Por Daniel Mato, Resumen Latinoamericano, 14 de julio de 2020
En los últimos meses, algunos medios de comunicación latinoamericanos han difundido noticias sobre hechos de discriminación y violencia cometidos por instituciones de los Estados hacia personas y comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes, en procedimientos relacionados con el manejo de la pandemia en curso.
Algunas de éstas dan cuenta de casos de violencia por parte de fuerzas de seguridad, incluyendo asesinatos. Otras, a incidentes de discriminación por parte de personal de servicios de salud, que además constituyen formas de violencia institucional. Estas noticias han sido ilustradas con fotografías o material audio-visual que resultan impactantes, por los signos de violencia en los cuerpos de estas personas, por el aspecto humilde de sus viviendas o por las condiciones sanitarias de sus asentamientos.
La pandemia ha profundizado las desigualdades e injusticia social en todo el mundo. Las mencionadas imágenes proveen evidencias de casos visibles de racismo en el contexto de la pandemia ¿Serán éstas las únicas formas en que la articulación entre racismo y pandemia afecta las vidas de estos pueblos?
¿No será que son sólo expresiones visibles de circunstancias más complejas? ¿No serán solo una “punta del iceberg”?
El problema es más complejo porque la discriminación racial es sólo una de las formas, la más visible, en que el racismo afecta la vida y agrava las consecuencias de la pandemia para estas comunidades.
El racismo es constitutivo de nuestras sociedades
El racismo es constitutivo del mundo en que vivimos y continúa vigente en todas las sociedades del globo. En América Latina, los problemas ocasionados por el racismo no afectan sólo a comunidades indígenas y afrodescendientes. No obstante, en ambos casos éstos tienen siglos de historia y –aunque transformados- continúan vigentes. Además, aparentemente pasan inadvertidos para la mayoría de la población, o en todo caso ésta no se conmueve por ellos.
El racismo es una ideología según la cual los seres humanos seríamos clasificables en razas, a algunas de las cuales supone superiores y a otras que considera moral e intelectualmente inferiores. Esta ideología sirvió de sustento al despliegue colonial protagonizado por algunas monarquías europeas y grupos de poder económico y religioso que subyugaron no sólo a pueblos de otros continentes sino también de Europa.
Los Estados republicanos americanos, lejos de acabar con esta ideología, se constituyeron a partir de ella y la reprodujeron a través de sus instituciones y políticas. Por ejemplo, para acabar con la supuesta “barbarie” y asegurar el avance de “la civilización”, sucesivos gobiernos continuaron el avance militar sobre los territorios de pueblos indígenas y distribuyeron sus tierras entre los grupos de poder de los que formaban parte. A los sobrevivientes se les prohibió hablar sus lenguas, practicar sus formas de espiritualidad y sostener sus sistemas de conocimiento, alimentación y salud. Otro tanto ocurrió con las comunidades afrodescendientes que también vieron proscritas sus historias, lenguas y modos de vida.
Instituciones y políticas públicas reproducen el racismo
Si bien las prácticas de despojo territorial continúan afectando a comunidades indígenas y afrodescendientes, desde hace tiempo los Estados utilizan otros medios para continuar con su misión “civilizatoria”.
Por ejemplo, emplean políticas económicas y sociales pretendidamente orientadas a asegurar “el progreso” y “sacar del atraso” a estos pueblos que continúan procurando vivir en armonía con lo que los Estados nombran “medio ambiente” y por cuya “preservación” apenas en la década de 1970 han comenzado a preocuparse. Llamativamente, estas políticas suelen acabar erosionado esos modos de vida y empujando a estas poblaciones a migrar a las ciudades y buscar nuevos medios de subsistencia.
Adicionalmente, diversas políticas e instituciones continúan siendo instrumentos de la reproducción de esta ideología y de su naturalización, por ejemplo, a través de la folklorización de los ritos y expresiones musicales de esos pueblos. Las políticas e instituciones educativas también continúan contribuyendo a la reproducción y naturalización del racismo, por ejemplo, a través de la castellanización forzada de pueblos indígenas, o de la formación de profesionales de diversos campos educados en la ignorancia o el desprecio por sus sistemas de conocimiento.
