En esta edición del Semanario ANALISIS, el defensor oficial que permanece en el Juzgado Federal de Paraná desde el ‘76 y nadie se animó a desplazar
El defensor oficial del Juzgado Federal de Paraná, Juan Carlos Ferrari, ocupa ese lugar desde mediados de 1976, por relaciones con el general Juan Carlos Trimarco. Sin embargo, nunca fue cuestionado por su rol. En 1982, como fiscal subrogante -de acuerdo a documentación a la que accedió ANALISIS-, pidió abultadas condenas de prisión a militantes políticos, en base a información falsa de los servicios de inteligencia de la dictadura, en la que incluso se citaban movimientos de dirigentes secuestrados, asesinados o desaparecidos por el gobierno militar, como Mabel Fontana y Beto Osuna, entre otros. Además, un reportaje al ministro de Desarrollo Social, José Cáceres, donde por un lado exhibe su costado exultante y triunfalista frente a la oposición, y por otro, reclamó puertas adentro y entre líneas su candidatura a la Vicegobernación dentro del peronismo oficial, advirtiendo que los acuerdos rotos pueden tener un alto costo. Siempre tuvo bajo perfil, pero hace casi 34 años que ocupa el mismo cargo. Cuando fue nombrado, recién llevaba un par de almanaques transitando por la profesión y no tenía ningún antecedente en ámbitos judiciales. Su nombramiento no fue casual. El 3 de mayo de 1976, semanas después del golpe de Estado en el país, el interventor de Entre Ríos, el general Juan Carlos Ricardo Trimarco, firmó el decreto 222/76, por el cual se designaron los miembros del Superior Tribunal de Justicia (STJ). Los nuevos siervos judiciales del poder castrense fueron los doctores Carlos Enrique Ferrari, Luis del Corazón de Jesús Enrique Antonio Calderón Hernández, Miguel Ángel Cordini, Raúl Eduardo Aranguren, Juan Carlos Gemigniani y Evaristo Antonio Uriburu. O sea, varios apellidos de Paraná estrechamente ligados al radicalismo. Dos días después del armado del STJ, se eligió a Ferrari como presidente. O sea, el tío directo de Juan Carlos Ferrari, quien ese mismo año fue nombrado como defensor oficial del Juzgado Federal de Paraná. Prácticamente coincidió con el período en que el poder militar cesó en el cargo al juez federal Antonio Ernesto Pintos y en su reemplazo designó al doctor Jorge Augusto Enríquez, recientemente fallecido. En la llegada de Ferrari a la Justicia Federal también tuvo que ver la incidencia de la Iglesia de Paraná, representada en ese momento por el arzobispo y vicario castrense, Adolfo Tortolo.
FuentedeOrigen:Analisis
Fuente:Agndh

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