2 de junio de 2010

TUCUMÁN: LA IMPUNIDAD DEL GENOCIDA ALBORNOZ.

Caso "La Jefatura": Albornoz mató, violó, robó, torturó y se pasea impunemente
El Jefe de inteligencia de la policía durante el proceso, Roberto Albornoz fue visto el sábado a la tarde comprando en un supermercado, pese a que tiene prisión domiciliaria, por eso la querella pidió que se la revoque. El TOF exige más pruebas. Además declaró María Aldeco quien aseguró que al genocida nadie lo custodia. Ella fue golpeada y violada por el imputado durante trece años. Tiene una hija con él que recién conoció hace tres.

El genocida Albornoz no cumple le prisión domiciliaria y la justicia no hace nada

Desde el inicio de la jornada todas las miradas apuntaron a Roberto “el tuerto” Albornoz, Jefe del servicio de inteligencia durante el proceso, debido a que el sábado fue visto haciendo compras en el Super Vea de calle San Lorenzo alrededor de las 19. Esto fue denunciado por una testigo a través de la querellante Laura Figueroa. Por este motivo la totalidad de la querella pidió la revocación de la prisión domiciliaria y el allanamiento de su casa.
La situación derivó en que se lo llame a declarar al cabo Arias de la Federal que estaba de turno aquél día. Aseguró que Albornoz estuvo todo el tiempo en su casa. Su tono de voz fue titubeante, hubo una serie de contradicciones y estaba muy nervioso. El testimonio no fue convincente.
Además brindó testimonio Mirta del Valle Aldeco, quien fue empleada doméstica del genocida. Tenía alrededor de 15 años cuando comenzó a trabajar. Hoy 53, es decir que entró en 1972, hasta los 28 años, según expresó. Todo el periodo de la dictadura.
Sus palabras fueron desgarradoras, impactantes. La mujer describió a un personaje siniestro, de una mente perversa. Aldeco expresó que desde que llegó a esa casa Albornoz la violaba y golpeaba constantemente, cosa que también hacía su hijo, Juan Manuel que, dicho sea de paso, es taxista, vive en la calle Martín Fierro 542 junto a su padre, maneja su taxis Ford Escor y asiste a todas las audiencias.
“Albornoz no me pagaba, no me dejaba ir a mi casa a ver a mi familia. Si me escapaba me hacía traer con la policía” sostuvo. Y aseveró: “no se si mi hija es de él o de su hijo. Ambos me violaban”. La hija hoy tiene 33 años pero con su madre se conocieron hace tres porque al poco tiempo de haber nacido, este siniestro personaje la echó a Aldeco de la casa.
También sostuvo que María Guerra (ex policía, apartada de la causa) era amante de Albornoz y manifestó que el tuerto le regaló una casa ubicada en calle Frías Silva. Era la vivienda de la cual secuestraron a Oesterheld. La mujer reveló que Albornoz “se reía de las personas que asesinaba. Tenía sus joyas en una lata, les cortaba las manos o dedos para sacárselas. Yo las vi dentro de su casa. También tenía tarros llenos de billetes de dólares y un maletín negro con mucha plata”. Y agregó: “le regaló otra casa a Guerra en Mar del Plata que no conozco”.
Aldeco a su vez declaró que Albornoz golpeó a su esposa Lita hasta el día de su muerte, falleció de cirrosis, y no dejó que ni siquiera su familia la vea. Mencionó que debajo de su cama el genocida tenía armas de guerra “las conozco porque soy policía, pero hace 4 años me echaron sin fundamentos de la fuerza, seguramente Albornoz se lo pidió al Jefe de Policía porque todavía tiene poder”.
María del Valle conoció hace tres años a su hija porque “Lita (esposa de Albornoz) me la entregó en el Padilla” cuando se estaba muriendo. Albornoz le había dicho que su mamá la abandonó porque no la quería. Lita fue precisamente quien “me hizo entrar a la fuerza”.
La testigo confirmó que varias veces lo vio al asesino salir de su casa pese a la prisión domiciliaria. “No tiene custodia. Todos saben eso en la Banda. Varias veces lo vi pasear por el centro, la última vez fue hace un mes”.
