Por Miguel Jorquera
Diputados convirtió en ley la expropiación de YPF con 208 votos a favor y 32 en contra. El proyecto del Gobierno que también declara de “interés nacional” la recuperación del autoabastecimiento energético y desde la exploración hasta la comercialización de hidrocarburos cosechó un respaldo abrumador al que aportaron los diputados kirchneristas y sus aliados más fieles –Nuevo Encuentro, el Frente Cívico santiagueño y el interbloque que comanda el Movimiento Popular Neuquino–, la mayoría del radicalismo, todo el Frente Amplio Progresista, Proyecto Sur, un puñado de cívicos y peronistas federales, varios bloques provinciales y monobloques. En contra sólo se pronunciaron el macrismo y la mayoría del peronismo anti-K. Elisa Carrió lo hizo por la abstención, igual que su ex socia política Graciela Ocaña.
DIPUTADOS APROBO LA EXPROPIACION CON UN RESPALDO ABRUMADOR DE 208 VOTOS
El día en que el Estado volvió a controlar YPF
La aprobación excedió los dos tercios: 208 votos afirmativos, 32 en contra y 5 abstenciones. Así, el Estado expropió el 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol. El kirchnerismo celebró dentro y fuera del Congreso.
Por Miguel Jorquera
Leandro Teysseire
YPF volvió a manos del Estado. Con más de dos tercios de sus miembros, la Cámara de Diputados convirtió en ley la expropiación del 51 por ciento de las acciones de la petrolera en manos de la española Repsol. El proyecto del Gobierno que también declara de “interés nacional” la recuperación del autoabastecimiento energético y desde la exploración hasta la comercialización de hidrocarburos cosechó 208 a favor, 32 en contra y 5 abstenciones. Un respaldo abrumador al que aportaron los diputados kirchneristas y sus aliados más fieles –Nuevo Encuentro, el Frente Cívico santiagueño y el interbloque que comanda el Movimiento Popular Neuquino–, la mayoría del radicalismo, todo el Frente Amplio Progresista, Proyecto Sur, un puñado de cívicos y peronistas federales, varios bloques provinciales y monobloques. En contra sólo se pronunciaron el macrismo y la mayoría del peronismo anti-K. Elisa Carrió lo hizo por la abstención, igual que su ex socia política Graciela Ocaña.
Cuando el tablero electrónico marcó el resultado, los diputados oficialistas se mezclaron en abrazos y desde los palcos estalló la Marcha Peronista. Diputados había sellado la anunciada recuperación del control estatal sobre YPF, unas de las compañías emblemáticas del desarrollo productivo en manos del Estado hasta su privatización, en medio de la ola neoliberal que dominó el país en la década del ’90.
Luego, el oficialismo le cerró el camino a cualquier modificación al texto de la media sanción del Senado y votación del articulado a mano alzada volvió a mostrar un recinto dividido entre oficialistas y sus aliados por un lado y a la ya raleada oposición por el otro. Los diputados del PJ disidente ya habían abandonado sus bancas, igual que hizo el radical Oscar Aguad antes de la votación. Elisa Carrió había hecho lo mismo después de pedir al presidente de la Cámara, Julián Domínguez, que diera vista al fiscal de turno para investigar la responsabilidad de los funcionarios del Gobierno en el vaciamiento de YPF, según lo que denunció el jefe de la bancada radical, Ricardo Gil Lavedra, en el recinto. Lilita se ganó el abucheo que bajaba de las gradas, a lo que respondió parafraseando a Raúl Alfonsín tras el levantamiento militar de Semana Santa del ’87: “Felices fiestas, la casa está en orden”.
El cierre de los presidentes de las bancadas sintetizó las posturas partidarias expuestas a lo largo de dos jornadas, 20 horas de debate y casi 200 oradores en una discusión cuya suerte ya estaba sellada. Cerca de las 21, Agustín Rossi fue el encargado de clausurar el debate como jefe del bloque oficialista. Desde la presidencia, Domínguez lo anunció como si se tratara de un boxeador que iba a enfrentar los cuestionamientos que durante varias horas lanzaron desde los bloques opositores.
