OPINION
Casi calcados
Por Fabián Di Nucci
Antes
No dibujaba bien en la primaria ni era muy ducho en actividades prácticas. La polenta o la yerba, por ejemplo, se me pegaban, caprichosas, fuera de los límites de la figura previamente embadurnada con plasticola y el resultado daba para un regular más que un te felicito. Peor me salía cortar con la punta del lápiz diminutos pedazos de papel glasé de un color y luego otro, para ir cubriendo diferentes a partes de un dibujo (por decir, el Escudo Nacional). Trozos desparejos, bodoques mal ubicados o, cuando mi esfuerzo puntillista llegaba al lugar a cubrir, la zona había perdido la humedad adhesiva necesaria y el papelito no se pegaba. En el mejor de los casos, lo hacía más en la punta del lápiz que en la hoja base; o se daban vuelta, mostrando el blanco lechoso del reverso inútil del glaseado.
En cambio me gustaba calcar, agachado sobre la hoja, tratando de inmovilizarla mientras deslizaba el lápiz por el contorno de la figura transparentada y más o menos intuida tras la opacidad del papel.
Ahora, me parece, no se calca más. Con google maps es más simple, rápido e impactante. Pero había algo de magia en el surgimiento de la forma, tan esquiva para los malos dibujantes, delineándose sin otro truco que recorrerla sobre el papel vegetal a puro grafito blando.
Calcando hacíamos mapas. Aunque los hubiera en las librerías era una forma de aprenderlos o, como dirían los sicopedagogos, de aprehenderlos. Por supuesto se calcaba Santa Fe, la provincia. Una forma de bota clara y simple, donde Rosario y nosotros ocupábamos el taco. Después el país, mudo, para ubicar dentro la llanura pampeana, la patagonia, la mesopotamia, el nordeste, cuyo. También algunos ríos, como el Paraná.
Había otro mapa más, infaltable, y en la 617 de Carriego y Santa Fe, alias La Piojito, lo calcamos los siete años de la primaria. Era difícil porque estaba plagado de entradas y salidas, pedacitos de tierra aislados, salpicados al descuido, arrojados como al voleo en el mar pero, en conjunto, la silueta se te iba grabando como lo consiguen los logotipos de las mejores marcas.
Una vez terminadas parecían alas simétricas separadas por el estrecho de San Carlos. De un lado escribíamos, calcando también las letras, Isla Soledad; del otro Gran Malvina. No agregábamos otros datos. Y siempre que las dibujábamos nos contaban la historia: eran argentinas. Y tenían que devolvérnoslas los ingleses que las estaban ocupando por la fuerza.
Nadie dudaba de eso. Menos si mirábamos el mapa del mundo y comparábamos la distancia. No se dudaba que eran argentinas. Era una convicción sin contrastes, un sentimiento reposado, firme, seguro y sin alardes, ante la contundencia de esas alas en el agua, asomando a un centímetro de distancia y separadas por todo un mar del odioso país de los piratas.
Después
Durante medio siglo las fuerzas armadas argentinas abandonaron su razón de ser y se dedicaron a derrocar gobiernos votados democráticamente. Salvo para los cómplices, las personas honestas saben que los daños que nos evitaron hubieran sido preferibles a los beneficios que nos causaron.
Con miles de muertos y desaparecidos lo que viene detrás parece insignificante. Igual que los piratas de las islas, si el fundamento de usurpar fue tener como única virtud la fuerza ?y el perverso goce de aplicarla?parece inútil señalar otros horrores.
Sin embargo, con infinita capacidad de provocar dolor y destrucción, también nos legaron la guerra.
Y poco a poco, cuando se callaron los gomez fuentes, los partes y los comunicados, fuimos descubriendo un horror donde el heroísmo se mezcló con la tortura, la borrachera con el patriotismo y la convicción sin contrastes, el sentimiento firme y reposado, seguro y sin alardes, en una especie de vergüenza y frustración que debió "desmalvinizarse".
Ahora
Los intelectuales constituyen una categoría difusa, capaz de generar temor, admiración y desconfianza en dosis parecidas. En el peor de los limbos, la noción de intelectual argentino está pendiente de demostración ya que la predecibilidad de sus puntos de vista permite anticipar sin misterios cómo se posicionarán ante cualquier hecho opinable: inversamente proporcional al sentimiento popular del momento, sea cual fuere.
