20 de diciembre de 2022

PERU.

 

Frente del Pueblo de Ayacucho 

convoca a nuevo paro regional /

Siguen las protestas y los bloqueos 

de carreteras en varios puntos

Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022.

El 15 de diciembre anterior las organizaciones sociales y estudiantiles salieron a las calles para exigir el cierre del Congreso, y nuevas elecciones para el 2023.

El Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho junto con otras organizaciones sociales, campesinas, estudiantiles y de trabajadores realizarán un paro regional a partir de este martes 20 de diciembre en demanda del cierre del Congreso y la convocatoria de una Constituyente para cambiar la Carta Magna.

El paro se produce en el marco de una profunda crisis política y social tras la destitución y posterior detención del entonces presidente Pedro Castillo, que fue cesado y inhabilitado por el Congreso.

A raíz de la detención de Castillo, en numerosas ciudades del país suramericano se registraron protestas para pedir la renuncia de la presidenta designada, la libertad inmediata del mandatario, el cierre del Congreso,  convocatoria inmediata de nuevas elecciones, entre otros puntos.

La policía y el ejército han reprimido las manifestaciones con dureza y hasta este lunes la cifra de muertos a manos de las fuerzas de seguridad ascendió a 25.

Para las organizaciones y grupos sociales de Ayacucho, una de las regiones más golpeadas por la represión, la situación revela la ofensiva de la derecha y la ultraderecha para apoderarse del país, de acuerdo con un comunicado del frente.

Una vez más las organizaciones buscan presionar al Gobierno con un paro de actividades que esperan se extienda este 20 y 21 de diciembre.

Las protestas que han incluído la toma de carreteras y de terminales aéreas se producen cuando el Gobierno de Dina Boluarte, la mandataria designada por el Congreso, buscar presentar una imagen moderada y desvincularse de la represión gubernamental,. que se ha cobrado 25 vidas.

El 7 de diciembre, antes de ser sometido a un nuevo juicio político, Castillo intentó cerrar el parlamento, intervenir los poderes públicos y gobernar por decreto, y justificó su decisión en una obstrucción desde el Congreso para gobernar, además de ser tratado con racismo.   

En numerosas localidades del territorio peruano se mantienen las protestas, mientras el Gobierno busca dialogar con los manifestantes enviado a ministros para tal fin.

H eridos en Ayacucho son en su mayoría hombres jóvenes

El director regional de Salud de Ayacucho, Walter Bedriñana, informó que la mayoría de heridos en la región son hombres jóvenes. En RPP Noticias señaló que las edades oscilan entre los 19 y 35 años.

Protestas en Arequipa: Panamericana Sur continúa bloqueada a la altura de Arequipa

La carretera Panamericana Sur continúa bloqueada por más de una semana a la altura de Chala, en Arequipa. Decenas de vehículos esperan continuar sus trayectos en las próximas horas.

Gas doméstico escasea en Arequipa por bloqueos en la Panamericana Sur

La provincia de Arequipa registra escasez de gas doméstico este lunes 19 de diciembre. De acuerdo con medios locales, varios ciudadanos realizan colas para adquirir este producto en la distribuidora Llamagas, ubicada en el sector de Cono Norte. El representante de la asociación de grifos de Arequipa, Magno Salas, explicó a RPP que alrededor de 60 cisternas no pueden llegar a la ciudad debido a los bloqueos.






Lecciones que nos va dejando el 

Golpe de Estado

Por Itzamná Ollantay, Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022

El sangriento desorden ocurrido en el Perú, en días pasados, a raíz de la chacota política generada por las élites del país, nos van dejando las siguientes lecciones:

Nada que esperar de la democracia de los ricos. La democracia representativa instaurada en el Perú desde 1821, jamás democratizó ni la política, ni la economía, mucho menos lo sociocultural. Más por el contrario, afianzó la práctica en el imaginario nacional de: “Los blancos ricos vinieron para gobernar, nosotros estamos para obedecer y servir”.

Pero, contra todo pronóstico, un empobrecido campesino en el área rural, cumpliendo los procedimientos formales de la democracia liberal, llegó a ser presidente de la República criolla bicentenaria, por voluntad popular en las urnas. La élite castiza criolla limeña, intentó domesticar al campesino presidente, mediante la persuasión mediática. Pero el campesino presidente, aunque titubeante, se mantuvo. Entonces, le tendieron la trampa/artimaña política, al igual que al Inca Atahuallpa (1532). Y así, restauraron su banquete neoliberal con aroma impregnante a sangre indocampesina.