Ovacionado, El Chivo agradeció “el aliento y los aplausos” y le dedicó sus primeras frases a la tribuna. “Con aplausos o con huevazos siempre defendimos las mismas ideas”, soltó Rossi en referencia a la agresión con que los ruralistas lo sorprendieron en su provincia en plena confrontación por la 125. “Estamos aquí porque la Presidenta tomó la fuerte decisión política de nacionalizar la principal empresa petrolera de la Argentina”, agregó. Después devolvió golpe por golpe las críticas opositoras.
“Algunos cuestionaron por qué ahora y no antes”, arrancó Rossi. “Lázaro Cárdenas nacionalizó todas petroleras de México en su cuarto año de mandato. Yrigoyen crea YPF en el final de su gobierno. ¿Se lo puede criticar por eso?”, siguió y se preguntó para defender el momento de la decisión de CFK. Después de repasar las decisiones más importantes de los nueve años de gobierno kirchnerista, Rossi afirmó que el proyecto va a “cambiar un paradigma, que el petróleo ya no es commodity sino consumo básico para el crecimiento del país” y aseguró que tras la declaración de interés nacional el autoabastecimiento energético, la exploración, producción, transporte y comercialización de hidrocarburos “todas las petroleras tendrán que cumplir con ese objetivo”.
Sostuvo que la “especulación financiera desbarata cualquier intento de crecimiento”, afirmó que Repsol “estaba en ese juego financiero” y que YPF “financió el crecimiento” de la petrolera española en todo el mundo. Luego defendió la constitución de YPF como una sociedad anónima, para “ser ágil” en un “mercado muy competitivo”. Citó a Raúl Scalabrini Ortiz para afirmar que en el kirchnerismo “no somos como el agua de estanque, no nos queremos pudrir”. Sobre el final, devolvió la gentileza de quienes acompañaron el proyecto porque “los partidos políticos opositores no son nuestros enemigos, nuestros enemigos son las corporaciones”.
Apoyo crítico
Ricardo Gil Lavedra defendió la postura de la UCR en “un intenso proceso de discusión interna, que no fue fácil, y que para algunos medios fue más importante que la propia ley”. Después detalló los “cinco ejes sustanciales” sobre los que plasmaron sus disidencias: sostuvo la “grave situación energética que compromete seriamente la economía y pone en riesgo su desarrollo” y vaticinó que “tenemos petróleo para once años y gas para ocho años”. “A la crisis se llegó después de que Menem privatizó YPF y las políticas seudoprogresistas de los Kirchner”, soltó el ex camarista federal antes de afirmar que “la famosa argentinización de YPF es un fraude”, denostó la “hipocresía de un relato épico” del oficialismo y concluyó que a pesar del apoyo radical al proyecto en general “no convalidamos la negligencia ni la corrupción”.
El FAP combinó su representación para manifestar su “apoyo crítico” al proyecto. “¿Estamos hoy estatizando YPF? No”, se preguntó y contestó Gerardo Millman, del GEN. El juecista cordobés Ernesto Martínez afirmó que “sufragaremos convencidos pero críticos” y reclamó al Gobierno que “asuma inmediatamente una política energética, si no la ley se transformará en un boomerang”. “Venimos con claridad y sin dudas a apoyar un proyecto que significa abrir la posibilidad de una mayor capacidad de decisión del Estado en materia de política energética, porque donde estén los intereses de la Nación, vamos a estar nosotros”, puntualizó el socialista Juan Carlos Zabalza.
Fernando “Pino” Solanas sostuvo que la ley “es un paso importante para recuperar la renta” petrolera, pero cuestionó que la intervención de YPF esté a cargo del “ministro responsable de pilotear ocho años de desastres”. Luego reclamó la “prohibición inmediata de las exportaciones”, “auditoría de todos los yacimientos” y “medidores para todos los pozos”.
