24 de enero de 2021

ECUADOR.

De cara a las presidenciales, las 

calumnias de Moreno, Pérez y 

Lasso


Por Erika Sylva Charvet. Resumen Latinoamericano, 22 de enero de 2021.

En el debate presidencial del domingo 17 de enero de 2021, Guillermo Lasso y Carlos Pérez reprodujeron el estigma de la “corrupción” de la Revolución Ciudadana prefabricado por los poderes fácticos, orientado a mancillar sus bases morales e impedir la adhesión masiva de los votantes por el Binomio de la Esperanza. Los orígenes de este infundio son los siguientes.

En primer lugar, el discurso en torno al “despilfarro”, el “derroche”, la “feria de recursos” que la derecha construyó durante el gobierno de Correa y que arreció en la campaña electoral de 2017 para demonizar la política antineoliberal sustentada en una gran inversión pública, con una perspectiva estratégica de cambio de la matriz productiva y de soberanía económica, la que además se tradujo en el bienestar de las grandes mayorías. Para la derecha neoliberal, que busca exclusivamente un Estado que le garantice su mayor enriquecimiento, esto era un “desperdicio”, “excesivo”, “superfluo”. Frente a ello, proponían la “austeridad”: más para las oligarquías, menos para el pueblo, tesis que se concretó con la traición de Moreno, pero que les permitió a las masas populares confirmar a los extremos que conduce esta política de absoluta indiferencia hacia ellas. De manera que la propia historia se ha encargado de demostrar la falacia de este discurso demonizador.

Pero, el discurso de la derecha alrededor de la inversión pública derivó en una calumnia forjada por el gobierno de Moreno: la cifra de la deuda externa contraída durante el gobierno progresista. En septiembre de 2017 este afirmaba: “…la mesa servida que nos dejaron [está…] ¡servida de deudas!” (Ecuadorinmediato, 17 de diciembre de 2018). Un mes antes, en agosto, el “contralor” había ya conformado una “comisión veedora para auditar la deuda”, y meses después, desde distintos escenarios oficiales empezarían a socializarse las “cifras astronómicas” del supuesto endeudamiento externo. Desde la Presidencia sonaban $60.000 millones (febrero, 2018); luego de un año, $70.000 millones (Confirmado.net, 16-04-2019).

Pocos meses después de la firma de la Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI) (11-03-2019) –para la que presentó otras cifras–, diría que la deuda externa que “dejó Correa”, ascendía a $75.000 millones (El Universo, 17-05-2019); y un año después, 65.000 millones (Varela, mayo 2020); la Contraloría hablaba de $65.700 millones (CGE, marzo, 2018), mientras un Ministro de Finanzas indicaba que llegaba a $66.000 (El Comercio, 25-01-2018); y otro a $58.979 (Confirmado.net, 10-06-2019). Todas estas cifras superaban con creces el umbral del 40% del PIB de endeudamiento –legalmente establecido por la propia Revolución Ciudadana–, ubicándose en un delirante 50% y cerca del 60%. 

Empero, la realidad iría demostrando paulatinamente que todas eran calumnias prefabricadas. En efecto, en 2018, un estudio científico sobre la deuda pública en Ecuador demostraría la mendacidad de tales cifras, concluyendo que “las autoridades económicas [del gobierno de Correa] respetaron el límite legal del endeudamiento público al situarse por debajo del umbral del 40%, la legislación secundaria hizo cumplir lo que dispone el código de finanzas públicas y la Constitución de la República y la cuantificación estuvo de acuerdo a lo que recomienda el manual del FMI” (Paredes & Saltos, 2018: 219 y 227). A inicios de 2019, las estadísticas de la Subsecretaría de Financiamiento Público del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) mostraban que a diciembre de 2016 la deuda externa ecuatoriana llegaba a $25.679,3 millones, equivalente al 25.7% del PIB, y la deuda agregada (externa + interna) a $38.136,6 (38.2% del PIB) (SFP, MEF, 28-02-2019), cifras distantes de las citadas por Moreno y sus corifeos.

Un reciente informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) (2020) lo reitera: “(e)n 2007, Correa recibió una deuda externa del 24.9% del PIB. Durante los primeros siete años de su mandato esta se redujo y desde 2014 volvió a subir; en cualquier caso, Correa entregó el país con una deuda externa similar a la que recibió (25.7% del PIB)…” (Celag, 8-10-2020). Ha sido tan desvergonzada la mendacidad sobre el supuesto “endeudamiento gigantesco” del gobierno de Correa, que será recién a fines de 2020, justamente en el gobierno de Moreno, que la deuda alcanzará la “cifra astronómica” de US$65.000 millones. Pero poco importan estas “verdades de razón”. Los discursos del Gobierno, la derecha y los medios de comunicación venales persisten en sus falacias.

