8 de marzo de 2022

Especial UCRANIA.

 

Pensamiento crítico. Ucrania (escribe 

Luis Britto García)

Por Luis Britto García, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.

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Para entender el presente, interpretar el pasado. Con el “Descubrimiento” de América arranca la Primera Guerra Mundial. Dura casi medio milenio, se pelea en el Caribe y el Atlántico y luego en todos los océanos; la libran las principales potencias de Europa, convertidas en Estados Modernos gracias a las riquezas saqueadas al Nuevo Mundo y al resto del planeta. A principios del siglo XX  culmina con Inglaterra, Francia, Holanda y Bélgica convertidas en colosales imperios coloniales. Europa parece dueña indiscutida del orbe.
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Sobre este orden mundial gravitan las aspiraciones de potencias emergentes. En el Nuevo Mundo, Estados Unidos se ha expandido del Atlántico al Pacífico, comprándole enormes dominios a Francia, robándole a México más de la mitad de su territorio, invadiendo Cuba, La Española y Puerto Rico, secesionando Panamá de Colombia para cavar el canal interoceánico e interviniendo en otros países hasta reducirlos a semicolonias. En Europa dos Estados que han llegado tardíamente a la unificación nacional, Italia y Alemania, aspiran a participar en el reparto del mundo. Pero éste está ya repartido, y sus dueños impiden cualquier cambio. El Reino Unido se opone sistemáticamente a cualquier intento de unidad europea que pueda afectar su hegemonía.
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A fines del siglo XIX, la germánica Prusia triunfó de manera aplastante en la guerra Franco-Prusiana, y unificó el conjunto de estados que ahora llamamos Alemania. Era el país más desarrollado técnica, científica y económicamente de la región. A principios del XX, Alemania tiende a consolidar una alianza con Turquía, cuyo Gran Imperio Otomano domina todo lo  que hoy llamamos Oriente Medio. La unión del desarrollo alemán con los inmensos recursos naturales y humanos del Imperio Otomano dominaría Europa y controlaría el mundo. Para impedirlo, Inglaterra, Estados Unidos y gran parte de la Europa continental libran la mal llamada  Primera  Guerra Mundial. Resultado colateral del conflicto es el desplome del vetusto imperio zarista y el surgimiento de la Unión Soviética, que en pocas décadas deviene segunda potencia del mundo.
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La derrotada Alemania desarrolla de nuevo aceleradamente sus industrias y reclama lo que considera su espacio vital arrebatándoselo a Polonia, Checoslovaquia y otros países europeos. La apoyan la Italia fascista, la España Falangista. Una vez más se opone Inglaterra, clamando de nuevo por la ayuda de Estados Unidos. El objetivo de Alemania es ahora apoderarse de los incalculables recursos naturales y humanos de la Unión Soviética. De hacerlo, sería dueña del mundo. Inglaterra y Estados Unidos se alían para impedirlo. Pero quien decide la contienda es la propia Unión Soviética, al costo de cerca de treinta  millones de vidas. Consecuencia inesperada del conflicto es el surgimiento de la China comunista, hoy primera potencia económica del mundo.

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Desde entonces, la política de Estados Unidos y sus aliados europeos consiste en fortalecer la porción de Alemania que ocupan para oponerla a los soviéticos. Es el principal objetivo de los 45 años del tercer conflicto mundial, la Guerra Fría, que toma fuerza con la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y culmina con la reunificación de Alemania, la disolución de la Unión Soviética y la instauración de un mundo unipolar, víctima del irrefrenable saqueo de Estados Unidos y sus cómplices de la Alianza Atlántica.
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Premisa inalterable del mundo unipolar es la destrucción de cualquier rival que amenace la declinante hegemonía de Estados Unidos  y sus  aliados. Alemania deviene otra vez la mayor economía de Europa, y para mantenerse como tal requiere la energía fósil de Rusia, que ha recuperado su estatuto de gran potencia. A tal fin, es indispensable la culminación del gasducto submarino Nord Stream 2, que aportará combustible a Alemania e ingresos a Rusia, cuya economía en parte depende de las exportaciones de hidrocarburos.

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Objetivo primordial de Estados Unidos es impedir la instauración y fortalecimiento de esta alianza mutuamente beneficiosa, que haría inútil la ocupación de Europa con bases militares de la OTAN. Estrategia para ello es reforzar el cerco militar contra Rusia y crear conflictos en sus fronteras. Instrumento de tal política es Ucrania, antigua República de la Unión Soviética, en la cual la tercera parte de los pobladores es de habla y cultura rusa. En 2014 un golpe de Estado inspirado,  apoyado y financiado con 5 billones de dólares por Estados Unidos depuso al presidente electo.  El gobierno de extrema derecha de Volodímir Zelenski  anunció sus planes de unirse a la OTAN, en contravención del acuerdo de 1990 entre Mijail Gorbachov y el Secretario de Estado James Baker, e inició una creciente persecución contra la población de lengua y cultura rusa, acoso testimoniado por reportajes de los medios de comunicación, que pronto se agravó con agresiones, asesinatos y limpieza étnica por parte de fuerzas con  ideas e insignias neonazis como el Batallón Azov. Ante estas políticas, las provincias de Crimea, Donetsk y Lugansk declararon su autonomía con respecto al régimen de Kiev.
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Se puso así a Rusia ante la opción de permitir en sus fronteras tanto el exterminio de una numerosa población rusa que había formado parte de la Unión Soviética, como la instauración de un cerco de bases militares de la OTAN en última instancia controladas por el amo de ésta, Estados Unidos. La decisión de Putin facilita a los estadounidenses ahondar la distancia y las tensiones entre Europa y el coloso eslavo, y alejar todo proyecto de cooperación económica. Es la política aconsejada por la RAND, uno de los más importantes “tanques de pensamiento” norteños: “Proveer ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia. Pero cualquier incremento en armas y asesoría de Estados Unidos a Ucrania debe ser cuidadosamente calibrado para incrementar a Rusia los costos de su compromiso existente sin provocar un conflicto mucho más amplio en el que Rusia, por su proximidad, tendría significativas ventajas” (https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_briefs/RB10000/RB10014/RAND_RB10014.pdf.)
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La  campaña  mediática y política tiene por finalidad imposibilitar la culminación del Nordstream 2 y en general las relaciones comerciales entre Rusia, Alemania y Europa,  obligar a éstas a comprar los costosísimos hidrocarburos de fracking estadounidenses y obligarlas a incrementar sus pesadísimos aportes al gasto militar de la OTAN. Para este fin se auspician golpes de Estado, maquinarias bélicas  y limpiezas étnicas, y se coloca al mundo ante el espectro de una nueva guerra en la cual, como en todas las anteriores desde hace más de un siglo, se esgrimen infinidad de pretextos pero el objetivo fundamental es el control de la energía fósil que mueve y durante muchas décadas más moverá al planeta.  



 

EEUU prepara su mayor guerra. 

Crimen y Castigo (I)



Por Ramón Pedregal Casanova, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.

Que haya un cadáver más que importa al mundo. 

De El diablo mundo. Autor, José de Espronceda.

Cada guerra que se produce es más mortífera que la anterior. Del siglo XX se ha dicho que era el siglo en el que más se ha matado. De la primera guerra del siglo XX que se desarrollo principalmente en Europa, la llamaron Mundial, dijo Karl Kraus en su obra Los últimos días de la Humanidad, refiriéndose a las armas empleadas, que en el futuro se utilizarían los laboratorios biotecnológicos: los carros de combate y los gases dejarán su puesto a las bacterias y nadie se resistirá ya a la genial idea de utilizar las plagas como instrumentos bélicos, en vez de considerarlas como secuelas de la guerra. Lo que hemos visto es que ahora para comenzar una guerra convencional los centros representantes de la salud mundial debilitan la escasa unidad en las sociedades que el imperio pretende embarcar en su aventura, y lo hacen sembrando el terror y restando recursos sociales, todo un ensayo de situación de guerra.

En España se han cerrado numerosos centros de asistencia, se ha abandonado a ancianos y enfermos, se ha dividido a las familias y aislado, … y se ha arruinado a cientos de miles de pequeños y medianos comerciantes e industriales aumentando el número de parados con el argumento de encontrarnos bajo un ataque pandémico, mientras los grandes capitalistas doblaban y triplicaban la riqueza que acumulan. Para ilustrar la situación ha habido responsables políticos que han declarado que nos encontrábamos en guerra, y durante meses en los medios del gran capital se presentaban responsables políticos, militares y policiales, todos juntos, exponiendo el desarrollo de la situación. Para adoctrinarnos en este comienzo de 2022 se ha afirmado desde diferentes ángulos científicos y políticos que la que han titulado como pandemia es motivada por la infección causada por un virus que primero se niega haya sido creado en un laboratorio, luego se dice que se desconoce, y finalmente parece que se quiere desconocer su procedencia, quizás porque se acerca el conocimiento de su más que posible creación en un laboratorio.

En alguna ocasión se ha llegado a afirmar que en el caso de España, y no solo de España, se ha realizado un experimento biológico-científico y social. El fruto ha resultado la contención del sentido crítico despertado por la gran crisis, generando una gran disolución del espíritu social. Durante este tiempo ha llamado la atención que, mediante lo que han difundido como remedio para frenar al patógeno, se ha encorsetado a la sociedad occidental limitando y restando a su vez la asistencia sanitaria, y sin ley ni concierto protector se ha hecho la campaña psicológica social más brutal que se ha conocido nunca para aplicar inyectables en fase experimental a la mayoría de la sociedad, con lo que se ha reducido a la población bajo el capitalismo a un cuerpo empleado sobre el que observar los resultados, y los resultados incluyen la parálisis y la descomposición social.

