4 de febrero de 2012

Plan conjunto de los ministerios nacionales de Seguridad, Desarrollo Social, Educación y Salud.

Plan conjunto de los ministerios nacionales de Seguridad, Desarrollo Social, Educación y Salud
Buscan reformular los 74 cuerpos de Gendarmería infantil de 17 provincias
Publicado el 31 de Enero de 2012
Por Lucia Alvarez
Nuclean a 6879 chicos. Desde hace décadas, les inculcan disciplina y valores católicos. Como ofrecen más actividades, la idea es reorientarlos. Los escuadrones de “poliniños”, que dependen de las provincias, son más difíciles de erradicar.

Tras décadas de inacción, los ministerios nacionales de Seguridad, Desarrollo Social, Educación y Salud elaboraron un plan para la eliminación de los escuadrones infantiles, las instituciones creadas por distintas fuerzas de seguridad para inculcar disciplina y valores tradicionales, con presencia en, al menos, 17 provincias argentinas.
Por el momento, y a causa de una cuestión de autonomías locales, sólo se avanzó en un esquema de transición para los 74 cuerpos de Gendarmería infantil, una institución creada en el año 1945. El objetivo es transformar esas agrupaciones en espacios gestionados por la comunidad, de modo tal que padres y niños no se queden sin la oferta de actividades que recibían de las fuerzas ante la ausencia de otras instituciones estatales. Hasta ahora, sólo se eliminaron cinco cuerpos que ya estaban inactivos en Catamarca, Neuquén, Formosa y San Juan. Y otros dos escuadrones salteños, “Santa Rosa” y “Pinachal”, adoptan lentamente el nuevo esquema civil.
Un relevamiento realizado por la Dirección Nacional de Derechos Humanos de la cartera que dirige Nilda Garré determinó que 6879 chicos de entre ocho y 16 años asisten actualmente a agrupaciones de Gendarmería infantil. La Rioja, Formosa, Salta y San Juan son las provincias con mayor cantidad de chicos “enrolados”. Las actividades se realizan dos veces por semana, durante tres horas, y los chicos están divididos por género, o bien son sólo grupos de varones. Hay agrupaciones donde los docentes son civiles, aunque funcionan en predios de la Gendarmería, e incluso casos como el de La Rioja, donde las clases son dictadas por docentes en centros culturales, y con la fuerza sólo existe un vínculo identitario. El financiamiento proviene de las asociaciones de padres.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad, el objetivo inicial era la eliminación inmediata de los cuerpos infantiles. Sin embargo, el relevamiento puso al descubierto la amplia gama de servicios que ofrecía Gendarmería, a pesar de no corresponderle por función ni orientación. En los escuadrones, los niños recibían catequesis, charlas sobre adicciones, reglas de cortesía e incluso debían participar de desfiles militares. Pero también tenían clases de música y danza, títeres, jardinería, apoyo escolar y hasta hacían sus controles médicos y odontológicos, razón por la cual se pidió la intervención del Ministerio de Salud.
“Para este esquema de transición determinamos que no puede haber contenidos religiosos ni jerarquías. Y todos los materiales que se dictan deben ser supervisados por los programas nacionales de los ministerios de Educación y Salud. Además, prohibimos los desfiles. La idea es que en el corto plazo deje de haber un vínculo con la fuerza y estos espacios definan su nueva identidad”, agregaron en la cartera de seguridad.
A pesar de los avances, en el caso de la policía infantil –ya sea los llamados “poliniños”, de tránsito o “bomberitos”–, el futuro no es nada alentador. En estos casos, el ministerio que conduce Garré se limitó a convocar a los ministros de Seguridad provinciales para que firmen un acta de compromiso para su erradicación, en el marco de la Reunión del Consejo de Seguridad Interior, realizada en 2010. El documento es el mismo que presentó la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF), del Ministerio de Desarrollo Social, en el marco de su consejo federal.
“Una práctica de décadas comienza a ser cuestionada en nuestra sociedad. Como máximas autoridades de protección de los derechos de niños y niñas, no podemos dejar de advertir que la inclusión en esas prácticas, lejos de beneficiarlos, los amenaza o directamente violenta sus derechos”, advierte el texto, que invita a poner en práctica nuevos proyectos de inclusión. Sin embargo, en casi un año, sólo nueve ministros de Seguridad provinciales suscribieron el documento.
“Llevamos la preocupación sobre el tema al Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas. En esa ocasión, el Estado contestó que había voluntad política de terminar con estos cuerpos. Pero lo determinante en este caso es la voluntad de las provincias, que se manejan de forma autónoma y van a contramano de la Nación. En algunos distritos, el tema infancia es muy complejo, hay un desconocimiento total de las normativas. Hay provincias que aún no adhirieron a la Ley Nacional de Infancia de 2005, ni tienen su propia ley”, explicó a Tiempo Argentino, Nora Schulman, del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
No hay información oficial ni fidedigna sobre la cantidad de escuadrones de policía infantil, ni del número de niños que asisten o las actividades que allí realizan. Pero, se supone, son emprendimientos mucho más desregulados que los de Gendarmería, donde el funcionamiento de los talleres fue estipulado según órdenes públicas de esa fuerza. Casi todas las agrupaciones de “poliniños” nacieron hace décadas, y en muchos casos, al calor de los grupos parroquiales de capellanes. Es sencillo encontrar información en Internet sobre sus desfiles en actos públicos, que tienen el aval de las autoridades municipales o provinciales.
Salta es pionera en el tema: la provincia tiene una policía infantil con más de 25 años. Según reveló a Tiempo la subcomisaria Fabiana Almirón, del Departamento de Prevención y Orientación Comunitaria, el área de la que dependen los “poliniños” terminó 2011 con “una fuerza efectiva de siete mil chicos”, y los escuadrones llegaron a 172, más del doble que los 75 del año anterior. “El fin de semana inauguramos un nuevo cuerpo femenino en San Antonio de los Cobres. Asistió el ministro de Seguridad Maximiliano Troyano, en representación del gobernador Juan Manuel Urtubey. Tuvimos mucha puja en 2011, pero esta gestión nos apoya”, aclaró la subcomisaria.
Desde el Ministerio de Seguridad aspiran a que el trabajo sobre las gendarmerías infantiles funcione como un ejemplo e impulse a las autoridades locales a terminar con los escuadrones de niños policías. Pero varias provincias, como San Juan, siguen mostrándose reticentes a los cambios.
“Hay localidades donde las Fuerzas Armadas y la Iglesia tienen mucha influencia cultural, con injerencia en la vida social. El tema de la niñez y de la inclusión de los sectores pobres siempre fue un problema. Y este es un modo de control social más proactivo”, subrayó al respecto Alcira Daroqui, coordinadora del grupo de estudios sobre sistema penal y derechos humanos del Instituto Gino Germani.<

