suele señalar que la nueva fecha sería el 22 de mayo, dead line del default. Sin embargo, AF deslizó ante quienes podían oírlo que el plazo podría extenderse hasta otro día posterior. “Estamos demostrando que queremos evitar el default, pagar de buena fe. También nos importa probar que un acuerdo incumplible puede ser peor que el default”.
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Fernández sintetiza el conjunto de las contrapropuestas de los bonistas externos. “Nos ofrecen no cobrarnos durante nuestro mandato. Y una quita mínima. Es una especie de soborno que nos dejaría tranquilos estos años pero sometería a un calvario al que viene después. Inaceptable”.
En el río revuelto de la crisis mundial, la dupla Guzmán-Fernández ratifica la buena fe de Argentina. El apoyo de 135 eminentes economistas mundiales incluyendo dos premios Nóbel, entiende AF, “rebeló a los acreedores”. Vaivenes de la época: el Gobierno piensa que un nuevo espaldarazo del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la propuesta podría dar plafón a la ampliación de plazos.
Guzmán fatiga teleconferencias con lobos de Nueva York mientras mira de reojo a Washington, pongalé.
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Veintitrés mandatarios provinciales firmaron una solicitada conjunta apoyando a la renegociación que encabeza el Presidente. Solo rehusó hacerlo el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá, desoyendo los pedidos-consejos de altos integrantes del gabinete nacional. “El Alberto --comentan en Palacio refiriéndose al gobernador-- piensa que es más conveniente declarar el default y luego arrancar otra negociación”. “Como su hermano Adolfo --bromean en la Casa Rosada-- será una cuestión genética”. No es genética, es política… cuestión de prioridades. De cualquier manera, ojo al piojo: Alberto F. y Guzmán temen más a un acuerdo incumplible que a un default provocado por la intransigencia de los bonistas. “El mundo”, tan endiosado por el macrismo, convalida la postura argentina. El FMI, diversos organismos internacionales, presidentes de países centrales visitados por Fernández cuando viajar era posible. Las comparaciones con Venezuela e Irán pasaron de moda.
Arribar a buen puerto con el canje aliviaría las arcas fiscales y permitiría volcar más fondos a la economía real. Hombre de talante calmo, Guzmán se enfada amablemente cuando se lo sindica como “el especialista en canje”. El crecimiento del gasto social desde marzo justifica su enojo.
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El Presidente y su ministro inesperado repasaron las revelaciones del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que trazó un mapa de la clase trabajadora, asombroso hasta para los iniciados del Gobierno. La cantidad de laburantes “en negro” superó las previsiones. Y quedaron afuera una cantidad enorme de cuentapropistas que tampoco están formalizados. “Gente que cobra y no factura ni paga monotributo”, sintetiza Fernández “desde plomeros hasta profesionales universitarios”.
Llegar a esas personas con programas de ingresos o concederles créditos blandos se complejiza porque están flojos de papeles. “¿Cómo depositarle en la tarjeta de crédito el equivalente a tres meses de facturación si no facturan?”, se atribula Fernández.
La ciudadanía fiscal implantada por Domingo Cavallo hace cerca de treinta años dista de ser generalizada. Un cuarenta por ciento de trabajadores no registrados, una cifra elevada de personas de clase media quedan fuera del radar de la AFIP.
Pensar en el futuro parece imposible durante la pandemia. El Presidente lo intenta. “Le dije a Martín que cuando esto se normalice hay que hacer de una buena vez la reforma impositiva.”
Al hablar en confianza el Presidente luce más enojado que cuando explica filminas en conferencias de prensa. Despotrica contra la avaricia de los que rechazan el impuesto a las grandes fortunas. Una verificación empírica atrajo su atención. Alguien le chimentó que el mayor aportante de impuesto a las ganancias no es Paolo Rocca ni nadie que se le parezca. Un hombre común, no conocido, que no figura en la lista de argentinos más ricos. Estos, en realidad, tributan poco. Fernández pondera, a ojo de buen Poroto Cubero: “El 60 por ciento de la recaudación del impuesto a las ganancias lo pagan los trabajadores, los empresarios el 40 por ciento. Y se quejan de la presión impositiva…”.
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Los medios dominantes más que hacerse eco de las pretensiones de los bonistas se ponen su camiseta. Acusan al Gobierno (la parte débil de las tratativas, si se mira bien) de querer “sacar ventaja”. No evalúan que las tasas de interés exorbitantes que vinieron cobrando los acreedores eran contrapartida del riesgo de la operación. Tampoco se percatan de que las finanzas internacionales funcionan ahora con tasa cero. Profetizan catástrofes y plagas bíblicas si el Estado rehúsa pagar lo que no tiene ni puede. Jamás sopesan el alivio presupuestario en el otro platillo de la balanza.
Alberto Fernández se fogueó como Jefe de Gabinete del presidente Néstor Kirchner, quien condujo un canje de deuda exitoso, contra los pronósticos de los gurúes de la City. El contexto parecía terrible, comparado con el actual era maravilloso.
Nadie adelanta cuál es su oferta final durante el regateo. Anticipar que se moverán los plazos o que se “endulzará” la propuesta equivale a admitirlo.
Los representantes argentinos consiguieron grandes avales, su reputación creció, no son los Jaimitos del sistema internacional. Nada de eso alcanza para saciar a los acreedores. La pulseada continúa. El final sigue abierto sin que puedan descartarse sorpresas.


