19 de mayo de 2020

TROPEL 2 del 19.05.2020.

«En tres semanas va a estar toda la Villa 31 contagiada, y acá somos 50 mil personas
Resumen Latinoamericano, 18 mayo 2020
El Comité de Crisis explicó que la tasa de crecimiento es exponencial y responsabilizó, principalmente al gobierno porteño, al que tildó de «soberbio». Reclaman medidas urgentes.
Después de la muerte cuatro personas y con casi mil contagios, vecinos y vecinas de la Villa 31 exigieron este lunes a las autoridades, especialmente a las del Gobierno de la Ciudad, que tomen medidas urgentes para frenar el peor brote de coronavirus del país. “Queremos que Ciudad se haga cargo y empiece a actuar responsablemente. Queremos que Ciudad y Nación se dejen de pasar la pelota porque creemos que hoy se está a tiempo de parar una tragedia. Dentro de una semana, no. Esta curva exponencial nos muestra que en tres semanas va a estar toda la Villa 31 contagiada, y acá somos 50 mil personas”, dijo uno de los referentes del Comité de Crisis Villa 31 en una conferencia de prensa brindada este lunes al mediodía.
Además de resaltar los alarmantes números que crecen día a día, y de lamentar las muertes de referentes como Ramona Medina o Víctor Giracoy, el Comité de Crisis exigió una inmediata mesa de diálogo “seria y real” entre las autoridades de la Secretaría de integración Social y Urbana, el Ministerio de Desarrollo Social, Humano y Habitat, ministerio de Salud de Siudad y “demás ministerios nacionales competentes”.
Entre los principales reclamos, destacan que las personas con contacto estrecho con contagiodos no son aislados correctamente, y quedan a la merced del virus, sobre todo ante la falta de agua para higinizarse. En ese punto, recordaron que la Ciudad es la responsable de de toda la red interna “hace años” y que Aysa es responsable hasta la entrada al barrio.
Por este motivo, entre otros, calificaron de “soberbia” a la actitud de las autoridades del gobierno que lidera Horacio Rodríguez Larreta por no hacerse cargo de la situación y no escuchar sus reclamos desde que comenzó la pandemia. Recordaron que los comedores no pueden cerrar a pesar del aislamiento porque la gente no tiene para comer, y que a pesar de haber hecho el primer reclamo oficial el 1 de abril, recién el gobierno de la Ciudad les respondió 27 días después, cuando el virus ya había ingresado, y que el operativo Detectar recién el 5 de mayo comenzó a trabajar en el barrio y por accionar del gobierno nacional. “¿Como puede ser que el gobierno de la ciudad no haya previsto nada? Les pedimos al gobierno de la Ciudad que deje de lado la soberbia y nos escuche”, se preguntaron más de una vez.
Aislamiento
“A 300 metros hay 700 viviendas vacía que deben ser acondicionadas. ¿Por qué no las acondicionan como lugares transitorios para las personas contagiadas o de contacto estrecho?”, fue otra pregunta que se hicieron, a la que, de alguna manera le encontraron una respuesta: “Hoy están privilegiando los costos políticos. Si tienen que trasladas a una familia pobre en esta situación habla muy mal de la supuesta urbanización que hicieron”. Y si esas 700 viviendas no se pueden usar, pidieron que sean trasladados a hoteles.
Además, pidieron que haya unidades móviles las 24 horas y no solo durante el horario en el que se ejecuta el Opertativo Detectar. También reclamaron asistencia alimentaria, de higiene personal y psicológica, ayuda a los comedores y merenderos y que se declare la prohibición de los desalojos.

Insólito: el encargado de la villa 31 había dicho que el barrio tiene «la mejor red de agua potable» del país

Diego Fernández, el funcionario porteño que tiene a cargo la urbanización de la villa expresó esa frase la semana pasada durante una reunión informativa de la Comisión de vivienda de la legislatura porteña, tras que el barrio transcurriera 12 días sin acceso a la red. 




