Tras reuniones con el Gobierno, Caló y Pignanelli reivindicaron las paritarias, hablaron de “prudencia” y de “cuidar el trabajo”. Advirtieron además sobre ataques especulativos. El sector de Moyano reiteró sus reclamos.
Antonio Caló, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica.Imagen: Dyn
La CGT encabezada por el metalúrgico Antonio Caló respaldó abiertamente al gobierno nacional, que volvió a ratificar ayer que “las negociaciones paritarias se van a cumplir regularmente” como en los últimos años. En el contexto de versiones sobre la situación de la economía y ante las duras críticas del sindicalismo opositor, el titular de la UOM pidió “calmar las aguas” y “no hacer terrorismo”, mientras que uno de los dirigentes de su máxima confianza, el metalmecánico Ricardo Pignanelli, acusó a sectores especulativos de intentar “adelantar las elecciones”, pidió prudencia y aseguró que el objetivo principal es “cuidar el trabajo”.
“En ningún momento se habló de suspender las paritarias”, aseguró Caló, en sintonía con lo manifestado por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien había dicho que “no existe ningún tipo de razones para alterar las normas del desenvolvimiento de las negociaciones colectivas de trabajo”. Desde la central obrera opositora que encabeza Hugo Moyano, en cambio, se redoblaron críticas y el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, descartó que se esté negociando la “unidad sindical” entre ambos espacios.
Durante una entrevista radial, Caló manifestó que “la gente está cansada de que le digan que todo se derrumba”. Luego de una semana de tensiones y expectativa por las variables económicas, y tras participar de las reuniones que permitieron anunciar un acuerdo para retrotraer los precios, el metalúrgico pidió a los diferentes actores económicos “colaborar, aportar y no hacer terrorismo” sino “calmar las aguas” para “corregir los problemas entre todos”. El líder sindical se reunió ayer con Daniel Scioli para analizar la situación de los trabajadores en la provincia de Buenos Aires. En ese sentido, adelantó que el próximo lunes habrá una nueva reunión entre la Unión Obrera Metalúrgica y empresarios del sector “para ver cómo sale adelante la economía”.
Aunque en los primeros días después de la corrida y devaluación de la semana pasada algunos dirigentes sindicales encolumnados detrás de Caló habían manifestado su “preocupación” ante la nueva coyuntura y habían pedido una mayor comunicación entre el Gobierno y representantes del movimiento obrero, las reuniones y medidas que tuvieron lugar en las últimas 48 horas “bajaron un poco la tensión”, según confiaron en Casa Rosada, donde aseguraron que si bien “la situación sigue siendo delicada”, esta semana “se vio que es el Gobierno el que mantiene la iniciativa” y “no va a permitir más timonazos”.
En el gobierno nacional prevén una paulatina estabilización de las variables en las próximas semanas, lo que permitiría comenzar las negociaciones paritarias por sector con un panorama más claro. “No existen razones objetivas para modificar absolutamente nada” al respecto, aseguró ayer Capitanich: “Las paritarias en todos sus órdenes y manifestaciones van a cumplirse regularmente”. El funcionario agregó que la meta es no sólo mantener los 1500 convenios colectivos de trabajo que se encuentran vigentes en la actualidad, sino llegar a los 1650, según los objetivos que estipuló para este año el Ministerio de Trabajo.
En la misma línea de Caló se manifestó Pignanelli, titular de Smata, quien acusó a sectores especulativos de promover desórdenes económicos para acortar el mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Acá lo que quieren es adelantar las elecciones del 2015 y entrar en una crisis política –dijo el metalmecánico–. Hay que cuidar el trabajo y explicarles todo esto a los chicos que no vivieron las crisis del ’75, ’81, ’89 y 2001. Que en 2016 gobierne el que el pueblo diga, pero no seamos giles.” Así, respaldó la posición expresada la semana pasada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, quien había señalado la responsabilidad de grupos concentrados detrás de los últimos vaivenes de la economía.
“Los gremialistas tenemos que hacer un análisis profundo, porque si no podemos perjudicar al país y a los compañeros”, pidió Pignanelli, quien destacó la decisión del Gobierno de priorizar el cuidado de las fuentes de empleo porque “la peor flexibilización y la peor caída del salario es cuando se cae el trabajo”, según definió. “Yo me acuerdo bien del ’75, me acuerdo bien del ’81, del ’89, del 2001. Hoy en las fábricas tenemos una generación nueva, el promedio de edad es de 20 y 28, son pibes, hay que explicarles todo esto a los chicos –agregó–. Tenemos que ser prudentes. No quiero que las generaciones nuevas que están laburando vivan los cambios profundos que vivimos nosotros cada ocho o diez años.”