Mientras se desarrollaba la campaña los responsables de gobierno, laboratorios y demás responsables que actuaban, han liquidado la información impidiendo el más mínimo debate aclaratorio, parece que buscaban por necesidad existencial el silencio producido por el miedo para medir la dominación y las reacciones y comprobar el grado de dominación sobre la gente.

A esa creación escénica en los países bajo el capitalismo los del poder imperial han añadido una nueva estrategia: conseguido el miedo social, el enmudecimiento, el shock, ponen en marcha un segundo escenario, escenario que era previsible, porque siempre lo han hecho así, como solución a la crisis económica, política, geoestratégica y de dominio hegemónico en que se encuentra el elemento dominante que llamamos imperio. Lo que Kissinger denominó “El gran reinicio”, “El reseteo”, y anunció Davos, venía dado por el fracaso del liberalismo y su globalización, ahí esta el dólar como moneda de intercambio que se va quedando tan solo como papel, y sus banqueros huyen a las criptodivisas y otras formas por saber que el proceso de cambio es imparable. Por lo que respecta a las potencias emergentes es bien conocido que Rusia ha liquidado el 85% de sus reservas de dólares y ha comprado tanto oro como le ha sido posible, lo que hace que numerosos países emprendan caminos de búsqueda de refugios económicos por el estallido que se espera, y el estallido será mundial. La situación es tan grave que Kissinger declara que para salvarse deben conseguir el “reinicio” o de lo contrario habrá guerra.

Fruto del “reinicio” capitalista es lo que éste vicepresidente de EEUU, jefe de la CIA y responsable de numerosos crímenes, llama Nuevo Orden Mundial, que lo concibe como una nueva forma de dominación. Habría que decir aquí que la frase Nuevo Orden Mundial se refiere a su sistema de explotación imperial concebida con su creación como país, tanto es así que la frase Nuevo Orden Mundial la han imprimido en el billete de 1 dólar, en el dólar han dicho como quieren el mundo-su mundo, el que vemos como se va desintegrando, y esa misma frase la han puesto en el Gran Sello de EEUU para así decírselo a si mismos, arrogancia y vanidad con la que aun dominan el mundo, pero eso ya no funciona igual, se les ha gripado el motor.

El agarrotamiento de EEUU representado en sus corporaciones capitalistas perdiendo terreno, es seguido con suma atención por los pueblos que se liberan y hacen su propio camino para dejar de servir al imperio sus materias primas. Las dificultades del monstruo para su subsistencia han crecido hasta hacerse mayúsculas, se aprecia con facilidad cómo su influencia ideológica-cultural se empieza a disolver. La imposición imperial proviene de la fuerza sin disimulo, la más abusiva, de ahí que quienes se liberan se distancien de inmediato y hagan sobresalir su propia entidad. Contra los principales de todos esos, los grandes que son ajenos al imperialismo, lanza la élite de EEUU su plan de liquidación, pues según Kissinger la solución a su crisis es el reinicio del capitalismo con su Nuevo Orden Mundial, o tendrán que desatar una guerra, y todo apunta a esto último.

En la continuación de la guerra desatada con la pandemia, división social, anulación de medios sociales de protección y auxilio médico, persecución de quienes, desde el aislamiento, presentaban el carácter experimental de los inyectables y sus componentes prohibidos empleados en el capitalismo, a lo que se añade la ruptura social producida a causa de las decisiones políticas, el imperio ha lanzado a la guerra que empieza, quizás la advertida por Kissinger a los suyos, todos sus adoctrinados medios de difusión, ha empezado, sobre el dominio desinformativo de la llamada pandemia, la mayor campaña de desinformación que se conoce en preparación de algo mucho mayor, ha cerrado todos los canales informativos del país sobre el que en primera instancia pretende desarrollar su recomposición, ha continuado su tarea mintiendo, deshumanizando a su contrario, cargando contra su desarrollo político y económico e impulsando la guerra militar mediante terceros. Juega con Ucrania nazi como avanzadilla e implica a todos esos gatos pardos que se agrupan en la UE para que se arruine rompiendo su intercambio comercial con quien le atiende como primer asiento por proximidad. La guerra de EEUU busca la separación, el distanciamiento, la enemistad que acompañe su guerra empezada en Ucrania. La experiencia de EEUU en ese sentido le viene proporcionada por su propia Historia, es un país con 246 años de vida y con 228 años metido en guerras, su supervivencia depende del aplastamiento de aquellos a quienes quiere robar sus bienes: (https://www.ecured.cu/Anexo:Conflictos_armados_en_que_Estados_Unidos_se_ha_involucrado_desde_1776 )

El problema existencial de EEUU, visto desde otro ángulo es el de un psicópata que asesina diciéndose que lo hace por humanitarismo, que lo hace para mejorar el mundo, es ese invento de “guerras humanitarias” para encubrir el crimen y quedar impune. La consecuencia es que EEUU tiene en su memoria eso que ha hecho siempre y como aparato criminal psicópata no puede ocuparse en nada más. ¿Lo va a confesar?, el psicópata nunca se declara. Todo el mundo sabe lo que hace, y es fácil deducir lo que ocurre en su interior, pues el mundo no es mejor tras cada crimen y lo que vemos es que su mundo interior, el complejo militar-industrial que domina, no le deja actuar de otro modo, el aparato estadounidense, ese psicópata, no siente ninguna empatía porque su cerebro es enemigo de la realidad que le rodea, el mundo que no le necesita. (recibo una última noticia que dice así: Documentos capturados por la RPD demuestran preparativos de guerra por parte de la OTAN y sus nazis en Ucrania).

Tras la ejecución de sus crímenes tiene que buscar alguien que pague y eso encadena otras tantas tragedias. Observemos todo esto en sus representantes públicos, el último es Biden, toda su vida dedicada a fomentar guerras, es un gran atrapador de psicópatas, él mismo se muestra como el más depravado, se pone como ejemplo público hasta extremos impensables pues le oímos confundir y calificar a gobernantes y países que odia, muy propio de ese trastornado al ver que la realidad es incompatible con su interés, todo lo que le ocurre es por su incompatibilidad con la razón. EEUU, su complejo militar industrial había dado los primeros pasos para “El gran reinicio”, “El reseteo”, con su golpe en Ucrania en 2014.

https://diario-octubre.com/2022/03/05/estreno-del-documental-ucrania-en-llamas-producido-por-oliver-stone/





Pensamiento crítico.Ángeles Maestro, 

desde Madrid: «La presencia nazi 

en Ucrania se ha mantenido muy 

fuerte, organizada y armada después 

de la Segunda Guerra Mundial hasta 

el presente»

Por Carlos Aznárez, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.

Ángeles Maestro es una referencia en el Estado español a la hora de hablar del activismo internacionalista y solidario. Ex diputada comunista, hoy no solamente es sumamente crítica con las posiciones de ese partido sino que denuncia sus permanentes repliegues ideológicos. De la misma manera ha denunciado con todas sus fuerzas la componenda Psoe-Podemos, y ahora que la guerra de la OTAN pone en peligro al mundo entero, no duda en qué andarivel colocarse, repudiando al imperialismo y a las maniobras intervencionistas de la Alianza atlántica. Hablamos con Nines Maestro de cómo ella está visualizando esta confrontación desde un país como España, que como el resto de la Unión Europea se vuelve a poner de rodillas ante la prepotencia estadounidense.

-El imperialismo de Estados Unidos viene subordinando a la Unión Europea en un proceso ininterrumpido desde que la OTAN se crea en el año 1949, seis años antes que la existencia del Pacto de Varsovia. Efectivamente el objetivo explícito de la existencia de la OTAN era enfrentar a la Unión Soviética pero también subordinar a la Unión Europea e impedir que pudiera establecerse algún tipo de alianza, independientemente de la ideología de la Unión Soviética, con Rusia y en  aquel momento con sus países satélites. Es decir, se crea una alianza cuya propia existencia niega la soberanía militar de todos y cada uno de los países de la Unión Europea.

– En el Estado español se votó en un momento contra la entrada a la OTAN, pero luego Felipe González y su partido borraron con el codo lo que escribieron con la mano…

El Estado español, desde el año 1982 forma parte de la estructura militar de la Alianza, después de un referéndum en el cual las condiciones de por sí se han incumplido absolutamente. Recuerdo que España no solamente está formando parte de la estructura militar sino que incluso un dirigente del propio Psoe, como Javier Solana, fue Secretario general de la OTAN ni más ni menos que durante la guerra de destrucción y estallido provocado de la República Federal de Yugoslavia. Las otras condiciones del referéndum como la No instalación de armas nucleares también fue desechada mediante los convenios bilaterales con Estados Unidos, por los cuales España renuncia a preguntar si los barcos, los aviones que cruzan sus cielos o las propias bases militares norteamericanas albergan armas o no nucleares. Por otro lado, como es bien evidente, la presencia militar en bases de Estados Unidos en suelos del Estado  español no ha hecho más que crecer.

