4 de octubre de 2022

BRASIL.

 

Lula convencido de vencer en la 

segunda vuelta ante un Bolsonaro 

que dio la sorpresa de acumular 

todavía muchos votos

Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 76 años, se impuso en una disputada primera vuelta de las elecciones de Brasil, con 48,43 % de los votos –en un escrutinio del 99,99 %–, y se medirá en el balotaje el 30 de octubre con el mandatario, Jair Bolsonaro, de 67 años, que registró un 43,2 % de los sufragios, mucho más de lo que vaticinaban los sondeos. 

La senadora del centroderechista Movimiento Democrático Brasileño (MDB), Simone Tebet, dio otra sorpresa al quedar en tercera posición (4,16 %), tras superar al centroizquierdista y exministro de Lula, Ciro Gomes (3,04 %). Ambos serán decisivos en la segunda vuelta y este domingo sacaron menos puntos de lo esperado, en beneficio de los dos candidatos principales, lo que muestra la extrema polarización que vive Brasil y augura una muy reñida segunda vuelta.

Los otros siete candidatos no alcanzaron entre todos el 1 %, mientras que la abstención se situó en el 20 %. Lula consiguió su máximo apoyo en las regiones norte y noreste del país, mientras que Bolsonaro dominó en la región centroeste, sur y sureste. 

«Algunas semanas turbulentas esperan a Brasil antes de la segunda vuelta el 30 de octubre. No importa quién gane la presidencia, el bolsonarismo estará muy vivo en el Congreso y el Senado. Si Lula gana, es probable que enfrente una feroz resistencia», escribió en Twitter el analista político Oliver Stuenkel.

El sociólogo y analista político André Takahashi cree que, en primer lugar, hace falta llevar a cabo un profundo análisis sobre el crecimiento de las fuerzas de la derecha y de la izquierda, al tiempo que subraya que ciertos partidos servirán de apoyo a Lula en la segunda ronda.

Asimismo, dijo que el nivel de abstención no cambiará en la siguiente vuelta de las elecciones. Quienes marcarán la diferencia serán los votantes de los candidatos que han quedado fuera de la lucha política en la primera ronda, señaló el experto.

Los brasileños también votaron para elegir a los 513 diputados, un tercio de los senadores, a los gobernadores, así como a cientos de diputados estatales y del Distrito Federal.

En los tres estados más poblados, Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, ganaron candidatos a gobernador aliados de Bolsonaro. En estos dos últimos, incluso en primera vuelta.

Bolsonaro empezó liderando el conteo hasta que, con 70 % del escrutinio, fue superado por Lula. No obstante, el mandatario ha sacado entre seis y siete puntos más de lo que apuntaban las encuestas y tiene ahora el reto de revertir los resultados, algo que no ha pasado desde la redemocratización.

«La elección más importante»

«Esta es la elección más importante», dijo esta mañana el patriarca de la izquierda brasileña al depositar su voto en Sao Bernado do Campo, en Sao Paulo. 

La victoria parcial de Lula en estos comicios sella su vuelta al ruedo político, tras el viacrucis que vivió cuando fue condenado por corrupción y encarcelado durante casi dos años, para después ser liberado en noviembre 2019 y recuperar sus derechos políticos.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) preparó entonces su sexta candidatura presidencial mientras la justicia le iba absolviendo en las casi 20 causas que tenía abiertas en su contra.

Tras conocer los resultados del escrutinio, Lula mostró su confianza en que ganará la segunda vuelta: «Esto para nosotros es solo una prórroga», sostuvo. «Para desgracia de alguno, tengo otras cuatro semanas para seguir haciendo campaña», agregó.

El exmandatario de Brasil consideró que su paso al balotaje demuestra el error que cometieron quienes le trataron «como a un ser humano fuera de la política», y constituye una «primera oportunidad de hacer un debate cara a cara» con Bolsonaro.

Bolsonaro también se pronunció tras conocer los resultados. En unas declaraciones a la prensa, el actual mandatario y candidato a la reelección admitió que veía una «voluntad de cambio» en Brasil a la luz de su derrota en primera vuelta.

