3 de febrero de 2011

MENDOZA: DECLARÓ UN PERIODISTA SECUESTRADO Y EXPULSARON A UN DEFENSOR DEL JUICIO.

miércoles 2 de febrero de 2011
Audiencia del 1ero. de febrero
GARCETTI y VÁZQUEZ con trazos del sindicalismo de los ‘70
Marcos Garcetti fue parte del engranaje nacional que colocó a los maestros y profesores en pie de lucha al reconocerse como trabajadores de la educación. Luis Vázquez estaba comprometido en la tarea de reemplazar a la burocracia de su sector laboral por nuevas formas de democracia. Ambos pertenecían a corrientes transformadores en el campo sindical; fueron presos, conocieron los rigores de la represión y el circuito penitenciario de la Dictadura
En el marco de la causa Morgante, por privación ilegítima de la libertad, brindó testimonio el ex Secretario General de SUTE (Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación) de Mendoza, Arturo Marcos Garcetti quien fuera detenido el día del golpe: el 24 de marzo y liberado el 4 de julio de 1977. Durante ese lapso hizo un periplo con varias estaciones desde la Policía Federal hasta su regreso a la penitenciaría de Mendoza. Fue pasajero del tortuoso vuelo en el Hércules que llevó a los mendocinos al penal de La Plata –Pvcia de Buenos Aires- y supo de las golpizas en ese penal.
Hizo varios reconocimientos. De su paso por el Liceo Militar identificó al militar González Viescas como el encargado del barracón donde se asilaban junto a Garcetti otros 70 detenidos. En su permanencia en la Compañía de Comunicaciones de la 8va. Brigada fue testigo de los interrogatorios a los presos realizados mediante golpes y torturas. Reconoció al suboficial Peralta, al civil de los servicios Pagela y a uno de los imputados en este Juicio: el ex - Teniente Dardo Migno, quien luego de desmantelar la cuadra y hacerlos pasar una noche invernal con golpes y desnudos, tras una requisa por la falta de un cuchillo, le oyó decir: “acá no va a pasar como en Trelew, acá no va a quedar ninguno”.
En el Liceo Militar fue sometido al único interrogatorio de todo su cautiverio, recordó que quien preguntaba conocía profundamente el ámbito educativo. Lo cierto es que Marcos Garcetti, desde Mendoza y a nivel nacional, por aquellos años tuvo un papel importante dentro del sindicalismo docente combativo y autónomo, baluarte en la defensa de los derechos de los y las docentes y promotor de la educación popular.
Luis Vázquez co-fundador del SOEP
En la misma jornada, en el marco de la misma Causa, testimonió Luis María Vázquez Ahualli, empleado en la DGE, detenido el 1ero de diciembre de 1975, cuando “era presidenta María Estela Martínez de Perón; interventor federal de la provincia el general Lucero y secretario general de la CGT, Carlos Mendoza" recordó. También dio a entender que haberse enfrentado a los sectores sindicales de derecha que prevalecían en la conducción de la CGT fue determinante para su captura y encarcelamiento. En el intento de generar un sindicalismo que respetase la voz de las bases Luis Vázquez integró el grupo fundador del Sindicato de Obreros y Empleados Provinciales (SOEP), una organización sindical de corta vida y fuerte presencia, que desconoció la conducción burocrática de ese sector laboral y promovió una legítima democracia sindical.
Detalló su paso por los tormentos, penurias y traslados a los que fueron sometidos la mayoría de las presas y presos políticos y remarcó que estos procedimientos, aplicados masivamente, apuntaban a la destrucción moral e ideológica de las personas socialmente comprometidas.
Vázquez estuvo cinco años circulando por varios centros de detención del país sin asistencia de ninguna instancia del poder judicial; fue liberado en 1980.
Fuente:JuicioMendoza.


Declaró un periodista secuestrado y expulsaron del juicio a un defensor
Rafael Morán comenzó a desgranar su testimonio desde la madrugada del 24 de marzo, cuando fue detenido. Por su parte fue retirado de la sala el abogado Alejandro Herrero por inconducta.
 jueves, 03 de febrero de 2011

Con la declaración del periodista Rafael Morán continuó el debate que se sigue contra ex militares y ex policías en los Tribunales Federales de Mendoza. Sin embargo, la novedad se dio a poco del inicio de la audiencia, cuando Juan Antonio González Macías, en su calidad de presidente del Tribunal, expulsó del juicio al abogado Alejandro Gabriel Herrero, que tenía a su cargo la defensa del ex comisario Luis Rodríguez Vázquez. La razón: inconducta y falta de respeto al Tribunal.

