CRIMENES DE LESA HUMANIDAD / CIRCUITO CAMPS, EL JUICIO
Reconocen irregularidades en el papelerío de la muerte
Hablaron médicos que firmaron certificados de defunción tras el ataque de calle 30
31.10.2011
Héctor Amilcar Darbón y Néstor De Tomás, los médicos dieron detalles del mecanismo con que se tramitaban las defunciones
Los médicos que firmaron los certificados de defunción de cuatro víctimas de la casa Mariani-Teruggi declararon ayer en el juicio que juzga a 26 acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en centros clandestinos de detención dependientes de la Policía Bonaerense. Contaron que firmaron certificados de defunción sin ver los cadáveres y uno recordó que por curiosidad pidió ver un cuerpo carbonizado en el ataque que le causó mucha impresión, el cual había sido identificado como mujer. También declararon un compañero de militancia de Diana Teruggi y Daniel Mariani, la hermana de uno de los militantes peronistas asesinados en el ataque, y la de un joven secuestrado junto a su esposa embarazada en la casa en que asesinaron al hijo de María Isabel “Chicha” Chorobick de Mariani (ver aparte). En tanto, un militar aseguró que el Regimiento 7 del Ejército no intervino en las acciones ese día, y el acusado Norberto Cozzani, que pidió hablar en la audiencia, lo acusó de cobarde y pidió que se cite a declarar a un periodista de Tiempo Argentino por una nota publicada en ese medio. También pidió que el tribunal busque a dos policías (ver página 15). Los querellantes pidieron que se cite a declarar al médico a cargo de las guardias de quienes firmaron los certificados.
Los médicos Néstor De Tomás y Héctor Amilcar Darbón declararon ayer como testigos en el ex teatro de la Amia, donde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de La Plata juzga delitos de lesa humanidad cometidos en seis centros clandestinos del Circuito Camps.
Los dos fueron interrogados por los hechos ocurridos el 24 de noviembre de 1976 en la casa de calle 30 entre 55 y 56, donde en un feroz ataque de la Policía, el Ejército y la Marina, fueron asesinados Diana Teruggi, Daniel Mendiburu Eliçabe, Roberto César Porfidio, Juan Carlos Peiris y Alberto Oscar Bossio, y fue robada la beba Clara Anahí.
De Tomás aseguró que se enteró del episodio por los diarios; Darbón recordó que se enteró por los estruendos de los disparos cuando estaba a punto de realizar una cesárea en el quirófano del hospital Italiano, a metros de la casa atacada.
Ambos coincidieron en que por el procedimiento de la época, quien firmaba los certificados de defunción no necesariamente veía los cuerpos, sino que volcaba información que quien había hecho la autopsia había registrado en el libro de guardia. También dijeron que eso fue lo que hicieron cuando certificaron las muertes de cuatro integrantes de la casa de calle 30.
“El procedimiento de la época era que cuando el juez penal de turno o la comisaría pedía el certificado, había libros que eran de medicina legal y entonces nosotros teníamos que transcribir lo que había puesto en ese libro el médico había recibido el hecho. Yo recuerdo que tuve que hacer un certificado de defunción de ese hecho”, recordó Darbón.
La mecánica fue igualmente descripta por su colega y quedó registrada en las actas de fallecimiento de Mendiburu Eliçabe, Peiris, Porfidio y dos personas NN carbonizadas que existían en el Registro de las Personas y que están incorporadas como prueba en la causa, en las que la muerte quedó registrada con el día del ataque, pero las certificaciones realizadas por Darbón y De Tomás llevan fecha del día siguiente.
“La metodología de trabajo era bastante particular”, amplió De Tomás y detalló: “Otro médico podía firmar por un cuerpo que no había visto. El certificado de defunción se hacía con los datos que estaban en el libro. Yo podía hacer un certificado pero no había hecho la autopsia. Ni visto el cadáver”, agregó.
Los dos médicos negaron haber visto a un menor en la morgue o siquiera enterarse de la existencia de un bebé.
El ataque a la casa de calle 30 fue un miércoles. Los médicos dijeron que sus guardias eran de lunes a la noche a martes al mediodía y los jueves de 13 a 21.