(Foto: Telam)

18 de Mayo de 2020 El funcionario porteño que tiene a cargo la urbanización del Barrio 31 aseguró que cuenta con “la mejor red de agua potable de cualquier barrio vulnerable de la Argentina” después de que transcurrieran 12 días sin acceso a la red. Se trata de Diego Fernández, quien quedó en el foco de la tormenta luego de que en el Padre Mugica se registraran 913 contagios. La frase fue pronunciada la semana pasada durante una reunión informativa de la Comisión de vivienda de la legislatura porteña, pero volvió a tomar relevancia tras la muerte de dos referentes sociales del barrio a causa del coronavirus.
Ramona Medina, de La Garganta Poderosa y Víctor Giracoy que desde hace 25 años se ocupaba del comedor Estrella de Belén murieron este fin de semana. Medina había denunciado el 3 de mayo pasado la falta de agua en el barrio desde hacía ocho días.
María Bielli del Frente de Todos y Gabriel Solano, del Partido Obrero, habían cuestionado la ausencia de respuestas del gobierno frente a la falta de agua en el barrio. En su primera intervención en la reunión Fernández ponderó las obras realizadas por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en el barrio.
“El Barrio 31 tiene la mejor red de agua potable de cualquier barrio vulnerable de la Argentina, este es un dato objetivo de la realidad. Si alguno cree que hay un barrio vulnerable con mejor red, yo le pido que me lo señale y lo comparamos”, chapeó Fernández.
El Secretario de Integración Social llegó al gobierno porteño en 2010 de la mano de Esteban Bullrich. En su cuenta de Linkedin se proclama creador del G25, una fundación del PRO que sirvió para reclutar empresarios del sector privado y llevarlos al mundo de lo público, además de conseguir aportes que luego destinan a acciones políticas.
Antes había desarrollado la exclusiva cadena de sushi Dashi y, en paralelo, una de las heladerías más conocidas de Buenos Aires.
“En los últimos 4 años el Gobierno de la Ciudad hizo 17 km de infraestructura, en primer lugar el desagüe cloacal y luego los pluviales. Antes estaban juntos y eso era un peligro sanitario. Hoy todo el barrio tiene desagües cloacales y pluviales independiente”, dijo Fernández sobre las obras realizadas por la Ciudad en el Barrio 31.
“Había problemas de presión porque no había capacidad suficiente en los caños. Los ocho días que tuvimos reclamos fue porque no había presión de agua por la rotura de la planta San Martín.
Pasamos de tener 40 pedidos de agua por día a 700 y 800 pedidos cuando fue el pico”, agregó.
Cuando transcurría la reunión vía Zoom, uno de los participantes relativizó la veracidad de las palabras de Fernández. “Mientras usted decía que había agua en todas las manzanas me llegaron varios mensajes de vecinos que no tienen agua”, señaló Roberto Santiago Roberto antes de leer un listado de vecinos del barrio con problemas.
Antes, Solano había apuntado contra Fernández y pedido que diera un paso al costado. “Es un problema que el gobierno llame a los vecinos a lavarse las manos y no les dé agua. El funcionario debería renunciar. El informe no refleja la gravedad de la situación que se vive en el Barrio 31”, señaló.
Desde Aysa deslindaron responsabilidades y aclararon que la compañía había cumplido en llevar la distribución de agua hasta la entrada del barrio. «Nos juntamos mucho con el Gobierno de la Ciudad en estos cuatro meses y nunca nos hablaron del empalme de la Villa 31. Sí nos hablaron del bajo costanera para los edificios que están construyendo sus amigos”, rechazó Malena Galmarini, titular de la empresa. Desde Aysa deslindaron responsabilidades y aclararon que la compañía había cumplido en llevar la distribución de agua hasta la entrada del barrio. «Nos juntamos mucho con el Gobierno de la Ciudad en estos cuatro meses y nunca nos hablaron del empalme de la Villa 31. Sí nos hablaron del bajo costanera para los edificios que están construyendo sus amigos”, rechazó Malena Galmarini, titular de la empresa.


Las mujeres presas esperan respuesta ahora que las cárceles se volvieron visibles

Resumen Latinoamericano, 18 de mayo de 2020
Desde la semana pasada retomaron la huelga de hambre en la Unidad 33 de Los Hornos y denuncian que las condiciones que la pandemia agrava son previas y graves. Piden especialmente el acceso y atención a la salud. Por Agencia Andar.
