Miles contra el olvido
Por Guillermo Zysman
Más de treinta mil rosarinos marcharon ayer desde Plaza San Martín hacia el monumento a la Bandera en el Día Nacional de la Memoria. Un documento destacó la política de derechos humanos del gobierno nacional y otro pidió mayor celeridad en las causas contra los genocidas. Los jóvenes fueron mayoría.
MULTITUDINARIA MARCHA POR LA MEMORIA CON CANDIDATOS POLITICOS Y GRAN PARTICIPACION DE LA JUVENTUD.
Esta vez hasta el monumento quedó chico
Los organismos de derechos humanos leyeron dos documentos en el patio cívico, tras la marcha que comenzó en la plaza San Martín. Entre los miles de manifestantes se pudo ver a Rossi, Giustiniani, Mónica Fein y al intendente Lifschitz.
Con las Madres de la plaza encabezando la columna, la multitud bajó hacia el monumento por el Pasaje Juramento.Imagen: Alberto Gentilcore
A lo largo de 25 cuadras, más de 30 mil rosarinos se movilizaron ayer hacia el Monumento a la Bandera para recordar el 35º aniversario del último Golpe de Estado que inauguró la dictadura más sangrienta de la historia argentina. Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y ex presos políticos encabezaron la heterogénea marcha que tuvo como principal protagonista a la juventud. Desde La Cámpora, pasando por la JP, Giros y movimientos universitarios, los jóvenes coparon las calles rosarinas con sus banderas y consignas. Uno de los momentos más intensos de la movilización fue frente a la Catedral: "Ustedes callaron cuando se los llevaron", gritó la multitud contra la Iglesia. En el acto se leyeron dos documentos: uno elaborado por Familiares que reivindicó la política de Derechos Humanos del Gobierno que permitió "el enjuiciamiento de los genocidas como política de Estado" y otro suscripto por el colectivo de las agrupaciones sociales y políticas convocantes que destacó condenas recientes en Rosario pidió mayor celeridad en las causas pendientes en la región.
El punto de encuentro previo a la marcha fue la Plaza San Martín. Allí confluyeron gremios, agrupaciones políticas, movimientos sociales, organizaciones juveniles y los movimientos de Derechos Humanos. Entre murgas y bombos, la convocatoria ya desbordaba a los organizadores.
La movilización partió por calle Santa Fe hasta Oroño. Pasó por los Tribunales Federales de Rosario, donde se sustancian los juicios locales por la Verdad Histórica y luego tomó San Luis hasta Buenos Aires. En cada esquina los jóvenes dejaban una pintada con una consigna temática: desde el pedido de justicia por Silvia Suppo, pasando por la aparición con vida de Julio López quedaron planteados en el pavimento.
Al llegar a Buenos Aires y Córdoba, la multitud ovacionó a las Madres y Abuelas de la Plaza que semana a semana hacen su ronda en la Plaza 25 de Mayo. De inmediato llegó la crítica a la Iglesia.
"El Monumento nos quedó chico", planteaban los organizadores del acto mientras las columnas empezaban a ocupar las escaleras. La larga espera fue amenizada con la ocurrente murga "La Memoriosa", que le puso ritmo y ruido a las consignas de la jornada.
Entre los miles de manifestantes se pudo ver al jefe de la bancada kirchnerista en Diputados, Agustín Rossi, al senador socialista Rubén Giustiniani, a la candidata del PS a la intendencia, Mónica Fein y al propio intendente Miguel Lifschitz. Binner estaba en Santa Fe.
El documento de Familiares rescató sin eufemismos la política de Derechos Humanos del Gobierno. "Es irrefutable, que a partir del año 2003 con el gobierno de Néstor Kirchner y posteriormente con el gobierno de Cristina Fernández esa búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia adquirió el rango de política de Estado, proporcionando así las condiciones indispensables y concretas para avanzar en esta cuestión central para el proceso de consolidación y profundización de la democracia en la Argentina", plantearon.
"Reivindicamos -siguieron- que en este nuevo aniversario la lucha por la Memoria y los Derechos Humanos nos encuentre madurando esa unidad por la que tantos compañeros ofrendaron sus vidas, y de la que depende el futuro de cualquier proyecto nacional y popular. Muchos temas pendientes nos interpelan y sabemos que la construcción de una alternativa no se logra de un momento para otro. Comprometernos será la mejor manera de honrar la memoria de aquellos que dieron su vida por un proyecto nacional y popular. El futuro es hoy, la unidad se construye día a día aún en la diversidad. Ese es el desafío".
Luego dijeron lo suyo los ex detenidos. "Es importante para la salud de los pueblos festejar las victorias. Por eso celebramos las cinco condenas obtenidas en el marco del primer juicio a los genocidas en Rosario, en la causa Guerrieri, del mismo modo que lo hicimos con la sentencia de la causa Brusa en Santa Fe", señalaron.
"Será responsabilidad de todos nosotros continuar la pelea para que los genocidas tengan lo que corresponden: la cadena perpetua con cárcel común y efectiva. Si en 2010 conquistamos las cinco condenas en Rosario, en este 2011 vamos por más genocidas en la cárcel", agregaron sobre el final del documento de consenso.
Fuente:Rosario12
"Vemos crecer este acto año tras año"
En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el gobernador Hermes Binner participó ayer de la tradicional plantación de árboles en el Bosque de la Memoria de Rosario, en conmemoración de las víctimas de la dictadura. "Cuando no hay justicia, queda la sensación que deja la impunidad, de que todo puede volver a ocurrir. Por eso no debemos tener tranquilidad hasta que el último genocida tenga el lugar que se merece, es decir, la cárcel", afirmó el gobernador.
El acto se desarrolló en el marco de las actividades por los 35 años del golpe de Estado de 1976, y contó con la presencia del intendente de Rosario, Miguel Lifschitz; el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti; el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti; la secretaria de Derechos Humanos, Rosa Acosta, además de autoridades y legisladores municipales y provinciales, así como organismos de derechos humanos, sobrevivientes y familiares de víctimas del terrorismo de Estado.
"A este acto lo vemos crecer año a año en los árboles que ayudamos a plantar, lo cual habla de una de las cuestiones más importantes de una sociedad, que es mantener la memoria. Pero no solamente la memoria nos ayuda a que estas cosas no vuelvan a pasar sino la lucha contra la impunidad", expresó el gobernador.