¿Viraje regional?

Lula, un orador reposado y carismático que goza de prestigio internacional, es una figura central de la política brasileña desde hace 40 años. Con una infancia marcada por el hambre, el líder de izquierda fue obrero, dirigente sindical y dos veces presidente (2003-2010), con un fuerte énfasis en los programas sociales.

«Hace cuatro años no pude votar porque había sido víctima de una mentira en este país. Estaba detenido en la Policía Federal exactamente el día de las elecciones. Intenté que la urna fuera a la celda para poder votar, no la llevaron. Y cuatro años después, estoy aquí, votando con el reconocimiento de mi total libertad y con la posibilidad de volver a ser presidente de la República de este país, para intentar que este país vuelva a la normalidad», aseguró tras votar este domingo.

Una eventual victoria de Lula en segunda vuelta consolidaría el giro progresista en América Latina. 

«Vamos a ganar las elecciones»: Lula se apresta a una intensa campaña de cara al duro balotaje contra Bolsonaro en Brasil

El histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT) irá a segunda vuelta con el actual mandatario brasileño.

El exmandatario de Brasil y candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, se pronunció este domingo tras los históricos y polarizados comicios en Brasil, en los que se impuso con 48,42 % de los votos, y aseguró que «la lucha continúa» y que estas cuatro semanas hasta el balotaje, del 30 de octubre, es «solo una prórroga».

«Siempre pensé que íbamos a ganar estas elecciones y quiero deciros que vamos a ganarlas (…) esto para nosotros es solo una prórroga», dijo Lula, quien recordó que hace cuatro años le trataron «como a un ser humano fuera de la política». 

«Para desgracia de alguno, tengo otras cuatro semanas para seguir haciendo campaña (…) va a ser la primera oportunidad de hacer un debate cara a cara con el presidente. Es una oportunidad que el pueblo brasileño me da», afirmó.

Y continuó: «La lucha continúa. Esperamos contar con el apoyo y la solidaridad de cada uno de vosotros».

El líder del PT informó que después de sus declaraciones se dirigiría a la Avenida Paulista, la principal arteria de Sao Paulo y donde están concentrados sus seguidores, para «hablar con el pueblo».

Con un escrutinio del 99,97 % de los votos, las autoridades electorales determinaron que Lula y el actual mandatario de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, se enfrentarán en el balotaje del próximo 30 de octubre.

Bolsonaro registró un 43,2 % de los sufragios, mucho más de lo que vaticinaban los sondeos, lo que augura una disputada segunda vuelta.

Lula, un orador reposado y carismático que goza de prestigio internacional, es una figura central de la política brasileña desde hace 40 años. Con una infancia marcada por el hambre, el líder de izquierda fue obrero, dirigente sindical y dos veces presidente (2003-2010), con un fuerte énfasis en los programas sociales.

Bolsonaro reconoce que hay «una voluntad de cambio» en Brasil tras los resultados de la primera vuelta

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, candidato a la reelección, reconoció que ve en el resultado de los comicios de este domingo, «una voluntad de cambio por parte de la población».

«Entiendo que hay voluntad da cambio por parte de la población, pero hay ciertos cambios que pueden ser a peor», comentó en una rueda de prensa tras conocerse los resultados, en la que se mostró confiando en la segunda vuelta dentro de cuatro semanas y dispuesto a «hacer buenas alianzas para ganar».

Aunque el mandatario salió derrotado en la primera vuelta de las elecciones frente al candidato izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo su pase al balotaje del próximo 30 de octubre tras alcanzar el 43,20% de los votos.

«Vencimos la mentira»

Bolsonaro justificó los resultados por el impacto de la inflación en el país motivo por el cual «el pueblo brasileño sintió el aumento de los productos».

El mandatario evitó responder a la pregunta de si confiaba el resultado de las urnas electrónicas. El gran temor de estos comicios, considerados lo más polarizados de la historia de Brasil, era que se produjeran incidentes tras los resultados, en vista de la agresiva campaña de descrédito del sistema de voto electrónico, sin prueba alguna, que ha promovido Bolsonaro. 