Cuando en enero se constituyó una mesa de diálogo por la crisis humanitaria en las cárceles bonaerenses ellas fueron uno de los principales grupos vulnerables en el encierro para quienes se evaluó la aplicación de medidas alternativas a la prisión. Hoy, cuatro meses después y pandemia mediante, más de 40 mujeres presas se encuentran en huelga de hambre. Siguen esperando respuestas después de las idas y vueltas de la justicia y los volantazos en política penitenciaria.
La realidad es que hubo detenidas que lograron medidas morigeratorias en ese proceso pero quienes continúan encerradas tienen miedo y están preocupadas porque si bien no se han detectado casos en las Unidades que las alojan saben que el mayor riesgo de contagio viene no sólo de las condiciones de infraestructura de las cárceles sino del personal que entra y sale del lugar.
En diálogo con Andar una de las detenidas subraya que las condiciones que se volvieron visibles por el debate sobre el acceso a libertades y morigeratorias durante la pandemia son previas y graves. “Yo llegué a esta unidad en octubre, por ejemplo, y no había agua caliente, después de la huelga de hambre de diciembre lo arreglaron, pero pusieron dos caños así no más y ya tuvimos dos quemadas. Tienen que pasar estas cosas para que vengan y resuelvan y lo hacen así”, cuenta.
En las últimas semanas el reclamo se retomó, según difundieron, con cientos de mujeres. Dos pabellones de la Unidad 33 todavía sostenían la medida que mantenían unas 43 presas, sobre todo en apoyo a las embarazadas, las mujeres con problemas de salud y a las madres que continúan con la lactancia y no pueden hacerla.
“La alimentación es malísima –describe la detenida – Y sin visita se complica más. Son muy pocas las chicas que tienen deposito, mi hija está embarazada no las puedo arriesgar a que vengan. Y acá si a las criaturas ni le dan una merienda o desayuno como la gente imagínate a una que es grande”. Ella tiene problemas severos de salud derivados de un ACV que sufrió en 2008 “por negligencia” durante el encierro. “Vienen las médicas de recorrida y no se qué recorren porque jamás te llaman, cuando pedís por una médica te dicen ‘no ya pasó’ y no sabés en qué momento. Tenés que hacer campana para ver si vienen y cuando las encontrás y les decís cómo estamos te dice que lo siente. A mí no se me pasan los dolores porque ella lo sienta, me tienen que traer la medicación correspondiente, el tratamiento kinesiológico, no hay historias clínicas. Si te haces un estudio y no jodes no te enteras los resultados”.
Las detenidas ven, además, que el protocolo de sanidad, distanciamiento e higiene no se respeta y más allá del uso tapabocas no se tomaron más medidas frente al coronavirus. Otro tema es la escasez de los productos de higiene y limpieza para la población. Sin visitas es difícil abastecerse y pocas familias pueden enviar encomiendas que demoran y son costosas. “Una de las mamas pregunto en la mesa de diálogo qué respuesta tenían y qué soluciones nos traían y te dicen ‘queda para la próxima mesa’ y así lo van extendiendo. Pero soluciones no hay ninguna”, cuenta la detenida.
Al 30 de abril aún había 8 embarazadas y 23 mujeres con sus hijos en el sistema de encierro bonaerense. De casi dos mil mujeres presas el 24% cumple su condena con monitoreo electrónico. “La gente de afuera lo ve como que nos queremos agarrar del coronavirus para salir a nuestras casas. No es así, esto no es de ahora. No somos animales y más allá de todo esto tenemos nuestros derechos”, concluye la mujer desde el encierro.
Fuente: Redeco.com.ar



68 casos de violencias hacia el Colectivo LGBTIQ+ en lo que va del año
Resumen Latinoamericano, 18 de mayo de 2020
En el marco del Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, el Observatorio MuMaLa “Mujeres, Disidencias,Derechos” presenta los datos del Registro Nacional de Violencias hacia el Colectivo Diverse Disidente, relevados desde el 1ro de Enero al 17 de mayo de 2020 a través de medios gráficos y digitales.
