12 de agosto de 2010

CÓRDOBA: TESTIGO RECUERDA A MOORE EN LA TORTURA, PIDEN QUE ESTE DECLARE PERSONALMENTE Y NO POR VIDEOCONFERENCIA.

Testigo recuerda a Moore en la tortura
El ex preso Ávila dijo que estaba con otro hombre cuando era golpeado. Ávila describió las muertes de Bauducco y Balustra. Hoy descartaron un careo entre el legislador Asbert y un gendarme.
Carlos Ávila (68) realizó un pormenorizado relato del martirio por el que atravesó desde su detención el 24 de mayo de 1975 hasta que fue liberado el 18 de octubre de 1983, dando datos precisos sobre acusados y víctimas implicadas en el juicio contra Jorge Rafael Videla.
El testigo reconoció, por ser personas públicas a Videla y a Luciano Menéndez, e identificó a los imputados Carlos Ibar Pérez y a Mirta "Cuca" Antón, a esta última la ubicó en el Departamento de Informaciones (D2).
Hasta el día de hoy, Ávila no puede reconocer el primer lugar a donde fue trasladado, pero relató que allí había tres personas sentadas en una mesa que ratificaban sus dichos durante la sesión de golpes que le propinaban otros tres, entre los de la mesa dijo que conocía a Carlos Raymundo “Charlie” Moore y “Pipo Romero” a quien señaló como a un “militante político que se había quebrado”.
“Me atan en una cama de las manos y los pies, vi un aparato color rojo y ahí conocí lo que era la picana”, se lamentó y relacionó el episodio con una fuga de presas en el Buen Pastor. El hombre recibió torturas tan duras que perdió el conocimiento, le quebraron tres costillas y le quemaron los genitales.
Luego de ese episodio lo llevaron a una enfermería en donde sólo permitió que lo vendaran, tras lo cual volvieron a llevarlo al D2, en donde asegura que la “Cuca” Antón le informó que le iban a tomar declaración. “Te voy a hacer una declaración firmala sí o sí sino te reviento”, le advirtieron. Así lo hizo y luego lo llevaron al patio en donde se volvió a topar con Moore quien amenazó a un joven que recién ingresaba.
“’Quizás zafés de esta, pero metete debajo de la tierra porque la próxima vez te veo y te reviento’, esas fueron las palabras textuales de Chalie Moore al chico”, aseguró el testigo que también señaló a una mujer la “Tía Pereyra” como “muy torturadora”.
Fue trasladado a la Penitenciaría de Barrio San Martín (UP1) aunque rechazaron su ingreso debido al estado en el que estaba, y lo llevaron a la cárcel de Encausados en donde lo recibieron por un tiempo hasta que volvió a la penitenciaría.
Allí durante una requisa fue golpeado por un militar que le estrelló la cabeza contra el suelo quebrándole la nariz y un diente, por lo que lo llevan cuerpo al piso y puede ver a los detenidos del Pabellón 1.
“Este cabo, no sé que sería le grita desde la puerta (al odontólogo) y le dice ‘no hay anestesia doctor, ¿me escuchó? No hay anestesia’, y el odontólogo y me dice qué hago y apenas me tocó salté porque tenía el nervio”, se acordó y le dijo al doctor que actúe rememorando el terrible dolor.
Cuando volvió al penal los presos seguían en la misma posición “y ahí fue cuando se produce el problema de Pablito Balustra”. “La solidaridad de los presos comunes era infinita. Dicen que habían encontrado un cigarrillo que aparentemente habían encontrado en el colchón de Pablito Balustra, fue así que le pegan con un botín como instrumento y ahí cae”.
Ávila comentó que Balustra no fue trasladado junto con él a Sierra Chica porque quedó hemipléjico y el 11 de octubre de 1976 lo asesinan en un ficticio intento de fuga.
El testigo también declaró que pudo ver “por debajo de la axila” cuando le disparan a Raúl Augusto Bauducco, asesinado de un balazo en el patio de la penitenciaria tras una golpiza y al no poder responder a la orden de levantarse. El querellante Claudio Orosz, le recordó a Ávila que el que efectuó el disparo le dijo a un joven “Pitueli que eso le había pasado por haberle pretendido arrancar el arma al cabo (Pérez)”, declaraciones que fueron ratificadas por Ávila.