10 de mayo de 2020
La oferta de canje de deuda en default virtual, el impuesto a los ricos y la prohibición de despidos quebraron la precaria convivencia 
Las corporaciones contra Alberto Fernández 
El establishment empresario y grandes conglomerados mediáticos presionan por una flexibilización amplia de la cuarentena. Es una reacción por medidas que afectan privilegios de grupos económicos y de las familias con más fortunas del país. Los comunicados de AEA e IDEA a favor de los acreedores. La respuesta de Alberto Fernández.
Por Alfredo Zaiat

En las primeras semanas de la cuarentena, cuando el temor a contagios y a muertes masivas por el coronavirus dominaba el espacio público, hubo un clima de tenue convivencia política con los poderes fácticos.

Con la pandemia hubo una tregua inicial sobre la disputa estructural que existe acerca del rumbo de la sociedad argentina, vulgarizada con la palabra "grieta".
En esa breve pausa, con la comunión de aplausos en los balcones a las 21 horas, las palabras solidaridad, unión y colaboración se repetían en medios de comunicación. Había una sociedad de intereses con el objetivo de cuidarse para cuidarnos entre todos.
¿Qué sucedió a los pocos días para que se alterara esa alianza social? ¿Por qué se volvió a agitar "la grieta"? ¿Por qué medios, analistas y políticos conservadores volvieron a intervenir en el espacio público con una elevada carga de violencia simbólica?
En esta instancia es necesario precisar los motivos que explican ese comportamiento y el regreso a las fuentes por parte del poder económico concentrado. Los tres acontecimientos que reanudaron la confrontación con el gobierno de Alberto Fernández fueron los siguientes:
1. El decreto de prohibición de despidos.
2. La propuesta del bloque mayoritario de la alianza de gobierno de reclamar un aporte extraordinario a las personas muy ricas.
3. La oferta de canje de deuda en default virtual.
Cada una de esas medidas afecta privilegios de grupos económicos y de las familias con más fortunas del país. El éxito relativo de Alberto Fernández en el frente sanitario, con datos comparativos que muestran la oportuna y efectiva decisión de una cuarentena prematura, les brinda a grupos conservadores, paradójicamente, margen para presionar al gobierno.
Si los números de contagios y muertes fuesen como los de Brasil, los últimos comunicados de AEA e IDEA, agrupaciones que reúnen al establishment local, habrían quedado descolocados.
Los respectivos contenidos serían ofensivos hacia una sociedad sufriente, pero como la cuarentena argentina permitió administrar en forma eficiente las consecuencias de la pandemia, esas proclamas a favor de acelerar la flexibilización del aislamiento y de la posición de los acreedores quedan como parte del paisaje tradicional.
Alberto Fernández, al inauguran la cuarta fase de la cuarentena, les contestó: "No me van a torcer el brazo".