En este período se registraron 68 casos de violencias hacia el colectivo LGBTIQ+: 40 Ataques de Odio, 2 Crímenes de Odio y 26 trans/travesticidios sociales.
Respecto a las identidades de las Víctimas de Ataque de Odio: 45% son Travestis y Mujeres Trans, 5%Varones Trans, 47% Otras identidades Diversas, 3% No binaries
En cuanto al tipo de violencia del que fueron víctima (Ley de Protección Integral de las Mujeres 26.485):
-FÍSICA: 51%
-PSICOLÓGICA: 88%
-SEXUAL: 5%
-ECONÓMICA: 24%
-SIMBÓLICA: 17%
En tanto, el 50% de las víctimas sufrió más de un tipo de violencia, 42% requirió atención médica, en el 28% de los casos se vulneró su identidad autopercibida, y el 5% se trató de crímenes de odio.



El 45% de los hechos ocurrieron en la vía pública, 27% en propiedad privada, 5% en boliche, 10% en comercios, 10 en la vivienda de la víctima, 3% en institutos de salud
En cuanto al agresor, en el 42% se trató de desconocidos, 35% conocidos (vecinos, compañeros de estudio, compañeros de trabajo, etc), 20% miembros de las Fuerzas de Seguridad, y 3% profesionales de la salud
26 TRANS/TRAVESTICIDIOS SOCIALES: Travesticidio Social es el conjunto de exclusiones que se dan hacia el colectivo travesti trans (expulsión de nuestros hogares, la dificultad para acceder al sistema salud, educación, trabajo, entre otros) que llevan a la precariedad de nuestro bienestar y a la reducción de la expectativa de vida.
El 100% de las identidades que atraviesan esta problemática son travestis y mujeres trans, el 8% eran migrantes de otras provincias, el 4% de las víctimas se encontraba en situación de calle.
En cuanto a la franja etárea, el 56% tiene entre 19 y 40 años, y el 44% de 41 a 60 años.
“Al día de hoy las violencias hacia el colectivo LGBTIQ+ siguen existiendo, y crecen en este contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio. La gran mayoría de nuestro colectivo no puede acceder al plato de comida diario, intentan desalojarnos de nuestras pensiones y hoteles.
Por esto, desde Libres y Diverses solicitamos la declaración de #EmergenciaLGBTIQ+ en búsqueda de recursos estatales que den respuesta a las necesidades de nuestro colectivo. El tratamiento del cupo laboral, una mesa de diálogo entre el estado y las organizaciones LGBT+, son algunas de nuestras exigencias. Vamos por la #EmergenciaLGBTIQ+ ! Por el acceso pleno a nuestros derechos y políticas públicas específicas para nuestro colectivo!”, expresaron desde Libres y Diverses, MuMaLa – Mujeres de La Matria Latinoamericana
Contactos: Cris Pizzani 11-2554-9870 / Alejandra Mansilla 351-255-1721.
Por: Red Eco Alternativo



Educación en época de COVID-19
Resumen Latinoamericano, 18 de mayo de 2020
Laura Marrone, legisladora (MC) del FIT-IS en la ciudad de Buenos Aires, explica de qué trata la Ley de emergencia económica y financiera que sancionó la legislatura porteña. En esta entrevista realizada por Mario Hernandez, analiza además las desigualdades del acceso a la educación en el marco de la pandemia.
Mario Hernandez.: Horacio Rodríguez Larreta podría decir “El Estado soy yo” ¿no? analizando esta Ley sobre emergencia económica y financiera.
Laura Marrone: Le queda un poco grande la comparación con Luis XIV pero algo así es. Este tema fue tratado el jueves pasado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y es una Ley de emergencia que busca darle amplias facultades al Ejecutivo para poder rehacer a gusto el Presupuesto que se votó el año pasado para este período.