Herrero tomó su portafolio y abandonó la sala, mientras que el imputado se apoyó ahora en los defensores oficiales.

A su turno, Morán comenzó a desgranar su testimonio desde la madrugada del 24 de marzo, cuando fue detenido mientras se encontraba en diario Los Andes, donde se desempeñaba como jefe de la sección policiales. Recordó que fue "Raúl Bragadín (un "siniestro" personaje, subteniente del Ejercito y que trabajó en varias radios de Mendoza) el que lo entregó, después de que fracasara un allanamiento en su domicilio.

Entonces, fue llevado en un automóvil al Liceo Militar por personal del D 2., donde se encontró, entre otros, con Alberto Atienza, periodista de El Andino; Rodolfo "Chango" Díaz, el abogado Venier y los hermanos Martínez Baca. "Ahí fue una detención ?blanda' -aseguró- pero todo cambió cuando fuimos llevados al 8° Batallón de Comunicaciones, donde si bien no fui torturado físicamente, si lo hicieron psicológicamente", explicó.

Morán recordó que pese a la orden de censura impuesta a los medios, el entonces subdirector del diario, Antonio Di Benedetto, lo autorizó "a que escribiera una columna de no más de 15 líneas sobre el secuestro de un joven de la Juventud Peronista".

Esa referencia fue una más que el periodista hizo sobre la figura del escritor Antonio Di Benedetto, a quien calificó como una de las "plumas más brillantes".

En horas de la tarde, el Tribunal y las partes recorrieron el interior del Liceo Militar General Espejo y las dependencias del 8° Batallón de Comunicaciones, por donde pasaron decenas de detenidos durante la última dictadura.
Fuente:LosAndes


LESA HUMANIDAD: EL JUICIO
“Llegué a la conclusión de que fuimos víctimas de condenas secretas”
El periodista Rafael Morán, quien estuvo detenido, afirmó que las fuerzas trabajaban en conjunto para detener personas.
Por DANIEL CALIVARES
Rafael Morán-Foto:ArchivoColectivo
“El 24 de marzo a las 5.45 estaba en Los Andes, acababa de entrevistar a Pedro León Lucero (el interventor de la Provincia)”. Así comenzó su relato en el juicio por delitos de lesa humanidad Rafael Morán, ex jefe de Policiales del centenario diario. Lo que Morán no sabía en ese momento es que esa iba a ser la última nota que iba a escribir para el periódico antes de pasar cuatro meses y medio encerrado en dos centros de detención, mientras era custodiado por militares, los mismos que detendrían a su mujer días después.

EL PERIODISTA.

Morán había trabajado en la mítica revista Claves y era jefe de Policiales en Los Andes cuando fue detenido. Previo al golpe, según contó en su testimonio, había sido detenido Jorge Bonardel, quien trabajaba para el diario El Andino, un vespertino perteneciente a Los Andes. Cuando Bonardel fue detenido en noviembre de 1975, Alberto Atienza y el mismo Morán fueron a hablar con el jefe de la Policía de Mendoza, Julio César Santuccione, y la única respuesta que obtuvieron fue: “Nosotros no tenemos nada que ver, lo tienen los verdes”.

Días después, Morán se encontraría con otro policía, Pedro Sánchez Camargo, quien estaba al frente del D2 y este le indicaría que a Bonardel lo tenía la Policía, que lo mantenían desnudo, y finalmente le daría un consejo: “Ustedes son jóvenes, mejor no se metan”. Un día antes del secuestro de Bonardel, dos miembros de la Fuerza Aérea habían ido al diario y, tras esa visita, el entonces secretario general de Redacción había avisado que se dejarían de publicar los operativos contra la subversión. La censura duró poco.

Tras la visita de una madre que tenía desaparecido a su hijo, Antonio Di Benedetto le permitió a Morán hacer una pequeña nota. Después de eso, los operativos volvieron a ocupar parte de la sección Policiales del diario. El 24 de marzo, “yo había terminado y (los periodistas) Alberto Atienza y Pedro Lucero habían sido detenidos; a las 5 había ido la mujer de Atienza, quien me contó que al marido se lo llevaron en un camión del Ejército.

