Resumen Latinoamericano 28 de mayo de 2020
La Cátedra de Ingeniería Comunitaria, El Observatorio del Derecho a la Ciudad, la CTA Autónoma de Capital, el Frente Territorial Salvador Herrera y el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, realizaron un informe sobre las políticas del GCBA con relación a las villas y la crisis sanitaria.
Los siguientes son las diez principales conclusiones a las que arribaron:
Lamentablemente, el desinterés, la improvisación o los deseos inmobiliarios sobre las tierras de los barrios populares hicieron que nada de esto ocurriera. Hemos sido testigos de que el GCBA no previó con seriedad los problemas que emergerían de la conjunción de la precariedad económica y la infraestructura sanitaria que sufren las familias en estos barrios, y de la pandemia del coronavirus. Pero, estamos más azorados frente a la falta de respuestas una vez que los problemas se magnificaron.
9.1. El colectivo de organizaciones que firmamos la acción judicial estamos llevando a cabo un mapeo continuo sobre el acceso al agua potable junto con más de 150 referentas y referentes de los distintos barrios populares de la Ciudad. El resultado del relevamiento permitió identificar problemas de presión, calidad del agua y falta de suministro en numerosos barrios populares y complejos habitacionales. Además, permitió documentar que los dispositivos actuales con los que cuenta la Ciudad de Buenos Aires para garantizar el acceso al agua son absolutamente insuficientes e ineficaces. El GCBA ofrece un número telefónico para realizar los reclamos urgentes por falta de agua potable y otro tipo de emergencias sanitarias. Se trata de una única línea telefónica que no funciona 24 horas los 7 días de la semana (Teléfono: 2000-8200). El dispositivo para atender las emergencias por falta de agua potable en barrios populares con camiones cisterna se encuentra concesionado. El gobierno se limita a pasar el reclamo a las distintas empresas que tienen a su cargo la concesión del servicio sin realizar ningún tipo de seguimiento. Las familias se ven obligadas a reiterar diariamente los reclamos. La asistencia de agua potable a granel mediante camiones cisterna no cuenta con ningún mecanismo de trazabilidad ni control de calidad. Es decir, el gobierno desconoce si la entrega de agua potable fue realizada, en qué plazos, que cantidades y con qué calidad. La demora en la asistencia de agua potable puede llegar a superar las 96 horas y como no existe ningún protocolo público las familias desconocen el día, horario y lugar del camión cisterna. Por eso, es usual que los camiones cisterna lleguen a un barrio y se retiren sin haber abastecido a los hogares. También es oportuno mencionar, que la entrega de agua a granel es eficiente sólo si los hogares cuentan con sistemas seguros donde almacenar el agua que se entrega. El almacenamiento inadecuado pone en riesgo la calidad del agua, no permite almacenar el volumen diario de agua necesaria para garantizar todos los usos y contribuye a la expansión del dengue. Por tal motivo venimos solicitando al gobierno porteño que garantice un tanque en cada hogar.
9.2. El 15/5 y el 22/5 ingresamos los informes detallados por la mesa de entrada del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. El 22 de mayo los actores de la causa judicial fuimos convocados a una reunión en el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, con la finalidad de discutir mecanismos adecuados que garanticen el agua potable en la totalidad de los hogares porteños. De la reunión, participó inicialmente el presidente del IVC quien luego se retiró dejando a cargo a funcionarios de gobierno que no tenían instrucciones ni poder de decisión, por lo tanto, solicitaron un plazo de 96 horas para darnos una respuesta.
Informe completo
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Por Red Eco Alternativo
Por Claudia Rafael, Resumen Latinoamericano 28 de mayo de 2020
El fantasma agazapado estalló finalmente en el corazón del sur conurbano de la provincia. De un lado y otro del acceso Sudeste que divide las villas Azul (Avellaneda) e Itatí (Quilmes) los vecinos hablan con APe y coinciden: “pedimos que se interviniera antes y no lo hicieron”.
Buenos Aires En Villa Itatí dice una de las referentes barriales que “nosotros queríamos cerrar la villa. Pero tener nosotros, desde las organizaciones, el control y no generar un estado militarizado. Dejar un único acceso y controlar entradas y salidas. No nos escucharon”. Desde Villa Azul, Dante Rodríguez –uno de los hacedores del comedor “Los chicos del Azul” desde hace siete años- cuenta que “ya el martes de la semana pasada teníamos 2 casos confirmados. Pedimos que actuaran. Que llevaran a los vecinos. Pero no intervinieron. El miércoles reclamamos testeos. El viernes insistimos. Se cortó el acceso Sudeste desde los dos barrios y el sábado aparecieron. Se hicieron los testeos y hubo 53 confirmados. Demasiado tarde”. Los números se multiplican por decenas con el correr de las horas.
