Caso Nibia Sabalsagaray. General Dalmao y el coronel (r) Chialanza procesados con prisión
No fue suicidio, fue un crimen: "Sometida a diversos tormentos, la detenida falleció"
La Justicia dispuso el procesamiento con prisión del primer militar en actividad, por las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura: el general Miguel Dalmao fue enjuiciado ayer por la muerte en torturas de Nibia Sabalsagaray, en 1974.
Por Mauricio Pérez
General Dalmao. Ayer por la tarde fue alojado en Cárcel Central.
Año 1974. El Batallón de Comunicaciones Nº 1, donde falleció la joven.
El juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, dispuso ayer el procesamiento con prisión del general Miguel Dalmao y el coronel (r) José Nelson Chialanza como "coautores" de un delito de "homicidio muy especialmente agravado", en el marco de la indagatoria penal por el crimen de la militante de la UJC, Nibia Sabalsagaray, el 29 de junio de 1974.
El magistrado hizo lugar al pedido de la fiscal Mirtha Guianze y dispuso el enjuiciamiento de ambos oficiales, en virtud del cúmulo de pruebas recopiladas durante el proceso, entre ellas, el testimonio de 28 testigos, el informe de una autopsia psicológica y una autopsia histórica sobre las causas de la muerte.
El coronel (r) Chialanza fue procesado en su condición de jefe del Batallón de Transmisiones Nº 1 (hoy Batallón de Comunicaciones Nº 1), cargo por el cual tenía "participación en las detenciones y posterior interrogatorio". "Como jefe nada le podía ser desconocido" y "evidentemente también autorizaba los métodos de interrogatorio", expresa el auto de procesamiento emitido por el juez Vomero, al cual accedió LA REPUBLICA.
Por su parte, Dalmao fue enjuiciado como encargado del S2 (inteligencia militar) de la unidad militar, en virtud del arresto administrativo del oficial Mario Segnini, jefe del S2. Los miembros del S2 eran los responsables de la "lucha antisubversiva", únicos con potestades de interrogar a los detenidos políticos. "Al quedar el indagado como jefe del S2 realizó las actividades correspondientes a su cargo. En esas circunstancias fue detenida Nibia Sabalsagaray", afirmó el magistrado.
Nibia Sabalsagaray "fue detenida por personal militar en su domicilio de la calle Eduardo Acevedo 1710. Era el Hogar de Hijos de Empleados de Campomar. Una vez en el Batallón de Transmisiones Nº 1 fue alojada en las llamadas Salas de Disciplina (...) pequeños calabozos, habitualmente destinado para las sanciones al personal, pero que en esos tiempos era utilizado para alojar detenidos".
"Se desconoce quienes fueron las personas que realizaron la detención". Sin embargo, "una vez en el cuartel (Sabalsagaray) fue interrogada por personal militar del S2 y cuyo jefe era Dalmao. Fue sometida a diversos tormentos, entre ellos sofocarla mediante presión en el cuello. En el transcurso de la sesión, la detenida falleció", señaló el magistrado.
Las contradicciones de Dalmao
El auto de procesamiento emitido por el juez Rolando Vomero deja constancia que el general Miguel Dalmao, entonces responsable del S2 en el Batallón de Transmisiones Nº 1, modificó en tres oportunidades su versión sobre la forma en la cual fue hallado el cuerpo de Nibia Sabalsagaray.
El oficial declaró en 1974 ante el Supremo Tribunal Militar (STM), en el marco de la investigación administrativa desarrollada en dictadura, que "siendo aproximadamente la hora 12.10, el suscripto recorrió los calabozos en los que se encuentran los detenidos por actividades subversivas, ya que pensaba hablar con la detenida Nibia Sabalsagaray Curutchet, y al asomarme a la celda número tres, notó que la mencionada se encuentra arrodillada en el piso y colgando de un pañuelo anudado al cuello y a un hierro saliente de la pared que da a la cabecera de la tarima". La versión fue ratificada en marzo de 2010 al comparecer por primera vez como "indagado" en la causa judicial.
