11 de julio de 2020

TROPEL 2 DEL 11.07.2020.

Denuncian causa armada por la policía en Merlo
Por RedEco, Resumen Latinoamericano, 09 de julio de 2020
Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata exigen la inmediata libertad de Ezequiel Bazán, un joven de 22 años que a comienzos de junio fue interceptado por policías de civil que sin darle ninguna explicación lo golpearon y arrestaron. 
Ezequiel Bazán vive en Merlo y trabaja haciendo reparto de pan en una camioneta de su suegra. A pesar de la pandemia y el aislamiento, siguió realizando su tarea porque está en pareja y su mujer tiene un hijo.
El 4 de junio pasado el joven salió de su casa por la tarde para ir hasta la casa de una conocida y encargarle una torta para su mamá. A las 20.21 le mandó un mensaje de whatsapp a su pareja para avisarle que estaba regresando a su casa, pero en el camino fue interceptado por un Ford Falcon con tres hombres armados de civil. Ezequiel pensó que eran asaltantes y cuando se le acercaron les entregó el celular y les dijo que no tenía dinero. Sin embargo, sin ningún tipo de explicación, ni anunciarse como policías, lo hicieron bajar de la camioneta y lo golpearon en la nuca. En ese momento empezaron a llegar móviles policiales al lugar, y Ezequiel fue arrestado y trasladado a la Comisaría 1ra de Merlo.
La causa está en manos de la UFI N°5 de Morón, a cargo del fiscal Claudio Oviedo y de su instructor Leandro Vaccaro, quienes la caratularon como «robo agravado por el uso de arma de fuego”.
Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata relataron lo sucedido luego de la detención: “Al presentarse a reclamar a la Comisaría 1ra de Merlo la madre de Ezequiel dio con el oficial Nelson Ortiz, quien no escuchó las explicaciones de que el joven hacía reparto en la camioneta y que se ponían los papeles del vehículo a disposición, en cambio la increpó y le dijo que ‘¡Ya está abrochado, OK!’. La madre de Ezequiel ya conocía el accionar de Ortiz por su militancia antirrepresiva y afirma que se trata de una venganza de la policía de la zona. La familia de Ezequiel realizó una investigación por su cuenta, visitaron el lugar de los hechos, hablaron con las víctimas del supuesto robo, grabaron la charla y la presentaron a la causa, y comprobaron que el joven no estuvo ni cerca del lugar y que lo único que tienen contra él es que se señalaba a los asaltantes movilizándose en una camioneta Fiorino blanca similar a la que conducía Ezequiel. Sin embargo, las víctimas del robo hablaron de cinco asaltantes armados que entraron en su casa a los cuales no pueden reconocer ni identificar. Ezequiel fue detenido solo, sin armas, lejos del lugar del robo y en un procedimiento irregular. Según la policía hubo una persecución a la camioneta, pero el móvil de Ezequiel no supera los 60 Km por fallas técnicas. Además hay irregularidades y dobles versiones de los policías en el acta de detención y sobre las modulaciones de radio policial en la supuesta persecución. Los del 911 modulan que se ubicó la camioneta abandonada, sin ocupantes y con la detención de los delincuentes en las cercanías, mientras el personal de calle ubica a Ezequiel como único detenido. Para completar, y siendo que el robo se denunció como realizado en banda, en las pericias de huellas sobre la camioneta de Ezequiel sólo se encontraron rastros de sus propias huellas y no de otras personas”.




La familia de Ezequiel denunció además que el joven está hacinado en el lugar de detención, durmiendo en el piso y que no recibe atención médica.
El tío de Ezequiel, Franco Quintero, tenía 17 años y vivía en Merlo, cuando el 27 de noviembre de 2018 salió por la mañana en moto con un amigo de 15 años y dejó su celular en su casa. Por la tarde el otro joven avisó a la familia que Franco estaba detenido en la Comisaría 5° del Paso del Rey, partido de Moreno. Cuando la familia fue al lugar les informaron que Franco había muerto y que “venía de protagonizar varios ilícitos”.
La verdad fue que Franco fue baleado en la calle de un disparo en la ingle y otro en el pecho, y el otro chico recibió un tiro en el pulmón y otro en la axila. Todos los disparos fueron de balas policiales y desde atrás. Enseguida la Comisaría 5ta de Paso del Rey armó la versión de un “enfrentamiento” y que la policía escuchó «estruendos» y disparó sobre ellos. El chico más joven sobrevivió y declaró que no tenían armas. La familia de Franco pudo recibir el cuerpo mucho tiempo después y con todas las medidas de prueba realizadas. En la investigación no hay certeza de si Franco llegó o no vivo al hospital y hubo testigos que afirmaron que los jóvenes fueron golpeados cuando estaban en el piso y que los policías les pisaban la cabeza.
Desde el Colectivo explicaron que a partir de la lucha por justicia por Franco, su hermana Laura se metió de lleno en la causa y se ganó la enemistad de la policía de la zona: “Laura además acompaña distintas luchas contra causas armadas y a personas en contexto de encierro, lo que la hizo un blanco de distintas persecuciones y amedrentamientos de parte de la bonaerense. Ahora se metieron con el sobrino de Franco, que fue burdamente detenido y ‘empapelado’ con una causa armada cuando estaba trabajando y realizando unas diligencias en su camioneta”.
Fuente: Red Eco



