Un fallo que dejó un gusto amargo
Los jueces Alejandro Esmoris y Nelson Jarazo –Carlos Rosansky se pronunció en disidencia– le aseguraron la libertad a Duret, señalado como el secuestrador de Labolita, el amigo de Néstor y Cristina Kirchner. Cecilia Pando vociferó en las puertas del tribunal.
Los jueces Alejandro Esmoris y Nelson Jarazo –Carlos Rosansky se pronunció en disidencia– le aseguraron la libertad a Duret, señalado como el secuestrador de Labolita, el amigo de Néstor y Cristina Kirchner. Cecilia Pando vociferó en las puertas del tribunal.
El general Pedro Pablo Mansilla (77 años) fue condenado a prisión domiciliaria.Por Diego Martínez
Uno fue absuelto, volverá a su casa. El otro fue condenado a prisión perpetua, pero también volverá a su casa. Así concluyó ayer el primer juicio por crímenes de lesa humanidad en Mar del Plata, por el secuestro, las torturas y el homicidio de Carlos Labolita. Los jueces Alejandro Esmoris y Nelson Jarazo consideraron culpable al general Pedro Pablo Mansilla, de 77 años, y absolvieron al coronel Alejandro Guillermo Duret, de 56, sin chances de aspirar al arresto domiciliario. El juez Carlos Rosansky, en disidencia, votó por la condena y la cárcel para ambos. La viuda de la víctima, que reconoció a Duret a la cabeza del grupo de tareas que allanó la casa familiar días después del secuestro, con Labolita encapuchado, torturado y descalzo, se desmayó al escuchar la absolución. Por la mañana Cecilia Pando reapareció y provocó incidentes.
“Es un golpe inesperado pero no estamos todavía en el suelo, podemos levantarnos”, se esperanzó Carlos Labolita padre, preso político entre 1976 y 1980. Duret “es un mal bicho pero tiene causas pendientes y va a caer”, confió. “Una sentencia tan crítica nos conmociona”, explicó su abogado César Sivo. “Duret no era un personaje secundario, era el dueño de Las Flores. No hubo elementos que pudieran generar dudas”, explicó, y calificó como “una burla” la domiciliaria para Mansilla.
“El juicio fue una gran parodia”, denunció tras el fallo Sara Derothier de Cobacho, titular de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense. “Pero no termina acá. Vamos a apelar”, anticipó. “Las pruebas contra Duret no se valoraron como correspondía. En un juicio por tráfico de drogas o en un secuestro extorsivo, con pruebas similares termina en condena”, explicó el abogado Eduardo Rezses, de la Secretaría. “No puedo dejar de señalar que este fallo se produce a cinco días de las elecciones, con el resultado conocido y con lo que simboliza el caso Labolita en particular”, agregó, en referencia a la relación que entabló con Néstor Kirchner y Cristina Fernández en los meses previos al golpe de Estado.
La jornada arrancó con las últimas palabras de los imputados y provocaciones de la apologista del genocidio Cecilia Pando. Duret se definió como “un perseguido y encarcelado” (hasta ayer en Batán) y citó al rabino Sergio Bergman para remarcar que “los derechos humanos no son de derecha ni de izquierda”. Consideró que el juicio era histórico “por la confrontación de valores entre impunidad e igualdad ante la ley, entre venganza y justicia”. Mansilla dijo que “llevamos tres décadas y media tratando un tema que no tiene solución” y propuso “buscar la pacificación con especialistas”, no especificó en qué materia.
Pando no pudo ingresar a la sala, colmada por 180 personas, e insultó a los jueces cuando salieron. “Muchos jueces nos dicen que tenemos razón por las garantías que se están violando a militares pero no podemos hacer nada: están presionados, manipulados”, dijo horas antes de que el tribunal le tapara la boca. “Si quieren pacificar, ¿por qué no devuelven a los chicos apropiados?”, le preguntó una periodista. Pando prefirió no responder. Luego, sonriente y con un cartel de supuestos “terroristas”, intentó pasar en medio del centenar de personas, con lo que provocó la reacción de varios militantes que la insultaron y corrieron varios metros. Los jueces ya habían pasado a deliberar para emitir el veredicto.
Los imputados prestaban servicio en el Grupo de Artillería Blindado 1 de Azul, a cargo de Mansilla. Desde allí se ordenó la captura de Labolita, militante de la Juventud Peronista que en los meses previos al golpe de Estado compartió casa y luego pensión con Kirchner y la Presidenta. El 25 de abril de 1976, un mes después de la captura de su padre en Las Flores, decidió visitar a su familia. Media hora después se lo llevó la policía bonaerense, que registró su ingreso en la comisaría “a disposición del área militar 125”. Dos días después lo entregaron a la oficina de inteligencia del regimiento. La descripción física de la persona que lo recibió y ordenó encapucharlo coincidiría con la de Duret, que prestaba servicio allí. Días después un grupo de tareas de civil a cara descubierta allanó la casa de la familia. “Hace cinco días que estoy en la parrilla”, alcanzó a confesar Labolita, con las manos atadas, capucha y dificultades para caminar.