Hoy hay un policía en cada entrada de pasillo. Un patrullero por cuadra. “En Villa Itatí queremos que se hagan los mismos testeos que se hicieron en Azul pero no nos hicieron caso”, se planta Itatí Tedeschi, histórica dirigente reconocida en la barriada. Saben de la potencia del virus y le temen.

En Azul hay unas 400 familias, cuenta Dante. Conoce cada milímetro de ese barrio que lo vio nacer, 42 años atrás. Las últimas semanas fueron ganadas por una espesa densidad que llenó a los vecinos de miedo y angustia. A las 17 del domingo los referentes de los comedores barriales fueron recibidos por los intendentes de Quilmes y Avellaneda, los jefes policiales, referentes de Salud. En las últimas horas del domingo, entre las 19 y las 20, la barriada quedó aislada del resto del mundo. Allí donde cada uno fue encontrado, debió permanecer. “Me llamó una vecina. Es una mujer mayor que sólo viene a dormir al barrio porque cuida afuera a un hermano que está internado por otra enfermedad. Son ellos dos solos en la vida. Y cuando quiso volver al barrio no pudo entrar. Está en edad de riesgo y su salud es débil. Tuvo que dormir en la estación porque no tenía adónde. Y está muy angustiada. Si la dejan entrar, después no va a poder cuidar al hermano. Y si no la dejan, estará en el hospital con el hermano y después, deberá dormir en cualquier lado por ahí. Como ella, hay otra gente también”.
Las últimas semanas se preparaban 200 viandas diarias en el comedor “Los chicos del Azul”. Todo a pulmón. Con ayudas entre organizaciones de un lado y otro del acceso. “Desde la Municipalidad (de Quilmes) nos daban carne, verdura, alimentos secos. Todo para preparar las viandas. Después, dejaron de mandar la carne y la verdura y sólo nos daban fideos, arroz, puré de tomates, aceite. Finalmente, el municipio decidió hacer módulos para las 80 familias que teníamos anotadas. Pero a la hora de entregar, mandaron sólo para 50 y hubo 30 familias que se fueron sin nada”, cuenta Dante con desesperación. “La municipalidad dijo que viéramos quiénes nos parecía que no necesitaban tanto para quitar 30 de la lista y les dijimos que no. Finalmente, llamamos nosotros a las familias. Les explicamos y les pedimos que se decidiera entre todos quiénes se creía que necesitaban más y quiénes un poco menos”.

Hay entre cinco y seis comedores en Villa Azul. Hace apenas una semana, Dante e Itatí habían acordado que aunarían fuerzas para que el comedor de Azul pudiera volver a funcionar. Pero no en una casa, como habían hecho antes. El riesgo de contagio se potenciaba. “Pensábamos entregar las viandas en una plaza. Villa Azul tiene pocas calles. Son todos pasillos por los que puede andar de a una persona. Y si hay dos, ya tienen que tener necesariamente contacto porque es muy angosto. Cada pasillo, además, tiene zanjas. Y el agua que se junta ahí después va a parar a la rotonda de Bernal”.
Hoy Villa Azul ocupa las tapas de los diarios y las radios y canales destinan horas y horas de cobertura. “Pero nuestro barrio es olvidado desde siempre. Cada gobierno que vino, hizo promesas pero nunca cambió nada. Tenemos agua corriente pero se corta todo el tiempo. Entonces hay que levantarse a las 2 ó 3 de la mañana para juntar de a poco, lo que se pueda en tachos. Para tomar hay que conseguir agua mineral. Hay inundaciones. Los problemas de electricidad son constantes. Hay palos de luz por caerse todo el tiempo. Los pozos ciegos se rebalsan y hay gente que no tiene baño. Todo va a la misma zanja que después termina en la rotonda de Bernal”.
Muchos vecinos enfermos están hoy aislados en sus casas. Otros fueron llevados a la sede de la Universidad de Quilmes. Los vecinos respiran temor. Tienen miedo de no tener qué comer. Tienen miedo de enfermarse. Tienen miedo de perder lo poco que tienen. Tienen miedo de los 300 policías de las esquinas. Tienen miedo del mañana pero también de este presente que los exhibe desnudos y sin ropajes. Tienen miedo de que el encierro haya llegado para quedarse. Tienen miedo de que la vida ya sea definitivamente una película que se repetirá en blanco y negro para siempre. Tienen miedo de que el miedo los habite eternamente y ya no sepan cómo reconocerse en el rostro de otro, un igual. Tienen miedo de morir, como escribía Galeano. Miedo a lo que fue. Miedo a lo que será. Miedo de vivir.
El fantasma agazapado ya estalló. Irrumpió en la 1.11.14 a mediados de abril. Deambuló por la Villa 31, en esos hacinamientos ghetizados en varios pisos de alto. En Zavaleta. En la 21-24. Se llevó y se sigue llevando vidas entre los eternos invisibles de la tierra. En los portadores de esos rostros surcados por el hambre de décadas. En los cuerpos fragilizados a puro olvido y marginación que descubren un espejo en el que nadie se quiere reflejar.
