12 de diciembre de 2021

ROSARIO - OPINION.

 


Crisis institucional

Doble vara para una pesca

 

Los fiscales que investigan a funcionarios de Seguridad se toman su tiempo para ver lo que secuestraron. El audio que originó la causa, la escucha republicana. Transcripciones para un gobernador, disciplinamiento a los díscolos.

A dos semanas de los allanamientos a las sedes Rosario y Santa Fe del Ministerio de Seguridad provincial por un legajo judicial por presuntas maniobras ilegales en la recopilación de información estatal del que los fiscales del caso aún no han hablado, pero que para el diputado provincial de la UCR, Maximiliano Pullaro, consiste en “una empresa criminal dedicada a la extorsión a través de inteligencia ilegal constituida y construida por el Estado”, trascendió que los investigadores van a tomarse el tiempo necesario para analizar la información secuestrada antes de formular una imputación a los ex funcionarios involucrados, excepto que ellos soliciten acceder a la causa y, en ese caso, se verían obligados por la ley procesal a imputar en 10 días. Si la pesquisa se había iniciado previamente por una presunta filtración de una empleada de Inteligencia del Organismo de Investigaciones (OI), que depende del Ministerio Público de la Acusación (MPA), al entonces ministro de Seguridad, Marcelo Sain, la espera actual refuerza la idea de “excursión de pesca” que señaló en su escrito ante los fiscales el propio involucrado.

El audio que originó la causa, en la que la empleada de la OI Débora Cotichini pide a un asistente técnico una escucha para pasársela a su “jefe” –que no se sabe si la recibió-, es cotejable en términos de injerencia de un poder del Estado en otro –y de doble vara interpretativa- con las escuchas a Pullaro cuando fue ministro de Seguridad de Miguel Lifschitz, en las que se queja ante el jefe del MPA, Jorge Baclini, porque un fiscal “se cortó solo” y detuvo a un comisario, a pesar de que le habían prometido que el arresto se produciría luego de las elecciones de octubre de 2017, para reducir el daño político de la noticia.

El audio

De acuerdo a la investigación que desembocó en los allanamientos al Ministerio, y que sólo alcanzó a los funcionarios que habían pertenecido al equipo de Sain –que renunció hace ochos meses- y excluyó a su actual titular, Jorge Lagna, la pesquisa se inició por un audio del teléfono de Cotichini, jefa de Inteligencia Sur del OI.

Según publicaciones periodísticas, porque no se difundió información oficial del MPA, Cotichini le pidió a un funcionario técnico que le envíe un audio, que presuntamente tenía como destinataria a otra persona: “Viste que tenemos un jefe, nuestro ministro hoy en día”, dice el audio en manos de los fiscales Ezequiel Hernández y Mariela Jiménez, que llevan adelante la investigación y ordenaron los allanamientos del viernes 26 al Ministerio de Seguridad.

Si el audio, de abril de 2020, tenía como destinatario a Sain, él ya no era su jefe, pues había tomado licencia como director del OI para ocupar la conducción de la cartera de Seguridad.

Como tantos otros funcionarios que actualmente integran el MPA, Cotichini llegó al Organismo de Investigaciones luego de pasar por la función pública del segundo gobierno del Frente Progresista en la provincia de Santa Fe.

Fue subsecretaria de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia de la gestión de Antonio Bonfatti, quien a fines de agosto de 2015 le pidió la renuncia tras un escándalo público por un decreto que conmutó la pena a los autores de un doble homicidio ocurrido en 2007 en San José del Rincón.

Cotichini también fue directora del Patronato de Liberados durante la gestión del Frente Progresista, hasta que en julio de 2017 el fiscal General, Jorge Baclini, firmó su ingreso al OI. Su actual titular, el tuitero radical Víctor Moloeznik –que antes fue funcionario del Ministerio de Seguridad durante la gestión del socialista Raúl Lamberto, cuando el pasado partidario no molestaba a los legisladores de la comisión de Acuerdos-, la denunció también por presunto ocultamiento de información.