Fuente:Rosario12
24/03/2011
UNA MULTITUD LE PUSO EL CUERPO AL DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA EN ROSARIO
Monumento a la militancia
Por Pablo Bilsky.
El Patio Cívico quedó chico para albergar a la enorme multitud militante.
Una particular clase de alegría, profunda, forjada por años de lucha y dolor, se desparramó por las calles de Rosario y se concentró luego en el Monumento a la Bandera, donde una multitud dejó bien en claro que los avances de la verdad y la justicia son irreversibles. La adustez marmórea, de panteón, propia del Monumento, se hizo añicos de pronto cuando irrumpieron los colores. Parecía que los colores traían a la gente y no al revés. Tal vez fue el esplendor de la diversidad, de las banderas, de las pancartas y las consignas lo que transmitió esa mágica sensación de arco iris cayendo, acariciante, lluvia suave de música y militancia.
Todo aquello que alguna vez, hace treinta y cinco años, intentaron prohibir, asesinar, acallar, regresó potenciado, multiplicado, en la conmemoración por el Día Nacional de la Memoria en Rosario. La victoria cultural sobre la dictadura, y la necesidad de seguir la pelea en unidad, para consolidar lo logrado y alcanzar lo que todavía falta, quedó escrito, marcado a fuego en el aire fresco de la noche del jueves en Rosario. No se escribió con letras, sino con decenas de miles de cuerpos, textos vivientes, energía en expansión, compromiso activo con la verdad, la vida, la justicia, y con un modelo de país como el que soñaron los que dieron la vida para conseguirlo.
Murgas y colores de los más diversos. Canto, baile y cuerpos agitándose al son de tambores carnavalescos. No era una alegría más. Nada tenía que ver con la efímera alegría de la evasión, el individualismo y la apatía. Todo lo contrario. Era una alegría densa, austera, y su propia carga de historia, de luchas, de heroísmos y de sangre le otorgaba una carnadura real, humana, infinita.
Treinta y cinco años después del horror, cuando la sociedad argentina ha logrado avances significativos hacia la verdad y la justicia, una multitud calculada por los organizadores en cerca de 30 mil personas militó, una vez más, como lo viene haciendo todos los días: militó en la calle la alegría por las batallas ganadas y el compromiso con las muchas pendientes. Y un convencimiento colectivo, esencial, cruzó y marcó a la multitud: este camino es irreversible y es la unidad, la unidad en la diversidad, la que asegura la victoria definitiva contra las sombras y el horror.
La marcha organizada por el Espacio Juicio y Castigo, que agrupa a un amplísimo espectro de organizaciones, tal como quedó reflejado en lo multicolor y diverso del acto, arrancó este jueves poco después de las 17 desde la plaza San Martín, pasó luego por la puerta de los Tribunales de calle Oroño, el sitio donde se están desarrollando los juicios a los genocidas, y culminó con el acto central en el Monumento a la Bandera.
La murga La Memoriosa aportó canciones y bailes militantes, compromiso alegre, alegría en el compromiso, y luego vinieron las lecturas de los documentos, las consignas, el recuerdo de los compañeros caídos, los reclamos por todo aquello que falta, y un emotivo y desbordante reconocimiento a la lucha de las Madres y a la entereza infinita de los ex presos y sobrevivientes, que esta vez, a diferencia de otros actos, fueron los encargados de leer el documento consensuado por el Espacio Juicio y Castigo.
“Las Madres pidieron que sean los ex presos y los testigos los que lean el documento. Es una forma de homenajearlos por la gran valentía que han tenido y sigue teniendo para volver a revivir el horror y declarar ante la Justicia”, señalaron desde el escenario los organizadores. Pasadas las 19.30 todavía llegaban agrupaciones al Patio Cívico repleto, desbordado, que no alcanzó a contener a la multitud.
Uno de los aplausos más importantes de la noche se produjo cuando desde el escenario se hizo referencia a la etapa iniciada en 2003 “cuando los derechos humanos se convirtieron en política de Estado y se brindaron las condiciones para el avance de la justicia”.
Un estallido todavía mayor se produjo poco después, cuando pasadas las 20 los ex presos políticos leyeron el documento consensuado en el marco del Espacio Juicio y Castigo.
La militancia reclamó una vez más por la aparición de Jorge Julio López, y por la investigación a fondo del asesinato de Silvia Suppo. Asimismo, se reiteró el reclamo de cadena perpetua y cárcel común a los genocidas y se volvió a solicitar que las audiencias en los Tribunales Federales de Rosario sean realmente abiertas al público y a la prensa. Pasadas las 21.30 cuando ya los militantes se desparramaban por las calles céntricas muchos comentarios coincidían en dos puntos básicos: la cantidad de gente y la unidad en la diversidad. "Hacía mucho que no veía un acto así, uno de los mejores en mucho tiempo", se escuchaba decir, entre amigos, o de padres a hijos, mientras se alejaban del Patio Cívico.
Un Ford Falcon destartalado carga sobre su techo dos enormes banderas enrolladas y se aleja por calle Rioja hacia el oeste. El auto es de un gris pálido desleído, apenas tiene color, pero las banderas son una montaña de colores, y aplastan y adornan el noble vehículo. Pasan dando grandes voces unos turistas con remeras "Yo me pongo la camiseta" y facturas.
Treinta y cinco años después está claro que no pudieron.
Fotos: Javier García Alfaro
Fuente:RedaccionRosario
24/03/2011
ANIVERSARIO DEL GOLPE
“Hay que continuar la prédica de memoria, verdad y justicia”
El diputado Agustín Rossi recordó que “con los gobiernos de Néstor y Cristina vivimos un verdadero cambio de rumbo, colocando a los derechos humanos en el lugar central de la agenda política”, al participar de la marcha en Rosario.
El precandidato a gobernador de Santa Fe participo este jueves de la marcha realizada en la ciudad en conmemoración del “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia”.
Rossi, que encabezó la columna del Frente para la Victoria, , expresó: “Hoy se cumplen 35 años del inicio de la dictadura más sangrienta vivida por nuestro país”.
Y lo calificó como “el golpe que marcó un punto de inflexión en nuestra historia por la atrocidad de los crímenes cometidos desde el Estado”.
El legislador remarcó la política de derechos humanos impulsada desde el gobierno nacional: “Con los gobiernos de Néstor y Cristina vivimos un verdadero cambio de rumbo colocando a los derechos humanos en el lugar central de la agenda política de la Argentina, siendo el avance más significativo el impulso dado a los juicios de los responsables por los crímenes ocurridos en la última dictadura militar”.