Mientras tanto, los poderes mediáticos y de los otros debaten bajo que jurisdicción cayó cada contagiado. Y a qué distrito hay que adjudicarle cada una de las muertes.
Por APe
Fotos: Franco Fafasuli
Trabajadorxs de Casas Particulares en contexto de pandemia
Resumen Latinoamericano, 28 de mayo de 2020
Investigadoras e investigadores del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL-CONICET) y del Programa de Salud, Subjetividad y Trabajo de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) realizaron una encuesta para analizar la situación laboral de trabajadorxs de casas particulares en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio.
La encuesta fue realizada entre el 13 de abril y 10 de mayo, a través de un cuestionario autoadministrado anónimo online, estructurado en base a preguntas cerradas y abiertas, y distribuido mediante redes sociales (Facebook), e-mail y whatsApp. Abarcó las 24 jurisdicciones de la Argentina y respondieron 635 personas, siendo mujeres el 99,4%. Los investigadores e investigadoras presentaron los resultados preliminares de su trabajo.
La mayoría vive en la Provincia de Buenos Aires (67,2%) y en CABA (11,2%), mientras que el 7,9% es de la Región Noroeste, el 5,8% en la Pampeana, 3,6% en Cuyo, 2,7% en Noreste y 1,6% en la Región Patagónica. A su vez, el 37,8% tiene entre 40 y 49 años, y el 27,4 entre 30 y 39. En tanto, el 85,5% tiene hijos/as, de los que el 63,1% está en edad escolar. El 68,7% de los trabajadores encuestados afirmó que no pertenece a los grupos de riesgo en relación al Covid-19.
Respecto a la situación de registro, es decir si están o no en blanco, el 60,2% respondió que está registrada, el 14,8% afirmó que está registrada en algunos hogares y en otros no; mientras que el 25% dijo no estar registrada o estar en negro.
En caso de necesitar realizar una consulta de salud, la mayoría (64,1%) asiste al hospital público o a las salas de atención primaria, mientras que el 30,7% usa servicios de la obra social, y el 1,7% acude a una prepaga.
El 88% respondió que no está afiliada a un sindicato.
Entre las principales conclusiones, los y las investigadores verificaron que existe un gran acatamiento del aislamiento social preventivo y obligatorio por parte de las trabajadoras de casas particulares. El 82,2% de quienes respondieron manifestó no estar asistiendo a su trabajo, mientras que el 17,8% sí lo hace. No obstante, sólo al 33,1% de las trabajadoras que por ley no asiste a su trabajo, le siguen abonando el sueldo. Casi la mitad, el 46,6%, no tiene ningún ingreso extra por fuera de lo que cobra por su trabajo.
Entre las que asisten a su trabajo, son pocas las que efectivamente cuidan y asisten personas, es decir que están exceptuadas por ley. Cabe recordar que el Decreto Nº297/20, que dispuso el aislamiento, establece como actividad esencial solo a una categoría de las trabajadoras de casas particulares, que son aquellas personas que “deban asistir a otras con discapacidad, familiares que necesiten asistencia, a personas mayores, a niños, niñas y adolescentes”. En este sentido, se verifica en numerosos casos que los empleadores realizan el cambio de categoría de las trabajadoras para que asistan a su trabajo aunque no realicen tareas de cuidado. Es por esto que el 6,9% de las trabajadoras encuestadas que asiste a trabajar realiza actividades de tareas generales, y el 0,9% realiza otro tipo de actividades no consideradas esenciales.
El estudio da cuenta de las distintas situaciones que existen entre quienes asisten a sus trabajos. El 50,9% viaja en transporte público, el mismo porcentaje afirmó que en sus lugares de trabajo no les proveen elementos de protección (guantes, barbijos, alcohol en gel). Más de la mitad dijo ir a trabajar con permiso de circulación para hacer tareas de cuidado/asistencia, aunque el 32,6% no realiza este tipo de tarea. Otro grupo (el 12,6%) señaló que va a trabajar por “otros motivos”, principalmente porque trabajan sin retiro o porque, según afirmaron, si no concurren no les pagan. El 11,6% de quienes no va a trabajar aseguró que decidió no asistir a pesar de que sus empleadores les pidieron que concurra.
Entre 5 y 6 de cada 10 trabajadoras afirmó que su situación laboral empeoró a partir del aislamiento social preventivo y obligatorio. Como es de suponer, empeoraron aún más su situación las trabajadoras no registradas.
En este sentido, el 3,6% de las trabajadoras fue despedida durante el aislamiento; al 20,2% no le pagan; al 13.1% le pagan menos; el 7,1% no sabe o no le informaron si le pagarán; el 0,6% no va a trabajar porque le adelantaron las vacaciones. Solo al 33,1% de las entrevistadas les siguen pagando aunque no vayan a trabajar.
