11 de agosto de 2010

CÓRDOBA: UNA MIRADA QUE LOS REPRESORES NO AGUANTARON.-COMUNICADO DE H.I.J.O.S CÓRDOBA.-JUICIO UP1

EL JUEZ ESPAñOL BALTASAR GARZON EN EL JUICIO CONTRA JORGE RAFAEL VIDELA Y OTROS TREINTA ACUSADOS
Una mirada que los represores no aguantaron
“Demostrarían un poco de dignidad escuchando los testimonios de quienes sufrieron”, dijo el juez luego de que los acusados se levantaran de la audiencia. Un coronel retirado, vinculado con Cecilia Pando, increpó al magistrado y a sus acompañantes y le pegó a un periodista.


El juez español Baltasar Garzón, el secretario de Derechos Humanos y la fiscal española Dolores Delgado en el tribunal cordobés.
Imagen: DyN
Por Nora Veiras
Apenas aterrizó en Córdoba, el juez español Baltasar Garzón se abrió paso presuroso, enfocó su teléfono celular y fotografió el amanecer. Es un primer recuerdo de un día inolvidable. “La Pando no está por acá, ¿no?”, chanceó en la combi que lo llevó junto al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, a la audiencia del juicio por la represión ilegal en la Unidad Penitenciaria 1. Treinta y un militares y policías, encabezados por Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez, acusados de torturas y asesinatos, no soportaron la mirada: apenas el presidente del tribunal, Jaime Díaz Gavier, les anunció su derecho a ausentarse, se retiraron en bloque. Fue un gesto inédito, premeditado. “Cargan malas vibraciones cuando desde la legalidad se los investiga, se pueden ir porque están legalmente representados. Demostrarían un poco de dignidad escuchando los testimonios de quienes sufrieron”, repitió Garzón al salir en el primer cuarto intermedio. Apenas lo vio, un pequeño grupo empezó a gritar “terroristas”. No estaba Cecilia Pando, pero sí su espíritu.
Con una bandera argentina como estola, Liliana Raffo, viuda de Horacio Fernández Cutiellos, quien murió durante el ataque al Regimiento de La Tablada en 1989, le empezó a gritar a Emilia Dambra, madre de Plaza de Mayo con tres hijos desaparecidos en La Perla y Campo de la Rivera.
–¡Vos sabés dónde están nuestros hijos! –la increpó Emilia mientras el eco de “terroristas” y “Garzón, ¿qué decís de la ETA?” intentaba tapar el clamor. En el medio, el coronel retirado Alberto Aprea, quien oficia de vocero de Menéndez, le pegó a un cronista al ver que una cámara lo enfocaba. Aprea integra la Unión de Promociones junto al general retirado Miguel Angel Giuliano y es uno de los sustentos del grupo de Pando. De inmediato, un grupo de Hijos rodeó a las Madres y el clásico “Como a los nazis les va a pasar/ a donde vayan los iremos a buscar” cerró el episodio que había hecho las delicias de la tele.
Congoja
En el recinto, Fernando Cuesta Garzón, defensor de Menéndez, había anticipado lo que preparaba la claque. “Quiero aclarar que no tengo parentesco con la persona aquí presente que lleva mi mismo apellido”, dijo. De inmediato, la hilera de represores decrépitos se retiró. Poco después, el abogado de las víctimas Claudio Orosz hizo un reconocimiento a “una visita que engalana la audiencia y que queda claro que no es pariente de Cuesta Garzón”. Un aplauso coronó la ironía y el presidente del tribunal llamó al orden.
El minucioso testimonio del abogado Enrique Mario Asbert, preso entre agosto del ’75 y septiembre del ’82, estremeció a la audiencia. El silencio fue ganando la sala y las lágrimas contenidas aparecieron en los rostros. El ahora diputado provincial por la Concertación Plural contó cómo lo habían detenido luego de decidir acompañar a Hugo Vaca Narvaja en la búsqueda del cuerpo de Horacio Ciriani, quien había sido asesinado en la D2. “El padre se puso un guardapolvo de médico y se metió en la morgue para reconocer el cadáver de su hijo. Frente a tamaña muestra de dignidad asumimos la defensa”, dijo Asbert y aseguró que cuando lograron que les entregaran el cuerpo, el padre hizo abrir el cajón y contrató a un fotógrafo para registrar las vejaciones. “Esas fotos están”, aseguró.