El diputado aseguró: “No es un día igual a todos, es el día que empezó la noche más oscura y sanguinaria que haya sufrido la historia argentina”.
En ese sentido, describió: “Es conmovedor ver, al recorrer la provincia de Santa Fe, cómo en las escuelas, en las organizaciones sociales y, principalmente, en las agrupaciones juveniles, surgen actividades conmemorativas que nos ayudan a mantener activa la memoria sobre una de las peores páginas de nuestra historia como pueblo”.
“Este nuevo aniversario nos encuentra en un proceso más consolidado de recuperación de la verdad y la justicia. Pero también estamos transitando una etapa de recuperación de derechos perdidos y conquista de nuevos derechos”, agregó Rossi.
El legislador sostuvo también que “el deber de quienes creemos en la democracia como forma de organización social sigue siendo defender este sistema imperfecto pero mejorable y continuar en la prédica de la memoria, la verdad y la justicia”.
Acompañaron a Agustín Rossi el actual concejal y precandidato a intendente de Rosario, Héctor “Tigre” Cavallero; el presidente del Partido Justicialista de la seccional Rosario, actual diputado provincial y primer precandidato a renovar la banca en el congreso provincial, Luis Rubeo; la vicepresidenta del concejales de Rosario, Norma López; dirigentes políticos; agrupaciones sociales; agrupaciones sindicales; y agrupaciones juveniles.
Fuente:RedaccionRosario
Homenaje a abogados rosarinos
Todo preso es político
Sede de Gobierno de la UNR, donde se realizará el homenaje.
La Agrupación de abogadas y abogados Norberto Centeno (A.CE.) invita al acto que, desde las 19.30, se desarrollará en la Sede de Gobierno de la UNR, Maipú 1065, en reconocimiento a letrados que tomaron defensa de detenidos por persecución ideológica.
Organizado por el Rector de la Universidad Nacional de Rosario, Darío Maiorana, el Vicerrector, Eduardo Seminara, el Secretario General Héctor Darío Masía, y la Secretaria de Derechos Humanos, Mirtha Taborda, se llevará adelante este miércoles, a partir de las 19.30, en el salón “Rector Ricardo Suarez” de la Sede de Gobierno de la UNR, Maipú 1065, un acto en reconocimiento a letrados que tomaron defensa de detenidos por persecución ideológica, víctimas de la Triple A y Dictadura Militar.
Invitan al mismo, la Agrupación de Abogadas y Abogados "Norberto Centeno" (A.CE.), que integran los siguientes letrados: Nadia Goldberg; Damaris Pacchiotti; Ayelen Prado; Ruben Dario Chiavazza; Carlos Borgonovo; Fernando Rosua; Jorge Alberto Ripani; Guillermo Pereyra Broggini; Pablo Dippolito; Nicolas Blando; Guillermo Lauro; German Donadio; Dario Covicchi.
Norberto Centeno
Nacido el 17 de febrero de 1927, en Santo Tomé, Corrientes, Centeno fue un abogado laboralista y jurista argentino autor del proyecto en base al cual se redactó el Régimen de Contrato de Trabajo. Fue secuestrado y asesinado por la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Hoy en Rosario, una agrupación de abogadas y abogados lleva su nombre.
En la década del '40 y del '50, Norberto Centeno se desempeñó como inspector de Salubridad e Higiene en la Secretaría de Trabajo y Previsión y posteriormente se recibió de escribano, en la Universidad Nacional del Litoral, y de abogado en la Universidad Nacional de La Plata en 1956.
El golpe militar de 1955 que derrocó al presidente Perón ordenó su encarcelamiento debido a su militancia peronista.
En 1960, durante la presidencia de Arturo Frondizi, fue detenido por el gobierno aplicando el Plan Conintes de movilización militar de la población, debido a su apoyo a las huelgas declaradas por los sindicatos. Volvió a ser detenido ilegalmente por las dictaduras militares en 1969 y 1976.
Se desempeñó como asesor legal de la Confederación General del Trabajo, de la Federación Sindicato Unido Petroleros del Estado (SUPE), Unión de Trabajadores Gastronómicos (UTGRA), Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Sindicato Único de Trabajadores Edificios de Renta y Propiedad Horizontal de Mar del Plata, Unión Argentina de Artistas de Variedades (UADAV), Sindicato Trabajadores Industria de la Alimentación, Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata y Sindicato Camioneros y Obreros del Transporte. Colaboró también con la asesoría letrada de la Asociación Obrera Textil, del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Hielo y de Mercados Particulares y Afines así como de la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE).
En 1974 realizó un anteproyecto que fue el antecedente principal del Régimen de Contrato de Trabajo aprobada ese año por la ley 20.744, y que constituye la ley laboral más importante de la historia argentina.
La noche de las Corbatas
En los juicios por la verdad llevados adelante como respuesta a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que impidieron investigar hasta su anulación en 2003 la suerte corrida por las víctimas de la dictadura militar y sus responsables, María Eva Centeno, hija de Norberto Centeno, declaró:
“Mi padre era especialista en Derecho del Trabajo, autor de dos libros sobre la materia, y numeroso material en revistas especializadas. Se desempeñaba como abogado del Sindicato de Choferes, Unión Gastronómica, Unión Obrera Metalúrgica y Asociación Obrera Textil, así como asesor de la C.G.T. regional Mar del Plata y Capital Federal.
El día 7 de julio del año 1977, a la salida del estudio jurídico donde desarrollaba sus tareas mi padre, fue interceptado por un grupo de gente armada. De ello se tiene conocimiento posterior por versión de un testigo presencial. El 11 de julio del año 1977, aparece el cadáver de mi padre, dejándose constancia en el certificado de defunción que su muerte data del día 9 de julio, y dándose como causa del deceso shock traumático hemorrágico. La desaparición de mi padre se produce en forma simultánea con la de otros profesionales, de los cuales uno solo recupera su libertad, el Dr. Carlos Bossi, quien es encontrado en el baúl del automóvil que mi padre conducía el día de su secuestro.
En base al testimonio de la Sra. Marta García (Legajo N° 7290), llega a mi conocimiento que, en el momento de ser ella alojada en el centro de detención llamado La Cueva, sito en la Base Áerea de Mar del Plata, ubica a mi padre. El mismo había sido objeto de torturas y ella tiene un contacto directo con él, al humedecerle los labios, ya que se quejaba de terribles dolores. Con posterioridad en una segunda sesión de tortura, mi padre fallece, apareciendo su cadáver, tal como he manifestado, el día 11 de julio de 1977”.