Dos comunicados

La Asociación Empresaria Argentina reúne a los titulares de las empresas más grandes del país. Los dos comunicados emitidos, el primero el 21 de marzo pasado y el segundo el miércoles último, exponen sin intermediarios ese cambio de posición en ese lapso de la cuarentena.
El inicial fue titulado "Unión y responsabilidad ante el desafío del momento". Promovía que era "imprescindible la unidad de los argentinos y el pleno acatamiento de las disposiciones y normas sanitarias emitidas por las autoridades".
Saludaba con que "vemos con gran satisfacción que todo el arco político liderado por el Presidente de la Nación y la participación de las demás autoridades nacionales, provinciales y municipales, priorice la búsqueda de consensos, en conjunto con los sindicatos, empresarios y organizaciones de la sociedad civil, y que para todo ello, se tenga en cuenta la opinión de expertos reconocidos".
Para terminar con un reconocimiento a "todos los ciudadanos que desde el campo de la salud están hoy al frente de la lucha contra la pandemia".
Un mes y medio después, la proclama de AEA pasó a tener otro tono. La unión contra el coronavirus dejó de ser lo cuestión principal para pasar a enfatizar el mensaje que desde hace varias semanas las corporaciones transmiten a través de la mayoría de los medios de comunicación: acelerar la flexibilización de la cuarentena. Ya no importa tener en cuenta la opinión de expertos reconocidos.
El último comunicado está encabezado con el lema "Recuperación económica: el rol clave de las empresas". Como si ya no existiera la pandemia reclama una vuelta "ordenada al trabajo y la producción" manteniendo medidas de protección.
El texto señala que es "imprescindible apoyar la red de empresas pequeñas, medianas y grandes, generadoras las de la producción, el empleo y exportaciones desde la Argentina. Para que las empresas puedan cumplir plenamente su papel decisivo en el proceso de recuperación económica". No menciona el inmenso programa de emergencia de asistencia a empresas y trabajadores desplegado por la administración Fernández.
Para agregar que "es fundamental evitar la ruptura en la cadena de pagos interna, así como la cesación de pagos externa o default". La incorporación de esta última exigencia ignora la herencia macrista del default virtual y que la oferta argentina es sustentable precisamente para conseguir la recuperación económica.
El reclamo de los popes de AEA va en dirección opuesta al inmenso apoyo externo e interno que recibió la oferta argentina. No valora la propuesta del gobierno de Alberto Fernández ni demanda a los acreedores que la acepten.
Semejante posicionamiento en contra de la oferta argentina se explica en que esos empresarios a título personal y sus compañías son también acreedores porque tienen los bonos que compraron con entusiasmo al gobierno de Macri.

Jockey Club

En la mañana de este sábado le realicé una entrevista a Alberto Fernández, en mi programa de radio Cheque en blanco, en Futurock , y lo consulté acerca de esos comunicados de AEA e IDEA, y la resistencia de esos empresarios para apoyar la posición argentina ante los acreedores.
Su respuesta fue la siguiente:
- "Lo veo como una cuestión psicológica de nuestros empresarios. ¿Sabés qué siento yo? Siento que es como la desesperación de pagar la cuota del Jockey Club ante el temor de que nos suspendan como socios en el Jockey. La verdad es que para qué quiero estar en el Jockey si no puedo pagar la cuota. Y ellos actúan así. 'No, no, pagá la cuota del Jockey porque ¿cómo vamos a explicar que nosotros ya no somos socios del Jockey?'. No somos socios del Jockey porque no podemos pagar la cuota. Es tan simple como eso. Me parece que su lógica es esa. Funcionan así. A mí me asombran. Hace unos días tuve una charla con Jeffrey Sachs (economista estadounidense). Y me decía 'no te preocupes por caer en default porque el mundo está default'. Y yo le decía que yo no quería caer en default. Efectivamente nadie quiere caer en default. Tanto no queremos caer en default que hacemos una oferta para no caer en default. Es una oferta que si la miras objetivamente los acreedores no pierden. Solamente ganan menos. Ganan menos en un mundo que se ha dado vuelta, pero ganan. ¿Y cuánto menos ganan? Bueno, podés medirlo de dos modos: el capital prácticamente queda intacto, porque solamente se afecta un 5 por ciento de ese capital. Hay una quita del 5 por ciento. En los intereses, uno dice 'ahí la quita es sustantiva' porque la tasa promedio de esos intereses da 7 puntos y pico, y lo estamos bajando a un promedio de 2 puntos. Entonces dicen 'pierdo 5 puntos de intereses'. Sí, es cierto. Perdés 5 puntos de intereses, pero te pago 2 en un mundo que paga cero. En verdad lo que estamos haciendo es que ganen menos, no que pierdan. Y ahí está la parte penosa del empresariado argentino. Porque lo que te dicen es 'no, pagales a cualquier precio, pero no me dejes afuera del Jockey'. Y vos le decís 'es que si yo le pago a cualquier precio no vamos a comer nosotros'. Y no vas a tener la pilcha para entrar al Jockey. Todo esto es un problema, también, de cultura. De una perversa cultura del empresariado argentino. De parte del empresariado argentino, porque tampoco me gusta mezclar. Porque hay empresarios argentinos que realmente se han puesto al lado nuestro y se han puesto a ayudar y están colaborando. Y no me gusta generalizar. Pero cuando yo leo esas cosas... la verdad... es esa dependencia intelectual que tienen con los centros del poder".