La patota destruyó la casa. La esposa y la madre, ya fallecida, reconocieron a Duret como la persona que encabezaba el grupo. Recién tras la feria judicial, cuando se conozcan los fundamentos del fallo, se sabrá cómo hicieron los jueces para desbaratar las pruebas.
La lectura de la sentencia, a cargo de Esmoris, provocó emociones encontradas. Primero anunció la condena a perpetua de Mansilla por secuestro agravado por violencia, tormentos agravados por aplicarse a un perseguido político y homicidio calificado por alevosía. La alegría mutó en silencio cuando anunció la domiciliaria y en tristeza cuando informó la absolución de Duret. La tarde concluyó con un centenar de militantes tirando huevos contra el vidrio del tribunal, con el incendio de dos muñecos con trajes a rayas que representaban a los imputados y con los jueces que absolvieron a Duret retirándose cubiertos por escudos.
La de ayer es la cuarta sentencia por crímenes de lesa humanidad de 2009. Antes fueron condenados cinco represores de San Luis, el apropiador Víctor Rei y dos carceleros de Misiones. Es el tercer fallo en la provincia desde la reapertura de causas: antes fueron condenados Miguel Etchecolatz y el cura en actividad Cristian von Wernich. Duret es el tercer imputado absuelto por crímenes al amparo del terrorismo de Estado, dato que ratifica la independencia de los tribunales que conducen los juicios.
(Fuente: Pagina 12)
Caso Labolita: los defensores de Duret y de Mansilla pidieron la absolución
Las defensas de los militares imputados por el secuestro, torturas y homicidio de Carlos Labolita pidieron la absolución de sus clientes. Se planteó que la duda que persiste con la figura del desaparecido beneficia al acusado. Cuestionaron a los testigos. Y advirtieron que prisión perpetua a Mansilla implicaría una condena a muerte.
(Fuente: Pagina 12)
Caso Labolita: los defensores de Duret y de Mansilla pidieron la absolución
Las defensas de los militares imputados por el secuestro, torturas y homicidio de Carlos Labolita pidieron la absolución de sus clientes. Se planteó que la duda que persiste con la figura del desaparecido beneficia al acusado. Cuestionaron a los testigos. Y advirtieron que prisión perpetua a Mansilla implicaría una condena a muerte.
Sentados los defensores. De anteojos a la izquierda Gerardo Ibañez. A la derecha, Gritko Gadea Dorronsoro. Foto: gentileza Marcelo Nuñez.Los abogados defensores del general retirado Pedro Pablo Mansilla (77) y del coronel Guillermo Alejandro Duret (56) pidieron la libre absolución de sus clientes porque consideran que no está probada la participación de los militares en el secuestro, los tormentos y el homicidio del militante peronista Carlos Alberto Labolita, desaparecido el 25 de abril de 1976 en Las Flores. La estrategia común fue desacreditar los dichos de algunos testigos.
El juicio se está concretando en la sede del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.
El primer turno fue para el defensor oficial Gritko Gadea Dorronsoro, representante del general Mansilla. Como estrategia, el abogado intentó desacreditar los testimonios de los ex policías y de los ex militares que declararon durante el debate y que comprometieron a su cliente.
Como primera medida definió como testigos a aquellas personas que por medio de sus sentidos pueden aportar información del hecho que se investiga en la causa. Así reconoció como tales a los familiares de Labolita y a tres ex detenidos desaparecidos que fueron compañeros de la víctima.
Por el contrario, aseguró que los ex policías de la comisaría de Las Flores que declararon durante el juicio no son testigos sino protagonistas de los hechos y, por ende, sospechosos. Así, Dorronsoro argumentó que los ex policías se encontraron en la disyuntiva de tener que elegir entre una pena por falso testimonio que podría llegar a los 10 años y una sentencia como partícipes del delito de privación ilegítima de la libertad agravada que podría alcanzar los 25 años de prisión.
En cuanto a los ex militares que prestaron declaración, el abogado de Mansilla también solicitó que no se los tuviera en cuenta a la hora de analizar la prueba, ya que uno de los testigos fue detenido por falso testimonio "in fraganti" y al resto no se les dejó concluir su testimonio porque podían llegar a autoincriminarse.
Sobre la imputación de tormentos agravados contra Mansilla, el abogado aseguró que no hay pruebas fehacientes que demuestren que Labolita haya sido torturado y "en el caso de que así haya sido tampoco hay pruebas de que esas torturas hayan sido aplicadas por orden de Mansilla", aclaró el defensor oficial.
