5 de junio de 2011

FUNDACIÓN SUEÑOS COMPARTIDOS: ENTEVISTA CON HEBE DE BONAFINI - OPINIONES - SCHOKLENDER BAJO LA LUPA.

Hebe de Bonafini
“No vamos a poner en riesgo todo”
Publicado el 5 de Junio de 2011
Por Andrea Recúpero y Martín Piqué
La titular de Madres de Plaza de Mayo rompió el silencio en una extensa entrevista con Tiempo Argentino en la que anunció que decidió separar a Pablo Schoklender y otras 16 personas de la conducción de la Fundación “para que quede todo claro”. Hebe reveló que las diferencias con Sergio Schoklender comenzaron cuando el ex administrador quiso transformar a la Fundación en una empresa. Prometió profundizar las obras.

Hebe es fuerte. Está algo débil de salud, pero es fuerte porque es de esas mujeres que siempre van para adelante. Después del abrazo popular que recibió el jueves en Plaza de Mayo, tuvo un ataque de asma, le subió la presión y el azúcar en sangre. Los médicos la medicaron y le prohibieron salir porque “tiene que cuidarse”, cuenta sin dramatismos. Desde ese día, su hija Alejandra no se separa un minuto de ella. La protege en su casa de La Plata, donde la titular de Madres de Plaza de Mayo recibió a Tiempo Argentino. Ni bien empieza el diálogo, ayer, bien entrada la noche, Hebe Pastor de Bonafini aclara que no quiere mezclar los sentimientos personales cuando habla del mal momento que está viviendo desde que el ex asesor de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schocklender, fue denunciado por supuestas operaciones de lavado de dinero y malversación de fondos públicos. La titular de la Asociación decidió hablar sobre esas denuncias y sobre la investigación a cargo del juez Norberto Oyarbide y el fiscal federal Jorge Di Lello. Anuncia, firme, convencida, que también decidió apartar de la Fundación Madres de Plaza de Mayo a Pablo Schocklender y a 16 personas. “Si cometieron delito tendrán que pagar. A través de esta entrevista, anuncio que acabo de separar a Pablo y a otras 16 personas. Por las dudas, para que quede todo prolijo”, subraya desde la cocina de Alejandra. A pocos metros se ven fotos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y una réplica en miniatura de la Pirámide de Mayo que le regaló la presidenta y ella le cedió a su hija. “No me arrepiento de haberle dado una oportunidad”, le dice a Tiempo Argentino sobre Schoklender.
-Sueños Compartidos le cambio la vida a mucha gente, ¿qué es lo que más valora de la misión? ¿Después de las denuncias contra Sergio Schoklender se arrepiente de haber llevado adelante este proyecto?
-No, para nada porque es un proyecto que involucra a miles de personas, a 5000trabajadores, una cantidad enorme de viviendas entregadas, otras en ejecución, hospitales, escuelas. Vamos a hacer gimnasios y polideportivos. El proyecto sigue, es un proyecto de mucho ejemplo porque los trabajadores están en blanco, agremiados, porque trabajamos con gente a la que no se tuvo en cuenta en muchos años, es la gente más marginada gente que cartoneaba con sus hijos de noche, que no sabía lo que era levantarse temprano para ir a trabajar. Con el primer sueldo que cobró una chica vino y me dijo, sabe Hebe ahora el carnicero me fía. “Mirá lo que la pone contenta”, yo pensaba en la casa. Nosotros le damos trabajo a esa gente. No es que se hacen la casa para ellos. Ellos edifican viviendas, en algún momento les va a tocar una, se va haciendo de a poco en los terrenos que nos da el municipio. Tenemos una forma de trabajar con la gente, si hay comunidades indígenas afuera les hacemos un lugar donde rezar, los respetamos en sus necesidades.
-¿Cuándo inauguraron las primeras casas?
-Con Néstor, en 2009. En 2010 inauguramos casas especiales para discapacitados. El proyecto nació hablando con las Madres, pensamos cómo queremos que nos recuerden. Y a mí me dolía tanto que sólo nos recuerden por la persecución a los milicos. Ya teníamos imprenta, universidad, pero la gente siempre asocia para ese lado. Y pensábamos a ustedes cómo les gustaría que nos recuerden, conversábamos. Entonces empezamos a hablar y hablamos con Sergio y surgió Sueños Compartidos, que primero parecía algo muy loco pero que se puso a funcionar muy rápido. Primero con el gobierno de la Ciudad, pero luego con Macri fue imposible porque es una máquina de impedir. Y el gobierno es el que pone el dinero, con certificados que se cobran a medida que se va construyendo y después de ahí se saca el sueldo de los trabajadores, que se paga con tarjetas. Luego fue creciendo y teniendo solidez. Al punto que Uruguay y Brasil también nos han pedido. Cuando yo fui a Ciudad Oculta y vi tanto carro, tanta mugre, tanto niño caminando, me preguntaba cómo no se nos ocurrió antes. Cómo hemos perdido tanto tiempo, con tantos años de trabajo en las Madres. Pero había que ir a dar.
-¿Cómo se hace para seguir adelante con el proyecto, en este contexto de acusaciones?
-Las acusaciones son contra el apoderado, que era Sergio, y contra su hermano, y si cometieron delito tendrán que pagar. Acabo de separar a Pablo y a otras 16 personas más. Por las dudas, para que quede todo prolijo. Todos los imputados están separados, porque no vamos a poner en riesgo todo, sabemos lo que hacemos, cómo podemos responder pero la cosa está muy seria. Creo que las cosas van a andar bien.
-¿Nadie le advirtió sobre Schoklender, no le habían avisado que había algo raro en su forma de llevar adelante el proyecto?
-Y, no… porque Sergio era un tipo que trabajaba 30 sobre 24 horas, le pagaba a la gente y las construcciones se hacían.
-¿Y qué fue lo que la puso en alerta?
-Hace un año empecé a tener discusiones con él porque quería convertir a la fundación en una empresa. Y yo le decía “mirá, Sergio, esto no es una empresa, somos un emprendimiento, somos soldados de este proyecto nacional y popular”. Y le decía “vos, con este proyecto que tenés, de las casas que caminan, que están y que existen, y que es cierto que son un invento impresionante, querés convertir a la fundación en una empresa. Y yo no tengo ningún interés en que esto sea una empresa. Quiero que siga siendo una fundación, como está”.
-Shocklender quería armar una empresa…
-Claro, él quería hacer una empresa porque para hacer esas casas, y que caminen, hay que poner una fábrica nueva, hay que poner mucha plata. Pero yo no estaba dispuesta.
-¿Y con qué argumento Schoklender le decía que había que crear una empresa?