La tragedia de Once, como siempre que hay muertos, restó brillo a la última emanación de compromiso histórico propuesta por un grupo de personalidades ligeramente acusadas de intelectuales argentinos, y presentada como alternativa novedosa y superadora después de años de frustraciones diplomáticas, en vísperas de cumplirse 30 años del desembarco en las islas: ni más ni menos que la posición inglesa.
Nadie contaba con su astucia.
Simultáneamente en esos días deambulaban por nuestros pagos, entre tanto librepensador, dos conspicuos representantes culturales sajones aunque no hayan podido aún actuar con Miranda!
Los muy traidores, más indeciso uno más vehemente el otro, dijeron de las islas lo que ya sabíamos en la primaria y era una convicción sin contrastes, un sentimiento reposado, firme, seguro y sin alardes: el gobierno inglés las está ocupando sin otra virtud que la fuerza, y tarde o temprano, diplomáticamente y sin sangre, deberá devolverlas.
Curioso cruce de personalidades, piratas y pirateados, en una reveladora aunque pequeña y obvia compulsa de intelectuales, casi calcados.
Pero puestos a escoger, como ha dicho el Nano, me quedo con Waters y Morrissey antes que con Lanata y la Sarlo.
fabiandinucci@gmail.com
LOS EX COMBATIENTES COMPARTIERON SU EXPERIENCIA EN LA TRINCHERA.
"Lo que nos hizo mal fue el abandono pos guerra"
Rada y Más del centro de veteranos de guerra de Rosario, hablaron de su experiencia en Malvinas pero también del largo y doloroso proceso posterior: El de la desmalvinización. El dolor, el hambre y la muerte.
Rada preside la federación de veteranos en Santa Fe. Más fue "estaqueado" en las islas
Esta noche, en el Monumento a los Caídos, comenzará la vigilia que harán los ex combatientes rosarinos junto a un grupo de artistas locales bajo la consigna "Rosario le dice al mundo: Las Malvinas son argentinas". Es una de las tantas actividades organizadas por la comisión "Malvinas 30 años", una iniciativa de la Federación de Veteranos de Guerra provincial que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura e Innovación provincial, la Municipalidad de Rosario, y la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Además, los ex combatientes están entusiasmados por la adquisición del colectivo "Generación Malvinas en movimiento", que cuenta con tecnología multimedia y que recorrerá los barrios de la ciudad y localidades vecinas para explicar la causa Malvinas. "Vamos a hablar de todas la soberanías; de los que contaminan la tierra, de los que no llegan a terminar la secundaria, del plato de comida en la mesa, de los que esclavizan a los obreros, los que buscan chicos del norte para tenerlos escondidos acá laburando"; van relatando a dúo Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de Santa Fe, y Julio Más, integrante del Centro de ex Combatientes de Rosario.
Sus teléfonos no paran de sonar durante la entrevista con Rosario/12. Los convocan para contar los preparativos por el 30º aniversario (ver aparte). Rada conoce el significado de la palabra militante, puede hacer un recorrido desparejo en el tiempo entremezclando anécdotas y recuerdos, pero siempre encuentra un lugar para la reflexión: "Mientras nosotros estábamos en un pozo con un fusil, el presidente del Banco Nación estatizaba la deuda inglesa".
Más agrega: "La mayoría de nosotros no se queja de la guerra, lo que nos hizo mal a nosotros fue el abandono pos guerra; estoy orgulloso de haber defendido a mi Patria, es la verdadera historia que estamos tratando que se escriba de acá en adelante, sin rencores ni odios, simplemente para que se sepa cómo se tiene que escribir la historia y no caer en los mismos errores".
Las dos plazas
El 30 de marzo, Rada era uno de los miles de argentinos convocados a marchar bajo la consigna "Paz, pan y trabajo" en la Plaza de Mayo. Estaba en Buenos Aires porque le habían dado la baja luego de realizar el servicio militar en el Regimiento 4 de Monte Caseros en Corrientes. Hasta allí llegó junto a otros nueve conscriptos de Rosario, todos castigados por hacer bromas en el cuartel. "En la plaza nos cagaron a palos, nos pintaron con los camiones hidrantes, mataron a un compañero, rompieron todo; y a los dos días, en la misma plaza, los mismos milicos represores te invitaban a pasar y te pedían que gritaran que las Malvinas eran argentinas", recordó.