Este gobierno que se autoproclama como el más progresista de la historia está jugando uno de los papeles más indignos, compitiendo con el gobierno de  (José María) Aznar y el trío de las Azores (George W. Busch, Tony Blair y el ex mandatario español) cuando la invasión de Yugoslavia, es decir el Estado español está yendo incluso más lejos que otros países de la Unión Europea a la hora de apoyar la ofensiva de la OTAN contra la Federación Rusa. No solamente eso, sino que el gobierno del Psoe junto con Unidas Podemos prepara la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Madrid a finales de junio de este mismo año y se han sucedido declaraciones de los dirigentes, incluidos los del Partido Comunista de España y de su secretario general Enrique De Santiago, asegurando que España va a cumplir sus compromisos con la OTAN y están colaborando en todas y cada una de las decisiones del gobierno.

Curiosamente después de que en el último congreso del Partido Comunista se aprobara la salida de la OTAN y el desmantelamiento de las bases, en una muestra bien explícita y clara de para qué sirven los congresos de un partido como el comunista, y como sus dirigentes pisotean todos los acuerdos de esos congresos y desde luego los intereses legítimos de los pueblos del estado español. Esto es así, teniendo en cuenta como ha ocurrido en todas las guerras anteriores, las bases norteamericanas y de la OTAN son territorio extranjero y pueden ser objetivo militar de los países que son atacados por parte de la OTAN. Esa sensación terrible es la que tenemos la gente comunista y de izquierdas, de tener gobiernos tan indignos como los del Psoe o del partido Popular.

-Es previsible que desde las bases de la izquierda que no se vende a la OTAN empiece a haber reacción frente a los planteos sumisos de los dirigentes.

-Hay que decir que se están organizando plataformas y comités en diferentes pueblos del estado español y también en Madrid en contra de esa cumbre de la OTAN pidiendo la salida inmediata de España de la Alianza y el desmantelamiento de las bases, la no participación del ejército español en el ataque a ningún país y denunciando al gobierno que está preparando esa cumbre de la OTAN en la que además está prevista la incorporación de Ucrania a la OTAN.

Convengamos que esto hace acordar cuando Bush ordenó atacar e invadir Irak y surgió una histeria patriotera en los Estados Unidos que se desparramó por el mundo, donde se colocó en el blanco a  Saddam Hussein, él era el “enemigo” a abatir, y la OTAN eran los “buenos de la película” para Occidente. Esta histeria se está repitiendo ahora y el Comité Olímpico decide que ningún deportista ruso puede competir, o la FIFA elimina al equipo ruso de fútbol del mundial de Qatar, o la censura de esta dictadura mundial prohibe RT y Sputnik. Hay una “ola” macartista como nunca se había visto, acompañada por los medios de comunicación. Pero en tu análisis has marcado un hecho muy interesante que es el papel lamentable que está jugando cierta izquierda, que incluye desde partidos comunistas, trotskistas y también intelectuales bienpensantes del “progresismo” que cuando llega la hora de ponerse de un lado siempre se ponen en el medio o del lado contrario. ¿Cómo crees que va a evolucionar esto en la medida que la OTAN siga avanzando? . Está claro que la OTAN quiere y necesita desestabilizar Rusia para después ir por China. ¿Cómo crees que va a reaccionar la población que ahora, en su gran mayoría, está cloroformada frente a estos acontecimientos?

-El momento es complicado, lo que has dicho es exactamente así: partidos comunistas, ONGs, y otras organizaciones de la izquierda están como siempre situándose del lado del imperialismo, porque lo que  por aquí se llama “ninis”, es decir, lo que ha sucedido en cualquier ataque a cualquier país, es la demonización del líder correspondiente. Se hablaba en un momento de “ni Bush ni Saddam”, “ni OTAN, ni Milosevic”,  “ni OTAN ni Gadafi”,  demonizando a Bashar Al Assad en el caso de Siria, etc. En realidad, es un intento de equiparar al agresor con el agredido. Además, con las mentiras mediáticas, que es muy importante recordarlas: cuando se justificó la invasión de Irak, era porque tenían armas inexistentes de destrucción masiva y se utilizó la imagen de un cormorán lleno de petróleo agonizando en una playa para demostrar que Saddam Hussein era terrorista, o las miles de imágenes que no existieron. Está el caso del relato de la que luego se demostró que era la hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos, una adolescente llorando porque los recién nacidos habían sido arrancados de las incubadoras, y claramente era un relato construido. O los bombardeos atribuidos a Gadafi que se decía que estaba bombardeando a su propio pueblos. Es decir se construyen todas esas mentiras mediáticas, y estas animan la posición de algunas organizaciones de izquierda que se suben al carro del “No a la guerra”, acusando a Rusia de la Invasión de Ucrania, en un intento de blanquear los ataques del imperialismo que supone Ucrania en relación con Rusia y con otros países de la zona. También quería señalar cuando preguntabas cuál será la reacción de la población, que  muchas veces recuerdo esa máxima de que la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes, y que los medios de comunicación en poder de las oligarquías multinacionales colaboran a conformar esas supuestas opiniones  públicas.

-Lo real es que con posiciones obsecuentes pro-yanquis como las que se dan en Europa, las consecuencias se sentirán pronto sobre las poblaciones de cada país.

-En Europa, las consecuencias muestran a EE.UU. y la Unión Europea imponiendo sanciones a Rusia, y quienes las pagan son los pueblos de la UE. En concreto, con la prohibición de exportaciones a Rusia están reaccionando multitudes de pequeñas empresas que ven sus negocios arruinados por la imposibilidad de exportar diferentes productos agrícolas a Rusia, y no digamos nada en una situación de crisis bestial como la que vivimos la cancelación de compra de gas a Rusia. Ese es el negocio más grande de Estados Unidos porque el gasoducto que debía traer directamente gas ruso a Alemania y al resto de la Unión Europea, era un gas un 30% o un 40% más barato que el que se compra a Estados Unidos, producto del fracking, y además de mucha mayor calidad porque el otro está lleno de impurezas. En estos momentos puedo decir que familias modestas, no solamente las más pobres, ya no están pudiendo usar la luz para calentarse o usar la luz cuando se va el sol, cuando lleguen las repercusiones económicas, comprobaremos que las sanciones de Estados Unidos contra Rusia las pagamos los pueblos de la Unión Europea. Por eso, al principio señalaba como en la propia existencia de la OTAN, más allá del enfrentamiento con la comunista Unión Soviética, el objetivo fundamental es subordinar a la Unión Europea a sus intereses pagando directamente las consecuencias porque la relación geográfica de la Unión Europea con Rusia es mucho mayor a la que pueda tener Estados Unidos o Gran Bretaña que son los grandes instigadores de la ofensiva de la OTAN. Claro, el objetivo de Gran Bretaña y actualmente de EEUU es impedir la Alianza natural entre países que están muy cercanos y por lo tanto tienden a establecer relaciones comerciales de compra y venta de sus productos. Pienso que es importante que la denuncia del imperialismo de EEUU que da patadas a Rusia en la espalda de los pueblos de Unión Europea está muy presente. Por ejemplo, cuando la Unión Europea en la crisis anterior impuso sanciones a Rusia, los agricultores de algunos países ponían montañas de melocotones u otros productos que no ponían exportar a Rusia, quemaban banderas de la Unión Europea y no eran de izquierda ni comunistas sino agricultores que veían que estaban acabando con sus posibilidades económicas. Es decir, eso en una situación de crisis económica bestial, objetivamente todas las medidas impuestas por la pandemia, la digitalización, el acabar con la pequeña y mediana empresa, pone la situación de millones de trabajadorxs en una situación terrible.  Sin dudarlo, las sanciones a Rusia van a ser pagadas por nuestros pueblos y colocarán en contradicciones muy fuertes, no ideológicas sino económicas y de posibilidades de intercambio comerciales, a mucha gente.

-Putin antes de atacar finalmente a quienes considera enemigos de la seguridad rusa ha tenido una paciencia sin límites,  trató en las reuniones de Minsk de lograr acuerdos para evitar esto que está pasando ahora, hasta que finalmente reconoció la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, que fueron los que pusieron el cuerpo en todo estos años. De allí que Putin ponga como prioritarios varios puntos por los cuales retirará a sus soldados de Ucrania. Dos de ellos son los que apuntó al principio de la operación defensiva:  desmilitarización y desnazificación. Hay muchos en el mundo que ignoran que está ocurriendo en Ucrania cuando se dice eso de que hay nazis y un gobierno que los auspicia. Hablanos de ese tema que debería preocupar a Europa, en vez que muy livianamente se alinien detrás de la OTAN.