Fuente:RedaccionRosario
25-03-2011
La imponente concurrencia desbordó el Patio Cívico del Monumento Nacional a la Bandera.
Más de 30 mil personas marcharon para repudiar el golpe de Estado
Por Carlos Colombo
La imponente concurrencia desbordó el Patio Cívico del Monumento Nacional a la Bandera
La conmemoración del 35º aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 tuvo en Rosario la marcha más importante e impactante que se recuerde. La movilización ocupó unas 20 cuadras, que recorrió desde la plaza San Martín, pasando por los Tribunales Federales de calle Oroño, donde se realiza el juicio de por la causa Díaz Bessone, hasta el Monumento Nacional a la Bandera, donde se leyó el documento que tuvo como eje el reclamo de avanzar con todas las causas por delitos de lesa humanidad, pero no olvidó reclamar justicia por Silvia Suppo, aparición con vida de Julio López y remarcar que desde mayo de 2003 los juicios a los represores tienen el rango de políticas de Estado.
Más de 30 mil personas fueron las que colmaron el Patio Cívico del Monumento y muchas de ellas quedaron en los laterales para acompañar a las Madres, Abuelas e Hijos. La cantidad de banderas, agrupaciones y, fundamentalmente rostros de jóvenes, dieron marco a la marcha, que como alguien leyó “acá está la semilla de los compañeros desaparecidos y de una generación de hombres y mujeres comprometidos con la lucha por una patria para todos, una generación heroica, que incluso dio su vida por una sociedad más justa, igualitaria y solidaria”.
De las veinte cuadras de personas que marcharon debe marcarse que la columna más larga fue la que encabezó el presidente del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, quien lo hizo acompañado —entre otros— por el concejal Héctor Cavallero y el vicerrector de la UNR, Eduardo Seminara, que tuvo siete cuadras con todas las diferentes agrupaciones y partidos que lo acompañan.
Pero lo que no dejó de llamar la atención, ateniéndose al clima político electoral que se vive, fue que la columna del Partido Socialista estuvo encabezada por el intendente Miguel Lifschitz, junto al senador Rubén Giustiniani y la diputada nacional Mónica Fein. Incluso hubo un abrazo entre Lifschitz y Giustiniani que dará tela para cortar en la interna que se vive con el sector del gobernador Hermes Binner.
Uno de los tramos más aplaudidos fue cuando se repudió “las obstrucciones jurídicas del Grupo Clarín para no permitir que se conozca la identidad de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble”.
Las muertes de 2001, durante el gobierno de la Alianza, y “las víctimas en Santa Fe que se cobró la policía de Reutemann y Alvarez”, formaron parte del reclamo de justicia.
Con la consabida frase de “30 mil compañero desaparecidos, presentes, ahora y siempre”, se cerró el acto para dar paso al documental sobre las Madres de la Plaza 25 de Mayo.
Fuente:LaCapital
“Ahora vamos por más genocidas a la cárcel”
Más de 30 mil personas marcharon ayer por Rosario para conmemorar el 24 de marzo de 1976.
25 mar, 2011
A 35 años del golpe cívico-militar, cuando el país quedaba bajo el manto oscuro de una larga noche, más de treinta mil rosarinos se volcaron ayer a las calles para conmemorar el Día de la Memoria. La masividad de la marcha y su heterogeneidad ratificaron que el pueblo ganó una batalla cultural contra la dictadura que secuestró, asesinó, desapareció, robo bebés y bienes de los detenidos, cerró fábricas y desmembró el aparato productivo en beneficio de corporaciones económicas. El documento final leído en el Monumento a la Bandera por sobrevivientes de aquel horror y hoy testigos en juicios a represores incluyó un revival de la ebullición setentista, el más enérgico repudio al terrorismo de Estado, celebraciones por las condenas de los últimos años a responsables del genocidio, “en este proceso histórico de juicio y castigo que no tiene retorno”, como se remarcó una y otra vez. También hubo reclamos por la aceleración de causas abiertas, prisión preventiva para represores que están siendo juzgados y esclarecimiento de asesinatos cometidos en democracia aún impunes, como los de diciembre de 2001, pasando por testigos en causas que investigaron delitos de lesa humanidad, como Julio López y Silvia Suppo, y hasta el crimen del joven militante Mariano Ferreyra.
Organizaciones de derechos humanos, sindicales, estudiantiles y políticas con sus banderas en alto, y miles de “personas sueltas” se sumaron al repudio. Familias enteras con chiquitos en brazos se sumaron a la marcha que partió de plaza San Martín y llegó al Monumento a la Bandera, donde se realizó el acto central, que contó con la participación de la murga La Memoriosa y la proyección del documental Arderá la memoria. En el escenario estaban las Madres de la Plaza 25 de Mayo, junto a referentes de otros organismos de derechos humanos y sobrevivientes de la dictadura. Una proyección de Hijos Rosario sobre el mármol del Monumento rezaba “juicio y castigo”.
La marcha a 35 años del golpe que colmó más de veinte cuadras y desbordó el Monumento a la Bandera, se dio en un contexto de condenas firmes a los genocidas, cientos de procesados y juicios abiertos a lo largo y a lo ancho del país. Por segundo año consecutivo la multitudinaria movilización se desvió de su habitual recorrido y pasó frente a las puertas de los Tribunales Federales donde el año pasado concluyó el primer juicio a represores en Rosario, la causa Guerrieri-Amelong, con cárcel perpetua y común para los cinco imputados, y donde hoy se sigue el juicio Díaz Bessone.
Los 35 años del golpe llegaron con centros clandestinos de detención recuperados y reconvertidos en centros culturales o museos. La consigna “memoria, verdad y justicia” es hoy política de Estado, atrás quedaron las leyes de impunidad. Desde el escenario, además de un reconocimiento a luchadores y militantes fallecidos, hubo un reconocimiento a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La marcha que no olvida ni perdona a los responsables de tanta barbarie congregó a organizaciones con diferentes lecturas y caracterización del gobierno nacional, pero que convivieron en el acto bajo la consigna “juicio y castigo a los culpables”. También se repudió las “trabas judiciales del grupo Clarín” en el caso de los hijos adoptivos de su dueña, Ernestina Herrera de Noble, donde se busca determinar si son hijos de personas desaparecidas.