La escucha

Foto: Mauricio Garín

La cooptación del MPA por funcionarios radicales y socialistas, en un loteo que tuvo dos etapas, al comienzo del nuevo sistema en 2014 cuando el Grupo Universidad (UCR de la ciudad de Santa Fe) tuvo mayor preponderancia, y luego del recambio de autoridades en 2017 en el que talló con más fuerza el PS (Mario Barletta ya había saltado a Cambiemos), quedó expuesto en unas escuchas al teléfono del entonces ministro de Seguridad, Pullaro, en una investigación de 2017 por presunto cohecho.

Como publicó El Eslabón en su último número, la intercepción de las comunicaciones de Pullaro en esa causa -que en 2019 fue archivada por el fiscal Hernández-, pusieron en evidencia su ascendencia sobre el MPA, que no se ha diluido con el paso del tiempo ni el cambio de escudería política a Juntos por el Cambio.

La conversación con Baclini se produjo por la detención del comisario Adrián Rodríguez en relación a presuntas irregularidades con las horas Ospe (Órdenes de Servicio Extraordinario de Seguridad y Prevención) que administra la Policía. El ministro buscaba el ascenso por concurso del uniformado, que quedaba trunco con el arresto.

—Pullaro: ¿Qué haces Jorge? Che, ahí me informan que detuvieron a Adrián Rodríguez, el Jefe de la 5ta.

—Baclini: ¿Adrián Rodríguez?

—Pullaro: El jefe de la 5ta, un tipo que fue jefe de La Capital.

—Baclini: Ah, en Capital. No, no sabía nada.

—Pullaro: Che, bueno, no. Qué se yo, ¿eh?

—Baclini: Ahora voy a preguntar. ¿Quién lo detuvo, Apullán?

—Pullaro: Apullán, tengo entendido que es por las Ospe.

—Baclini: Y sí, Arietti yo estuve hablando el otro día y me dijo que tenía, pero que no sabía que lo iban a detener.

—Pullaro: A mí me dijo que tenía, pero que lo iban a detener después de las elecciones a todos. No sé por qué han apurado.

—Baclini: Sí. Dejame que lo llamo y te averiguo, te averiguo bien. Averiguo bien y te digo.

La empleada del OI Cotichini es investigada judicialmente porque pide una escucha que, aparentemente según el audio aludido, quería enviar a su “jefe” que es “ministro”. Nada que ver con un ministro que llama al fiscal General del MPA para que le averigüe por una investigación en curso y en cuya conversación revela que el fiscal Regional de Santa Fe, Carlos Arietti, le prometió una detención “después de las elecciones”.

Transcripciones y CD

Los dos fiscales de Santa Fe que investigaban las horas Ospe, María Laura Martí y Roberto Apullán, habían solicitado a un juez la intervención del teléfono del entonces ministro. Cuando Pullaro se enteró se encargó de encuadrarlos.

El juez que las había autorizado, Nicolás Falkenberg, metió marcha atrás y se defendió diciendo que no sabía que se trataba de la línea telefónica del titular de la cartera de Seguridad, porque los fiscales no le habían notificado eso.

El fiscal regional Arietti, también proveniente del Grupo Universidad del radicalismo, apartó del caso a sus subordinados Apullán y Martí.

Apullán reveló entonces que Arietti le ordenó enviar al gobernador Lifschitz una transcripción de las escuchas que involucraban a Pullaro y al jefe policial Rodríguez, cuando el legajo aún estaba en reserva.

Martí, por su parte, sostuvo que por orden de Arietti entregó a un funcionario del MPA, el subsecretario regional Santiago Lemos, 300 CD con grabaciones de escuchas telefónicas de la investigación por las horas Ospe policiales. Total normalidad.

Los involucrados se encargaron de aleccionar a los fiscales y, mediante el mismo acto, sentar las bases disciplinarias para quien en el futuro tuviera la misma ocurrencia.

Ambos fueron denunciados y luego imputados, en octubre de 2018, por los delitos de abuso de autoridad, falsedad ideológica e incumplimiento en los deberes de funcionario público, sobre la base de que no le habían informado al juez que uno de los teléfonos cuyas comunicaciones pedían interceptar, correspondía al ministro.