“Apoyamos el proyecto con esperanza, que es cuando uno tiene problemas. Desde el punto de vista energético estamos en las malas, no en las buenas”, dijo Felipe Solá para respaldar la iniciativa del Gobierno y sumarse a muchos de los planteos de Solanas.
En contra
“YPF en un capítulo más de esta novela desastrosa”, dijo la macrista Laura Alonso para manifestar el voto en contra del PRO. “Este gobierno fue y es parte del saqueo de los recursos naturales. No vamos a convalidar con nuestro voto que siga esto en el futuro”, sentenció eufórica. Alonso habló envuelta en una bandera argentina, lo que le valió algunos comentarios poco amistosos de parte de los militantes kirchneristas.
Los peronistas federales dividieron votos y discursos. El dirigente sindical petrolero Alberto Roberti se encolumnó junto a otros dos compañeros de bloque con “la ley de recuperación del patrimonio de la empresa más importante de la Argentina” y sin “objeción alguna sobre los artículos”.
Enrique Luis Thomas habló en nombre de los 17 que votaron en contra del proyecto y anunció que luego de la votación en general se retirarían del recinto ante la negativa oficialista de aceptar modificaciones al texto original. Ocaña, que forma parte del interbloque de los federales, se abstuvo.
Los cívicos de Carrió también votaron divididos. Lilita encabezó las abstenciones, mientras dos de sus dirigidos, Horacio Piemonte y Carlos Comi, lo hicieron a favor.
Tras doce horas de discursos, debates y cruces, el proyecto se transformó en ley. Desde las gradas desplegaron una enorme bandera con la figura del ex presidente Néstor Kirchner sonriente y levantando su pulgar. Fue el telón de cierre para una de las medidas más trascendentes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
DIVISIONES EN LA UCR, LA CC Y EL PJ DISIDENTE
En contra de sus bloques
Por Sebastian Abrevaya
Palmeó en el brazo al diputado que estaba a su izquierda y se levantó de su banca. Desde las tribunas sonó un abucheo que llenó todo el recinto. Entre gritos y silbidos se escuchó: “Andate, cagón”. Así, en soledad, aplaudido por un puñado de legisladores del PRO, el diputado radical Oscar Aguad salió del hemiciclo, atravesó rápidamente el Salón de los Pasos Perdidos y abandonó el Congreso.
Ese fue el ejemplo más visible y extremo de las divisiones internas que atravesaron a todos los partidos de la oposición en la votación de la expropiación de Repsol YPF. El debate más fuerte se vivió en la UCR, donde después de mucha discusión tres legisladores se ausentaron y uno votó en contra. El peronismo disidente se partió en tres, mientras que la Coalición Cívica se dividió entre cuatro abstenciones y dos votos a favor. El Frente Amplio Progresista y el PRO fueron las únicas fuerzas opositoras que actuaron sin fisuras. La primera acompañó en general y el macrismo rechazó de plano el proyecto oficial.
“Bajo ningún pretexto se debería brindar cobertura política a este proyecto. Soy consciente del costo que ello implica, pero en una república democrática no se deben ajustar las convicciones al influjo del poder ni acomodar sus opiniones según manden las encuestas”, sentenció Aguad cuando hizo uso de la palabra. Luego se retiró justo antes de la votación. Sus compañeros Hipólito Faustinelli, de Córdoba, y Hugo Castañón, de Río Negro, ya lo habían hecho más temprano. Esos fueron los únicos votos que logró arrastrar Aguad, que un rato antes se acercó a la banca de Lucio Aspiazu para saber qué iba a hacer: “Yo voy a votar”, le respondió el correntino y lo hizo en contra. El cuarto ausente de la UCR fue Pedro Molas, que en verdad pertenece al Frente Cívico catamarqueño, un bloque aliado que en el Senado tampoco acompañó a la UCR.