El asunto no termina ahí. De hecho, las calumnias sobre la “deuda astronómica” se irían articulando con “informes” que satanizaban la política de inversión pública basados en especulaciones estadísticas, como los de la autodenominada “Comisión Anticorrupción”, así como en fraudes interpretativos de documentos técnicos, como el que hiciera el periódico La Hora (4-10-2019) al informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado: “Mejor gasto para mejores vidas: Cómo América Latina y el Caribe puede hacer más con menos” (2018), para construir una nueva y más grave calumnia: la de la “corrupción” del gobierno de Correa, la del “robo astronómico” de los recursos públicos. Ese fraude interpretativo del diario La Hora se convertiría en una “evidencia” de esa “corrupción”. Así, los medios de comunicación proMoreno arreciaban con titulares como estos: “¿Se robaron más de $35 mil millones en la década ganada?” (Hernández, 22-12-2017); “70 mil millones en pérdidas por corrupción en gasto público durante el correísmo” (La Hora, 4-10-2018); “El ‘robo’ fue de 70 mil millones. El BID, la OCDE y la Unión Europea proponen la cifra” (El Universo, 4-10-2018). “Corrupción durante Correa le costó al país entre 30 y 70 mil millones de dólares” (La República, 9-11-2020).  

Pero esta calumnia orquestada por el Gobierno y los medios de comunicación sería desmentida por el propio BID en Ecuador. En efecto, en una carta enviada el 27 de abril de 2020 al asambleísta Mauricio Proaño sobre las declaraciones de la secretaria Anticorrupción, Dora Ordoñez, sobre los “$70.000 millones de corrupción” del gobierno de Correa, en las que indicaba que dicho informe se habría referido a “USD40.000 millones que serían parte del incremento de precios en obras y desvíos de recursos, y USD30.000 adicionales por ineficiencia de las obras ejecutadas” (Dominguez, PU, 2-05-2020), el representante del BID en Ecuador, Fernando Quevedo, afirmaba: “No tenemos constancia que el Banco haya publicado algún informe detallando lo declarado por la Dra. Ordoñez”, refiriéndose a las cifras sobre los “$70.000 millones de corrupción” (Radio La Calle, 2-05-2020; Domínguez, PU, 2-05-2020). El propio BID desmentía categóricamente el embuste.

La mendacidad de dichas afirmaciones han sido observadas también por cientistas sociales que han analizado el mentado informe. Al respecto, Marcelo Varela ha puntualizado: “En ninguna parte del informe se señala que, en el gobierno de Rafael Correa, la corrupción bordeó los 70.000 millones de dólares. Esto es una conjetura de medios de comunicación y de la derecha ecuatoriana” (Varela, 16-03-2020). En el mismo tenor, el análisis de David Chávez ha caracterizado como “abierta mentira” la nota periodística de La Hora sobre el “robo” de los “70.000 millones” del gobierno de Correa…”, encontrando que, contrariamente a lo que afirma el periódico, el Ecuador del progresismo muestra en el informe “varios indicadores” que revelan “un gasto relativamente eficiente” (Chávez, 2028).

Poco importa la verdad a la derecha y sus aliados. La calumnia sobre el “robo” del progresismo la volvieron a repetir desparpajadamente Lasso y Pérez en el debate presidencial del pasado domingo 17 de enero. ¿Ignorancia o mala fe? Seguramente ambas, producto del abierto maridaje entre el “morenismo-yaku-lassismo”.

Fuente: Correo del Alba



En Pichincha, Lasso está siete 

puntos debajo de Arauz, según 

Clima Social


Por María Isabel Burbano, Resumen Latinoamericano, 22 de enero 2021.

Quito, 21 ene (La Calle). – La encuesta de Clima Social para enero de 2021 muestra que el binomio Guillermo Lasso-Alfredo Borrero tiene una intención de voto del 22%, siete puntos detrás del binomio de Unión por la esperanza (UNES) de Andrés Arauz y Carlos Rabascall.

La encuesta se realizó en 2.000 personas mayores de 16 años habilitadas para votar en la provincia de Pichincha. Tiene un margen de error del +-2,2 y confianza del 95%. Para la muestra se seleccionaron 57 parroquias urbanas y rurales de 8 cantones en todas las circunscripciones.

