jueves 24 de marzo de 2011
Siembra de muerte
Dra. Lilia Veloz
El niño salió hacia el campo para sembrar vida nueva; no sabía que la muerte lo acechaba bajo tierra o descendiendo del aire, con estallidos de estruendo. Rotos quedaron sus sueños.
¿Quién ha sido el criminal?, se pregunta la conciencia. No hay peor crimen que el cometido por los anónimos colectivos. Cada individuo es culpable pero, a la postre, ninguno.
En los conflictos bélicos, el ingenio humano para producir mutilaciones y muertes, no tiene límites. La ambición del poder malsano de dominación y de acumulación de riqueza, son las causas de las guerras, aunque se las camufle bajo otros ropajes.
De todos los tipos de armas que compone el amplio arsenal mundial, hay en especial tres que, además de ejercer una acción letal inmediata sobre la población, ejercen una acción retardada, incluso más allá de finalizada la confrontación.
Esas son armas antipersona, a las que provoca muerte o incapacidad por mutilación y, en muchos casos, por irradiación, repercutiendo sobre la producción y la economía (campos minados, irradiados y contaminados por productos químicos nocivos, así como la destrucción de caminos, rutas e infraestructura en general).
Los tres tipos aludidos son las armas microbiológicas, las minas y las bombas. Las primeras (baterías, virus), están dirigidas a personas, animales y plantas.
Los entendidos, de los cuales me excluyo, dicen que hay unos trescientos tipos de minas. Son artefactos antipersona, señalándose las explosivas, que se activan por presiones variadas, entre 5 a 50 kgs, y las de fragmentación, dentro de las cuales están incluidas las saltarinas, que actúan mediante una trampa alámbrica, que las eleva a la altura de la cintura de un adulto o de la cabeza de un niño.
Los señores de la muerte, se ufanan de haber inventado una mina inteligente, que se activa no sólo por el contacto, sino por la proximidad de una persona.
El 90 por ciento de las víctimas son civiles. La mitad de los que han tenido la triste suerte de ser blanco de las minas, mueren, y de los sobrevivientes, tres cuartas partes requieren amputación, lo que es morir un poco y que trae aparejado una enorme carga familiar y social.
Hay países en los que, fundamentalmente, un alto porcentaje de las áreas rurales está sembrado de minas. Esta siembra se hace por métodos manuales (de alto riesgo para quienes lo hacen) o aéreos, usando sistemas siembra-minas.
El costo de siembra por unidad, se calcula en 1.8 euros, en tanto que el desminado, por cada unidad, ascendería a 718 euros. Las mismas empresas que las venden, cobran por su eliminación. Hay que hacer cálculos: Camboya tiene 10 millones de minas sembradas, Angola, nueve y siguen otros países, como Irak, Afganistán, Croacia, Bosnia Herzegovina….
En América Latina los países afectados están en Centroamerica, y en el sur Perú, en sus fronteras con Chile y Ecuador y, en especial Colombia, donde según fuentes militares de éste último, habría 50 mil enterradas, cuya autoría el gobierno atribuye a las FARC y al ELN.
Evidentemente hay una subestimación del problema y omisión de responsabilidades de los paramilitares y del Ejército regular. En su doble lenguaje el gobierno habla de minas de tipo alerta, que serían 20 mil y, aunque este país adhirió a convenios internacionales sobre no fabricación, no transporte y no uso, sus autoridades se enorgullece de fabricarlas y usarlas.
Bajo supervisión estadounidense y sionista, Colombia fabrica desde hace unos años una bomba llamada inteligente que pretende no dañar el medio ambiente,
El número de mutilados en Angola se estima, según diversas fuentes, Cruz Roja y el Instituto Sueco de Estudios Estratégicos entre otros, iría de un habitante por cada 145 a 500; en Camboya uno de cada 234 y en Somalia uno de cada 650.
Los mayores países fabricantes de armas antipersona son Estados Unidos, Rusia, China, Israel, ambas Coreas, Pakistán, India y Vietnam. En su conjunto, poseen un arsenal de entre 180 a 200 millones de minas.
El tercer tipo de armas que no discriminan entre civiles y militares, después de las biológicas y tóxicas y las minas, son las bombas, dentro de las cuales, haré mención a las de racimo, las radioactivas y las termobáricas.
Las bombas de racimo, una vez lanzadas al aire se abren, liberando en su trayectoria centenas de cargas explosivas que estallan al llegar a tierra. Se dice que, entre el 15 y el 30 por ciento no lo hacen al tocar suelo, transformándose así en minas antipersona.
Se ha utilizado este tipo en Bostnia, Kosovo, Afganistán, Irak y el sur del Líbano. Sólo en la última confrontación mencionada, entre el Hejbollah e Israel, se estima que fueron lanzados cuatro millones de estas municiones por parte del Ejército sionista. De esa cifra sideral, un millón, sin explotar, acecha a la población local.
