El dueño del Ingenio Ledesma está procesado por secuestros perpetrados en las noches del Apagón
Pidieron a Casación que deje de retrasar el juicio de Blaquier
El fiscal Marcelo Colombo le pidió a la Cámara Federal de Casación que deje de demorar el envío a la justicia federal de Jujuy del expediente para que pueda ser elevado a juicio el dueño de Ledesma SAAI Carlos Pedro Tadeo Blaquier por su involucramiento en delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. En esta semana se cumplen casualmente 45 años de las noches del Apagón, uno de los casos por los que Blaquier fue procesado en 2012 y por el que, hasta ahora, logró esquivar sentarse en el banquillo de los acusados.
El martes, el juez Carlos Mahiques, que es la autoridad de la Casación Federal durante la feria, rechazó abocarse a tratar la situación de Blaquier y de Alberto Lemos, el exadministrador general del ingenio Ledesma, en las dos semanas del receso invernal. Sostuvo que, como no está comprometida la libertad de ninguno de los dos imputados, era un tema que debía resolver la Sala IV cuando se retomara la actividad habitual.
Sin embargo, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que conduce Horacio Pietragalla Corti, pidió a la Casación que reconsiderara su posición y que no continuara dilatando las definiciones porque estaba comprometida la responsabilidad internacional del Estado argentino. Ahora se sumó el fiscal Colombo, que durante la feria reemplaza a su colega Javier De Luca. Colombo le recordó a los casadores que no tienen nada para decidir después de que la Corte revocara la falta de mérito que ese tribunal había dictado en marzo de 2015 y que sólo deben devolver el expediente al juzgado federal de Jujuy para que pueda mandar al empresario que está por cumplir 94 años a juicio.
El fiscal respondió que no debe discutirse si es un tema para analizar en feria o no y mucho menos seguir invocando excusas para demorar el trámite de una causa ya demorada. “Un reglamento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación o de cualquier otro estamento del Poder Judicial no puede ser opuesto al avance de una causa por delitos de lesa humanidad”, resaltó Colombo en el dictamen al que accedió este diario.
“No obstante, y señalado lo precedente, nos encontramos frente a un delito de lesa humanidad cometido hace más de 45 años que hoy sigue esperando su juicio --agregó Colombo--. Por esta razón entiendo que un reglamento administrativo sobre los asuntos de feria no puede ser invocado para paralizar el trámite de una causa judicial de esta naturaleza, más aún cuando no hay ningún asunto que tenga que estudiar o resolver la Cámara de Casación porque eso ya lo hizo la Corte Suprema”.
El 8 de julio, los supremos Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco dejaron sin efecto la falta de mérito que la Sala IV de la Casación había dictado en marzo de 2015 para beneficiar a Blaquier y a Lemos. La Corte Suprema en su fallo fue muy dura con los jueces de la Casación que habían favorecido a Blaquier, Juan Carlos Gemignani, Eduardo Riggi y Gustavo Hornos, y los acusó de haber obstaculizado indebidamente el proceso.
El expediente de Blaquier llegó cuatro días después de vuelta a los tribunales de Comodoro Py, donde la Casación Federal tiene su sede. Sin embargo, ese tribunal no resolvió con la prontitud que la Corte le exigió. El 16 de julio, el camarista Javier Carbajo mandó el tema para ser tratado durante la feria a raíz del pedido de los querellantes, como informó PáginaI12.
En el receso de invierno que se extiende hasta el lunes 2 de agosto, los jueces que están en Casación son Mahiques, Ángela Ledesma y Riggi, uno de los magistrados apuntados por la Corte por obstaculizar la causa contra Blaquier. A partir del lunes próximo, Diego Barroetaveña reemplaza a Riggi.
El dueño de Ledesma fue procesado en 2012 por el juez Fernando Poviña. Tiene un procesamiento por tres secuestros ocurridos entre marzo y abril de 1976 y un segundo procesamiento por 26 secuestros perpetrados entre el 20 y 27 de julio de 1976 en lo que se conoció como las noches del Apagón. De los apagones se cumplen 45 años en estos días. En ese momento, los secuestradores usaron las camionetas de Ledesma para llevarse a decenas de personas. En 2013, la Cámara Federal de Salta confirmó los procesamientos. Sin embargo, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación se metió en el tema de manera ilegal, según sostuvo la Corte, revocó los procesamientos y le dictó una falta de mérito que sirvió para que Blaquier esquivara el banquillo por más de seis años.
Fuente:Pagina12
Noche del apagón.Delitos sexuales en dictadura en Jujuy: ¿por qué deben reconocerse como de lesa humanidad?
En la medianoche del 20 de julio de 1976 empezarían los apagones en el pueblo de Libertador General San Martín, Calilegua y alrededores, donde se cortó el suministro eléctrico para empezar el operativo que desplegó la dictadura cívico-militar en conjunto con la empresa Ledesma que se extendió hasta el día 27. El despliegue de las fuerzas policíales, gendarmería, militares, con capataces y camionetas que puso la misma empresa para facilitar la localización, terminó con la detención y secuestro de 400 personas, entre ellas trabajadores, activistas sindicales, militantes, docentes, mujeres y estudiantes, de los cuales 33 aún permanecen desaparecidos.