Al término de la audiencia imputativa, Martí dijo que “está claro el mensaje que se quiere dar. Esta investigación es una simulación para tapar otras causas de corrupción institucionales gravísimas, como las horas Ospe, la causa Rodríguez, la Motorizada”. Un año después, la fiscal fue trasladada a una oficina de Faltas.

Uno de los fiscales que acusó a Apullán y Martí fue el rosarino Gustavo Ponce Asahad, condenado este año por cohecho pasivo, asociación ilícita e incumplimiento de los deberes de funcionario público. De acuerdo a la investigación, recolectaba cada mes entre 4 y 5 mil dólares del capitalista de juego clandestino Leonardo Peiti –condenado la semana pasada- para informarle sobre investigaciones que lo tenían como objeto y brindarle cobertura judicial.

A la pesca

Existe otra analogía entre aquella causa a los fiscales santafesinos y la que llevan adelante ahora, contra seis ex funcionarios del Ministerio de Seguridad y contra Sain, otros fiscales santafesinos, Hernández y Jiménez.

Antes de las imputaciones de octubre de 2018, los fiscales rosarinos del caso, Ponce Asahad y Juliana González, pidieron a un juez acceder a los servidores del MPA con el fin de recolectar “toda la información” vinculada con Apullán y Martí entre junio y diciembre de 2017, y revisar los correos electrónicos de dos policías que trabajaban en su equipo.

Para la defensa de los fiscales santafesinos, la medida era homologable a “una excursión de pesca” para ver si “sale algo”. En junio de 2018 un juez de Cámara, Enrique Álvarez, anuló la medida dictada por el juez de primera instancia, Eduardo Pocoví, al señalar que “entrar a los servidores de los investigados, que son fiscales en funciones, donde se encuentran otras investigaciones en trámite es muy temerario y violaría cualquier norma al respecto”.

“Aquí debemos proteger a todas las personas que se encuentran investigadas por Apullán y Martí en los múltiples legajos que tramitan”, sostuvo, y anuló la medida al entender que “está totalmente fuera de los parámetros legales”.

En los allanamientos realizados por orden de Hernández y Jiménez al Ministerio de Seguridad en Rosario, el 26 de noviembre último, la Policía secuestró legajos de investigación de la oficina de Asuntos Internos.  

En una entrevista posterior al procedimiento, el exministro Sain sostuvo que “lo que requisaron es la oficina donde se hacía el control policial, Asuntos Internos, y esa oficina está a diez metros de la oficina del ministro y se llevaron expedientes que comprometían a sectores policiales”.

En una presentación realizada al MPA el 30 de noviembre, los abogados de Sain plantean que “conforme la orden que habrían emitido los fiscales intervinientes, aun sin facultades para hacerlo, los mismos instruyeron irrumpir en la oficina del ministerio y proceder al secuestro de «tanto dispositivos electrónicos y de almacenamiento de información, como así también la identificación de las personas presentes y de toda documentación relevante para la causa»”.

Los letrados consideraron que ello equivale a “ir a la pesca”, ya que “la absoluta indeterminación de la medida nuevamente determina la notoria nulidad de la misma, y por ende, la inaprovechabilidad de todo elemento que de ella resulte”.

De ronda

El involucramiento en el caso de una de las funcionarias de la cartera de Seguridad, la asistente técnica Nadia Schujman, generó la reacción de organismos defensores de los Derechos Humanos, organizaciones sindicales, políticas y del movimiento de mujeres –entre otras-, que denunciaron la “persecución política, judicial y mediática” contra la abogada de la agrupación Hijos Rosario, querellante en varias causas por delitos de lesa humanidad en las que fueron condenados los ejecutores del genocidio planificado durante la última dictadura.

Al cierre de esta edición, la Ronda de las Madres realizaba su habitual acto de los jueves en la Plaza 25 de Mayo en solidaridad con Schujman.

Hijos Rosario señaló en un comunicado que “debemos denunciar que se trata de una persecución política utilizando para ello fiscales permeables, lo que constituye un gravísimo caso de lawfare que, evidentemente, ya no es propiedad exclusiva de Comodoro Py”.