Del mismo modo, durante la rueda de prensa, el presidente lanzó varias críticas a los institutos que realizan los sondeos electorales. «Vencimos la mentira. Estaban diciendo que Lula alcanzaba más de 50 %», destacó.

Las declaraciones del mandatario se producen a la luz de los resultados, ya que el ultraderechista registró un 43,20 % de los sufragios, mucho más de lo que vaticinaban los sondeos, lo que augura una disputada segunda vuelta.




Multitudinario festejo por Lula en 

Salvador, donde el candidato del 

PT ganó con el 70% de los votos

Por Alejandra Rossi, Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

Mujeres, hombres y muchos niños gritaron y se abrazaron mucho más que si hubiera sido un gol de Neymar, en la capital del estado brasileño en el cual Lula obtuvo el 69,67% de los votos a presidente contra el 24,35% que obtuvo Bolsonaro, su principal contrincante.

Cuando a las 20 en la pantalla gigante instalada en la plaza Santana, en la ciudad de Salvador de Bahía, apareció el porcentaje del expresidente y candidato a volver a serlo, Luiz Inácio Lula da Silva, superando por primera vez al actual mandatario y aspirante a la reelección, Jair Bolsonaro, la alegría de los bahianos fue desbordante.

Mujeres, hombres y muchos niños gritaron y se abrazaron mucho más que si hubiera sido un gol de Neymar, en la capital del estado brasileño en el cual Lula obtuvo el 69,67% de los votos a presidente contra el 24,35% que obtuvo Bolsonaro, su principal contrincante.

«Es la única esperanza que tenemos. Lula es una persona que vino de abajo, que sabe lo que es el trabajo, que sabe lo que es el hambre, la pobreza, sabe lo que es luchar y nosotros nordestinos bien que sabemos de eso», relató con lágrimas en los ojos, Glaucia, maestra hoy jubilada que estaba con su hija y su nieta, mirando atentamente las pantallas.

Aquí no sólo se seguía con expectativa la elección nacional sino también la elección a gobernador. Las encuestas esta vez erraron por lejos. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) arrasó. Con un 49,24% de los votos contra los del ex alcalde de Salvador, Antonio Carlos Magalhães Neto, 40,93%, fue la mayor felicidad para los presentes. Si bien también irán a un segundo turno para definir el próximo gobierno, la sensación de triunfo fue festejada con litros de cerveza en todas las mesas.

«Vamos a ver qué dicen ahora los paulistas», era el comentario generalizado recordando que en la elección de 2018 las redes sociales se llenaron de comentarios racistas diciendo que separar el Nordeste sería lo mejor para el Brasil.

Foto AFP
Foto: AFP.

Hoy las publicaciones se revirtieron. Felipe Neto, influencer con más de 16 millones de seguidores que apoyó a Lula, suplicaba a las 18.30 horas: «Nordeste, salve o Brasil».

«Yo vine con la esperanza de ver ganar a Lula en el primer turno para sacar a Brasil de las garras de Bolsonaro, para acabar con esos presupuestos secretos, con el desmonte del Amazonas, de decir adiós a ese ser que se rió de la muerte de muchos brasileños, que se burló de las vacunas, del Covid», comentó Ramón (24 años), un joven del municipio de Rafael Jambeiro, con unos 25.000 habitantes del interior de Bahía.

Sin embargo, dijo a Télam que continuará luchando: «Quien vive en el Nordeste sabe lo que fue, en los anteriores gobiernos de Lula y Dilma (Rousseff), la llegada de la luz eléctrica en la zona rural, los programas de cisterna de agua, el desenvolvimiento agrícola. Aquí usted planta este año lo que va a comer en el próximo. Vida de lucha, de eso sí que sabemos», concluyó sonriendo ante esta agencia.

Alrededor de las 21.30 horas la euforia ya había dado paso a la charla sobre las próximas acciones para garantizar la victoria de Lula en el segundo turno.

