6 de septiembre de 2020

BOLIVIA.

Marcación humana degradante
Por Juan Carlos Zambrana Marchetti, Resumen Latinoamericano, 04 de septiembre de 2020
La marcación física a hierro vivo fue una práctica común en tiempos coloniales, pero durante la inquisición, la condena a la tortura y a la muerte era presidida por una marcación moral degradante: “hereje” o “bruja”, entre otras. Pero eso no es cosa de un pasado lejano, porque en pleno siglo XX, en la Alemania Nazi, se utilizó una doble marcación en los judíos. Primero la marcación moral con la expresión “judío puerco” para identificarlos y reducirlos instantáneamente, despojándolos de todos los valores y derechos inherentes al ser humano, y después se los marcó físicamente con una numeración antes de ser enviados a las cámaras de gas.  
En estos casos la marcación fue perpetrada con impunidad por regímenes totalitarios, pero la historia nos muestra la existencia de nuevas formas de marcación, utilizadas por gobiernos que se suponen democráticos. Ese fue el caso, por ejemplo, de la marcación de “comunista” durante la segunda mitad del siglo XX en el hemisferio occidental, impulsada por la cruzada anticomunista del senador Joseph Mc’Carthty en Estados Unidos a partir del año 1950. Ante la imposibilidad de matar físicamente a personas que no habían cometido ningún crimen, se recurría a provocarles la muerte civil, asociándolas, sin razón alguna, con la criminalidad, y la “amenaza” que representaba la dictadura de Stalin para el pueblo estadounidense. Así se sometía a las víctimas primero a la condena social, luego al aislamiento, y a la miseria por falta de empleo y de crédito, antes de rematarlas con la persecución judicial y el encarcelamiento.   
Suramérica también sufrió el azote de esas prácticas de marcación humana degradante contra grandes segmentos de la sociedad. Ese es el caso de la marcación de “indio” para reducir a las personas, y bajarlas del estatus social que puedan tener en el presente, para marcarlas con el estatus de subhumano que supuestamente tenían sus antepasados en tiempos de la colonia.
En Bolivia, por ejemplo, toda la carga degradante que durante siglos se le fue añadiendo a la palabra “indio”, ha sido transferida a la palabra “masista”, que significa afín al MAS (Movimiento al Socialismo), el partido político del “indio” Evo Morales. Esto, por supuesto, después de haber satanizado a ese partido político, con un supuesto fraude electoral que ya ha sido ampliamente desmentido.
En cuanto a la marcación personal con móviles políticos, la Derecha ha intentado marcar a Evo Morales de “indio”, de “hediondo”, de “ladrón”, de “raza maldita” y hasta de “bestia salvaje”, pero más allá de esas marcaciones de connotación racista, también se lo ha intentado marcar con crímenes como el “terrorismo”, el “narcotráfico”, y últimamente la “pedofilia”. Ninguno de estos crímenes, que deben ser juzgados con probidad y condenados con severidad, le han sido probados en corte, pero todos fueron, y siguen siendo, utilizados políticamente para destruir su proceso de cambio, postrar nuevamente al “indio” en general.  
Por inverosímil que esto parezca en sociedades avanzadas, en Bolivia las cárceles están llenas de “presuntos” culpables de delitos que no les fueron probados en corte. Personas que están detenidas “preventivamente”, en procesos deliberadamente paralizados, que, además, fueron detenidas por simples acusaciones aberrantes de sus oponentes políticos. La marcación humana degradante, es otro delito que se suma a esta lista interminable de abusos de poder contra el ciudadano, que se cometen a diario en Bolivia. Este delito, por conllevar una falsa acusación, debiera ser severamente penalizado, más aún, cuando tiene móviles políticos orientados a cambiar el curso de la historia de todo un país. 
¿Qué espera el Congreso para terminar de una vez con todo este infierno de abuso de poder y corrupción judicial? Lo puede hacer sancionando y promulgando dos leyes muy simples.  Una eliminando de raíz la figura aberrante del arresto “preventivo”, y otra imponiendo respeto al precepto jurídico de presunción de inocencia. En ambos casos las normas tendrían que estar blindadas. Por ejemplo, penalizando con 10 años de cárcel el delito de falsa acusación, aplicable a denunciantes, abogados, fiscales, y jueces que se atrevan a dar curso a juicios sin la debida presentación y valoración de la prueba material del delito. También debiera tipificarse, en un segundo nivel de falsa acusación, el delito de marcación humana degradante. Esto es, la acción de asociar, por cualquier medio, el nombre o la imagen de una persona, con calificativos degradantes, o con algún delito por el cual no haya sido legalmente hallada culpable.
Leyes como esas, tendrían que ser aprobadas por unanimidad en el Congreso boliviano, tanto por el 2/3 de representación parlamentaria que controla el MAS, cuyos líderes están siendo perseguidos en el presente, como por el 1/3 restante, cuyos líderes ahora gobiernan, pero después del 18 de octubre, serán acusados de crímenes, corrupción, y otros delitos. 
Es hora de que la justicia boliviana salga de la edad media y se adhiera a la modernidad.







