28 de octubre de 2011

JUICIO BAHÍA BLANCA: LOS INTOCABLES-NO TODOS LOS VIEJITOS VAN AL CIELO.

Publicado el 27/10/2011
LOS INTOCABLES.


Alejandro y Vicente Massot y su madre Diana Julio.
El juez federal Eduardo Tentoni rechazó un pedido del fiscal Abel Córdoba para que se ordene la “presentación de todos los registros fílmicos, sonoros y fotográficos vinculados a los hechos ocurridos durante el Terrorismo de Estado en esta ciudad y zona aledaña” que integren los archivos de LU 80 Canal 9 -actualmente miembro del grupo TELEFE S.A.- y de LU 81 Canal 7 Teledifusora Bahiense SA del grupo Clarín.

La resolución del magistrado que lleva adelante la causa 04/07 que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo el mando de la Armada Argentina, se funda -al igual que lo hiciera semanas atrás al rechazar el acceso al archivo del diario colaboracionista La Nueva Provincia-, en que “resulta innecesario afectar el secreto de las fuentes de información de los canales (…) con el objeto de reunir elementos útiles para la causa, ya que existen otras alternativas probatorias que permiten perseguir ese mismo fin”.

El titular de la Unidad Fiscal entiende que “la obtención de las coberturas periodísticas de operativos y toda otra actividad desplegada por las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad con motivo de la alegada ‘lucha contra la subversión’ es una medida útil a los fines de la investigación en consideración a que tanto el material original como el editado con el que cuentan los medios locales son elementos de gran valor probatorio, teniendo en cuenta que son contemporáneos a los hechos acaecidos”.

Además propone que la propia Fiscalía sea delegada para constituirse en las sedes mediáticas “con facultades suficientes para el retiro de todos los registros audiovisuales vinculados al objeto de la diligencia”.

Para “sortear una eventual oposición de los canales de televisión” sugiere que se libre “preventivamente la correspondiente orden de secuestro” teniendo en cuenta el “riesgo cierto de que, de no contar con la misma, se produzca el ocultamiento, la alteración y/o desaparición de los mismos”.

Los archivos en cuestión fueron “grabados y editados -u omitidos (sic)-“ por los noticieros del Canal 9 Telenueva cuando la señal pertenecía al grupo Massot -propietario, como ahora, del diario La Nueva Provincia y de LU2 Radio Bahía Blanca-, y por los noticieros del Canal 7 TV Bahía Blanca cuyo paquete accionario en 1987 -ya bajo la denominación de Teledifusora Bahiense Color (TBC)-, habría sido adquirido -en parte- por el empresario Alejandro Romay y Diana Julio de Massot, fallecida sin rendir cuentas por la complicidad del medio en el fusilamiento de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola.

Tentoni realiza en su documento un extenso repaso por las distintas funciones de las autoridades y los roles de los trabajadores y trabajadoras de los medios periodísticos gráficos y audiovisuales y se interna en la historia de la famiglia Massot y su grupo multimediático de “pública y notoria” relación con la Armada Argentina.

Como conclusión, el juez ad hoc manifiesta que “aquí y ahora resulta innecesario afectar el secreto de las fuentes de información de los canales de Televisión 9 y 7 locales con el objeto de reunir elementos útiles para la causa, ya que existen otras alternativas probatorias que permiten perseguir ese mismo fin”.

“En el marco de esa situación, la medida constituye una restricción irrazonable a la libertad de prensa y, por ende, ilegítima, por lo que se declara su improcedencia toda vez que afecta las garantías constitucionales”, finaliza.
Fuente:JuicioVCuerpoEjercitoBB


Publicado el 27/10/2011
"NO TODOS LOS VIEJITOS VAN AL CIELO"
El diálogo se produjo el sábado pasado en el seno de una familia bahiense. Ayer uno de sus protagonistas lo recordó ante cuatro jueces, un puñado de abogados, dieciséis asesinos y el público que se acercó a la audiencia.

-¿Qué pasó con la Magui? -preguntó la nena de cuatro años y medio ante la muerte de su perrita.

-Se fue al cielo pero ahora vos la tenés que recordar -dijo el papá intentando explicar.

-Ah, como tu mamá y tu papá… -La cabeza del padre a mil intentaba obtener la respuesta indicada- ¿Yo también me voy a ir al cielo?

-Bueno… Sí, pero falta. Hay que ser viejito, viejito, viejito… -respondió el hombre y agregó entre nos, por lo bajo y mirando las caras de los torturadores para que no se entusiasmen: No todos los viejitos van al cielo.

-Bueno, yo nunca más quiero ser viejita -sentenció la nena. Al rato volvió con la duda que deberían responder los cobardes- ¿Por qué? ¿Tus papás eran viejitos?

Él que “intentaba que ni un poquitito de dolor” pase a su hija es Mauricio Junquera, un técnico en seguridad de 36, hijo de María Eugenia González y Néstor Junquera, hermano de Anahí y padre de dos nenas. Hoy tiene “una vida linda” pero no le fue fácil, sintió bronca, impotencia, soledad que pudo superar con los años y con el apoyo incondicional de “sus mayores”.

“En su momento haber tenido a estos señores delante mío me hubiera generado una violencia importante. Pero mi abuela siempre me decía ‘Mauri tranquilo, sos una buena persona’. En su momento para mí, justicia era la ley del Talión”.

“Y hoy los veo acá con la edad que tienen, y la veo a mi abuela como terminó sus días con todo el sufrimiento que tuvo y realmente, ella tenía claro lo que era la vida. Esta gente está escuchando nuestra miserias, las miserias que ellos nos provocaron, en vez de estar tomando un mate debajo de la parra con sus familiares”, aseguró.