Las políticas e instituciones de salud, como las de investigación y de formación de personal, también hacen lo propio; por ejemplo, deslegitiman los conocimientos y prácticas de estos pueblos en materia de manejo y mejoramiento de especies vegetales, su valor nutritivo y sus aplicaciones terapéuticas.
Las múltiples formas del racismo y su naturalización
El racismo está tan naturalizado que es mayormente inconsciente, al punto que la aplicación de este concepto suele limitarse a hechos que ocurren en Estados Unidos o Europa, o, si acaso en nuestro medio, limitándola a acciones explícitas de discriminación racial, y entre éstas sólo a aquellas muy visibles o violentas.
Por ejemplo, no suele percibirse el racismo en algunas expresiones verbales tan arraigadas que han sido registradas en el diccionario de la Real Academia Española. Tal es el caso, por ejemplo, de la expresión “merienda de negros» utilizada para hacer referencia a situaciones de “desorden y confusión”, y el de “se le subió el indio” como equivalente de “montó en cólera”.
La naturalización del racismo hace que éste no sea asociado con que en nuestros países las personas y comunidades indígenas y afrodescendientes no tienen acceso equitativo a los servicios de salud. Su naturalización también explica que, pese a que estas inequidades causan la muerte a numerosos niños y adultos, la mayor parte de la población no se inquiete por ello.
La naturalización del racismo explica también que éste no sea asociado al hecho de que comunidades de estos pueblos sean desplazadas de sus territorios ancestrales para favorecer los negocios de corporaciones agrícolas y mineras, o de empresas promotoras de desarrollos turísticos; así como que la mayoría de la población no se indigne frente a esto, sino que incluso lo considere necesario para el “bien común”.
Asimismo, esa naturalización explica que la mayoría de la población tampoco se indigne al ver que estas comunidades no logran que sus reclamos sean debidamente tratados por “la Justicia”, y que tampoco lo haga cuando, ante las protestas de estas comunidades, los poderes públicos envían a las fuerzas de seguridad a “poner orden”, lo cual frecuentemente conduce a abusos, torturas, e incluso a asesinatos.
Pandemia, racismo y derechos humanos
Los problemas aquí descriptos y muchos otros documentados en las mencionadas publicaciones, permiten apreciar cómo siglos de racismo han configurado las condiciones en que personas y comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes deben hacer sus vidas. Es debido a estas condiciones que estos grupos resultan especialmente afectados por la pandemia en curso.
Es importante tener presente la génesis y reproducción de estos problemas para no caer en la falacia de que se trata de “poblaciones vulnerables” a las que habría que “ayudar” y que serían “una carga para la sociedad”. Se trata de poblaciones que han sido y continúan siendo vulnerabilizadas, es decir, colocadas a la fuerza en situaciones de vulnerabilidad.
El análisis de la historia de nuestras sociedades, constituidas a partir del despojo territorial de pueblos indígenas y de su explotación y de la de contingentes de personas traídas de África en condiciones de esclavitud, lleva a concluir que existe una deuda histórica y que lo éticamente apropiado no es ofrecerles “ayuda”, sino asegurar acciones reparatorias.
No obstante, actualmente nos encontramos con que los derechos humanos de estos pueblos no son asegurados cabalmente. Peor aún, en muchos casos, sus derechos son violados por los Estados, o por empresas y terratenientes, cuyos abusos no son sancionados, ni reparados. No se trata de “ayudar” a “grupos vulnerables”, sino de que los Estados aseguren los derechos humanos de estas poblaciones, que cumplan las respectivas constituciones nacionales y leyes, como con las obligaciones estipuladas en los instrumentos jurídicos internacionales que han suscripto.
Es porque estas poblaciones han sido despojadas de los territorios que garantizaban la reproducción de sus modos de vida, que hoy viven en condiciones sanitarias deplorables, hacinados en asentamientos precarios en las periferias de las ciudades.