En particular plantea claramente que no va a haber aumento de sueldos, va a haber congelamiento. Pensemos que muchos de los acuerdos que se habían hecho contemplaban aumentos, los docentes, por ejemplo, tenían que recibir en junio un nuevo porcentaje de aumento, a pesar de que el acuerdo había sido menor a la estimación de inflación para este año, que estaba prevista antes del Coronavirus en alrededor de un 50% y los acuerdos fueron inferiores a ese porcentaje.
Pero esta ley faculta a dejar de lado todos los acuerdos paritarios hechos. Congela las plantas funcionales de manera que todos los cargos que se produzcan por jubilaciones, renuncias, fallecimientos no serían reemplazados. Hay una facultad para que el Ejecutivo pueda anular programas que existen actualmente, que tienen que ver con cuestiones sociales, por ejemplo, podría anularlos a pesar de haber sido votados el año pasado.
Y además el pago escalonado de salarios argumentando que como los ingresos de impuestos que tiene el gobierno de la Ciudad están siendo muy irregulares, por lo menos durante la cuarentena, por dos meses, quedaría facultado para pagar escalonadamente.
Esto ha despertado una gran indignación, fundamentalmente en los sectores de trabajadores afectados, que no solo son los que dependen del Poder Ejecutivo sino que también abarcaría a los empleados del Poder Legislativo y Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Al punto que en una asamblea virtual de Ademys que tuvo la presencia de 243 docentes de escuelas e institutos de la Ciudad se analizó este proyecto y se votó por una mayoría casi total participar de la concentración del jueves pasado en la puerta de la Legislatura, con todas las medidas de precaución sanitaria vigentes, pero fuimos a manifestar el rechazo a la sanción de esta ley.
También han expresado su rechazo y acudieron a esta cita los concurrentes y residentes de los hospitales públicos. Ellos vienen bastante movilizados, el año pasado fue un sector que había rechazado un Proyecto de ley que legitimaba una situación de esclavitud que se vive en el sector. Ese proyecto finalmente fue anulado, pero no se reemplazó por otro régimen mejor, quedó suspendido y con toda la parálisis que tiene este año legislativamente no ha tenido solución. Pero son justamente los residentes y concurrentes el pilar de la denuncia de la situación de precariedad que viven los trabajadores de la salud por falta de insumos y en particular para ellos porque los residentes no tienen ART.
M.H.: Son el 15 % de la fuerza laboral en el área de salud.
L.M.: Y además son los que están con el cuerpo frente al paciente. Están teniendo jornadas laborales muy extensas y por la misma práctica que tienen que hacer son los que realizan el hisopado y todas las tareas que tienen que ver con el Coronavirus.
M.H.: Hay varias cuestiones, la ley solicita a la Legislatura la delegación de gran parte de sus atribuciones al Jefe de Gobierno que adquiere facultades extraordinarias, prácticamente la suma del poder público. Esta situación no solamente es considerada nula por la Constitución Nacional, sino que la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires es aún más estricta que la CN y en su artículo 84 establece que la Legislatura no puede delegar sus atribuciones al Poder Ejecutivo en ningún tema, por ninguna situación, ni por ningún plazo. ¿Cómo es esto entonces?
L.M.: Esta es parte de las ironías que tiene el sistema de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ya nos han pasado estas situaciones con respecto a la venta de las tierras públicas y el Ejecutivo, tanto Macri como Cristina, violaban esa norma y entregaban las tierras que a su vez el gobierno de Ciudad disponía sin haber pasado por el trámite del Congreso.
Efectivamente, estamos frente a una avanzada desde el punto de vista institucional que puede ser objetada, pero el tema es que en la Legislatura sigue teniendo mayoría el Pro. Si se demoró una semana es porque hubo discusiones dentro del Frente de Todos, pero el Pro cuando arremete en Legislatura es porque ya tiene garantizado el resultado favorable a su propósito.
Lo que no quiere decir que sea gratuito, porque si hubiéramos tenido que hacer una ley de emergencia estando yo en la Legislatura hubiéramos planteado que se duplique el Presupuesto de salud para este año y se suspenda el pago de la deuda externa.
En este momento la deuda externa de la Ciudad es altísima con intereses que son escandalosos, como lo que ya se está haciendo público que pasa con los intereses de la deuda nacional. Las deudas que se tomaron en Ciudad también son en dólares y con intereses muy altos. La deuda se sigue pagando mientras tanto tenemos el escándalo de la Villa 31.