Facebook desmonta una red de desinformación relacionada con Vox y Aznar a favor del gobierno golpista de Bolivia
Por Javier F. Ferrero, Resumen Latinoamericano, 4 de septiembre de 2020.
Se invirtieron 3,6 millones de dólares en anuncios de Facebook e Instagram con ataques a los gobiernos mexicanos y venezolanos y a favor del gobierno de Añez.
Un nuevo escándalo de carácter internacional rodea al gobierno de Bolivia, aunque no solo al ejecutivo golpista de Áñez: la oposición venezolana también está en el punto de mira.
El prestigioso diario norteamericano The Washington Post informó este miércoles que Facebook eliminó una red de desinformación millonaria creada la finalidad de favorecer la gestión de Jeanine Áñez y desprestigiar a la oposición. El rotativo hace referencia también a publicaciones de apoyo a la oposición política en Venezuela y críticas al partido del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.
Tal y como informa el diario, esta red ilegal usaba cuentas falsas para amplificar su contenido, evadir la aplicación de las políticas restrictivas de Facebook, engañar a las personas sobre quién estaba detrás de estas actividades y hacerse pasar por entidades de noticias independientes, organizaciones civiles y páginas políticas.
“Algunas de estas páginas emulaban partidos políticos, usando técnicas como ‘typo-squatting’ para engañar a las personas. Esta actividad parece haberse concentrado en eventos cívicos y elecciones en los países a los que se dirigía. Las personas detrás de esta actividad publicaban acerca de noticias y eventos actuales, incluyendo temas de política y figuras políticas, elecciones y crisis política en Venezuela, México y Bolivia», señala el texto.
De ello se ha hecho eco Julián Macías Tovar, analista de redes y director de Pandemia Digital, quien ha informado que esta trama está ligada a CLS Strategies y vinculada con Atlantic Council, OEA, USAID (organismo público de los EEUU) y Atlas Network.


3,6 millones en desinformación
Facebook informa que fueron un total de 55 cuentas de Facebook, 42 Páginas y 36 cuentas de Instagram con más de 500.000 seguidores en Facebook y cerca de
43,000 personas que seguían una o más de estas cuentas de Instagram.
Fueron cerca de 3,6 millones de dólares invertidos en anuncios de Facebook,
pagados principalmente en dólares estadounidenses y gastados en anuncios con ataques a los gobiernos mexicanos y venezolanos y a favor del gobierno de Añez.
Dos ejemplos de las publicaciones que se usaron:



PP y Vox, relacionados con quien mueve los hilos
El analista señala que uno de estos nombres, Atlantic Council, un Think tank creado para presionar en distintos asuntos internacionales y sobre el que Rusia «llegó a decir que representan una amenaza para los fundamentos del sistema constitucional y la seguridad», cuenta entre sus filas al ex presidente José María Aznar, que en 2012 fue nombrado director de Atlantic Council para Europa y LATAM. De igual manera, Aznar fue nombrado consejero de NewsCorp (FoxNews) y desde entonces uno de los principales promotores de Atlas Network.
Asimismo, también cuenta con la presencia de Rafael Bardají, ex asesor de los ministros de Defensa del Partido Popular Eduardo Serra y Federico Trillo y fue ex director de política internacional de FAES, quien se desvinculó del PP en 2018 y es miembro de Vox desde entonces.


«Facebook financia a Atlantic Council, su partner contra la desinformación mediante un ‘trabajo forense digital innovador para proteger la democracia y promover la verdad’, Aznar curiosamente tiene una empresa de BIG DATA con dinero de paraísos fiscales», señala Macías Tovar.


Envio:RL

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