“Asistimos con perplejidad al escenario en el que se nos quiere hacer creer que el problema son quienes denuncian o investigan al crimen, como ocurrió con la destitución de Marcelo Saín al frente del Organismo de Investigaciones (OI)”, agrega el comunicado.

Y explica que “a esto se agrega la persecución política a nuestra compañera Nadia Schujman, abogada histórica militante de HIJOS que integró el equipo jurídico desde los juicios por la verdad, y fue querellante desde el 2003 hasta la fecha, representando a centenares de víctimas de delitos de lesa humanidad”.

El sindicato docente Amsafé emitió un comunicado en el que “denunciamos y repudiamos los hechos de la crisis institucional y política en nuestra provincia, manifestada en la persecución política y judicial que viene llevándose a cabo contra funcionarios comprometidos y de dilatada trayectoria, lo que constituye un gravísimo caso de lawfare y que tiene como una de las víctimas a la doctora Schujman”.

El diputado provincial del Frente Social y Popular, Carlos Del Frade, presentó un pedido de informes en el que solicita al Poder Ejecutivo que explique “las razones, los hechos y los detalles que generaron los allanamientos en el Ministerio de Seguridad y que generaron las citaciones a indagatoria a prestigiosas personas que desde hace años se vienen destacando en la defensa de los derechos humanos como la abogada Schujman”.

El Sindicato de Prensa señaló que “la persecución política y judicial de la que está siendo víctima Nadia Schujman representa un claro ataque al sostenimiento de la democracia institucional en la provincia”, mientras que el Comité Feminista ante la Emergencia Sanitaria manifestó su “preocupación frente a la persecución política, judicial y mediática hacia nuestra compañera Nadia Schujman”.

Esas organizaciones y muchas otras consideran que la causa en ciernes -de la que casi nada se conoce públicamente- constituye un caso de lawfare y persecución, en venganza por las investigaciones motorizadas por el equipo de Sain que vincularon el negocio narco con el lavado en “cuevas” financieras y las relaciones políticas, institucionales y judiciales con el crimen organizado en Santa Fe.



Una sidra y dos pan dulces

Números duros sobre la mesa (navideña)

 

Llegando a fin de año, la fuerte recuperación económica pospandemia no derrama. La pobreza sigue alta, igual que la inflación. Mejora el empleo y los salarios pelean contra la suba de precios.

Por estos días se anticipan actividades rememorativas a 20 años del estallido de diciembre de 2001: históricas jornadas de protestas callejeras, los sucesos del 19 y 20, estado de sitio, hambre, saqueos, represión y muerte, helicóptero, crisis, vacío político, deuda externa. Llegando a otro fin de año, en otra rara como encendida coyuntura y en medio de nuevas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, esta vez por el crédito-bomba que dejó la gestión Macri, se conocieron algunos números de actualidad socioeconómica, como los referidos a pobreza, inflación, ingresos y empleo. Mientras se prenden arbolitos y guirnaldas navideñas, los datos de la realidad encienden otras luces, buenas y malas, pocas alentadoras, muchas preocupantes.

Si bien en el actual escenario político y económico todo parece supeditado al desenlace y a las condiciones que establezca el acuerdo (o desacuerdo) con el FMI por la deuda que introdujo el anterior gobierno como Caballo de Troya -para dejar al Fondo «como garantía para que gobiernen bien», dijo el ministro de Hacienda de Macri, Nicolás Dujovne-, el principal problema de la economía argentina radica en los persistentes y elevados niveles de inflación que carcome poder adquisitivo de ingresos y salarios, en un contexto de altos precios internacionales de materias primas que presionan la inflación mundial y con formadores de precios locales que sacan ventaja de su posición dominante en el mercado.

Pobreza

El relevamiento presentado días atrás por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina permitió determinar que la economía argentina experimenta una fuerte recuperación pospandemia, donde, en otras palabras, las características de esta sostenida mejoría económica calculada en alrededor de diez puntos del producto bruto, vinculada más a sectores exportadores, sigue siendo despareja y no redunda en una mejoría para el bienestar de las mayorías populares.