Casi la mitad de las trabajadoras que respondió la encuesta no tiene ningún ingreso extra. El 55,7% de quienes contestaron cobró el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), aunque el 15% no sabe cómo tramitarlo.
El 31,7% de quienes continúan yendo a trabajar afirmó que tiene miedo de contagiar a su familia, el 16,1% de contagiarse. Sin embargo, en muchos de los comentarios sobre la situación laboral, las trabajadoras vinculan el “miedo” con la posibilidad de perder el trabajo y no solamente con el coronavirus.
En el informe preliminar difundido por los y las investigadores se incluyen algunas respuestas abiertas que describen la situación de precarización en la que se encuentra la mayoría de las trabajadoras de casas particulares, y que va más allá del contexto actual de emergencia por la pandemia:
“Hace 16 años que trabajo y me tiene en negro. Hoy en día no me están pagando en esta cuarentena y soy persona de riesgo”.
“Uno de mis empleadores me dijo que por ningún motivo me puede pagar si no trabajo”.
“Fui despedida en cuanto empezó la cuarentena obligatoria en uno de los trabajos fijos que tenía. En los otros directamente no me responden o no se hacen cargo porque no trabajaba con registro”.
“Por necesidad me vi obligada de ir a trabajar porque no me querían pagar lo de la cuarentena”.
“Me gustaría que salga un comunicado oficial para enviar a los empleadores que no están pagando. Se hace difícil para nosotras exigir que nos paguen en riesgo de la continuidad laboral”.
“No quiero volver a mi trabajo, mi jefa me defraudó como persona. Nunca me mandó un mensaje preguntando si necesitaba algo o cómo estaba. Se borró totalmente”.
“Debería ser muy claro que no se puede cambiar de categoría por conveniencia del empleador y multar. Si cambia de categoría, que paguen más. Es muy injusto. Encima el empleador nunca te va a decir ‘quedate en tu casa’. Yo estoy poniendo en riesgo mi vida, pido un plus para las que salimos a arriesgar nuestras vidas”.
Contacto: trabajadorxscasasparticulares@gmail.com
Fuente: Redeco.com.ar
Resumen Latinoamericano, 28 mayo 2020
La organización de productores distribuyó a los comedores de Villa Azul y Villa Itatí, los barrios populares del sur bonaerense. Es la primera compra directa de este tipo realizada por el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad provincial.
La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) entregó 21 mil kilos de verduras a los vecinos de Villa Azul y en Villa Itatí, ubicada entre los partidos bonaerenses de Quilmes y Avellaneda, en un operativo conjunto con el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la provincia, que conduce Andrés Larroque.
«Resulta fundamental acercar los alimentos sanos a la población en su propio territorio para hacer frente a esta situación crítica, en el marco de la emergencia nacional», destacó un comunicado de la organización, que agrupa a pequeños productores agropecuarios.
«Resulta fundamental acercar los alimentos sanos a la población en su propio territorio para hacer frente a esta situación crítica, en el marco de la emergencia nacional», destacó un comunicado de la organización, que agrupa a pequeños productores agropecuarios.
La organización donó, además 2 mil kilos más en bolsones para los habitantes de Villa Azul que debieron iniciar un aislamiento estricto durante 15 días, a partir de la detección de casos de coronavirus que se multiplicaron en pocas horas y ya suman alrededor de 200.
Desde el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad destacaron que se trata de la primera compra directa realizada a productores, sin intermediarios, y agregaron que están trabajando en otras contrataciones similares. Es una gran noticia para las organizaciones sociales, que están por fuera del circuito de las grandes empresas proveedoras de alimentos, y no logran ser proveedores del Estado.
La UTT ya comercializó cerca de 5.000 toneladas de comida a precios populares y donó unos 100 mil kilos de verduras en lo que va de la cuarentena en distintos puntos del país. «Con la convicción de que la salida es colectiva, las organizaciones del campo y la ciudad se disponen a crear estrategias para hacer frente a la crisis que trae aparejada esta pandemia», reflexionaron los productores. La UTT se puso a disposición del Estado Nacional «para acercar alimentos sanos, soberanos y seguros a las poblaciones vulnerables de la Argentina».
La UTT ya comercializó cerca de 5.000 toneladas de comida a precios populares y donó unos 100 mil kilos de verduras en lo que va de la cuarentena en distintos puntos del país. «Con la convicción de que la salida es colectiva, las organizaciones del campo y la ciudad se disponen a crear estrategias para hacer frente a la crisis que trae aparejada esta pandemia», reflexionaron los productores. La UTT se puso a disposición del Estado Nacional «para acercar alimentos sanos, soberanos y seguros a las poblaciones vulnerables de la Argentina».
Violencia y hambre para el estudiantado de la escuela Isauro Arancibia en la Ciudad de Buenos Aires
Resumen Latinoamericano, 27 mayo 2020
Crónica del accionar del Gobierno de la CABA
La escuela Isauro Arancibia, desde el comienzo de la cuarentena, reparte los bolsones alimentarios y cuadernillos escolares confeccionados por lxs maestrxs, cada 15 días a sus estudiantes. Además, por medio de donaciones, intenta cubrir la ausencia del Gobierno de CABA aumentando la mercadería de las (insuficientes) bolsas de educación y haciéndole frente al hambre de los vecinxs del barrio.