-El argumento era que había que hacer más casas pero si el gobierno no lo necesitaba, ¿para qué? ¿Para qué abrir más fábricas? Pero a mí nunca me gustaron las empresas. Las empresas funcionan de otra manera. Y después de esa discusión empecé a ver cosas que no me gustaron.
-¿Qué cosas no le gustaron?
-El manejo de la situación, sobre todo, porque eso significaba pedir proyectos para que tales o cuales fueran considerados. Yo no quería.
-¿Y usted confiaba plenamente en él?
-Sí, porque las obras se hacían. Si el gobierno a mí me decía “mirá, Hebe, acá falta plata, esto no se hizo”… pero eso no pasaba. Si no yo hubiera actuado antes. Pero nunca hubo una desconfianza ni nadie me avisó que faltaba plata.
-¿Y su relación con Sergio Shoklender influyó en este tema?
-No. Yo soy muy terminante. Para mí es primero y único lo que representan mis hijos. La Fundación de las Madres y mis hijos están primero que todo. Y mis hijos están primero que todo en este contexto, y los voy a defender a capa y espada. No voy a defender nada ni voy a esconder nada. Y mi sentimiento es una cosa personal que no tengo por qué contar.
-Durante estos últimos días, lo que se estaba poniendo en juego era eso, que usted tenía una relación tan estrecha con Sergio Shoklender…
-¿Y a usted le parece que es la primer familia en la que suceden estas cosas? ¿O la primer madre a la que un hijo le hace una cagada? No soy ni la primera ni la última, no le quepa la menor duda.
-¿Qué recibió de la gente?
-Afecto, apoyo. Me llaman y me llaman y me llaman. Amigos y gente, y hasta jueces. Hay convocatoria de gente que incluso se quería convocar para venir a La Plata. Y llamados que me dicen que están para lo que yo necesite, “acá estamos para vos” y que se preocupan porque me vieron enferma. De la gente del gobierno, de afuera, de adentro. Eso ni hablar. De las provincias. Porque la gente sabe que nosotras tenemos una conducta, sabe cómo vivimos. Y nosotras, las Madres, nos pagamos hasta el agua. Porque además yo quiero recordar que nosotras, las Madres, no cobramos plata, no cobramos la reparación (la indemnización que fijó el Estado por los desaparecidos, NdR). No cobramos sueldo, como algunas versiones dijeron por ahí.
-Hubo varios dirigentes políticos que dijeron en los últimos días que, además de la investigación de los hechos, también se está dando una operación mediática para perjudicar a Cristina y a las Madres de Plaza de Mayo. ¿Está de acuerdo?
-Sí, eso está claro. Eso es así. Clarín está con la soga al cuello, La Nación. Y todos los politiquitos a los que nosotras siempre hemos jodido, como Duhalde. Y además los medios. Porque nosotros tenemos dos diarios, 678, un canal y poco más: y sin embargo mire todo lo que podemos hacer: dar vuelta el pensamiento de la gente, que la verdad cuesta.
-También está el ataque al valor simbólico de lo que significan las Madres.
-Claro, el ataque a las Madres. Por eso lo mencionamos en el discurso. Pero a mí me preocupa que la ataquen a Cristina, porque por rebote se la agarran con ella, por su relación con las Madres.
-Como que el gobierno le está dando dinero sin control…
-Pero nunca fue así, porque el gobierno nunca nos dijo “mirá, Hebe, que falta plata”.
-¿Y quién se va a hacer cargo de la misión Sueños Compartidos tras esta decisión que acaba de tomar?
-Bueno, hay un grupo con el que ya estábamos trabajando. Es gente que está con nosotros y siempre estuvo. Porque el proyecto sigue trabajando. Nada paró. Todo sigue igual, los que dirigen la universidad, los que dirigen la radio, los que dirigen la librería, la biblioteca. Todos siguen trabajando, nada se paró. No se paró el mundo porque hay un montón de hijos de buena madre todo el tiempo hablando sobre Schoklender.
-Usted dijo recién que tuvo un encontronazo con Sergio porque él tenía otros proyectos que usted no compartía. ¿Usted había detectado que existían irregularidades?
-No, porque si no enseguida hubiera tomado la decisión.
-¿Y cómo surgió todo esto entonces de un día para otro?
-No sé, querida, porque empezaron a investigar… En realidad, porque él (por Schoklender) se fue. Él presenta su renuncia en diciembre, que nunca se había puesto en práctica. Y a partir de ahí lo separamos de la Fundación.
-¿Y cómo le cayó a usted que Sergio le diera una entrevista a Clarín?
-Eso es lo que pasa cuando una persona está acorralada. Cuando le pasa algo así, suele hacer este tipo de cosas. Y va a cualquier lado, se mete en cualquier cueva. Porque ir a esos medios es meterse en una cueva.
-¿Entonces hace meses que él no estaba trabajando con la Fundación?
-No, hasta diciembre estaba. Desde diciembre empezaron a haber diferencias, empezó a estar menos tiempo, porque estaba dedicado a ese proyecto de hacer más casas. A mí me parece que siempre a las Madres se las ninguneó. No hablemos de los medios. Nunca mostraron los libros que nosotros sacamos. Salvo ustedes y Página/12, los demás diarios no los sacaban. Libros que tienen peso. Nadie sabe cómo laburamos, los premios que tiene la radio, los programas premiados, el curriculum que yo tengo a mí me da vergüenza mostrarlo. Los premios, los doctorados. El doctorado más importante que a mí me dieron, el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Bolonia, creado especialmente para una mujer que casi no había ido a la escuela, por lo que significó para la formación y la educación. Y no lo sacó ningún medio. Por algo nos ningunean tanto. Y lo bueno de esto, sin embargo, es que sí lo sabe el pueblo.
-¿Cuál fue el gesto de solidaridad que más la conmovió en los últimos días, desde que las denuncias llegaron a la tapa de los diarios?
-El gesto que más me conmovió tuvo que ver con esa cosa de creatividad: unos pibes, unos músicos, nos mandaron una torta a las Madres, y para envolverla eligieron una carta, que estaba dirigida a nosotras. Me dio una ternura impresionante. Y otra señora, el otro día, en Cocinando Política, cuando vino Amado Boudou, me trajo un bizcochito de naranja, con gelatina de naranja y cascaritas, muy bien hecho, todo rodeado con cartitas de sus hijas. Y la convocatoria de la CGT también me llamó la atención.
-¿Y por qué no dejaron pasar el otro día, en el programa, cuando estaba Boudou, a los periodistas de Clarín y La Nación?
-Porque nosotras tenemos derecho a dar paso a los amigos. Y ellos decían, “ay, el ministro, no nos deja pasar”, y no era el ministro: éramos las Madres las que no los dejábamos. En la Plaza de Mayo no, claro, porque es un espacio abierto. Ahí podían sacar lo que quisieran, pero no me importaba. Porque yo no desayuno mierda, yo a la mañana me tomo el mate cocido.
Fuente:TiempoArgentino



Para Oyarbide es “muy delicado”
Publicado el 5 de Junio de 2011
El juez federal Norberto Oyarbide dijo ayer que “es un caso muy delicado”, en referencia a la investigación por presunto desvío de fondos públicos y lavado de dinero que involucra a Sergio Schoklender. Oyarbide tiene a su cargo la causa, que sigue avanzando a partir de las medidas de prueba pedidas por el fiscal Jorge Di Lello y resueltas por el propio magistrado. En las últimas 48 horas, el juez dictó la prohibición de salida del país para Schoklender y su hermano menor Pablo, como también para otras ocho personas vinculadas a distintas empresas. Oyarbide, además, ordenó allanamientos en cuatro domicilios vinculados a Schoklender y requirió documentación a la Fundación Madres de Plaza de Mayo sobre el programa de construcción de viviendas “Sueños compartidos”.
“Estamos en pleno desarrollo de los procedimientos, en pleno desarrollo de tareas”, dijo ayer Oyarbide. Se refería, entre otras decisiones, a los allanamientos que se realizaron el viernes a la medianoche en la sede de la firma Meldorek –la empresa constructora que levanta las viviendas de la Asociación Madres de Plaza de Mayo–, ubicada en Álvarez Thomas 198, como también en otra oficina de Meldorek, en Rosales 855, de la localidad de Ramos Mejía. Los allanamientos también se realizaron sobre la casa de la ex esposa de Schoklender, Guevara 1430, y en el estudio jurídico que lo representa, en Tucumán al 1500, a metros de Tribunales.
Fuente:TiempoArgentino


Por siempre las Madres
Por Demetrio Iramain
31.05.2011
La Asociación Madres de Plaza de Mayo es presidida por Hebe de Bonafini desde 1978, cuando se constituyó civilmente, apelando a la escasa legalidad a la que podían aspirar bajo el régimen de terror. Esa constitución formal, con estatuto interno y designación de autoridades, resultó una victoria formidable de los pañuelos blancos ante el genocidio en curso. La conducción de Hebe fue decidida entonces por sus propias compañeras y ratificada formalmente en 1986, cuando un proceso de divergencias políticas e ideológicas interno fue zanjado con una nueva elección dirigencial. Eso en los papeles. En el terreno fáctico, la revalidación se produce a diario, como ocurre con todo colectivo militante y transformador, revolucionario y no burocrático, cuyo accionar lo obliga a deliberar permanentemente sobre sus prácticas.