Gatillo fácil en Córdoba: policías mataron a un “mantero”, abandonaron el cuerpo y nunca lo reportaron
Por Gastón Rodríguez – Resumen Latinoamericano, 9 de Julio de 2020

El sábado 4 de julio, José Vázquez, de 35 años, fue asesinado de un disparo en el abdomen mientras escapaba de dos agentes en circunstancias que no están claras. La víctima era vendedor callejero y tomaba medicación para la esquizofrenia. Los vecinos protestaron frente a la comisaria.


(Foto: CORREPI CÓRDOBA)

“Ni siquiera alcanza con decir que se trató de un caso de gatillo fácil. Fue un asesinato a quemarropa. A mi hermano me lo mataron y me lo dejaron tirado adentro de una casa. No llamaron a una ambulancia, no dieron aviso por radio, no dijeron nada en la comisaría. Ninguno hizo nada. No son policías, son asesinos”.
Johana Ávila lo explica bien. A su hermano José, un hombre de 35 años que se ganaba la vida vendiendo ropa en la calle y que estaba medicado por su diagnóstico de esquizofrenia, un cabo de la Policía de Córdoba lo mató de un disparo certero durante una supuesta persecución ante los ojos de otro efectivo. Sin embargo, ninguno de los dos reportó el crimen. Este miércoles, los vecinos de villa El libertador se concentraron frente a la Comisaria N°18 para pedir justicia por José y castigo a los responsables, que ya están detenidos e imputados de “homicidio doblemente agravado”, una de las figuras más graves del Código Penal.
El sábado, alrededor de las siete de la mañana, los cabos Lucas Navarro y Sebastián Juárez, de la División Motos de la Policía de Córdoba, llegaron a Villa El Libertador, cerca del ministerio evangelista Medea, en el marco de un operativo para dispersar a los “manteros” que trabajaban en la zona.
De acuerdo a la versión policial, los agentes intentaron detener sin éxito a una moto donde viajaban Ávila y Manuel Vázquez, quien tendría antecedentes penales, lo que originó una persecución. Luego, los hombres abandonaron la moto y entraron a una casa de la calle Caracas al 5200, donde Navarro le disparó a Ávila el tiro fatal en el abdomen.
En declaraciones al diario La Voz, el abogado Ricardo Moreno, defensor de Navarro, explicó que su cliente “quiso detener a uno de los individuos que se daba a la fuga” y que la víctima “se mete a la casa y empieza a cerrar la puerta. Ahí le agarra los dedos a mi cliente, casi se los corta. Por eso, él disparó. Fue para defenderse”.
Si bien la explicación del abogado es, cuanto menos, insuficiente para justificar el asesinato de un hombre desarmado, más difícil es aún explicar la decisión de Navarro y Juárez de no avisar a sus superiores ni dejar constancia en ningún lado del supuesto enfrentamiento. Ni siquiera se les ocurrió llamar a una ambulancia o socorrer ellos mismos a Ávila.
“Un vecino de enfrente fue el que llamó a la policía. Llegaron otros efectivos porque los asesinos de mi hermano ya no estaban, lo habían dejado herido dentro de la casa. Lo abandonaron como a un perro”, se lamenta Johana.