En el tercer lugar aparece Yaku Pérez (Pachakutik) con el 2,6%, en cuarto lugar, Lucio Gutiérrez (Sociedad Patriótica) con el 2,3%. En quinta posición está Xavier Hervas de la Izquierda Democrática con el 1,9%. El 10,1% de los encuestados aún no ha decidido el voto, mientras que el 7,9% optará por el nulo.

Panorama en diciembre

En diciembre de 2020, una encuesta nacional de Clima Social colocaba al binomio Arauz- Rabascall con el 23,3% mientras que Lasso-Borrero contaba con 13,9%. En esa encuesta aparece el binomio Álvaro Noboa – Gino Cornejo que finalmente no aparece en la papeleta electoral.

La muestra a nivel nacional contó con la participación de 3.500 personas mayores de 16 años habilitadas para votar. Tiene un margen de error de +-1,8 y una confianza de 95%. Tuvo lugar en 56 parroquias urbanas y rurales de 45 cantones de la Costa y Sierra.

Otras encuestas

En Click Report, se consultaron a 2.280 personas en Pichincha, Guayas, Azuay, Manabí, el resto de la Costa y la Sierra. Para enero del 2021, Andrés Arauz va primero en la intención de voto después aparece Guillermo Lasso y en tercer lugar, tercero Yaku Pérez. El 44.07% todavía no ha decidido su voto.

Fuente: Radioalacalle.



Arauz anuncia que no cumplirá las 

condiciones pactadas con el FMI

Resumen Latinoamericano, 22 de enero de 2021.

Andrés Arauz afirma que si gana las elecciones de Ecuador, no cumplirán las condiciones pactadas con el FMI, que calificó de draconianas.

El candidato a la presidencia de Ecuador, Andrés Arauz, dijo que no cumplirá con las condiciones de un programa económico negociado con el Fondo Monetario Internacional si gana los comicios del 7 de febrero.

En una entrevista con EFE, el candidato de la alianza Unión por la Esperanza asimismo calificó de draconianas las condiciones pactadas por el Gobierno del presidente Lenín Moreno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el desembolso de 6.500 millones de dólares en 2020.

El economista, que cuenta con el apoyo del expresidente Rafael Correa, repasó sus principales propuestas. Afirmó que la economía ecuatoriana necesita urgentemente una transformación y diversificación.

Mientras dijo que aboga por la colaboración regional y criticó al gobierno de Moreno por abandonar la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR.

A casi dos semanas de las elecciones generales en Ecuador, Arauz lidera las encuestas con casi un 37 por ciento de intención de voto.

Le sigue el centroderechista Guillermo Lasso con un 30%. Y en tercer puesto se encuentra el líder indígena Yaku Pérez con un 13%.

Arauz: No cumpliré las condiciones pactadas con el FMI

El candidato del correísmo, Andrés Arauz, aseguró a Efe que si vence el próximo 7 de febrero en Ecuador no cumplirán las condiciones pactadas con el FMI para el desembolso de miles de millones de dólares en 2020, que califica de «draconianas».

Ecuador pactó el año pasado un rescate financiero con el FMI que asciende a 6.500 millones de dólares durante 27 meses, que exigía hacer ajustes al gasto público.

Considerado delfín del expresidente Rafael Correa (2007-2017), Arauz cumplirá 36 años un día antes de los comicios y ha desempeñado varios cargos en la Administración pública bajo su mentor político.

Licenciado en Economía por la Universidad de Michigan (EE.UU.), tiene una maestría en Economía del Desarrollo en FLACSO-Ecuador y es doctorado en Economía Financiera por la UNAM.

En una entrevista con Efe repasó sus principales propuestas de cara a unas elecciones en las que se perfila entre los favoritos para pasar a una segunda vuelta, según las encuestas.

-¿Cuál va a ser la relación con los organismos multilaterales con los que el actual Gobierno de Ecuador ha adquirido compromisos en el medio y largo plazo?

«Con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), nosotros no vamos a cumplir las condiciones previamente pactadas con el Gobierno de (Lenín) Moreno porque la gran mayoría de los recursos ya fueron desembolsados en los primeros meses, sin embargo, las condiciones más fuertes quedan para el siguiente Gobierno.

Eso no está acorde con nuestras prioridades. En segundo lugar, porque las condiciones que se nos exigen son absolutamente draconianas y afectan al bolsillo de las familias ecuatorianas y la posibilidad de lograr un programa de recuperación y crecimiento económico más acelerado, que es lo que necesita nuestro país».