Esa noche, luego de sacarse la pintura ?que en esa época era roja?, se tomó un tren para Rosario. Llegó el dos de abril a la madrugada. Mientras estaba durmiendo en la casa de su madre un camión del Ejército lo pasó a buscar para ir a las Malvinas, si no se subía se convertía en un desertor. Es difícil conseguir que Rada mantenga el hilo de la conversación. No porque no esté dispuesto, todo lo contrario. Sucede que su teléfono celular no para de sonar, son periodistas y productores que quieren concertar entrevistas por los actos del 30 aniversario.
"La maestra me enseñó que las Malvinas eran argentinas "continúa Rada?. Mi viejo, que era militante, me miró y me dijo: Vas. Claro que voy, le contesté. Yo iba a pelear contra el tipo que me cagó la vida durante 200 años y que me la sigue cagando todos los días, pero inconscientemente fui al matadero. Nosotros pensábamos que íbamos a estar una semana y nos volvíamos. Estuve desde el 17 de abril hasta que caí prisionero el 10 de junio; fui a un campo de concentración, durante ocho días estuve detenido, y me llevaron a Puerto Madryn como prisionero de guerra".
Como a casi todos los soldados que combatieron en Malvinas, nunca les dijeron que los llevaban a las islas. "Subimos a un avión de Aerolíneas Argentinas que no tenía los asientos y las ventanillas estaban tapadas. Nos dijeron que íbamos a reforzar la guarnición Islas Malvinas. Al aterrizar el avión nos permitieron levantar las ventanillas. Te juro, cuando vi el faro, de lo primero que me acordé fue de mi maestra".
"No fui a la guerra con Belgrano y San Martín"
De su primer día en las islas, Rada recuerda que los hicieron caminar bastante bajo la lluvia y el viento. "Siempre nos decían que detrás de las montañas llegábamos; si al día siguiente comenzaba el combate estábamos todos destruidos, cansados, mojados, hambreados. Yo no fui a la guerra con Belgrano y San Martín, nosotros fuimos con los que les pegaban a los trabajadores y reprimían".
Rada continuó: "Los milicos hicieron mucho daño, se tiraron contra los intereses políticos y económicos por los cuales habían tomado el poder seis años antes. Mientras nosotros estábamos en un pozo con un fusil y el presidente del Banco Nación de la Argentina estatizaba la deuda inglesa; ese tipo se llamaba Domingo Felipe Cavallo, fue el que hizo la convertibilidad un 2 de abril, y había gente que pensaba que nos iba a salvar, hay que tener memoria, son cipayos".
Nada es casual. Rada comenta que aún debe inglés de cuarto y quinto año del secundario, jamás las rindió y por eso no pudo terminar el secundario.
Un sándwich de 14 libras
Más recuerda que en 1985, el por entonces coronel Mabragaña, que era veterano de guerra, donó unos recuerdos de Malvinas al Museo Histórico Provincial. "Fue toda la prensa, y cuando me consultaron qué pensaba, les dije que en lugar de hacer tanta pantomima se ocuparan de los veteranos, y mandé al frente a todos, al clero, a los militares; esa nota nunca salió".
A Más le tocó hacer la colimba en el Regimiento de Infantería 5 en Paso de los Libres. Su historia es muy similar a la de Rada, la diferencia es que a él aún no le habían dado la baja. De Corrientes lo trasladaron a Comodoro Rivadavia. Antes de partir a las islas, también en un avión de Aerolíneas Argentinas, les dijeron que iban a Caleta Olivia; sospecharon porque el vuelo demoraba demasiado.
A Más, sus superiores lo estaquearon durante 18 horas por tratar de conseguir comida. Cuando terminó la guerra, pasó un mes como prisionero con un grupo de 600 soldados. Un buque inglés lo trasladó hasta Puerto Madryn. Desde allí, un colectivo lo llevó hasta la base aérea de Trelew. Cansado y hambriento fue hasta la cantina del cuartel. El civil que tenía a su cargo la concesión solamente tenía para ofrecerles un sándwich y una coca; eso sí, tenían que pagarlo. "Tenía 14 libras, el sueldo de prisionero para gastos personales, y el tipo tuvo la bajeza de aceptarlos", recuerda Más.