Por cierto, a Hebe y a las Madres de Plaza de Mayo nunca jamás un político del genotipo al que pertenece el bonaerense Eduardo Duhalde les diría que él las prefiere como un ejemplo de algo.
Esta certidumbre política tiene sus costos. El pueblo de a pie sabe acabadamente quiénes son las Madres, por más que no lo expresen del mismo modo (y hasta de forma opuesta y antagónica) las mediaciones periodísticas de esa construcción social de nuestra historia que son las Madres de Plaza de Mayo.

Las Madres nunca fueron bien tratadas por los partidos políticos tradicionales, menos aún por su prensa afín, y ni qué decir del Estado Nacional, incluida su justicia, claro. Recién en 2003 esto comenzó a alterarse positivamente. De ahí que el infeliz comentario del ex presidente interino, formulado en Tucumán, tenga un efecto inverso y termine honrando, muy a pesar suyo, a la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Muy preocupadas debieran estar si sus enemigos hablaran bien de ellas.

Las mentiras que a diario se tejen sobre las Madres, las difamaciones, las desmesuras en las crónicas que las refieren, no son nuevas. En 1986, cuando una fracción de integrantes de la organización se marchó del seno de la Asociación (justamente esa agrupación con la que ahora adorna torpemente sus discursos de campaña el pejotista federal Duhalde), fueron denunciadas en los diarios de la prensa radical ficciones similares respecto al patrimonio de Hebe y no sé cuántas cosas más. Se invocó, incluso, la intervención del Estado alfonsinista a través de la Inspección General de Justicia para que sean auditadas las cuentas de la organización. No hallaron nada raro.

Hasta el ticket de compra del detergente para lavar los platos que se ensucian tras sus almuerzos diarios, y por el que las Madres habían confeccionado un riguroso organigrama que establecía quién debía lavarlos cada vez, les fue suministrado. Siempre cumplió un rol determinante la cocina en su praxis política.

Las Madres se han repuesto de golpes infinitamente más fuertes y dolorosos que una semana de portadas en su contra en el matutino de mayor tirada nacional. Y no hablo aquí de la desaparición de sus hijos, circunstancia dolorosísima pero previa a su surgimiento colectivo. En otras palabras: no habría Madres de Plaza de Mayo si no mediara el genocidio; así de dramática y cruenta es nuestra historia social. Con ellas es creer o reventar. Siempre. Que los medios mientan ahora sobre las Madres no puede hacer mella en quienes tuvieron las agallas de apretar los dientes y regresar a la Plaza de Mayo, el jueves siguiente a los secuestros y posteriores desapariciones de tres de sus integrantes, las más activas y señeras, producidos entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977.

A propósito, ¿por qué será que la mayoría de las veces se pasa por alto esa circunstancia en el relato mediático e incluso histórico? ¿Por qué usualmente se habla de las monjas francesas, y casi nunca o poco de Azucena Villaflor, Mary Ponce y Esther Balestrino? ¿Para desmerecer el aporte colectivo de quienes las sobrevivieron, acaso?

Las Madres produjeron una fractura, no sólo en el complejo tablero coyuntural de nuestro país, sino en la cultura occidental sobre la que el capitalismo de estas tierras se asienta, cada vez con mayor y más notoria incomodidad. Su lucha política, sus novedosas síntesis ideológicas, su contribución a la ética que ha logrado alcanzar la humanidad de este tiempo histórico todavía signado por el capitalismo, constituyen, quizás, la riqueza más significativa con que cuenta el acervo de luchas populares argentinas para sus combates del futuro. Y la derecha lo sabe. Y le preocupa.

Si las Madres se hubieran refugiado en el dolor únicamente; si su relato se hubiese ceñido a la sangre y la búsqueda de restos óseos; si hubiesen aceptado mansas y obedientes las mieles del dinero en bonos a cambio de la vida de sus hijos, serían sin dudas candidatas de fuste al bronce del capitalismo. Quizás tendrían el Premio Nobel ya. El sistema se “humanizaría” con su “ejemplo”.

Pero no. Las Madres son unas jodidas. Se meten donde no las llama nadie. El sistema, que sabe recuperarse de sus crisis orgánicas y revertir sus errores (horrores y terrores), les tenía asignado un papel muy diferente.

Macri lo sintetizó cabalmente días atrás: “No puede ser que una organización para la defensa de los Derechos Humanos se convierta en una empresa constructora.” El alcalde de Buenos Aires sabe perfectamente que las Madres no son una empresa. Si lo fueran, quizás sería menos problema para él, que es el rey del discurso empresarial privado. Pero las Madres son mucho más que una “factoría que hace casas”, y en esa amplitud y mirada de 360 grados que tienen las Madres, quizás hasta les pisen los callos a algunos negociantes, tal vez amigotes del ingeniero hincha de Boca, por qué no a alguna empresa constructora demasiado cercana a su holding comercial.