“La muestra de que las victorias son posibles, cuando las banderas son levantadas por todo el pueblo, confirman que el camino de la construcción social de verdad y justicia yo no tiene retorno”, se señaló en el documento. Al reiterar el pedido de “juicio, castigo y cárcel común para los genocidas”, los firmantes consideraron una “victoria la recuperación y restitución en Santa Fe en el último año de 14 cuerpos, víctimas del terrorismo de Estado”. Otro de los pasajes del documento destacó: “Ahora vamos por más genocidas a la cárcel”.
Fuente:ElCiudadano
Jueves, 24 de marzo de 2011
Homenaje
Por Hugo Soriani
No nombraré a ninguno porque estas líneas son para todos. Algunos ya no están porque murieron en estos últimos años, y otros murieron en prisión, fusilados por la represión o por la pena.
Voy a recordar a los presos políticos de la dictadura militar.
Eran más de diez mil personas que habían sido detenidas antes del nefasto 24 de marzo, luego ya no hubo presos políticos, solamente desaparecidos.
En esas cárceles convivieron durante nueve, diez, doce años, muchachos de veinte años, pocos más o menos, con hombres de cincuenta, a veces de sesenta, por los que los más jóvenes sentían devoción y respeto ya que venían de otras luchas, sobrevivientes de un país asolado por las dictaduras.
Ellos habían peleado contra la de Lanusse, y algunos contra la de Onganía, y contaban experiencias que los más jóvenes escuchaban con avidez, curiosidad e impaciencia.
No nombraré a ninguno porque fueron todos, los que hora tras hora, día tras día, año tras año, resistieron en conjunto la política de exterminio que se instrumentó para destruirlos. Los que inventaron un código para comunicarse en el silencio, los que violaron todas y cada una de las consignas y prohibiciones que los guardianes imponían a diario. Los que con valentía, ingenio y audacia inventaron las trampas necesarias para sobrevivir sin bajar sus convicciones.
Los que no firmaron ninguna nota de arrepentimiento, pese a las represalias.
Los que en la oscuridad de los calabozos de Rawson fueron golpeados hasta desmayarse y reanimados con agua helada en madrugadas con quince grados bajo cero, para luego dejarlos desnudos y repetir la historia al otro día, y al otro, y al otro.
Los que denunciaron sus torturas a monseñor Tortolo, en la cárcel de La Plata, y escucharon como respuesta que “Videla es oro en polvo” de los labios del monseñor. Los que escribieron minúsculas notas en finísimo papel de cigarrillos para comunicar al exterior lo que sucedía tras los muros.
Los que en días de hambre compartieron la poquísima comida.
Los que golpearon los jarros de metal contra las rejas festejando el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, en julio del ‘79, pese a los golpes y los gritos de los guardianes, que trataban de impedirlo.
Los que lloraron la muerte de John Lennon, en diciembre del ochenta, porque junto a él imaginaron que no eran los únicos soñadores.
Los que en la cárcel de Magdalena conocieron en persona la ferocidad del general Bussi, antes de que fuera el célebre carnicero de Tucumán.
Los que fueron rehenes en Córdoba durante el Mundial bajo amenaza de fusilamiento, mientras los genocidas se abrazaban con Menotti.
Los que fueron sacados del pabellón de la muerte en la cárcel de La Plata, y sabiendo que iban a ser fusilados, se despedían de sus compañeros gritando sus consignas.
Los que sobrevivieron en ese pabellón y denunciaron lo que estaba pasando, con riesgo de sus propias vidas.
Los que en el patio de la cárcel de Córdoba vieron estaquear y morir compañeros y no bajaron la mirada, como querían los guardianes para humillarlos.
Las mujeres presas en la cárcel de Devoto, que durante años resistieron las requisas vejatorias. Esas mismas mujeres que, enteras y dignas, ya libres, escribieron un libro imprescindible: Nosotras, presas políticas.
Los que en la cárcel de Caseros vivieron hacinados en celdas miserables, sin saber cuándo era de noche o cuándo de día.
Los que no perdieron el humor, sobre todo el humor negro, y se rieron de sus propias desgracias.
Los que en julio del ‘83, en la cárcel de Rawson, con más coraje que inteligencia, decidieron acompañar el ayuno que Pérez Esquivel realizaba en Buenos Aires, sin que nadie, pero nadie se enterara de lo que estaban haciendo. Y lo continuaron diez días más que él porque, debido al aislamiento al que estaban sometidos, no supieron que el Premio Nobel ya lo había levantado al conseguir sus objetivos.
Los que escribían poesías malas, pero fueron poetas.
Los que se sabían de memoria el Génesis o el Exodo, porque la Biblia fue la única lectura permitida. Y a veces ni eso.
Los que cantaron, dibujaron, soñaron y actuaron, inventando la manera de esquivar la muerte o la locura.
Los que en todas las cárceles, en todas, sólo tuvieron durante años una pared blanca a dos metros de distancia como único horizonte.
Los que durante nueve, diez, doce años no hicieron el amor ni tomaron un vaso de vino o una taza de café.
Los que no vieron crecer a sus hijos.
Los que salieron con lo puesto y sin tener una casa a dónde ir o un trabajo para mantenerse.
Los que fueron recibidos con desconfianza, porque eran sobrevivientes.
Los que sentían toda la culpa del mundo por ese mismo motivo.
Para todos ellos, presos políticos de la dictadura, que hoy, a treinta y cinco años del golpe militar son testigos de los juicios a los genocidas, militantes en sus barrios, delegados en sus trabajos, funcionarios comprometidos y trabajadores de la política en su sentido más noble, cualquiera sea el lugar donde los haya llevado la vida. Para ellos, estas líneas de recuerdo y de homenaje.
Fuente:Rosario12
Pasado de horror y terror
Por Alicia Gutiérrez *
35 años del golpe genocida quizás en términos históricos sean muy pocos, pero no para quienes hace 35 años decían "aparición con vida y castigo a los culpables". Me refiero a las primeras Madres de Plaza de Mayo. Mucho antes del golpe, en 1974, mas de 1500 asesinados eran el sangriento saldo que nos dejaba una fuerza paramilitar gestada desde el propio Estado, las tres AAA. El golpe del 76 fue un verdadero golpe cívico militar contra el gobierno de Isabel Perón que estaba debilitado. Terminó con las conquistas sociales y desarticuló a las organizaciones políticas, juveniles, sociales y gremiales. El Terrorismo de Estado impuso en la Argentina la modalidad de la desaparición forzada de personas y su correlato institucional, el campo de concentración y exterminio.