Son estas condiciones, producto de siglos de racismo y de la violación de sus derechos humanos, las que exponen a estas comunidades a que la pandemia en curso les afecte especialmente. Este cuadro de dificultades se ve agravado por situaciones de discriminación y violencia institucional como las que refieren e ilustran los medios de comunicación.
El maltrato, o el trato culturalmente inapropiado que personas de estos pueblos frecuentemente reciben cuando personal de salud visita sus comunidades agrava las circunstancias. En ocasiones conduce a que no se acuda a las instituciones.
Adicionalmente existen problemas de comunicación intercultural, el personal de salud y otros funcionarios saben poco acerca de la vida de estos pueblos y de los modos de organización de sus comunidades, que transformados continúan vigentes en espacios urbanos. Por otro lado, se suele pensar que con traducir los mensajes sobre medidas preventivas es suficiente, pero las diferencias no son sólo lingüísticas, sino también sociales y culturales. Voceros de organizaciones indígenas han insistido en que mensajes y materiales informativos deben ser elaborados a partir de las respectivas culturas y contextos. “Lavarse las manos” es una quimera cuando no se tiene agua corriente, “quedarse en casa” es un desvarío cuando se vive hacinado en un asentamiento precario periurbano, y estrictamente innecesario cuando se vive entre montañas.
Las sociedades racistas han hecho que buena parte de la población sea profundamente ignorante respecto de las historias y culturas de estos pueblos, o que las subestime. Esta ignorancia afecta también la formación de la mayoría de los profesionales y funcionarios que en el marco de la pandemia deben tratar con ellos. Es necesario desarrollar respuestas apropiadas tanto a las diferencias culturales como a las condiciones estructurales que afectan a pueblos indígenas y afrodescendientes. Para esto, es necesario asegurar su participación libre e informada, garantizando el pleno respeto de sus derechos y culturas.
Desafíos
El racismo afecta a personas y comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes de múltiples formas, no solamente a través de situaciones de discriminación. Se expresa también en violaciones sistemáticas de sus derechos a tener acceso equitativo a agua potable, servicios de salud, educación y justicia. Además, y muy importante, el racismo también se expresa en que, ante estas violencias e inequidades, otros sectores sociales no reaccionan.
¿Por qué vivimos estas circunstancias como si fueran normales? Porque tienen siglos ocurriendo. Porque el racismo es constitutivo de las sociedades de las que formamos parte. Porque no sólo impregna políticas públicas e instituciones, sino también nuestras subjetividades.
Ahora que esas noticias e imágenes nos mostraron esa “punta del iceberg”, resulta oportuno recordar las palabras de Angela Davis: «En una sociedad racista no es suficiente ser no racistas, es necesario ser antirracistas».
* investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y director de la Cátedra UNESCO Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina, Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).
La olla no tiene cebolla
texto de Norman Briski
Con música de Horacio Salgan “A fuego lento”
Un ñato esta removiendo con un gran cucharón
La olla está caliente sin leña, sin carbón.
La olla espera al ajo la cebolla, el coliflor,
sin leña, sin carbón.
Y se calienta la olla hasta que rojo se pone el hierro.
Miren mis ojos brillantes de las llamas
mis ojos están prendidos para decirte a vos
y sin leña, sin carbón
y nada de alimentos en su interior
mi panza rezonga como un bandoneón
con el fuelle pinchado.
Se viene el hambre
dice la canción
y aparece el puchero
como una ilusión.
El puchero está en la olla,
tenemos puchero
dijo el apetito del tenedor
pero cuando pesco el sabor
con este cucharón
no hay puchero, no hay arroz
solo escucho el eco de mi propia voz
tengo hambre y también dignidad.
Si no tenés hambre
y el privilegio por azar
más que nadie, si te acordás
acércate al fuego
de esta olla popular.
Recaliente la olla vacía,
me habla, me dice:
Tu país puro alimento,
y vos con tus lamentos,
¿Quién te afana el caracú?
¿No lo sabés, o te hacés?
yo te digo, me dice la olla:
el fuego es tu trabajo y vos no tenés un carajo
vos calentás la pava.