Este miércoles 27/5 nos tocaba la 5ta entrega. Ya veníamos avisando formalmente a las autoridades del Ministerio de Educación y de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad que las condiciones para trabajadorxs y estudiantes eran extremadamente riesgosas, que era imprescindible la presencia del Gobierno de la CABA. En el último reparto registramos más de 600 personas haciendo cola en busca de comida, que se amontonaban desesperadxs por extrema necesidad.
Esta situación, más la confirmación de un caso de covid-19 declarado entre nuestrxs estudiantes y las indicaciones recibidas del CESAC 15 que nos alertaban sobre los riesgos de la aglomeración de gente en las entregas, nos obligó a repensar estrategias para hacerles llegar la mercadería lxs estudiantes.
Poniendo la prioridad en el cuidado de ellxs y trabajadorxs y para evitar que la entrega presencial se convierta en un foco de contagio, resolvimos con acuerdo de las autoridades: la directora del área de jóvenes y adultos y la Gerenta Operativa de Inclusión Educativa, ambas del Ministerio de Educación de CABA, que lxs maestrxs repartiríamos los bolsones con nuestros vehículos. En la reunión virtual mantenida con ellas el día 26/5 acordamos la nueva estrategia: el reparto sería por hoteles, paradores y ranchadas llegando también a los barrios de la provincia de Buenos Aires donde viven muchxs de nuestrxs estudiantes. Ellas nos ofrecieron vehículos del Ministerio que tienen asignados para estos fines.
El colectivo isaurino trabajó con mucha rapidez para poder tener listos los recorridos. No fue tarea fácil ya que nuestrxs estudiantes no cuentan en todos los casos con celulares que garanticen una comunicación fluida y en muchos casos tampoco cuentan con direcciones ya que quien está en calle se mueve continuamente.
Ayer a la noche, horas antes del reparto matutino, desde el Ministerio de Educación nos informaron (por medio de un whatsapp) que por problemas legales iban a pasar a retirar los bolsones de la escuela y los iban a repartir ellxs en otro lugar. En este acto avasallante no solo desoyeron nuestro acuerdo sin contemplar los motivos cuidadosos por los cuales habíamos cambiado la metodología de entrega sino que además le terminaron sacando la mercadería, que por derecho les corresponde. De un momento para otro, nuestrxs estudiantes no podrán enterarse que la entrega se hará esta mañana. Hoy a las 7 am llegaron a la escuela dos camiones y sin respetar los acuerdos previos, retiraron los bolsones.
Sumado a esta violenta situación, otro indicador que demuestra la extrema necesidad que se vive en CABA y la ausencia de respuestas por parte de la gestion es que también hoy, desde la madrugada, ya había dos cuadras de vecinxs haciendo fila para recibir mercadería.
El Ministerio de Educación una vez más abandonó a nuestrxs estudiantes, desarticuló toda la organización que tenía pensada la escuela y lxs maestrxs (que incluía a otras instituciones y trabajadorxs) y ahora no podemos entregarles la comida. El hambre no espera, el hambre mata.
Una vez más queda explicitado el desamor, la falta de respeto y la violencia que tiene el Gobierno de la CABA (y su Ministerio de Educación) hacia lxs maestrxs organizadxs y lxs estudiantes.
Este miércoles 27/5 nos tocaba la 5ta entrega. Ya veníamos avisando formalmente a las autoridades del Ministerio de Educación y de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad que las condiciones para trabajadorxs y estudiantes eran extremadamente riesgosas, que era imprescindible la presencia del Gobierno de la CABA. En el último reparto registramos más de 600 personas haciendo cola en busca de comida, que se amontonaban desesperadxs por extrema necesidad.
Esta situación, más la confirmación de un caso de covid-19 declarado entre nuestrxs estudiantes y las indicaciones recibidas del CESAC 15 que nos alertaban sobre los riesgos de la aglomeración de gente en las entregas, nos obligó a repensar estrategias para hacerles llegar la mercadería lxs estudiantes.
Poniendo la prioridad en el cuidado de ellxs y trabajadorxs y para evitar que la entrega presencial se convierta en un foco de contagio, resolvimos con acuerdo de las autoridades: la directora del área de jóvenes y adultos y la Gerenta Operativa de Inclusión Educativa, ambas del Ministerio de Educación de CABA, que lxs maestrxs repartiríamos los bolsones con nuestros vehículos. En la reunión virtual mantenida con ellas el día 26/5 acordamos la nueva estrategia: el reparto sería por hoteles, paradores y ranchadas llegando también a los barrios de la provincia de Buenos Aires donde viven muchxs de nuestrxs estudiantes. Ellas nos ofrecieron vehículos del Ministerio que tienen asignados para estos fines.
