13 de noviembre de 2020

OPINION.

Opinion

Golpe a Allende: nuevas pruebas contra EEUU

"SI HAY UNA FORMA DE DESBANCAR A ALLENDE, MEJOR HAZLO"

13/11/2020

Los documentos revelan conversaciones entre Nixon, Kissinger y otros altos funcionarios sobre la forma de derribar al presidente constitucional chileno.
ROCIO MONTES
Cincuenta años después de la llegada de Salvador Allende al poder, el 3 de noviembre de 1970, han salido a la luz documentos del Archivo de Seguridad Nacional estadounidense que echan por tierra la versión oficial sobre el papel que desempeñó el gobierno de Richard Nixon (1969-1974) en el golpe contra el presidente chileno. Durante décadas, Estados Unidos explicó que su intención no fue desestabilizar a la Unidad Popular de Allende, sino que intervino para mantener a los partidos opositores con miras a una elección que se celebraría en 1976. En definitiva, para «preservar la democracia». Los nuevos papeles publicados desmienten las tergiversaciones que intentaron construir funcionarios de EEUU para eludir su responsabilidad en el quiebre democrático de Chile y los 17 años de dictadura militar, que se cobró miles de víctimas.

El «mal ejemplo».
«Estos documentos registran el propósito deliberado de los funcionarios estadounidenses de socavar la capacidad de gobernar de Allende y derribarlo para que no pudiera establecer un modelo exitoso y atractivo de cambio estructural que otros países podrían emular», explica Peter Kornbluh, encargado de Chile en la organización Archivo de Seguridad Nacional, con sede en Washington, que ha analizado los documentos desclasificados tras la detención en Londres de Augusto Pinochet en 1998. «Es una historia de un país pionero, Chile, y de un poderoso imperio que quería controlar los países, sus instituciones y las vidas de sus ciudadanos, pero no en el nombre de la democracia, sino de una dictadura militar y su represión. En nuestro mundo actual, en plena crisis, debemos estar vigilantes a esa historia trágica», dice este experto.
Kornbluh se refiere a uno de los principales temores de Nixon y, en especial, de Kissinger: que el camino del socialismo a la chilena -alcanzado por la vía democrática- expandiera su influencia no solo en América Latina, sino en otras regiones del planeta. «Creo firmemente que esta línea es importante con respecto a su efecto en la gente del mundo», le dijo Nixon a Kissinger en una conversación telefónica en noviembre de 1970, de acuerdo a los documentos conocidos ahora. «Si (Allende) puede demostrar que puede establecer una política marxista antiamericana, otros harán lo mismo», expresó el presidente estadounidense. Kissinger estuvo de acuerdo: «Tendrá efecto incluso en Europa. No solo en América Latina».

Reunión clave.
Los documentos divulgados ahora muestran que el asesor nacional de Seguridad influyó de manera decisiva en la política que Nixon desplegó hacia Chile, que incluyó un frustrado intento de golpe de Estado para impedir que Allende asumiera la presidencia que había ganado democráticamente. El 5 de noviembre de 1970 se iba a llevar a cabo en la Casa Blanca una reunión del Consejo de Seguridad Nacional para abordar la política hacia Chile. Pero Kissinger se las arregló para retrasar la cita 24 horas y así reunirse a solas con Nixon para que desistiera de adoptar una política amable hacia Allende.
No todos estaban de acuerdo con una estrategia hostil. El Departamento de Estado temía que hubiese un escándalo internacional si la intervención quedaba en evidencia y abogó por una política de coexistencia. Fue la llamada estrategia modus vivendi: apoyar a los partidos de la oposición en las elecciones de 1976. La Oficina de Asuntos Interamericanos, en tanto, sostenía que si Washington violaba su «respeto por el resultado de las elecciones democráticas», reduciría su credibilidad mundial «aumentando el nacionalismo» contra Estados Unidos.
Kissinger hizo gestiones de alto nivel para lograr reunirse a solas con Nixon antes de que lo hiciera el Consejo de Seguridad Nacional. Durante una hora presentó un estudio completo para que ganara el enfoque agresivo hacia el gobierno socialista. «Lo que suceda en Chile durante los próximos meses tendrá ramificaciones que irán mucho más allá de las relaciones entre Estados Unidos y Chile. El ejemplo de un exitoso gobierno marxista electo en Chile seguramente tendría un impacto en otras partes del mundo, especialmente en Italia», expresó Kissinger.

«Podemos derribarlo»
La reunión del Consejo de Seguridad Nacional se celebró finalmente un día después, el 6 de noviembre. No todos los asistentes sabían que Nixon había ordenado a la CIA impulsar de forma encubierta -y sin éxito- un golpe de Estado preventivo para evitar que Allende asumiera la presidencia de Chile. En el encuentro, había un acuerdo importante: la elección democrática del chileno y su agenda socialista amenazaba los intereses de EEUU. Pero, como temía Kissinger, no había consenso sobre el camino a seguir. El secretario de Estado, William Rogers, se opuso a la hostilidad y agresión abierta: «Podemos derribarlo, tal vez, sin ser contraproducentes». El secretario de Defensa, Melvin Laird, sostuvo: «Tenemos que hacer todo lo que podamos para dañarlo (a Allende) y derribarlo».
El director de la CIA, Richard Helms, presentó un documento donde explicaba cómo Allende había ganado la presidencia en una elección estrecha, el curso probable de sus políticas económicas y de relaciones exteriores y un análisis de su equipo: ha seleccionado «un gabinete militante de línea dura» que «refleja la determinación de los socialistas de afirmar su política más radical desde el principio», señaló Holmes quien también tomó apuntes. «Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo», indicó Nixon en el encuentro, según el manuscrito de Helms, que forma parte de los papeles.

Manipular el mercado.
El documento detalla los métodos empleados: funcionarios estadounidenses colaborarían con otros gobiernos de la región, para coordinar esfuerzos contra Allende; se bloquearían silenciosamente los préstamos de los bancos multilaterales a Chile y se cancelarían los créditos y préstamos a la exportación de Estados Unidos; se reclutaría a empresas estadounidenses para que abandonaran Chile y se manipularía el valor del mercado internacional de la principal exportación de Chile, el cobre, para dañar a la economía chilena. Se autorizó a la CIA, además, a preparar planes de acción relacionados con la futura implementación de la estrategia. (Extractado de El País. España).

Fuente:LaArena

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