No soy más tu olla,
hoy soy tu tambor.
Avivate porque si no vas a perder los dientes y la razón.
En la olla no hay nadie
la corbata lo secuestró,
Entonces que estás cocinando
y le digo yo:
¿Vos qué sabes si mi historia no concocés?
Yo siempre paré la olla,
mil veces tomamos la fábrica del patrón.
Estoy cocinando a fuego lento
La olla espera al ajo la cebolla, el coliflor,
sin leña, sin carbón.
Y se calienta la olla hasta que rojo se pone el hierro.
Miren mis ojos brillantes de las llamas
mis ojos están prendidos para decirte a vos
y sin leña, sin carbón
y nada de alimentos en su interior
mi panza rezonga como un bandoneón
con el fuelle pinchado.
Se viene el hambre
dice la canción
y aparece el puchero
como una ilusión.
El puchero está en la olla,
tenemos puchero
dijo el apetito del tenedor
pero cuando pesco el sabor
con este cucharón
no hay puchero, no hay arroz
solo escucho el eco de mi propia voz
tengo hambre y también dignidad.
Si no tenés hambre
y el privilegio por azar
más que nadie, si te acordás
acércate al fuego
de esta olla popular.
Recaliente la olla vacía,
me habla, me dice:
Tu país puro alimento,
y vos con tus lamentos,
¿Quién te afana el caracú?
¿No lo sabés, o te hacés?
yo te digo, me dice la olla:
el fuego es tu trabajo y vos no tenés un carajo
vos calentás la pava.
No soy más tu olla,
hoy soy tu tambor.
Avivate porque si no vas a perder los dientes y la razón.
En la olla no hay nadie
la corbata lo secuestró,
Entonces que estás cocinando
y le digo yo:
¿Vos qué sabes si mi historia no concocés?
Yo siempre paré la olla,
mil veces tomamos la fábrica del patrón.
Estoy cocinando a fuego lento
conmigo y con los demás,
ahora no hay marcha atrás,
no estoy solo,
necesito de tal y cual.
Y dejo en suspenso los nombres
para esta crucial decisión
esta vez no será con un gran conductor.
Que sea este silencio y esta mirada
sin telescopio y con el corazón.
Y verás lo invisible,
la marcha de nuestro pueblo unido
para un nuevo sol.
A fuego lento,
Esa es la cuestión
Hasta que la igualdad termine
ahora no hay marcha atrás,
no estoy solo,
necesito de tal y cual.
Y dejo en suspenso los nombres
para esta crucial decisión
esta vez no será con un gran conductor.
Que sea este silencio y esta mirada
sin telescopio y con el corazón.
Y verás lo invisible,
la marcha de nuestro pueblo unido
para un nuevo sol.
A fuego lento,
Esa es la cuestión
Hasta que la igualdad termine
con esta moderna esclavitud
¿Por qué la olla no está vacía?
¿Está llena de rica comida?
Me escucharon, ese es mi alimento,
hasta tiene puerro choclo y morrón.
¡Viva la olla popular!
¿Por qué la olla no está vacía?
¿Está llena de rica comida?
Me escucharon, ese es mi alimento,
hasta tiene puerro choclo y morrón.
¡Viva la olla popular!

Por Jorge Falcone, Resumen Latinoamericano, 14 de julio de 2020
Mientras el Primer Mandatario aduce que en 2003 tocó hacerse cargo de una deuda externa heredada de la dictadura, pero ahora se trata de cargar con otra inobjetable – ya que se contrajo durante los cuatro años del gobierno democrático anterior -, los términos de negociación actuales de la misma resultan a todas luces perdidosos. Tres fondos acreedores han acordado con el Ministerio de Hacienda, dos que acumulan un tercio de los bonos aún no. El costo de bajarse tanto los pantalones ya compromete los márgenes de sustentabilidad del empréstito, que van de 50.000 a 80.000 millones de Dls. Argentina está en 45.000. ¿Quién pondría los 5000 faltantes para equilibrar la balanza? Probablemente el FMI. Pero exigiendo mayor ajuste fiscal, previsional, y laboral. Conflicto en puerta en tal caso entre el Ejecutivo Nacional y el Instituto Patria.