El jefe de guardia era Roberto Ciafardo y también la integraban el médico Enrique Pérez Albizu, a quien el abogado de la secretaría de Derechos Humanos de Nación, Inti Pérez Aznar pidió que sea citado a declarar. El abogado de la CTA Marcelo Ponce Núñez pidió que se reclame por oficio al Ministerio de Seguridad las documentaciones de las autopsias que De Tomás dijo que “teóricamente” archivaba la por entonces dirección de medicina legal, sanidad y técnica forense.
La caída de Bossio y los ataques posteriores
Nieves Luján Acosta era compañero de Daniel Mariani y Diana Teruggi en la Unidad Básica Capoano Martínez de 15 entre 530 y 531, por eso se conocían. En su testimonio, Acosta recordó que conocía al matrimonio y a la beba, a quien en una oportunidad la dejaron durmiendo en su casa para ir a trabajar en el barrio.
El hombre recordó que luego del ataque Mariani pasó por su casa y le contó lo que había ocurrido. También recordó que fue secuestrado el 3 de febrero de 1977 y llevado a la Brigada de Investigaciones de La Plata, donde se encontró con Roberto Eduardo Aued y su esposa María Graciela Médici, que estaba embarazada, quienes fueron secuestrados en su casa y vieron caer asesinado a Daniel Mariani cuando intentaba huir.
En la Brigada también compartió cautiverio con Guido Carlotto, Cañas y Lidia Fernandez. Fue torturado, trasladado a Banfield y luego a la comisaría de Valentín Alsina, de donde fue liberado.
En la audiencia también declaró Ana María Bossio, hermana del médico y subdirector de Sanidad de la UNLP, Alberto Oscar Bossio, quien por su militancia en Montoneros había pasado a la clandestinidad en 1975 y luego fue asesinado en la casa de calle 30.
Bossio recordó que poco antes del ataque su hermano pasó por su casa y le dijo que la de calle 30 “estaba quemada” y que “había que sacar a dos criaturas”. Esas dos nenas eran, según supo más tarde, Clara Anahí y Cecilia Porfirio. A la última la conoció hace pocos años.
La mujer, a quien una patota de la CNU le había secuestrado y asesinado a esposo Leonardo Guillermo Miceli apenas comenzada la dictadura, el 24 de noviembre fue a la casa después del ataque con una foto de su hermano.
Un vecino le contó que había muerto: “dijo que se había subido al tanque de agua de la casa, que gritó ‘Viva la patria, viva Montoneros’. Que tenía algo en la mano; un revólver que se lo metió en la boca, y que lo mataron”, recordó Bossio.
En la audiencia de ayer también declaró Nilda Noemí Aued, quien contó que a Mariani lo asesinaron por la espalda cuando intentaba escapar saltando un tapial de la casa de su hermano y su cuñada embarazada de tres meses, quienes fueron secuestrados.
Cozzani pidió nuevos testigos
En la audiencia de ayer pidieron ampliar su declaración indagatoria los imputados Miguel Osvaldo Etchecolatz y Norberto Cozzani, pero sólo tuvo tiempo para hacerlo el segundo, quien acusó de cobarde al militar Héctor Reynaldo Amuchástegui, quien declaró como testigo y negó que el Regimiento de Infantería Nº7 hubiera participado de las operaciones en el ataque a la casa. El imputado también pidió que llamen a declarar al periodista platense Laureano Barrera por una nota publicada en el diario Tiempo Argentino.
Cozzani hizo un alegato sin más propósito que pedir que el periodista sea citado por una nota publicada el 13 de octubre pasado con el título "El operativo más brutal de la bonaerense", en el que relata someramente los hechos de la casa de calle 30 y explica que una pericia de Gendarmería determinó que el boquete de la fachada "pudo abrirlo un proyectil de energía sinética, un Obus de 76,2 mm disparado desde un tanque Scherman o un proyectil con carga hueca lanzado con un lanzacohetes".
Además, Cozzani reclamó que se llamen a declarar como testigos a dos policías quienes, dijo, habían participado en el ataque a la casa, y se encuentran en la lista de testigos pero que el Tribunal no pudo hallar.
El acusado dijo que uno, de apellido Forastiero, vivía en Mar Chiquita y que el otro, de apellido Gil, concurre todas las tardes al Círculo Policial de La Plata a "tomar una copa".
Etchecolatz será el primero en hablar en la audiencia de hoy
Fuente:Diagonales

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