Empezaron a buscar a Vaca Narvaja, cuya familia empezaba a ser diezmada por la represión. Fue Asbert a una cita que resultó ser una “ratonera” y se convirtió en preso durante siete años. Lo torturaron en la D2 y dejó constancia cuando lo trasladaron a la UP1 ante el juez federal Adolfo Zamboni Ledesma.
–¿Pudo identificar a los torturadores? –le preguntó Díaz Gavier.
–No, porque tenía capucha y estaba esposado a la espalda. No permitían tomar agua. Recuerdo algunas frases, como la de una mujer, que me conmovió: “Este no coge más”, dijo. Se refería al estado de mis genitales. Lamentablemente no podría identificarla.
Asbert contó cómo después del golpe del 24 de marzo del ’76 el hostigamiento se transformó en suplicio. Las golpizas eran permanentes. Igualaban a todos, no había jerarquía de militancia al momento de humillar, la idea era quebrarlos, vulnerarlos.
“A Pablo Balustra lo golpearon en la cabeza el 29 de abril del ’76. Todavía escucho el chasquido en la cabeza de Pablo cuando lo golpearon y la forma en la que cae, desmadrado, desarticulado... Cae como un muñeco, queda tirado a dos metros de la celda, en el pasillo, y su mano derecha moviéndose... Todavía guardo la imagen de esos movimientos. Estuvo dos días tirado en una cama. Hablaba con la parte izquierda de su boca. A los dos días Pablito fue llevado a la enfermería.” Asbert se encontraría con él semanas después en una cama de la misma sala de auxilios.
En esos días fue detenido también Vaca Narvaja. Lo llevaron a torturar al Campo de la Rivera. “Con él tenían una saña particular. Le dijeron que regresaba porque se había cubierto la cuota de delincuentes subversivos muertos ese día, pero que no tenga duda de que iba a ser sacado y fusilado por el Ejército. Le hicieron saber: ‘El Ejército te va a matar’”, contó Asbert. Y cumplieron.
A mediados de mayo, los carceleros, entre los que se mezclaban militares, policías y gendarmes, les hicieron saber que habían fusilado a Miguel Angel Moze. “Quienes sobreviviéramos daríamos testimonio de las vejaciones”, dijo ese hombre macizo, implacable y su voz no pudo mantener el ritmo: “Hoy finalmente vengo a dar cumplimiento a ese compromiso”. Se sobrepuso a la congoja y siguió. La sala se estremeció en silencio.
Asbert desgranó la organización y la paciencia con la que perfeccionaron la forma de comunicarse y pasar información. El asesinato de Raúl Augusto Bauduco, quien golpeado hasta la extenuación no pudo pararse y fue fusilado. El estaqueamiento de René Mucarsa hasta que muere, el homicidio de la hermana de “El Pájaro” Rosetti se fueron hilando en el testimonio de Asbert. Los años transcurridos no habían borrado la vivencia del horror y menos la necesidad de justicia.
Futuro
El cuarto intermedio actuó de bálsamo. “Es difícil calificar la intensidad de esta audiencia. Estar por primera vez en un tribunal de Argentina y asistir a un juicio a represores de la envergadura de Luciano Benjamín Menéndez o Videla ya de por sí es importante, pero más importante aún es sentir la vibración de las víctimas, como el testimonio (de Asbert) que nos ha llevado al túnel del horror que vemos hoy con toda intensidad. Y los estamos viendo juzgar con todas las garantías de que ellos privaron a testigos y víctimas. Es una experiencia intensa como jurista, como persona y como juez que investigó estos hechos desde el ’96 hasta la actualidad”, dijo Garzón después de acomodar micrófonos, grabadores y someterse al asedio de un enjambre de camarógrafos ansiosos por disputar cada plano.