Periodismo de guerra

La pandemia no suspendió la disputa política y económica. La dejó más en evidencia. Este tipo de crisis exacerba los sentimientos y las conductas humanas. Y por supuesto, también exaspera y enfurece la disputa política y económica.
Esos tres acontecimientos arriba mencionados alteraron el vínculo tenso que había pero que no era de guerra abierta como el que existe hoy entre grandes medios de comunicación (Clarín y La Nación) junto a algunos grupos económicos contra el gobierno de Alberto Fernández. Otra vez el periodismo de guerra.
Había una pelea estructural que era la presencia de CFK en la fórmula presidencial y en el aporte del kirchnerismo a la alianza de gobierno. Es una participación que las fuerzas conservadoras no pueden tolerar y, por ese motivo, se dedican con obsesión patológica a confrontar con ella y con cualquiera que apenas se acerque a la demonizada letra K.
Esta es la tensión de base de la sociedad política argentina contemporánea, muy bien alimentada por medios de comunicación y analistas muy tóxicos que saben bien como fomentar el odio y la bronca social porque tienen además a su servicio potentes canales de difusión.
Los tres actos de gobierno (empleo, impuesto y canje de deuda) que alteraron a las corporaciones se vinculan con iniciativas que rozan sus privilegios. Para defenderlos no les importa el riesgo sanitario de la mayoría de la población.

Empleo

El Grupo Techint, de la familia Rocca, la más poderosa y de mayor fortuna de Argentina, desafió al gobierno al despedir 1450 trabajadores cuando se había dispuesto la prohibición de despidos.
Alberto Fernández reaccionó, por televisión cuando anunció la segunda fase de la cuarentena, y sin mencionarlos en particular dijo que eran unos "miserables". Le recomendó que en estos meses "pueden ganar un poco menos".
Techint lidera la campaña de la flexibilización de la cuarentena, del mismo modo que lo hizo en el norte de Italia, con un desastre sanitario y humanitario impactante.
En la región de Lombardía, donde Tenaris es una de las principales empresas, la firma de los Rocca junto a otros conglomerados reunidos en la cámara empresaria Confindustria Bérgamo (agrupa 1200 firmas), repudiaba la posibilidad de la cuarentena con la campaña en redes #YesWeWork y el eslogan "Bergamo non si ferma/Bergamo is running" (Bérgamo no se detiene).
Fue la zona de Italia más devastada por la Covid-19 debido a que continuó la actividad como si nada sucediera. No se declaró zona roja por presión de los empresarios y se convirtió en el área con más muertes e infectados por coronavirus por habitante de Italia.
La lógica corporativa es que los contagios y las muertes de trabajadores y sus familiares no deben interrumpir la producción y la generación de ganancias.
A partir de ese conflicto con Techint apareció en el debate público local el falso dilema Salud o Economía cuando, en realidad, es Salud y Economía, que es la estrategia oficial .
La reacción rápida del gobierno prohibiendo los despidos, medida que repudian las corporaciones con Techint a la cabeza, se adelantó a síntomas de debilidad del mercado laboral que empezaron a registrarse en marzo.