Desde la otra vereda, ayer salió a hablar el secretario adjunto del Sindicato de Choferes de Camiones, Pablo Moyano, hijo del titular de la CGT opositora, quien volvió a reclamar “que se elimine el Impuesto a las Ganancias, que se paguen las asignaciones familiares para todos los hijos de los trabajadores y que se le ponga un freno a la inflación”.
Consultado sobre la posibilidad de discutir una unidad entre los distintos sectores del movimiento obrero para hacer frente a la coyuntura, Moyano fue tajante en la negativa. “No, porque ellos han tenido y tienen una posición de ser oficialistas a full, sin escuchar los reclamos de los trabajadores –replicó–. ¿Unidad para qué? ¿Para ir a aplaudir los discursos de la Presidenta o escuchar a Capitanich que habla, habla, y no se entiende lo que dice?”, concluyó.
CAPITANICH LE APUNTO AL PODER ECONOMICO POR LA SUBA DE PRECIOS
“Hay conductas empresarias que son nocivas”
El jefe de Gabinete se reunió con laboratorios y gráficos.Imagen: Télam
“Las conductas de los empresarios en la Argentina son nocivas para el funcionamiento económico. Son comportamientos inescrupulosos que promueven aumentos de precios por las dudas. Cada comerciante o empresario tiene un costo de adquisición de un bien, pero acá todos establecen un costo de reposición superior y acumulan una tasa de excedente afectando al consumidor”, señaló ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. El Gobierno comunicó reuniones con sectores empresarios, como el proveedor de insumos agropecuarios, gráficos y laboratorios, para coordinar el nuevo escenario de precios luego de la suba del dólar. La Secretaría de Comercio, a cargo de Augusto Costa, aplicó sanciones a cadenas de supermercados por incumplimiento puntual del acuerdo de precios.
El Gobierno sostiene su campaña de crítica a las empresas que aumentan precios de manera preventiva, mientras llega a acuerdos para reducir la expectativa inflacionaria y lograr, en caso de éxito, una salida más coordinada de la devaluación del peso. Es el caso de la industria siderúrgica y del plástico, que retrotrajo precios de provisión al 21 de enero, y electrodomésticos y electrónica, quienes acordaron aumentar precios respecto de los primeros días del año en un 5 y 7,5 por ciento. El lunes, en tanto, se van a conocer precisiones del acuerdo de precios que Capitanich negoció con las empresas constructoras, para evitar que la inflación deteriore el poder de compra de los créditos del Pro.Cre.Ar.
Ayer Capitanich resaltó que el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, se reunió con fabricantes de insumos agropecuarios, quienes garantizaron precios razonables y abastecimiento. “Frente a las manifestaciones de muchos dirigentes representativos del sector agropecuario de que los bienes que utilizan han sufrido incrementos porque están dolarizados, se van a establecer los mecanismos de revisión de esa cadena de valor”, dijo Capitanich. El titular de Coninagro, Carlos Gare-tto, advirtió que el nuevo valor del dólar en el orden de los 8 pesos por unidad podría no ser suficiente para que se liquide en tiempo y forma la cosecha. “Algún productor agropecuario ve subir su precio y para él no mejoró, sino que todo está peor que antes. Hay que decir la verdad y dejar de lado los discursos políticos”, dijo Capitanich ayer por la mañana.
El jefe de ministros ponderó el acuerdo con electrodomésticos y electrónicos. El convenio de precios fue negociado en el marco de una serie de reuniones que el Gobierno venía manteniendo con las empresas radicadas en Tierra del Fuego para analizar el bajo grado de inserción de la industria nacional y autorizaciones de importaciones que están retrasadas. Capitanich advirtió que el régimen de producción que aprueba el Estado, que vence para varios productos este año, va a incluir un incremento del peso de los componentes nacionales para sustituir importaciones y se buscará aumentar el empleo.
HUGO YASKY LES APUNTA A LOS SECTORES ECONOMICOS CONCENTRADOS
“Quieren volver a la recesión”
El titular de la CTA advierte que “los trabajadores no deben pagar los platos rotos de las movidas especulativas”. Cree que el Gobierno debe hacer “una convocatoria política amplia a todos los actores sociales” para frenar a “los que se quieren quedar con todo”.
Por Miguel Jorquera
Yasky propone acuerdos paritarios cortos, de “tres meses”, para “no perder poder adquisitivo”.Imagen: Bernardino Avila
El líder de la CTA, Hugo Yasky, afirma que “los trabajadores no deben pagar los platos rotos de las corridas cambiarias, las movidas especulativas y las maniobras con el dólar que generaron estas condiciones para desestabilizar la economía”. Les apunta a los sectores “económicos concentrados” que “quieren volver a la recesión con caída del empleo y los salarios”. Propone acuerdos paritarios cortos, de “tres meses”, para “no perder poder adquisitivo de los salarios”, y que al mismo tiempo el Gobierno realice “una convocatoria política amplia y de todos los actores sociales” para “hacer efectivos” los controles de precios y de la especulación financiera, para frenar a “los que se quieren quedar con todo”.