Mary y Néstor militaban en la Juventud Universitaria Católica. Fueron secuestrados en su domicilio el 9 de noviembre de 1976. Los vieron en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. Actualmente continúan desaparecidos.

Ventana
Mauricio nació el 11 de noviembre de 1974. Sus mayores le contaron que al llegar los captores, su mamá le dijo que se quede tranquilo y que cuide a su hermanita porque ella estaba enferma y cuando se curara iba a volver.

“Ha sido durísimo para mí e imagino lo que habrá sido para ella como madre”, declaró. Él adoraba a sus abuelos, se ponía muy contento cuando los iba a visitar pero luego de la desaparición de sus padres cuando tuvieron que hacerse cargo de su crianza “lo que obtuvieron de mí fue un rechazo permanente”.

“Alguien que había querido tanto y de pronto no quería saber nada, me pasaba la tarde sentado en una silla junto a una ventana esperando seguramente que mi mamá llegara repuesta de su enfermedad. Para mí también fue algo muy difícil de hablar, me sentía solo”.

Sabiendo que la justicia no le iba a devolver la vida de sus padres que era lo que necesitaba, muchas veces reaccionó “en forma despectiva”, tal vez como un mecanismo de defensa. Su hermana Anahí, que se crió con los abuelos paternos mientras él crecía con los maternos, con la reapertura de la causa se involucró como querellante.

“Pensaba que ninguna palabra iba a servir. Me costó hablar con mi hermana, pensé que ella tenía el tema resuelto. Imagináte que más allá de este dolor, algo que significó mucho para mí fue criarme separado de ella. De chico y de grande también, fui muy celoso de mi hermana, siempre me preguntaba por qué si me había quedado separado, me crié como primos con ella y con mis primos como hermanos, era un lío importante”, le contó al fiscal Abel Córdoba.

Según Mauricio hubo que rearmar de a pedacitos la familia. Y en ese sentido destacó los esfuerzos de una tía para garantizar el contacto entre los hermanos.

Perro verde
Más adelante, el testigo aseguró haberse sentido en más de una oportunidad un “perro verde”, por ejemplo en su forma de abordar el tema de los desaparecidos. “Ahora que puedo tener una mente un poco más clara, después de haber sido papá, veo que en la vida uno siente y después lo que pensás o expresás es otra cosa”.

“Los esperé mucho. Tenía un sentimiento de mucha impotencia, de mucha bronca, me sentía abandonado, me podían haber dedicado un poco más de tiempo a mí y no a… (los principios)”, comentó y agregó que cuando empezó a tener uso de razón lo afectaba “que las familias que me rodean venían en pack de a dos y me generaban confusiones”.

La primaria fue otro momento complicado. Sin malas intenciones, la señorita estaba continuamente marcando la ausencia de sus padres en las convocatorias a las reuniones o las actividades escolares. “Cuando tenés seis o siete años y encima venís con un tema embarullado, que digan ‘señores padres’… tardaba en redactar lo que me estaban dictando, ponía ‘señores padres’, borraba, ponía ‘señores abuelos’”.

Un rinconcito de esperanza
Con poco más de cuatro años preguntó por el destino de Mary y Néstor “y mi abuela, una fenómena para el momento de dolor que tenía ella también, me dijo lo primero de mis padres, en casa se decía que había una luz de esperanza con la democracia, que había que esperar unos añitos y yo me armaba en un rinconcito de esperanza”.

Con la democracia tampoco hubo novedades. Pero hubo un antes y un después del egreso de Mauricio de la primaria en 1987. Para variar, las medallas las entregaban los padres. Con la rebeldía de la adolescencia él no quería saber nada con que su abuela se encargara del trámite. ”Con ese simple hecho se me venía el mundo abajo”.

No quería que llegue el día pero fue inevitable. “Venía la fila por apellidos, llega Junquera Mauricio, listo ya está. Y me pasa algo maravilloso, la veo venir a mi abuela con la medalla y estalla un aplauso más fuerte que el que había recibido el de la bandera. Fue un momento muy lindo en mi vida y a la vez me cayeron muchas fichas, cuando llegue a mi casa me sentía muy bien que haya sido ella y me dije qué hacemos con esto”.

Y lo que hizo fue un pacto con él mismo. Sus viejos habían muerto. Los habían matado. No los iba a tener nunca más. Había que seguir adelante. Tenía 12 años.

Ahora con 36 se considera buena gente y se lo debe a sus abuelos. Por ellos se puso las pilas hace un tiempo y se acercó al Equipo Argentino de Antropología Forense a dejar su sangre creyendo importante que aparezcan los restos de sus padres y que su abuela se fuera en paz. “Hoy por hoy lo haría por mis hijas”.

Recordó a sus abuelas “presentes” en la sala de audiencias y se fue “en paz, con una sensación de mucho agradecimiento” porque pensó que poder declarar después de tantos años “era difícil y ante tanta gente de mucha investidura que se escuche el tema, entiendo cuál es la finalidad, que esto no suceda nunca más, por los jóvenes”.

“A mi hermana le quiero decir públicamente -continuó, buscando a Anahí entre el público-, el tema durante años ha generado muchas idas y venidas en mi forma de sentir, depende como ha venido el viento (…) Sabés que te apoyo en todo lo que estás haciendo, quizás no me vayas a ver en una manifestación o en una marcha, me vas a querer mandar a terapia y no lo vas a conseguir, te agradezco que me hayas puesto las pilas, pensé que venía para hacer un trámite y me voy con la sensación de hacer algo por la familia, por los viejos y sobre todo por los dos soles que tengo en casa y por los dos soles que tenés en la tuya”.
Fuente:JuicioVCuerpoEjercitoBB