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(Foto: CORREPI CÓRDOBA)

“No era ningún delincuente”
José vivía con su pareja y los dos hijos más chicos de tres y nueve años (también era padre de una hija mayor con la que no tenía mucho contacto). Trabajaba como vendedor de ropa en la calle y tomaba medicación para tratar un cuadro de esquizofrenia. “Tenía su enfermedad, pero con las pastillas estaba tranquilo, no le faltaba el respeto a nadie, saludaba a cualquiera que se cruzara en el barrio. Todos lo querían”, destaca la hermana.
Para respaldar los dichos de la familia, los vecinos de Villa El Libertador concentraron este miércoles frente a la comisaría N°18 para repudiar la actuación de los efectivos. Antes habían redactado un comunicado expresando que «otra vida nos roba la Policía. Esta vez la de nuestro vecino José Antonio Ávila, acribillado por Lucas Gonzalo Navarro y Sebastián Juárez el día 4 de julio en circunstancias que exigimos esclarecer”.
Ambos agentes permanecen detenidos y fueron imputados por la Fiscalía Distrito 2, de 6to Turno, a cargo de Eugenia Pérez Moreno, del delito de «homicidio doblemente agravado» por su condición de policías y por el uso de arma de fuego.
“Pedimos que se haga justicia –concluye Johana– y que los asesinos de mi hermano no salgan nunca más de la cárcel. Él no era ningún delincuente. Los policías no se merecen una, sino 15 condenas a perpetua”.



Suspenden desalojo de La Comunitaria en Rivadavia

Resumen Latinoamericano, 09 de julio de 2020
El ejecutivo local buscaba que desocupen del predio donde funcionan con cientos de talleres, comedor y teatro. La cooperativa presentó en marzo un recurso de apelación para que se suspenda la medida. En la última semana la Cámara de Apelación de San Martín confirmó la suspensión y además apartó del expediente al juez de Trenque Lauquen, cuestionado por la cooperativa.
La Comunitaria es un espacio cultural de América, Rivadavia, que funciona en un predio de la Municipalidad que ahora reclama el desalojo.
Los cooperativistas realizan allí sus actividades culturales, educativas y sociales desde hace 8 años, y fueron ellos quienes lo reciclaron y usan mediante un convenio de comodato que en marzo la gestión municipal decidió no respetar.
El intendente Javier Reynoso decidió revocar el contrato de manera unilateral y pedir el desalojo por la fuerza pública del centro cultural, con la excusa de destinar el predio para la creación de una residencia universitaria.
En ese momento La Comunitaria apeló el desalojo dictado por el juez en lo contencioso administrativo de Trenque Lauquen, Pablo Germain, y pidió que el recurso se eleve a la Cámara de San Martín con efecto suspensivo de la orden hasta tanto haya condena firme.
Ahora, la resolución de la Cámara de Apelación de San Martín implica la suspensión cautelar de la ordenanza referida a la construcción de la residencia estudiantil en el predio donde se ubica el galpón de La Comunitaria, por lo que podrán seguir ocupando el lugar.
Desde la Cámara analizaron los fundamentos del juez de primera instancia para rechazar la medida cautelar para frenar el desalojo la cooperativa y consideraron que hubo “prejuzgamiento”, por lo que se decidió también que el expediente vuelva a primera instancia en otro juzgado. La causa tramitará ahora en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo de Mercedes.
En La Comunitaria se desarrollan actividades de interés público, que fueron reconocidas por el mismo Concejo Deliberante y la legislatura bonaerense. El espacio brinda más de 100 talleres culturales en sus 10 sedes, donde participan más de 1500 personas. En el último tiempo, a raíz de la crisis económica, comenzaron a brindar viandas gratuitas tres veces por semana a unas 300 personas de la ciudad. También el teatro de La Cooperativa es reconocido a nivel nacional por ser referente de la Red nacional de teatros comunitarios y del Movimiento de cultura viva comunitaria argentino y latinoamericano.
Fuente: RedEco


Desalojo y represión en barrio Aeropuerto de La Plata
Resumen Latinoamericano, 09 de julio de 2020
Está noche, vecinos y vecinas de los barrios Villa Elvira y Aeropuerto denuncian una brutal represión policial en el desalojo cuando familias ocupaban tierras para realizar viviendas.“Las balas han perforado los techos de las casas de las compañeras”, informan desde el Frente de Organizaciones en Lucha.
Organizaciones barriales denuncian una brutal represión en Villa Elvira y Aeropuerto. La Policía Bonaerense, por segunda vez en el día, desaloja violentamente a personas que intentaban realizar una toma de tierras en lo que en su momento fue una cantera.
Las imágenes tomadas y difundidas por redes sociales por los vecinos dan cuenta de una represión con gases, balas de goma y balas de plomo, que llegaron a agujerear sus propios techos.
Vecinos y vecinasdel barrio Aeropuerto, de la zona de 122 y 609, denuncian una represión y feroz persecución policial en el marco de un desalojo en tierras linderas.
Organizaciones sociales que tienen sus centros comunitarios en el barrio hicieron responsables a la policía ante cualquier caso de abuso policial y violación a los derechos humanos. A escasas cuadras hay diferentes comedores barriales que vienen generando ollas populares en el marco de la pandemia.
Fuente: AnRed
Envio:RL

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