Al acto asistieron hijos de Hoppe y Corral, éste último hasta hoy desaparecido
Identificaron un sector del Parque Iguazú como Sitio de la Memoria
En los 70 funcionaba dentro del parque la hostería de la familia Hoppe. En 1978 los militares secuestraron allí a su propietario Juan, a Manuel Corral y a varios turistas
Un sector del Parque Nacional Iguazú fue identificado el martes como Sitio de la Memoria por haberse cometido secuestros forzados durante la última dictadura que vivió Argentina entre 1976 y 1983. Al emotivo acto concurrieron los hijos de Juan Hoppe y Manuel Corral, ambos secuestrados y torturados por los militares; Corral hasta el día de hoy continúa desaparecido.
Testimonios incluidos en causas judiciales y en el Archivo Nacional de la Memoria dan cuenta de que durante la madrugada del 21 de febrero de 1978 un grupo de aproximadamente 20 personas vestidas de civil irrumpieron en la hostería Hoppe y produjeron destrozos.
Esta hostería y camping estaba ubicada en el ingreso al Campamento Educativo Yaguareté, dentro de este Parque Nacional Iguazú, en cercanías al aeropuerto. Cabe destacar que la familia Hoppe vivía en el lugar y Juan fue el que plantó los árboles frutales que siguen actualmente poblando la zona; sus diez hijos nacieron dentro del parque nacional y vivían a metros de las Cataratas.
Según los testimonios, el 21 de febrero de 1978, un grupo de 20 personas llegó en vehículos Ford Falcon y en un ómnibus de la empresa local de turismo de esa época conocida como Tucán. En el camping se encontraban alojados turistas nacionales y extranjeros que fueron arrastrados hacia el interior de la hostería. Permanecieron secuestrados allí hasta la tarde, junto al propietario Juan Hoppe, su familia.
Luego fueron trasladados a un lugar, hasta ese momento desconocido, en las afueras de Posadas, donde sufrieron torturas. Mientras, las hijas y los hijos de Hoppe que eran menores de edad, quedaron solos en la hostería y pudieron identificar a quien conducía el micro en el que se llevaron a las personas secuestradas: era miembro de la Policía de la provincia de Misiones.
De la hostería fueron secuestradas alrededor de diez personas durante la última dictadura cívico-militar. Una de ellas aún continúa desaparecida hasta el día de hoy, se trata de Manuel Corral.
“Yo recuerdo que nos dijeron arriba las manos y yo no las levanté porque no eran los gendarmes que venían siempre a hacer los controles. Yo tenía 14 años, lo que recuerdo fue la violencia con la que entraron”, relató Guillermina Hoppe, una de las hijas de Juan que luchó para recuperar la historia de su familia.
El relato de los hechos indica que a los quince días todas las personas secuestradas en la hostería fueron liberadas, con excepción de Manuel Corral.
Un sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio “La Casita de los Mártires”, dependiente de la Policía de Misiones, testimonió haber compartido cautiverio -entre marzo y abril de 1978- con un hombre que había sido secuestrado en el Parque Nacional Iguazú.
“Después de mucha lucha por saber qué pasó con mi padre, supe por parte de los hijos de Hoppe que mi padre lo único que pedía era ser liberado para ver Argentina campeón del mundo, hago este paralelismo porque han pasado tantos años y aún no sabemos qué pasó con mi padre”, manifestó, por su parte, Mariana Corral, hija de Manuel.
Los datos indican que el 19 de septiembre de 1979, el propietario de la hostería y su familia fueron desalojados y la edificación fue reducida a escombros. Sólo se conservan vestigios de la hostería y los árboles frutales que Hoppe había plantado.
“Nos echaron, nos dejaron con la ropa puesta, mi padre mediante parientes buscó asilo en Paraguay, donde vivió muchos años. Nosotros quedamos como NN para la historia del Parque y de Iguazú, y éramos una familia importante, nos hacíamos cargo del aeropuerto y atendíamos turistas y de un día para el otro nos dejaron sin nada”, lamentó Guillermina.
Ante la señalización del lugar como Sitio de la Memoria Guillermina indicó: “Aún no caigo en que al fin se reconozca a mi padre y nos devuelvan la identidad a mi familia. Nadie jamás entenderá lo que sufrimos y lo duro que fue. Pero es un gran paso, mi padre se merece el reconocimiento”.
Fuente:ElTerritorio

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