Sin embargo, "en su declaración por informe (2006), Dalmao contradice el acta a la que se hizo referencia", aduciendo que se enteró de la muerte de la joven "por información que circuló apenas consumado su deceso, se ahorcó usando un pañuelo de seda con el que se colgó del cuello, usando el eje de la traba mariposa de la tarima en la Sala de Disciplina donde estaba alojada". "De sus palabras se desprende que no vio el cuerpo y que se enteró de su muerte por trascendidos".
Por último, durante la audiencia ratificatoria desarrollada el pasado jueves, tras el pedido de procesamiento de la fiscal Guianze, el oficial dijo que "al abrir la mirilla notó a la detenida colgada del gancho en una posición 'cuasi fetal'. En los cuales las rodillas estaban levantadas y por acción de la gravedad supongo que los pies podrían haber llegado al piso".
Dalmao explicó su contradicción por cuanto, "en la premura de los hechos y en el impacto que provocó esa visión en mí y teniendo en cuenta que desde la mirilla por razones de incidencia de la visión pueda haberme apresurado, es lo que escribí el 29 de junio de 1974". Sin embargo, el juez Vomero asegura que es "pacíficamente admitido en nuestra jurisprudencia que las primeras deposiciones son las que deben tenerse por válidas".
En este sentido, "los elementos probatorios incorporados en autos indican que Nibia Sabalsagaray no pudo colgarse como relataron los indagados. Para ello debió ser gigante, lo que no era", señala el fallo. El magistrado fundamentó sus dichos en la pericia desarrollada por el forense Domingo Mederos, por la cual se afirmó que para cumplirse la versión oficial la joven debía medir "dos metros y medio".
En este contexto, "los elementos probatorios incorporados hacen presumir que Nibia Sabalsagaray sufrió apremios físicos durante el interrogatorio a que fue sometida y que falleció a consecuencia de ellos. Debe tenerse presente (...) que se trataba de una persona que se sabía buscada, (y) que teniendo la posibilidad de salir de la ciudad no lo hizo. Era un hecho conocido que en los cuarteles se torturaba a los detenidos. Y ello no podía ser desconocido por la occisa. Pese a todo corrió el riesgo de ser detenida y atormentada. No parece razonable en ese panorama que, inmediatamente de producida su detención, se suicidara", concluyó el magistrado.
El delito de "homicidio muy especialmente agravado" fue imputado a título de "dolo eventual", en el marco de lo dispuesto por el artículo 18 del Código Penal, por cuanto "quien ordenó un interrogatorio bajo tormento, sesión en la cual se incluyó la compresión del cuello del detenido, necesariamente tiene que representarse la posibilidad de la muerte".
Asimismo, el magistrado rechazó el pedido del abogado Edgardo Mikolic, representante de Chialanza, de imponer prisión domiciliaria para su cliente, en atención de tratarse de un hombre mayor de 70 años. El juez Vomero sustentó su negativa en lo dispuesto por el artículo 127 del CPP, por cuanto "su situación (imputado por un delito de "homicidio" con agravantes) está expresamente excluida por la ley".
La historia del "Cabeza"
El general Miguel Dalmao se convirtió ayer en el primer oficial en actividad procesado por las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura cívico-militar. El "cabeza", como es conocido, ingresó a la Escuela Militar el 1º de marzo de 1970 y egresó como alférez del arma de Ingenieros el 15 de setiembre de 1973, ya en plena dictadura, integrando la promoción "Con libertad no ofendo ni temo".
Como oficial subalterno prestó servicios en el Batallón de Ingenieros de Combate Nº 3, el Batallón de Transmisiones Nº 1 (donde falleció Nibia Sabalsagaray), el Estado Mayor del Ejército y el Batallón de Ingenieros de Combate Nº 1, siendo promovido al grado de capitán el 1º de febrero de 1981.
