Unidad Evoamericana
“Es un triunfo de América Latina”
El ex presidente de Bolivia Evo Morales concibe a la política como “una ciencia de
servicio”. Esta definición está muy lejos de la idea de política como ejercicio del poder
en el sentido de dominación. Se ubica en las antípodas de las concepciones heredadas
de la tradición europea y eurocéntrica (Carl Schmitt, Max Weber, por solo mencionar
dos ejemplos). Es una idea que viene de la sabiduría ancestral: el poder es obediencia
y quien lo ejerce debe acatar el mandato del pueblo. Es este sujeto social, el pueblo, el
fundamento de una verdadera democracia, el que discute, delibera, decide, y luego
ordena. Entrevistado por este periódico el miércoles 28 de octubre, en vísperas de su
vuelta a la escena pública en Buenos Aires y a poco de retornar a su país, el presidente
depuesto afirma, con firmeza pero con calma, que tras once meses de resistencia,
paciencia, compromiso y esfuerzo “la democracia ha vuelto a Bolivia”.

Evo se mostró esperanzado en que el presidente electo, Luis Arce, pueda volver a
reactivar la economía de su país, tras el desastre que significó la dictadura de Jeanine
Áñez. Pero también es consciente de los enormes desafíos que hay por delante.
Los problemas a enfrentar se ubican no solo en el plano económico, sino también en el
plano político, con fuerzas de derecha que no aceptan el regreso al poder del
Movimiento al Socialismo (MAS) y que ya están recurriendo a acciones violentas.
“Estamos haciendo un seguimiento minuto a minuto de lo que sucede en Bolivia. La
derecha intenta desconocer los resultados de las elecciones, buscar alguna expresión de
apoyo dentro de las Fuerzas Armadas, pero es el último intento. El pueblo dijo de
manera democrática, con alto espíritu pacifista, que las crisis políticas se resuelven con
democracia”, aseguró.
“En Bolivia las nuevas generaciones se han dado cuenta que era tan importante
derrotar a la dictadura y derrotar a la derecha. En estas elecciones en Bolivia ha habido
muchos indignados, decepcionados, arrepentidos inclusive por haber apoyado al golpe
o a la derecha”, añadió.
“La política es estar al servicio del pueblo, evidentemente hay una lucha de intereses,
pero la nuestra es una lucha por intereses comunes, por los derechos colectivos, para
que los servicios básicos no sean un negocio privado, sino un derecho humano, la vida
no puede ser una mercancía. Hay una profunda diferencia. En nuestro modelo el
gobierno no viene del imperio sino del pueblo”, señaló.
Un fracaso del imperio
Morales fue muy contundente al mencionar la participación de EEUU en el golpe y el
posterior proceso electoral de Bolivia. El Imperio hacía tiempo que había dictado el
“no vuelven más” para el MAS por haber osado llevar adelante una política
anti-imperialista, por defender el codiciado litio (y además industrializarlo) y por
negarse a formar parte del patio trasero. “EEUU intentó unir a todos, bajaron tres
candidaturas, intentaron también bajar la candidatura de (Luis) Camacho y no pudieron.
Pero igual, si la hubieran bajado, tampoco les alcanzaba”, señaló. “Fracasó el mensaje
que dio EEUU: el MAS no puede volver al gobierno ni Evo a Bolivia. Solo han
onseguido que Evo no sea presidente, solo eso”, continuó, para remarcar luego que
“estas elecciones son la mejor prueba: no hubo fraude el año pasado. Nosotros
recuperamos el poder político con la conciencia del pueblo y con mucha paciencia”,
resumió, al tiempo que hizo referencia a la derecha y sus acciones genocidas.
“El imperio norteamericano primero quiso destrozar Unasur y Celac para luego armar
una Alianza del Pacífico, para continuar con las políticas del Alca y del Consenso de
Washington. Y para atacar al hermano Maduro. Trump organizó el Grupo de Lima. Y le
salió mal. Los pueblos siguen en la lucha, pese a que dieron un golpe de Estado. Pero
lo
que pasó el 18 de octubre (día de las elecciones en Bolivia) fue algo único, algo inédito
en el mundo. A un año, recuperamos el poder político los anti-imperialistas. En muchos
países después de un golpe hay elecciones, pero es para maquillar, solo gana la derecha
”, consideró el ex presidente.