Rueda y “Charlie” Moore, en la trastienda
Dos fanáticos defensores de los militares procesados increparon a la comitiva que encabezaba el juez español Baltasar Garzón. Carlos Paillet.
Hubo algunas noticias recién salidas de la cocina judicial que quedaron opacadas por la batahola que se desató ayer en el primer piso del edificio de Tribunales Federales de Córdoba, cuando dos fanáticos defensores de los militares procesados increparon a la comitiva que encabezaba el juez español Baltasar Garzón.
Mientras el foco de atención estaba puesto en ese escenario crispado, el fiscal federal Gustavo Vidal Lascano daba forma a la primera citación testimonial en el marco de una nueva denuncia surgida en este mismo juicio contra el camarista Luis Roberto Rueda.
¿Quién es el testigo en cuestión? El ex comisario del D-2 Carlos Yanicelli, quien debe comparecer hoy ante Vidal Lascano. La semana pasada, el propio Yanicelli cargó por segunda vez contra Rueda, aunque en esa ocasión le atribuyó un presunto delito: filtrar información a los militares cuando era secretario en el juzgado del ahora ex juez Gustavo Becerra Ferrer y ambos investigaban los enterramientos clandestinos en San Vicente y La Perla.
Yanicelli ya había ventilado fotos en donde se observa al camarista en una reunión con presuntos espías. Ese episodio fue elevado al Consejo de la Magistratura de la Nación, que deberá averiguar qué hacía Rueda en esas tertulias.
“Esas fotos no configuran delito, pero la denuncia sobre filtración de información al Ejército, sí; por ello, el Tribunal pasó el caso al fiscal de turno”, confió una fuente judicial.
Vidal Lascano admitió ayer que Yanicelli –procesado en el juicio– concurrirá a declarar en este incipiente expediente como testigo. Lo mismo hará el ex juez Becerra Ferrer.
El otro hecho que quedó en un segundo plano a raíz del desmadre fue la posibilidad de que Carlos Raimundo “Charlie” Moore venga a declarar en persona y no por videoconferencia desde Inglaterra, donde reside desde 1982.
Moore, un ex cuadro del Ejército Revolucionario del Pueblo que terminó paleando a detenidos en el D-2, no carga con proceso judicial alguno, por lo que no habría que enfrascarse en los trámites de extradición. Pero hay recaudos: “Si Moore viene a Córdoba, estará en serio riesgo su seguridad personal; además, puede quedar preso”, redondeó uno de los promotores de que el ex ERP declare en vivo y en directo en Tribunales.


No habrá careo entre legislador y ex gendarme
El Tribunal Oral Federal N°1 rechazó este mediodía realizar en el juicio a Jorge Rafael Videla un careo entre los testigos Enrique Asbert, ex preso político y actual legislador kirchnerista en Córdoba (Concertación Plural), y el gendarme retirado Carlos Omar Farías, quienes discreparon en sus testimonios sobre un asesinato.
En cambio, se dispuso que la Fiscalía Federal de Turno, hoy a cargo de Gustavo Vidal Lascano, reciba la transcripción de las declaraciones para que decida si debe abrirse una investigación por las diferencias.
El fiscal Maximiliano Hairabedían había solicitado el caro luego de la declaración del comandante mayor Farías negara directamente conocer a Asbert, ex preso político de la Unidad Penitenciaria Nº1 (UP1) que ubicó al ex integrante de Gendarmería en la escena del crimen de Raúl Augusto Bauducco.
Ese homicidio ocurrió la mañana del 5 de julio de 1976 durante una requisa en el patio de la UP1 por el cabo Miguel Ángel Pérez tras el consentimiento de su superior el Teniente Monez Ruiz, según la instrucción.
Asbert dijo que Farías lo mandó a realizar flexiones de brazos por lo que en el momento del crimen el gendarme le tapó la cabeza con el borceguí, para evitar represalias.
En tanto, Farías, aseguró que nunca estuvo en el patio de la Penitenciaría. Asbert se había presentado este mediodía en Tribunales Federales dispuesto a realizar el caro con el otro testigo
FuentedeOrigen:LaVozdelInterior
Fuente:Agndh

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