Para Rada, la contracara fue la solidaridad de los pobladores del sur argentino que recibieron a los soldados como héroes. "En los colectivos las ventanas estaban tapadas con cartones. Como sentíamos mucho ruido al salir de Puerto Madryn sacamos los cartones, era un mar de gente: lloraban, gritaban, nos tiraban cigarrillos, facturas, las mujeres nos besaban en la boca; de eso nunca me voy a olvidar".
"La militancia los va a salvar"
Durante los primeros años de la posguerra, muchos veteranos se quitaron la vida. "Las cosas que no hablábamos con la familia las empezamos a hablar con los veteranos, dándonos cuenta que eran las mismas necesidades, los mismos dolores, las mismas pesadillas, las mismas cantidad de horas sin dormir, las borracheras, drogas o lo que sea. Los que estábamos un poquito mejor tratamos de poner la cabeza, y los que tenían más cualidades de líderes como Rubén, trataron de organizar un poco eso entre todos", apunta Más. "Yo les decía a los muchachos que la militancia los iba a salvar, que no se tenían que quedar en sus casas, había que mostrarse", agrega Rada.
Rada y Más decidieron cambiar el Centro de ex Combatientes de Rosario en 1997. "Era un centro muy militar, también estaba metida la iglesia católica, estaba muy desprestigiado. Empezamos a luchar, unirnos, y a buscar los beneficios que nunca tuvimos; así conseguimos muchas conquistas; y Santa fe está a la vanguardia de las conquistas de los veteranos de guerra, son las más altas del país", aseguró Rada. Sobre este tema, el veterano dice que gana cuatro veces más que un compañero de Corrientes, mientras que uno de Formosa directamente no cobra. "Hay veteranos de primera y de segunda, estas cosas no las entiendo", dice con cierta desazón Rada.
Orgullo y corazón
Ellos nunca regresaron a las islas. A la hora de explicar los motivos, los dos coinciden en anteponer en la respuesta la palabra orgullo. "Tengo una tesitura que la voy a seguir manteniendo mientras pueda. Me priva el orgullo de no dejarme sellar nunca el en tierra de Malvinas el pasaporte por un inglés. De todos modos, cuando me gane el corazón, voy a ir; por eso no juzgo a los compañeros que van. Estamos más grandes, valorizás más otras cosas y querés cerrar un capítulo que ya lleva 30 años. Me gustaría recorrer los lugares donde murieron mis compañeros, donde combatí y me cagué de frío y de hambre, donde estaba orgulloso pese a todo de defender la Patria, que de lo único que me avergonzaba era de mis superiores", apunta Más. "Me muero por ir, pero no puedo", completó Rada.
Actividades
* Instalación de la Carpa Multimedia 20 computadoras para la Navegación del DVD Multimedia "Soldados de Ayer, Combatientes de Hoy y de Siempre". Mini Recital de Músicos Rosarinos reversionando temas alusivos a Malvinas: Efecto Nebulosa, Santiago Campos, Diego Wacker, Sábado, Javier "Gringo" Bernardi, Don Cogoyo, Casandra Lunge, y cierre a toda Murga con "La Cotorra".
* Radio Abierta con periodistas Rosarinos y estudiantes de la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR. Suelta de Globos, actividades para niños y niñas. Exposición el Arte y Malvinas. Lugar: Monumento a los Caídos, desde las 15.
1º de Abril
* Vigilia "Rosario le dice al Mundo: las Malvinas son Argentinas". Artistas locales esperando el 2 de abril. Lito Nebbia, Cielo Razzo, Los Vándalos, Patagonia Rebelde, Fabián Gallardo, Escape libre, Oasis, Adrián Abonizio. A las 0 se interpretará el Himno Nacional. Monumento a los Caídos, 20:30.
2 de Abril
* Acto Público organizado por la Comisión Permanente de Homenaje a los Soldados Argentinos muertos en la Islas Malvinas. Plaza Soldado Sergio Raúl Desza, Speggazzini 4100, a las 10.
Acto Central organizado por la Municipalidad de Rosario y el Concejo Municipal. Monumento a los Caídos, a las 18.
