EX POLICIA DECLARO SOBRE LA REPRESION
"No vas a abrir la boca"
Esa fue la condición que le impusieron cuando lo jubilaron. Sin embargo, ayer dijo en el juicio que en el Comando Radioléctrico "secuestraban gente y la hacían desaparecer".
Por José Maggi
Héctor Roldán trabajó en los talleres del Comando Radioléctrico.Imagen: Gentileza: Graciela Borda Osella
Un ex policía; un sobreviviente del Servicio de Informaciones que identificó con nombre y apellido a sus torturadores como "El Ciego" Lofiego y "Caramelo" Altamirano; la hija de un emblemático dirigente de SMATA -que escapó dos veces de las garras de sus captores- y también víctima del SI, fueron tres de los testimonios que se escucharon ayer en el marco de la causa Díaz Bessone en los tribunales federales de Oroño al 900.
En primer término declaró Héctor Roldán, quien se desempeñó como policía en los talleres del Comando Radioléctrico de la Jefatura de Policía desde el 76 al 84. Lo primero que señaló es que en ese lugar "secuestraban gente, la torturaban y la hacían desaparecer a través del móvil 238 de Bomberos, bajaban los cuerpos por la escalera y los tiraban al móvil".
El ex policía que trabajó como electricista de autos relató que en una oportunidad, un oficial le llevó un coche robado para que lo repare: "Di Mazo me trae un Chevy cero kilómetro, me dice que lo mire a ver si tenía algún problema. Le pregunté entonces si lo había comprado, y me dijo: 'venía por Callao, había una vieja en el semáforo, la bajé de un cuetazo y me lo traje'".
Roldán señaló además que pudo ver en una ocasión que subieron a "cuatro muchachos al Servicio de Informaciones y que al rato se escucharon gritos y disparos". De estos hechos hizo la denuncia en 1984, al igual que sobre La Calamita, motivo por el cual fue obligado a jubilarse. "El doctor Vidal, que era médico de policía, me dijo 'te vamos a jubilar como corresponde pero de ahora en más no vas a abrir la boca'".
Por la tarde declaró Marcos Alcides Olivera quien fue secuestrado el 11 de enero de 1977 de su domicilio y llevado al Servicio de Informaciones tras un simulacro de fusilamiento. Al ser interrogado por el fiscal de la causa Gonzalo Stara, brindó datos del aparato represivo: "Cada persona cumplía un rol. Había uno que hablaba, otro que tenía función de ablande, otro pegaba, otro se encargaba de la picana. El que se encargaba del ablande era Carlos Altamirano, después le reconocí la voz. Lo conocí porque era de mi barrio".
Respecto de los imputados en esta causa mencionó: "El que me picaneaba era Lofiego, le decían el Ciego y era el experto en picanas. Andaba con un maletín, adentro tenía una picana portátil". En otro tramo señaló a Ricardo Chomicki: "Estuve 45 minutos atado a la parrilla, me dejaron y al rato vinieron dos personas que me empiezan a tirar agua. Hablaban entre ellos, era una chica. Con el tiempo supe que le decían la Polaca, creo que Nilda Folch y el Cady Chomicki. Me decían que para pasarla bien tenía que decir todo lo que yo supiera, ella me echaba el agua y el me pasaba la picana".
En tanto sobre Ramón Vergara manifestó: "Este señor bajaba amigablemente y sacaba su arma, la ponía sobre la mesa, y me obligaba a jugar a las cartas con él y que si le ganábamos nos volaba la tapa de los sesos. No es verdad que ahí abajo se terminaba la tortura, la tortura seguía, era tortura psíquica porque se veía como se movían los fluorescentes y se escuchaba el grito de los compañeros".
Olivera también dijo que fue interrogado por un juez militar y torturado por éste. Luego le dijeron que podía tratarse del Mayor Soria. La voz de este juez es la misma que lo interrogó estando ya preso en la cárcel de Coronda: "Me empiezan a torturar este señor y otra persona más, me daban con dos picanas. Después me dejan de picanear y me preguntan si era muy doloroso, le contesto que sí, me dicen 'te vamos a pintar las uñas' y empezaron a meterme agujas en las uñas, salía sangre...".
Recordó entre los compañeros de cautiverio a Marisol Pérez, a quien llamaban continuamente para torturarla y quien permanece desaparecida, a Roberto "Zapato" Luna, también desaparecido, a Elba Juana Ferraro de Bettanín y a su nuera María Inés Luchetti de Bettanín.
Finalizó la jornada el testimonio de Beatriz Ifran, hija de Ernesto de los Santos Ifran. Tanto Beatriz como su padre y su marido Fernando Salvador Moffa fueron secuestrados y estuvieron en el Servicio de Informaciones. "Ellos podrían estar acá contando sus vivencias, fueron torturados, denigrados, no están acá para defenderse. Vengo por ellos y por todos los que no pudieron defenderse porque murieron", señaló.
Fuente:Rosario12
En el día de ayer continuaron las declaraciones testimoniales en la causa Díaz Bessone.
En primer términoda declaró Héctor Roldán, quien se desempeñó como policía en los talleres del Comado Radieléctrico de la Jefatura de Policía durante los años 76 a 84. Lo primero que señaló es que en ese lugar “Secuestraban gente, la torturaban y los hacían desaparecer a través del móvil 238 de bomberos, bajaban los cuerpos por la escalera y los tiraban al móvil.”
Relató que en una oportunidad, un oficial le llevó un auto robado para que lo repare: “DI MAZO, me trae un chevy cero km, me dice que lo mire a ver si tiene algún problema. le pregunte si lo habia comprado, me dijo: venia por callao había una vieja en el semáforo, la bajé de un cuetazo y me lo traje.”
