2 de mayo de 2021

COLOMBIA.

 

Asesinan en Caldas a reconocido 

líder campesino





















Resumen Latinoamericano, 30 de abril 2021.

Hombres armados asesinaron al líder campesino Wilson López, en un hecho ocurrido el miércoles pasado en una zona rural del municipio de Aguadas, en el departamento de Caldas, ubicado en el centro de Colombia. López impulsaba procesos de agricultura familiar y huertas caseras en el municipio de Samaná. Indepaz denunció que con Wilson López van 57 líderes  asesinados en 2021 y 1.173 desde la firma del acuerdo de paz.

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) informó este jueves en su cuenta de Twitter que los sujetos dispararon contra el dirigente social cuando se encontraba con otra persona.

López era reconocido por impulsar procesos de agricultura familiar, huertas caseras y unidad comunitaria para las personas de la vereda El Congal, ubicada en el municipio de Samaná, Caldas.

La vereda El Congal fue afectada por la presencia de paramilitares y guerrillas, quienes por medio de las constantes amenazas y homicidios generaron hace 16 años el desplazamiento de sus habitantes”, explicó la organización no gubernamental (ONG).

Señaló que hace unos días “los campesinos pudieron empezar a retornar a su territorio y hoy se quedan sin la cabeza de su lucha, que en su momento fue amenazado por los grupos paramilitares”.

Indepaz denunció que con Wilson López van 57 líderes  asesinados en 2021 y 1.173 desde la firma del acuerdo de paz.

Fuente: TeleSUR



Entrevista al dirigente político y social 

Carlos Arturo García



























Por Eliécer Jiménez Julio. Resumen Latinoamericano, 30 de abril 2021.

Entrevista al dirigente político y social Carlos Arturo García, integrante del Equipo Operativo Nacional de la Coordinadora de Organizaciones Sociales (COS) y del Comité del Paro Nacional.

García hace un balance de la jornada de protesta que empezó el miércoles 28, empalma con la jornada del 1° de mayo y convocan a otra jornada nacional de movilizaciones y paro nacional el día miércoles 19 de Mayo del presente año.

Satisfacción total de parte del comando Nal de paro à pesar de la infiltración de inteligencia militar y policial y algunos desadaptados que intentaron sabotear la legítima protesta.

Estas movilizaciones fueron superiores a las de noviembre, el descontento popular aumenta en Colombia y las gentes perdieron el miedo a protestar legítimamente.

Asi mismo desde el gobierno intentaron frenarla infundiendo miedo con el covid-19, pero el pueblo abandonado a su suerte por el gobierno, está en la disyuntiva morir de hambre, ahogarse en más impuestos o salir a manifestarse.

El pueblo colombiano salió a las calles, carreteras y campos a pesar de la represión que dejó personas heridas y retenidas atacadas y reprimidas por el ESMAD y la policía.

Igualmente hubo plantones solidarios con el paro Nal en de Colombia en el exterior.

Informa desde Ginebra, Suiza, Eliécer Jiménez Julio.

Fuente: PaCoCol




Sebastián de Belalcázar, un violador 

de mujeres indígenas según las Misak





















Por Natalia Prieto C. Resumen Latinoamericano, 30 de abril 2021.

La líder indígena Misak, Elena Montano, contó por qué un grupo de indígenas en la madrugada del día del paro tumbó la emblemática estatua del conquistador que identifica a Cali.

Como crónica de una muerte anunciada, la estatua de Sebastián de Belalcázar en Cali cayó siete meses después de la de Popayán. La escena fue prácticamente la misma de ese 16 de septiembre del 2020: con ayuda de cuerdas y a gritos de victoria, los indígenas Misak tumbaron una vez más la estatua del líder colonizador que reposaba sobre uno de los miradores desde donde se puede ver toda la ciudad; el lugar, casi igual al Morro de Tulcán donde estaba Belalcázar en Popayán y la indignación exactamente la misma.

Más allá de un acto vandálico, lo que pasó en Cali fue un acto de protesta inminente. La lucha es la que ha movido al pueblo Misak desde hace más de 500 años: lograr restablecer la memoria histórica del Cacique ‘Petecuy’ sobre el Valle y reivindicar los derechos de las mujeres indígenas, esas miles que según María Elena Montano, vicegobernadora del resguardo indígena guambiano Misak, fueron violadas por el mismo Sebastián de Belalcázar. Para ellos, tumbar la estatua era reivindicar la memoria de las mujeres indígenas, históricamente relegadas y sin voz.