–¿Cómo evalúa la CTA la devaluación y cómo afectó a los trabajadores?
–Vemos con preocupación que desde hace meses se intensifica una ofensiva de los grupos económicos vinculados a la especulación financiera, cerealeros, la Sociedad Rural, grandes bancos extranjeros, multinacionales como la Shell, grandes empresas que se dicen nacionales, como Arcor, que están tratando de generar condiciones que le cierren al Gobierno los caminos que desde 2003 viene intentando abrir para darles capacidad de generar consumo a los sectores populares, desarrollar políticas públicas que requieren inversión social, mantener las paritarias libres y sostener la recuperación del empleo.
–El posible efecto sobre los trabajadores de esta escalada de los sectores económicos concentrados, ¿se puede enfrentar a través de las paritarias?
–La situación a la que nos llevaron los embates de estos sectores, que después de decir que el dólar estaba atrasado dicen ahora que el problema no es el dólar sino la inflación, y que por eso el Gobierno debe dejar de emitir, es compleja. Quieren volver al esquema de recesión, que caigan el empleo y los salarios, además de la reducción del gasto público. Para enfrentar eso, en las condiciones que quedamos, creo que el Gobierno tiene que convocar a los sectores que representan al empresariado vinculado al interés nacional, a la pequeña y mediana empresa, a los pequeños productores del campo, a las organizaciones que representamos a los trabajadores, y organizar un ámbito tripartito para tomar decisiones que generen eficacia en los controles de precios, sobre la especulación financiera, y a la vez mantener el poder adquisitivo de los salarios. Es imprescindible que después de la devaluación y del aumento de las tasas de interés, busquemos las medidas para mantener el poder adquisitivo de los salarios, porque si no, inevitablemente, vamos a ser arrastrados al escenario que pretenden quienes quieren terminar con las políticas del kirchnerismo para reinstalar el ajuste que vienen propiciando hace años.
–¿Alcanza con eso?
–Esto tendría que estar acompañado con una convocatoria política muy amplia, con la participación de todos los sectores sociales, para garantizar metas de inversión, los presupuestos para la continuidad de las políticas públicas que se vienen llevando adelante, de sostenimiento de los niveles de empleo, el compromiso empresario para complementar el plan Progresar...
–Eso desde lo político, pero muchos trabajadores van a tener que lidiar en paritarias con esos sectores empresarios a los que usted denuncia como especuladores. ¿Cómo imagina que se va a resolver esa disputa?
–Los trabajadores no podemos aceptar que seamos nosotros los que paguemos los platos rotos de las corridas cambiarias, de las movidas especulativas y las maniobras con el dólar que generaron estas condiciones para desestabilizar la economía. Frente a esta realidad, los trabajadores deben defender el salario y el Gobierno tiene que gestar una convergencia detrás de ese objetivo común y defender el rumbo económico para no retroceder en los derechos que se conquistaron por medio de la redistribución de la renta. Recuperar posiciones en ese reparto para los trabajadores y para un Gobierno que orienta políticas populares es ir contra de los poderosos intereses que siempre gobernaron el país a control remoto. Recuperar esto lleva años, como lo planteó Néstor (Kirchner) para salir del infierno, y hoy todavía queda una deuda grande, como el empleo en negro y el desempleo juvenil. Aun así, perder todo esto es cuestión de días si no hay una política de los trabajadores, apoyados en el sector público, que pueda enfrentar a los que quieren quedarse con todo.
–Antonio Caló, de la CGT, dijo que con la escalada de precios a los trabajadores metalúrgicos no les alcanza para comer. ¿Opina lo mismo?
–Hay trabajadores que llegaban con lo justo a cubrir la canasta familiar y que, con este abuso que están cometiendo los formadores de precios, quedan con la cabeza debajo del agua. Hay otros que vienen mejor y todavía tienen espalda. Pero está claro que si no se enfrenta esta especulación y se acepta que estos cambios se paguen con el retroceso del poder adquisitivo de los salarios, vamos a retroceder diez casilleros. No lo podemos permitir. Creemos que hay que discutir acuerdos de corto plazo y de manera simultánea generar una convocatoria política y social que discuta el conjunto de las variables de la economía y las políticas públicas. Y recién después de eso, cuando sepamos dónde estamos parados, tratar los acuerdos paritarios.
–¿Por cuánto tiempo cree que deberían ser esos acuerdos?
–Tres o cuatro meses, un acuerdo corto que sirva para generar ese otro escenario que planteamos, y entonces sí terminar de cerrar la paritaria.
Fuente:Pagina12