Dalmao continuó su carrera dentro del Ejército hasta ascender al generalato el 1º de febrero de 2005, durante el gobierno de Jorge Batlle, año en el cual fue designado director Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas. El 1º de febrero de 2008 asumió como comandante de División de Ejército IV, cargo en el cual permaneció hasta ayer, por cuanto las autoridades decidieron su pase a "situación de disponibilidad".
La principal contradicción
"La principal inconsistencia es el relato de cómo estaría el cadáver, o sea la condiciones en las cuales se encontró el cadáver y el mecanismo aducido para producir la muerte. El gancho del cual se habría utilizado como punto fijo para colgar el pañuelo con el cual se habría ahorcado la víctima está, o estaba a 180 cm. del piso. Y por otra parte las declaraciones de quien habría encontrado la víctima surge que esta se encontraba colgada y arrodillada en el piso. Lo cual es materialmente imposible salvo que la víctima tuviera una estatura aproximada a los dos metros y medio. El clavo en la pared estaba a 1.80 del piso. El pañuelo utilizado era un pañuelo común y uno si ata un nudo no permite una distancia muy grande del lugar fijo en el clavo hacia abajo. O sea que directamente una persona de una estatura aproximada a los 184 cm. (mi estatura), quedaría como mucho, tocando con la punta de los dedos de los pies de lo que es el piso. Esta sería la explicación gráfica de porqué es imposible que ella estuviera arrodillada en el piso sostenida de su pañuelo", declaró el médico forense Domingo Mederos ante la Justicia. Mederos consideró, de esta forma, "inconsistente" la versión oficial.
Abogado de la familia Sabalsagaray manifestó su satisfacción con el fallo
Errandonea: "Un procesamiento histórico"
El abogado querellante Juan Errandonea dijo sentir "satisfacción" con el fallo del juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, por el cual se dispuso el procesamiento con prisión del general Miguel Dalmao y el coronel (r) José Nelson Chialanza, por la muerte de Nibia Sabalsagaray en las entrañas de una unidad militar en 1974.
"Es una satisfacción, en particular para la familia (porque) sólo el hecho que haya una resolución judicial que diga que Nibia Sabalsagaray fue asesinada y no la versión oficial que durante años se sostuvo de suicidio, para ellos es una gran satisfacción. Y que además se haga justicia, en la medida de lo posible, con el procesamiento de estos dos militares, también es un punto muy importante", expresó Errandonea a Telemundo 12.
En este sentido, el abogado catalogó el hecho como "un procesamiento histórico porque es un general en actividad que va a prisión por haber cometido delitos en la época de la dictadura". "Eso nos reafirma lo que decíamos hace unos días, de que el comandante Rosales estaba cometiendo un error gravísimo cuando uniformado como general, en la puerta del MDN y el Comando del Ejército, salió a defender personalmente a Dalmao", dijo Errandonea.
"Más allá que dijo que era una solidaridad personal", al hacerlo de ese modo "implicó a todo el Ejército, cuando no tenía derecho a hacerlo". "Porque todo el Ejército no tiene por qué pagar las culpas del general Dalmao", señaló Errandonea.
UNA VEINTENA DE ENJUICIADOS
El procesamiento con prisión del general Miguel Dalmao y el coronel (r) José Nelson Chialanza incrementa a 21 el número de militares, policías y civiles procesados o condenados por la Justicia, por las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura.
Los primeros procesamientos fueron dispuestos en 2006 por el juez penal de 19º Turno, Luis Charles, en el marco de la indagatoria por el "Segundo Vuelo" de Automotores Orletti. El magistrado procesó y condenó por estos hechos a los represores José Nino Gavazzo, Gilberto Vázquez, Ernesto Ramas, Jorge "Pajarito" Silveira, Ricardo Arab, Luis Maurente, Ricardo "Conejo" Medina y José Sande Lima por 28 delitos de "homicidio muy especialmente agravado". Recientemente, el juez Charles procesó en esta causa al militar Ernesto "Drácula" Soca. Asimismo, el mismo magistrado dispuso el procesamiento y condena del dictador Gregorio "Goyo" Alvarez y el marino Juan Carlos Larcebeau por el traslado clandestino de presos políticos, en 1978.
