El docente Orlando Nano Balbo declaró en el juicio que se desarrolla en la localidad bonaerense.
SEPTIEMBRE 9, 2020
Orlando "Nano" Balbo en el
juicio "La Escuelita" 2.012
El educador
neuquino, Orlando “Nano” Balbo, declaró, esta vez como testigo de
concepto, en el juicio de Bahía Blanca en el que se juzgan los
asesinatos de la Triple A en la Universidad Nacional del Sur y en
distintos atentados contra dirigentes obreros, estudiantes y gremiales de Bahía
Blanca durante 1974 y 1975.
La conexión del grupo
de parapoliciales, que en Bahía asesinaron al estudiante David “Watu”
Cilleruelo en los pasillos de Ingeniería de la Universidad Nacional del Sur
(1975), con el grupo que integró la Alianza Anticomunista Argentina (triple A)
en Neuquén, fue el exrector Dionisio Remus Tetu.
En el juicio por
delitos de lesa humanidad que se desarrolla en Colón 80, los acusados del
homicidio de Cilleruelo y una docena de militantes políticos asesinados en 1974
y 1975 son cuatro integrantes de la “patota” liderada por el exrector,
ya fallecido.
Tetu era el rector
interventor tanto en la Universidad del Comahue como en Bahía durante los
asesinatos de estudiantes y delegados obreros en Bahía. En Neuquén, la Triple A
produjo tres atentados con bombas en 1975: en la agencia Neuquén del diario Río
Negro, en el juzgado Federal y en la librería Libracos.
“Viví la declaración sin
tanta tensión como las que hice en Neuquén, me hicieron preguntas sobre lo que
había dicho en audiencias en Neuquén, cuando me referí a la Triple A y
a Remus Tetu. Parece que será la última (frente a un tribunal de lesa humanidad).
Estimo que están urgidos (en la Justicia) porque ya no hay vida ni de
los testigos ni de los acusados para poder llegar a una sentencia; así
es que tiene sentido hacer todo el esfuerzo posible para que se aclare
ese pasado oscuro, en especial en una ciudad como Bahía Blanca”, describió
Balbo a RÍO NEGRO.
En Neuquén la
investigación sobre el accionar de la Triple A quedó en etapa inicial de
instrucción; aunque los detalles del funcionamiento, integrantes,
operativos y vinculación con Tetu quedaron registrados en las
audiencias y sentencias de 2008, 2012 y 2016 durante el desarrollo de
testimonios vinculados a operativos de secuestro como el del barrio Sapere, o
durante el operativo Cutral Co, por ejemplo.
“Con él (Tetu)
llegó a la Universidad un grupo que nosotros llamábamos guardaespaldas y que
ellos llamaban de seguridad, que hacían ostentación de armas
en un clima de intimidación y temor” en los pasillos universitarios recordó
Balbo ante los jueces. Explicó que en ese período trabajaba como no
docente de la facultad de Agronomía (Cinco Saltos).
Luego la
gestión Tetu conllevó la expulsión de gran parte del profesorado, no docentes y
estudiantes en el Comahue, describió Balbo. Además de las “listas negras” y
de los despidos, circulaban panfletos firmados por la Triple A, con amenazas.
Balbo -que
padeció la tortura en la delegación Neuquén de la policía Federal a partir del
24 de marzo de 1976- reconoció a Raúl Guglielminetti y José Luis Cáceres como
dos integrantes de la patota de Tetu en la Universidad. Después del
golpe cívico militar de 1976, integraron los grupos de tarea (secuestros y
torturas en centros clandestinos) en la zona.
Balbo declaró en forma virtual desde
Neuquén, asistido por el fiscal Miguel Angel Palazzani.
En las audiencias de Bahía
Blanca se le consultó específicamente por Cáceres, policía de inteligencia
rionegrino que por una interna con Guglielminetti, terminó
también detenido, encarcelado y torturado junto con los presos políticos luego
del golpe militar.
“El decía que
respondía al comisario (Benigno) Ardanaz (comandante de Gendarmería e
interventor de la policía rionegrina), y que el jefe era Tetu”, dijo Balbo
en alusión a las anécdotas carcelarias de Cáceres sobre las actividades
y andanzas con los grupos armados que dependían del rector
bahiense y que luego fueron interrogadores en los centros de detención
clandestina.
Balbo aclaró que pese
a que buscaba granjearse la confianza entre los presos políticos en las
cárceles de la dictadura con “información muy precisa de los operativos” y
ataques que eran atribuídos a la Triple A, siempre fue aislado por el resto de
los perseguidos políticos por su condición de “servicio”.
Cáceres declaró
en Neuquén en 2008, en el primer juicio por delitos de lesa humanidad. Su
testimonio fue secreto, no se permitió el ingreso a la prensa y lo que se supo
de su aporte fueron los nombres de los interrogadores que reconoció en
el centro clandestino “La Escuelita”, ya que Cáceres los conocía porque había
formado parte, antes del golpe, de la misma patota que después de 1976 manejaba
la picana en el Alto Valle.
Fuente:RioNegro


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