También fueron denunciados cerca de 400 campos en todo el país, la mayoría de ellos funcionando en medio de las ciudades, en edificios policiales o de las Fuerzas Armadas, por los que pasaron entre 20 y 30 mil personas detenidas ilegalmente, los cuales mayoritariamente terminaron asesinados sin dejar rastros. Este golpe contó con la participación y la complicidad de sectores empresariales, económicos, sindicales y de la cúpula de la iglesia. El creciente proceso de participación política que se vivía en nuestro país, no era diferente del que atravesaba casi toda Latinoamérica en la lucha por países más igualitarios.
Desde el mismo momento en que comenzaron las desapariciones de personas, el robo de bebés, se gestaron organizaciones de DDHH que comenzaron a buscar a sus familiares y denunciar esos hechos públicamente. A lo largo de estos 35 años, la lucha por la Verdad, Justicia y Condena no decayó, aún en los momentos en los cuales fueron aprobadas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida o los Indultos.
Hemos avanzado sin dudas en este camino de búsqueda de Justicia en la provincia de Santa Fe. Un juez federal Víctor Brussa se encuentra en una cárcel común cumpliendo condena. En la causa Guerrieri tres miembros de la cúpula de II Cuerpo del Ejército fueron sentenciados a cadena perpetua (Fariña, Constanzo, Pagano, Amelong). Hoy continúa la causa Díaz Bessone, son pasos importantes pero no suficientes, muchos testigos murieron y también sus asesinos, por ellos seguimos exigiendo a la justicia que acelere los juicios y garantice que estén a resguardo los genocidas.
Nosotros decimos que son crímenes de lesa humanidad, ya que se implementaron desde el aparato del Estado contra militantes políticos, y como tales quiero rescatarlos, mujeres y hombres que consideraron que debían arriesgar sus vidas por un país para todos. Los militares estaban decididos a terminar con la memoria histórica que hacía trasmitir de generación en generación los ideales de comunidad, de participación y movilización política. El autoritarismo clausuró el diálogo y el encuentro, nos llenó de miedo y de sospecha. Sin dudas la memoria tiene un papel altamente significativo como mecanismo cultural para fortalecer el sentido de pertenencia. Hoy estamos aquí para contribuir a rescatar del olvido futuro, el pasado de horror y terror de la dictadura más sangrienta de nuestra historia e incorporarla a nuestra memoria colectiva.
* Diputada Provincial (Partido SI en el Frente Progresista
Fuente:Rosario12
Documento 24 de marzo de 2011
Por Espacio Juicio y Castigo
Cientos de juicios contra los genocidas a lo largo y a lo ancho del país y en nuestra provincia, incluyendo la condena ejemplar a los cinco represores del primer proceso oral contra los responsables de la dictadura en Rosario (con cárcel común y prisión perpetua), son el resultado de la lucha desplegada por más de treinta años; la muestra de que las victorias son posibles cuando una bandera es levantada por todo el pueblo, y la confirmación de que el camino de construcción social de verdad y justicia ya no tiene retorno.
A treinta y cinco años del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976; que puso en marcha la maquinaria genocida más poderosa de la que tengamos memoria desde el genocidio a nuestros pueblos originarios, (aunque no olvidamos que tiempo antes, la triple A ya venía asesinando a miles militantes), venimos a reivindicar la memoria de nuestros 30 mil compañeros desaparecidos, y a toda una generación de hombres y mujeres comprometidos con la lucha por una patria para todos, una generación heroica, que incluso a dio su vida por una sociedad más justa, igualitaria y solidaria.
Comparable con las luchas por la independencia a principio del siglo 19, durante las décadas del 60 y 70, el país vivió un proceso de enorme participación política del pueblo, en el que se debatía qué modelo de país se quería para el presente y para el futuro. Movimientos de trabajadores, estudiantes, vecinos y religiosos, se multiplicaban por toda América del Sur, con el convencimiento de que la organización popular era la herramienta para transformar las estructuras sociales de dominación y crear una sociedad sin excluidos. Hombres y mujeres concientes de su lucha por la liberación nacional, el socialismo, revolucionarios y combatientes; con distintas ideologías, identidades y diferencias en sus métodos de acción, pero con la convicción compartida de que un futuro de justicia e igualdad, se debía construir en un compromiso cotidiano, que cada uno llevaba adelante pensándose unido a otros miles de compañeros en un sueño común y al alcance de la mano.
La justicia social, la unión latinoamericana, los derechos los trabajadores, de la mujer, de los jubilados y de la niñez, fueron banderas de nuestros compañeros y son estandartes que nos siguen convocando. Somos los y las trabajadores, estudiantes, profesionales, docentes, religiosos, hombres y mujeres del pueblo; los que debemos transformarnos en partícipes activos de los destinos de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros lugares.
Y así, como llenamos este monumento para exigir el juicio y castigo a los terroristas de estado, debemos seguir luchando juntos hacia un horizonte en el que se garanticen para todo nuestro pueblo la vigencia irrestricta de los derechos humanos, entendidos estos en su sentido más amplio: donde todos los compatriotas tengan acceso al trabajo digno, a la vivienda, a la vejez, a la organización gremial, y a la salud y educación públicas y gratuitas, a la infancia plena. En este punto queremos remarcar que las propuestas de baja de la imputabilidad deben ser entendidas como un atentado contra la niñez y la adolescencia, así como el hambre de nuestro pibes, debe ser considerado un crimen.
Por eso debemos estar junto a los trabajadores ocupados y desocupados que frente a la inflación generada por los grandes intereses económicos formadores de precios, defienden la capacidad adquisitiva de sus salarios o planes sociales, y exigirle al poder político la profundización e implementación de políticas que vuelquen la balanza hacia la defensa de las condiciones de vida digna de los sectores populares. El Estado en todos sus niveles debe dar el ejemplo con condiciones laborales y salarios dignos para todos sus trabajadores.
Tenemos que lograr entre todos poner como principal eje de la agenda social la distribución de la riqueza; y desterrar los intentos de quienes pretenden esconder las consecuencias de la desigualdad con políticas de mano dura.