Las y los detenidos fueron trasladados en vehículos de la empresa Ledesma y del Ejército a la Comisaría N° 24 y a la delegación de Gendarmería, que funcionaba dentro del Ingenio azucarero. En esta base de la gendarmería se concentró a los secuestrados de distintas localidades para la posterior derivación a la Comisaría N° 9 de San Pedro o al Regimiento de Infantería de Montaña 20, entre otras dependencias transitorias, posteriormente todos fueron llevados a la localidad de Guerrero donde funcionaba un centro clandestino de detención.
El dominio de la empresa Ledesma sobre el pueblo de Libertador en ese momento era casi absoluto, al punto de no distinguir claramente un límite estatal, la empresa controlaba las viviendas, las escuelas, los hospitales, los caminos, los servicios públicos. Por eso las detenciones fueron parte de un plan sistemático de vigilancia y señalamiento por parte de la empresa, quien facilitó datos, legajos y la información para llevar adelante las detenciones, que como es sabido, no empezaron en el año 76, si no que empezaron desde el año 1974.
Después de la efervescencia social con los levantamientos populares, estudiantiles y el ascenso obrero que se estaban dando desde 1969, incluso lo que se replicó en Jujuy y se conoce como el Aguilarazo, la histórica huelga de los obreros de Mina el Aguilar en 1973, el estado y sus fuerzas con la complicidad empresarial y eclesiástica elaboran un plan de aniquilamiento y disciplinamiento de la clase obrera.
A lo que me quería referir hoy es a los delitos sexuales cometidos durante el golpe de estado, donde hubo un particular ensañamiento con las mujeres, es decir las violaciones sistemáticas fueron un mecanismo de extorsión, sometimiento y disciplinamiento, parte de ese plan sistemático general.
Pasaron muchos años hasta que se logró dimensionar de alguna manera, en base a investigaciones, relatos y testimonios de las secuestradas y detenidas, porque específicamente este procedimiento, no se podía generalizar como un método más dentro de torturas y tormentos o como hechos eventuales de particulares, por lo que la justicia los consideraba prescriptos. Contemplar la especificidad del procedimiento, implicaba verlo desde una perspectiva de género, las violaciones fueron métodos extorsivos direccionados particularmente hacia las mujeres, por eso, a partir de los testimonios, relatos y denuncias se exigió que los delitos sexuales sean caratulados como delitos de lesa humanidad, es decir como un “ataque generalizado o sistemático”.
Esto recién sucede en el año 2010, el primer fallo que estableció a la violación como un delito de lesa humanidad, y, por lo tanto, imprescriptible, fue dictado aquel año por el Tribunal Oral Federal de Santa Fé.
Ahora, ¿por qué es importante el reconocimiento y la visibilización de estas prácticas como un delito de lesa humanidad? y no como una eventualidad de algunos particulares, sean policías, gendarmes etc. Porque es importante comprender que el horror y las vejaciones, físicas y psíquicas que se perpetraron estrictamente sobre las mujeres, que consistían en, la desnudez forzada, la exhibición de esa desnudez, tocamientos, requisas invasivas,aborto forzado, embarazos forzados, violación a solas o en grupo, mutilaciones, esclavitud sexual, o las amenazas de cometer esos actos, fueron parte de una acción simultánea por parte del estado, practicas cometidas por actores sociales del estado.
Aquí, en Jujuy, por lo manifestado por referentes de DDHH, se dice que no hay mujer que haya pasado por la seccional 9° de San Pedro que no haya sufrido ese tipo de delitos,en la megacausa de Jujuy la abogada María José Castillo, querellante por HIJOS y también en la causa Avelino Bazán comentó en una entrevista para un portal que “en el quinto juicio, pedimos un cambio de calificación para que se condenara por delitos sexuales en la causa San Pedro, porque una de las víctimas había sufrido esa clase de delitos en reiteradas oportunidades. Estaban los imputados ahí sentados y no habían sido procesados por esos hechos, y todo por un sesgo ideológico de la Cámara de Apelaciones de Salta, que impidió que se juzgara en esa causa los delitos sexuales. Ahora, en el sexto juicio, hay dos imputados que llegan por esos delitos”.
La importancia, agrego, implica considerar la participación y la complicidad que se extiende a todos aquellos que tomaron parte, es decir a un aparato centralizado de poder y sus cómplices, quienes quisieron disciplinar a fuerza y horror a las mujeres que se organizaban, a las que se consideraba peligrosas y doblemente revulsivas para la época, ¿por qué? porque todas esas mujeres, con su organización y militancia, en el terreno ideológico y la intervención política, ponían en cuestión los mandatos sociales, los roles y funciones asignados de manera “natural” a las mujeres, las violaciones perpetradas eran un mensaje de disciplinamiento para todas las mujeres. Algo que no pudieron lograr, porque el devenir de la historia, desde las abuelas y madres, hasta el grito de ni una menos o la marea verde, muestra que las mujeres son la expresión de una lucha sin descanso, de una fuerza que no se puede doblegar.
La violencia de género perpetrada por el mismo aparato centralizado de poder que es el estado, no hace más que poner de manifiesto la santa alianza entre el capitalismo y el patriarcado, por eso hoy, el mejor homenaje que le podemos hacer a toda esa generación que se organizaba para cambiar la sociedad de raíz, es seguir levantando las banderas socialistas y revolucionarias, y la denuncia amplificada de juicio y castigo, denunciando la impunidad que les brindan los gobiernos y cárcel efectiva a los cómplices empresariales cómo Blaquier.
Fuente:LaIzquierdaDiario


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