Realmente la presencia nazi en Ucrania se ha mantenido muy fuerte, organizada y armada después de la Segunda Guerra Mundial. Son exactamente los mismos símbolos y herederos de los nazis, eso no significa que tengan ideología nazi. Espero que las personas que nos lean o escuchen recuerden lo que fue la ofensiva nazi en Ucrania, Rusia, Bielorrusia y las naciones que entonces formaban el bloque de la Unión Soviética. Fue un genocidio, en exterminio en que la masacre fue sistemática y arrolladora contra los pueblos, no era contra gente armada, no eran luchas y enfrentamientos militares sino que fueron asesinados en masa, que fueron los que dieron el balance total de los 27 millones de muertos de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría población civil. Los pueblos de Bielorrusia, Rusia y Ucrania tienen muy presente que quiere decir “nazis”, son asesinos en serie que exterminan también a poblaciones enteras, a  homosexuales, negros, gitanos, judíos y que tiene contenidos de limpieza étnica, Esto incluye el exterminio de los judíos en la Segunda Guerra mundial que está llevando a que dentro del propio Israel está habiendo manifestaciones en contra del apoyo de Israel a los nazis ucranianos. Pero claro, todo este proceso ha tenido como núcleo fundamental al Donbass, a Lugansk y Donetsk. Se inicia con un golpe de estado fabricado desde la Unión Europea y EEUU en 2014, un golpe de estado penetrado hasta la médula por las organizaciones nazis que ocupan puestos destacados en el ejército y policía, en la que están integrado los batallones nazis. Hay que recordar que también se dio la matanza de trabajadores, aprovechando que en los pueblos de la ex Unión Soviética y Ucrania la manifestación del 1 de mayo se sucede en una serie de actividades y festejos que culminan el 9 de mayo que es el aniversario de la entrada del ejército rojo en Berlín. Había una manifestación de trabajadores que fueron quemados vivos en la Casa de Sindicatos de Odessa, dejando un saldo de 50 muertes y más de 150 desaparecidos. Hay una imagen que por su potencia da idea de la crueldad de esta gente y hay un artículo que ha firmado un compañero que formó parte del batallón de brigadas Internacionales al Donbass, el artículo se llama «la hipocresía del no a la guerra llega tarde» y se reproduce una imagen terrible de una mujer joven embarazada doblada sobre una mesa, que ha sido estrangulada con un cable de teléfono cuando entraron a quemar a quienes quedaban vivos en la Casa de los Sindicatos. Creo que cuando el gobierno ruso toma la decisión de reconocer a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk lo hace en última instancia, cuando se escuchan en Moscú las declaraciones del gobierno de Ucrania que se disponía a invadir Crimea, que pedían no solo la entrada de Ucrania en la OTAN sino la instalación del subsuelo de armas nucleares e incluso la instalación en Odessa de laboratorios de guerra biológica de la OTAN. Cuando el gobierno ruso toma la decisión de proteger a las Repúblicas Populares accediendo  a su petición de ayuda y la desnazificación de Ucrania, está simplemente adelantándose a lo que sin ninguna duda estaba en marcha por parte de EEUU, la Unión Europea y el gobierno títere de Ucrania. Un presidente, Zelenski, que desde luego con todo este escenario es imposible decir que responde a los intereses de su propio pueblo, sino que es el resultado de una presencia nazi que pretende llevar a cabo, o pretendía, el genocidio de la población de habla y cultura rusa junto con todas las minorías étnicas que obstaculizaban la limpieza patriótica de los nazis ucranianos. Ucrania es un títere de la Unión Europea y de EEUU, y en definitiva de la OTAN.

-¿Ves perspectivas que frente a esta situación Rusia se incline más hacia China y junto como otros países, como Bielorusia, Irán y quizás la India apunten a armar un bloque frente a este otro tan agresivo, que conforman los adherentes a la OTAN?

-Es una tradición histórica en Rusia, desde antes de la Revolución, durante y después, el acercamiento a China. Rusia es un país euroasiático y hay una tendencia a la alianza o estrechamiento de los lazos culturales económicos, etc con Europa y otra tendencia que se vuelve hacia Asia y China fundamentalmente.

Creo que todo el proceso de sanciones y de escalada militar en torno a todas las fronteras de Rusia. desde el Báltico hasta el mar Negro, cercadas por la OTAN, llevan inevitablemente, como le pasa a Irán y otros países, a buscar alianzas frente al imperialismo más agresivo que amenaza a los pueblos, Esas alianzas son comerciales y energéticas, de todo tipo de productos. Ahora  se ven intensificadas por las propias sanciones buscando los intercambios comerciales en monedas propias de sus países y abandonando progresivamente el dólar y obviamente estableciendo alianza militares. Las declaraciones del gobierno chino diciendo que ante cualquier agresión a Rusia, China respondería, aunque China está también cercada. El cerco de EEUU y la OTAN se da en el mar de China, y exacerban a los propios movimientos y conflictos interiores que pueda tener China, están llevando a una coincidencia de intereses y a la conformación de bloques que inevitablemente van a confrontar y confrontan con una OTAN que a medida que la decadencia económica, sobre todo de los sectores productivos, se hace más intensa hay quienes hablan de guerra civil en EEUU. Es decir, la situación de pobreza masiva en muchos sectores es insostenible,  y ah vaí una evidencia: todas las multinacionales de la digitalización, como Google, Apple, Microsoft, Facebook etc, han ido en decrimento de la propia estructura productiva de EEUU y otros países, y está provocando tensiones internas y llevan a pronosticar una pérdida de las elecciones por parte de los demócratas. Esos supuestos progresistas demócratas que como  la historia nos ha demostrado, están controlados por los grandes poderes económicos y por el complejo militar nuclear, pero sin dudas son los gobiernos demócratas los que han sido más agresivos en relación con las invasiones de países, golpes de estado, bloqueos, etc.



Pensamiento crítico. Bandera de 

guerra

Por Jorge Elbaum*, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.

El reordenamiento del tablero de seguridad global y los escenarios futuros

Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.
“Babi Yar”, Yevgueni Yevtushenko

Analizar un conflicto en su etapa bélica contiene el riesgo de sucumbir ante interpretaciones variadas. Las pérdidas de vidas, los refugiados y la destrucción nunca son la expresión de lo humanamente deseable, sino de la ferocidad más brutal. La guerra es la manifestación de la crueldad y la máxima manifestación de la barbarie humana. Es el fracaso de la política y de la diplomacia, entendidas como procedimiento para alcanzar acuerdos, lograr consensos o administrar las divergencias. Ningún análisis ni interpretación puede hacer caso omiso del padecimiento que supone la guerra. Menos aún si la sufren civiles e incluyen amenazas de conflagración nuclear.

Hecha esta afirmación, aparece como imprescindible el cuestionamiento de todas las guerras, y no sólo de aquellas que son disfuncionales a los intereses de la lógica neoliberal. Se deben repudiar, con el mismo ímpetu, todas las invasiones y los bombardeos a poblaciones indefensas. Eso implica condenar las sistemáticas invisibilizaciones de crímenes contra la humanidad que se omiten en las grandes usinas de la comunicación corporativa. Los conflictos bélicos no se desautorizan ni se conmutan por equivalencias o cuantificaciones de víctimas.

Las operaciones militares que se llevan a cabo, en forma recurrente, sobre Yemen, Somalia y Siria tienen el mismo status de crueldad que lo que sucede en Ucrania, aunque los damnificados tengan distintas religiones o color de piel.

Todas las ocupaciones territoriales son condenables. Incluyo aquellas que han sido naturalizadas por el silencio de la costumbre mediática: Malvinas, Gibraltar, Guantánamo (Cuba), Cisjordania (en Palestina), Irak y Libia son algunos de los territorios soberanos que permanecen en ese status sin que las declaraciones de las Naciones Unidas hagan mella en la lógica colonial que las perpetúa. La violación de la soberanía es absolutamente impugnable, pero no logra contar con la suficiente trascendencia cuando se inscribe en el doble rasero con el que se seleccionan los países perjudicados de acuerdo a su condición respecto a quienes asumen el lugar de ocupantes.

Esa doble vara jerarquiza hostilidades militares, generando una anomia que facilita y promueve los conflictos: autoriza a una parte del mundo a controlar a la otra con exclusividad. Impone la legitimación de una arquitectura internacional en la que determinados países –o imperios– gozan de prerrogativas de vasallaje excepcional. Este postulado –convertido en mantra de Occidente– es el que impulsa a terceros países a no perder sus ventajas estratégicas en la arena internacional.

En marzo de 2021, apenas dos meses después de haber asumido, Joe Biden calificó a su par ruso, Vladimir Putin, como un asesino y al líder chino Xi Jinping como un matón. Pocos días antes de esas empáticas declaraciones, el primer mandatario norteamericano presentó, junto a la vicepresidenta Kamala Harris y al secretario de Estado Antony Blinken, la nueva Guía Estratégica Provisional de Seguridad Nacional. Ese documento, que califica a Rusia como una potencia desestabilizadora, se compromete a que “países como China y Rusia rindan cuentas” ante la coalición hegemonizada desde Washington.

Cuando la tragedia de la guerra haya terminado, el mundo ya no será igual que antes. El resultado de la intervención militar de Moscú en Ucrania producirá –cualquiera sea su desenlace– una modificación en la estructura de seguridad internacional. Las últimas tres décadas fueron premeditadas por Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski ​como la expresión de una victoria neoliberal, asentada en las reglas impuestas por el supremacismo de la pax americana. Durante este periodo, la Unión Europea insinuó la intención de conformar un espacio de cooperación continental con autonomía relativa de Washington. Moscú se ofreció a integrarlo, pero las tratativas fueron obstaculizadas y saboteadas por el Departamento de Estado.

Si hablamos de nazis

Stepan Bandera con su uniforme de las SS  y el monumento que se le erigió en  Ternopil, Ucrania, en 2015.

La guerra en Ucrania es inescindible de los cambios que se observan en el tablero internacional en el último decenio. El trumpismo incrementó los ataques a China y el gigante asiático respondió afianzando sus vínculos con Rusia. En forma paralela, Moscú fue reconstruyendo las capacidades estatales y el poderío bélico de un país que había quedado devastado luego de la implosión de la Unión Soviética. En solo veinte años, la Federación Rusa se reconstruyó y logró otorgarle un nuevo sentido nacional a una sociedad compleja, diversa y multicultural, en la que conviven 37 lenguas en veinte millones de kilómetros cuadrados. Para evitar la desintegración de la Federación, consolidó una alianza espiritual con la Iglesia Ortodoxa Rusa –que explica el cuestionable posicionamiento de Putin en relación a las disidencias sexuales– y luego fortaleció a las Fuerzas Armadas.