Fue en ese momento que llegó al lugar donde los petistas bahianos se reunieron con la electa diputada estatal Olivia Santana. «Como mujer -dijo-, no hay democracia sin la activa presencia de las mujeres y, sobre todo, de las mujeres negras, esta democracia tiene que continuar con su esencia antirracista y feminista», señaló esta pedagoga, hija de una empleada doméstica y un carpintero.

«Hoy tenemos que garantizar la expulsión de este hombre (por Bolsonaro) de la Presidencia. Porque él no combina con Brasil, no combina con el proyecto generoso de la nación brasileña», reflexionó Santana, quien fue abrazada y felicitada por muchas de las mujeres que poblaban la plaza de Rio Vermelho, uno de los barrios de Salvador.

De camino a casa, con su bandera multicolor en el hombro y de la mano de su pareja, Mateus se lamentaba: «Durante el gobierno Bolsonaro pasamos años de miedo de estar en la calle mostrándonos como somos, yo viví tenso, sin saber si iba a llegar vivo a casa. Con Lula yo sé que no será así. Voy a volver a sentirme libre. ¡Vamos a ganar en el segundo turno, por la libertad, con certeza!




Lula gana y va a segunda vuelta, el 

30 de octubre

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

El domingo 2 de octubre se llevaron a cabo las elecciones generales en Brasil, consideradas las más importantes desde el retorno de la democracia al país. Se trataba de ver si la ultraderecha del presidente en funciones, Jair Bolsonaro, habría conquistado otro mandato, a pesar de los desastres provocados, o si ganaría el exsindicalista Lula, que gobernó dos mandatos, entre 2003 y 2010.

Si bien todas las encuestas atribuían a Lula un amplio margen sobre su oponente, como para permitirle una victoria en la primera vuelta, no fue así. Quienes seguían el conteo del lado progresista, y las primeras proyecciones, han sufrido más de una preocupación, cuando Bolsonaro también apareció por delante por algunos puntos. Al final, una tendencia irreversible le dio la victoria a Lula con el 48,34% de los votos frente al 43,28% del opositor.

Partido aplazado por tanto al 30 de octubre, cuando se disputará la segunda vuelta. Para los dos aspirantes, se tratará de actuar en dos frentes: el electoral, para hacer converger los votos de los demás candidatos (fueron 11 en total), y el de la abstención. De una población de 217. 240. 060 personas y 156 millones de inscritos (más de dos millones de jóvenes entre 16 y 18 años), votaron 123. 676 685, osea el 79,05%. Neto de los votos en blanco o nulos, los votos válidos fueron 118.224.165.

En términos de números, Bolsonaro seguramente contará con el apoyo del rencoroso Ciro Gomes, a pesar de que su Partido Democrático Laborista (PDT) podría definirse como un «centroizquierda» (es el único partido político brasileño que participa en la Internacional Socialista). Gomes obtuvo el 3,4%. Quizás más maleable, para Lula, podría ser Simone Tebet, con su 4,16%. Se postuló por el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), que hasta 2017 se llamaba Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Un partido de centro, entre los más grandes de Brasil, presente en todo el territorio nacional, que ha tenido un papel protagónico en todos los gobiernos desde el final de la dictadura militar (1964-1985). Los votos de Tebet representan la intolerancia de la burguesía tradicional brasileña por los desmanes de Bolsonaro, que resultó difícilmente maleable para quienes le allanaron el camino al poder en 2019, al frente del Partido Liberal.

Pero un mayor giro hacia el centro en la alianza variada que la logrado tejer Lula – que ya presenta como diputado al conservador católico Gerardo Alckmin, exgobernador, del partido de centroderecha PSDB -, si ha atraído y atraería el voto moderado, mantendría lejos a quienes se consideran desilusionados por la propuesta del Partido de los Trabajadores, que no ha cumplido sus promesas sobre algunas reformas estructurales: en primer lugar la reforma agraria, pero también la del sistema político, que presenta un marco ingobernable de fragmentación, lo que hace precario el equilibrio político y la aprobación de leyes.