La mayoría de los 35 diputados radicales que votaron a favor, en general, rechazaron los argumentos de Aguad y su grupo. El presidente del bloque, Ricardo Gil Lavedra, reconoció que no fue “sencillo” resolver la cuestión, pero aclaró que su partido “no es una marioneta de los encuestadores, ni de los formadores de opinión”. Menos diplomático había sido Ricardo Alfonsín, quien habló el miércoles. Les achacó que sus diferencias no eran con el Gobierno sino que “no quieren (votar la expropiación) porque les tienen desconfianza al Estado, a la política, creen que el mercado es lo mejor que le puede pasar a la Argentina”. Aunque el presidente del Comité Nacional, Mario Barletta, descartó tomar alguna sanción disciplinaria, la falta de acatamiento a la decisión orgánica tendrá consecuencias subterráneas. “No me voy del partido”, aclaró Aguad.
Pero no fue la UCR el único bloque en crisis. Los 21 diputados del PJ disidente se repartieron entre 17 votos en contra, tres a favor y una ausente, la puntana Ivana Bianchi. Del lado del rechazo se ubicó el ala más dura de los desarticulados disidentes, encabezada por Enrique Thomas, Graciela Camaño y Eduardo Amadeo. Por ser el secretario general del sindicato de petroleros privados, Alberto Roberti desafió la conducción de Francisco de Narváez, que lo había llevado en los primeros lugares de su lista de diputados. Lo siguieron en esa movida el ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde Alfredo Atanasof y María Cristina Cremer de Busti, esposa del ex gobernador entrerriano Jorge Busti. Los tres marcaron diferencias, pero engrosaron la abrumadora mayoría de 208 votos positivos. Aun con una fuerza legislativa muy disminuida, la ex líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, no logró encuadrar a sus seis integrantes. Los diputados del ARI Horacio Piemonte y Carlos Comi rechazaron la idea de abstenerse y acompañaron el proyecto en general, en clara contradicción con la oposición rabiosa todavía sostenida por Carrió, una de las más abucheadas al hacer uso de la palabra. “Apelan a un símbolo histórico para tapar los delitos cometidos durante los ’90 y el 2000 por los mismos grupos oligárquicos y corporativos que se robaron la Nación”, fue el argumento central esgrimido por la chaqueña.
A diferencia de otras votaciones, el FAP logró resolver sus diferencias internas y votó unánimemente. Una de las que más reparos tenía era la líder del GEN, Margarita Stolbizer, que ayer se ausentó por un viaje a Estados Unidos junto a Omar Duclós, la macrista Gabriela Michetti y el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey.
LA PRESIDENTA HABLO DE YPF
“Moderna y competitiva”
“Parecía un sueño, pero muchas veces las cosas se van dando porque la historia te va marcando etapas”, explicó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al celebrar por anticipado “la recuperación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales”, que a esa hora trataba el Congreso. Para el día después señaló “el desafío de una YPF moderna, competitiva, alineada con los intereses del país”. Durante el discurso que pronunció al inaugurar una planta frigorífica de la empresa Coto en Esteban Echeverría, la jefa de Estado pidió a los empresarios “que apoyen este modelo, que no es de un gobierno ni de una Presidenta, sino de todos los argentinos”. Hoy, a las 18, Cristina Fernández recibirá en la Casa Rosada a los gobernadores y encabezará un acto: si bien no se informó oficialmente, se presume que la Presidenta podría anunciar la promulgación de la ley de expropiación de YPF o algún otro aspecto del proceso que se inicia tras la sanción de la ley.
“Nuestro país, que fue exportador de combustibles durante 17 años, se había transformado en 2011 en importador neto”, recordó Cristina Fernández. “Nos hubiera gustado que quienes debían invertir y cumplir con el país lo hubieran hecho”, dijo en referencia a la empresa de capitales españoles Repsol.
“Estábamos importando más combustible que el que estábamos exportando. Sin gasoil no hay centro de distribución que valga, sin fuel oil no hay generación eléctrica y sin gas tampoco hay producción”, explicó.
La Argentina es “el único país latinoamericano que no manejaba sus recursos estratégicos”, dijo, y agregó que lo ocurrido con Repsol es “lo mismo (que) nos pasó con Aerolíneas Argentinas”. “Teníamos (a) la gente sin viajar, pagábamos los sueldos y los combustibles de los aviones”, recordó en referencia a la empresa estatizada que era propiedad del Grupo Marsans, también de España.