Entonces, Clarín, La Nación, Lanata, Perfil, Nelson Castro, Magdalena, se alistan. Todo un ejército mediático toma distancia bajo el puntual Toque de Diana del comandante en jefe de las fuerzas de la reacción, don Héctor Magnetto, supremo líder y última esperanza de los enemigos de clase al proyecto nacional y popular que las Madres defienden y protagonizan desde su trinchera en Plaza de Mayo, y cada vez más lugares y múltiples soportes: la radio, la revista, la universidad, la editorial, el ECuNHi, y la Misión Sueños Compartidos, ese gesto conmovedor de solidaridad de clase e inclusión de los de más abajo de todo en la perversa pirámide social.

La derecha sabe que en octubre se definen muchas cuestiones esenciales, que hacen a su supervivencia estratégica y a la vitalidad de sus intereses al tanto por ciento. Lo sabe por zorra y por vieja, y tiene razón. Se juega el destino inmediato de esta manera tan particular de hacer nuestra revolución. No es poco. Las clases dominantes de este país no trepidaron en cometer un genocidio con tal de preservar su tasa de ganancia. Lo volverían a hacer si se dieran las circunstancias. Estas tapas de Clarín no son nada, pues. Máxime teniendo en cuenta las que sobrevendrán pronto, quizás peores. Sin embargo, ¿qué trasnochado cree que el pueblo dejará pasar ligeramente esta nueva oportunidad que ha construido para sí? Ni lo sueñen, fachos. Con las Madres, no.
Fuente:DiarioRegistrado



Los ADN de la patria
Año 4. Edición número 159. Domingo 05 de junio de 2011
Por Eduardo Anguita
(TELAM)
En coro, los comunicadores del viejo país agroexportador se indignan con la Unidad de Información Financiera (UIF). Dicen que su titular, José Sbatella, fue lento para llevar a los tribunales una denuncia sobre manejo irregular de fondos por parte de Sergio Schoklender. En coro, los comunicadores del viejo país agroexportador silencian que la Sala II de la Cámara de Casación Penal encontró una pirueta para que siga sin establecerse la identidad biológica de Felipe y Marcela Noble Herrera. Dos casos argentinos. El primero fue el ariete para montar una brutal campaña de desprestigio de las causas por derechos humanos. El segundo es un intento más por impedir que se sepa si alguna de esas dos personas –o las dos– son hijos de desaparecidos. En el primer caso, la UIF tenía una denuncia sobre la compra de una casa en José C. Paz por parte de Schoklender. Eso era todo lo que había y era de un año atrás. Y la operación de compra no se había consumado porque el ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo no pagó el total de los 95.000 dólares pactados (ver "Sergio Schoklender bajo la lupa"). Recién ahora, cuando a principios de mayo Schoklender renunció a la fundación, empezaron a tomar estado público una cantidad de irregularidades. En la misma semana en que se supo, la UIF puso todas las actuaciones en manos del fiscal antilavado Raúl Pleé quien, en 24 horas, radicó una denuncia penal. Se sorteó el expediente, fue a parar a manos de Norberto Oyarbide y el juez le dio vista al fiscal Jorge Di Lello, quien pidió una serie de medidas, entre ellas la prohibición a Schoklender de salir del país. Oyarbide lo dispuso de inmediato.
Como si se tratara de otro país, la causa por saber si la dueña de Clarín adoptó o no hijos de desaparecidos cumplió diez años y sigue con trabas. Marcela Noble Herrera viajó a Uruguay el mismo día en que los jueces Luis María García, Guillermo Yacobucci y Raúl Madueño avalaban que podía extraerse muestras genéticas a ella y a Felipe Noble Herrera. Nada le impide viajar y tanta impunidad sobre su historia hace que ella sea enviada por el directorio de Clarín a reuniones internacionales como representante del grupo empresarial. La maniobra judicial de los camaristas de Casación pretende avalar la muy cuestionada actuación de Ofelia Hejt, la jueza de San Isidro que le dio en adopción a Felipe y Marcela en 1976 (ver "Un fallo que favorece la impunidad"), ya que establece que las muestras genéticas de ambos –sean extraídas de modo voluntario o compulsivo– sólo puedan cotejarse con una veintena de casos, limitados en el tiempo en función de las fechas con que la jueza Hejt los inscribió. Esto, lógicamente, provocó la apelación de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo, que piden que se cumpla con la ley y se puedan cotejar con todas las que tiene el Banco de Datos Genéticos. También la apelación de los abogados de Felipe y Marcela que pretenden impunidad. Es decir, tras diez años, ahora esto terminará en la Corte Suprema de Justicia y es posible que todo pase para 2012. Una vergüenza, pero en línea con la trama de complicidades que llevaron a miles de desaparecidos y a la supresión de identidad de los nietos que buscan Abuelas.
En la misma semana, dos temas que para los comunicadores de la Patria chica, la de los intereses financieros y agroexportadoras, merecen un tratamiento completamente distinto. Una burda demonización sobre las Madres. Un alineamiento con la viuda de Noble para desconocer el reclamo de las Abuelas. Un periodismo a medida en una sociedad que parece haberse consustanciado con la necesidad de acompañar los cambios propuestos por Néstor Kirchner y que Cristina Fernández de Kirchner continúa. Un país que lleva ocho años protagonizando transformaciones y que se prepara para ratificar el rumbo cuatro años más.