Indígenas no somos ciudadanos. La negación de la cualidad humana a indígenas y campesinos en el Perú, al igual que en el resto de países bicentenarios de la región, es constitutiva de las repúblicas criollas. El indígena campesino no es persona. Por tanto, tampoco puede ser ciudadano (sujeto político). En consecuencia, está condenado a la servidumbre bestial, y a la aniquilación cultural y biológica inexorablemente.

Se les permite votar por el patrón, pero no elegir a alguien como ellos. Si lo hacen, y se atreven a defender sus votos en las calles, los patrones los escarmientan y los masacran, incluso con transmisiones en vivo.

Lo que ocurre en el Perú, con una cantidad indeterminada de asesinatos (ya se habla de más de 30 asesinados por las armas del Estado), es una evidencia que el indígena, campesino, nativo, o alimeñado no son, nunca fueron, ciudadanos. Son “enemigos internos” para el Estado criollo del Perú.

No creer, ni celebrar el bicentenario. Los pueblos del Perú, al igual que en el resto de los países, viven en una constante ilusión: Cantan el Himno Nacional (en ritmo de marsellesa) como si fuera de ellos. Enarbolan símbolos patrios racistas como la bandera que lleva el color blanco al centro. Adulan a violadores o violentos personajes como sus héroes nacionales. Celebran aniversarios patrios del criollo sin preguntarse para qué o a quién sirvió esa patria patronal.

En los hechos, en este Perú criollo bicentenario, las grandes mayorías, por más esfuerzos que hicieron por peruanizarse o limeñizarse, vía “educación” o políticas eugenésicas, están en peor situación existencial que sus ancestros durante la Colonia española.

El bicentenario para las grandes mayorías fue una constante humillación, anulación, aniquilación y esclavitud o auto esclavitud.

Sin pueblo no hay revolución. La falacia de la democracia liberal es que la victoria política se alcanza con el voto individual y se sostiene con las reglas institucionales. Eso ocurre para los patrones. Mas no para las grandes mayorías. La ecuación política para los sectores populares siempre fue y es: urnas+instituciones+calles.

Pedro Castillo, y el anillo que le rodeó, jamás entendieron esta ecuación básica. Por eso jamás organizaron pueblos, comunidades, comunas urbanas. Y cuando vino el Golpe de Estado el pasado 7 de diciembre, Castillo sólo tenía a su alrededor a un abogado.

Pero, como la realidad siempre vence a la imaginación, las y los no ciudadanos, incluso muy a pesar del titubeo político de Castillo, emergieron como hormigas por y en todas partes del Perú… Al grado que los patrones criollos, y su empleada doméstica domesticada (Dina Boluarte), en su desesperación intentaron apagar el incendio popular con más gasolina. Y, el Perú arde.

Evitar institucionalizar el punto ciego

Esta chacota política peruana, sostenida y reproducida por su intelectualidad neoliberalizada, es, a su vez, fruto de su ordenamiento jurídico “sui géneris”. La Constitución Política vigente, de 1993, redactada y firmada por el dictador encarcelado Alberto Fujimori, estimula e institucionaliza este caos mediante las figuras jurídicas como: la vacancia presidencial, depredación de ministros del Ejecutivo por el Órgano Legislativo, etc. Estas descabelladas normas constitucionales, que ya convirtieron al Perú en el país campeón internacional en chacota, no existen en ninguna otra Constitución del Continente.

En este momento, el Perú, jurídica e institucionalmente, se encuentra en un punto ciego. Un punto ciego violento. Los pueblos desde las calles exigen nuevas elecciones, un nuevo proceso Constituyente. El Estado criollo, en respuesta, masacra a la población. Los diputados no quieren adelantar elecciones. La usurpadora Dina Boluarte se atornilla al poder, y no quiere renunciar. En esta situación, el horizonte político peruano es una incertidumbre total.

¿Obligados a optar por los mismos? Más temprano que tarde, las y los peruanos serán convocados nuevamente a las urnas para elegir a sus nuevos gobernantes, bajo las mismas reglas de antes, con los mismos partido empresa patronales. Y, con seguridad, con los mismos resultados.

