11 de agosto de 2010

ENTREVISTA A ESTELA DE CARLOTTO.

"Después de la verdad, sigue la condena”, Entrevista: Estela Barnes de Carlotto


Estela de Carlotto es una mujer enérgica, activa, incansable. Como todas las abuelas y madres que durante años rondaron la pirámide de Plaza de Mayo, exigiendo justicia, es también paciente y obstinada. Todo ese carácter forjado en tantos años de lucha, quedó expuesto en su corta visita a Córdoba. En tan sólo cuatro horas, Estela se reunión con autoridades, participó de un acto protocolar, se emocionó en el abrazo con las Abuelas y Familiares de Córdoba, habló con los medios y subió nuevamente al avión de regreso a Buenos Aires.
No sin antes dejar su reflexión acerca del juicio Videla, que se está desarrollando en Córdoba: “es un caso ejemplar para todo el mundo, porque los nombres intocables de la historia negra Argentina están ahora sentados en el banquillo”, dijo al tiempo que destacó el trabajo de los organismos de derechos humanos en la difusión la “verdad y la justicia para toda la sociedad”. Sobre el convenio firmado con el canal encuentro y la UNC se mostró satisfecha y lo analizó como “algo trascendental, porque nos estamos juntando los que pensamos lo mismo, los que sentimos lo mismo.
Y qué bueno es poder hacer docencia desde los medios de comunicación, dialogar con las nuevas generaciones que no saben la verdad sobre el terror que acá se vivió. Educar a esos jóvenes en la verdad es una obligación ciudadana, y difundir esa verdad es también recuperar la identidad. Lógicamente hay sectores, principalmente en los medios, que se oponen a que esta historia se difunda, porque saben que después de la verdad viene la condena, social o judicial”.
SJ: Con los criterios de la cámara de Casación, son cada vez más los militares procesados que acceden a la prisión domiciliaria. En Córdoba, Menéndez puede recuperarla ¿Qué opina al respecto?
EC: Que no hay edad para el perdón, son peligrosos aunque sean viejos. Los vemos babearse y quejarse en cámara, pero reivindican sus crímenes e insisten en que salvaron a la patria en cada oportunidad. Si ellos arrojaran todo lo que saben seguramente encontraríamos antes a nuestros nietos. Por eso es que exigimos cárcel común y la condena más severa, porque los vemos ahí, impertérritos, sin un gesto de humanidad en el rostro pero siguen siendo peligrosos.
SJ: Argentina es el país que más esfuerzo ha hecho en juzgar a sus genocidas. ¿Cuál es su mirada de los últimos tiempos?
EC: Indudablemente que es así. Y además del trabajo incansable de las abuelas y los organismos, el Estado también asumió esto como una de sus políticas principales. Yo viajo mucho por el mundo, y veo la expresión de admiración que tienen por la Argentina, sobretodo por lo logrado en las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Si bien con Alfonsín se hizo el juicio a las juntas, no hay que olvidar que en esa gestión hubo un retroceso muy grande con las leyes de impunidad. Luego vinieron los indultos, y el olvido, como si el pasado no existiese. Por eso, desde que tenemos democracia, en materia de derechos humanos estas dos gestiones, son muy esclarecedoras y comprometidas y eso trascendió al mundo. La ESMA, tomada como lugar de memoria, ese es un espacio simbólico enorme. Y los organismos de derechos humanos tienen ahí un lugar para trabajar con la promoción y la educación para las nuevas generaciones.
SJ: después de las leyes de impunidad y los indultos, ¿pensó que se haría posible esa vieja consigna de juicio y castigo, que ahora se esta efectuando?
EC:Si, porque nostras tenemos mucha imaginación y sabíamos que no íbamos a bajar los brazos. En estos juicios hay un bien general, sirven para que los chicos del futuro no sufran lo que sufrieron nuestros hijos. Por eso nunca bajamos los brazos.
Fuente:DiariodelJuicio

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