Bombas termobáricas
Esta vez, los rusos han superado a los norteamericanos en la fabricación de las bombas aire-combustible. El 11 de septiembre del 2007, ensayaron la bomba termobárica más potente conocida y la de mayor poder destructivo, dentro de las bombas no atómicas. Este artefacto, producido en base a la nanotecnología, es cuatro veces más potente que su predecesora estadounidense, llamada “la madre de todas las bombas”
Una vez lanzada se activa en el aire, consumiendo el oxígeno del mismo y produciendo, además del daño causado por su propia explosión, que libera una enorme presión de varias atmósferas, con altísimas temperaturas, destruyendo e incinerando todo lo que encuentra a su paso, enrarece el aire, y un vacío que ejerce efecto de succión.
La onda expansiva supersónica es más deletérea en espacios cerrados, túneles e incluso bunkers. Esta bomba que ha sido precedida de otras de menor potencia. Ya en la década de los 70 y 80, habrían sido usadas por Estados Unidos en Vietnam, como por la URSS en Afganistán y Chechenia, Israel en cohetes que explotan antes de alcanzar su objetivo, y recientemente Estados Unidos las usó en Irak y, en su persecución actual a los talibanes, en los túneles cavados en las montañas afganas.
Desde la desaparición del bloque socialista del este europeo, los conflictos bélicos estallan en casi todos los continentes (por ahora se salvan Oceanía y la Antártida), a los que se suma la lucha contra el terrorismo, nuevo Caballo de Troya que permite, con la complicidad mundial, la injerencia del Imperio USA, cada vez más guerrerista, al que se le permite instalar bases militares en todo el planeta.
Ello ha provocado un incremento de la industria bélica con una inversión que superaría el billón de dólares.
Los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, con derecho a veto (Estados Unidos, China, Rusia, Inglaterra y Francia), constituyen el principal grupo de productores de armas y, dentro de ellos, el primero es el mayor fabricante y vendedor del mundo (50 por ciento del volumen total).
Muchas transnacionales, conocidas por algún rubro, tales como la IBM, la General Motors, y otras, integran los grupos de fabricantes y traficantes de armas de todo tipo.
Guerras convencionales y no convencionales, operaciones encubiertas, mafias, redes internacionales policiales y militares, que actúan a la sombra, desarrollan actividades que violan en forma flagrante los derechos de los pueblos a la justicia y a su autodeterminación, cometiendo crímenes de lesa humanidad y hasta verdaderos genocidios, los cuales deberían ser juzgados como tales.
Muchos de los países que adhieren a los tratados internacionales sobre uso y no uso de armas anti persona, maquillan su cinismo e infamia bajo lemas tales como: defensa nacional, defensa de la democracia, lucha contra el crimen organizado…. ¿Qué crimen más organizado, que el planificado, dirigido y efectuado por los ejércitos y sus mentores contra los pueblos?.
Se habla de terroristas. Sí, los hay. Los más grandes encarnan en su más cruda verdad a los que sumen a un tercio de la población mundial a la hambruna y a otro tercio condenado a hacer equilibristas para subsistir.
Siendo una enemiga consciente del uso de la energía atómica, salvo la que se aplica con fines diagnósticos y terapéuticos, como alternativa a la energía de origen fósil, me pregunto: ¿Por qué algunos países que detentan las armas atómicas, actúan como gendarmes sobre los países que optan por este tipo de energía con fines pacíficos por el temor, dicen, a que se la autorice con fines bélicos?. ¿No será que ellos deben dar el ejemplo, renunciando a la tenencia de este tipo de armas?.
El doloroso fenómeno del terremoto y del tsunami, que asolan al Japón, que van provocando miles de muertos y desaparecidos, y han dañado la estructura de varios reactores de la Central Nuclear de Fukushima, tendrán consecuencias impredecibles pero seguro que muy lamentables, sobre la población actual y la generación futura.
Sin hablar de la posibilidad de una explosión atómica.
En el negocio de las armas y en su uso, nada es transparente y sí impune.
Muchos de los soldados norteamericanos, sobrevivientes, que participaron en la Guerra del Golfo, en Irak y Afganistán, no sólo vuelven con trastornos sicológicos e inadaptación familiar y social, sino que, además, padecen enfermedades con una incidencia mayor que la de la población general y engendran hijos malformados que obligan al aborto. ¿Cuáles son las consecuencias para las poblaciones in situ y por cuánto tiempo?
Afortunadamente, en el mundo hay muchas personalidades y organizaciones que se movilizan contra esta barbarie y, como decía Don Atahualpa Yupanqui, “la arena es un puñadito pero hay montañas de arena”. Debemos, entonces, unir nuestras voces, nuestro corazón y nuestro cerebro, para evitar que los grupos insanos continúen sembrando la tierra de muerte, mientras nosotros cultivemos la esperanza, construyendo sociedades de justicia, paz y armonía.
Fuente:Argenpress
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