El Equipo de Antropología Forense es el encargado de exhumar los cuerpos enterradosLas causas de cadáveres, de los cuales se sospecha que pertenecen a personas asesinadas por la dictadura militar, se han unificado para facilitar la investigación.
Durante el Mundial de Fútbol de 1978, una imagen conmovió al mundo, tanto como la de Daniel Passarella levantando la copa. Fue la de Mabel "Tati" Almeida quien rogaba a los periodistas holandeses: "Queremos saber dónde están nuestros hijos, si tienen frío, si están vivos, si están muertos…" Lo único que pedían era certeza, querían saber sobre el destino de los detenidos. Luego, con las esperanzas de la aparición con vida ya extintas, pedían un lugar para llorar a sus seres queridos, pedían lo mismo que años antes: saber dónde estaban enterrados sus hijos. Santiago puede ser la clave para poner fin a la búsqueda. Luego de que el Equipo de Antropología Forense develara la identidad de Norma Delia Sibantos, una mujer secuestrada por grupos de tarea al servicio de la represión en 1978, y luego sepultada en la localidad de Clodomira, las investigaciones por el resto de los enterramientos clandestinos en la provincia, se aceleraron. Según pudo averiguar EL LIBERAL, en una acertada decisión del juez Guillermo Molinari y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Justicia Federal santiagueña, a cargo de Federico Bothamley, se decidió unificar las causas de todos los cuerpos enterrados ilegalmente en la provincia durante la última dictadura. En Puerta Chiquita, en el departamento Guasayán, en los 70, se encontraron tres cuerpos calcinados. David Waisman fue el perito encargado de hacer la autopsia. La causa recayó en manos de un juez de Capital de apellido Peralta, que se declaró incompetente, porque ese departamento era jurisdicción del juzgado de Frías. Según informaron importantes fuentes judiciales, aquel viejo expediente desapareció por lo que no se sabe a ciencia cierta dónde están sepultados los cuerpos. No obstante, la investigación sigue su curso y ahora están buscando testigos de aquel enterramiento. Otro de los casos que se investigan, está relacionado con un cadáver que se encontró en una finca del departamento Loreto. También se encontraron cuerpos en la localidad de Laprida, en el departamento Choya. En ese mismo departamento, pero en el poblado de Villa La Punta, se realizó un macabro hallazgo en el año 1982. En un panteón de la familia Gómez se encontró un ataúd que no pertenecía a la parentela, cuando se abrió el féretro, se descubrió a una mujer rubia, de mediana edad, en cuyo cadáver se distinguían dos orificios de bala. La causa unificada investiga siete cadáveres enterrados clandestinamente, pero según confió una fuente a EL LIBERAL, la Fiscalía de la Justicia Federal lleva adelante su propia investigación por varios cuerpos hallados y con huellas de haber sido ultimados violentamente.
Durante el Mundial de Fútbol de 1978, una imagen conmovió al mundo, tanto como la de Daniel Passarella levantando la copa. Fue la de Mabel "Tati" Almeida quien rogaba a los periodistas holandeses: "Queremos saber dónde están nuestros hijos, si tienen frío, si están vivos, si están muertos…" Lo único que pedían era certeza, querían saber sobre el destino de los detenidos. Luego, con las esperanzas de la aparición con vida ya extintas, pedían un lugar para llorar a sus seres queridos, pedían lo mismo que años antes: saber dónde estaban enterrados sus hijos. Santiago puede ser la clave para poner fin a la búsqueda. Luego de que el Equipo de Antropología Forense develara la identidad de Norma Delia Sibantos, una mujer secuestrada por grupos de tarea al servicio de la represión en 1978, y luego sepultada en la localidad de Clodomira, las investigaciones por el resto de los enterramientos clandestinos en la provincia, se aceleraron. Según pudo averiguar EL LIBERAL, en una acertada decisión del juez Guillermo Molinari y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Justicia Federal santiagueña, a cargo de Federico Bothamley, se decidió unificar las causas de todos los cuerpos enterrados ilegalmente en la provincia durante la última dictadura. En Puerta Chiquita, en el departamento Guasayán, en los 70, se encontraron tres cuerpos calcinados. David Waisman fue el perito encargado de hacer la autopsia. La causa recayó en manos de un juez de Capital de apellido Peralta, que se declaró incompetente, porque ese departamento era jurisdicción del juzgado de Frías. Según informaron importantes fuentes judiciales, aquel viejo expediente desapareció por lo que no se sabe a ciencia cierta dónde están sepultados los cuerpos. No obstante, la investigación sigue su curso y ahora están buscando testigos de aquel enterramiento. Otro de los casos que se investigan, está relacionado con un cadáver que se encontró en una finca del departamento Loreto. También se encontraron cuerpos en la localidad de Laprida, en el departamento Choya. En ese mismo departamento, pero en el poblado de Villa La Punta, se realizó un macabro hallazgo en el año 1982. En un panteón de la familia Gómez se encontró un ataúd que no pertenecía a la parentela, cuando se abrió el féretro, se descubrió a una mujer rubia, de mediana edad, en cuyo cadáver se distinguían dos orificios de bala. La causa unificada investiga siete cadáveres enterrados clandestinamente, pero según confió una fuente a EL LIBERAL, la Fiscalía de la Justicia Federal lleva adelante su propia investigación por varios cuerpos hallados y con huellas de haber sido ultimados violentamente.
(Fuente:rdendh-Elliberal).
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