El colectivo isaurino trabajó con mucha rapidez para poder tener listos los recorridos. No fue tarea fácil ya que nuestrxs estudiantes no cuentan en todos los casos con celulares que garanticen una comunicación fluida y en muchos casos tampoco cuentan con direcciones ya que quien está en calle se mueve continuamente.
Ayer a la noche, horas antes del reparto matutino, desde el Ministerio de Educación nos informaron (por medio de un whatsapp) que por problemas legales iban a pasar a retirar los bolsones de la escuela y los iban a repartir ellxs en otro lugar. En este acto avasallante no solo desoyeron nuestro acuerdo sin contemplar los motivos cuidadosos por los cuales habíamos cambiado la metodología de entrega sino que además le terminaron sacando la mercadería, que por derecho les corresponde. De un momento para otro, nuestrxs estudiantes no podrán enterarse que la entrega se hará esta mañana. Hoy a las 7 am llegaron a la escuela dos camiones y sin respetar los acuerdos previos, retiraron los bolsones.
Sumado a esta violenta situación, otro indicador que demuestra la extrema necesidad que se vive en CABA y la ausencia de respuestas por parte de la gestion es que también hoy, desde la madrugada, ya había dos cuadras de vecinxs haciendo fila para recibir mercadería.
El Ministerio de Educación una vez más abandonó a nuestrxs estudiantes, desarticuló toda la organización que tenía pensada la escuela y lxs maestrxs (que incluía a otras instituciones y trabajadorxs) y ahora no podemos entregarles la comida. El hambre no espera, el hambre mata.
Una vez más queda explicitado el desamor, la falta de respeto y la violencia que tiene el Gobierno de la CABA (y su Ministerio de Educación) hacia lxs maestrxs organizadxs y lxs estudiantes.
Repudian despidos de 26 trabajadores en frigorífico Ecocarnes, en la localidad bonaerense de San Fernando
Resumen Latinoamericano, 28 mayo 2020
Informe de la OLP-Resistir y Luchar
A pesar de lo que diga el Presidente Alberto Fernández, la conducta prepotente de muchos empresarios continúa vigente en la cuarentena de clase.
Como todos sabemos en medio del ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) la producción de alimentos es considerada una actividad prioritaria.
El dia martes 26 de Mayo, la patronal de INDUMEAT, una tercerizada de ECOCARNES, provocó un conflicto al repetir el método de no pagar la quincena atrasada, a los súper explotados que tiene en su listado dentro de la planta.
Los compañeros (todos varones), primero hablaron con el encargado quién no resolvió nada, y luego con el Jefe de Personal, Raul Quintana.
En momentos que se realizaba esta reunión con Quintana, alguien avisó que se había prendido fuego a no se sabe qué lugar del frigirifico, pero aún así se continuó la reunión hasta terminarla sin lograr un acuerdo y por ello los trabajadores se negaron a seguir trabajando.
Al día siguiente les negaron el ingreso bajo la acusación que ellos habían provocado el incendio.
Los trabajadores sin saber qué hacer, recurrieron al cuerpo de delegados de planta quienes son conocidos por su filiación de izquierda y de actitud combativa.
Sin embargo estos les hicieron el vacío, y los laburantes decidieron horas después, realizar un piquete en los portones de la Planta.
A las 18 hs como eran pocos levantaron la medida y convocaron para este jueves a una Asamblea a las 09hs y Olla Popular a las 11hs ahí mismo.
La patronal hizo su movida y en horas de la mañana temprano fue hablando por teléfono uno por uno con los compañeros citándolos en una oficina de la Capital adonde les pagarían salarios caídos e indemnización.
Esto dividió al grupo y mientras una parte de los despedidos se fue a la Vapital, otros trabajadores se presentó frente al Frigorífico.
Luego de dos tensas horas en las que trataban de decidir qué hacer, las organizaciones presentes en solidaridad, como la OLP «Resistir y Luchar», aconsejaron a realizar la Olla popular a pesar que eran un pocos.
Cuando la patronal se percató de los primeros preparativos para montar la Olla, el Jefe de Personal salió de la Planta a «dialogar».
Propuso que entraran de a uno a cobrar sus ingresos atrasados. Así fue, y uno por uno fueron cobrando una liquidación trucha, sin la doble indemnización.
Al final de la jornada, los trabajadores quedaron en volverse a juntar la semana que viene con la intención de obligar a la patronal a llegar a un acuerdo por todo lo que queda pendiente.
Una clase sin dirigentes.
Lo cierto es que el vacío dejado por el cuerpo de delegados, no se puede tapar con una publicación de Facebook, y mucho menos la total ausencia del Sindicato de la Carne.
Lo cierto es que el vacío dejado por el cuerpo de delegados, no se puede tapar con una publicación de Facebook, y mucho menos la total ausencia del Sindicato de la Carne.