–¿Qué significan para Argentina estos juicios? –le preguntó un cronista.
–Significa todo, la dignidad de este país en particular. Estos juicios demuestran que la sociedad no se rompe, sino que se vertebra mucho mejor. Es el resarcimiento de las víctimas que por años de vigencia de las leyes de impunidad no vieron garantizado ese derecho. En esas circunstancias actuamos como instancia de la justicia universal, procurando la acción de la Justicia. Nosotros hicimos nuestro trabajo de acuerdo con la ley.
A su lado, la fiscal Dolores Delgado García, quien llevó adelante la acusación contra el marino argentino Adolfo Scilingo, asentía. El presidente del tribunal, Díaz Gavier, esperaba que la cohorte estelar de Garzón permitiera volver a la rutina de las audiencias, que se extenderán hasta diciembre para escuchar a 136 testigos. “La presencia de un hombre de trascendencia mundial, que logró la detención de Augusto Pinochet, implica una comprensión de la sociedad jurídica internacional al esfuerzo que está haciendo Argentina, al respeto del debido proceso. El proceso revela la crueldad que vivió la Argentina, que necesita superar realizando estos juicios”, concluyó Díaz Gavier.

EL JUEZ BALTASAR GARZON Y LA APLICACION DE LA JUSTICIA UNIVERSAL
“Argentina es un ejemplo”
Después de participar por primera vez en un juicio por delitos de lesa humanidad en la Argentina, el magistrado español destacó que “un país no se construye sobre miles de cadáveres sin dar respuestas” y reivindicó los procesos abiertos en el país.
Imagen: Télam
Por Nora Veiras
Baltasar Garzón se arrellena en la butaca del avión y le pide con desparpajo a la azafata: “Hay mate”. La chica se sorprende. Es que el juez español es casi un argentino más. La bienvenida entre los organismos defensores de los derechos humanos y las víctimas que se confesaron frente a él cuando en la Argentina estaba mutilada la Justicia compensa, en parte, el trago amargo de su suspensión como magistrado de la Audiencia Nacional. Por atreverse a investigar los crímenes del franquismo lo están juzgando. Garzón reivindica los procesos que se activaron a partir de la nulidad de las leyes de impunidad y advierte: “Un país no se puede construir sobre miles de cadáveres sin dar una respuesta. Eso no es viable. Porque el problema vuelve a reproducirse. Argentina es un ejemplo en la defensa de los derechos humanos”.
–Estuvo reunido con el canciller Timerman, ¿cómo es eso de que hay una posibilidad de que empiece a hacer algo trabajando para la Argentina?
–No, no es tanto trabajando en la Argentina. El canciller Héctor Timerman tiene una idea que me parece muy positiva: es colocar a la Argentina en el centro de la defensa de los derechos humanos, darle la importancia que merece a esa lucha de los derechos humanos. En ese marco, hablamos de alguna posibilidad de colaboración en diferentes programas, todavía por definir, en esa idea de promover la figura de Argentina como núcleo de la defensa de los derechos humanos.
–Cuando en 1996 recibe la presentación de la Unión de Fiscales Progresistas para abrir los juicios en Argentina fue el inicio, la puesta en práctica de lo que se denomina Justicia universal.
–Había algunos precedentes en España, y yo mismo en 1995 había puesto en marcha en el ámbito del terrorismo, del tráfico de drogas, incluso en el ámbito del terrorismo internacional. Pero es verdad que aplicado a crímenes de genocidio, a crímenes de lesa humanidad, a crímenes internacionales cometidos o acontecidos fuera de España, con o sin víctimas españolas bajo el criterio que la víctima es universal se iniciaron estos juicios. La novedad está en que por primera vez se aplicaba, a este tipo de crímenes, una ley que permitía eso. La razón no es que permitiera, sino que obligaba. Hemos conseguido dar un ámbito entre todos, con la cooperación de distintos países. Aunque en estos momentos las agresiones sean las que están preponderando.