M.H.: Hay un gran negociado en relación a las tierras en la 31. La puesta en valor apunta a armar un negocio inmobiliario.
L.M.: Así es pero todo el tratamiento que se ha hecho de la supuesta urbanización es una afrenta para los habitantes. Esta semana estuve en relación con referentes de la Villa y lo que cuentan da escalofríos, toda la gente que está debajo de la autopista que no tienen luz natural, porque no llega, y tienen que iluminarse con luz eléctrica, estaban sin luz y sin agua.
Las desigualdades educativas
M.H.: Hay un tema en cuanto a las desigualdades educativas. Viendo cifras de la UNESCO afirman que 826 millones de estudiantes no tienen una computadora en sus hogares y 706 millones no tienen internet sobre 1.500 millones de estudiantes afectados a nivel mundial por el Coronavirus. A partir de estos datos me preguntaba cómo se maneja esta situación en nuestro país, supongo que estas cifras que son mundiales deben tener un reflejo similar en la Argentina. Esto tiene que ver con las desigualdades educativas, cómo se llega con la enseñanza virtual a nuestros jóvenes estudiantes.
L.M.: Es el gran drama que agudiza el problema del acceso a la educación en el marco de la pandemia. Las cifras que tenés son bastante parecidas a las que tiene nuestro país, pero hay que hacer un estudio más fino. Hoy leía un informe que decía que 65,8% de los hogares de nuestro país tienen acceso a internet, pero el problema es qué significa, porque yo puedo tener acceso en mi celular con un número equis de datos, pero con eso, si no tengo wifi, no puedo sostener una cursada cuando me envían videos que me comen todos los datos en una hora.
El problema es muy complejo. La CABA es uno de los lugares con índice más alto de acceso a la virtualidad pero la situación es sumamente desigual y dramática. Por ejemplo, hoy hablaba con un docente que trabaja en dos escuelas, una de clase media de Caballito, en la que el 80% de los pibes logran seguir las clases y responder a las propuestas en forma más o menos regular. La otra escuela está más cerca de Pompeya y ahí tiene un seguimiento de un 30% de los estudiantes. Ya sea porque no tienen una computadora, acceso a internet o porque en la misma casa son varios y no pueden usarlo al mismo tiempo.
Ha habido registro donde los docentes se las ingenian porque todos comprendemos que en este momento brindar un trabajo a través de los recursos que sean para poder sostener algún tipo de vínculo entre los estudiantes y la escuela es muy necesario porque ordena a la familia, ordena a los pibes, ayuda a llevar adelante la cuarentena. El tema es que hay que tener claro que eso no va a reemplazar una cursada normal y presencial.
M.H.: Claro, de golpe los estudiantes tienen que convertirse en autodidactas. Es una locura.
L.M.: Hay muchos recursos que se pueden poner en marcha en un proceso que, si bien la presencialidad no tiene reemplazo, pero tenemos que pensar una revolución pedagógica que suponga articular nuestros métodos tradicionales de enseñanza con los recursos que hoy nos brinda la tecnología. Estando en medio de la pandemia, esta transformación no es óptima, es traumática, es desintegral y además muy fragmentada en cuanto al recurso mismo.
La mayoría de los docentes se comunican por mail con los pibes, que no permite ninguna interacción, es casi como un trabajo estático, donde se manda una tarea, como podría haber sido una fotocopia para que la haga en su casa. Eso complica bastante el trabajo del docente porque no es lo mismo corregir 20 páginas que abrir 20 correos, con toda la complejidad que esto tiene. Por el momento tenemos un gran desorden.
M.H.: Esto supone también que el educador tiene los conocimientos y los medios para desarrollar una educación de este tipo.