“Reivindicación de la memoria de nuestras mujeres Misak, Shures y Shuras que la colonización española no pudo exterminar del todo -cuenta María Elena- seguimos reafirmando la supervivencia, la permanencia en el tiempo y en el espacio de todos los pueblos indígenas en Colombia”.

Foto: Comunicaciones AISO

Desde septiembre, en Popayán, ya le habían hecho un “juicio” a Sebastián de Belalcázar. Para ellos esa es la respuesta a lo que consideran el “exterminio masivo de indígenas, campesinos y afros” que vive el país. Desde el 2016, asegura María Elena, han asesinado más de 900 líderes indígenas, defensores de derechos humanos y firmantes del acuerdo de paz “por falta de voluntad política del gobierno para la implementación del acuerdo”.

La tumbada de la estatua también fue por hacerle “honor” a la memoria al cacique Petecuy, un indígena que luchó contra la colonia española y quien dominaba el territorio vallecaucano que ahora ocupa la ciudad de Cali antes de la llegada de los conquistadores españoles: “el gran valle de los Lilíes que estaba dominado por el cacique Petecuy y su hija Nanine” cuentan los historiadores.

Petecuy ordenó en su momento a diferentes grupos de aborígenes oponerse ferozmente a los conquistadores, hasta que fueron exterminados casi en su totalidad, dada la superioridad en armas de los invasores. La lucha, cuentan los Misak, es sentir que en la ciudad se le ha hecho homenaje a todos menos a los indígenas y sobre todo, mantener en pleno siglo XXI, iconos que le “hacen apología a la violencia” resaltar a lo que ellos llaman un genocida exterminador de los habitantes originarios de la ciudad es una falta de respeto a la memoria identitaria de los indígenas colombianos.

Los Misak, asegura María Elena, han vivido el desplazamiento forzado, despojo y acaparamiento de las tierras, despojo cultural y político. A pesar de esto, se mantienen en la fiel defensa de la paz. En el paro marcharon también por la defensa de los acuerdos de paz y al igual que el resto de marchantes, en contra de la reforma tributaria.

“Lo único que puedo decir es que se respeten los acuerdos de paz que han firmado con el gobierno y que se respete el derecho de las mujeres, porque desde la colonización las mujeres indígenas hemos sufrido mucho, no hemos tenido presencia, hemos sido desvalorizadas en los diferentes sectores de trabajo. Esperamos que después de este derrumbamiento, nuestros derechos, los derechos de las mujeres indígenas sean aceptados, sean priorizados” Finaliza Elena.

Los historiadores aseguran que, cuando las estatuas caen, es la prueba fehaciente de la lucha del pueblo contra el gobierno que históricamente lo ha oprimido. La pelea de los Misak es ahora poblar la ciudad de símbolos de los «otros relatos» que no han sido contados y que según ellos sí representan la historia del Valle de Pubenza.

Foto: Comunicaciones AISO

Fuente: Las 2 orillas



Paro Nacional: represión y movilización 

en repudio al mal gobierno del uribista 

Iván Duque



















Resumen Latinoamericano, 30 de abril de 2021.

Las calles de Colombia han estado en llamas durante dos días. Cinco millones de personas en las ciudades y en las zonas rurales se movilizan desde este miércoles 28 de abril en el marco del Paro Nacional convocado por la ciudadanía en plena pandemia; porque los decretos, reformas y acciones de guerra impulsadas por el Gobierno han ocurrido también así: en plena pandemia.

El Paro se sintió desde la madrugada del miércoles, cuando manifestantes hicieron un bloqueo en la localidad de Suba en Bogotá, otros más taparon la vía entre Cali y Palmira, y varios trabajadores de Ecopetrol se plantaron en las instalaciones de Tibú en el Norte de Santander. Luego, llegó el primer impacto del día: los indígenas del pueblo Misak habían tumbado la estatua de Sebastián de Belalcazar en Cali.

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De a poco se fueron sumando ciudades y municipios. Cajibío (Cauca), Cantagallo (sur de Bolívar), Cúcuta (Norte de Santander), Santa Rosa de Osos (Antioquia), Barrancabermeja (Santander), Saravena (Arauca) fueron algunos de los sitios que se unieron a las jornadas de protesta que serían cientos a lo largo del día. Según la Central Unitaria de Trabajadores el 28 de abril se movilizaron 5 millones de personas en 600 municipios.