Los pueblos y sectores sublevados en las calles, con seguridad tienen genuinos portavoces que los representen, pero no tienen organización o instrumento político propio. En consecuencia, deberán amoldarse/agacharse a los partidos políticos neoliberales (sean de derechas, izquierdas o socialdemócratas).

Dejar de creer en el patrón, en el criollo, en el limeño o alimeñado. Dejar de adular al titulado fanfarrón. Emanciparse de la prensa limeña o alimeñada. Son algunas de las apuestas urgentes en este país de raíces y corazones milenarios. Organizarse políticamente, con un instrumento político propio, horizontes propios, es otro de los desafíos para convertir sus mayorías demográficas en mayorías políticas.

Está bueno citar el eslogan de “todas las sangres” de Arguedas. Pero, es más importante sentirse y ser realmente de todas las sangres. Y entre todos y todas, reconocerse como runas, como iguales.



Entrevista a Héctor Béjar: «Desde 

hace 200 años tenemos una crisis 

permanente»

Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022.

El periodista mexicano Héctor Díaz entrevista al ex canciller Héctor Béjar quien habla sobre la realidad de la actual grave crisis que vive el país, donde impera un gobierno de facto que ha ordenado asesinar a su pueblo.







El Gabinete de la Muerte

Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022

El Golpe de Estado en Perú perpetrado por la oligarquía peruana y el capitalismo transnacional, encuentra una fuerte resistencia por parte de la clase trabajadora.

La población está masivamente movilizada en protesta contra el Golpe, exigiendo una Asamblea Constituyente y la liberación y restitución de Castillo en la presidencia de la que fue depuesto por procedimientos viciados del congreso golpista.

Las protestas pasan por encima de las estructuras represivas que ya han asesinado a más de veinte manifestantes, incluso con francotiradores.

Este nuevo Golpe ejecutado bajo dirección estadounidense ha encontrado la resistencia digna de la clase trabajadora peruana que no está dispuesta a ser pisoteada una vez más, porque sabe de sobra que de consolidarse el Golpe de Estado lo que le espera a la clase trabajadora es mayor explotación y precarización de sus condiciones de vida, privatizaciones, mayor saqueo capitalista de los recursos y mayor exterminio a manos de las fuerzas represivas del Estado.

Via Francisco Ramirez Venturelli



El drama de las y los peruanos y 

de toda América Latina

Elaine Tavares /Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022

En este artículo la autora, partiendo de la situación actual de Perú, hace un análisis sobre el papel de la izquierda en los gobiernos de la región y mantiene una importante tesis: «la izquierda necesita tener un proyecto de poder, no solo de gobierno».


Para quien sigue la realidad latinoamericana desde hace décadas, hay una lección que se repite de forma recurrente: los intentos de cambiar las cosas por medio de procesos electorales y de conciliación interclasista nunca han triunfado de forma significativa en ninguna parte.

Las razones: o la propia clase dominante local/regional trata de estrangular las experiencias o el imperio estadounidense extiende sus garras armadas para defender sus intereses geopolíticos. Estamos ante el eterno retorno, año tras año, década tras década, de una realidad que tan solo fracasó en un único lugar: Cuba, la isla del Caribe que decidió hacer una revolución radical y que, a altos costes, continúa manteniendo las transformaciones estructurales de ese proceso. En los demás países, siempre que avanza una propuesta de calado popular (que ni siquiera tiene que ser de izquierda), la reacción es siempre la misma: derrocamiento.

En la historia contemporánea el continente latinoamericano vivió algunas experiencias ilusionantes en la estela inaugurada por el huracán Hugo Chávez a finales de los años 1990. En primer lugar la llamada revolución bolivariana en Venezuela; después, la revolución cultural en Bolivia y la revolución ciudadana en Ecuador. Un matiz importante: es necesario aclarar que ninguna de esas tres ‘revoluciones’ fueron, de hecho, revoluciones: Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales fueron elegidos dentro de los marcos de la llamada democracia burguesa, aunque con fuerte adhesión popular. También podemos añadir a esa estela a Aristide en Haití, Nestor Kirchner en Argentina, Fernando Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Mel Zelaya en Honduras y Lula en Brasil, solo por citar a los más conocidos.