A las 5.20 cayó un periodista que era Prensa del Comando, Raúl Bragadín, personaje nefasto para el periodismo. Le dije de las detenciones y por qué no se dedicaban a detener terroristas. No me dijo nada y bajó cinco minutos después, había ido a ver dónde estaba yo, porque me habían allanado la casa a las 4 y a los vecinos les dijeron que yo era del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)”, explicó Morán.

Finalmente, una vez que se fue Bragadín, llegaron integrantes del D2 y “lo invitaron” a irse con ellos. Inmediatamente fue trasladado al Liceo Militar, adonde le dijeron que iba por 48 horas que se convirtieron en 4 meses y medio. “Al fondo de la cuadra estaban (Marcos) Garcetti, Tamar Castro, Chango Díaz, Bonardel y Atienza, luego llegaron más, al mediodía trajeron las camas y pensamos que eso iba para largo”.

En el Liceo, Morán estuvo detenido hasta mayo, luego pasó a la VIII Compañía de Comunicaciones. “A los tres o cuatro días me llamaron a declarar y me llevaron al Liceo. Cuando nos perdimos de vista de los demás detenidos me pusieron una bolsa de rancho en la cabeza y les dije: ‘Ahora empiezan las torturas’ y me contestaron: ‘No, nosotros no torturamos’”. En total, fueron tres interrogatorios los que tuvo Morán y un cuarto que terminó antes de comenzar luego de que el periodista reconoció a quien lo iba a interrogar.

“Eran personas muy ignorantes, las preguntas se centraban 95 por ciento en Di Benedetto y eran tontas, de alguien que no leyó sus obras ni sabía nada de él”, señaló el testigo. “Haciendo análisis, después llegué a la conclusión de que habíamos sido víctimas de condenas secretas. En el Comando estaba la Comunidad Informativa, allí, según mi análisis, se hacían esas condenas”. Esa comunidad estaba conformada por los distintos estamentos de seguridad, como Policía provincial y Federal, Gendarmería, Ejército, Fuerza Aérea y SIDE y se reunía generalmente una vez por semana o incluso dos. Allí se tomaban todas las decisiones con respecto a la represión militar en la provincia.

SALIDA.

La mujer del testigo, Norma Sibila, también fue detenida. “Yo estuve cuatro meses y medio y ella ocho meses”, contó Morán. Sin embargo, en las actas de liberación, figura que ambos fueron liberados el 22 de diciembre de 1976. Eso, según Morán, se debió a que en agosto él salió libre por gestiones hechas por su suegro y un amigo de este que había sido secretario del acusado Tamer Yapur.

Al militar le dijeron que en agosto le entregaban una casa al matrimonio Morán y que si ambos estaban detenidos, la vivienda sería entregada a alguien de las Fuerzas Armadas. Yapur, negando que eso fuera así, prometió liberar “al menos complicado”, que resultó ser Morán, quien fue liberado el 5 de agosto de 1976.

LAS TORTURAS.

“El blanco entre los periodistas era Di Benedetto, le querían achacar que era el ideólogo del ERP”. Morán explicó ante el tribunal que “en la Compañía 8ª fue una tortura sistemática, eran 10 o 12 personas que se dedicaban a interrogar y torturar, la cara visible era un sargento Pagella, que hacía el papel de bueno”. Sin embargo, el testigo no fue torturado físicamente pero sí psicológicamente.

“Fue una tortura permanente, traían a personas golpeadas, les hacían el submarino en un balde o en una pileta, los asfixiaban con una bolsa. A un chico de Luján que estudiaba Medicina le rompieron el bazo, no sabíamos cuando nos tocaba a nosotros, había un temor muy fuerte”, señaló el periodista. Una vez que salió, la tarea de Morán fue intentar la liberación de su esposa, quien recién saldría en diciembre.


El militar y el festival
Según explicó Morán, hubo un capitán del Ejército –sería Rubén González Viezcas–, que estuvo a cargo de los detenidos en el Liceo. Este una vez le dijo: “El Ejército mata o detiene, pero no tortura”, ante un reclamo hecho por Morán luego de que un detenido fue golpeado. Este capitán era licenciado en Ciencias Políticas y amigo del ex gobernador José Octavio Bordón. Según explicó Morán, en 1988 cuando en el estadio se hizo un recital por los derechos humanos al que vinieron Sting y León Gieco, este hombre fue el funcionario encargado de la organización. Fue el mismo Morán el que dio a conocer la contradicción y, días después, el ex capitán dejó de ser funcionario de Bordón.
Fuente:ElSolDiario

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