L.M.: Imaginate un docente que tenga una computadora y dos hijos. Entonces tiene que dar clase él y al mismo tiempo sus hijos tienen que tomar clase con sus docentes. Es complicadísimo. No todo el mundo tiene una computadora para cada miembro de la familia. No solo es el tema del acceso a internet sino la cantidad de dispositivos disponibles. Pero además los docentes no estaban preparados, eso está claro, pero están haciendo esfuerzos increíbles. Incluso hay un problema de saber ordenar el tiempo, porque la computadora se metió en la vida de las familias desordenándolo todo, no son las cuatro horas de clase sino estar preparando el videíto, contestando los mails, muchos compañeros están agotados en medio de la pandemia. Yo que no estoy dando clases, no tengo alumnos a cargo pero solamente con sostener determinadas reuniones por las distintas aplicaciones que hay me agota.
M.H.: La última semana de abril las video-llamadas y las conferencias fueron un 1.500% más.
L.M.: Lo que estamos pidiendo es que se brinden los dispositivos que hacen falta, los alumnos de 1º a 4º grado no recibieron las Netbook y los que las recibieron hace 4 años las tienen o rotas o están bloqueadas y circula un teléfono para comunicarse para arreglarlas pero no responden.
M.H.: Encima les van a congelar el sueldo y les van a pagar en cuotas a los maestros. En el gobierno nacional anterior, tengo entendido que quedaron arrumbadas miles de computadoras sin entregar.
L.M.: Sí, dicen que había 100.000 computadoras. Nuestro reclamo es que se entreguen computadoras a todos los niños para que se garantice el acceso a datos sin límite. Estaba circulando un paquete que supuestamente iban a dar, que aun así no alcanza y no deja de ser una promesa. Entonces el tiempo pasa y esto profundiza la brecha. Y esto va a traer consecuencias en cómo se acreditan los trabajos que se han hecho en este tiempo.
En principio estamos sosteniendo que en inicial, primaria y media exista una flexibilidad donde no se trabaje con nota, no se califique sino que se sostengan propuestas diversas como parte de un vínculo y un sostén que ayude a sostener a nuestra niñez y adolescencia en este momento y dejo planteado también la idea de este vínculo fundamental también para tratar de tender un puente a la niñez que pudiera estar sufriendo violencia intrafamiliar.
El drama no es solamente de las mujeres víctimas de violencia sino que también en esta pandemia están sufriendo muchos niños y la escuela puede ser una antena que a través de pequeños indicadores, de tarea que vuelve con cierto mensaje, de un mensaje que indica algún teléfono a donde recurrir, que pueda darle salida a la niñez que esté siendo violentada.
Fuente: Red Eco Alternativo



En el nombre de Ramona, Víctor y todos los vecinos de la 31
Por Nicolás G. Recoaro, Tiempo Argentino, 18 mayo 2020
Las voces de militantes de base, trabajadores esenciales y luchadores sociales que sostienen a la barriada en plena cuarentena.
Emergencia alimentaria, sanitaria y habitacional son las demandas urgentes que solicitaron en una conferencia de prensa. Derechos básicos que el Estado le niega al barrio Padre Mugica.
“Nunca vienen tantos medios, hermano. Será que los pobres no somos noticia. Ahora se hizo viral la muerte de la compañera Ramona (Medina), igual que la de Víctor (Giracoy), y acá están los canales. Por ahí después llega el gobierno. No puede ser que tengan que morir vecinos para que se hable de nuestros problemas. Para que se sepa que el virus nos está matando”. El que habla es Ezequiel Martínez, 26 años, vecino de toda la vida de la ex Villa 31. Se gana el mango como empleado de una cooperativa que desinfecta todas las mañanas los pasillos de la barriada para mantener a raya al maldito Covid. Pero ya no alcanza. La curva de contagios en el postergado barrio Padre Mugica crece a diario un 20%. El primer caso se conoció el pasado 20 de abril. Hoy suman casi 800.
Martínez se acomoda el barbijo, mira a distancia los móviles de la TV que llenan la canchita de fútbol de la Parroquia Cristo Obrero y reflexiona: “De alguna manera, los vecinos nos tenemos que hacer escuchar, porque parece que somos invisibles para el gobierno de la Ciudad. Por eso hacemos esta conferencia, por eso labura el Comité de Crisis. La lucha es en nombre de Ramona, de Víctor, de todos los vecinos, los que te dan una mano. Los gobiernos se pasan la pelota. El Estado acá está borrado.”   
