Conflicto en Pedidos Ya de Rosario y brutal apriete de patota de la patronal a trabajadores/as monotributistas.
Hace más de un año que venimos trabajando con
la aplicación de Pedidos Ya, y se nos hace necesario escribir esta carta viendo
la cantidad de posturas que se están difundiendo respecto a la regularización
del sector.
Los compañeros que se presentaron este Martes
6 de Octubre en el Concejo Municipal de Rosario, presentaron posturas que nada
tienen que ver con la experiencia general de los trabajadores de app,
especialmente de bicicletas.
Entonces, para que no haya dudas de cuáles son
las condiciones en las que estamos
cumpliendo un trabajo esencial durante una pandemia quisieramos aclarar
ciertos puntos:
Los
trabajadores de apps no laburamos en una meritocracia: el sistema de Ranking que utiliza Pedidos Ya para evaluarnos no es una
manera de premiar a los que más trabajan, sino que es un sistema para castigar
a quienes no nos esclavizamos para la aplicación. Para sostener el puesto más
alto del Ranking tenemos que asistir al trabajo aún cuando estamos enfermos o
lastimados (no es raro encontrar compañeros trabajando en bicicleta
desgarrados, con tal de no perder el puesto), el Ranking además nos obliga a
cumplir horarios, con faltas y tardanzas en un trabajo que supuestamente es
independiente, un trabajo en el que nos conectamos cuando queremos. La verdad
es que si no cumplimos las exigencias de la empresa, todo nuestro trabajo se ve
afectado gracias a esta herramienta de control que es el Ranking: cobramos
menos, tenemos peores horarios y menos pedidos. Es decir, para poder cobrar una remuneración digna, que nos permita llegar
arañando a fin de mes, debemos ponernos a completa disposición de Pedidos Ya,
en jornadas que llegan hasta 11 horas de Lunes a Lunes.
No
somos trabajadores independientes: Si alguna vez
consumiste desde la app podés ver los aumentos que hubo para los consumidores,
mientras se cobra más a los comercios y los clientes por el envío, el valor de
nuestro trabajo se mantuvo igual hace más de un año, mientras trabajamos para
una empresa que sólo aumentó sus ganancias durante una de las peores crisis
económicas de los últimos años. Es decir, somos independiente sólo en las
responsabilidades que la empresa no quiere tomar: debemos nosotros comprar la
indumentaria y las herramientas de trabajo, si se rompen o si nos roban, es
nuestro riesgo, debemos nosotros disponer todos los días de $2200 de nuestro
propio bolsillo para poder pagar los pedidos en efectivo (es decir tener $2200
es excluyente para trabajar, aunque lo disfrazan de sugerencia), pero no somos nosotros quienes ponemos el
precio de nuestro propio “trabajo freelance”. No elegimos nada, porque no hay
ninguna opción que elegir.
Los
trabajadores necesitamos un espacio físico: Una de las
peores mentiras que se han dicho en el Concejo este Martes es que por la
naturaleza de nuestra tarea no necesitamos un espacio para descansar, cargar el
celular o reparar las bicicletas (nuestras herramientas de trabajo) tomar agua
y utilizar un baño en condiciones dignas. No es verdad que los comercios nos
permiten utilizar los baños (mucho menos en medio de una pandemia, durante la
cual la mayoría de los comercios permanecieron con las puertas cerradas). No
todos los compañeros viven cerca de las zonas de reparto como para poder
escapar unos minutos para comer, ir al baño o tomar agua en su casa, y no todos
contamos con los ingresos de este grupo privilegiado para almorzar en un bar todos los días.
Especialmente cuando tenemos más de un turno seguido, estar 11 horas
dependiendo de la bondad de los chicos que trabajan en los comercios no es una
condición digna de trabajo.
¿Quiénes
son los compañeros que se presentaron en el Concejo?: Hay
un tema que no tocamos hasta ahora y es el de las categorías: en Pedidos Ya hay
tres categorías distintas (autos, bicis y motos) y las modalidades y
privilegios de trabajo son distintas para cada una. Los compañeros que se
presentaron en el Concejo este Martes son todos trabajadores de motos. Es una
aclaración pertinente, porque no son las mismas necesidades las que tienen los
compañeros que pasan horas pedaleando, con un desgaste físico que las otras
categorías no comparten. Pero además, estos compañeros de motos se ven
beneficiados por otros privilegios: tienen prioridades en los pedidos, pueden
hacer más pedidos en menos tiempo gracias a que están motorizados, pero el
mayor beneficio de todos es que este grupo que se presentó al Concejo es el aparato represor de Pedidos Ya.
Esta es
una denuncia pública, no sólo por nuestras condiciones de trabajo, sino porque
hace meses un grupo de compañeros, agrupados bajo el nombre de Asociación de
Repartidores Independientes de Rosario, están amedrentando compañeros que
disienten con sus posturas y que quieren mejorar sus condiciones de trabajo.
Las amenazas que recibimos por expresarnos van desde aprietes en la calle a
audios donde invitan a otros repartidores a atacarnos en callejones oscuros. Es
sabido por todos la cercanía de estos compañeros a la coordinación local de
Pedidos Ya, encabezada por Martín Pendino, Lucas Corsi y Franco “Pitín” Millán.
Pero no se trata únicamente de un puñado de matones, sino que la misma empresa
toma represalias sobre los compañeros. El modus operandi es el siguiente: si no
alcanzan los aprietes callejeros y los audios, entonces la misma empresa toma
cartas en el asunto y da de baja cuentas arbitrariamente (prescinden de
nuestros servicios), o inventan motivos para entorpecer nuestro trabajo, nos
quitan los turnos ya asignados y por ende disminuyen nuestros ingresos.
No
podemos permitir que sigan las mentiras sobre nuestro trabajo, no podemos
permitir que nos aprieten y no podemos permitir que la empresa nos mantenga en
estas condiciones bajo amenaza de retirarse del país. No van a dejar este
negocio, después de haber comprado a sus competidores por sumas millonarias. No
dejemos que el miedo nos paralice, sino que la bronca nos motive para
organizarnos de una forma verdaderamente independiente, sin banderas políticas
solamente con la fuerza de las y los trabajadores.
Queremos
que se sepa que éstas son las verdaderas condiciones en las que estamos
cumpliendo este trabajo esencial: EN UNA RELACIÓN DE DEPENDENCIA NO RECONOCIDA,
EN UNA PRECARIEDAD ABSOLUTA, en la que debemos nosotros mismos disponer de los
elementos de seguridad e higiene que necesitemos y PERSEGUIDOS POR LA EMPRESA Y
SU GRUPO DE MATONES.
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