“Es un triunfo para toda América Latina”, sumó Evo , al tiempo que evaluó que las
situaciones en Ecuador y Chile, y las distintas movilizaciones populares en otros países
de la región auguran un futuro distinto. “Estamos cerca de refundar Unasur. No pierdo
las esperanzas de que pronto habrá nuevos Chávez, nuevos Kirchner, nuevos Lula para
fortalecer nuestra Unasur, que es una instancia política pero de liberación”, auguró.
El litio en disputa
“El golpe también fue al litio, no solo contra el indio y el modelo económico”, señaló
Evo con relación a uno de los minerales más codiciados por las potencias mundiales. El
dirigente señaló que en sus viajes internacionales como mandatario pudo comprobar la
avidez del mundo sobre el litio. “Litio, litio, todos pedían litio, pero en materia prima”,
contó. El gobierno de Evo tuvo la osadía, profundamente revolucionaria, de correr a su
país del lugar subordinado de mero productor de materia prima, e ir más allá para
industrializarlo y darle valor agregado.
“El Occidente solo quiere que los latinoamericanos seamos productores de materia
prima y no aceptan que le demos valor agregado a nuestros recursos naturales. Con el
litio empezamos solos y teníamos un plan de instalar 41 plantas rumbo al 2030, sin
EEUU, con acuerdos con China y con Europa por una cuestión de mercado. EEUU no
aceptó nuestra iniciativa de industrializar. No nos perdonó”, explicó el dirigente boliviano.
Evo ofreció información muy puntual sobre el peso que tuvo el litio en la decisión del
imperio de terminar con su gobierno: “El 21 de diciembre de 2019, el senador
republicano de EEUU, Richard Black, dijo «nosotros sí participamos del golpe de Estado
en Bolivia, todo por el litio», el 24 de julio de este año, el dueño de la industria de
autos a batería Tesla, Elon Musk, dijo «Nosotros vamos a realizar el golpe donde
queramos, lidien con eso»”.
El fomento del control del preciado mineral en manos públicas fue propiciado por las
comunidades locales en 2007. El Poder Ejecutivo tomó esa propuesta y la consideró uno
de los proyectos estratégicos del país. El Estado pasó a controlar las reservas de Uyuni,
generó sus propias técnicas de extracción y creó la empresa Yacimientos Litíferos
Bolivianos (YLB). Además, generó un contrato con una empresa alemana (ACI Systems)
mediante el cual se propusieron producir la química secundaria y las baterías para
destinar al mercado europeo.
La posibilidad de gestionar los yacimientos de litio en forma conjunta y coordinada
entre Argentina y Bolivia ya dio sus primeros pasos y se está avanzando en ese
sentido, contó Evo ante la consulta de este periódico: “Tuvimos una videoconferencia
con el ministro de Ciencia y Tecnología de la Argentina, el ex viceministro de litio (de
Bolivia) y el gerente de YLB. Fue un lindo debate, y si avanzamos juntos ambos
Estados industrializando el litio, de acá a poco tiempo nosotros vamos a poder fijar el
precio del litio para todo el mundo. Eso estamos charlando”, informó.
“Todo esto hace ver que la gran lucha en todo el planeta Tierra es por quién controla,
de quién son, los recursos naturales: de las transnacionales o los pueblos”, dijo también.
“Mientras exista el capitalismo, va a existir la lucha de los pueblos, el capitalismo para
mi es el peor enemigo de la Humanidad, fundamentalmente de las futuras generaciones.
El capitalismo, mediante Estados Unidos, piensa que la única soberanía del planeta es
la de Estados Unidos, y tratan de expandirse con sus políticas so pretexto de la lucha
contra las dictaduras, los derechos humanos ¿Qué derechos humanos? Esa es una
profunda diferencia, una diferencia con su forma de vida: lucro, lujo, concentración del
capital. No hay solidaridad, no hay complementariedad, sólo negocio. Lo que nos toca
a nosotros es organizar, movilizar, defender el derecho a la vida de las mayorías”,
concluyó.
Una derrota del odio y la violencia
Frente a la barbarie represiva y persecutoria del golpismo boliviano, Evo Morales
insistió en destacar la paciencia del sujeto social que pone en el centro de sus
preocupaciones, acciones y pensamientos. Y reafirmó que la Revolución, el desarrollo,
las medidas a favor de la independencia, continuarán en el nuevo gobierno: “El pueblo
es tan sabio que logró un gran triunfo para seguir, primero con nuestro modelo
económico, y sobre todo en democracia. El domingo 18 de octubre volvió la democracia
a Bolivia, vuelve el pueblo al poder”, aseguró.