La Presidenta llamó a defender el proyecto político que encabeza al asegurar que “éste es el modelo que permitió recuperar el trabajo para 40 millones de argentinos y volver a producir”. “Este modelo es el que tenemos que seguir sosteniendo, más aún en este mundo complejo”, destacó, y anticipó que “vamos a ver grandes cambios, con nuevos actores y nuevas políticas”. Remarcó que recién ahora la Unión Europea anunció “un plan de infraestructura de 200 mil millones de euros para poder impulsar la economía” y criticó que “en los bancos pusieron 600 mil millones”.
Tras marcar “el desafío de una YPF moderna, competitiva, alineada con los intereses del país”, la mandataria explicó que “cuando se desalinean los intereses de las empresas de los del país, cuando se hace más hincapié en la renta financiera, es cuando se caen los países, que es lo que nos pasó a nosotros en 2001”, recordó.
“Muchas veces las cabezas tuvieron un formateo, durante los años de la convertibilidad”, pero “las cosas cambian y uno debe cambiar con ellas, adaptarse a las modificaciones de los tiempos y hacerles frente”, señaló.
Luego de que el empresario Alfredo Coto recordara el rol de los fondos buitre en el país, Cristina Fernández afirmó que “no permitiremos que los fondos buitre vuelvan a poner las garras ni sobre nuestros país ni sobre nuestras empresas”. “Ellos quieren ver la sangre de los pueblos exprimida, por eso los rechazamos”, sostuvo, y recordó que “ese hombre (en referencia al ex presidente Néstor Kirchner) le puso el cuerpo y ayudó a esta empresa, y al año siguiente reestructuró toda la deuda argentina”.
Por último, también se metió de lleno en la disputa entre el gobierno porteño y el bonaerense por el tratamiento de la basura (ver página 13). Exhortó al gobernador Daniel Scioli (presente en el acto) y a los intendentes a “defender los intereses de sus distritos para que la Ciudad pague lo que tenga que pagar” por el procesamiento de sus desechos en territorio de la provincia de Buenos Aires.
ENTRETELONES DE LA LARGA SESION QUE CONCLUYO CON LA EXPROPIACION DEL 51 POR CIENTO DE YPF
Lo que no se vio por televisión
Los carteles en las bancas continuaron siendo el rasgo distintivo de la sesión. El PRO pidió dejar las emociones de lado y el radicalismo se enojó por las críticas. Los palcos estuvieron colmados y los militantes K festejaron a puro cantito.
Por Sebastián Premici
Ayer el oficialismo apareció con sus propios carteles en las bancas.Imagen: Leandro Teysseire
Un cierre histórico para dos días de debate sobre la nueva YPF. Carteles, banderas y cánticos de la militancia, dentro y fuera del Congreso. Figuras de la política y la cultura que dieron su presente. Las emociones, para varios, a flor de piel, salvo para los legisladores del PRO que votaron en contra.
- La guerra de los carteles. Los carteles hicieron furor. Esta vez la iniciativa estuvo del lado del Frente para la Victoria. Sobre sus bancas colocaron unos afiches con las siglas YPF, pero cargadas de imágenes con nombre propio: Y (Yrigoyen), P (Perón) y F (Fernández). El resto de los bloques conservaba los mismos carteles que pudieron verse anteayer: los radicales con Mosconi y El Peludo, como lo llamaban al caudillo radical. Y los del FAP tenían los mismos afiches que el día anterior había repartido Victoria Donda. En definitiva, el recinto parecía, en su conjunto, un gran collage lleno de carteles sobre las bancas. Más tarde aparecieron las banderas de las distintas agrupaciones políticas.- Emociones afuera. El PRO no sólo votó en contra. También se pronunció en contra del simbolismo que representa YPF. “Acá hay un uso y abuso de la emoción, cuando debería primar la razón por sobre la emoción. Esta dicotomía nos hace creer que seguir una emoción es lo correcto. A veces consideramos que detrás de las siglas de YPF hay mucho más de lo que hay”, manifestó Paula Bertol, en su tono “republicano”. Según narró, la legisladora tiene familiares que han trabajado en la petrolera, por lo que estaría atada emocionalmente a la compañía, tal como quiso dejar en claro. “Fui a la universidad pública, donde me enseñaron la diferencia entre expropiación y confiscación y el respeto a la Constitución Nacional. Por eso venimos a decir que no, para que se respeten las leyes por sobre las emociones”, sostuvo la macrista.