“Hoy los estudiantes, los trabajadores, los sindicatos, la ciudadanía en general, salimos a movilizarnos para decirle no a la reforma tributaria… no podemos pagar más impuestos y queremos alternativas reales que nos ayuden a solucionar nuestras problemáticas”, manifestó una de las personas que participó en la movilización en Cúcuta.  

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Las jornadas fueron seguidas y apoyadas por diversas organizaciones internacionales, así como por colombianos y colombianas que se unieron a las manifestaciones desde sus respectivos países.

Aunque se trataron de manifestaciones pacíficas, varias de ellas fueron reprimidas. Bogotá, Medellín, Cali, Neiva, Ibagué, Pasto, Villavicencio y Yopal fueron apenas algunos de los lugares en los que las movilizaciones fueron brutalmente intervenidas por la fuerza pública. “En las jornadas de hoy este establecimiento no dudó en aplicar el terrorismo de Estado y la guerra contra las movilizaciones en los diferentes sitios”, aseguró Ernesto Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario.

Según La Campaña Defender la Libertad, estas acciones dejaron un saldo de 49 personas heridas, 73 personas detenidas, al menos 10 agresiones a personas defensoras de Derechos Humanos, al menos 78 denuncias de violencia policial, y cuatro personas muertas presuntamente a causa de las acciones de la fuerza pública.

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Ante este trágico escenario el Gobierno Nacional solo se pronunció al final del día en contra de los “actos vandálicos” orquestados durante las movilizaciones, dejando aparentemente impunes las acciones violentas perpetradas por la policía durante esta jornada.

Así, las organizaciones sociales en varias regiones del país aseguraron que se mantendrían en las calles. “Convocamos a todas nuestras organizaciones y procesos y regiones a mantener la jornada de protesta. Hay la necesidad imperante desde la clase popular de continuar en el esfuerzo de hundir esta reforma que precariza mucho más la vida para la clase trabajadora… Nuestros muertos tenemos que seguirlos reivindicando en la calle”, aseguró Ernesto Roa en la noche de miércoles.

El Paro continúa

El anunció que hizo Iván Duque, presidente de Colombia, en la mañana del jueves 29 de abril fue gasolina para las nuevas jornadas de protesta. El mandatario aseguró que, a pesar de la masividad de voces que rechazan la reforma tributaria desde distintos campos, esta no sería retirada.

De nuevo, miles de personas salieron a las calles y carreteras en todo el país, incluso haciendo caso omiso a la restricción de movilidad como ocurrió en Cali. Allí, además, desde la mañana se desató un escenario de confrontación entre la fuerza pública y los manifestantes. Una vez más la violencia policial sería transversal a las jornadas.

“El blanco principal en Medellín fueron los defensores y defensoras de Derechos Humanos y la gente de prensa”, explicaron en entrevista para Colombia Informa las plataformas de Derechos Humanos Chucho Minga, el Proceso Social de Garantías -PSG- y el Nodo Antioquia de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos; “Todo mi equipo está herido”, dice. Esto también ocurrió en otras ciudades como Cali, Bogotá y Popayán, en donde los manifestantes aseguran que la arremetida, especialmente contra la prensa y contra las personas defensoras de DDHH fue brutal.

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“Hoy fueron las fuerzas policiales fueron totalmente intransigentes en dar números y nombres de personas detenidas”, aseguran las plataformas. Por esto aún no existe un informe que determine con seguridad cuántas fueron las detenciones llevadas a cabo el 29 de abril.

Las detenciones, golpes e incluso disparos con arma de fuego por parte de la fuerza pública fueron una constante en las movilizaciones de ayer. Medellín, Cali, Bogotá, Facatativá, Pereira, Pasto, Bucaramanga, Palmira, Popayán y Tunja, Madrid (Cundinamarca) fueron algunos de los puntos en los que hubo fuertes enfrentamientos entre fuerza pública y manifestantes.

En Cali, por ejemplo, los videos grabados por un periodista de Colombia Informa que se encuentra en el lugar fueron surreales. Claramente se logra ver cómo los uniformados violentan a un defensor de Derechos Humanos y luego proceden a disparar.