Por su parte, la jueza Penal de 8º Turno, Graciela Eustachio, dispuso el procesamiento con prisión de los ex agentes de la DNII, Nelson Bardessio y Pedro Freitas, por el crimen de Héctor Castagnetto. Ambos agentes eran miembros del "Escuadrón de la Muerte".
La jueza Penal de 7º Turno, Mariana Mota, dispuso en los últimos meses el procesamiento del coronel (r) Carlos Calcagno (por la "desaparición forzada" de los militantes del PVP, Nelson Santana y Gustavo Inzaurralde) y de los oficiales de la Fuerza Aérea, Uruguay Araujo Umpiérrez y Enrique Ribero (por el "homicidio político" de Ubagesner Chaves Sosa). En tanto, la jueza de Paso de los Toros, Lilián Elhorriburu, procesó a Gavazzo y el teniente coronel (r) Juan Carlos Gómez por el homicidio de Roberto Gomensoro Josman en 1973.
En tanto, la Justicia también dispuso el procesamiento del dictador Juan María Bordaberry y el ex canciller de la dictadura Juan Carlos Blanco por los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
Asimismo, Bordaberry fue condenado por "Atentado a la Constitución" y una decena de crímenes perpetrados durante su período de gobierno (1973-1976).
Habla el hermano, Juan Sabalsagaray
"Sensación medio extraña"
Por Gabriel Monteagudo l COLONIA
Memoria. Nadie olvida a la joven Nibia.
Juan Sabalsagaray, hermano de Nibia que vive actualmente en Juan Lacaze señaló a LA REPUBLICA: "Es una sensación medio extraña, no sé si es alegría o tristeza".
Porque alegría no podes tener, tampoco podes estar triste porque se logró algo muy importante, son mezclas, no sé...", fueron las primeras palabras públicas que Juan Sabalsagaray de 58 años le dijo a LA REPUBLICA vía telefónica desde su almacén en Juan Lacaze donde vive hace 35 años.
Es la primera vez que habla con los medios, el tenía 22 cuando Nibia fue detenida, secuestrada, y ahora se tiene la certeza, asesinada en el batallón de Transmisiones Nº 1.
Nibia Sabalsagaray era profesora de Literatura en el liceo de Nueva Helvecia, fue detenida el 29 de junio de 1974.
Juan se enteró de la novedad en la tarde de hoy, mientras trabajaba en su almacén "me llamó mi hermana y me contó". Tras aceptar hablar con LA REPUBLICA Juan Sabalsagaray dijo tener sentimientos cruzados "No sé todavía qué sentir y nunca hemos hablado con la prensa pero primero un agradecimiento profundo a todos los comunicadores que han permitido durante estos años que el caso de mi hermana se convirtiera en un caso emblemático y finalmente, después de 37 años hubiera justicia" dijo a LA REPUBLICA Juan Sabalsagaray, el único hermano varón y segundo detrás de Nibia, que era la mayor de cuatro hermanos, junto a otras dos mujeres.
Fue una de ellas, Estela, después de la muerte de mi padre que, aquí mismo en el almacén estábamos los tres reunidos, hace siete años, y nos contó que tenía un amigo de su esposo abogado de Derechos Humanos si querían hacer algo con el caso de su hermana asesinada. "Nosotros lo que queríamos aclarar, que la Justicia aclarara que no se había suicidado. Eso era lo primordial", señaló. "La meta nuestra cuando empezamos esto fue que la Justicia aclarara que Nibia no se había suicidado. Era lo único, después todo lo demás que vino no lo esperábamos", contó.