La lucha por la tenencia de la tierra y una vivienda digna, no puede ser respondida con represión y muerte como ocurrió en Villa Soldatti o con el pueblo Qom. Los asesinatos de Roberto López de la comunidad La Primavera de Formosa, Bernardo Salgueiro, Rosmarí Churacuña y Juan Quispe de Villa Soldatti, nos obligan a repudiar toda respuesta represiva contra las luchas populares. Así como repudiamos las expresiones xenofóbicas de algunos sectores de la sociedad, como las del jefe de gobierno porteño Mauricio Macri.
A su vez, debemos unir nuestras voces y cuerpos para impedir que los grandes capitales sigan profundizando el saqueo de las riquezas de nuestros suelos, ríos, mar y subsuelos; nueva gran estafa que pagarán las próximas generaciones de argentinos, y que hoy ya pagan, desde ANDALGALÁ a San Lorenzo, los pueblos contaminados, los campesinos desplazados, los pueblos originarios.
También debemos estar juntos para defender e impulsar el proceso de construcción de la unidad latinoamericana, en la que están inmersos numerosos países de nuestra América del Sur y el Caribe.
La lucha por los derechos de la mujer, de la diversidad sexual, de los jubilados y de nuestros chicos, son también banderas que nos convocan a la unidad. Celebramos como una importante conquista la reciente sanción de la nueva ley de matrimonio igualitario. Por otro lado debemos denunciar y repudiar el aumento de los feminicidios y de los casos violencia familiar. También coincidimos en la necesidad de defender el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
El 24 de marzo de 1976, los militares golpistas, alcahuetes y empleados de los poderes imperiales, vinieron a barrer con las luchas y banderas de una generación que soñó otro país. Bajo la Doctrina de Seguridad Nacional desplegaron un estado de terror sistemático. Utilizaron el aparato del estado para imponer una política en benefició de los grandes grupos económicos, liquidaron las libertades democráticas, las conquistas de los trabajadores y se dedicaron a aniquilar todo vestigio de resistencia a sus planes.
Treinta mil desaparecidos, miles de presos políticos y exilados, torturas, asesinatos, robos de bebes, ejecuciones sumarias presentadas como enfrentamientos fueron el telón de fondo donde se desarrolló la tragedia de la nacionalización de las deudas privadas de grandes empresas como Acindar o el Swift, para generar la mas fabulosa estafa en la historia del país como es la deuda externa, la que deberá ser investigada. La relación entre esas empresas y el genocidio, entre otras denuncias, formaba parte de los expedientes robados de los tribunales rosarinos por los personeros de la impunidad. Pedimos que se reabra una investigación sobre la sustracción de esos expedientes.
Debemos señalar como otro de los aberrantes crímenes cometidos en el marco del terrorismo de estado, el desastre que la dictadura realizó en Malvinas, donde centenares de jóvenes también murieron heroicamente a pesar de la traición de los genocidas ‒los cuales jamás mostraron interés real por la soberanía nacional, que fue vendida vergonzosamente durante el gobierno de facto‒. Hoy los sobrevivientes de la guerra -a los que todos acompañamos en su reclamo-, demandan que haya juicios por los vejamenes y tormentos a los que fueron sometidos por los militares golpistas, y que sean considerados crímenes de lesa humanidad. No renunciamos a la soberanía de nuestro pueblo sobre ese territorio nacional y sus recursos naturales.
Hoy ante una nueva invasión de los países imperialistas en Libia, queremos repudiar la presencia de las tropas norteamericanas y europeas y exigir su retiro de esa nación. Nos solidarizamos con ...
Condenamos la intervención militar genocida de EEUU, Francia, Inglaterra, España e Italia en Libia. Como sucedió antes en Irak y Palestina. Repudiamos toda intervención militar extranjera en América Latina como el caso de los intentos de golpe en Ecuador Bolivia y el golpe en Honduras.
Debemos decir que desde el mismo inicio del genocidio ya había empezado a gestarse la resistencia. Los organismos de derechos humanos, con Madres y Familiares a la cabeza, juntos a decenas de miles de trabajadores, estudiantes, artistas, intelectuales y referentes populares, bajo múltiples formas, comenzaron la lucha y la denuncia activa contra el terrorismo de estado, que seguía matando, desapareciendo, robando los hijos de los militantes asesinados.
En lo económico, la dictadura había abierto las bases de la exclusión social, la desocupación, la precarización laboral, y el modelo de país del cual todavía hoy sufrimos consecuencias: miles de familias sin trabajo, miles de niños y jóvenes sin oportunidades, nuevas formas de exclusión y de muerte. En esa faena los militares no estuvieron solos. Los acompañaron, los secundaron, los asesoraron distintos sectores como la iglesia, parte de los dirigentes de partidos políticos y dirigentes sindicales, importantes segmentos del poder judicial y periodistas, intelectuales y empresarios. Claro que muchos de ellos abandonaron el barco y buscaron reconvertirse cuando la dictadura fue derrotada.
A 28 años desde la caída de la dictadura y la instauración de un gobierno constitucional, las ilusiones y expectativas por el juicio y castigo se diluyeron muchas veces a lo largo de estos casi treinta años. Al fervor del Juicio a las Juntas les sucedieron la Obediencia Debida, el Punto Final y el Indulto, que permitieron que los asesinos quedaran en libertad y hasta se presentaran como “políticos confiables”, como el caso de Patti, Bussi o Pedro Pili Rodríguez.
Durante décadas el FMI signó las políticas económicas del país, profundizando los efectos devastadores de la política de la dictadura. Vimos engrosar la lista de nuestros mártires con los nombres de Teresa Rodríguez, De Kostequi y Santillán, De Carlos Fuente Alba, del Pocho Lepratti y Graciela Costa, de los asesinados 2001, de Mariano Ferreyra, entre tantos más. Cientos de jóvenes ajusticiados por el gatillo fácil. La cárcel y persecución de miles de luchadores sociales que levantando la bandera de nuestros desaparecidos no abandonaron nunca la lucha.
Aquí debemos hacer un señalamiento ineludible: porque 2001 no sólo significa la puesta en crisis de un modelo; para nosotros, los rosarinos y santafesinos, también es el recuerdo de nuestros compañeros y compañeras, el de las nueve víctimas que en la provincia de Santa Fe se cobró la policía de Carlos Reutemann y Enrique Álvarez, y el compromiso permanente con el reclamo de juicio y castigo para los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Juan Alberto Delgado, Rubén Pereyra, Ricardo Villalba, Walter Campos, Yanina García, Graciela Acosta, Claudio Lepratti, Graciela Machado y Marcelo Paccini! A casi diez años nos indigna la falta de voluntad política para impulsar una investigación independiente.