Según una defensora de Derechos Humanos que acompañó este punto en Cali “sabemos que la fuerza pública tiene la orden de disolver cualquier manifestación, así sea disparando”. Esto genera un escenario de incertidumbre para la ciudadanía movilizada, pues censura de lleno el derecho a la protesta y arriesga la integridad física de quienes decidan hacer uso de él.

Finalizada la jornada no se tuvo un informe certero de la cantidad de personas heridas y detenidas. Sin embargo, Temblores ONG aseguró que durante las jornadas de ayer había registrado 31 casos de violencia policial y 14 disparos con armas de fuego.

¿Qué sigue ahora?

Algunas organizaciones han asegurado que continuarán con jornadas de movilización hasta el primero de mayo, día del trabajador. Asimismo, el Comité Nacional de Paro anunció una nueva convocatoria para un Paro Nacional el 19 de mayo.

Además, en las vías de Casanare, Norte de Santander y Arauca hay campesinos y campesinas articuladas al Coordinador Nacional Agrario que han sostenido la movilización desde el miércoles, bloqueando por completo el tráfico en el departamento de Arauca.

Por su parte, el ministro de defensa, Diego Molano, aseguró ayer en la noche que enviarían a la ciudad de Cali más uniformados del Esmad y 300 soldados del ejército para contener la situación, lo cual sitúa en un escenario de aún más riesgo a quienes decidan salir a las calles.  

Fuente: Colombia Informa



Cali es ciudad de resistencia y lucha 

contra la prepotencia policial // El paro 

continúa y el pueblo está en las calles





















Resumen Latinoamericano /Colombia Informa, 30 de abril de 2021.

Las calles están a tope. Cali, la mítica ciudad salsera, cambió la música por arengas y gritos que retumban en sus calles y avenidas. Desde el miércoles 28 de abril no han cesado las manifestaciones en distintos puntos de esta urbe para exigir al Gobierno Nacional, en cabeza de Iván Duque, que retire el proyecto de Reforma Tributaria que intenta imponer.

Se vive el genocidio contra los líderes y lideresas sociales; el ecocidio en los territorios; la emergencia nacional por los femincidios y abusos de la fuerza pública. Al mismo tiempo que aumentan las desigualdades, la pobreza y el hambre en el pueblo colombiano. Contra esa reforma que agudiza la crisis económica y social potenciada por la pandemia, el país se ha volcado a las calles. Y Cali ha tomado la batuta.

Aunque la movilización social en Colombia ha sido una constante en la historia reciente del país, los acontecimientos del último año han aumentado significativamente la manifestación política y social del pueblo.

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La jornada de Paro Nacional se venía anunciado semanas atrás. Movimiento sindical y obrero, indígena, campesino, estudiantil, mujeres, disidencias de género y población civil en general tenían cita en distintas ciudades y municipios del país para gritar “NO A LA REFORMA TRIBUTARIA”, como principal bandera de lucha.

En el Suroccidente el Paro inició a las 4:00 AM del 28 de abril. En el sector de Sameco comenzaron los bloqueos. Siguieron Univalle, Menga, Paso del Comercio, Juanchito, Siloé, Plaza de las Banderas y Puerto Llanera. La gente daba inicio a los plantones, tomas y marchas que iban a ser protagonistas del día. Cubrieron las calles de carteles, arengas, música y arte que clamaba no más abuso; no más política de muerte, guerra y hambre; no más gente sin casa; no más alzas, impuestos y asesinatos.

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REPRESIÓN URIBISTA YA HA CAUSADO 7 PERSONAS ASESINADAS

La represión no esperó. En la Universidad del Valle iniciaron los primeros enfrentamientos a las 10 de la mañana. Las y los manifestantes se defendieron de los gases lacrimógenos, bombas aturdidoras, balas de goma y hasta piedras con las que los atacaron el Escuadrón Móvil Antidustirbios -Esmad- de la Policía Nacional. Poco a poco, toda la fuerza policíaca (alrededor de 2500 hombres, según declaraciones del Ministro de Defensa) comenzó a atacar las manifestaciones, que en su mayoría eran pacíficas y tranquilas. No importó la presencia de adultos mayores y/o niños. Los ataques, golpes y abusos hicieron gala.

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No llegaba ni el medio día y la ciudad convulsionó. Las llamas se tomaron bancos, grandes almacenes de cadena y buses de transporte. El Alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, y todo el Gobierno local decretaron Toque de Queda en la ciudad desde la 1 de la tarde, tratando de obligar a vaciar las calles e irrespetando el derecho constitucional a la protesta y a la manifestación.

