domingo 12 febrero 2012
Plan Cóndor: el misterio de la fosa y el “modus operandi” de esa época
El supuesto sótano hallado en el patio del Consulado paraguayo en Posadas se inscribe según historiadores, entre las comprobadas actuaciones del ex cónsul Ortiz Téllez y la colaboración de las fuerzas de seguridad de ambos países. Informantes ocultos, inteligencia en ambas márgenes del río Paraná y la búsqueda de la verdad aún no contada.
El supuesto sótano hallado en el patio del Consulado paraguayo en Posadas se inscribe, según historiadores, entre las tantas y comprobadas actuaciones del ex cónsul Ortiz Téllez en la capital misionera y las actividades conjuntas entre las fuerzas armadas de Argentina y Paraguay en el marco de la Operación Cóndor, estrategia puesta en marcha en la última dictadura militar. El hueco de 2 metros por 3, 5 está perfectamente revocado y tiene piso de cerámica, lo que agiganta más la intriga sobre lo que allí ocurrió. Rogelio Goiburú, miembro del Equipo Nacional de Búsqueda de Desaparecidos de la Dictadura, hijo del hasta hoy desaparecido Agustín Goiburú, peritó el lugar y tomó muestras, cuyos resultados estarán en poco menos de dos meses. No descartó que de ser necesario harían excavaciones con arqueólogos y miembros del equipo de antropología forense de su país. La subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia, Amelia Báez, no ocultó su asombro por la noticia que revolucionó el ánimo de quienes investigan los casos de abusos cometidos en la última dictadura militar en Misiones, aseguró que siguen de cerca los pormenores del caso que puede aportar nuevas revelaciones sobre las actuaciones de integrantes de las fuerzas de ambos países.
La reconocida historiadora e investigadora Yolanda Urquiza sostiene con cautela que, si se analiza el accionar de ex cónsul Ortiz Téllez en esa época, no sería descabellado pensar que el sitio hallado haya sido utilizado para depositar a personas de nacionalidad paraguaya que eran capturados por uniformados argentinos y pasados “como mercancía” al otro lado del Paraná.
Misiones y su frontera
Yolanda Urquiza contó que en la década del 70 se firmó un acuerdo entre Chile y Paraguay, al que después se fueron sumando otros países, con el objetivo de actuar en la represión de los movimientos de liberación que se estaban extendiendo por América Latina. Este acuerdo implicaba compartir información respecto de dirigentes sociales y políticos que tenían redes de solidaridad y de vinculación política entre los distintos países, y preveía también el intercambio de prisioneros y de tareas de inteligencia. Allí Misiones era un lugar de interés particular porque por su propia condición de amplia frontera, se había convertido en un lugar adonde se dirigían los paraguayos que escapaban de la dictadura de Stroessner, porque se veían obligados a estar exiliados, podían mantener relaciones próximas con sus familiares o con sus compañeros de militancia del paraguay. Esta particularidad también era compartida con Formosa por su frontera, como lugares de especial interés para argentinos y paraguayos porque iban y venían. Y porque al mismo tiempo, además de los pasos legales o formales, existían una multitud de pasos clandestinos que la gente conocía por su propia vida cotidiana.
“Este era un lugar de resistencia de muchos exiliados paraguayos, que contaban con la colaboración de políticos argentinos, como por ejemplo miembros de las organizaciones políticas vinculados al peronismo, particularmente después Montoneros. Circulaban personas vinculadas al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y contaban con la colaboración de otros dirigentes políticos que no involucraban a su partido pero que sí tenían redes de solidaridad”, contó Urquiza.
Los piragüés
Francisco Ortiz Téllez es un nombre que hay que tener presente cuando se habla de la represión tras y entre las fronteras. Según Urquiza está comprobado que él hacía a través de personajes conocidos como “Piragüé”, que eran los informantes, pasaba todas las actividades de inteligencia pero también tenía reuniones con las fuerzas de represión, como Francisco Javier Molina, el entonces jefe de la Policía Federal en Misiones. “Eran reuniones donde intercambiaban información y donde también se entregaban prisioneros sin tratados de extradición, ni derecho a defensa. A veces les permitían a las autoridades paraguayas venir a presenciar interrogatorios de víctimas paraguayas en nuestra provincia ”, explicó.
El dato llamativo que señaló la investigadora es la similitud existente con la fosa hallada en Chaco, en la Brigada de Investigaciones, donde se mantuvo presos y torturó a víctimas misioneras. “La existencia de ese lugar se inscribe dentro de la lógica de la represión a nivel regional”, agregó.
Pese a que hubo muchos avances, lo cierto es que quienes investigan los sucesos del alcance de la última dictadura cívico - militar en esta región del país, como Yolanda Urquiza, siguen batallando contra la “cultura del miedo” vigente como lo fue en los tiempos del proceso. Cada paso es un eslabón más de una larga cadena que debe ser revelada pese a los silencios corporativos que aún persisten. Parte de ese misterio se continuará revelando en el cuarto juicio por los crímenes lesa humanidad en Misiones que se realizará en junio de este año y pondrá en el banquillo a Carlos Omar Herrero (ex coronel del Ejército Argentino) y Felipe Nicolás Giménez (ex comisario de la Policía) y Guillermo Roque Mendoza (médico policial).
Fuente:Misiones.online

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