23 de agosto de 2020

A 48 años de la Masacre de Trelew.

23 de agosto de 2020
Los organismos de derechos humanos renovaron su pedido de justicia 
A 48 años de la Masacre de Trelew
Dieciséis militantes fueron asesinados en agosto de 1972.  

Imagen: E. Pereira
A 48 años de la Masacre de Trelew, organismos de derechos humanos reclamaron que avance el proceso de extradición de Roberto Guillermo Bravo, el ex teniente de la Marina que huyó a Estados Unidos poco después de los fusilamientos y allí, con los años, se convirtió en un millonario empresario. Acusado de ser uno de los represores que efectuó los disparos contra 16 militantes políticos que estaban detenidos en la Base Aeronaval Almirante Zar, en Chubut, y de donde intentaron huir en agosto de 1972, había sido detenido en octubre pasado en Miami y se esperaba que fuera extraditado en pocas semanas. Sin embargo, pese a que el fiscal de la causa se expresó a favor de que sea trasladado a Argentina, el juez a cargo de la causa aún no tomó una decisión.
“Acompañamos a lxs familiares de las víctimas en este nuevo aniversario, exigimos con ellxs justicia y la pronta extradición de Bravo para que sea juzgado con todas las garantías del debido proceso en la Argentina”, expresaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), a través de un comunicado en el que recordaron los 48 años que transcurrieron desde los fusilamientos de los militantes en la Patagonia y actualizaron la situación en la que se halla el expediente que busca traer a uno de los responsables directos de la masacre que todavía resta juzgar.
HIJOS Capital hizo hincapié en el mismo dato. "Con los dedos en ve y el puño en alto, gritamos: ¡PRESENTES! Seguimos exigiendo la extradición del fusilador Bravo desde Estados Unidos para ser juzgado". La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación también recordó a las víctimas a través de Twitter.  
En la madrugada del 22 de agosto de 1972, durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, 16 presos políticos detenidos en la Base Aeronaval Almirante Zar, en Trelew, fueron asesinados por integrantes de la Armada Argentina. Todos eran militantes de las organizaciones político- militares FAR, ERP y Montoneros que habían logrado fugarse de la unidad penitenciaria de Rawson y que, ante la imposibilidad de escapar del país, se entregaron a las Fuerzas Armadas. Otros tres sobrevivieron para contar los hechos, aunque fueron desaparecidos durante la última dictadura. 
El CELS, que representó a los familiares de las víctimas durante el juicio que se llevó a cabo en 2012 en Trelew remarcó en el nuevo aniversario que siguen “con mucha atención el nuevo proceso de extradición" del fusilador, "que está a la espera de que el juez interviniente, Edwin Torres, emita su sentencia".
Bravo, de 78 años, vive en Estados Unidos desde fines de los 70, donde llegó como representante de la Embajada de facto. En los 90, se convirtió en un empresario exitoso de servicios de salud y amasó una fortuna. En 2008, tras la declaración de la Masacre de Trelew como delitos de lesa humanidad la justicia chubutense expidió el primer pedido de extradición de Bravo a su par de Miami. Según los relatos de testigos y sobrevivientes, el ex teniente había sido uno de los que apretaron los gatillos en la Masacre. El pedido fue rechazado, pero tras la sentencia del juicio en el que los ex marinos Luis Sosa, Emilio Del Real y Carlos Marandino fueron condenados a prisión perpetua, fue reiterado. 
En octubre pasado finalmente fue detenido en su mansión de Miami. "En marzo de este año el fiscal de distrito de Miami, Jason Wu, se pronunció a favor de la extradición. En su memorial, el fiscal descartó que se haya tratado de la represión de una fuga, consideró que fueron ejecuciones extrajudiciales y que, como tales, no pueden considerarse una excepción al tratado de extradición entre Estados Unidos y la Argentina", recordó el organismo. 
Fuente:Pagina12  


Se realizó un emotivo homenaje al cumplirse 48 años de la Masacre de Trelew 

En un sencillo acto se recordó a las víctimas en el Memorial ubicado en la base Almirante Zar.