–¿Cuáles son esas agresiones?
–Creo que se enfoca el tema desde una perspectiva equivocada. Se considera que es un riesgo, que es una amenaza. Por razones económicas, por razones políticas, por razones de estabilidad diplomática. Que sea universal no es ni más ni menos que la cláusula de cierre para evitar que la impunidad se produzca. Pero impunidad no respecto de cualquier delito, sino de los delitos más graves que atacan a la comunidad internacional. Y lo que hoy día no podemos es mantener esa doble ética de una cosa hacia afuera y una cosa diferente hacía adentro. Y de que cuando se trata de crímenes que afectan a los responsables políticos de un momento determinado, o militares o de cualquier otro orden pero de un nivel muy alto, en los países respectivos se cierre la posibilidad de investigación y de sanción. Eso es absolutamente inaceptable. Y si eso se produce tiene que haber una reacción en cualquier país del mundo, en cualquier organismo internacional. Siglo XXI no puede ser sinónimo de impunidad.
–Cuando esto sucede, son los países más poderosos los que más restricciones ponen...
–No creo que sea una cuestión de los países más poderosos. Todos los países son reticentes cuando desde afuera se plantea el principio de Justicia universal. Se les plantea la realidad de que no están haciendo lo que deben. De que, por tanto, cabe una acción judicial externa. Con respecto de España será coincidencia o no, pero todas las alarmas han saltado cuando se han iniciado procesos con respecto de China en relación con el Tíbet, de Israel en relación con Palestina y de Estados Unidos en relación a Guantánamo. Las normas son iguales para todos. Y ahí lo único que sucede es que la propia acción de los jueces ha moderado la actividad y ha buscado una serie de requisitos que demuestren que no se está haciendo nada en los países respectivos, que no se va a hacer nada y sólo entonces, pueden actuar. Y hoy día, pues, en España a partir del día 4 de noviembre de 2009, existe una nueva ley donde establece una serie de restricciones. Tiene que haber víctimas españolas o que el victimario esté en España. O que no exista un procedimiento abierto o que exista un vínculo específico con España, que justifique la actividad de la jurisdicción española. Bueno es un retroceso en cierta forma, pero si interpretamos objetivos positivos y proacciones, al final el marco sigue siendo el adecuado.
–¿Alguna vez pensó que podría encontrarse suspendido como juez?
–Por el tipo de asuntos que se investigan, hay un riesgo de complicación importante. No solamente físico, sino también jurídico. Pero creo que hay que tener las cosas muy claras. Si uno está convencido de que aquello que se ha estado haciendo corresponde a los márgenes que exige la ley, y que defiendes una interpretación determinada en la que no solamente estás tú, sino muchos más juristas los que opinan lo mismo, tienes que avanzar. Abrir caminos siempre es arriesgado. Sucedió con el tema del terrorismo, sucedió también con el tema de Argentina y de Chile, y puede suceder en otros ámbitos también. Creo que el juez tiene esa obligación, siempre y cuando se plantee el hecho ante él, y tenga que optar por proteger a las víctimas, o investigar.
–¿Usted cree que España en algún momento va a revisar su propio pasado también?
–Los italianos dirían “chi lo sa”. Yo creo que hay un movimiento importante de víctimas que están tratando la aplicación de la ley de memoria histórica y su eventual ampliación. De tener una satisfacción de extender la recuperación de los restos de sus seres queridos. Yo creo que es un derecho fundamental. El tema está pendiente de resolución en el Tribunal Supremo. Nos tenemos que, de momento, someter a esa situación.
–¿Qué aprendió a partir de los procesos realizados en Argentina, teniendo en cuenta la influencia de lo que usted hizo en España?