Desde los parlantes que prestó el cura de la parroquia se escucha la voz firme de Silvana Olivera, vecina del Güemes, uno de los barrios que da musculatura al Mugica: “En esta cuarentena los comedores se sostienen a pulmón, con el apoyo de los vecinos, la Iglesia y las organizaciones. Dan de comer a miles. No sólo los días de semana, sino que también están las ollas populares los fines de semana, porque la cuarentena es todos los días y peleamos para que no falte el plato de comida en ningún hogar.”
Karina Calla puede dar fe de cada palabra de su compañera. La morocha es madre de dos pibes, docente y cocinera al frente del merendero Fuerza y Lucha Popular: “Dan una mano mis vecinos para conseguir la mercadería. Por eso pedimos la Emergencia Alimentaria. Sin comida, no se aguante la cuarentena.” Los cimientos solidarios de la barriada popular sostuvo la subsistencia estas semanas: “Antes daba merienda a los chicos, pero ahora vienen las familias enteras. Si antes daba 100 viandas, ahora tengo que repartirlas entre 200. Decime cómo se hace”.

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(Foto: Recoaro)
Eduardo vive en el barrio hace una década. Es estudiante del Profesorado Dorita Acosta, militante de base y empleado de una fábrica. Mantiene a su familia con el magro sueldo que sus patrones le achicaron por la cuarentena: “Estamos en un momento en que se plantea el dilema de garantizar la vida o darle la manija al mercado –afirma-. Si el Estado no articula con los comedores, si no garantiza el plato de comida, los villeros estamos perdidos.” El obrero dice que conoce a varios militantes que se pegaron la peste mientras laburaban en los comedores: “¿Y quién remplaza a esos compañeros? ¿Quién va a garantizar que sigan funcionando las cocinas? Lo mismo pasa con las cooperativas de limpieza. Eso le preguntaría a Larreta, ¿quién va a limpiar las calles del barrio?”
El cura Guillermo Torre hace 20 años que predica con el ejemplo de Mugica, el santo patrono del barrio: “Ni lo dudo, Carlos seguro estaría acá, al pie del cañón, junto a sus vecinos.” El sacerdote villero escucha atento las demandas del Comité de Crisis y confiesa: “Todas las necesidades y peticiones están en ese documento: emergencia alimentaria, habitacional y sanitaria. A mí me gusta rescatar la solidaridad que afloró en este tiempo oscuro. Cómo crecieron los lazos entre los vecinos. Ahora le toca al Estado. Dar respuestas, y que sea rápido. Porque este virus no da respiro, avanza y avanza.” A su espalda, una pared tatuada con la imagen de Mugica y unas palabras que rezan: “Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos.”
“Cuando se cortó el agua, lo primero que pensé fue ‘esto va a ser incontrolable’. Y así fue”, cuenta Gabriel Sánchez, comunero y médico que participa en el operativo Detectar. Después agrega: “La única certeza que teníamos era que al virus se lo combatía con higiene de manos. Pero sin agua, la mitad de la batalla la tenemos perdida.” Durante semanas, los vecinos tuvieron que cruzar de punta a punta la barriada para conseguir el insumo básico para la vida: “Y ahí creció el contagio –dice Sánchez-. El virus circula con la gente. Se armaron filas larguísimas, se pasaban de mano en mano baldes, botellas, bidones. Así estamos ahora, casi 800 positivos. Luchando contra la expansión del virus, la desidia del gobierno de la Ciudad y pidiendo que intervenga Nación. Esto cala hondo en los vecinos. Se sienten abandonados. Por eso pedimos la emergencia sanitaria.”
Las cámaras de tevé se apagan, se enrollan los cables y finalmente los móviles dejan en silencio el barrio. El doctor Sánchez tiene que volver a recorrer los pasillos para entrevistar a posibles vecinos contagiados. Pero antes, recuerda a Ramona y a Víctor: “Queda la angustia, la bronca, el dolor por saber que sus muertes se podían haber evitado. Por ellos y los 50 mil vecinos del barrio no vamos a bajar los brazos.”
Envio:RL

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