La Ferrari, un sueño no compartido. Este artículo sería una canallada si no tomara dimensión de lo grave que resulta la historia que golpea a las Madres de Plaza de Mayo. En la edición del domingo pasado, Miradas al Sur dio cuenta de las firmes sospechas que pesan sobre Sergio Schoklender y sobre el silencio que había en la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Apenas, en la página web del organismo había un comunicado en el que decía que la renuncia de Sergio Schoklender había sido aceptada. Ese mismo domingo, otros medios que se consideran parte del proceso de cambio argentino eludían el tema. Se guardaban en la excusa de no permitir que se ataque a las Madres. El periodismo de interpretación, antes de opinar debe presentar los hechos y no evitarlos o silenciarlos. Ese mismo domingo, Clarín titulaba con Schoklender porque el ex apoderado de Madres había ido a ese medio para dar su versión. Como era de esperar, se presentó como un empleado, como un colaborador de las Madres. Schoklender luego se paseó por TN y por C5N. Es decir, buscó los medios que destratan o maltratan a Madres, especialmente a Hebe de Bonafini. Este semanario quiso dialogar esta semana con Hebe y la encargada de prensa dijo que, sobre el tema Schoklender, ya había dicho todo en el comunicado. A su vez, cuando invitó al ministro de Economía, Amado Boudou, a su programa y en la ronda del jueves último en Plaza de Mayo, tampoco quiso referirse al tema. Quizás, esta noche, cuando vaya al programa televisivo de Víctor Hugo Morales, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo diga algo más. El respeto que merece Hebe de Bonafini no se verá empañado por prestarse a lo que buena parte de la sociedad quiere saber sobre por qué Sergio Schoklender tuvo un papel tan importante en Madres. Más bien, todo lo contrario. Será una gran tranquilidad para muchos conocer su versión. El mismo Schoklender se ocupó de decir que tiene dinero como para tener una Ferrari y, pocos días después, se supo que no era una simple alegoría, porque una de las empresas de las que parece ser accionista mayoritario, tiene una Ferrari.
Schoklender, más allá del crimen de sus padres, siempre tuvo un trato distante o agresivo con trabajadores o militantes populares. No es novedad para muchos su vida de estándares burgueses mientras formaba parte de una de las organizaciones de derechos humanos con mayor trayectoria como es Madres. Eso no será parte del juicio que sustanciará Oyarbide. Eso no es un tema de la Justicia. Se trata de un tema que habla de los valores personales y morales de quienes asumen un lugar que, más allá de la gestión en la construcción de viviendas, tiene un valor simbólico decisivo. ¿De qué sirve proponer profundizar el cambio? Sencillamente de redistribuir las riquezas para dar oportunidades. Eso se hace contagiando ejemplos de vida. Hebe de Bonafini es un tremendo ejemplo de vida. Quienes conocieron a Schoklender no lo consideraban un ejemplo de vida. Esto no es hacer leña del árbol caído. Esto no es atacar a Hebe. Algunos tienen miedo de las reacciones que pueda provocar una crítica. Bienvenidas las reacciones porque hay muchas cosas que merecen debates.
Fuente:MiradasalSur



Sergio Schoklender bajo la lupa
Año 4. Edición número 159. Domingo 05 de junio de 2011
Por Ricardo Ragendorfer y Jimena Rosli
Sergio Schoklender ya estaba bajo la lupa de la Unidad de Investigaciones Financieras aún antes de la denuncia de las Coalición Cívica. Un expediente de 4 mil fojas lo demuestra.Cómo transformar una investigación financiera en una maniobra contra los organismos de derechos humanos. || El afán mediático de Quiroz (izquierda) dejó al desnudo la pesquisa de Sbatella. (TELAM)
Cómo transformar una investigación financiera en una maniobra contra los organismos de derechos humanos.

Resuelta como una orca que se abre camino en el océano, la líder de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, no dudó en señalar: “El uso que Kirchner hizo de los derechos humanos ha sido terrible”. Aludía al escándalo que en estos días envuelve al ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Mauricio Schoklender. El asunto saltó a la luz el 26 de mayo, al trascender su alejamiento de dicho cargo, tras una presunta pelea con su hermano Pablo por el manejo financiero de la entidad. Ello hizo que dos legisladoras de la CC, Elsa Quiroz y Maricel Etchecoin Moro, exhumaran del olvido una denuncia por lavado de dinero radicada por ellas contra Schoklender el 18 de junio de 2010 ante la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), a raíz de la compra de una propiedad en José C. Paz. La persistencia mediática de las dos señoras puso al descubierto una investigación que, en el mayor de los sigilos, desarrollaba la UIF sobre esa misma persona por posibles irregularidades cometidas en el programa de construcción de viviendas “Sueños compartidos”. El expediente ahora está en manos del juez federal Norberto Oyarbide, quien ya ha puesto en marcha las primeras medidas de la pesquisa. Pese a semejante celeridad, el titular de la UIF, José Sbatella, fue querellado por “incumplimientos de los deberes de funcionario público”, debido al presunto retraso en la tramitación de la denuncia hecha por las dos diputadas. Lo cierto es que semejante cúmulo de circunstancias ha servido para montar una campaña que, por un lado, intenta golpear al Gobierno en plena campaña electoral y, por otro, busca esmerilar la imagen de las Madres y los otros organismos de derechos humanos.