4 de Abril
* "Navegando en Malvinas", navegación del Multimedia Educativo "Malvinas, Soldados de Ayer, Combatientes de Hoy y de Siempre", a cargo del profesor Juan José Tinelli. Centro Comunitario San Gerardo Mayela, Albert Sabin ?Travesía " 1175, a las 17.
9 de Abril
* Charla "Malvinas", con la participación de Rubén Rada (Pte. Centro de Ex Soldados Combatientes de Rosario) y el decano de la facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, Guillermo Montero. Facultad de Ciencias Agrarias UNR ? Zavalla, a las 11.
* Proyección de la película "Iluminados por el Fuego", con la presencia de Ex Soldados Combatientes de Malvinas. Centro de desarrollo Infantil y Promoción Familiar, Plaza "República de la Sexta", a las 19.
10 de Abril
* Presentación de la Novela "Fantasmas de Malvinas", del historiador Federico Lorenz. Museo de la Memoria, a las 19.
Entrega Simbólica del Multimedia Educativo "Malvinas, Soldados de Ayer combatientes de hoy y de Siempre" a las Bibliotecas Populares de parte de la facultad de Ciencia Política de la UNR. Biblioteca Popular "Pocho Lepratti", a las 17.
11 de Abril
* Charla Malvinas 30 Años. Lic. Claudio Díaz, Lic. Silvana Turra, Rubén Rada. Facultad de Ciencia Política y RRII (UNR), a las 18.
"A 30 Años, Los trabajadores y Malvinas". Proyección Corto "Malvinas Soldados de Ayer Combatientes de hoy y de Siempre". Cooperativa de Trabajadores Solidarios en Lucha, Tucumán 1356, a las 18.30
Cine " Fórum Malvinas 30 Años. Proyección de la película "Fuckland", diálogo con ex Soldados Combatientes. Biblioteca de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, a las 19.
12 de Abril
* Sesión Especial "A 30 Aniversario de la Guerra de Malvinas". Concejo 13 de abril
Comisión Malvinas 30 años. Mesa 1: Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de Santa Fe; Darío Maiorana, rector UNR; Mónica Fein, intendenta de Rosario; Antonio Bonfatti, gobernador de Santa Fe. Sede de Gobierno de la UNR, Maipú 1065, a las 18:30.
Mesa 2: Edgardo Esteban, autor de "Iluminados por el Fuego"; Eduardo Oviedo (docente UNR); Natasha Niebieskikwiat (corresponsal en Malvinas, diario Clarín). Sede de Gobierno de la UNR, a las 20.
Fuente:Rosario12
Rosario es una de las ciudades que más homenajes rinde a los héroes de Malvinas
Rosario es una de las ciudades del país con mayor referencia a la guerra de Malvinas en su perfil urbano. Entre los más conocidos hay 16 calles que llevan el nombre de rosarinos o no, caídos por recuperarlas, cinco escuelas, una plaza, dos plazoleta y por supuesto un monumento. ¿Por qué perpetuar aquella batalla? Quizás por aquello de que nominar es una forma de conjurar el olvido y eternizar ese retazo doloroso de la historia reciente. En medio del trajín cotidiano, al pasar frente a cada uno de estos sitios siempre habrá alguna mirada, una pregunta, una evocación que sacará del anonimato a quienes tuvieron que llegar tan lejos por la Patria, al extremo de dar la vida.
Además de honrar aquella batalla con sitios urbanos, Rosario también hace punta dando al recuerdo otros formatos. Así, en esta ciudad surgió el primer multimedia educativo sobre el tema que se difundirá en todo el país, un centro de ex combatientes con un alto nivel de solidaridad y un inminente observatorio que quedará habilitado el 12 de abril, para acopiar y procesar información de manera permanente.
"Lobo, Roberto Segundo, pasaje N/S (con orientación norte sur), 50 metros al oeste de Rouillión 4100. (¿?-1982) Soldado rosarino muerto en la Guerra de Malvinas. En el Concejo Deliberante de Rosario hay una placa con su nombre y el de seis rosarinos más muertos en este conflicto bélico del Atlántico Sur", así se lee en el libro "Rosario y sus calles" de Silvia Grecco y que LaCapital editó en el año 2008.