Durante 37 años tuvieron que vivir explicando lo que sabían de "La Chinita" como le decían desde chicos a Nibia Sabalsagaray, "no sé por qué por esos apodos que se ponen en la familia y luego quedan para toda la vida", reflexiona. "No queríamos más estar explicando cada vez que nos preguntaban que no se mató, que la mataron, que fue así, y así y no como dicen", contó. "Además, le soy muy honesto, la satisfacción más grande que siento hoy es agradecer a todos aquellos que creían lo que nosotros decíamos de que la habían matado y sentir la satisfacción de que después de 37 años los que no creyeron tienen que creer", remarcó.
"La Chinita" Sabalsagaray fue una mujer sumamente alegre pese a que perdieron a la madre a los 9 años, siempre fue muy vivaz recuerda su hermano, "era sobresaliente en el liceo, pueden pedir las notas. Le gustaba estudiar, se pasaba leyendo", recuerda.
De los hechos que marcaron la vida familiar tras el asesinato de Nibia, Juan recuerda dos hechos puntuales "mi padre volviendo de Argentina donde estaba sin creer lo que pasaba y un muchacho, Marcos del que sólo sabía que era amigo de Nibia y que al lado mío con el cajón abierto, me fue diciendo consecuencia de qué eran esos moretones y marcas que Nibia tenía en todo el cuerpo", sólo explicables por las brutales torturas sufridas por la joven e imposibles de explicar en una hipótesis de suicido. El joven era Marcos Carámbula, hoy intendente de Canelones.
Desde entonces tuvieron la certeza de que su hermana, "La Chinita" había sido asesinada en un cuartel de la dictadura militar.
Ayer, esa vieja certeza, caprichosa como las convicciones de los Sabalsagaray-Curuchet, fue refrendada por la Justicia.
A propósito de Nibia
"Y la delgada niña cayó con su bandera"
No puedo presentarme como un amigo íntimo de Nibia Sabalsagaray, sin embargo, fue el único muerto de esos años que me hizo llorar. Y conocía a varios.
La había conocido en un cumpleaños de un amigo, donde estaba su novio Francisco Laurenzo, "Paco". No debía haber ido, se suponía que no tenía que encontrarme con militantes, pero extrañaba a los amigos.
Me acuerdo que la conversación fue a parar al travestismo y ella, profesora de literatura, nos ilustró una teoría sobre las obras de Shakespeare en que figuran mujeres disfrazadas de hombres: atraen a hombres y mujeres. A los hombres porque es una mujer; a las mujeres porque parece hombre. No sé por qué me acuerdo de esto. Uno se aferra a estos recuerdos. Tiempo después, detuvieron a Paco. Lo torturaron salvajemente y lo soltaron. En esa época no habían comenzado a procesar a los comunistas. Al tiempo, supimos lo de Nibia. La noche en que la mataron, una docena de amigos nos concentramos en la casa de la hermana del arquitecto Francisco Laurenzo, su novio. La hoy diputada Bertha Sanseverino acababa de conseguir un ejemplar del Canto General de Neruda que no había empezado a leer. En un momento muerto, se puso a hojearlo al azar y quedó impactada con este pasaje: "Y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido, y el estupor del pueblo vio caer a los muertos con furia y con dolor.
Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía, pido castigo.
Para los que defendieron este crimen, pido castigo.
No quiero que me den la mano empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores, tampoco en su casa tranquilos, los quiero ver aquí juzgados en esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo."
Parecía escrito para la ocasión: el joven herido (torturado), la muchacha caída. Bertha me mostró el pasaje, lo leyó en voz alta y quedamos en usarlo para alguna propaganda. No sé si se hizo. Nada era fácil. Hoy lunes se comienza a cumplir la exigencia del poeta. Y, lo peor, hoy comenzamos a comprender que Nibia murió por falta de experiencia. El torturador oficial y entrenado del cuartel no se encontraba; Nibia murió porque un suplente voluntarioso no supo en qué momento debía aflojar la bolsa de nailon para dejarla respirar. Hoy volví a llorar a Nibia. Y a recordar todo esto.
FuentedeOrigen:LaRepublicaFuente:Agndh



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