El sueño de la causita propia. El 28 de febrero de 2008, Schoklender hizo una operación de compraventa que incluía 12 lotes y un inmueble en José C. Paz. Esa propiedad tiene 19 habitaciones, 14 baños, cancha de tenis y de fútbol, vestuarios, juegos para niños, quincho para 60 personas, piscina de 145 metros cuadrados, solarium, terraza, caminos internos, fuentes decorativas, pérgolas antiguas y hasta una suerte de discoteca. La mansión está en medio de una vegetación exuberante, y 12 mil metros cuadrados de parque bajo una privacidad absoluta: un muro de ladrillos impide que algo pueda verse desde afuera.
Esa operación fue fijada en 95 mil dólares, pero su propietario original, Jorge Grisolía, sólo recibió un pago de 20 mil dólares y seis documentos que jamás fueron cancelados por Schoklender. En consecuencia, la presentación por lavado de dinero realizada por las diputadas Quiroz y Echecoin Moro no se basa en un movimiento financiero sino en una deuda impaga, lo que –como se sabe– supone la ausencia de dinero.
“La denuncia de esas dos mujeres vale tanto como un Rolex fabricado en la Triple Frontera”, dijo Sbatella a Miradas al Sur.
Fue poco después de anoticiarse de la querella iniciada contra él por José Lucas Magioncalda, un denunciador compulsivo que preside la ONG Ciudadanos Libres por la Calidad Institucional. Esa presentación alcanza además a los otros “funcionarios vinculados a las actuaciones administrativas generadas con motivo de la denuncia efectuada por la diputada Elsa Quiroz en junio de 2010 respecto de las operaciones de Sergio Schoklender”. Y cita declaraciones periodísticas de Quiroz, quien acusó a la UIF de “mirar para el costado” y de no actuar con la “rapidez necesaria” frente al pedido que hizo hace un año para investigar al ahora ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
–Que pasó realmente con la denuncia de las dos diputadas?– preguntó Miradas al Sur a Sbatella.
–La denuncia de ellas es ridícula. Se refiere a una operación de eventual lavado de dinero en donde no presentan ningún indicio de que el delito haya sido ése. Ninguna prueba de donde salió la plata. Esas mujeres incluso dicen que la suma de la operación, alrededor de 90 mil dólares, no se pagó. O sea, que está en deuda. Sólo se pagó la seña; en realidad, el dinero concreto de esa operación son 20 mil dólares que puso Schoklender. La denuncia de ellas es inútil, básicamente. El tema no es la denuncia de ellas, nosotros acá tenemos otros reportes. Esos otros reportes sí tienen una investigación mucho más contundente de situaciones anómalas que esta pavada que hoy presentan estas chicas.
Lo cierto es que meses antes de la denuncia presentada por Quiroz y Echecoin Moro, la UIF ya había iniciado una pesquisa sobre Schoklender y otros allegados suyos, debido a sospechas de posibles desvíos de fondos y lavado de dinero. Alguno de los datos en danza fueron aportados por los bancos con los que operaba Schoklender, que detectaron un gran flujo financiero en cuentas con poco movimiento, por lo que reportaron tales operaciones como sospechosas. Tanto es así que el expediente instruido en la UIF ya tenía unas 4 mil fojas. Ése fue el expediente que el miércoles pasado Sbatella envió al fiscal antilavado, Raúl Plee.
Dicho funcionario únicamente tardó una madrugada y parte del alba en leer semejante documentación, antes de girarla a despacho del fiscal federal Jorge Di Lello; a las pocas horas, Oyarbide se hizo cargo de la causa. En el medio, se cree que desde el despacho de Plee, alguien habría filtrado datos sustanciales del expediente al diario La Nación. La utilización política del asunto entraría entonces en su etapa más jugosa.

Los billetes del mal. De ese modo tomó estado público el sorprendente patrimonio de Schoklender. Y sus puertos claves serían dos empresas a las que se le atribuye su propiedad: Meldorek SA. y Antártica Argentina, entre otras nueve firmas más modestas, pero no menos significativas.
La primera, curiosamente, fue fundada en 2003 por dos jubiladas de 63 y 76 años para importar electrodomésticos; su capital inicial era de 12 mil pesos. Ocho años después, Meldorek tiene como principal accionista a Schoklender, con un capital de más de 2 millones de pesos. Sin embargo, a los 20 días de haber sido creado, ese emprendimiento pasó a manos del empleado de banco Daniel Laurenti. Éste en realidad habría sido el testaferro de un financista de la City, quien adquirió Meldorek con el único propósito de inscribir en esa razón social sus dos aviones: un Pipper Cheyenne y un Cessna Citation. Fue a través del piloto de una de esas naves –Gustavo Serventich– que Schoklender adquirió la empresa, y por ende, los aviones, en 2010. Desde entonces, el acaudalado Sergio Mauricio es su director, y un tal Alejandro Gotkin, su presidente.
Gotkin también preside la empresa Antártica Argentina, en la que Schoklender figura en su directorio. Se supone que esa estructura era usada como una suerte de tirabuzón al que ingresaba dinero del Estado que cobraba la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y luego salía en efectivo, a través de cheques cobrados por Schoklender y sus amigos en el mostrador de un banco de Villa Crespo. Se habla de numerosas operaciones por un valor que oscila entre dos y cuatro millones de pesos.
El motivo por el cual la UIF conservaba el expediente allí instruido no tenía por motivo demorar la pesquisa sino descubrir el llamado “delito precedente”. Es decir: para que una maniobra financiera pueda ser considerada como lavado de dinero es necesario desentrañar la trapisonada delictiva que generó esa ganancia. Ello era lo que investigaba Sbatella cuando el asunto explotó en los medios. Tal circunstancia hizo añicos la confidencialidad de la pesquisa, la cual es indispensable para evitar que los sospechosos puedan entorpecer el curso de los acontecimientos.
En tanto, el fiscal Di Lello no sólo considera como damnificado al Estado Nacional sino también a una “importante y trascendente organización que tiene una trayectoria mundial en la defensa de los derechos humanos, como es la Fundación Madres de Plaza de Mayo”.
Fuente:MiradasalSur