En forma simultánea, la Federación Rusa intentó que Europa y Estados Unidos le reconocieran el lugar de potencia recuperado. Dicho propósito fue en vano: la concepción unipolar del Consenso de Washington no solo rechazó su pedido, sino que le exigió reformas estructurales –privatizaciones y restricciones del poder estatal– que impugnaban las estrategias de recuperación del espíritu nacional ruso. Mientras se recuperaba la unidad nacional, la desvalorización de la OTAN fue asumida al interior de las fuerzas políticas rusas como una indudable forma de desprecio. Putin tendió la mano y sus potenciales socios europeos se mostraron, incluso, asqueados. A continuación se reinstaló la rusofobia de la Guerra Fría y se insistió en negarle el lugar de potencia global, ratificando la validez de un tablero internacional unilateralizado.

Washington intentó de variadas formas impedir el resurgimiento del espíritu nacional ruso. Con ese objetivo, no tuvo empacho en financiar a los sectores nacionalistas ucranianos que se constituyeron en aliados de la Alemania nazi y que hoy son homenajeados en Kiev. Según consenso de los analistas del Pentágono, toda convicción nacional profunda puede devenir en una peligrosa ambición de autonomía soberana. Y eso no parece ser compatible con el globalismo neoliberal que exige Estados débiles, con la excepción de Estados Unidos.

En 2010, el Presidente ucraniano Viktor Yushchenko otorgó al colaboracionista nazi Stepan Bandera el premio Héroe de Ucrania. Luego de la invasión a la URSS de 1941, Alemania reclutó a líderes nacionalistas ucranianos para enfrentar a los partisanos y al Ejército Rojo. Uno de ellos fue Bandera, máximo referente de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), responsable directo del pogrom de Lviv (Lvov) en el que civiles asesinaron durante tres jornadas a 300 comunistas y 4.000 judíos con machetes, barras de metal y pistolas, bajo acusación de ser fieles a los soviéticos. Bandera fue detenido posteriormente por las fuerzas alemanas por promover la independencia de Ucrania, pero fue liberado tiempo después para ser integrado a las SS, encargadas de cumplimentar la Solución Final en el oeste de la URSS.

El sucesor de Yuschenko, Viktor Yanukovich, revocó oficialmente el premio a Bandera, pero el Parlamento ucraniano volvió a insistir con otorgarle la distinción post mortem en 2018 y 2019. El último de esos intentos fue defendido por Servant of the People, el partido político del actual Presidente Volodymyr Zelensky. El 1° de enero de 2022, varias organizaciones nacionalistas ucranianas, con aval gubernamental y repudio de los ruso-hablantes, lideraron marchas masivas a través de Kiev en celebración de Bandera.

En 2019, el Ayuntamiento de Kiev cambió el nombre de una calle de la ciudad en honor a Ivan Pavlenko, otro de los dirigentes del OUN, que se desempeñó como oficial del 109° Batallón Schutzmannschaft, responsable de la ejecución de miles de judíos, gitanos e integrantes del Ejército Rojo. Gracias a su lealtad a las fuerzas de ocupación, fue galardonado como comandante del batallón de las SS, Khasevych. El encargado de justificar la nueva nominación de las calles fue el alcalde de la capital ucraniana, el ex boxeador Vitali Klitschko, quien en la actualidad sigue en el cargo.

El 10 de septiembre de 2021, Moscú anunció la finalización del gasoducto Nord Stream II –paralelo al Nord Stream I– situación que motivó el reinicio de las presiones de Washington contra la Unión Europea para la incorporación de Ucrania a la OTAN. La tubería de 1.224 kilómetros en el Mar Báltico implicó una inversión de 12.000 millones de dólares y proyectaba duplicar la exportación de Moscú a Alemania, sumando unos 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Además, permitía sustituir al ducto que atravesaba Ucrania por el que Moscú tributaba derechos de peaje. La finalización del proyecto supuso una dura derrota para Estados Unidos, que había intentado sabotear su construcción, impidiendo a empresas suizas colaborar en su ejecución.

En el proyecto de Washington y Bruselas sólo hay espacio para el hegemonismo occidental. Este es el motivo por el cual Rusia y China deben ser etiquetadas como el nuevo eje del mal. Los sucesos bélicos en Ucrania no son entendibles sin este novedoso triángulo de poder global. El gas que Rusia deja de exportar a Europa occidental se dirigirá a China a través de un gasoducto que atravesará Mongolia. China, por su parte, impulsará la Ruta de la Seda en Asia central a través de la Unión Económica Euroasiática, liderada por Moscú. Décadas atrás, esta alianza entre Rusia y China fue catalogada por Zbigniew Brzezinski como la “peor pesadilla de Estados Unidos”, ya que suponía la asociación entre el país más extenso del mundo, titular de un enorme arsenal nuclear y de recursos naturales inconmensurables, y la emergente superpotencia económica, tecnológica y comercial del sudeste asiático.

Armas en oferta

El gasto militar se incrementó en forma significativa durante la pandemia y prologó el actual escenario bélico.

Desde hace dos décadas, los análisis académicos rusos advierten que su seguridad como nación está en peligro ante la ofensiva atlantista. Esa es la razón por la que todos los partidos mayoritarios del parlamento ruso –incluso la oposición a Putin– avalaron el reconocimiento de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk en el Donbas y condenaron de forma enfática las incursiones de los paramilitares ucranianos portadores de simbología nazi durante los diez años que lleva la guerra civil localizada en el sur y el este ucraniano. A esas provocaciones se suman:

  1. el intento sistemático de menoscabar el resurgimiento nacional ruso,
  2. la extensión de la OTAN hacia sus fronteras,
  3. el financiamiento europeo de los sectores rusófobos y
  4. la propaganda desbocada que enardece la memoria de quienes perdieron en el siglo XX un 20% de su población a manos de la Wehrmacht y los Sonderkommando. Dos meses atrás, el jefe de la Marina alemana, vicealmirante Kay-Achim Schönbach, declaró que Rusia “quiere ser respetada (…) lo exige y probablemente se lo merece”. Fue obligado a renunciar pocos días después.

El 15 de septiembre de 2021, el Departamento de Estado norteamericano comunicó la conformación de la Alianza Estratégica AUKUS (sigla en inglés por Australia, United Kingdom y United States) para colaborar con Australia en la adquisición de submarinos nucleares a ser desplegados en la región del Indo-Pacífico. Cinco meses más tarde, el último 26 de febrero –pocos días antes de la invasión rusa a Ucrania– Beijing denunció a Washington por circundar el Estrecho de Taiwán con el destructor de misiles guiados USS Ralph Johnson. Con el propósito indisimulado de empujar a la Unión Europea a un enfrentamiento con Rusia, el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense de la región del Indo-Pacífico, Kurt Campbell, advirtió que “China está preparando una sorpresa estratégica ante la inacción de la OTAN frente a la agresión rusa a Ucrania”. En un entrenamiento dentro de Europa –sugieren analistas de Estados Unidos–, Washington permanecería indemne y podría reconstruir el Viejo Contente con un nuevo Plan Marshall.

Estados Unidos tiene desplegadas 700 bases militares repartidas en 80 países. En la última década buscó imponer un unívoco criterio geoestratégico: es el único país que puede invadir, bombardear o imponer gobiernos. Ese privilegio fue impuesto, incluso, contra Rusia, que vuelve a reclamar niveles de seguridad, influencia y proyección similares a los que se asignan a los otros grandes jugadores globales. Estados Unidos ha intervenido militarmente con y sin apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.

La cúspide de la gobernanza internacional no ha impedido los designios de Washington, y Rusia ha percibido que esa prerrogativa se ha naturalizado a expensas de su supervivencia. La OTAN y Estados Unidos explican el 60% del gasto militar mundial, mientras que Rusia apenas alcanza el 3%. Uno de los escenarios más probables, luego de la finalización de la intervención militar en Ucrania, supone la implantación de formas de “cooperación conflictiva” en las que Rusia y China participarán siempre y cuando se les reconozca su status de potencias globales.

Entre los dirigentes de la República Popular del Lugansk se difundió durante los últimos meses un relato sarcástico referido a lo que habían vivido los últimos años en la zona del Donbas: la narración refería a movilizaciones llevadas a cabo en un país limítrofe con Estados Unidos en el que los manifestantes portaban imágenes de Osama Bin Laden y amenazaban con instalar baterías misilísticas apuntando a Washington y New York. “Eso es lo que hicieron en Kiev. Con la salvedad de que, en vez de la imagen de Bin Laden, exhibían el retrato de Stepan Bandera frente a los descendientes de los 28 millones de asesinados en la Gran Guerra Patria de 1941- 1945”.

Bandera de guerra

El reordenamiento del tablero de seguridad global y los escenarios futuros

Por Jorge Elbaum Mar 6, 2022

Integrantes del Batallón Azov desfilando en Kiev en 2021

Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.
“Babi Yar”, Yevgueni Yevtushenko

Analizar un conflicto en su etapa bélica contiene el riesgo de sucumbir ante interpretaciones variadas. Las pérdidas de vidas, los refugiados y la destrucción nunca son la expresión de lo humanamente deseable, sino de la ferocidad más brutal. La guerra es la manifestación de la crueldad y la máxima manifestación de la barbarie humana. Es el fracaso de la política y de la diplomacia, entendidas como procedimiento para alcanzar acuerdos, lograr consensos o administrar las divergencias. Ningún análisis ni interpretación puede hacer caso omiso del padecimiento que supone la guerra. Menos aún si la sufren civiles e incluyen amenazas de conflagración nuclear.

