7 de octubre de 2008

07 de octubre de 1976
Estados Unidos apoya la represión ilegal

Kissinger en Nueva York con el ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura.
INVESTIGACION DEL DIARIO THE WASHINGTON TIMES
Kissinger fue clave en el apoyo de EE.UU. a la dictadura argentina
Según documentos secretos a punto de ser liberados por Washington, el ex secretario de Estado jugó un papel central en asegurar a los militares argentinos que EE.UU. no criticaría las atrocidades de la dictadura.
Ana Barón. WASHINGTON. CORRESPONSAL
Documentos del Departamento de Estado, desclasificados recientemente, demuestran cómo el ex secretario de Estado Henry Kissinger dio luz verde a la guerra sucia en la Argentina en la década del 70 y la discusión que generó entre los diplomáticos estadounidenses el apoyo a la dictadura militar del general Jorge Rafael Videla.Los documentos prueban además cómo el entonces embajador de Estados Unidos Robert Hill se opuso firmemente a la política de Kissinger intentando que predominara la defensa de los derechos humanos. Y cómo su intento fracasó.En un documento fechado el 19 de octubre de 1976, Hill califica al entonces canciller argentino, el almirante César Guzzetti, de "eufórico", y en un estado de "júbilo" después de volver de Washington donde se había reunido con Kissinger, el vicepresidente Nelson Rockefeller y otros altos diplomáticos estadounidenses.Según un cable diplomático, Guzzetti le informó a Hill que el mensaje que había recibido en Washington era que la preocupación principal para el gobierno estadounidense no era el respeto de los derechos humanos (como estaba insistiendo Hill) sino que acabara con el problema del terrorismo lo antes posible"."Guzzetti viajó a Estados Unidos totalmente convencido de que iba a escuchar algunas advertencias fuertes sobre las prácticas relativas de los derechos humanos de su gobierno", escribió Hill en el cable. "En vez de eso volvió en un estado de júbilo, convencido de que no hay problema real con Estados Unidos sobre ese asunto". Hill concluye diciendo: "Mientras que este convencimiento perdure, no será ni realista ni eficaz que esta embajada insista en presionar con sus reclamos al Gobierno argentino sobre las violaciones de los derechos humanos".Los nuevos documentos forman parte de la desclasificación masiva de informes sobre la represión en la Argentina que ordenó la ex secretaria de Estado Madeleine Albright tras su viaje a Buenos Aires en el ano 2000, cuando Bill Clinton era todavía el presidente de Estados Unidos. Si bien los documentos desclasificados, en total unas 5.000 páginas, todavía no han sido dados a conocer al público, el profesor de periodismo de la Universidad de Columbia John Dingues tuvo acceso a algunos de ellos: y escribió un artículo junto con el periodista Martin Edwin Andersen, que fue publicado este fin de semana en la revista Insight, del diario ultraconservador The Washington Times.Tanto Dinges como Andersen han investigado sistemáticamente la represión en los países del Cono Sur. Dinges es el autor de "Asesinato en Washington", sobre el asesinato de el canciller chileno Orlando Letelier. Kissinger también fue acusado por sus vínculos con el golpe militar que lideró Augusto Pinochet.Por su parte, Andersen escribió "El mito de la guerra sucia", editado en el 2000.Según el cable firmado por Hill el 19 diciembre, Guzzetti le dijo que Kissinger le había asegurado "que Estados Unidos quiere ayudar a la Argentina" y "que si el problema terrorista se acabara en diciembre o enero, él (Kissinger) creía que se podrían evitar problemas con EE.UU.".Al recibir el crítico cable de Hill, el entonces subsecretario para Asuntos Interamericanos, Harry Schlaudemann, advirtió a Kissinger sobre lo que estaba pasando. "Bob Hill ha registrado en forma oficial su preocupación por los derechos humanos, en una queja amarga sobre nuestro supuesto fracaso con el canciller Guzzetti sobre cuán seriamente vemos nosotros la violencia en la Argentina. Propongo responder en forma oficial", señaló.Kissinger se lavó las manos. La respuesta tuvo lugar en un cable fechado el 20 de octubre en el que Schlaudemann no autoriza a Hill a a rectificar la interpretación que estaba haciendo Guzzetti sobre su viaje a Washington. "En estas circunstancias los argentinos van a tener que hacer sus propias decisiones", dijo en ese cable.
(Fuente: Inv.Times-texto parcial de Clarin 6-1-2002).

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