Despidos

La Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo que se difundieron anteayer revela que en ese mes el empleo formal se contrajo en la misma medida que en igual mes de 2009, año en el cual la crisis financiera internacional impactó fuertemente sobre las economías y los mercados laborales a nivel global.
El análisis de esos datos por parte de Capacitación y Estudio sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD-IDAES-Universidad Nacional de San Martín) muestra que en marzo se interrumpe la incipiente reversión de la crisis laboral que tuvo lugar desde 2018.
Después de 22 meses de pérdida ininterrumpida de puestos de trabajo (entre abril de 2018 y enero de 2020), durante febrero pasado la cantidad de asalariados registrados en la actividad privada había mostrado una leve expansión: se contabilizaron más de 10 mil nuevos asalariados.
El reporte indica que la caída del empleo en marzo no estuvo ocasionada por un aumento en los despidos de personal. El principal determinante de la contracción del mercado laboral fue la reducción en las contrataciones de trabajadores para cubrir la importante cantidad de puestos vacantes que todos los meses se producen por renuncias, jubilaciones, finalización de contrato.
Para evitar que la crisis por el coronavirus acelerara esa dinámica, el gobierno, en el último día de marzo, decretó la prohibición despidos, que abarcó a los sin justa causa, por falta o disminución de trabajo o por fuerza mayor.
No era lo que esperaban las corporaciones. Y apareció el primer ruido de esa convivencia forzosa.

Fortunas

La propuesta de un ala política de la alianza Frente de Todos -el kirchnerismo-, que tuvo aval público de Alberto Fernández, de un impuesto a los ultrarricos de Argentina, abarcaría de 11 mil a 12 mil personas.
¿Quiénes están alcanzados con ese impuesto, de alícuota del 1 por ciento de la base imponible, y por única vez? Además de los Rocca, los dueños de los grandes medios de comunicación. No importa que sea un impuesto que se esté debatiendo en varios países de Europa y en América latina. Es un proyecto que toca un poquitito, pero toca al fin, los inmensos patrimonios de los ultrarricos en Argentina. Y si además fue promovido por el kirchnerismo, el combo es perfecto para reiniciar la beligerencia contra el gobierno.
La iniciativa no es una extravagancia del gobierno de Fernández. Es un debate que recorre el mundo porque el coronavirus dejó aún más en descubierto la inequidad dominante.
El diario conservador Financial Times admitió la necesidad de que los gobiernos lleven adelante reformas radicales y adopten un rol activo en la economía. Advirtió que la redistribución volverá a estar en la agenda y los impuestos sobre la renta y la riqueza tendrán que estar presentes.
Hasta el FMI, en un informe publicado el pasado 6 de abril por su Departamento de Asuntos Fiscales, recomendó la adopción de medidas fiscales que involucren el aumento de las alícuotas para los tramos más altos de los impuestos a las ganancias y a los bienes personales.

Cacerolas

Deuda, despidos e impuestos son los tres frentes que explican la hostilidad de sectores del establishment
La oposición no fue directa a la orientación del gobierno en cada uno de esas cuestiones. Fue por vía indirecta generando falsos conflictos, tergiversando hechos y alimentando una campaña antipolítica.
Una semana avanzaron con la probable presencia de médicos cubanos en la provincia de Buenos Aires; en otra apuntaron a la cuestión de la liberación de presos para alimentar el odio, los prejuicios y la violencia simbólica; en otra semana arremetieron con los sueldos de los políticos; y en otra sectores de la banca alimentaron una corrida cambiaria.
El objetivo de la creación de esos conflictos en el espacio público es genera condiciones de malestar social para preservar privilegios de un orden neoliberal que está siendo cuestionado a nivel global.
En una sociedad muy sensible por la continuidad de la cuarentana, con un porcentaje importante que mantiene históricas posiciones conservadoras, el fomento del enfrentamiento social y político por parte de corporaciones es un sendero inquietante, impulsado por un dispositivo tóxico y perverso que distribuye un virus desestabilizador de la convivencia en la diversidad.