Esto pone de relieve, que en la mayoría de las luchas, las compañeras y compañeros en los lugares de trabajo están solos, abandonados por las direcciones sindicales de sus organizaciones naturales.
Y como nada sale de un repollo, es indudable que el escenario de luchas está marcado por el infame contubernio (pactos a espaldas de los trabajadores) firmado por la CGT, cuya base es la rebaja salarial del 25%.
Mientras la recesión se instala en nuestro país en la forma de suspensiones, despidos y hambre, el gobierno capitalista y las patronales continúan ahogando a la clase trabajadora bajo la losa de presión de una cuarentena de clase en la que además de explotación, hambre y estafas salariales, nuestra clase sufre asedinatos y femicidios.
Pero así también, en medio de tantas angustias, como contrapartida, también crece la solidaridad y el auxilio.
Este jueves frente al Frigorífico se presentaron delegaciones obreras del Frigorífico Rioplatense, de Fate, del Suteba Tigre, de Stani/Cadbury, y de un Call Center de la zona, así como la presencia de nuestra OLP «Resistir y Luchar» en auxilio de nuestros hermanos de clase.
La semana que viene probablemente haya una nueva convocatoria de los despedidos, porque la sangre en el ojo por tanta impunidad no es fácil de ocultar y lentamente por aquí y por allá se va incrementando una todavía silenciosa angustia y rencor social, entre la que hay algunos destellos de «no se aguanta más» indicando un hartazgo en ciernes.

Resumen Latinoamericano, 28 mayo 2020
«EL PUEBLO SALVANDO AL PUEBLO»
Hoy, asambleas de 114 villas pudimos decirle a otra villa que no lucha sola, que somos miles, que acá estamos. Hoy pudimos llevar un respaldo urgente a la situación del barrio, desde la organización popular de nuestros demás barrios. Y sí, pudimos contarles a los 5 mil vecinos de Villa Azul que, complementando los módulos alimentarios de los municipios, hoy habrá también viandas calientes en cada puerta, con carne, con fruta, con agua mineral. Y eso no lo pudimos hacer solos, lo pudimos hacer gracias a ustedes, que nos vienen dando vapor desde que comenzó toda esta película de terror. Ustedes lectores, ustedes actrices, ustedes doctores, ustedes futbolistas, ustedes enfermeras, ustedes monotributistas, ustedes cartoneras, ¡ustedes! Toda esa inmensa masa de comunidad nos permitió articular la solidaridad del pueblo con, tal vez, la única buena noticia que recibimos entre tanto estupor: la percepción de una sensibilidad mayor, que viene imponiéndose sobre el statu quo, incluso en sectores históricamente reacios a las causas populares e incluso en el universo de los medios, donde tantos gritos de dolor quebraron por fin al silencio de la televisión.
Porque sí,
el terror se basa en la incomunicación.
Pero el amor se basa en la mancomunión de las oportunidades, que conforman este poderoso pulmón de las sociedades que hoy piden desesperadamente un respirador, para inhalar este mundo y exhalar uno mejor. Sólo así podemos explicarlo, sólo así podemos asimilarlo: uno, diez, doscientos, miles de artistas y trabajadores conmovidos por la crueldad y la precariedad que desnuda el coronavirus, decidieron poner en marcha una campaña de donaciones que ya se volvió el reaseguro de nuestra dignidad, #ContagiáSolidaridad. Comprometiéndose y organizándose, muchísimas personalidades afectadas por el inevitable congelamiento de los espectáculos masivos en vivo, decidieron motorizar un engranaje humanitario no sólo para darnos oxígeno frente al colapso alimentario, que ya presentamos de manera cruda y pormenorizada frente a las autoridades de Nación, Capital y Provincia, sino también para reactivar toda esa capacidad ociosa que mantiene agonizando a tantas pymes del entretenimiento, que fueron las primeras en cerrar y de seguro serán las últimas en reactivar. Colateralmente paradas, pero habilitadas, en afán de colaborar, pequeñas empresas culturales, gastronómicas o logísticas estarán activando coordinadamente, para darnos una mano salvaguardando el empleo de muchísima gente. Y como entendemos la cuarentena, porque cada vida vale la pena, hoy sólo nos proponemos sumar: que se mueva la economía y nuestro pan de cada día, que no puede faltar.
Ya lo van a ver,
literalmente lo van a ver.