Ese momento que irrumpió en los albores del siglo XXI, bautizado con el nombre de “ola roja”, aunque en cada caso el ‘rojillo’ tuviera sus matices. Por lo visto, tan solo Chávez intentó ir más allá en los procesos de cambio y, aún habiendo sufrido un golpe protagonizado por la élite local y con asesoramiento de los EEUU, consiguió movilizar a la población y volver al poder con toda su fuerza. Terminó sus días en 2012, víctima de un cáncer -genuino o provocado, eso aún está por dirimir-. Venezuela, ahora con Maduro, sigue bajo ataque del imperio y se mantiene paralizada. Aristide fue retirado de la presidencia de Haití y el país fue ocupado militarmente, siendo sistemáticamente destruido hasta el momento actual. Rafael Correa en su segundo mandato ´se deslizó hacia el liberalismo, dejando Ecuador en manos de Lenin Moreno, que terminó tirando a la basura todas las conquistas del primer mandato de Correa. Los Kirchners fueron violentamente atacados por los medios argentinos, firmes aliados de la clase dominante local, asesorada por los EEUU. Lo que llevó a la victoria de Maurício Macri y al saqueo de las riquezas argentinas. Fernando Lugo sufrió un golpe parlamentario; Lula trapasó el bastón de mando a Dilma, quien sufrió un golpe parlamentario; Zelaya fue desplazado de la presidencia de Honduras por el servicio secreto estadounidense; a Lula lo metieron preso. Mujica sobrevivió, pero al final Uruguay acabó regresando a manos de la derecha. O sea, la ola roja se perdió totalmente.

Para quien conoce la historia de América Latina eso no es ninguna novedad; viene siendo así desde las guerras de independencia. Bolívar, que soñaba con un continente unificado y fuerte, fue traicionado y murió olvidado, mientras sus antiguos generales peleaban entre sí para quedarse con alguno de los pedazos en que habían fragmentado la Patria Grande. Y siguiendo hasta el momento actual, los ejemplos son interminables, aunque en coyunturas diferentes. Dentro del sistema capitalista de producción que triunfó en el mundo, los países centrales, hoy liderados por los Estados Unidos, están dispuestos a cualquier cosa para mantener la periferia destrozada y dependiente, sin oportunidad de levantar la cabeza.

Perú no iba a ser menos y escapar del destino manifiesto diseñado por el imperio. Tuvo sus dictadores y gánsteres dirigiendo los destinos del pueblo, sin nunca conseguir cambiar las cosas. Alan Garcia, de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fue una excepción, elegido en 1985, cuando estaba en lo mejor de sus 35 años y defendía un programa de izquierdas. Concluyó su mandato y fue seguido por Fujimori, que inmediatamente dio un golpe instaurando la dictadura. Volvió a la presidencia en 2004, pero ya no era tan rojo, y acabó suicidándose cuando la judicatura peruana lo condenó a prisión.

Esa es la razón por la que el presidente del IELA, Nildo Ouriques, insiste en decir que en Perú no pasó nada, fue más del mismo. Pedro Castillo fue elegido en un momento en que el sistema político local estaba en proceso de desintegración, como consecuencia de la corrupción de los diferentes presidentes, que iban siendo sucesivamente destituidos. Fue considerado un caballo perdedor. Profesor y sindicalista, asumió algunas reivindicaciones de la izquierda, pero no era, de ninguna manera, un hombre de izquierdas. A pesar de eso, la clase dominante peruana no podía aceptar que nadie que no estuviese bajo su control ocupase la presidencia de Perú. De hecho, esa fue la razón por la cual el Congreso, controlado por la oposición, no permitió que Castillo gobernara, infligiéndole derrota tras derrota. Castillo no convocó al pueblo, fue aceptando las imposiciones que venían del Congreso sobre su equipo de gobierno y su destitución fue la consecuencia natural de todo eso.

Un aspecto importante, sobre el que ha llamado la atención el profesor Ouriques y que está ausente en la mayoría de los análisis habituales –generalmente superficiales–, es el de la reforma de la judicatura impuesta por el Banco Mundial en prácticamente todos los países de América Latina a principios de la década de 1990, en paralelo al comienzo de la ola neoliberal. Esa reforma impuso el carácter ultraliberal en el sistema judicial, situándolo en el centro del poder y dándole un excesivo protagonismo a los togados. “Por eso no es cierto que el activismo judicial sea accidente brasileño; está presente en toda América Latina”. No en vano fue ese injerencismo judicial el que criminalizó a Zelaya, Lugo, Dilma, Cristina… “Llega con ver los datos. La judicatura permite avances en los derechos civiles, de las mujeres, del colectivo LGBTI, de la población negra etc…, pero, no permite que se avance un milímetro en los derechos laborales”. Al contrario, su función es garantizar el recorte de esos derechos.