Las calles no se vaciaron ni se callaron. Los estudiantes -a pesar de la fuerte represión, las capturas arbitrarias y los más de 14 heridos que se reportaron en el lugar- no retrocedieron. El Paro continúa sin importar la llegada de militares y fuerzas especiales de la policía.

Puerto Rellena es Puerto Resistencia

Al amanecer del jueves 29 en la capital del Valle, la gente tenía más rabia, indignación y coraje tras conocer acerca de las cuatro víctimas mortales que dejó el accionar desmedido de la Policía Nacional. En sectores como Sameco, Siloé y Puerto Rellena se aglutinó un gran numero de personas.

Puerto Rellena (barrio popular al Sur de Cali que se ha configurado como un sitio de organización comunal, de resistencia y gran movilidad social) fue el epicentro de la manifestación la tarde del jueves 29 de abril. La comunidad ya estaba en las calles y sobre el medio día volqueteros y transportadores se juntaron a la protesta pacífica.

Sin embargo, la tranquilidad fue poca. Sobre la 1:30 PM, agentes del Esmad irrumpieron en la movilización. Rompieron y quemaron un telar gigante que se había puesto con las palabras pintadas: “Por nuestros muertos carajo”. Intimidaron a las personas tanto que las y los manifestantes alzaron sus manos en símbolo de paz y para pedir que cesaran los actos violentos.

Telar del pueblo que fue quemado por el Esmad en Puerto Resistencia

Las intimidaciones y hostigamientos de la Policía no frenaron la manifestación. El Esmad y la tanqueta que se encontraban en el lugar retrocedieron y eso logró que la calma volviera por unos minutos al lugar. Sin embargo, minutos más tarde el Esmad arremetió nuevamente contra la gente. Pero esta vez hubo respuesta. Comenzó un enfrentamiento de casi una hora en Puerto Rellena que volvió al barrio en un campo de batalla. Arrinconados y ya sin munición, el Esmad se retiró y las personas celebraron pensando que habían logrado una victoria contra la brutalidad del escuadrón de la muerte, como se le ha bautizado.

Diez minutos más tarde, uniformados de la Policía Nacional abrieron fuego contra la población. Sin medir ningún tipo de consecuencia, dispararon desaforados. La gente corrió a resguardarse en medio de las balas. Un funcionario de la Alcaldía de Cali, defensor de Derechos Humanos, comenzó a grabar con su teléfono los rostros y números de identificación de los uniformados que estaban apuntando y amenazando con las armas de fuego. Lo policías se alarman con la grabación y golpearon al funcionario a bolillazos.

Se desató un tiroteo. La gente se tiró al suelo. La fuerza pública capturó a jóvenes que estaban en el lugar. Los golpearon en el suelo. Llegaron a la zona los Grupos Operativos Especiales de Seguridad -GOES- y el Ejército Nacional, como si se tratase de un campo de guerra.

Hoy a Puerto Rellena se le conoce como Puerto Resistencia. Cali lo ha entendido todo. Sus calles se rebozan de dignidad y, sin miedo, son la primera línea en esta lucha contra la Reforma Tributaria, contra las aspersiones con glifosato, contra la militarización, contra el narcoestado, contra la violencia, contra la muerte. Exigen el respeto por la vida que sus barrios y su gente se merecen. Así como lo merece toda Colombia.

Hoy, 30 de abril, continúa el Paro. Se han reportado al menos 40 personas que fueron detenidas y llevadas al Coliseo Las Américas, tal como una terrorífica imagen de las dictadoras de mediados del siglo XX en el Cono Sur. El Ministro de Defensa, Diego Molano, anunció el despliegue de más de 1800 policías, 700 soldados del Ejército y 500 uniformados del Esmad para “garantizar” la movilidad en la ciudad. Pero Cali sigue sin miedo. Y, con rabia en los ojos, sus habitantes le envían un mensaje al país: hay que parar y luchar hasta que la vida sea digna.

El ESMAD interviene la movilización en inmediaciones a la Universidad Del Valle.

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La represión indiscriminada e intencionada contra las personas en Cali es una clara violación a los Derechos Humanos. ESMAD dispara directamente a las personas, van 7 personas asesinadas hasta el momento. Es una masacre, @AlvaroUribeVel es el responsable.

Mientras tanto el jefe del narcoparamilitarismo declara:

Envio:RLLImagen

Envio:RL










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