A propósito de esto último, en nota de Página 12 recomendada vía Twitter por la Vicepresidenta Cristina Kirchner, el columnista económico Alfredo Zaiat consignó que en “el acto oficial de celebración del Día de la Independencia, el presidente Alberto Fernández estuvo acompañado en forma presencial, en la Quinta de Olivos, por los empresarios del G-6, que reúne a las titulares de las cámaras del establishment, y de un dirigente de la conducción de la CGT”, gesto que analizó sin albergar mayores expectativas en sus consecuencias. Tiene lógica. Al zorro nunca le ha preocupado el interés de las gallinas. Más aún, sobre el particular también se expidió en duros términos la Unión de Trabajadores de la Tierra, que tiene a su referente – Nahuel Levaggi – presidiendo el Mercado Central. Dicha organización objetó que el presidente sentara a su diestra a la Sociedad Rural Argentina, ratificando que “hay otro campo”. Curiosa apuesta entonces la del Ejecutivo: En vez de atender al clamor que exige un perentorio Impuesto a la Riqueza, “dorarle la píldora” a los imperturbables herederos de la Conquista del Desierto, los mentores del Proceso de Reorganización Nacional, los destituyentes de 2008… cuando paradójicamente 83 millonarios de varios países, principalmente de EE UU, solicitan la subida de impuestos a los más ricos “como ellos” para contribuir a la recuperación económica ante el daño que causará la pandemia.
Muchxs compatriotas – quién sabe si ilusoriamente o no – acarician la esperanza de arribar a una primavera post pandemia. Si así fuera, todo hace parecer que al florecer de lo verde le acompañará el sórdido panorama de una Argentina económicamente diezmada y radicalmente distinta de la que pensaba gobernar el Frente de Todxs.
Apremiado ante tal perspectiva, el oficialismo trabaja en un paquete de medidas que tiene como principal objetivo la reactivación de la economía después del paráte obligado por la cuarentena, pero también incluirá aspectos institucionales como el envío al Congreso de la anunciada reforma judicial. Entre las medidas económicas, se contempla un blanqueo de capitales (que durante el gobierno anterior el actual inquilino de la Casa Rosada definiera como el “curro de los pícaros”), la vuelta del plan Ahora 18, un proyecto para impulsar las economías regionales y una nueva fórmula de actualización de las jubilaciones.
Ante el afligente panorama socioeconómico reinante, cabe preguntarse si tales iniciativas llegarán a tiempo para aliviar, por ejemplo, la desesperante situación que hoy padece el conurbano profundo, sacudido ya no sólo por una hambruna desconocida hasta la fecha sino por un significativo recrudecimiento del gatillo fácil, tema que ilustra dramáticamente la desaparición de Facundo Astudillo Castro – quien fuera visto por última vez en un patrullero de la policía bonaerense en la localidad de Mayor Buratovich, Partido de Villarino – caso que amenaza con constituirse en el Santiago Maldonado del Gobernador Kiciloff.
Pero si dichos paliativos resultaran insuficientes – ya que hace bastante que no se piensa en grande -, sobre los escombros de esa Patria que no fue habrá de edificarse mediáticamente una nueva expectativa electoral, cuyo epicentro involucrará la disputa por el control de la provincia que más gravita en el acontecer nacional, precisamente Buenos Aires. Macri volverá al ruedo reciclado con absoluta impunidad de su pasado de Ralph El Demoledor, y probablemente una vez más Vidal sea su carta ganadora en ese distrito. Desde la coalición gobernante esa candidatura quizás se dirima entre Máximo y Massa, alternativa que no debiera distraer la atención respecto al ascenso mediático de la figura de Berni, recambio bolsonarista si los hay, por si la taba finalmente nos cayera de culo. Quien resulte pues ganancioso en esa lidia tendrá las mejores chances para poner proa hacia 2023.