Opinión
Una fuerza involucrada en la represión que buscaba inserción social
Publicado el 31 de Enero de 2012
Por Laura Graciela Rodríguez* 
Investigadora del CONICET/UNGS/UNLP
La experiencia de la Gendarmería infantil se inscribe en una serie de estrategias que desplegó la Gendarmería Nacional en busca de apoyo y consenso en la sociedad civil. Cuando esta fuerza convocó a los niños varones a formar los cuerpos infantiles, en todas las localidades la concurrencia excedió ampliamente el cupo previsto inicialmente. En 1979 se hizo una encuesta a los padres acerca de las motivaciones que los llevaron a acercarse a la institución. Contestaron que creían que las tareas previstas iban a ayudar a los niños en la escuela, querían que practicaran deportes, aprendieran algún oficio y que estuviesen más tiempo ocupados. Otros dijeron que los tranquilizaba saber que los pequeños iban a ser orientados por una institución tan prestigiosa, que en ese tiempo dependía del Ejército. Simultáneamente, en la ciudad de Rosario, Gendarmería protagonizó uno de los episodios más crueles y violentos de la época. En un operativo conjunto secuestró e hizo desaparecer a una pareja de jóvenes no videntes (Ravelo-Vega) cuya casa resultó ocupada ilegalmente hasta que pudo ser recuperada en los ’90 . Es decir, esta fuerza que estuvo involucrada en la represión, también tuvo una preocupación por mejorar su inserción en la sociedad civil. En este sentido, la Gendarmería infantil fue un programa mediante el cual los gendarmes lograron efectivamente satisfacer ciertas expectativas de los padres y los niños de las localidades fronterizas. Tal vez eso explica, en parte, su vigencia en la actualidad.
(*) Autora del libro Católicos, nacionalistas y políticas educativas en la última dictadura, 1976-1983. (Prohistoria, 2011)
FuentedeOrigen:Tiempo Argentino
Fuente:Agndh

No hay comentarios: