15 de junio de 2011

CHILE.

martes 14 de junio de 2011
La clase política
Por Álvaro Cuadra 
Las movilizaciones que desde hace algunas semanas se han escenificado en diversas ciudades del país, pone en evidencia un cierto malestar ciudadano respecto a materias diversas, pero que podríamos resumir como una muy mala percepción del funcionamiento de las instituciones del país. Un lugar protagónico lo ocupa toda la institucionalidad política que administra tanto el gobierno como la oposición. Resulta paradojal que junto a la caída en la aceptación de las políticas gubernamentales, no se acreciente aquella de los sectores opositores.

La desmovilización de los chilenos no sólo fue el resultado de la prolongación de un estado autoritario heredado de la dictadura militar sino, además, de una administración de dos décadas que se prestó gustosa a tal empresa en nombre de una democracia en la medida de lo posible. La institucionalidad política prescrita por la constitución de los ochenta ha permanecido, en sus aspectos fundamentales, sin mayores cambios. Esto ha hecho posible conjugar bajos niveles de conflictividad social con un modelo económico que garantiza el lucro de las elites y la inversión extranjera. Para construir este capitalismo edénico ha sido imprescindible contar con una clase política que, en nombre de la democracia y el desarrollo, perpetúe un sistema político represivo, excluyente y corrupto.

Las movilizaciones a las que asistimos a través de todo el país marcan un interesante giro en la situación: El modelo de desmovilización comienza a mostrar sus primeras fisuras. En efecto, aún cuando la clase política insiste obstinada en seguir administrando un Chile pos-autoritario, lo cierto es que los sectores más sensibles de la sociedad han comenzado a protestar en defensa de sus intereses. El caso de los estudiantes es paradigmático a este respecto, pero no el único. Notemos que – para bien o para mal - la mayor parte de las movilizaciones reclama un carácter independiente, lo cual significa que el papel de los partidos políticos ha dejado de ser indispensable en la conducción de las demandas ciudadanas. Este fenómeno encontrara su fundamento en el alto grado de desprestigio de una clase política tenida por inepta, corrupta y demagógica.

Resulta sintomático que entre las estrategias de La Moneda para despejar el enrarecido ambiente de esta incipiente movilización social, se convoque, precisamente, a una reunión a todos los sectores políticos. De algún modo, más allá de sus matices, la convocatoria del Ejecutivo reconoce a la actual clase política como pilar de la institucionalidad vigente y como indispensable dique de contención de cualquier riesgo de movilización social. Tal como ha señalado el primer mandatario, hay que cuidar nuestras instituciones, nuestra democracia y nuestra amistad cívica. Finalmente, lo que une a la clase política es mucho más poderoso que aquellas aparentes diferencias.
Fuente:Argenpress


martes 14 de junio de 2011
¿Qué implica el llamado a la unidad gobierno-concertación?
Por Andrea Dufournel 
Luego de una profunda meditación del presidente en la península itálica, durante su prolongado weekend familiar, y de haber gobernado al país vía twitter, llegó con la firme convicción de que la única salida a la baja popularidad de su administración es llamar a sus ministros, reprenderlos y ponerlos en cintura para que no sigan discutiendo mediante un concierto de declaraciones muy desentonadas, y rápidamente comiencen a afinar los instrumentos para que la banda suene un poco más rítmica, pero, ojo, esto no puede hacerse sin el llamado a la oposición, léase Concertación, a que colaboren para que la musiquilla oficialista sea más agradable ayudando así a aplacar los ánimos de la sociedad civil que se está haciendo incontrolable.

Durante 20 años de gobiernos “democráticos”, en que se administraron y terminaron de ajustar las clavijas del sistema neoliberal, sistema al cual ya no hay qué perfeccionar: está instalado… ni siquiera hay que retocarlo, simplemente la tarea es continuar administrándolo tal y como se ha venido haciendo, o ¿es que a alguien de los que dejaron el poder, con la impresión de la derrota vio la luz y, le parece ahora que el sistema es perverso y que hay que modificarlo?.

Frente a lo que acontece en el país y ante las enérgicas movilizaciones, sin conducción de algún partido o dirigente conocido, sino que, simplemente es la sociedad organizada gracias en parte a las redes sociales, que ha salido a la calle generando la preocupación, no sólo del gobierno que las ha mandado a reprimir brutalmente, sino también, la de los partidos de oposición que ven que se han transformado en furgón de cola de los movimientos sociales, que su mirada al pueblo la han hecho desde una suerte de Olimpo en que los problemas del país real no existían y sólo ahora, de una cachetada, logran ver.

Nos enfrentamos a un profundo movimiento ciudadano, encabezado por profesionales, estudiantes, trabajadores, ambientalistas que otrora logró cambiar leyes y cambiar gobiernos, nuevamente vemos como toma fuerza el mochilazo de los estudiantes secundarios que exigen profundas reformas al sistema educacional. Todo lo anterior es una ocasión para que los políticos no dejen pasar la oportunidad de empoderarse, de verdad, sin el oportunismo clásico que hemos visto hasta ahora, y lograr que la legitimidad de sus planteamientos sea reconocido por el pueblo ya que, la Concertación de ninguna manera ha promovido este proceso ciudadano, sino al contrario lo ha estado frenando y paralizando. Sólo lo ha utilizado para obtener votos populares.

El llamado a la unidad que ha hecho Piñera implica una invitación explícita a la Concertación a llegar a acuerdos que, están incluidos en la política de los acuerdos y alternancia en el poder, sistema que, por cierto, no les incomoda. Los verdaderos cambios que se deben realizar deben, necesariamente, incluir la derogación absoluta del sistema binominal, que no da lugar a que buena parte de la sociedad esté representada en el parlamento, otorgándole legitimidad a una constitución política que es ilegítima desde su concepción. La oportunidad es ahora, en que el sistema económico nos ahoga y que, a quienes gobiernan, no les queda más que entregar bonos en vez de generar los cambios.

Los anuncios populistas que plantean la creación de nuevos ministerios, secretarías y subsecretarías, terminarán por convertir al estado en un aparato aún más burocrático que hace muy difícil la relación de los chilenos con el gobierno, no dan solución a los problemas, sólo dan la oportunidad a quienes los manejan para darle un mordisco más a la pequeña, pero tan apetecida torta del poder.
Fuente:Argenpress

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