Hecha esta afirmación, aparece como imprescindible el cuestionamiento de todas las guerras, y no sólo de aquellas que son disfuncionales a los intereses de la lógica neoliberal. Se deben repudiar, con el mismo ímpetu, todas las invasiones y los bombardeos a poblaciones indefensas. Eso implica condenar las sistemáticas invisibilizaciones de crímenes contra la humanidad que se omiten en las grandes usinas de la comunicación corporativa. Los conflictos bélicos no se desautorizan ni se conmutan por equivalencias o cuantificaciones de víctimas.

Las operaciones militares que se llevan a cabo, en forma recurrente, sobre Yemen, Somalia y Siria tienen el mismo status de crueldad que lo que sucede en Ucrania, aunque los damnificados tengan distintas religiones o color de piel.

Todas las ocupaciones territoriales son condenables. Incluyo aquellas que han sido naturalizadas por el silencio de la costumbre mediática: Malvinas, Gibraltar, Guantánamo (Cuba), Cisjordania (en Palestina), Irak y Libia son algunos de los territorios soberanos que permanecen en ese status sin que las declaraciones de las Naciones Unidas hagan mella en la lógica colonial que las perpetúa. La violación de la soberanía es absolutamente impugnable, pero no logra contar con la suficiente trascendencia cuando se inscribe en el doble rasero con el que se seleccionan los países perjudicados de acuerdo a su condición respecto a quienes asumen el lugar de ocupantes.

Esa doble vara jerarquiza hostilidades militares, generando una anomia que facilita y promueve los conflictos: autoriza a una parte del mundo a controlar a la otra con exclusividad. Impone la legitimación de una arquitectura internacional en la que determinados países –o imperios– gozan de prerrogativas de vasallaje excepcional. Este postulado –convertido en mantra de Occidente– es el que impulsa a terceros países a no perder sus ventajas estratégicas en la arena internacional.

En marzo de 2021, apenas dos meses después de haber asumido, Joe Biden calificó a su par ruso, Vladimir Putin, como un asesino y al líder chino Xi Jinping como un matón. Pocos días antes de esas empáticas declaraciones, el primer mandatario norteamericano presentó, junto a la vicepresidenta Kamala Harris y al secretario de Estado Antony Blinken, la nueva Guía Estratégica Provisional de Seguridad Nacional. Ese documento, que califica a Rusia como una potencia desestabilizadora, se compromete a que “países como China y Rusia rindan cuentas” ante la coalición hegemonizada desde Washington.

Cuando la tragedia de la guerra haya terminado, el mundo ya no será igual que antes. El resultado de la intervención militar de Moscú en Ucrania producirá –cualquiera sea su desenlace– una modificación en la estructura de seguridad internacional. Las últimas tres décadas fueron premeditadas por Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski ​como la expresión de una victoria neoliberal, asentada en las reglas impuestas por el supremacismo de la pax americana. Durante este periodo, la Unión Europea insinuó la intención de conformar un espacio de cooperación continental con autonomía relativa de Washington. Moscú se ofreció a integrarlo, pero las tratativas fueron obstaculizadas y saboteadas por el Departamento de Estado.

Si hablamos de nazis

Stepan Bandera con su uniforme de las SS  y el monumento que se le erigió en  Ternopil, Ucrania, en 2015.

La guerra en Ucrania es inescindible de los cambios que se observan en el tablero internacional en el último decenio. El trumpismo incrementó los ataques a China y el gigante asiático respondió afianzando sus vínculos con Rusia. En forma paralela, Moscú fue reconstruyendo las capacidades estatales y el poderío bélico de un país que había quedado devastado luego de la implosión de la Unión Soviética. En solo veinte años, la Federación Rusa se reconstruyó y logró otorgarle un nuevo sentido nacional a una sociedad compleja, diversa y multicultural, en la que conviven 37 lenguas en veinte millones de kilómetros cuadrados. Para evitar la desintegración de la Federación, consolidó una alianza espiritual con la Iglesia Ortodoxa Rusa –que explica el cuestionable posicionamiento de Putin en relación a las disidencias sexuales– y luego fortaleció a las Fuerzas Armadas.

En forma simultánea, la Federación Rusa intentó que Europa y Estados Unidos le reconocieran el lugar de potencia recuperado. Dicho propósito fue en vano: la concepción unipolar del Consenso de Washington no solo rechazó su pedido, sino que le exigió reformas estructurales –privatizaciones y restricciones del poder estatal– que impugnaban las estrategias de recuperación del espíritu nacional ruso. Mientras se recuperaba la unidad nacional, la desvalorización de la OTAN fue asumida al interior de las fuerzas políticas rusas como una indudable forma de desprecio. Putin tendió la mano y sus potenciales socios europeos se mostraron, incluso, asqueados. A continuación se reinstaló la rusofobia de la Guerra Fría y se insistió en negarle el lugar de potencia global, ratificando la validez de un tablero internacional unilateralizado.

Washington intentó de variadas formas impedir el resurgimiento del espíritu nacional ruso. Con ese objetivo, no tuvo empacho en financiar a los sectores nacionalistas ucranianos que se constituyeron en aliados de la Alemania nazi y que hoy son homenajeados en Kiev. Según consenso de los analistas del Pentágono, toda convicción nacional profunda puede devenir en una peligrosa ambición de autonomía soberana. Y eso no parece ser compatible con el globalismo neoliberal que exige Estados débiles, con la excepción de Estados Unidos.

En 2010, el Presidente ucraniano Viktor Yushchenko otorgó al colaboracionista nazi Stepan Bandera el premio Héroe de Ucrania. Luego de la invasión a la URSS de 1941, Alemania reclutó a líderes nacionalistas ucranianos para enfrentar a los partisanos y al Ejército Rojo. Uno de ellos fue Bandera, máximo referente de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), responsable directo del pogrom de Lviv (Lvov) en el que civiles asesinaron durante tres jornadas a 300 comunistas y 4.000 judíos con machetes, barras de metal y pistolas, bajo acusación de ser fieles a los soviéticos. Bandera fue detenido posteriormente por las fuerzas alemanas por promover la independencia de Ucrania, pero fue liberado tiempo después para ser integrado a las SS, encargadas de cumplimentar la Solución Final en el oeste de la URSS.

El sucesor de Yuschenko, Viktor Yanukovich, revocó oficialmente el premio a Bandera, pero el Parlamento ucraniano volvió a insistir con otorgarle la distinción post mortem en 2018 y 2019. El último de esos intentos fue defendido por Servant of the People, el partido político del actual Presidente Volodymyr Zelensky. El 1° de enero de 2022, varias organizaciones nacionalistas ucranianas, con aval gubernamental y repudio de los ruso-hablantes, lideraron marchas masivas a través de Kiev en celebración de Bandera.

En 2019, el Ayuntamiento de Kiev cambió el nombre de una calle de la ciudad en honor a Ivan Pavlenko, otro de los dirigentes del OUN, que se desempeñó como oficial del 109° Batallón Schutzmannschaft, responsable de la ejecución de miles de judíos, gitanos e integrantes del Ejército Rojo. Gracias a su lealtad a las fuerzas de ocupación, fue galardonado como comandante del batallón de las SS, Khasevych. El encargado de justificar la nueva nominación de las calles fue el alcalde de la capital ucraniana, el ex boxeador Vitali Klitschko, quien en la actualidad sigue en el cargo.

El 10 de septiembre de 2021, Moscú anunció la finalización del gasoducto Nord Stream II –paralelo al Nord Stream I– situación que motivó el reinicio de las presiones de Washington contra la Unión Europea para la incorporación de Ucrania a la OTAN. La tubería de 1.224 kilómetros en el Mar Báltico implicó una inversión de 12.000 millones de dólares y proyectaba duplicar la exportación de Moscú a Alemania, sumando unos 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Además, permitía sustituir al ducto que atravesaba Ucrania por el que Moscú tributaba derechos de peaje. La finalización del proyecto supuso una dura derrota para Estados Unidos, que había intentado sabotear su construcción, impidiendo a empresas suizas colaborar en su ejecución.

En el proyecto de Washington y Bruselas sólo hay espacio para el hegemonismo occidental. Este es el motivo por el cual Rusia y China deben ser etiquetadas como el nuevo eje del mal. Los sucesos bélicos en Ucrania no son entendibles sin este novedoso triángulo de poder global. El gas que Rusia deja de exportar a Europa occidental se dirigirá a China a través de un gasoducto que atravesará Mongolia. China, por su parte, impulsará la Ruta de la Seda en Asia central a través de la Unión Económica Euroasiática, liderada por Moscú. Décadas atrás, esta alianza entre Rusia y China fue catalogada por Zbigniew Brzezinski como la “peor pesadilla de Estados Unidos”, ya que suponía la asociación entre el país más extenso del mundo, titular de un enorme arsenal nuclear y de recursos naturales inconmensurables, y la emergente superpotencia económica, tecnológica y comercial del sudeste asiático.

Armas en oferta

El gasto militar se incrementó en forma significativa durante la pandemia y prologó el actual escenario bélico.