Según la UCA, al analizar lo ocurrido en el tercer trimestre de este año comparado con igual período del año pasado, el 43,8 por ciento de la población argentina (casi la mitad) es pobre (alrededor de 18,4 millones de personas), mientras que el 65 por ciento de chicos y chicas menores de 17 años está en esa condición, determinada por el costo de la canasta básica. El dato global de situación de pobreza representa una leve baja, casi un punto, con relación a 2020, en plena pandemia, cuando la pobreza era de 44,7 por ciento, aunque se ubica por encima del 39,8 de 2019.

En tanto, el índice de indigencia, 8,8 por ciento, se encuentra en valores bastante similares a los de la prepandemia. El trabajo estadístico destacó la asistencia social que desplegó el gobierno de Alberto Fernández (también lo hizo en el plano laboral) para amortiguar el impacto económico de la crisis pandémica, programas como el Ingreso Familiar de Emergencia o la Tarjeta Alimentar, a los que calificó de «fundamentales para evitar que se dispare la indigencia», personas carenciadas con necesidades básicas insatisfechas, ya que sin ayuda estatal este índice treparía del 8,8 al 18 por ciento.

El plan anticrisis del Frente de Todos, según se desprendió del documento elaborado por la UCA, sirvió pero no llegó a compensar el deterioro en la calidad de vida de los sectores populares, donde falta empleo, y si hay o repunta, en muchos casos, es precarizado o mal remunerado. Y donde la inflación pega más.  

El Observatorio de la UCA también determinó otro dato preocupante: de ese casi 44 por ciento de pobreza a octubre pasado, hay un 30 por ciento que es crónica y que para revertir el panorama habría que avanzar en cambios socioeconómicos estructurales, como una progresiva distribución del ingreso y generar empleo masivo y de calidad. En la otra punta, como contraste de la desigualdad, hay un 30 por ciento de la población económicamente activa que nunca cayó en la pobreza. En este sentido, la UCA también reconoció, como consecuencia de la crisis, un «empobrecimiento de las clases medias con capacidades de ahorro».

El cuadro de pobreza medida por ingresos, que creció diez puntos durante el macrismo pese a las promesas en el aire de «pobreza cero», expresó este año registros más alentadores a los del horrible 2020, aunque el informe de la UCA advirtió que persiste el deterioro socioeconómico, en buena medida por el elevado índice de precios que absorbe aumentos salariales o subsidios que obtiene el consumidor. De acuerdo al reporte citado, el efecto de la inflación y la pérdida de derechos laborales hicieron que entre 2019 y 2021 el poder adquisitivo del total de los ocupados disminuyera 7,4 por ciento.

«Hay una historia en el FMI, una historia doctrinaria, ideológica, conceptual, que tiene mucho que ver con lo más rancio del neoliberalismo nacido de los consensos de Washington que le han hecho mucho daño a la región y al mundo», dijo el presidente Alberto Fernández y, sobre las negociaciones con el organismo, consideró que el FMI «entiende que para cobrar no puede seguir aumentándose la pobreza de un país como la Argentina».

Ingresos y precios

El último informe de coyuntura del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía, el grupo de economistas rosarinxs Mate,  señaló que «la inflación interanual se mantiene por encima del 50 por ciento, en un nivel similar al de los últimos dos años del gobierno de Macri». Y siguió: «Luego de mostrarse insuficientes las medidas adoptadas para contener la inflación (ancla cambiaria y congelamiento tarifario), el gobierno incorporó una medida más directa: la regulación de precios de un conjunto de 1.432 bienes de consumo masivo».

Sobre la problemática de la inflación, en otro informe de coyuntura recién elaborado y publicado por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), se estableció que el índice de precios de supermercados en la provincia de Santa Fe se incrementó en noviembre casi 3 por ciento (2,9) con respecto a octubre, con mayor incidencia en la canasta básica alimentaria (3,4).