–He aprendido que sin entrar a valorar políticamente ninguna de las opciones, en la situación actual el gobierno optó porque los términos justicia, reparación, verdad, se hicieran efectivos. Un país no se puede construir sobre miles de cadáveres sin dar una respuesta. Eso no es viable. Porque el problema vuelve a reproducirse. He aprendido que cuando esa decisión se toma con la Corte Suprema y antes con el Parlamento en forma clara y tajante, ese país comenzó a cambiar. Estoy convencido, aparte de algunos mensajes preelectorales, que sea cual fuere el gobierno que la Argentina tenga, hay cosas que no se pueden volver a atrás.

“En España no hay memoria”
“Yo les quiero contar una cosa que Baltasar no va a querer decir. El no está acusado por el fiscal en la causa sobre prevaricato. A él lo acusa la derecha más reaccionaria de nuestro país. Que quede claro, a él el fiscal no le encontró motivo para acusarlo, lo acusa la derecha. Y eso es producto de que nosotros no tenemos memoria, lamentablemente tenemos que decirlo, en nuestro país no hay memoria. Y si no hay memoria, no tenemos futuro.” La fiscal española Dolores Delgado, que llevó adelante la acusación en el juicio realizado en Madrid contra Adolfo Scilingo, se refirió así al proceso contra Baltasar Garzón que se inició en España a causa de que el magistrado impulsó una investigación sobre los crímenes cometidos por la dictadura franquista. Delgado defendió a Garzón durante un reportaje público que la periodista de Página/12 Victoria Ginzberg les realizó a ella y al magistrado español en la Casa de la Memoria y la Vida del Municipio de Morón, que se levanta en el predio que ocupó el ex centro clandestino Mansión Seré.


El Nobel de Abuelas
El juez español Baltasar Garzón y la senadora chilena Isabel Allende participarán hoy de la presentación del consejo de notables que apoya la candidatura de Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz. El senador del Frente para la Victoria Daniel Filmus, impulsor de la postulación, recibirá a las 14 a los integrantes del Consejo en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta. El Consejo Nobel estará integrado por Isabel Allende, el rabino Daniel Goldman, Ignacio Hernaiz (director del canal Encuentro), el filósofo Ricardo Forster, el periodista Pedro Brieger y Cristina Alvarez Rodríguez. También participarán del acto en el salón Arturo Illia el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, y el titular de la cartera de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak. La candidatura de Abuelas se realiza por tercer año consecutivo e impulsa la premiación de su titular, Estela Carlotto. El ganador del reconocimiento se conocerá en octubre y la entrega del galardón tendrá lugar cerca de fin de año.
Fuente:Pagina12

En reconocimiento y apoyo a la labor del juez Baltazar Garzón
Desde H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, organismos de DDHH de la ciudad de Córdoba, manifestamos nuestro más profundo respaldo al Dr. Baltazar Garzón dada la ofensiva en su contra desatada por investigar delitos de lesa humanidad.Nuestras organizaciones vienen desempeñanando el rol de querellantes en los tres juicios en contra de los genocidas de Córdoba. Desde este lugar nos enorgullece la presencia de Garzón en el juicio y valoramos enormemente su tarea.
Nuestro país fue testigo privilegiado del accionar de un juez comprometido con la defensa de los DDHH más allá de las fronteras de su país. Durante los largos años de impunidad que los argentinos debimos soportar y revertimos a fuerza de lucha, Baltazar Garzón fue una luz de esperanza que nos permitió aferrarnos a un sentido de justicia. Su concepción sobre los delitos de lesa humanidadlo llevó a ejercer legitimamente el principio de justicia universal para investigar a los genocidas argentinos y de otros países.
Con dolor y perplejidad ahora observamos una realidad inversa: en nuestros países se reconoce su labor como un precedente de envergadura y se condena quienes él investigó, pero en la misma España se lo suspende por aplicar idénticos criterios para con los responsables del genocidio franquista.
Ante esta clara injusticia y reacción de quienes se niegan a ver una sociedad libre de torturadores y genocidas, hacemos público nuestro respaldo a quien ocupando la magistratura, se empeñó en hacer justicia.