El ministro de Gobierno y Justicia, José María Grazzini participó este sábado del acto en conmemoración de los 48 años de la Masacre de Trelew, con un sentido homenaje a las víctimas en el Memorial ubicado dentro de la base Almirante Zar, sitio donde se llevaron a cabo los fusilamientos que dieron nombre a la "Masacre de Trelew" el 22 de agosto de 1972.
Participaron además la ministra de Educación, Florencia Perata, la subsecretaria de Derechos Humanos, Carla Sánchez Galindo, el subsecretario de Cultura, Matías Cutro, la Defensora del Pueblo, Claudia Bard, autoridades municipales y representas de organizaciones de derechos humanos. 
Al dar inicio a la ceremonia, y tras la entonación del Himno Nacional Argentino se dirigió a los presentes la subsecretaria de Derechos Humanos y luego se procedió a la lectura de un poema por parte del jefe de Departamento A.PM del Centro Cultural por la Memoria, Orlando René Rivera Guerrero para finalmente hacer entrega de la ofrenda floral.
Sánchez Galindo manifestó que “este año el distanciamiento social por la pandemia de COVID-19 y la imposibilidad de realizar actos masivos nos llevó a tomar otras medidas en cuanto a la realización de este acto, que todos los años se hace en el Centro Cultural por la Memoria de Trelew. Junto al equipo de la Subsecretaría, y entendiendo que los familiares de las víctimas no podrán estar presentes este año, decidimos realizar el acto en este sitio, y traer como todos los años la ofrenda floral a este, que es una espacio de reflexión y memoria". 
La funcionaria provincial añadió que "hoy es un día para reflexionar, pero también para pedir Justicia, es por eso que desde esta Subsecretaría acompañamos a los familiares, y exigimos a Estados Unidos la urgente extradición de Roberto Bravo, que es uno de los principales asesinos de la masacre, para que pueda ser juzgado en Chubut". 
Por su parte, Silvia Pecci, de la Asociación de familiares de la Masacre de Trelew, remarcó que “es un día muy especial, para nosotros recordar el 22 de agosto es recordar la memoria, la lucha, la militancia que tenían nuestros familiares en un lugar emblemático, donde se los asesinó y donde mucho tiempo se quiso sostener una versión que no era la real. Acá asesinaron a compañeros y es un lugar de la memoria, para nosotros no deja de ser emocionante y triste. La madrugada del 22 de agosto nos quitaron a nuestros amores”. 
Masacre de Trelew
El 15 de agosto de 1972, durante la dictadura militar encabezada por Agustín Lanusse, veinticinco presos políticos de diversas organizaciones revolucionarias (PRT-ERP, FAR y Montoneros) se fugaron del penal de máxima seguridad de Rawson con el plan de llegar hasta el viejo aeropuerto de Trelew y viajar en un vuelo hacia Chile. Sólo seis lo lograron. El resto no llegó a abordar el avión y, tras resistir unas horas en el aeropuerto, se entregaron bajo la condición de que los retornaran al penal y garantizaran su seguridad. 
Lejos de cumplir con estas condiciones, las autoridades militares trasladaron a los militantes revolucionarios a la Base Aeronaval “Almirante Zar”, dependiente de la Armada. En la madrugada del 22 de agosto, la guardia los obligó a salir de sus celdas y abrió fuego sobre los 19 prisioneros. Solo tres personas sobrevivieron: Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar. 
Sus testimonios permitieron reconstruir los hechos y derribar la versión militar que pretendió ocultar el fusilamiento como un nuevo intento de fuga. Los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew fueron secuestrados tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y continúan desaparecidos.  En 2012, cuarenta años después, el TOF de Comodoro Rivadavia condenó a perpetua a tres de los cinco acusados en el Juicio por la masacre de Trelew.
Fuente:ElChubut


Chubut: a 48 años de la «Masacre de Trelew», los mensajes en las redes sociales 
Dirigentes políticos, gremialistas y organismos vinculados con los derechos humanos recordaron lo que pasó la madrugada del 22 de agosto de 1972.
Un día como hoy, pero de 1972, 16 jóvenes peronistas y de agrupaciones izquierdistas que se encontraban presos en el penal de Rawson, provincia de Chubut, fueron fusilados luego de que intentaran escapar de la cárcel. El hecho ocurrió durante la dictadura de Alejandro Lanusse y pasó a la historia como «la Masacre de Trelew». Sólo tres individuos lograron sobrevivir y los responsables de los asesinatos fueron condenados en 2012.
A 48 años de aquel trágico episodio, diversos dirigentes políticos recordaron, a través de las redes sociales, lo que sucedió en aquella madrugada de 1972. El Frente de Todos publicó una foto en blanco y negro en la que puede verse a los jóvenes de esa época y acompañó la imagen con una sola frase: «Nunca más». Por su parte, Victoria Tolosa Paz, titular del Consejo de Políticas Sociales, mediante su cuenta oficial de Twitter, calificó a lo sucedido como un «hecho trágico» y definió a los 16 muchachos como «presos políticos».
La Secretaria de Derechos Humanos se pronunció, a través de las redes sociales y manifestó que desde el organismo homenajean a las víctimas y recuerdan lo que sucedió. Su titular, Horacio Pietragalla Corti, se expresó mediante su cuenta personal de Twitter y se sumó al homenaje que realizó la secretaria que lidera.
Otro organismo que se manifestó al respecto fue el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) que, haciendo uso de Twitter, publicó un video en el que recordó el hecho y remarcó que aún se encuentra pendiente la extradicción del exteniente de la Armada, Roberto Guillermo Bravo, quien según precisó la entidad, estuvo prófugo en los Estados Unidos hasta finales del 2019.
Martín Sabbatella, dirigente kirchnerista y presidente de Acumar, a través de Twitter, definió a los jóvenes fusilados como «compañeros militantes» y añadió: «Presentes ahora y siempre, Memoria, Verdad y Justicia». También recordaron el hecho, dirigentes gremialistas como Víctor Santa María, secretario general de Suterh quien, mediante las redes sociales, hizo hincapié en que los jóvenes fueron «asesinados por las Fuerzas Armadas» y remarcó que «nunca mas debe haber un preso político en nuestro país». 
Fuente:ElIntransigente

23 de agosto de 2020
A 48 años de la Masacre Trelew, la Sayo y el jefe de Policía de Ragone 
La "repatriación" de los restos de Ana María Villarreal a Salta desencadenó el final de Rubén Fortuny, otro militante revolucionario que se proponía cambiar a la policía represora.
Por Elena Corvalan
Dibujo de María Laura Buccianti 

Imagen: Flor Bustamante Arias
El 22 de agosto de 1973, a un año de la Masacre de Trelew, llegaron a Salta los restos de Ana María Villarreal, la Sayo o Sayito, militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y esposa de Roberto Santucho. Salteña, para cuando fue fusilada junto a otros 15 presos políticos en la Base Almirante Zar, la Sayo era reconocida en la vida pública de la provincia y su imagen era un capital político, en un sentido y otro. 
El día en que la trajeron de vuelta a su provincia miembros de la CGT Clasista, que habían tomado la sede del PJ (entonces en la calle Balcarce de la Ciudad de Salta) habían acordado con la familia que fuera velada en ese lugar. En una manifestación pública, como público y político era el hecho de que se la trajera a Salta, el féretro fue portado alrededor de la plaza 9 de Julio y cuando pasaba frente a la Casa de Gobierno (en esos años en Mitre 23), el entonces jefe de Policía Rubén Fortuny tomó un asa y acompañó al cortejo
Era un momento agitado en Salta. Los enemigos del gobernador Miguel Ragone presionaban cada vez con mayor fuerza con la cantinela de los infiltrados en el movimiento peronista y, siempre en la búsqueda de alguna excusa para pedir la cabeza del gobernador y de miembros de su gabinete, fueron rápidos para tomar una fotografía y hacerla llegar a Buenos AiresPerón la usó ante Ragone para pedir la renuncia de Fortuny, quien finalmente dejó su cargo el 22 de octubre de 1973, justo al mes de aquel día. 
La Sayo está enterrada en el Cementerio Municipal de la Santa Cruz, donde cada año es recordada. Era hija de Edmundo Diego Villarreal, el dueño del hospital de muñecas, un restaurador artístico reconocido en la sociedad salteña. La Sayito tenía inclinación por las artes y si bien hizo la secundaria en un colegio religioso, estudiaba pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes Tomás Cabrera, y más tarde cursó Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Tucumán.

(Foto. Flor Bustamante Arias)
En 1960 se casó con el Robi Santucho, con el que tuvo tres hijas. Ambos eran militantes políticos y fueron destacados en la historia de los años 60 y 70. 
El 15 de agosto de 1972 estuvo en el segundo grupo de detenidos en el penal de Rawson que fueron parte del plan de fuga, de la que participaron miembros del ERP, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de Montoneros. Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Mena, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto y Fernando Vaca Narvaja lograron escapar, pero un centenar de presos no pudo salir y otros diecinueve quedaron en el Aeropuerto, entre estos últimos estuvo la Sayo y el 22 de agosto 16 de ellos fueron masacrados. 