Según una encuesta de Bloomberg, los mercados financieros creen que la nueva composición del Congreso evitará de todos modos un giro en la política fiscal, y si Lula gana, tendrá que bajar mucho el tono de su política económica. En el Senado, el partido de Bolsonaro ya tiene la mayoría, con 14 de los 81 escaños, mientras que el PT de Lula tendrá 9 senadores. Incluso en caso de victoria, Lula tendría que lidiar con la fuerte presencia de la derecha en el país, muy evidente en el centro-oeste de Brasil, en las regiones donde reina el agronegocio.

En el Distrito Federal, en Goias, Mato Grosso do Sul, todos los candidatos a gobernadores o senadores, elegidos en la primera vuelta, están directa o indirectamente vinculados a Bolsonaro, y así es para el único de los cuatro estados en los que habrá ser una segunda vez, el Mato Grosso do Sul. En general, Lula logró un resultado más consistente en el Norte, con excepción del estado de Roraima, cercano a Venezuela.

Bolsonaro es más fuerte en los estados del sur, y en un estado clave como São Paulo tuvo un resultado mejor de lo esperado. En la carrera por el cargo de gobernador, Fernando Haddad, del PT, excandidato a presidente en lugar de Lula, pasará a la segunda vuelta con el ultraderechista Tarcisio de Freitas, que lo superó en número de votos.

Por otro lado, Minas Gerais, el estado que, por costumbre, anuncia la victoria del candidato a escala nacional, fue para el Pt. Una victoria significativa porque el electorado de ese estado, considerado un Brasil pequeño, cercano a otros grandes estados de Río, Sao Paulo e incluso Bahía, es conservador. En 2018, le dio la victoria a Bolsonaro. Ahora, las encuestas dicen que el nivel de rechazo del «Trump brasileño» supera el 50%.

El perseguidor de Lula, el ex juez Sergio Moro, en el estado de Paraná, también fue elegido para el Senado con el 33,7% de los votos. Gracias al uso del lawfare, Lula fue encarcelado durante 580 días, condenado definitivamente por corrupto y excluido de la competencia electoral en 2018. Una condena política, así como política apareció la decisión de lavarlo de todos los cargos, de los cuales Lula siempre se había proclamado inocente. Permitirle participar en esta nueva competencia electoral parecía una muestra de fuerte intolerancia del establishment hacia el impresentable Bolsonaro, sobre todo tras la elección de Joe Biden en Estados Unidos y la consecuente necesidad de fortalecer el antitrumpismo a nivel internacional.

No es que los poderes fuertes no hayan intentado construir una «tercera vía» o, como está de moda decir, una alternativa a la «polarización», pero ningún perfil parecía creíble, y solo quedaron en la lista candidatos “perturbadores”, como Gomes y Tebet. La ambientalista evangélica Marina Silva, en cambio, fue cooptada en el campo de Lula, y fue elegida diputada en el estado de Sao Paolo.

La difusión de las encuestas, que daban casi con certeza la victoria del lulismo en primera vuelta, puede haber jugado como elemento desmotivador de la izquierda, porque hay quienes han podido creer segura la victoria y inútil un voto más. Un elemento que Lula deberá tener en cuenta en estos días de campaña electoral, consciente de que, como ha ocurrido en otros países, por ejemplo en Ecuador, la derecha suele reagruparse en la segunda vuelta.

Pero también está el ejemplo de Colombia, donde Petro ha logrado triunfar en un país donde el dominio del uribismo sigue siendo poderoso, aunque en una relativa crisis de hegemonía. Su punto fuerte fue evidentemente la movilización popular de las fuerzas más acostumbradas a luchar que a votar, protagonistas de las protestas contra la gestión de Iván Duque.

En ese sentido, ya en esta primera vuelta, también hubo señales importantes en Brasil: por ejemplo, la victoria de Guilherme Boulos, coordinador nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Hogar (Mtst) y militante del Partido Socialismo e Liberdade (Psol), o la elección de algunas diputadas indígenas y afrodescendientes. En São Paulo, Boulos superó al hijo de Bolsonaro, Eduardo, para ser el diputado federal más votado en la cámara.

Eduardo Bolsonaro, quien en las últimas elecciones fue a su vez el diputado más votado en la historia de Brasil, fue de los primeros en felicitar a Giorgia Meloni por la victoria en Italia. De hecho, comparten una sólida alianza con el partido español de extrema derecha, Vox, que está bien establecido en América Latina. En 2001, el responsable de Vox, Santiago Abascal, junto al eurodiputado Hermann Tertsch visitó a los Bolsonaro, para manifestar su apoyo electoral, y para lanzar amenazas y acusaciones al Foro de Sao Paulo y, por supuesto, a Venezuela que, en cualquier latitud, se convierte en el espectro a eliminar.

La votación en el exterior, que llegó antes que la general, le dio a Lula la victoria en varios países europeos, incluida Italia. Un hecho sintomático: Bolsonaro ganó en Israel, Lula en Palestina…

La victoria de Lula implicaría un cambio de rumbo también a nivel internacional, lo que permitiría al país recuperar su lugar en las alianzas sur-sur, que habían caracterizado el «renacimiento latinoamericano», liderado por Cuba y Venezuela al principio del presente siglo. Un período en el que el rumbo progresista de los gobiernos de Lula ha sacado de la pobreza a casi 40 millones de brasileños, liderando un desarrollo económico que ha elevado el nivel del PIB de 510.000 millones de dólares en 2002 a 2.210.000 millones en 2010, según datos del Banco Mundial.

El índice de Gini, que mide las desigualdades, donde 0 indica igualdad y 1 desigualdad, fue de 0,58 en 2002 y pasó a 0,53 en 2009, a través de una decidida redistribución de la renta, creando 20 millones de empleos reales y un aumento del 70% en los salarios mínimos ajustados por inflación. El desempleo había bajado del 10,6% en 2002 al 9,4% en 2009. Tras el juicio político a Dilma Rousseff, ciertamente no favorecida por la recesión de 2015, el interludio de Michel Temer cumplió la tarea que los llamados «gobiernos técnicos» cumplieron en Italia: cambiar las leyes laborales y las pensiones en un sentido neoliberal.

El desastre de Bolsonaro, el desastre del neoliberalismo desenfrenado que representa, que ha llevado a Brasil a ser el segundo en el mundo por el número de muertos por covid y está atestiguado por todos los indicadores generales, sin embargo exhibe con orgullo su elección de campo, impuesta por el darwinismo social: por un lado, los excluidos, por otro los especuladores, pertenecientes a la élite política blanca y masculina, los que definen el «crecimiento» del PIB, exhibido con tonos triunfalistas por el «trumpista» Bolsonaro, aislando un dato de el contexto.

El dato es que, frente a enero, cuando los indicadores veían venir una recesión, ahora para la economía brasileña, impulsada por una fuerte recuperación del sector servicios, que reabrió tras la pandemia, se espera un crecimiento del 1,7%. Como resultado, el desempleo cayó dos puntos por primera vez desde 2016, según datos del gobierno. La realidad es, sin embargo, que con una inflación anual del 11,4%, los salarios están siendo pulverizados por la subida de precios.

 Durante este año, las zanahorias y las papas aumentaron un 70%, la leche un 30%. Una situación que hace poco más que un paliativo, tanto las desgravaciones fiscales sobre el coste de los carburantes, como el paquete aprobado el mes pasado por el gobierno de Bolsonaro, para incidir en la campaña electoral: 41.000 millones de reales, equivalentes a 7.700 millones de dólares, para llevar mensualmente ingreso para los más pobres hasta 600 reales ($ 116).

Según los resultados electorales, el señuelo ha funcionado, tras una campaña frenética de los grandes organismos de control social, principalmente las iglesias evangélicas, que esperan un nuevo empujón si en Washington, en las elecciones a mediano plazo del 8 de noviembre, el trumpismo recupera la ventaja.

Tras el anuncio de los resultados oficiales, Lula dijo: «Vamos a ganar, esto es solo una prórroga», mientras que Bolsonaro reconoció que hay un deseo de cambio en el país, pero que con un gobierno de izquierda, los brasileños tendrían «mucho que perder». Darwinísticamente, por supuesto.