"No pude determinar la fecha de su nacimiento", relata la autora del texto, que también ubicó en el plano de la ciudad las calles dedicadas a otros cuatro soldados, tres tenientes, un capitán, dos sargentos y un cabo. Así, los vecinos de Rouillión al 4100 ya saben que Saverio José Maragliano, de quien también se ignoran otros datos, legó su nombre a otro pasaje en la misma zona, al igual que el crucero ARA General Belgrano, torpedeado durante la guerra con 1.093 tripulantes, de los cuales 323 quedaron sepultados en el Atlántico Sur.Tampoco se sabe cuándo nació Juan Luis Grégori, que dio su nombre a otro pasaje. Sobre Héctor Miguel Rolla, en tanto, se sabe que nació en 1962 y ahora nomina una calle perpendicular a las anteriores. El recuerdo de los tenientes Ernesto Emilio Espinosa y Alfredo Jorge Vázquez completa el rectángulo imaginario entre el 6100 y el 5700 de las calles que empalman con Rouillión a la altura señalada.
Los sargentos Mateo Sbert (1949-1982) y el paracaidista catamarqueño Mario Cisnero son recordados en Rosario en los pasajes E/O a la altura de Rouillión 4200 y de Presidente Perón al 8400, respectivamente. Mientras que el cabo Daniel Esturel, caído en el hundimiento del Belgrano, tiene a su memoria, una arteria en French al 1600.
En todos los casos, la decisión de agregarlos a la nomenclatura del municipio corrió por parte del Concejo a través de la ordenanza 7.448, diciembre de 2002, donde se fundamenta que la "historia de Malvinas fue construida por ciudadanos de carne y hueso que ofrecieron su vida y que es un compromiso rendir honor y guardar memoria".
Además, recopila datos personales sobre los caídos, como el que dejó Cisnero en su cuaderno de notas: "¡No se rendirme, después de muerto hablaremos!", escribió el soldado en medio del conflicto.
Otros ámbitos. El mismo documento llamó Gesta de Malvinas al espacio verde ubicado entre los citados pasajes de la zona oeste. Además, existen las plazoletas "Teniente Alfredo Jorge Vázquez" ubicada en 27 de Febrero y Moreno y "Soldado Clase 62 Sergio Raúl Desza, en el barrio Luz y Fuerza; este último con una connotación especial: fue el último combatiente que murió antes de que la guerra finalizara.
La ciudad también tiene cinco escuelas con referencia a Malvinas. Así la Nº 1.280 de Lamadrid 130 bis se llama "Soldados de Malvinas", su par Nº117, en España 4596, lleva el nombre de "Islas Malvinas" mientras que la escuela Nº 547, de Saavedra 6100, evoca directamente a los "Héroes de Malvinas". La lista se completa con las escuelas Nº 1.257 y 294 que evocan al Crucero ARA General Belgrano, en Pasaje Clavel 7200 y 9 de Julio 1200.
Frente al Monumento a la Bandera la memoria toma la forma de una fuente, un espejo de agua donde las siluetas de las islas parecen participar de un diálogo eterno con los símbolos patrios que la rodean. "Está en un lugar que es todo un símbolo", dicen los ex combatientes mientras repasan el lugar con la mirada que se ahonda frente al peso de tanto recuerdo.
Rosarinos y expedicionarios
Rosario también se destacó por participar a través del Centro de Estudios en Arqueología Subacuática Argentina (Facultad de Humanidades y Arte), como observadores de la expedición que en el año 2003 organizó la National Geographic para localizar al ARA General Belgrano. El intento por ubicar al buque argentino hundido durante la guerra de Malvinas por un torpedo fracasó. Para los cientistas locales, que fueron convocados por la Comisión Nacional de Museos y la Armada Argentina, las posibilidades de éxito se habrían ampliado si la entidad internacional hubiese incorporado al proyecto la opinión de los investigadores argentinos.
"Lamentablemente la National Geographic no tuvo en cuenta las condiciones climáticas naturales del Atlántico Sur, un mar que se complica a cada rato, con vientos de cien kilómetros por hora, y sólo planificó quince días de búsqueda", explicó Mónica Valentini, directora del Centro de Estudios en Arqueología Subacuática. Además, subrayó que la búsqueda a cuatro mil metros de profundidad es de por si una tarea compleja. Durante la expedición, el equipo rosarino compartió actividades con sobrevivientes del Belgrano.