Cómo se construyen las casas de la Fundación Sueños Compartidos
Año 4. Edición número 159. Domingo 05 de junio de 2011
Por Sebastian Hacher
OBRAS EN MARCHA. En el obrador de Castañares y General Paz se construyen 780 viviendas. (GUSTAVO SALGADO)
En Castañares y Gral. Paz trabajan 700 obreros. Los primeros en recibir casas fueron los vecinos de Villa Cartón.

Más allá de los debates y el escándalo mediático, entrar a un barrio construido por Sueños Compartidos es sumergirse en una atmosfera de trabajo. El obrador Castañares está a la vera de General Paz, a pocas cuadras de Ciudad Oculta y rodeado por tres barrios carenciados. Allí se planea hacer 780 viviendas de tres y cuatro ambientes, equipadas y amuebladas, divididas en 13 edificios de 60 departamentos cada uno. En el complejo hay dos edificios terminados, que de tan prolijos parecen una maqueta gigante. El resto está en plena construcción. Algunos todavía son una base de cemento en de la que sobresalen los caños para el gas y el agua. Otros están a punto de terminarse.
En los edificios que ya se entregaron viven las familias que fueron desalojadas de Villa Cartón, el asentamiento que estaba debajo del Autopista 7, y que luego de un incendio mortal fue trasladado a viviendas precarias en Parque Roca. “Es increíble –dice Alicia, 40 años, tres hijos, overol y el rostro manchado con pintura–. Nosotros todavía no lo podemos creer. Hasta que no entramos a la casa pensé que no era real”. Su departamento, como la mayoría, tiene tres dormitorios y los muebles básicos: cocina, camas, mesas, sillas, un termotanque, un placard. Todas cosas que parecen básicas pero que ella nunca había soñado. Tres años atrás se quedó sin nada, cuando sus pocas pertenencias de cartonera ardieron de forma descontrolada y ella fue a parar a una carpa que terminó derrotada por el viento.
Alicia se mueve con su casco amarillo entre los obreros que van de un lado a otro cargando caños, herramientas pesadas y los paneles con los que se construyen las paredes. Parece cómoda. “Acá –dice–, aprendí albañilería y pintura.”
“Los compañeros se acostumbraron a que las mujeres son más prolijas y trabajan a la par”, explica Matías, encargado de prensa de la Misión. Después mostrará con orgullo el primer mural del barrio, hecho con pedazos de cerámica en una de las plazoletas que se inauguraron. Allí se ve a dos mujeres construyendo un barrio circular. Una de ellas tiene un edificio en la mano. Para muchas, hacerlo fue la primera experiencia artística de su vida. “Ahora están embaladas –dice Matías–, y quieren hacer más.”
A pocos metros, en la entrada al complejo, una pared repleta de tarjetas amarillas espera a los obreros que fichan al principio y al final de la jornada. Muchos de los casi 700 trabajadores del lugar antes eran cartoneros o desocupados de segunda o tercera generación. El sistema de trabajo que se utiliza les permitió aprender un oficio.
“La viviendas se pueden levantar con mano de obra no calificada, porque se construyen con unos paneles de origen italiano que se llaman Emmedue, igual a los que se usan para construir en countries y en Puerto Madero”, explica uno de los encargados de la obra. Los paneles son de acero galvanizado y adentro llevan poliestireno expandido. Cuando se montan las paredes se les inyecta concreto. Son ignífugas y antisísmicas, absorben el ruido y además se puede calefaccionar la casa con una o dos hornallas prendidas.
Oliva es paraguaya y anda por los 60 años. Trabaja en el comedor en el que se alimentan los trabajadores de la obra, y dice que está agradecida a la Argentina por todo lo que le brindó. Desde los ’80, cuando llegó al país, limpió casas, a veces con cama adentro, otras por hora. Pero recién ahora dejó de vivir al día y pudo empezar a ahorrar. “Yo veo a las Madres en televisión y me emociono, qué quiere que les diga”, dice con una tonada guaraní inconfundible.
La semana pasada, cuando estalló el escándalo de Schoklender, muchos de sus compañeros tuvieron miedo de que las obras se paralizaran, de quedarse sin el sueño de la casa propia y la realidad de un trabajo fijo. Con el correr de los días la angustia se disipó. Ahora todos parecen estar concentrados en los próximos edificios a terminarse. En algunos ya están puestos los primeros muebles. En otros, Alicia y sus compañeras dan las últimas manos de pintura.
Fuente:MiradasalSur

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