El partido de Bolsonaro elige a 99 

diputados federales y ocho senadores

Por Carolina Oliveira, Brasil de Fato, Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

La izquierda eligió a 138 parlamentarios en la Cámara

Las siglas del presidente Jair Bolsonaro, Partido Liberal (PL), lograron elegir las bancadas más grandes de la Cámara de Diputados y el Senado. En total se eligieron 99 diputados federales, un incremento de 23 congresistas en relación a la presente legislatura. En el Senado se eligieron ocho senadores, sumando 13 congresistas en la Cámara. Con ello, el PL logró sumar 112 parlamentarios en el Congreso Nacional. 

La última vez que un partido eligió un número tan significativo de diputados fue en 1998, cuando el ex PFL (luego DEM y ahora União Brasil) eligió 105 diputados federales y el PSDB 99. 

Hoy, União Brasil ganó 59 escaños en la Cámara, el Partido Progresista (PP) hizo 47 diputados federales y el Partido Socialdemócrata, encabezado por Gilberto Kassab, 42 escaños. Sumando los logros, estos partidos obtuvieron prácticamente la mitad de los 513 diputados: 247 parlamentarios. El monto, incluso si el presidente Jair Bolsonaro no logra la reelección, representa un avance del bolsonarismo y sus aliados en el Congreso.  

El partido del presidente también logró elegir al diputado federal más votado en Brasil y en la historia de Minas Gerais. Nikolas Ferreira obtuvo 1.492.047 votos, según el Tribunal Superior Electoral (TSE). Hasta entonces, el diputado más votado era Eduardo Bolsonaro , hijo del presidente, con 1.814.443 votos en las elecciones de 2018.  

Posteriormente, los partidos de izquierda eligieron a 138 diputados federales. La federación Brasil da Esperança, formada por el Partido de los Trabajadores (PT), Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y Partido Verde (PV), eligió 79 diputados, un aumento de tres diputados.

Otros partidos que apoyan al ex presidente Lula, sumados al PDT, obtuvieron 59 escaños. En total, la izquierda sumó 138 diputados federales. 

En el Senado, de los 27 senadores electos este domingo y que se sumarán a los congresistas ya electos en la elección anterior, 20 son simpatizantes del actual presidente.

Damares Alves (Republicanas), ex Ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, por el Distrito Federal; Marcos Pontes (PL), ex Ministro de Ciencia y Tecnología, electo senador en São Paulo; Vicepresidente Hamilton Mourão (Republicanos) por Rio Grande do Sul; el exministro de Justicia Sergio Moro (União Brasil) por Paraná; la exministra de Agricultura Tereza Cristina (PP) por Mato Grosso do Sul; y Magno Malta (PL) de Espírito Santo fueron algunos de los simpatizantes del Palácio do Planalto elegidos este domingo. 

Montaje: Glauco Faria




La bancada de mujeres crece, pero

seguirán ocupando menos del 18% 

de los escaños de la Cámara

Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

Hay 91 diputadas electas, frente a 77; Erika Hilton y Duda Salabert son las primeras personas transgénero en el Congreso

La representación femenina en la Cámara de Diputados aumentará en la próxima legislatura, pero aún estará lejos del equilibrio entre hombres y mujeres que existe en la población. De los 77 escaños de la actual composición, 91 serán ocupados por mujeres. Es decir: cerca del 17,7% del total de 513 parlamentarios electos a la Cámara. 

La propia Cámara, al informar sobre el crecimiento de la bancada femenina, afirma que existe una infrarrepresentación, y destaca que la participación media de mujeres en los parlamentos de todo el mundo es del 26,4%. La encuesta es de la Unión Interparlamentaria (UIP) , que destaca que Brasil ocupa el lugar 146 entre 193 países analizados. Países como Cuba (con 53,4% de diputados) y México (50%) se desempeñaron mucho mejor.

En ocho estados, mujeres de los más diversos campos políticos fueron los nombres más votados para la Cámara de Diputados: Bia Kicis (PL-DF), Caroline de Toni (PL-SC), Detinha (PL-MA), Dra. Alessandra Haber ( MDB-PA),  Natália Bonavides (PT-RN) , Socorro Neri (PP-AC), Silvye Alves (União-GO) y Yandra de André (União-SE).

