1 de noviembre de 2011

UNA TRADICIÓN DEL SINCRETISMO ENTRE EL CATOLICISMO y LAS CREENCIAS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

Una tradición del sincretismo entre el catolicismo y las creencias de los pueblos originarios
La Quebrada de Humahuaca celebra el Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos
Publicado el 1 de Noviembre de 2011
Por Victoria Villalba
Mientras en ciertos sectores urbanos gana adeptos la fiesta de Halloween, foránea y con un alto componente comercial, en Jujuy –donde hoy hay asueto– acudirán en masa a los cementerios a dejar ofrendas para sus familiares y amigos.
La Quebrada de Humahuaca será desde hoy escenario de las celebraciones del Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos, la festividad más importante, junto con el Carnaval, del pueblo jujeño, que acude masivamente a los cementerios para recordar a familiares y amigos que ya no están, en una de las tradiciones del sincretismo entre el catolicismo y las creencias de los pueblos originarios más arraigadas del norte argentino.
Según la creencia popular, es necesario brindar una ceremonia especial a las almas de las personas que hayan fallecido recientemente. Las familias preparan las ofrendas según la antigüedad del “muertito”: si el deceso ocurrió hace un año, los preparativos se inician una semana antes del 1 de noviembre; si sucedió hace siete años o menos, basta con un día de preparación; en cambio, si aún no transcurrió un año desde el momento de la muerte, o si el muerto es muy antiguo, no hay ritual.
Las ofrendas consisten en palomas, cruces, palmas, coronas, estrellas, escaleras, lunas y soles hechos con una masa de harina, grasa y levadura. Los lugareños comienzan probando el horno con “bollos” de masa, ya que si alguna ofrenda se rompiera durante la cocción, estaría prediciendo la muerte de algún miembro de la familia.
En la noche del 31 de octubre se tiende un mantel negro (o blanco, si se tratara de un niño) sobre una mesa grande, y se disponen sobre ella las ofrendas, intentando reproducir la forma de un cajón de ataúd, como si el muerto estuviese siendo velado. A un costado, se coloca una torre, una cruz, una escalera –necesaria para que el muerto pueda “bajar y subir”– y un corazón, donde se escribe el nombre del difunto, también hechos de masa. Hoy se agregarán alrededor de la mesa las comidas y bebidas que le gustaban al difunto.
Mañana, Día de los Fieles Difuntos, se convidan las ofrendas a todos los presentes, que deben ser consumidas o bien sepultadas en el cementerio o en el fondo de cada hogar. Así, el alma puede regresar desde el “Kay Pacha”, el mundo terrestre, al “Hanan Pacha”, el mundo de arriba, o el “Uray Pacha”, el de los muertos.
Fuente:TiempoArgentino

No hay comentarios: