Hoy se verá en Cine.ar TV el documental de Cynthia García y Martín Adorno
Milagro Sala: "La derecha no nos perdona que hayamos trabajado tanto"
Desde su prisión domiciliaria, la dirigente social reflexiona sobre la obra de la Tupac Amaru, la persecución de Gerardo Morales y la difusión que la película le dio en todo el país a la gesta del movimiento jujeño.
Por Oscar Ranzani
“Todo gira alrededor de la obra y de la humanidad de Milagro, es una mujer excepcional", dice Cynthia García.
Imagen: Adrián Pérez
Imagen: Adrián Pérez
Este domingo a las 22, la señal de TV del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales Cine.ar TV presentará Milagro, la película, el documental sobre Milagro Sala, fundadora y líder del movimiento social jujeño Tupac Amaru, que hace eje en su obra y su labor humanitaria. La producción audiovisual narra buena parte del proyecto concretado por la referente social jujeña sin dejar de denunciar la persecución política y judicial que recayó sobre su figura ni bien comenzado el primer gobierno provincial de Gerardo Morales, en diciembre de 2015. Los directores Cynthia García y Martín Adorno recopilaron una decena de entrevistas realizadas en Jujuy y Buenos Aires, cuyos diálogos circulan en núcleos de contenidos que transmiten distintas emociones y conceptos.
“Todo gira alrededor de la obra y de la humanidad de Milagro, es una mujer excepcional", dice Cynthia García.
Imagen: Adrián Pérez
Imagen: Adrián Pérez
Este domingo a las 22, la señal de TV del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales Cine.ar TV presentará Milagro, la película, el documental sobre Milagro Sala, fundadora y líder del movimiento social jujeño Tupac Amaru, que hace eje en su obra y su labor humanitaria. La producción audiovisual narra buena parte del proyecto concretado por la referente social jujeña sin dejar de denunciar la persecución política y judicial que recayó sobre su figura ni bien comenzado el primer gobierno provincial de Gerardo Morales, en diciembre de 2015. Los directores Cynthia García y Martín Adorno recopilaron una decena de entrevistas realizadas en Jujuy y Buenos Aires, cuyos diálogos circulan en núcleos de contenidos que transmiten distintas emociones y conceptos.
M.S.: -No sólo por una cuestión de quien te habla. Es por la piel que uno porta. Y eso les pasa a miles de compañeros nuestros en Jujuy. Capaz que si la obra que nosotros hicimos la hubiese hecho un gringuito, uno de los de ellos, estaría en libertad y nunca habría sido tan señalado por el dedo como fuimos nosotros. Reitero algo: la derecha no nos perdona que nosotros hayamos trabajado tanto y que demostramos que la construcción daba mucha plata, que mis compañeros lo único que buscaban era dignificarse y nada más. Les decíamos a los compañeros: "Nunca nos vamos a sentar en la misma mesa que ellos. Ellos no nos van a permitir sentarnos en la mesa, no nos van a permitir compartir nada". Ni siquiera nosotros hicimos esa diferencia, la hicieron ellos. Si teníamos un peso, lo redistribuíamos, que es lo que ellos no hacen. Ellos no redistribuyen la riqueza que sacan. La construcción deja mucha plata y es uno de los enfrentamientos que hemos tenido con la Cámara de Construcción de Jujuy. Nosotros demostramos que la construcción daba mucha plata y lo que se podía hacer con la plata que quedaba. Yo creo que ellos lo toman como si fuera una pelea de poder. Lo toman así. Pero si me preguntás si me interesa poner a pelearme con ellos por el poder, la verdad es que a mí no me interesa. Lo que más me interesaba particularmente era que mis compañeros puedan estudiar, recibirse, ser alguien en la vida, que tengan su casa, su trabajo, un Centro de Salud cerca de la casa, que tengan las fábricas donde van a trabajar. Eso era lo que más me interesaba: el buen vivir de cada compañero y de los jujeños. Nunca nos interesó competir con el Estado.
-¿Los directores tuvieron algún inconveniente para hacer esta película durante el gobierno de Mauricio Macri?
Cynthia García: -Quiero poner eso un poco en contexto. No es que tuvimos inconveniente. Es que no podríamos haber realizado esta película si seguíamos los caminos formales y tradicionales de una realización audiovisual con las reglas dentro del macrismo en ese momento. Es un registro del cine documental y la comunicación y la cultura. Y está hecha en condiciones de clandestinidad porque nosotros estábamos sobre la urgencia. Ni siguió la lógica de pensar una película a ver cómo la recibe la audiencia o pensando si después podríamos subirla a Netflix. Está hecha con la urgencia corporal de la denuncia popular. Es cine popular que se inscribe en las tradiciones de Raymundo Gleyzer o en la herencia de un trabajo de investigación de Rodolfo Walsh, no porque nosotros queramos parecernos sino porque somos herederos de esas tradiciones narrativas. ¿Tuvimos dificultades? No pensamos en las dificultades. No pensamos en el financiamiento, no pensamos en la distribución, no pensamos en la realización. La hicimos. Para entrar a filmar a la casa-cárcel, donde estaba Milagro, nos requisaron en el cuerpo porque, a pesar de que Milagro estaba cumpliendo una prisión domiciliaria ordenada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tenía una campaña de Gendarmería en la puerta con decenas de gendarmes, donde tenías que dejar todos tus objetos personales y aceptar una requisa de cacheo en el cuerpo, como si estuvieras entrando a una cárcel. No podías entrar ningún dispositivo, mucho menos un equipo para filmar a Milagro. Ahí entró todo el arte de realización de Martín Adorno que logró con todas estas dificultades generar un registro audiovisual de calidad. Ese es el contexto de realización de la película.
-¿Cómo cree Milagro Sala que será recordada por la historia?
M.S.: -Para la derecha, como la bruja (risas), como lo peor que se puede pintar una mujer. Y para mis compañeros, el reconocimiento de cariño. La verdad es que soy una de las pocas personas en ser reconocida en vida. Me siento muy contenta porque no es el reconocimiento para Milagro Sala sino para miles de compañeros que se animaron a enfrentar al poder. Y que se siguen animando porque, a pesar de todo lo que vivieron mis compañeros, hoy siguen trabajando en las copas de leche, en los centros comunitarios, con esfuerzo propio y con mucho sacrificio. Esto demuestra que el poder no nos pudo humillar, más allá de que me hayan llevado de cárcel en cárcel. No han podido quitarnos nuestras convicciones, nuestras ideas y nuestros objetivos. Y eso, particularmente para mí es grandísimo. Es el reconocimiento de muchísimos compañeros que militaron al lado nuestro. Y de los que no militaron porque al momento de mi encarcelamiento he conocido muchos compañeros y compañeras que nos reconocían y que quizás uno no los conocía y que hoy están trabajando con los distintos Comités por la libertad. Y algunos individualmente o en otros organismos de derechos humanos, como las Madres. Y algunas universidades que continuamente nos están nombrando como ejemplo de lucha y resistencia.
Fuente:Pagina12

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