10 de mayo de 2020 
La empresa de aceros anunció que reduce la producción a la mitad
Acindar quiere cerrar a medias
Según la empresa, es por "conflictos internos", pero en Villa Constitución la acusan de llevar el negocio a Brasil. 
Por Pablo Feldman
El próximo miércoles en la planta de Acindar de Villa Constitución se realizará una reunión solicitada por teléfono por el CEO de la compañía Marcelo Marino al intendente Jorge Berti. El ejecutivo de la metalúrgica le adelantó que "es prácticamente una decisión tomada bajar en un cincuenta por ciento las prestaciones de la empresa en Villa Constitución y trasladar esa producción a otra parte", según relató el jefe comunal.  "Las razones de esa determinación se basan principalmente en impedimentos para llevar adelante la producción por los conflictos internos que se originan con el personal", agregó Berti. Consultado por Página/12, el secretario general de la UOM de Villa Constitución Pablo González, desestimó que esas sean las razones, al sostener que "hay más de una situación, entre ellas la paritaria que firmamos a partir del compromiso de Macri con la empresa, que no cumplió, de quitar el impuesto a la estadística de 3 pesos por dólar. Además en el mercado regional hubo devaluaciones y con el dólar oficial ellos denuncian pérdida de competitividad ya que desde 2015 las exportaciones eran lo más importante, puesto que hasta entonces el mercado interno, que siempre fue lo fuerte, el gobierno anterior lo destrozó".

El 28 de abril, el ministro de Trabajo de la provincia Roberto Sukerman mantuvo contacto con los diferentes actores sin percibir la inminencia de un conflicto. "Nosotros nos fuimos de la reunión con los directivos de Acindar y los referentes sindicales con la idea de que se podrían poner en marcha los tres turnos, muy lejos de esta versión por la que me consulta ahora" dijo el ministro a este diario, más preocupado por el cumplimiento de los protocolos por covid-19. Confirmó que "estamos dispuestos a reunirnos con quien haga falta pero hasta el momento nadie nos ha convocado".
Fuentes de la empresa reconocieron que la situación laboral es compleja ya que "conviven visiones encontradas, por una lado la UOM y su secretario general y por otro la comisión gremial interna que tiene otra posición" . Sin embargo, la fuente --que pidió reserva-- reconoció que la caída del mercado interno y la conducción de la empresa, que mudó a manos brasileñas, son otros dos aspectos concurrentes a esta situación.
Más allá de las versiones contradictorias, en la ciudad distante cincuenta kilómetros de Rosario, es vox populi que "se llevan la mitad de la producción a Brasil". Eso es lo que ha logrado instalar la empresa y va a obligar al gobierno de Omar Perotti a tomar cartas en el asunto. En la planta hoy hay 1200 trabajadores con convenio de la UOM, otros mil contratistas, 350 de UOCRA y hasta 50 gastronómicos. La planta esta trabajando prácticamente a un tercio de la capacidad instalada y desde fines de abril está vigente un acuerdo de suspensiones rotativas de 300 a 400 operarios.
Villa Constitución está atravesada por Acindar, no hay persona en la ciudad que no tenga una historia relacionada con este gigante del acero, directa o indirectamente. Todos en "Villa" tienen algo para contar, sea el "Villazo" del 20 de marzo de 1975, cuando miles de policías y Falcon verdes invadieron las calles para secuestrar y diezmar a los obreros y sus representantes, entre ellos el ya mítico Alberto Piccinini, Victorio Paulón y otros jóvenes dirigentes que no comulgaban con la estructura sindical del peronismo de aquellos años. El CEO de la empresa era nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz, luego ministro y numen del plan económico de la dictadura militar. "Esto es un apriete, decir que se llevan la mitad a Brasil es para sacar alguna ventaja, ya van a ver...", dijo un "sobreviviente" de aquellos episodios trágicos que al despedirse adelantó: "Esto de echarle la culpa a los laburantes es como la historia del tero, que cacarea en un lugar y el huevo lo pone en otro".
Fuente:Pagina12

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