"La participación tuvo que ver con la preocupación del gobierno para que el bien patrimonial se protegiera", explicó la arqueóloga que en estos momentos prepara una muestra con fotografías de dicha expedición en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La pensión que llegó después de tres décadas
Tres décadas después de que el teniente aviador rosarino Alfredo Jorge Vázquez muriera en la Guerra de Malvinas, su madre, Nélida Luciani, recibió una pensión del gobierno santafesino. La gestión corrió por cuenta del titular del gobernador, Antonio Bonfatti, quien entregó a la familia el decreto que habilita el cobro retroactivo al momento de la solicitud.
"Se trata, ni más ni menos, que de un acto de estricta justicia", señaló Bonfatti, quien le dio personalmente la buena nueva a la familia en su domicilio de la zona sur. La mamá de Vázquez agradeció el gesto y las diligencias realizadas a favor de reparar una deuda pendiente del Estado hacia el joven que cayó en combate a los 24 años.
Alfredo Vázquez es uno de los 55 aviadores muertos durante el conflicto. Nació y creció en Rosario y en 1982, por disposición de la Fuerza Aérea, fijó domicilio legal en la Brigada Aérea de la localidad de Mercedes, provincia de San Luis, lo que impidió que se hiciera efectivo hasta hoy el cobro de la pensión santafesina. Fue justamente la residencia en la ciudad puntana el principal obstáculo para tramitar la pensión de guerra.
Por esta razón, la familia del teniente (PM) aviador Vázquez se vio imposibilitada durante todos estos años de percibir el beneficio. Recién pudo acceder al mismo luego de la gestión de Bonfatti y a partir de la intervención de la Secretaría Legal y Técnica y de la Fiscalía de Estado provincial.
Así, treinta años después, la provincia saldó una deuda de honor con la familia del joven aviador rosarino.
El coraje del alférez
Siempre recuerdo a esa mujer. Yo tenía 17 y estaba en quinto año del Liceo Aeronáutico Militar de Funes. La había visto en cada acto de Malvinas. Todos los 2 de abril colocaba junto a su marido una ofrenda floral en la Plaza de Armas. Ese abril del 89, siete años después de perder a su hijo, me tomó de los hombros y me preguntó si yo también quería volar. Ni siquiera escuchó mi respuesta. "No seas piloto de caza", balbuceó llorando y se alejó.
Su hijo había muerto seis días antes de que terminara la guerra. Alfredo Vázquez era un rosarino que con tan sólo 24 años comandaba un A-4 Skyhawk y sorprendía por su bravura a los ingleses. Esos que en titulares de diarios como The Guardian elogiaban las proezas de los jóvenes que volaban rozando las olas para no ser detectados por los radares, al límite de combustible y en misiones casi suicidas.
La última en la que participó fue el 8 de junio del 82. Eran seis A-4 con el objetivo de destruir buques ingleses. Dos se volvieron a mitad de camino por problemas técnicos. De los cuatro restantes sólo regreso uno, a los otros los derribó la artillería inglesa en Fitz Roy. Vázquez no pudo eludir el fuego de un Sea Harrier y su vida se apagó en Malvinas.
Cada vez que entraba al liceo, esas frías noches de domingo, no podía evitar leer el mensaje que el as francés de la Segunda Guerra Mundial, Pierre Clostermann, les dedicó a los pilotos argentinos. Estaba en un cuadro, creo que aún sigue allí, sobre el dintel de la puerta de ingreso. "A vosotros, jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hiciste frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros Mirage, Etendard, A-4 y Pucará con escarapelas azules y blancas".
"A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y de los buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar", señalaba Clostermann y remarcaba: "Nunca en la historia de las guerras desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945. Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino, sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos".
Ese texto me erizaba la piel y lo seguirá haciendo siempre. Como el recuerdo de esa mujer que solía ver en mi adolescencia en los actos de Malvinas con el indescriptible dolor a cuestas de quien ha perdido un hijo. El alférez Vázquez no regresó, pero está en nosotros honrar su memoria. La de aquel rosarino que con 24 años volaba a más de 900 kilómetros por hora a escasos metros del suelo sorprendiendo a los ingleses, y al mundo, con su coraje.
Fuente:LaCapital


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