La batalla dada en Perú contra Castillo se sitúa en esas coordenadas. Castillo fue acusado de incapacidad moral, o sea, una invención política que estaba adquiriendo forma jurídica. El Congreso iba a por el tercer intento de destitución. Castillo ya se había defendido de todas las formas posible en el campo jurídico y no había pruebas concretas contra él ni sobre cuestiones de corrupción ni sobre otros asuntos. Era incapacidad moral. La derecha intentó por todos los medios impedir que gobernarse. Esa fue la razón por la que Castillo se precipitó e intentó frenar el tercer golpe que se estaba fraguando en el Congreso. Pero, no fue capaz de obtener el apoyo de sus aliados ni de las fuerzas armadas. Perdió. Está preso. De la misma manera que acabará Cristina Kirchner, y más que vendrán detrás. La judicatura actuando sin frenos, completamente compinchada con la clase dominante, como pasó en Brasil con Lula. Toda la destrucción provocada por Bolsonaro solo afecta a la clase trabajadora y a la clase media. La burguesía salió indemne.

Ese es el drama. Ahora, en Perú, asume la vicepresidenta, Dina Boluarte, probablemente sin poder alguno. Será un títere, como lo fue Jeanine Añez en Bolivia, quizás sea capaz de mantener una cierta estabilidad antes de las nuevas elecciones. No obstante, probablemente no sea más que un nuevo fracaso.

En América Latina, hay otra lección que aprenden quienes sueñan con un tiempo de libertad: la izquierda necesita tener un proyecto de poder, no solo de gobierno. Ese es un punto en el que el profesor Nildo Ouriques lleva insistiendo desde hace mucho tiempo en sus análisis sobre el continente. No obstante, sin ser escuchado.

En el caso de Perú, Pedro Castillo mantuvo en el Banco Central a un presidente que ya venía siendo presidente de ese banco desde hace 16 años, sobreviviendo a todos los gobiernos, y no fue capaz de presentar una política económica transformadora, soberana, que partiera de las bases trabajadoras. Siguió el mismo son de la vieja clase dominante, que a pesar de la crisis política permanece en el poder. En el Perú de hoy el 76% de la fuerza de trabajo es informal. La vida de los trabajadores empeora mientras los negocios crecen y los ricos son cada vez más ricos. Todo marchá bien para la clase dominante. La crisis del sistema político no implica que la dominación burguesa esté en crisis.

Es así como toca la banda en la América dependiente y subdesarrollada.


N. del Trad.: Este artículo fue remitido por la autora el día 8 de diciembre.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora y del traductorImagen: Ernesto Arias – Congresso de la República mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Breve análisis de la situación política

Jorge Agurto * / resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022

Fuente de la imagen: Aidesep

A pesar que la crisis política ofrece una gran oportunidad para pasar de la crítica coyuntural a la crítica estructural con perspectiva estratégica no hay una fuerza política visible que lidere este camino.

 José Carlos Mariátegui La Chira escribió un brillante artículo titulado “La crisis de la democracia”, publicado en la revista “Mundial” el14 de noviembre de 1925. De este texto rescato una cita muy oportuna para el momento actual:

“esta democracia se encuentra en decadencia y disolución. El parlamento es el órgano, es el corazón de la democracia. Y el parlamento ha cesado de corresponder a sus fines y ha perdido su autoridad y su función en el organismo democrático. La democracia se muere de mal cardíaco.”

Escenario político

La actual crisis política cuestiona un régimen seudodemocrático sostenido por la burguesía y grupos de poder económico (GPE) bastante influyentes gracias al poder mediático corporativo y altamente concentrado que controlan.

Tiene entre sus principales soportes políticos al fujimorismo que sin ser mayoritario, es cohesionado e influyente en el control del Congreso, junto con otras fuerzas como Renovación Popular y el ala derechista de Acción Popular.