Córdoba, Argentina, 10 de agosto de 2010
Fuente:Agndh
Córdoba -Juicio UP1
Baltasar Garzón respaldó los juicios a represores
En una tensa jornada que incluyó la agresión a un periodista, el jurista español Baltasar Garzón presenció una audiencia del proceso al ex dictador Jorge Rafael Videla y reivindicó el carácter ejemplar de los juicios a represores en la Argentina. Testimonio de Enrique Asbert, incidentes y síntesis de la conferencia de prensa.
Por Alexis Oliva - Prensared
El juez español Baltasar Garzón presenció la audiencia número 16 del juicio al ex dictador Jorge Rafael Videla y otros 30 imputados, en medio un clima de tensión que incluyó la agresión a un periodista de Radio Nacional Córdoba por parte de allegados a los acusados.
En compañía del secretario de derechos humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, Garzón ingresó a las diez y veinte a la sala colmada de público y numerosos fotógrafos de medios locales y nacionales, entre los que también se contaba un corresponsal español.
Luego de iniciada la audiencia y el reconocimiento de los imputados por parte del testigo Enrique Asbert -delegado en Córdoba de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y ex preso político en la Unidad Penitenciaria Nº 1 (UP1) durante la dictadura-, todos los acusados sin excepción abandonaron la sala, en una obvia muestra de rechazo a la presencia del magistrado español y del funcionario nacional.
Es la primera vez que la totalidad de los imputados usa su derecho a presenciar el juicio por circuito cerrado desde una sala contigua (el mismo Videla suele permanecer en su asiento de la primera fila), lo que evidencia el significado político del gesto.
Cabe recordar que en la segunda audiencia el imputado Pedro Mones Ruiz dijo que en la jornada inaugural se había sentido "profundamente molesto por la presencia en esta sala del señor Duhalde, ese terrorista" y en otra ocasión aseguró que el funcionario nacional era el “comisario político” de este proceso judicial.
El otro gesto insólito tuvo como protagonista al defensor de Luciano Benjamín Menéndez, Alejandro Cuesta Garzón, quien pidió la palabra para manifestar: “Como se me han preguntado varias veces, quiero aclarar que no tengo ningún parentesco con cierta persona que se encuentra presente en esta sala”, lo que generó murmullos y risas entre el público.
Previo a concurrir a Tribunales Federales el juez Garzón mantuvo reuniones con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y su gabinete, y con organismos de derechos humanos, que le manifestaron públicamente su “más profundo respaldo” ante la “ofensiva desatada en su contra por investigar delitos de lesa humanidad”, lo que derivó en su suspensión como magistrado por parte de la Justicia española.
“Con dolor y perplejidad ahora observamos una realidad inversa: en nuestros países se reconoce su labor como un precedente de envergadura y se condena quienes él investigó, pero en la misma España se lo suspende por aplicar idénticos criterios para con los responsables del genocidio franquista”, expresa el comunicado de H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.
Asbert: “No pudieron eliminar la solidaridad”
El testigo Enrique Asbert, delegado regional en Córdoba de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, dijo haber sido encarcelado –primero en el D2 y luego en la UP1- “por ser abogado defensor de presos políticos” en los años 70.
Los siguientes fueron algunos de los pasajes más destacados de su testimonio:
“Hacia finales de abril de 1976 comienza un período donde somos víctimas de palizas constantes. Los intervalos entre golpiza y golpiza no eran más de dos horas. Como consecuencia de una de esas golpizas y precisamente el 29 de abril es golpeado en su cabeza Pablo Balustra, que estaba en la celda con nosotros. Y a consecuencia de eso queda tirado en el piso sólo una mano, que creo era la derecha, levantada y temblando en movimientos espasmódicos, convulsivos. Mientras seguía la golpiza cayendo sobre nosotros y como pudimos nuevamente lo reintegramos a nuestra celda arrastrándolo. Puedo aseverar que se trataba de un militar de rango. Estaba con un casco y vestimenta de fajina color verde oliva. El golpe fue aplicado con un elemento con que nos golpeaba a todos, una especie de bastón color negro con algún tipo de flexibilidad y que nosotros imaginamos se trataba de un bastón con una madre de acero que le permitía ese juego de flexibilidad de unos 70 centímetros de largo con un mango. El impacto fue brutal y por el chasquido de la cabeza de Pablo cuando lo golpean y la forma en que cae en medio de la golpiza y a pesar del vértigo de golpes, gritos y ruidos, advierto que lo de Pablo es grave. Cae desmadrado, desarticulado como un muñeco y queda boca arriba sobre el piso a pocos metros y su mano derecha que tiene esos movimientos de los que aún hoy guardo la imagen”.