Señaló que pudo ver en una ocasión que subieron a 4 muchachos al Servicio de Informaciones y que al rato se escucharon los gritos y disparos. De estos hechos hizo la denuncia en el año 84, al igual que los hechos ocurridos en la Calamita, motivo por el cual fue obligado a jubilarse. “El dr. vidal que era médico de policía me dijo, te vamos a jubilar como corresponde pero de ahora en más no vas a abrir más la boca.”
También prestó testimonio Alejandra Buzaglo, arquitecta, docente de la Facultad de Arquitectura de la UNR, quien tuvo a su cargo el equipo técnico encargado de confeccionar la maqueta del Servicio de Informaciones que se utiliza en la causa. Brindó detalles del modo en que se realizó el relevamiento del lugar y de la documentación que permitió reconstruir el sitio. Exhibiendo la maqueta al Tribunal, dio cuenta de la existencia de los distintos niveles, dependencias y formas de acceso al Servicio de Informaciones que se condicen con lo declarado por las víctimas de la causa. El mismo trabajo fue realizado por la Universidad respecto de los centros clandestinos Fábrica Militar de Armas, Quinta de Funes, La Calamita y Quinta Operacional de Fisherton.
Finalizó diciendo: “Quería decir que más állá de este trabajo, es importante que se haya convocado a la universidad pública para que se haga un peritaje de estas características.”
Por la tarde declararon Marcos Alcides Olivera y Beatriz Ifran.
El primero fue secuestrado el 11 de enero de 1977 de su domicilio y llevado al Servicio de Informaciones tras un simulacro de fusilamiento. Al ser interrogado por el fiscal de la causa, Dr. Gonzalo Stara, brindó valiosos y contundentes detalles sobre los miembros del aparato represivo: “Cada persona cumplía un rol. Había uno que hablaba, otro que tenía función de ablande, otro pegaba, otro se encargaba de la picana. El que se encargaba del ablande era Carlos Altamirano, después le reconocí la voz. Lo conoci porque era de mi barrio.”
Respecto de los imputados en esta causa mencionó: “El que me picaneaba era el señor Lofiego, le decían el ciego. Él era el experto en picanas. Andaba con un maletín, adentro tenía una picana portátil.” en otro tramo señaló a Chomicki: “Estuve 45 minutos atado a la parrilla y me dejan ahí. Se fueron. Al rato vinieron, dos personas y me empiezan a tirar agua. Hablaban entre ellos, uno de ellos era una chica. Con el tiempo supe quiénes eran, le decían la Polaca, creo que Nilda Folch y el Cady Chomicki. Me decían que para pasarla bien tenía que decir todo lo que yo supiera, ella me echaba el agua y ella me pasaba la picana.”
Sobre Vergara manifestó: “Este Sr. bajaba amigablemente y sacaba su arma, la ponía sobre la mesa, y me obligaba a jugar a las cartas con él y que si le ganábamos nos volaba la tapa de los sesos. No es verdad que ahí abajo se terminaba la tortura, la tortura seguía, era tortura psíquica porque se veía como se movían los florescentes y se escuchaba el grito de los compañeros.”
También dijo que fue interrogado por un juez militar y torturado por éste. Luego le dijeron que podía tratarse del Mayor Soria. La voz de este juez es la misma que lo interrogó estando ya preso en la Cárcel de Coronda: “Me empiezan a torturar este señor y otra persona más, me daban con dos picanas. Después me dejan de picanear y me preguntan si era muy doloroso, le contesto que sí, me dicen “te vamos a pintar las uñas” y empezaron a meterme agujas en las uñas, salía sangre, a eso le llamaban pintar las uñas.”
Recordó entre los compañeros de cautiverio a Marisol Pérez, a quien llamaban contínuamente para torturarla y quien permanece desaparecida, a Roberto “zapato“ Luna,, también desaparecido, a Elba Juana Ferraro de Bettanin y a su nuera María Inés Luchetti de Bettanin. “A Elba la habían violado, estaba muy golpeada también”. También mencionó a una chica que le decían la pampeana, que la sacaron y nunca más volvió, a Stella Maris Hernández y su novio Carlos Arroyo. “a Stella se la veia bastante mal por el hecho traumático de haber sido violada y torturada.”
Finalizó la jornada el testimonio de Beatriz Ifran, hija de Ernesto de los Santos Ifran. Tanto Beatriz como su padre y su marido Fernando Salvador Moffa fueron secuestrados y estuvieron en el Servicio de Informaciones. “Ellos podrían estar acá contando sus vivencias, fueron torturados, denigrados, no están acá para defenderse. Vengo por ellos y por todos los que no pudieron defenderse porque murieron.”
Ernesto era del Sindicato de SMATA, falleció en el año 1998, y es uno de los casos por los que se encuentran procesados Díaz Bessone y Lofiego. Contó que en vida su padre le repetía que quienes lo torturaban eran el Cura Marcote y el Ciego Lofiego. “Lofiego era como el inspirador de todas las cosas, tenía poder, mandaba ahí. Si no estaba Feced estaba él. Me dijo que le ponían la bolsa negra en la cabeza y se la ataban para que le falte el aire.”
Durante el cautiverio de Beatriz en el Servicio de Informaciones pudo verlo a su padre muy lastimado, al igual que a otros compañeros entre los que mencionó a Ana María Ferrari, Ana Koldorf, Graciela Villarreal, Manolo, Roxana Colombo, y Perez Risso.
Las audiencias continuarán la semana que viene de lunes a miércoles.
Fuente:NR

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