La denominada izquierda progresista ha tenido serias limitaciones para interpretar al pueblo que ahora carece de una opción política que la represente con autenticidad.

La irrupción de Perú Libre expresó la búsqueda de una alternativa “desde abajo” de sectores populares, pero que ha sido defraudada por una gestión torpe, miope y políticamente sectaria, carente de cuadros y programa.  

Salidas a la crisis

La derecha y extrema derecha busca capear su descrédito mediante un gobierno títere de Dina Boluarte, pero hay que advertir que se encuentra expedita a competir en cualquier escenario electoral.

La izquierda progresista se encuentra fraccionada, dividida y competiría con debilidad en cualquier escenario electoral cercano.

Los sectores que proponen adelanto de elecciones y Asamblea Constituyente no evalúan con realismo un próximo escenario electoral y se dejan llevar por el entusiasmo más que por la realidad.

A pesar que la crisis política ofrece una gran oportunidad para pasar de la crítica coyuntural a la crítica estructural con perspectiva estratégica no hay una fuerza política visible que lidere este camino.

El abierto rechazo del pueblo hacia la seudo democracia burguesa y su principal órgano – el Parlamento – coloca en crisis la hegemonía política de los grupos dominantes, al cual solo le queda la dominación abierta y represiva.
  

Frente político social

El movimiento indígena y los que luchan por la autonomía y el autogobierno deben:

1. Reivindicar su independencia política.

2. Adecuar su programa mínimo (coyuntural) en aras de obtener las mejores condiciones para defender derechos y obtener avances.

3. Reafirmar su programa mayor (estratégico) como norte que le permita no perder la perspectiva.

4. Contribuir a forjar un frente social con otros movimientos, gremios y organizaciones que tengan bases, legitimidad y capacidad de articulación y propuesta para enfrentar al enemigo común.    
 

Así, las luchas de los movimientos sociales que aspiran a un cambio social profundo, verdadero y auténtico deben luchar en dos frentes o perspectivas:

Perspectiva coyuntural: no abandonar la lucha coyuntural dentro del viejo Estado y la seudo democracia burguesa con un programa mínimo que debe actualizarse de acuerdo a las posibilidades que brinda el escenario político y la correlación de fuerzas.

Perspectiva estratégica: no debe cesar en la construcción de las autonomías y gobiernos autónomos indígenas y urbanos, de carácter o base comunitaria. Esta perspectiva debe orientarse por un programa mayor que debe –en lo práctico– ir forjando un “no Estado” (en el sentido patriarcal o Estado Nación). Se trata de forjar un nuevo Estado de base comunitaria capaz de atender las necesidades del pueblo en base a la autonomía y prepararlo para enfrentar la crisis global y climática.


* Jorge Agurto es un comunicador social y periodista de formación esencialmente autodidacta. Sus raíces de identidad se encuentran en el pueblo Sechura, en la costa norte del Perú. Es fundador de la agencia de noticias SERVINDI (www.servindi.org) uno de los medios virtuales más importantes de la región latinoamericana especializado en la cobertura de temas indígenas, ambientales y cambio climático.

FUENTE: Servindi
 



El ejército del gobierno de facto 

sigue asesinando al pueblo: más 

muertos en Arequipa, en la localidad 

de Chala

Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022.

foto: Llegan más efectivos policiales y militares.

La carretera de Chala sigue bloqueada, y hasta allí llegaron tres ministros del gobierno de facto, diciendo que querían «dialogar» y resolver la situación. La población en asamblea, escuchó esa demanda por parte del comisario de policía de la localidad, y como se sienten engañados permanentemente y maltratados, rechazaron el encuentro.

A partir de ese momento, entraron al pueblo contingentes de militares y policías tirando a matar a la población desarmada, que a lo sumo se defendió con piedras. Hay varios muertos, heridos y detenidos.

Este es el gobierno de la dictadura de Dina Boluarte, a quien habrá que llevar en un futuro próximo, cuando el pueblo recupere el gobierno, a la cárcel por crímenes de lesa humanidad.

El comisario habla de «diálogo», pero la gente sabe que miente

Llegan los militares para reprimir

Los primeros muertos

La ministra Paola Lazarte y los titulares de @MinemPeru
, Óscar Vera, y @MTPE_Peru
, Luis García, llegaron a Chala, en Arequipa, y con ellos llegó la muerte de más pobladores.

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