-¿A qué condiciones draconianas se refiere?

«Al aumento del IVA, a la legislación que busca la privatización del Banco Central, a la política de seguir recortando el gasto público y el despido de servidores públicos, privatizaciones y concesiones del patrimonio estatal ecuatoriano, que, como toda la evidencia científica muestra, no contribuye ni al desarrollo, ni al crecimiento, ni siquiera a la propia sostenibilidad de las finanzas públicas».

-¿Qué modelo económico plantean, cuál es su fórmula para salir de la crisis?

«La economía ecuatoriana necesita urgentemente una transformación y diversificación de su aparato productivo para poder lograr sostenibilidad tanto a nivel de divisas como de encadenamientos productivos en la economía doméstica».

«¿A qué le vamos a apostar? A la industrialización, al agro y al desarrollo endógeno, a aumentar las capacidades internas y a la fuerza del mercado interno».

-¿En el plano internacional cuál va a ser su afinidad, vemos un regreso al eje Venezuela-Bolivia-Argentina y México?

«Nosotros creemos en los procesos de integración regional, fundamentalmente latinoamericanos. Así que participaremos en todos los espacios de integración en donde haya objetivos de democracia, de desarrollo, de paz en el continente».

«Estaremos ahí, en esos espacios y algo muy importante es retomar la Unasur, es realmente imperdonable que Lenín Moreno haya renunciado a que Quito sea la capital de Suramérica. Impulsaremos la reincorporación del Ecuador a la Unión de Naciones Sudamericanas».

– ¿Qué pasará con este acuerdo que pacta el actual Gobierno con EE.UU.?

«Es efectivamente una intención de que en el futuro se pueda lograr un acuerdo. No hay relativamente ningún avance respecto a eso, ni siquiera se han comenzado a negociar las distintas mesas de lo que implica un tratado comercial. Pero nosotros vamos a evaluar lo que se ha avanzado hasta la fecha y determinar en dónde podemos avanzar, sobre todo para promover las exportaciones ecuatorianas, pero siempre cuidando a los productores nacionales».

-¿No se cierra a un acuerdo?

«No nos cerramos, de ninguna manera. Lo que buscamos son acuerdos relativos al acceso a la tecnología, al conocimiento, al desarrollo e innovación. Un elemento muy importante será la preservación y garantía de los derechos de los migrantes ecuatorianos que viven en ese país».

«Con la administración de Biden tendremos muy buenas relaciones, yo tengo personalmente muchos amigos que forman parte del equipo de transición y eso creo que nos va a dar un respiro a América Latina, luego de tanto acoso que hemos tenido en los últimos años».

-¿Una de sus principales propuestas es ayudar a las familias empobrecidas con 1.000 dólares, puede explicarla?

«Ecuador dará una ayuda de emergencia significativa en la primera semana de nuestro Gobierno: Se trata de 1.000 dólares para un millón de familias la primera semana de nuestro Gobierno».

«Actualmente el Estado mantiene activos externos en Suiza por 8.080 millones de dólares. Una parte de esos recursos serán repatriados al país. El mecanismo concreto será que el Banco Central del Ecuador adquirirá obligaciones del Estado y el Ministerio de Finanzas transferirá a las familias».

-¿Qué papel tendrá Correa en un eventual ejecutivo de Andrés Arauz? El expresidente está condenado por corrupción y está inhabilitado políticamente.

«Aspiramos a que Rafael Correa sea uno de mis principales asesores en la función de Gobierno dada su experiencia en haber transformado el Ecuador en el despliegue de infraestructura, gestión, ordenamiento del servicio público en una administración pública eficiente».

«El ha manifestado que quiere mantenerse en Bélgica, pero ya veremos si puede volver a su patria lo más pronto posible».

-¿Cuál será su relación con el sector indígena, cuyos dirigentes se vieron señalados y perseguidos durante el Ejecutivo de Correa?

«Vamos a reconstruir ese lazo del sujeto histórico que es el pueblo ecuatoriano y que incluye a los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador».

«Hemos visto un divorcio entre la CONAIE, instancia directiva de las nacionalidades indígenas de Ecuador, y Pachakutik que es el movimiento político, expresado en la candidatura de Yaku Pérez».

Arauz concluyó que ese candidato, encarcelado bajo el correísmo, no representa al colectivo indígena. EFE

Fuente: HispanTV

Envio:RL


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