Tal vez el momento más tenso de la jornada llegó cuando las defensas tuvieron que argumentar alrededor del delito de homicidio que les imputan a sus clientes. El abogado del general se amparó en la figura del "desaparecido" y dijo que no hay certezas del mecanismo por el cual Labolita fue asesinado y tampoco de quienes fueron sus verdugos. "El principio de duda beneficia al acusado", lanzó el abogado.
Duret
Dorronsoro pidió la libre absolución y la inmediata libertad su defendido por entender que no está probada la participación del viejo general en los hechos que se le imputan. En caso que se trate de un fallo condenatorio, el defensor, solicitó de manera subsidiaria que se juzgue a su cliente por el delito de privación ilegítima de la libertad con el mínimo de la pena, que dado el tiempo que lleva detenido implicaría la inmediata liberación.
El jueves pasado, las querellas solicitaron la revocatoria de la prisión domiciliaria de Mansilla. Ayer, su defensor recordó al tribunal que su cliente tiene 77 años, serios problemas de salud y que no cuenta con antecedentes penales. También aseguró que condenar a Mansilla a reclusión perpetua en una cárcel común sería condenarlo a la muerte. "Eso implicaría que Mansilla muera en la cárcel", explicó el abogado. Entre dientes o con un gesto, la mayoría del público dio a entender que, de eso se trata: "cárcel común, perpetua y efectiva".
El abogado Gerardo Ibáñez, con gran experiencia en la defensa de militares acusados por delitos de lesa humanidad, adhirió en un todo a lo expuesto por el representante de Mansilla y centró su alegato en tratar de demostrar que el coronel Guillermo Duret no participó del operativo del 1 de mayo de 1976. Según algunos testigos esa noche, Labolita, fue llevado esposado y con signos de tortura a su casa por un grupo de diez personas, entre las cuales, se encontraba el coronel. Cuando se fueron de la casa, también se llevaron a Gladis D'Alessandro, esposa de Labolita, quien estuvo secuestrada por algunas horas.
Según Ibáñez, no hay pruebas fehacientes de que Duret haya participado del operativo y tampoco existe la certeza que eso haya ocurrido.
También aseguró que no hay elementos concretos que prueben que su cliente haya recibido a Laboliata en el sector de Inteligencia del Regimiento de Azul, la noche del traslado.
Ibáñez, al igual que Dorronsoro, cargó las tintas contra el personal policial para desacreditar sus testimonios. "En este juicio tuvimos que soportar olvidos y contradicciones, y por eso hay una persona detenida hace tres años y medio", se lamentó el abogado.
Por último, aseguró que no hay elementos que prueben la participación de Duret en el secuestro, ni en la aplicación de tormentos ni en el homicidio de Carlos Alberto Labolita. "Solicito la libre absolución de mi cliente sin planteos subsidiarios porque es inocente de todos los cargos que se le imputan", finalizó Ibáñez.
(Fuente:Elpopular).
REPUDIO.
ASOCIACION DE EX DETENIDOS-DESAPARECIDOS
Y PRESOS POLITICOS DE MAR DEL PLATA
REPUDIAMOS LA SENTENCIA DE LA CAUSA LABOLITA
Mar del plata, 03 de Julio de 2009
Esta tarde aqui en Mar del Plata, todos los que hemos asistido al Tribunal Oral Federal que condeno a prisión perpetua al represor Pedro Pablo Mansilla (en realidad lo mando a su casa) y absolvio al coronel Alejandro Duret imputados por la desaparición, torturas y homicidio de Carlos Alberto Labolita en abril de 1976 nos ha generado una mezcla de asco y de indignación, que nos hace comprender la gran impunidad de los genocidas gracias a la complicidad de la " justicia".
ASOCIACION DE EX DETENIDOS-DESAPARECIDOS
Y PRESOS POLITICOS DE MAR DEL PLATA
REPUDIAMOS LA SENTENCIA DE LA CAUSA LABOLITA
Mar del plata, 03 de Julio de 2009
Esta tarde aqui en Mar del Plata, todos los que hemos asistido al Tribunal Oral Federal que condeno a prisión perpetua al represor Pedro Pablo Mansilla (en realidad lo mando a su casa) y absolvio al coronel Alejandro Duret imputados por la desaparición, torturas y homicidio de Carlos Alberto Labolita en abril de 1976 nos ha generado una mezcla de asco y de indignación, que nos hace comprender la gran impunidad de los genocidas gracias a la complicidad de la " justicia".
Repudiamos este fallo que nos resulta inadmisible en un estado de derecho, siendo una burla para los 30.000 compañeros, para las madres, abuelas, familiares, los sobrevivientes y para todos aquellos que NO OLVIDAMOS Y NO PERDONAMOS.
Exigimos que los juicios a todos los genocidas sean realmente para honrar a los 30.000 compañeros y no para blanquear a sus asesinos.
CARLOS ALBERTO LABOLITA - PRESENTE HOY Y SIEMPRE
CARLOS ALBERTO LABOLITA - PRESENTE HOY Y SIEMPRE
(Fuente:AeppMdelPlata).
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