Desde hace dos décadas, los análisis académicos rusos advierten que su seguridad como nación está en peligro ante la ofensiva atlantista. Esa es la razón por la que todos los partidos mayoritarios del parlamento ruso –incluso la oposición a Putin– avalaron el reconocimiento de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk en el Donbas y condenaron de forma enfática las incursiones de los paramilitares ucranianos portadores de simbología nazi durante los diez años que lleva la guerra civil localizada en el sur y el este ucraniano. A esas provocaciones se suman:

  1. el intento sistemático de menoscabar el resurgimiento nacional ruso,
  2. la extensión de la OTAN hacia sus fronteras,
  3. el financiamiento europeo de los sectores rusófobos y
  4. la propaganda desbocada que enardece la memoria de quienes perdieron en el siglo XX un 20% de su población a manos de la Wehrmacht y los Sonderkommando. Dos meses atrás, el jefe de la Marina alemana, vicealmirante Kay-Achim Schönbach, declaró que Rusia “quiere ser respetada (…) lo exige y probablemente se lo merece”. Fue obligado a renunciar pocos días después.

El 15 de septiembre de 2021, el Departamento de Estado norteamericano comunicó la conformación de la Alianza Estratégica AUKUS (sigla en inglés por Australia, United Kingdom y United States) para colaborar con Australia en la adquisición de submarinos nucleares a ser desplegados en la región del Indo-Pacífico. Cinco meses más tarde, el último 26 de febrero –pocos días antes de la invasión rusa a Ucrania– Beijing denunció a Washington por circundar el Estrecho de Taiwán con el destructor de misiles guiados USS Ralph Johnson. Con el propósito indisimulado de empujar a la Unión Europea a un enfrentamiento con Rusia, el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense de la región del Indo-Pacífico, Kurt Campbell, advirtió que “China está preparando una sorpresa estratégica ante la inacción de la OTAN frente a la agresión rusa a Ucrania”. En un entrenamiento dentro de Europa –sugieren analistas de Estados Unidos–, Washington permanecería indemne y podría reconstruir el Viejo Contente con un nuevo Plan Marshall.

Estados Unidos tiene desplegadas 700 bases militares repartidas en 80 países. En la última década buscó imponer un unívoco criterio geoestratégico: es el único país que puede invadir, bombardear o imponer gobiernos. Ese privilegio fue impuesto, incluso, contra Rusia, que vuelve a reclamar niveles de seguridad, influencia y proyección similares a los que se asignan a los otros grandes jugadores globales. Estados Unidos ha intervenido militarmente con y sin apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.

La cúspide de la gobernanza internacional no ha impedido los designios de Washington, y Rusia ha percibido que esa prerrogativa se ha naturalizado a expensas de su supervivencia. La OTAN y Estados Unidos explican el 60% del gasto militar mundial, mientras que Rusia apenas alcanza el 3%. Uno de los escenarios más probables, luego de la finalización de la intervención militar en Ucrania, supone la implantación de formas de “cooperación conflictiva” en las que Rusia y China participarán siempre y cuando se les reconozca su status de potencias globales.

Entre los dirigentes de la República Popular del Lugansk se difundió durante los últimos meses un relato sarcástico referido a lo que habían vivido los últimos años en la zona del Donbas: la narración refería a movilizaciones llevadas a cabo en un país limítrofe con Estados Unidos en el que los manifestantes portaban imágenes de Osama Bin Laden y amenazaban con instalar baterías misilísticas apuntando a Washington y New York. “Eso es lo que hicieron en Kiev. Con la salvedad de que, en vez de la imagen de Bin Laden, exhibían el retrato de Stepan Bandera frente a los descendientes de los 28 millones de asesinados en la Gran Guerra Patria de 1941- 1945”.

*fuente: El Cohete a la luna




Pensamiento crítico. La Situación 

en Ucrania

Por Rodolfo Nadra*, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.

La verdad y la esperanza son dos desertores más en los medios de comunicación masiva e Internet. En el noveno día de la operación militar rusa (invasión si más gusta) en Ucrania, el mundo entero continúa conmovido –como en ningún otro conflicto bélico en las últimas décadas—por la virtual guerra desinformativa que ha puesto a las fake news en la cúspide de la sensibilidad colectiva.

Estados Unidos y Europa, en una medida sin precedentes, bloquearon toda información proveniente de medios rusos. Vladimir Putin respondió con la misma moneda y censuró algunas redes sociales y medios de Internet, en tanto dispuso por ley penas de prisión para quienes difundan noticias falsas del frente de operaciones en Ucrania. Si Occidente pregona entre sus nortes bregar por la libertad de expresión y contra la censura en Rusia, el impacto cayó curiosamente en las antípodas y produjo el efecto inverso: dos medios opositores que desde hace años reflejan sin tapujos las voces disidentes al gobierno de Putin –la cadena de televisión “Dozhd” y la emisora de radio “Eco de Moscú”— que abiertamente criticaban el envío de tropas a Ucrania, debieron suspender sus emisiones por las duras restricciones anunciadas.

La información y las imágenes que difunden aquí la mayoría de los medios, por ejemplo, no tiene nada que ver con lo que se publica en Rusia. No se trata de matices sino de un relato contradictoriamente esquizofrénico. Existen varios sitios en la web que se dedican a cotejar las noticias e imágenes y prueban que una gran cantidad son falsas, particularmente las que consumimos en Argentina acerca de los efectos del avance ruso sobre la población civil. Del otro lado no vi ni me dijeron, lo que no implica la afirmación de que no existan.Ya he explicado en anteriores entregas que la decisión rusa no fue inesperada y que fue precedida de múltiples advertencias para que la OTAN no siguiera avanzando y colocando misiles nucleares a pocos kilómetros de Moscú.

Estados Unidos, el conocido gendarme mundial avasallador y masacrador de pueblos, fingió estar distraído y desafió ridícula, casi en forma infantil y humillante, al orgullo y la seguridad nacional de una potencia nuclear que, a diferencia de la alianza militar que encabeza, no participa de ninguna y no había invadido ningún país desde que se convirtió en capitalista con la caída de la Unión Soviética. No voy a repetir lo dicho ni tampoco los orígenes y la realidad del aliento y crecimiento generalizado y a nivel institucional de las ideas nazis en Ucrania. Pues bien, el oso cascoteado despertó, desplegó sus garras y comenzó la tragedia. Porque la guerra es siempre una tragedia pero las responsabilidades no son para todos las mismas. Sin embargo, algunos conductores y periodistas “analistas” de café, lectores de solapas, nos asustan todos los días con algo nuevo que al siguiente se desmiente o se desvanece, mientras miran de soslayo a algunos profesionales honestos que desde sus paneles intentan sin éxito sacarlos del mundo de la ficción e introducirlos en el de las ideas y la lectura imparcial de la historia.

Dos de las simplificaciones más habituales: una, que Rusia se equivocó, no contó con la resistencia del pueblo ucraniano y ahora no sabe qué hacer, no tiene salida militarmente; la otra que está sola, que no resistirá las sanciones económicas y pronto su situación será insostenible. Veamos que dicen mis fuentes, en Rusia y en Ucrania. El que ilustra este texto es el mapa de ayer, 3 de marzo. La imagen en rojo del avance ruso es elocuente.

Hoy el grueso de los combates se desplazaron a la costa del Mar Negro, con centro principal en la ciudad y puerto de Odessa, para después tomar por tierra y agua el también estratégico de Mariúpol, sobre el Mar de Azov en el sureste, uno de los más importantes de Ucrania, debajo de las repúblicas –todavía bombardeadas, desde hace 8 años– del Donbass. El gran objetivo es hacerlo con el menor número de bajas –me señalan fuentes militares rusas– en soldados y civiles, ya que los batallones nacionalistas neonazis han minado las playas, los malecones, edificios históricos, el famoso Teatro de Odessa, mercados y los accesos a barrios y viviendas.

Hoy en Mariúpol, aseguran las mismas fuentes, volaron un edificio de varios pisos con todos los habitantes adentro. Bajo los escombros pueden estar más de 200 personas. En ese puerto estaba la más poderosa base naval de Ucrania, la que fue completamente destruida con misiles de alta precisión. La ciudad está cercada, no tomada por las tropas rusas (como puede verse en el azul y grisado del mapa) pero los batallones nazis tomaron los talleres de la acería AzovStal –la más grande de Ucrania– y los minaron con los trabajadores adentro. La flota rusa está enfrente, desplegada en el Mar de Azov, esperando que lleguen las fuerzas terrestres para desembarcar la infantería y en conjunto tomarla en una operación con el mínimo de bajas de ambos lados. Más hacia occidente del Mapa, ubicada entre el río Dniéster y la frontera oriental de Moldavia, se ve una franja roja que es la República de Prinestroia, un Estado decididamente proruso que se declaró independiente en setiembre de 1990 lo que generó una guerra, y es reconocida por muy pocos países. Yendo al occidente de Odessa hacia Prinestroia se cerrará el cerco y aislamiento económico que tiene en línea directa al norte a Kiev y Bielorrusia (de ahí viene la larga columna de blindados). La capital, me dicen, no es un objetivo inmediato por el costo en vidas y destrucción, en el que podría derivar, por su extensión en los suburbios y su contenido histórico que no quieren dañar.