Varias tapas de La Garganta y otras figuras que se han ido acercando, estarán motorizando donaciones por todas las redes y canales posibles, en pos de generar los recursos que permitan comprar al costo los insumos urgentes que toda esa industria puede producir, ahora que no habrá catering para los partidos de fútbol, ni grupos electrógenos en los recitales, ni baños químicos en las fiestas, ni masitas para los eventos. Así, asumiendo que no ganarán plata esta vez, muchos proveedores ligados al teatro y la música podrán socorrer abajo y sostener al personal propio, abaratando significativamente los costos y agilizando la provisión de alimentos, pañales, bebidas, baños químicos para los comedores, trajes sanitarios para cocineras, generadores, garrafas y productos de limpieza, que por supuesto no vienen a emparchar los baches del Estado, ni a reemplazarlo, ni a entorpecerlo, sino a ofrecer una respuesta inmediata para los distintos distritos, sin distinción de color gobernante, porque sin dudas hace falta una redistribución de la riqueza, con un programa real para resolver la pobreza estructural. Y eso, lamentablemente, hoy lo puede comprobar cualquiera. Pero el hambre no espera: necesita de nosotros y nosotras, articulando con otros y otras, porque ahí tenemos la humanidad que no supimos encontrar otrora.
Si queremos una nueva normalidad,
¡vamos a empezar ahora!
Hoy, asambleas de 114 villas pudimos decirle a otra villa que no lucha sola, que somos miles, que acá estamos. Hoy pudimos llevar un respaldo urgente a la situación del barrio, desde la organización popular de nuestros demás barrios. Y sí, pudimos contarles a los 5 mil vecinos de Villa Azul que, complementando los módulos alimentarios de los municipios, hoy habrá también viandas calientes en cada puerta, con carne, con fruta, con agua mineral. Y eso no lo pudimos hacer solos, lo pudimos hacer gracias a ustedes, que nos vienen dando vapor desde que comenzó toda esta película de terror. Ustedes lectores, ustedes actrices, ustedes doctores, ustedes futbolistas, ustedes enfermeras, ustedes monotributistas, ustedes cartoneras, ¡ustedes! Toda esa inmensa masa de comunidad nos permitió articular la solidaridad del pueblo con, tal vez, la única buena noticia que recibimos entre tanto estupor: la percepción de una sensibilidad mayor, que viene imponiéndose sobre el statu quo, incluso en sectores históricamente reacios a las causas populares e incluso en el universo de los medios, donde tantos gritos de dolor quebraron por fin al silencio de la televisión.
Porque sí,
el terror se basa en la incomunicación.
Pero el amor se basa en la mancomunión de las oportunidades, que conforman este poderoso pulmón de las sociedades que hoy piden desesperadamente un respirador, para inhalar este mundo y exhalar uno mejor. Sólo así podemos explicarlo, sólo así podemos asimilarlo: uno, diez, doscientos, miles de artistas y trabajadores conmovidos por la crueldad y la precariedad que desnuda el coronavirus, decidieron poner en marcha una campaña de donaciones que ya se volvió el reaseguro de nuestra dignidad, #ContagiáSolidaridad. Comprometiéndose y organizándose, muchísimas personalidades afectadas por el inevitable congelamiento de los espectáculos masivos en vivo, decidieron motorizar un engranaje humanitario no sólo para darnos oxígeno frente al colapso alimentario, que ya presentamos de manera cruda y pormenorizada frente a las autoridades de Nación, Capital y Provincia, sino también para reactivar toda esa capacidad ociosa que mantiene agonizando a tantas pymes del entretenimiento, que fueron las primeras en cerrar y de seguro serán las últimas en reactivar. Colateralmente paradas, pero habilitadas, en afán de colaborar, pequeñas empresas culturales, gastronómicas o logísticas estarán activando coordinadamente, para darnos una mano salvaguardando el empleo de muchísima gente. Y como entendemos la cuarentena, porque cada vida vale la pena, hoy sólo nos proponemos sumar: que se mueva la economía y nuestro pan de cada día, que no puede faltar.
Ya lo van a ver,
literalmente lo van a ver.
Varias tapas de La Garganta y otras figuras que se han ido acercando, estarán motorizando donaciones por todas las redes y canales posibles, en pos de generar los recursos que permitan comprar al costo los insumos urgentes que toda esa industria puede producir, ahora que no habrá catering para los partidos de fútbol, ni grupos electrógenos en los recitales, ni baños químicos en las fiestas, ni masitas para los eventos. Así, asumiendo que no ganarán plata esta vez, muchos proveedores ligados al teatro y la música podrán socorrer abajo y sostener al personal propio, abaratando significativamente los costos y agilizando la provisión de alimentos, pañales, bebidas, baños químicos para los comedores, trajes sanitarios para cocineras, generadores, garrafas y productos de limpieza, que por supuesto no vienen a emparchar los baches del Estado, ni a reemplazarlo, ni a entorpecerlo, sino a ofrecer una respuesta inmediata para los distintos distritos, sin distinción de color gobernante, porque sin dudas hace falta una redistribución de la riqueza, con un programa real para resolver la pobreza estructural. Y eso, lamentablemente, hoy lo puede comprobar cualquiera. Pero el hambre no espera: necesita de nosotros y nosotras, articulando con otros y otras, porque ahí tenemos la humanidad que no supimos encontrar otrora.
Si queremos una nueva normalidad,
¡vamos a empezar ahora!
Envio:RL







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