Cambiar a la Policía 

Periodista, comerciante, compañero de militancia de Ragone, ex preso político, enrolado en el Frente Revolucionario Peronista (FRP), cuando asumió como jefe de Policía, el 25 de mayo de 1973, Rubén Fortuny traía ideas nada convencionales: erradicar la tradición torturadora de la fuerza de seguridad salteña, acostumbrada a manejarse con gobiernos dictatoriales
El día siguiente, acompañado por el ministro de Gobierno, Enrique Pfister Frías (otro que fue renunciado por la presión de la derecha), Fortuny se reunió con los policías y les habló de “disciplina civil”, de “cambiar la policía represiva por la policía dirigida a proteger al pueblo”. Estaba a tono con aquel discurso del ministro del Interior de Cámpora, Esteban Righi, ante los comisarios de la Policía Federal: “Las reglas del juego han cambiado. Ningún atropello será consentido. Ninguna vejación a un ser humano quedará sin castigo. El pueblo ya no es el enemigo, sino el gran protagonista”.
Con esa premisa las autoridades policiales fueron puestas en comisión. Fueron demolidos los calabozos de la Central de Policía donde 190 presos, la mayoría por delitos leves y contravenciones, permanecían “en condiciones infrahumanas”, en 18 celdas con capacidad para 30 personas. 

Fortuny cuando se exhibieron los calabozos (Gentileza: cuarto.com.ar)
Para proveer el gabinete de investigaciones se puso en venta el equipamiento adquirido por el gobierno militar destinado a la represión; los carros de infantería fueron eliminados y la guardia con perros fue retirada de los partidos de fútbol.
En respuesta a las denuncias por maltratos y vejámenes, se iniciaron sumarios y se envió la información al juez penal de turno. A principios de junio se conocieron remociones y cambios en la Policía, y en los primeros días de julio 21 comisarios represores, entre los que estaban Joaquín Guil, Natal Ofelio Sallent, Antonio Saravia, Víctor Hugo Almirón, Roberto Victoriano Marquieguez, Arturo Ignacio Toranzos, Enrique Trovatto. Fueron detenidos, acusados formalmente por apremios ilegales y torturas.
Las medidas provocaron la reacción de sectores conservadores: Fortuny comenzó a recibir amenazas, los jefes militares le hicieron saber de su descontento a Ragone, que hasta tuvo un agrio intercambio con el jefe del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez. El Poder Judicial, provincial y federal, se reclinó rápidamente hacia los represores y terminó haciendo naufragar las acusaciones. Los comisarios quedaron libres en septiembre del 73 y fueron repuestos en sus cargos. 
Con la misma rapidez buscaron venganza: los jueces que se habían atrevido a investigarlos recibieron amenazas y atentados y debieron renunciar. La JP, que se había manifestado en rechazo a las resoluciones que favorecieron a los conocidos torturadores, fue otro objetivo, los policías mataron a dos militantes y detuvieron y torturaron a un número indeterminado de ellos.
En ese clima, el 22 de octubre de 1973 Fortuny dejó su cargo. El rencor lo alcanzó la noche del 27 de noviembre de 1973: fue asesinado, a la vista de su hijo que entonces tenía seis años, en la vereda del Hotel Victoria Plaza, frente a la plaza 9 de Julio, por el ex oficial de policía y ex senador de la derecha justicialista Emilio Pavicevich
Nadie intentó detener al homicida. Se fue de la plaza caminando, “como si hubiera pagado el café”, en palabras de Porota Agüero, la viuda de Fortuny, y se escondió en un zaguán donde fue visto por un policía que lo dejó ir porque “le pareció que era buena gente”. Pavicevich salió a Bolivia, y cuando regresó, ya caído el gobierno de Ragone por la intervención, fue detenido brevemente, luego se le concedió la excarcelación y finalmente fue condenado a solo tres años de prisión, por homicidio en estado de emoción violenta, una pena que la viuda de Fortuny calificó de “ridícula”. 
La breve acción de Fortuny trascendió las fronteras. La referencia más célebre es la del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que le rindió un homenaje en su obra Memorias del fuego, bajo el título Los alegres colores del cambio. 
Fuente:Pagina12

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