Cabe recordar que en el primer ultimátum de Putin, en diciembre pasado, propuso que las infraestructuras de la OTAN regresaran a sus posiciones de 1997, cuando fue firmado el acuerdo global de esa alianza militar, supuestamente defensiva pero que siguió existiendo y se amplió (con 16 miembros una vez disuelto el Pacto de Varsovia) con Moscú. Los acuerdos jamás fueron cumplidos por la OTAN. Ahora, difícilmente una Rusia triunfante se baje de esa condición antes de abandonar Ucrania.

Por otra parte, el proceso de desnazificación llevará varios años. Si a Hitler –me dicen– le tomó 11 cambiar la cabeza del pueblo alemán hay que tener en cuenta que este proceso ya lleva más de 30 años en Ucrania. Las fuentes nos cuentan también que el alto mando ruso estaría confiando en formar la base de las futuras Fuerzas Armadas de Ucrania con las numerosas unidades militares que se van rindiendo, más los milicianos de las repúblicas del Donbass que tienen una experiencia de resistencia de 8 años. A esto se agrega que una cantidad todavía no determinada de los civiles que recibieron alguna de las 25.000 armas que se repartieron indiscriminada e irresponsablemente (a presos que liberaron) en Kiev se están organizando en contra de los neonazis y la ruso fobia.

¿A QUIÉN AHOGARÁN LAS SANCIONES?

En lo económico, Rusia dispuso que el rublo sea la divisa de reserva N° 1, en tanto que el sistema de pagos internacionales se manejará con el sistema SPSF para su trato con China, la mayoría de los países de Asia y todos los que no se adhieran a las sanciones, en reemplazo del SWIFT del que lo expulsaron las naciones occidentales. Del mismo modo, así como los Estados Unidos sólo respetan sus propias leyes, Putin anticipó que los organismos internacionales como las Cortes de Arbitraje pasan a la jurisdicción rusa. Como se informó más adelante, a partir de la clausura del puerto de Mariúpol sobre el Mar de Azov, la mayor siderúrgica de Ucrania ya cortó el suministro de acero a sus clientes europeos. Europa, además, tiene una tierra erosionada por siglos y no produce nada sin abonos. Pero la industria de ese sector ya está en jaque por el aumento del gas, situación que se agravará con las sanciones. En cambio Rusia, que les vende y acapara un tercio de la producción mundial, no tendrá problemas en colocar sus excedentes (petróleo, gas, trigo, metales, etc.) en China donde el comercio se hace en las respectivas monedas nacionales, yuanes y rublos. Pese a que China tiene múltiples intereses económicos cruzados con Estados Unidos y Europa (lo que explica la abstención cuando hay condenas) la alianza con Rusia hoy es inalterable y tiene un largo futuro. Pekín sabe que si Moscú fracasa los próximos son ellos y ni se acercan al poderío militar ruso.

Otro boomerang de las sanciones es el costo enorme para los europeos que implican sus vuelos a China o Japón, por ejemplo, al no poder atravesar el cielo ruso y tener que dar toda una vuelta por el Polo Norte. Estados Unidos, como siempre, no le importa y alienta la desesperación europea, pues ellos sólo no podrán aprovechar las escalas en el viejo continente, pero podrá hacerlo directo volando sobre el Pacífico Norte. Y una perlita para Macrón: a principio de los ’90, bajo la gestión de Boris Yeltsin, se desatendió la industria aeronáutica civil que era floreciente y ya ha comenzado a restablecerse con la fabricación de modernos aparatos. Pero por entonces el líder ruso mandó a comprar 520 Airbus franceses por el sistema de leasing, los que ahora no pueden salir de Rusia con el cielo cerrado. Putin suspendió los pagos y, en caso de que en el futuro puedan salir de Rusia ¿quién les va a comprar y a qué precio estos aviones que llevan décadas volando con miles de horas de vuelo encima?

Desde luego que no por mucho tiempo Europa podrá prescindir del gas, el petróleo, combustibles y lubricantes, uranio, metales raros, abonos, cereales, etc., etc., que tradicionalmente le compra a Rusia. Y por izquierda ya no les servirán los dólares a los que se sumen al boicot: tendrán que comprar la única divisa que reconoce Rusia, el rublo, con oro. De modo que las cosas no son tan lineales, ni tienen que ver sólo con los horrores y el dramatismo de una guerra entre buenos y malos como se plantea, en forma hollywoodense, en los medios de nuestro país y el llamado “Occidente”. Muy por el contrario, creo que asistimos, mal que nos pese, a una bisagra, punto crucial en la historia de la humanidad donde se marcha a un cambio inexorable en el orden mundial. Estemos atentos y no nos equivoquemos en nuestra visión y posiciones.



Se puede detener la operación militar 

si Kiev cumple con las condiciones 

de Rusia

Por Agencia Sputnik, Resumen Latinoamericano 7 de marzo de 2022.

© Sputnik / Konstantin Mijalchevski /

Síguenos enRusia comunicó a Ucrania que puede detener la operación especial en cualquier momento si Kiev cumple con las condiciones de Moscú, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

«A ellos [los ucranianos] se les dijo que todo esto podría detenerse en un momento», declaró Peskov citado por la agencia de noticias Reuters.Según el vocero, Ucrania debería modificar la Constitución y renunciar a las pretensiones de unirse a «cualquier bloque».Además, Peskov subrayó que Ucrania debería reconocer la península de Crimea como parte de Rusia y a las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk como Estados independientes.Crimea se independizó de Ucrania en marzo de 2014 ante el violento golpe de Estado que se produjo en Kiev y se adhirió de Rusia tras un referéndum en el que más del 96% de los votantes avaló la integración.Donetsk y Lugansk, territorios que se independizaron de Ucrania en mayo de 2014 y reconocidos por Rusia el 21 de febrero, pidieron asistencia militar a Moscú para frenar los bombardeos ucranianos que, según ambas Repúblicas, se intensificaron desde mediados de febrero.

Militares rusos - Sputnik Mundo, 1920, 07.03.2022



Paramilitares de la legión ucraniana 

para extranjeros llegan a sus posiciones

cerca de Kiev

Según las Fuerzas Armadas de Ucrania, entre ellos hay ciudadanos de «EE.UU., el Reino Unido, Suecia, Lituania, México e incluso la India».

Los primeros voluntarios extranjeros han ingresado en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania, según una foto publicada este lunes por las Fuerzas Terrestres del país.

Según afirman los militares ucranianos, los legionarios ya están «en las posiciones, en las afueras de Kiev». Entre ellos hay ciudadanos de «EE.UU., el Reino Unido, Suecia, Lituania, México e incluso la India».

La formación de la legión fue anunciada por el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, el 27 de febrero, 3 días después del inicio del operativo militar ruso en el país. Entonces, señaló que podían ingresar «todos los extranjeros que deseen unirse a la resistencia contra los ocupantes rusos y proteger la seguridad mundial».




Rusia ante la ONU: Se sigue 

impidiendo impide la evacuación de 

la población al territorio ruso para 

que no «revelen la verdad de las 

acciones de los radicales pro nazis»


RT /Resumen Latinoamericano, 7 de marzo de 2022.

Según el representante ruso ante la Organización, Vasili Nebenzia, Kiev emplea «amenazas, intimidaciones, chantaje, violencia física y el uso mortal de armas» contra los que quieran refugiarse en el país vecino.

El representante de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, acusó este lunes a Ucrania de tratar de restringir la salida de la población civil al territorio ruso.

«El régimen de Kiev, por todos los métodos disponibles y no, de cualquier manera, impide la salida de civiles y extranjeros que quieren ir a Rusia, porque temen que las personas, una vez libres, revelen la verdad sobre las acciones de los radicales ucranianos», aseveró el diplomático durante una sesión del Consejo de Seguridad de la Organización sobre la situación humanitaria en Ucrania.

«Se trata de amenazas, intimidaciones, chantaje, violencia física y el uso mortal de armas», afirmó Nebenzia. Citó como ejemplo la declaración del alcalde de la ciudad de Sumy, Alexánder Lysenko, quien aseguró este lunes que «ningún civil saldrá a Rusia y a los que traten de hacerlo les dispararán».

Rusia anuncia la apertura de los corredores humanitarios en Ucrania a partir de las 10:00 del 8 de marzo

Al mismo tiempo, el embajador señaló que las autoridades ucranianas «ignoran el hecho de la presencia de refugiados ucranianos en las regiones de Rusia». En total, al país euroasiático han llegado «más de 168.000 personas», entre ellas 5.550 en las últimas 24 horas, sostuvo Nebenzia. Asimismo, tachó de «absurdas» las solicitudes de las autoridades ucranianas sobre la evacuación de las zonas controladas por Rusia, afirmando que «ninguno de los habitantes de esos asentamientos ha manifestado su voluntad de marcharse».

Minutos antes, la Sede de Coordinación Interdepartamental rusa para la Respuesta Humanitaria en Ucrania informó que Rusia ha declarado un alto el fuego y está dispuesta a facilitar corredores humanitarios en Ucrania a partir de las 10:00 (hora de Moscú) de este martes.

En los últimos 3 días, Rusia abrió corredores humanitarios en varias ciudades ucranianas: Mariúpol, Volnovaja, Kiev, Járkov y Sumy. Sin embargo, desde el Ministerio de Defensa ruso denunciaron que hasta las 13:00 (hora local) de este lunes la parte ucraniana no ha cumplido ni una sola condición para el establecimiento de corredores humanitarios, mientras las unidades de nacionalistas no dejan salir del país a la población civil local ni a los ciudadanos extranjeros bajo la amenaza de violencia física.

Envio:RL

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