¿Cuál será entonces la conducta de las organizaciones sociales oficialistas que vienen peticionando al gobierno un perfil soberanista, que el presidente desalienta arrepintiéndose públicamente de haber propuesto una justa expropiación? ¿Acaso embarcar nuevamente a unas bases altamente condicionadas por el instinto de supervivencia en volver a apostar por el elenco estable y rotativo de la clase política que nos rige desde 1983, ahora que las democracias formales demuestran en toda latitud su incapacidad de dar respuesta al mundo que nos toca?
Por lo pronto, los sectores más castigados de la clase trabajadora – Cresta Roja, Penta, Vicentin – , desoyendo la intimación oficial a quedarse en casa, ya están exigiendo en la calle sus derechos. Y ese sólo es un pequeño indicador de la conflictividad social que se avecina.-
Pensamiento Crítico. Anette Lillinger: «La vacuna contra el Covid-19 es manipulación genética» y tendrá consecuencias «irreversibles e irreparables»
Por Anette Lillinger, Resumen Latinoamericano 14 de julio de 2020
Seria carta de advertencia de la naturópata alemana, Anette Lillinger, a todos sus pacientes que preguntaban a cerca de la próxima vacuna contra el coronavirus.
“Para todos mis pacientes:
Me gustaría llamar su atención con urgencia sobre cuestiones importantes con respecto a la próxima vacuna Covid-19: en los últimos 20 años, pacientes que habían desarrollado síntomas después de la vacunación acudieron a mí para ser tratados. Por supuesto, tales síntomas / enfermedades producidos artificialmente siempre fueron un desafío especial en casos individuales y algo más difíciles de tratar que las enfermedades predominantes que surgen de la naturaleza del paciente, es decir, son de origen natural.
Sin embargo, debido a que las consecuencias de la vacunación hasta ahora se han basado principalmente en los adyuvantes ya mencionados (potenciadores de sustancias activas), cuya excreción el cuerpo no pudo hacer frente en casos individuales y, por lo tanto, desarrolló una sintomatología leve a severa correspondiente a una terapia homeopática en el cual la fuerza vital individual fue estimulada para excretar las toxinas del cuerpo al final tuvo éxito y los efectos secundarios de la vacunación desaparecieron, incluso si a menudo tomaban muchos meses. Sin embargo, debido al nuevo modo de acción de la futura vacuna contra el coronavirus, dichos éxitos de curación ya no serán posibles en el futuro. Por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa una manipulación genética, algo que ha sido prohibido, incluso considerado criminal hasta ahora. Esta intervención se puede comparar con la de los alimentos manipulados genéticamente, que también es muy controvertida. Por mucho que los medios y los políticos estén trivializando el tema e incluso pidiendo irreflexivamente un nuevo tipo de vacuna para poder volver a la normalidad, dicha vacuna es problemática en términos de salud, cuestiones morales y éticas y también en términos de daño genético que, a diferencia del daño causado por vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable.
Estimados pacientes, después de una vacuna de ARNm tan novedosa, ya no podrán curar los síntomas de la vacuna de manera complementaria. Tendrás que vivir con las consecuencias, porque ya no se pueden curar simplemente eliminando toxinas del cuerpo humano, así como no se puede curar a una persona con un defecto genético como Trisomía 18 o 21, síndrome de Klinefelter, síndrome de Turner, genética enfermedades cardíacas, hemofilia, fibrosis quística, síndrome de Rett, etc.), ¡porque el defecto genético permanece una vez presente para siempre! En lenguaje sencillo, esto significa: si desarrolla una sintomatología de vacunación después de una vacuna de ARNm, ni yo ni ningún otro terapeuta podremos ayudarlo causalmente porque el daño de la vacunación será genéticamente irreversible.
En mi opinión, estas nuevas vacunas representan un crimen contra la humanidad que nunca antes se había cometido en una forma tan amplia en la historia.
Como lo expresó recientemente el Dr. Wolfgang Wodarg, un médico experimentado: ¡En realidad, esta “vacuna prometedora” para la gran mayoría de las personas es, de hecho, una manipulación genética prohibida!
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