Ese mismo compromiso es el que nos debe impulsar para que el reclamo de Aparición con vida de Jorge Julio López no se transforme en una consigna vacía. Su desaparición hace más de 4 años es un hecho que marcó un punto de inflexión en nuestra historia inmediata, y que obliga a asumir las responsabilidades que les caben, al poder político y judicial. La necesidad de desterrar la impunidad hoy, se hace más presente que nunca frente a la desaparición de Luciano Arruga, o al reciente asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra (asesinado en el marco de una protesta contra las tercerización laboral, a manos de una patota al servicio de burócratas del sindicalismo empresarial). El homicidio en nuestra provincia de la sobreviviente de la dictadura, y declarante en la causa Brusa, Silvia Suppo, nos hacen poner la lupa sobre la responsabilidad del Estado en la protección de los testigos.
Ha pasado mucho tiempo. Pero a partir de la lucha popular logramos algunos triunfos. La caída y nulidad de las leyes de impunidad han abierto una nueva instancia, no sin dificultades y escollos: la acción sistemática del poder judicial para entorpecer y demorar los juicios y la complicidad de muchos estamentos de los poderes del estado en todas sus formas para que esto sea así.
Es importante para la salud de los pueblos festejar las victorias. Por eso celebramos las cinco condenas obtenidas en el marco del primer juicio a los genocidas en Rosario, en la causa Guerrieri, del mismo modo que lo hicimos con la sentencia de la causa Brusa en Santa Fe.
Consideramos victorias también, arrebatadas a los genocidas, la recuperación de los cuerpos de tantos compañeros desaparecidos que fueron restituidos durante el curso del último año en la provincia:
Cristina Cialcetta Marull, Yves Domergue (militantes del PRT-ERP), Roberto De Vicenzo, Oscar Alfredo Bouvier, Rubén Juan Forteaga, María Esther Ravello, Gustavo Pon (militantes peronistas Montoneros), Roberto Borda, Carlos Alberto Bosso, María Isabel Salinas de Bosso, (militantes del peronismo revolucionario) que pudieron tener el merecido homenaje que sus compañeros, amigos y familiares siempre quisieron rendirle.
Consideramos este momento de juzgamiento a los represores de la dictadura como una victoria. Pequeña todavía ‒estamos hablando de sólo cinco represores‒, pero victoria al fin. Será responsabilidad de todos nosotros continuar la pelea para que los genocidas tengan lo que corresponden: la cadena perpetua con cárcel común y efectiva. Si en 2010 conquistamos las cinco condenas, en este 2011 vamos por más genocidas en la cárcel.
Exigimos la prisión preventiva para todos los represores en juicio. La recientes ausencias de sus controles del genocida José Scorteccini, son una prueba de que es necesario de que sigan los procesos en la cárcel.
También exigimos que las violaciones cometidas en los centros clandestinos de detención sean juzgadas como crímenes de lesa humanidad.
Tenemos en claro que lo que nos permitió avanzar hasta aquí con los juicios contra los genocidas, es el compromiso de millones de personas que se expresa en esta multitudinaria movilización; es la lucha de distintos sectores y organizaciones. Ese compromiso es el que nos posibilita afirmar que aquella consigna de Juicio y Castigo, no alude solamente al reclamo de justicia por los crímenes perpetrados, sino que además implica un debate colectivo sobre el modelo económico, social y cultural que la dictadura inauguró. El juzgamiento a los ejecutores del genocidio debe permitir una construcción social que reflexione y articule alternativas a la herencia de fragmentación social, concentración económica y desmantelamiento del Estado que trajo aparejado.
Pero no queremos ni podemos quedarnos acá. Queremos ir por más. Queremos cada vez más instalar los juicios contra los genocidas en toda la sociedad. Queremos ver condenados a los asesinos, y no sólo a cinco, sino a todos. Queremos decir presente en cada uno de los juicios peleando en todas las instancias, en la calle y a través de nuestros abogados.
Para eso los convocamos a hacerse presentes día a día, a hacer el aguante frente a los tribunales de calle Oroño. Los invitamos a ser parte de una gran cadena humana y solidaria que nos permita llevar adelante este objetivo. Creemos que es el mejor homenaje que podemos rendir a la lucha de de más de treinta y cinco años y a nuestros desaparecidos.
¡Cadena Perpetua y cárcel común y efectiva para los genocidas del juicio Díaz Bessone!
¡Sentencia firme para todos los condenados en Argentina por delitos de lesa humanidad!
¡Juicio y castigo para todos los responsables del terrorismo de estado y sus cómplices!
¡Prisión preventiva para todos los represores!
¡Por que las audiencias sean verdaderamente públicas y abiertas para la comunidad y la prensa!
¡Restitución de la identidad de los niños, hoy jóvenes, apropiados por la dictadura!
Repudiamos la obstrucción a la justicia que el grupo Clarín realiza para no permitir que se conozca la identidad de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble.
¡Aparición con vida de Jorge Julio López!
¡Exigimos una investigación amplia sobre el asesinato de Silvia Suppo, que no esconda la hipótesis del homicidio político!
¡Exigimos el Juicio y Castigo a los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Sandra Cabrera, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, Carlos Fuentealba, Roberto López, Bernardo Salgueiro, Rosmarí Churacuña, Juan Quispe de Villa Soldatti, Mariano Ferreyra.
¡Y exigimos que esa Justicia que deja impunes a los asesinos de estos compañeros, no persiga y procese a los luchadores sociales!¡No a la judicialización de la protesta! Cierre de las causas de los estudiantes de la UNR!
¡Exigimos el juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales de los 35 asesinatos de diciembre de 2001!
¡Exigimos la aceleración de las tantísimas causas por crímenes del terrorismo de estado que todavía duermen en los tribunales!
¡Exigimos que los crímenes sufridos por los soldados ex combatientes de Malvinas, sean encuadrados jurídicamente como delitos de lesa humanidad!
Solidaridad con todos los pueblos en lucha. Exigimos la no intervención militar extranjera en ingún país. Por el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
¡Repudiamos la intervención militar de Estados Unidos y las potencias europeas en Libia. Exigimos al respeto a la integridad territorial de esa Nación!
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos
Por el triunfo de todas las luchas populares en el camino de la distribución de la riqueza y la justicia social. 30.000 compañeros desaparecidos: ¡Presentes, ahora y siempre!













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