Pero no es todo, la mujer relató que Albornoz mataba, secuestraba gente. “A las embarazadas les pateaba la panza”.
Motín de guerra
Albornoz como afirmó la testigo, le robó la hija producto de la violación y otra criatura más que Aldeco solo vio 15 minutos. En este sentido, ayer le reclamó al TOF justicia. “Quiero saber dónde está mi hija”. Además mencionó que lo vio a su torturador con una bebé, se llama Mercedes Cañizares, según me dijo Lita, su verdadero nombre es Velardes. Yo la amamanté, nació cuando mi primera hija era bebé.
Con semejante testimonio el Tribunal decidió realizar una inspección ocular a la casa del reo, tal como lo había solicitado al comienzo de la audiencia la querella. De esta manera, el presidente del TOF Carlos Jiménez Montilla, junto al fiscal Terraf fueron al domicilio. No encontraron armas. Ambos coincidieron en que el imputado no puede haber salido sin que el cabo Arias lo viera.
Por su parte la querella entiende que las pruebas son más que elocuentes para que le revoquen la prisión domiciliaria. El fiscal estimó que no son suficientes. El TOF se tomó media hora y decidió aplazar la decisión hasta que se aporten más pruebas.
"Bussi mataba y enseñaba a matar"
Declaró Carmen Cainzo de Mitrovich, una de las primeras luchadoras por los Derechos Humanos en Tucumán. La testigo tiene a su hija Adriana desaparecida y a su yerno Ricardo Roque Correa. Los que estuvieron en el proceso “fueron muy selectivos, mataron universitarios, científicos y a los obreros más lúcidos”, sostuvo.
La ronda de testigos continúa a partir de las 9.30
Tiene más de ochenta años, su hija y yerno desaparecidos, Adriana y Ricardo Roque Correa respectivamente. Ambos menores de 30 al momento de su detención. Tenían una beba. La mujer relató que su hija estuvo en La Jefatura de Policía. Se lo dijo el coronel Robinson.
Además expresó que durante el proceso habló con el entonces arzobispo de Tucumán en su desesperación de encontrar a su hija. “Me dijo: no vuelva más. Usted no está en Argentina. Está en Argelia. Yo vine de allí y el modo operandi de la policía de acá es el mismo. Incluso los contratan”.
También aseveró que durante su militancia por los derechos humanos, fue presidenta de Fadetuc, “sufrí allanamientos y constantes amenazas”.
Respecto a Bussi la señora manifestó que “mataba y enseñaba a matar. Esa gente vivió su niñez teniendo un chiquero de cerdo en Entre Ríos. Hoy su cría (por José Luis y Ricardo) se pelean por presidir el partido de la muerta” por eso “deben irse de Tucumán ya le hicieron mucho daño a la provincia”, indicó.
Por otro lado la testigo opinó que los que estuvieron en el proceso “fueron muy selectivos, mataron universitarios, científicos y a los obreros más lúcidos”.
A su vez explicó cómo comenzaron con las reuniones por la búsqueda de la verdad. Fue en la Iglesia Sagrado Corazón por una cercanía que en aquél entonces tenía con el cura del lugar quien le infirmó sobre un secuestro. Era el de su hija. De esta manera junto a quince mujeres más se dirigieron al despacho del juez René Padilla a pedirle justicia. No les dio ninguna respuesta. “Había mucho temor”, dijo la mujer.
Finalmente destacó la importancia de seguir luchando. De marchar a la plaza. “Yo no lucho por mi hija o hijo sino por los 30 mil desaparecidos”, lo que generó una lluvia de aplausos por parte del público que ayer, como no pasaba desde hace meses, asistió en forma masiva.
Continúa la ronda de testigos
Para hoy están programados ocho testigos. Marta Rondoletto y Héctor Fontanarrosa que debido a lo extensa jornada de ayer pasaron para hoy. Además está previsto que pasen Saturnina Saeraspe, Aldo Stefanitti, Aída Molina de Ibarra, Nilda Bordón, Pedro Solórzano. La audiencia se reabre a las 9.30.
Sebastián Ganzburg
FuentedeOrigen:TucumanHoy
Fuente:Rdendh