“Todos sabemos que aún la conducta humana más demencial tiene una lógica. Nosotros pensábamos que encontrar esa lógica de nuestros agresores nos iba a posibilitar defendernos de alguna manera. No tengo ninguna duda que el espíritu solidario entre nosotros fue un elemento determinante para obstaculizar la intención de que el objetivo con nosotros era nuestro exterminio. Porque no sólo mediante la aplicación de la ley de fuga fusilaron y mataron asesinaron a algunos de nosotros, sino también en esta búsqueda del aniquilamiento se explicaba de alguna forma esta golpiza permanente a que éramos sometidos. Después también entendí que además la UP1 tenía una condición y una característica que la diferenciaba del resto de los campos de exterminio, la UP1 no era un territorio que esta represión había elegido para llevar adelante su plan de eliminación. La UP1 le era un territorio ajeno en el que mal que mal funcionaban todavía determinadas cuestiones que nunca pudieron ellos eliminar”.
Agresión al periodista Aldo Blanco
Durante un cuarto intermedio y mientras se aguardaba la conferencia de prensa del juez Baltasar Garzón, el periodista de radio Nacional Córdoba Aldo Blanco fue golpeado por un personaje que solía oficiar de secretario o vocero de Menéndez, identificado como Alberto Aprea, nombre que figuraba en la lista de asistentes a la sala, a la que el agresor pudo volver a ingresar después del episodio.
El hombre, de unos 60 años, acompañaba a Liliana Raffo, viuda de Horacio Fernández Cutiellos -un mayor del Ejército muerto en el asalto del Movimiento Todos por la Patria (MTP) al cuartel de La Tablada en enero de 1989-. Raffo se reivindica como integrante del Movimiento por la Verdad de la Historia, que apoya la represión desplegada por las fuerzas armadas contra la guerrilla y los militantes populares de los años 70.
Al salir Garzón y Duhalde de la sala de audiencias rumbo a la conferencia de prensa, comenzaron a gritar consignas: “¡Vivan los cristianos de España! ¡Vivan los falangistas! ¡Vaya por los terroristas de la ETA! ¡Y los terroristas del MTP (Movimiento Todos por la Patria) que mataron a mi marido!”. Entonces los familiares de víctimas y militantes de los organismos de derechos humanos respondieron con cánticos y alguien llegó a gritar: "¡Viva Federico García Lorca!".
En medio de la batahola de público, periodistas, empleados de tribunales y policías, el periodista Blanco fue golpeado por Aprea mientras intentaba tomar una foto. El manotazo alcanzó a impactar en sus anteojos y lo hizo trastabillar, sin que le produjera lesiones.
Garzón: “Argentina da un ejemplo al mundo”
A pesar de los incidentes, la rueda de prensa con el juez Baltasar Garzón pudo desarrollarse con normalidad. A continuación, una síntesis:
-¿Cómo vivió la experiencia de presenciar este juicio?