Por otro lado, el trabajo informativo y estadístico de Mate resaltó que «en los últimos meses (por revisiones de paritarias, nuevos acuerdos y tramos de aumentos acordados con anterioridad) el aumento de los salarios fue superior al incremento de precios: creció 3,1 por ciento, liderado por el sector público», mientras que las remuneraciones en el empleo informal sufrieron una nueva caída.

«Con esta evolución, tanto los trabajadores del sector público, como los empleados formales del sector privado, tienen un poder adquisitivo de su salario similar al que tenían al dejar Macri el gobierno», cuando el salario real se recortó en promedio más de un 20 por ciento. «Los trabajadores informales (empleo privado no registrado), en cambio, continuaron perdiendo poder de compra», se indicó.

Una pregunta clave que se hace el informe de Mate es ¿cuánto debe aumentar el salario real para recuperar el poder de compra de 2015? «El anhelo de los trabajadores, que permitió ponerle un punto final al gobierno de Macri fue el de recuperar el poder de compra del 2015. Para que ello suceda, desde el nivel actual el conjunto de los salarios (o sea, en promedio) debería aumentar 34 por ciento», se respondió.

Empleo

Con referencia al mercado de trabajo, desde el Mate se señaló que «el empleo registrado total (esto incluye trabajadores formales del sector privado y del sector público, monotributistas y empleados de casas particulares) recuperó su nivel previo a la pandemia. Se trata de medio millón de empleos perdidos que se recuperaron.

Dicha recuperación fue liderada por los monotributistas. Si sólo observamos el empleo registrado en el sector privado, la recuperación fue muy importante hasta el comienzo de la segunda ola de contagios (marzo 2021). Desde allí se estancó la creación de empleos, pero en los últimos meses volvió a acelerarse. El último dato, de agosto, indicaba que, de los 250.000 empleos perdidos, se habían recuperado sólo la mitad.

En el mismo terreno, un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), contabilizó que el empleo privado sumó 19.600 puestos en septiembre y lleva once meses de crecimiento. El repunte de septiembre, según el Cepa, alcanzó el 75 por ciento de cupos laborales perdidos luego de la crisis por pandemia y consideró que aún hay un mayor margen de levantada para actividades como la construcción, la industria, el comercio, el turismo y la gastronomía, sectores que más sufrieron el golpe de la pandemia.

A la contracción durante la crisis sanitaria, apuntaron desde el Cepa, hay que sumar los 276.300 puestos perdidos durante la recesión acontecida entre abril de 2018 y diciembre de 2019, en el último tramo de la gestión Macri.

Gasto

«En octubre el gasto primario (antes del pago de intereses de deuda) fue el mayor de los últimos cinco años. Desde agosto parece haber cambiado la tendencia al congelamiento del gasto observada en la primera mitad del año. Las partidas que explican el incremento del gasto son los programas sociales (Potenciar Trabajo, acciones de empleo, políticas alimentarias) y los subsidios a la energía para contener tarifas. La partida asociada al pago de jubilaciones continúa retrasada, pero se recuperó el gasto salarial del sector público con relación a los meses previos», se analizó en el reporte de Mate.

El Frente de Todos, entre tensiones internas, desorientaciones y errores no forzados, tuvo su fiesta popular en la Plaza de Mayo al celebrar la vigencia de la democracia, los derechos humanos y los primeros dos años de gobierno, marcados por la pandemia de coronavirus y su huella mundial, las emergencias y los efectos devastadores que el neoliberalismo macrista dejó a su paso.

Mientras pulsea con el FMI y jura que no aplicará la típica receta de ajuste contra los que menos tienen que siempre impone el Fondo, el oficialismo parece tomar nota de la delicada situación social y prepara medidas económicas para mejorar el bolsillo y la asistencia en el mes de las fiestas. En rigor, al cierre de esta nota, se confirmó un bono para jubilados nacionales. Días atrás, con el secretario de Comercio Roberto Feletti bastante solo en la cruzada anti-inflación, se anunció una nueva etapa del congelamiento (algo derretido) de precios más la incorporación de una canasta con productos navideños a precio accesible.

Fuente:ElEslabon

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