"Una tarea necesaria para recuperar la dignidad expropiada"
La exdocente de la UNLPam, Ana Gispert, perseguida por la represión ilegal y exiliada en Perú, celebró el rol de la institución como querellante en el juicio de la Subzona 14. Le envió un mensaje al rector Oscar Alpa luego de su declaración en el juicio.
La exdocente de la Universidad Nacional de La Pampa, Ana Gispert Sauch Colls, quien fue perseguida en el año 1975 por la patota de la Subzona 1.4 y se tuvo que exiliar, expresó su solidaridad y acompañamiento al rector de la UNLPam, Oscar Alpa, luego del testimonio brindado al Tribunal Oral Federal de Santa Rosa el martes pasado, en el tercer juicio a los represores pampeanos.
En una misiva, lo felicitó y expresó su "solidaridad y admiración por su actuación al asumir el rol de querellante en el juicio de la Subzona 1.4, donde se ventilan casi doscientos casos de víctimas de delitos de lesa humanidad". En este tercer juicio, la UNLPam también es sede del debate, por primera vez, desde el Aula Magna.
"Sinceramente me ha emocionado saber por colegas pampeanos (Nelson Nicoletti, periodista y parlamentario de Parlasur, entre otros) que usted asumía este compromiso, que se resume en la tarea de recuperar la Memoria, Verdad y Justicia, una tarea tan necesaria para que nuestra sociedad y la Universidad recuperen la dignidad que les fue expropiada, conozcan su historia, la verdadera, y se pueda lograr una justicia reparadora, simbólica y real, para todas las víctimas", indicó en otro párrafo.

De cerca
"Sigo muy de cerca la vida de Santa Rosa a través de tantos y tantas amigos y amigas, compañeros y compañeras, con quienes mantengo lazos de amistad y sueños comunes de que es posible ir forjando una nueva sociedad donde nos sintamos libres de autoritarismos, de necedades y de cuanto nos cosifica, y, a la vez, nos sintamos hermanos con las regiones de nuestra América Latina", expresó.
Gispert indicó su disposición "para lo que considere útil en esta causa de querellante que tan dignamente ha asumido" y recordó que "en junio de 2018 tuve por zoom una declaración desde Lima, sobre aquella sesión del juicio a la Subzona 1.4".
Cerró su carta reiterando el aprecio por la UNLPam que en 2014 "me homenajeó en una forma más que merecida, y me acogió con mucho cariño. Pude, a la vez, apreciar los avances de la Universidad por los cuales les felicito".
Una bomba en la casa
Ana Gispert fue peseguida y exiliada por la represión, escapó de los represores antes del golpe. Le pusieron una bomba a la casa donde vivía.
En 2018declaró en el juicio de la Subzona 14 II por teleconferencia desde Lima, Perú, donde vive a partir del exilio obligado, antes del golpe del 24 de marzo del ‘76, por la persecución del grupo de tareas de la represión.
Gispert escapó de los militares y policía que querían detenerla y se exilió en Perú. Allí ejerce actualmente como docente de Griego y Latín, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). En la provincia fue reconocida por la Universidad Nacional de La Pampa en un emotivo acto, hace siete años.
Los represores que la fueron a buscar a su casa el 13 de noviembre del ‘75 detuvieron a otros profesores y las personas que vivían con ella. A los pocos días, quemaron la vivienda de la entonces Avenida Roca con el estallido de una bomba. Esto la llevó a tomar la decisión de salir del país de forma clandestina, llegando primero a Asunción del Paraguay para luego pasar a Perú.
Nacida en Barcelona en 1939, en la década del 60 decidió radicarse en La Pampa como profesional laica cristiana, y en 1973 la nombraron secretaria académica de la UNLPam, que se había nacionalizado. En esa época Hugo Chumbita había creado el IER (Instituto de Estudios Regionales), al que se integró Gispert, dedicada a la recuperación lingüística del oeste pampeano, región considerada “olvidada” por el resto de los especialistas.
Fuente:ElDiariodelaPampa

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