-Ha sido una experiencia difícil de calificar por lo intensa que ha sido. Por una parte, estar por primera vez en un tribunal de Justicia de Argentina y con ocasión de asistir a una sesión de un juicio que se refiere a hechos acontecidos durante la dictadura, con represores de la envergadura de algunos de los acusados que están sentados en el banquillo, Luciano Benjamín Menéndez y Jorge Rafael Videla, ya es importante. También ver y sentir el testimonio de la víctima y testigo que ha comparecido nos ha llevado al túnel del horror de aquellos años que ahora estamos viendo sobre la mesa con toda la intensidad. Y viéndolos ante la Justicia con absolutamente todas las garantías, todas aquellas que ellos privaron a quienes detuvieron y estaban en este D2 y UP1 al que el testigo y víctima se ha estado refiriendo.
-¿A qué atribuye la retirada de los imputados de la sala?
-No sé si ha sido por mi presencia (…) es un derecho que tienen. En España, cuando se juzga por terrorismo y crímenes contra la humanidad siempre suelen cargar esas malas vibraciones contra aquellos que desde la legalidad han investigado los crímenes que se les imputa.
-¿En España a usted lo inhabilita la política o el derecho? ¿El código penal o el Pacto de la Moncloa?
-Me van a permitir que en cuanto a los temas que me afectan directamente y por los que estoy en suspensión provisional, yo no opine. No opino, no porque no me apetezca opinar, ni porque no tenga argumentos para hacerlo, que los tengo y muchos, sino por respeto al tribunal y a la situación procesal en la que me encuentro.
-¿Qué significa que un país como Argentina lleve adelante este tipo de juicios?
-Lo significa todo. Significa la dignificación de este país en particular, la demostración de que la sociedad no se rompe, sino que se vertebra mucho mejor, la reconciliación por parte de las víctimas y la sociedad civil en general con la institución de la Justicia y el resarcimiento de las víctimas que durante tantos años por leyes inicuas, injustas, leyes de impunidad no pudieron ver satisfecho ese derecho y tuvieron que acudir a otras instancias. Esas otras instancias a nivel internacional actuaron y actuamos de acuerdo con el principio de justicia universal procurando que en el futuro, y en el presente ahora, la acción se produjera aquí en la Argentina. La importancia de lo que hicimos afuera la dieron las víctimas y los colectivos de víctimas y de derechos humanos. Ellos fueron los que impulsaron la acción y nosotros jueces y fiscales hicimos nuestro trabajo.
-¿Usted abrió la puerta de estos juicios juzgándolo a (Adolfo) Scilingo (el oficial “arrepentido” de la Armada que participó en los “vuelos de la muerte”)?
-Probablemente, es así. No probablemente, fue así. Porque en aquel momento aquí las leyes de obediencia debida y punto final impedían esa acción de la Justicia. Nosotros lo que hicimos fue desconocer esas leyes porque no respetaban los cánones internacionales de derecho internacional, porque contra crímenes de lesa humanidad esas leyes de impunidad no valen. En Argentina había víctimas españolas y de muchos lugares del mundo y en virtud de ese principio y el concepto de víctima universal era una obligación intervenir y así lo hicimos.
-¿Cree que lo que está sucediendo en la Argentina puede sentar una jurisprudencia que se expanda al resto de los países donde también se han cometido delitos de lesa humanidad?
-Sin lugar a dudas, Argentina está dando hoy un ejemplo al mundo entero con las iniciativas de justicia que está teniendo con el impulso que desde la secretaría de Derechos Humanos se les está dando a estas causas, con el impulso que las víctimas y los colectivos están haciendo para lograr la justicia, con la respuesta de los tribunales. Esto demuestra que no se rompe una sociedad por la acción de la justicia, sino que se refuerza, y a la vez se está poniendo Argentina en el centro de la defensa de los derechos humanos, de la defensa de la dignidad de las víctimas. Y no lo digo porque estoy en Argentina y ustedes sean argentinos, sino porque creo que es el camino más adecuado para hacer compatible verdad, memoria y justicia.
-¿Tiene esperanza de que España lo pueda hacer alguna vez?
-Cada país es diferente, pero obviamente mi contestación es que sí, que ojalá pueda hacerse.
FuentedeOrigen:www.prensared.com.ar
Fuente:Agndh

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