Los dueños de los escaños electos más grandes, el PL y la Fédération Brasil da Esperança (encabezada por el PT) también tienen el mayor número de mujeres electas: 17 por el PL y 21 por la federación de izquierda. También destaca el PSD, que pasó de uno a cuatro diputados.

Primeros diputades trans

Las diputades federales electas Erika Hilton (PSOL-SP) y Duda Salabert (PDT-MG) hicieron historia al convertirse en las primeras mujeres trans electas a la Cámara. Se desempeñaron como concejales en las capitales de sus estados y ahora partirán para Brasilia.

Los incentivos son insuficientes

En la búsqueda de ampliar la representación femenina, la legislación electoral tiene una serie de incentivos. Sin embargo, en la práctica, las cifras de diputados electos muestran que son insuficientes.

Entre las medidas está la obligación de cada partido de postular al menos un 30% de candidatas. Además, se les debe dedicar el mismo porcentaje mínimo (30%) en la dedicación de recursos del fondo electoral y tiempo de TV. Sin embargo, a menudo se lanzan «aplicaciones naranjas», es decir, aplicaciones encubiertas, para garantizar el cumplimiento de las normas.

Montaje: Rodrigo Durao Coelho

Fuente: Brasil de Fato



Quince gobernadores son elegidos 

en la primera vuelta; cinco apoyan 

a Lula, ocho están con Bolsonaro

Por Igor Carvalho, Brasil de Fato, Resumen Latinoamericano, 3 de octubre de 2022.

Los bolsonaristas son mayoría entre los elegidos; PT ve victoria en 1ª vuelta con Fátima Bezerra (RN), Elmano (CE) y Fonteles (PI)

Con el final de las votaciones, en el Tribunal Superior Electoral (TSE), este domingo (2), quince de los 27 estados de la federación  definieron la elección en la primera vuelta : Acre, Amapá, Ceará, Distrito Federal, Goiás, Maranhão , Mato Grosso, Minas Gerais, Pará, Paraná, Piauí, Paraná, Rio Grande do Norte, Rio de Janeiro, Roraima y Tocantins.

El presidente Jair Bolsonaro (PL) logró elegir nueve gobernadores con su apoyo en la primera vuelta este domingo (2). Luiz Inácio Lula da Silva (PT) tuvo seis gobernadores electos en la primera vuelta con su apoyo político. 

Tres candidatos del PT resultaron electos en la primera vuelta, Fátima Bezerra, en Rio Grande do Norte, Elmano de Freitas, en Ceará, y Rafael Fonteles, en Piauí. Además de ellos, otros tres Lulas salieron victoriosos de las urnas: Clécio Nunes (SD), en Amapá, Carlos Brandão (PSB), en Maranhão, y Helder Barbalho (MDB), en Pará.

En Paraná, el bolsonarista Ratinho (PSD) derrotó al exsenador Roberto Requião (PT). También reelegido este domingo (2) con amplia ventaja, el gobernador de Mato Grosso, Mauro Mendes (União), contó con el apoyo de Bolsonaro durante su campaña.

En Acre, con un discurso muy en la línea del presidente Bolsonaro, Gladson Cameli (PP) también logró ser reelegido. Ibaneis Rocha (MDB), en el Distrito Federal, se suma a la lista de gobernadores bolsonaristas electos.

En Goiás, Ronaldo Caiado (UB) tomó el gobierno de Goiás, venciendo a Gustavo Mendanha (Patriota). En Minas Gerais, Romeu Zema (Novo) derrotó a Alexandre Kalil (PSD) por amplia ventaja.

En Roraima, el gobernador reelegido, Antonio Denarium (PP), también ganó la contienda. Bolsonaro aún logró elegir aliados en Río de Janeiro, con Cláudio Castro (PL), y Tocantins, con Wanderley Barbosa (republicanos).

Montaje: Thalita Pires

Envio:RL







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