Revisaron la casa de “El Tuerto” Albornoz pero no hallaron pruebas
El Tribunal Oral Federal, Carlos Jiménez Montilla, realizó entre las 14.45 y las 15.35 de hoy una inspección ocular en la casa del represor pero no encontró ninguna evidencia. Tampoco hallaron armas de guerra, que habría tenido desde la época de la dictadura militar. Un cabo de la Policía Federal aseguró que no salió en la tarde del sábado, tal como lo denuncia la querella en base a una testigo que lo vio en las góndolas de un supermercado. Esperan un informe del Súper VEA para saber si concretó una compra con una tarjeta de débito o crédito. Si hallan evidencias, podrían revocar el arresto domiciliario y mandar a Albornoz a la cárcel.
Dos de las cinco medidas que ordenó el Tribunal Oral Federal para determinar si el represor Roberto “El Tuerto” Albornoz salió de su casa en la tarde del sábado 29 de mayo y violó el arresto domiciliario, quedaron en la nada.
Primero, declaró el cabo Héctor Arias, quien confirmó que estuvo de guardia durante 24 horas –desde las 7 de la mañana de ese día- en el domicilio del imputado y descartó la posibilidad de que haya salido del domicilio, ubicado en la calle Martín Fierro 541, en la ciudad de Banda del Río Salí. En un confuso y desordenado relato, aseguró que Albornoz estuvo durmiendo la siesta hasta las once de la noche.
La polémica se inició cuando los abogados querellantes denunciaron ante el Tribunal Oral que una testigo aseguró haber visto a Albornoz en las góndolas del supermercado VEA de avenida Alem, aproximadamente a las 7 de la tarde del sábado pasado, cuando el represor no puede salir de su casa, donde cumple arresto domiciliario por orden del juez federal Daniel Bejas, en el marco de las múltiples causas por delitos de lesa humanidad. Según la versión, iba acompañado por una mujer rubia y de unos 50 años aproximadamente.
Ante el testimonio poco convincente del agente y ante la insistencia de los abogados querellantes, el presidente del Tribunal Oral Federal, Carlos Jiménez Montilla, el fiscal general federal Alfredo Miguel Terraf y el secretario del TOF, Mariano García Zavalía se dirigieron a la casa del represor para realizar una inspección ocular, pero no encontraron ninguna prueba que sirva para determinar si el ex jefe del SIC (Servicio de Inteligencia Confidencial) violó el arresto domiciliario. La medida se realizó entre las 14.15 y las 15.35.
La medida también se realizó para constatar si existían armas de guerra en la casa del represor. Sucede que antes el TOF había escuchado el relato de Mirta del Valle Aldeco, una ex policía que se declaró “enemiga” de “El Tuerto” Albornoz al acusarlo de haberla violado sexualmente cuando tenía 15 años y mientras trabajaba en su domicilio durante los años ’70.
Ella aseguró que el represor tenía “armas de guerra” debajo de la cama y cajas con joyas de oro y plata que sustraía a las víctimas que “mataba o secuestraba” durante la última dictadura militar. Además, la mujer aseguró haberlo visto hace un mes aproximadamente en la vía pública.
“Con este testimonio y otras evidencias, se prueba que Albornoz anda libre por la calle. Por eso este juicio no puede seguir sin garantías para los testigos y todos los que estamos detrás de las víctimas. Yo también fui víctima de Albornoz, estamos indefensos”, alertó la abogada Laura Figueroa después de escuchar a la testigo que fue propuesta por el fiscal federal general Terraf. La letrada también advirtió que existen otros dos testigos que dicen haber visto al imputado en la vía pública.
La querella de ANDHES se sumó al reclamo y pidió que la mujer permanezca custodiada, medida que hizo lugar el presidente del TOF.
Ahora, quedan pendientes tres medidas ordenadas por el TOF. Librar oficio al súper VEA para que informe si tiene en sus registros una compra efectuada con tarjeta de débito o crédito a nombre de Albornoz; solicitar también el registro fílmico y; pedirle a la Policía Federal que informe sobre el cumplimiento de las guardias de 24 horas en el domicilio del represor.
De todos modos, las querellas pidieron que se revoque el beneficio de arresto domiciliario para Albornoz y sea llevado al penal de Villa Urquiza. El fiscal Terraf opinó que aún no hay pruebas suficientes para avanzar en esa medida.
FuentedeOrigen:PrimeraFuente
Fuente:Rdendh

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