“Vamos a acompañar a Lucho (el presidente electo, Luis Arce) defendiendo y cuidando
el proceso de cambio, defendiendo los movimientos sociales, desde el MAS, como
dirigente principal del MAS. Esa es nuestra tarea y nuestra responsabilidad”, agregó.
Evo dejó bien claro que cuidar al nuevo gobierno “no significa claudicar en nuestra
ideología” y en este sentido volvió a hacer referencia a los programas sociales para el
bien de los más humildes.
En cuanto a la posibilidad de llevar al banquillo de los acusados a la dictadora, sus
ministros y los integrantes de las fuerzas de seguridad que masacraron al pueblo de
Bolivia (la Asamblea Legislativa Plurinacional ya está avanzando en este sentido),
señaló que “es tarea de la Justicia”
“Después de las elecciones son nuevos tiempos, tienen que acabar esos tiempos de
injusticia, persecución política y de destrozar la economía. Tengo mucha confianza en
Lucho y estamos seguros que en poco tiempo se va a levantar la economía”, señaló con
referencia a Arce, quien fue Ministro de Economía durante su gestión y artífice del
milagro económico de Bolivia.
Evo señaló que tiene mucha confianza en él y que “solo es cuestión de tiempo” arreglar
el desastre que dejó una dictadura que además de matar, robó todo lo que pudo.
El pueblo de Bolivia, además de vencer a EEUU y la derecha local y regional, superó la
estratagema que vienen implementando los poderes fácticos para acceder al poder en
la región: esa mezcla de noticias falsas, causas armadas difundidas y exageradas por los medios hegemónicos, complicidad de los servicios de inteligencia.
Al ser consultado sobre la orden de captura que pesaba sobre él, y que fue desestimada,
el dirigente se refirió a la situación de la Justicia en su país durante la dictadura: “La
Justicia estaba sometida al miedo, el Poder Ejecutivo públicamente la amenazada y
hacía acciones ilegales. Las acusaciones contra mí eran políticas, no legales, no
respetaron el debido proceso. Casi todos los ministros están en esa situación, porque
ha habido una persecución política”, explicó.
“Otro de los procesos en mi contra es por el tema del supuesto fraude en las elecciones
de 2019, pero el día 18 de octubre el pueblo dijo que no hubo fraude. La mejor prueba
es esa y esas demandas por fraude deben ser rechazadas de oficio”, señaló Evo, al
tiempo que hizo referencia a que hay varias investigaciones de organizaciones
internacionales que demuestran que en Bolivia “no hubo fraude, pero sí golpe”.
Estado con socios estratégicos
En cuanto a cómo revertir los efectos devastadores de la pandemia, Evo señaló que los
organismos internacionales de crédito tienen que condonar, o al menos postergar, los
pagos de la deuda externa, para así permitir a los gobiernos recuperar la economía. “La
peor pandemia es el hambre”, dijo, al tiempo que anunció que en Bolivia van a ayudar
a los pequeños productores con créditos a tasa cero, en el marco de políticas basadas
en una acción coordinada entre el Estado, los trabajadores y el sector privado. “La
pandemia paralizó el aparato productivo, por eso promovemos un debate amplio entre
sectores para ver cómo salir, un encuentro nacional entre el Estado, los trabajadores y
los privados”, señaló.
“Hay que evitar una crisis alimentaria y humanitaria. Vamos a proponer programas
productivos. Estamos convencidos que entre el pequeño productor y la Madre Tierra van
a salvar a la humanidad”, agregó, al tiempo que destacó la lucha por la soberanía con
seguridad alimentaria.
“En Bolivia hacemos alianzas entre el Estado y los pequeños productores, sean
cooperativas, asociaciones, pequeñas empresas y microempresas. El Estado garantiza la
industria, pero el Estado no tiene materia prima. El Estado garantiza la industrialización.
Y si algún sector social, cooperativa o asociación productora tiene capacidad de
industrializarse, tiene todo el apoyo de parte del Estado. Los campesinos, los pequeños
productores garantizan la materia prima. Ese es el modelo económico que ha resultado:
Estado y productores cooperativizados como socios estratégicos”, señaló Evo.
El ex presidente demostró su apoyo, asimismo, al trabajo y la misión de las cooperativas
agrícolas y de otros rubros: “El gobierno regula, aporta, ayuda, especialmente para
abaratar los costos de producción; y eso se logra con tecnología” resaltó.
Fuente: El Eslabón
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