- Avanti Morocha. El diputado Héctor Recalde (FpV), hombre de confianza de Hugo Moyano, le dedicó su discurso a la juventud. Para ello citó una frase de José Ingenieros: “Jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado”. Y nombró a Andrés “Cuervo” Larroque, secretario general de La Cámpora y diputado por el FpV; a Facundo Moyano, de la Juventud Sindical, y a Mariano Recalde, su hijo y presidente de Aerolíneas Argentinas. “Podemos defender este proyecto con el corazón y con el bolsillo, porque defendemos los recursos de los trabajadores”, indicó Recalde. Antes de su discurso, el legislador habló por radio defendiendo el rol de los trabajadores en la nueva YPF y le dedicó un mensaje a la presidenta Cristina Kirchner: “Avanti Morocha”.
- ¿Una bandera de escudo? “Están usando YPF para salvar a un vice sospechado. YPF será el nuevo chiche de La Cámpora”, lanzó la macrista Gladys González, no bien arrancó. En los cinco minutos que tuvo cada legislador para hablar, los legisladores tuvieron que ingeniárselas para parecer concisos y contundentes. “La oposición (el resto, no el PRO, que votó en contra) es tan responsable como el oficialismo, si avala este proyecto”, agregó González, antes de cuestionar a la UCR. Sobre su butaca tenía una bandera argentina, como “escudo” por si desde los balcones del recinto, donde ya habían ingresado los militantes, llegaban a gritarle “cipayos”.
- Trigo, carne y petróleo. El discurso de González generó molestias en el oficialismo. A partir de ahí, los legisladores del FpV subieron los decibeles. “Están los que hacen bicisendas, pero que no pueden hacerse cargo de los subtes y estamos nosotros, que nos vamos a hacer cargo con (Julio) De Vido, (Daniel) Cameron y (Axel) Kicillof, con todos los que se tuvieron que hacer cargo de la Argentina en 2003”, manifestó Andrea García, ex secretaria de Relaciones Institucionales del Ministerio de Agricultura. Haciendo honor a su paso por esa cartera, de la cual también proviene Julián Domínguez, la diputada agregó: “El trigo, la carne y el petróleo no pueden estar sin la intervención del gobierno nacional y popular, mal que les pese a quienes siguen tributando a favor de un gobierno de transferencias. El tiempo del diagnóstico se terminó. Es tiempo de hacerse cargo”, concluyó García.
- Ofendidos. Los discursos del oficialismo continuaron en esa línea hasta que el radicalismo se ofendió. Así se lo hizo saber el titular del bloque, Ricardo Gil Lavedra, al jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi. El ex camarista amagó con retirarse del recinto a la hora de la votación si continuaban los discursos “agraviantes” hacia su fuerza. El titular del bloque del FpV les pidió a sus diputados bajar los decibeles. El tema no pasó a mayores. “Primero la patria”, bromearon, con alguna ironía, varios legisladores del oficialismo, en relación con el pedido del radicalismo.
- Famosos ypefianos. Los palcos del recinto estuvieron colmados de personalidades de la política y la cultura. Juntos se sentaron Hugo Yasky, titular de la CTA, y el dirigente social Luis D’Elía. En otro palco estaba el escritor y columnista de Página/12 José Pablo Feinmann junto a la actriz Andrea del Boca. También estuvo Hebe de Bonafini (aplaudida por los diputados del oficialismo cuando ingresó al recinto), junto a Estela de Carlotto. También estuvo el filósofo Ricardo Forster y el abogado Eduardo Barcesat. Pero los personajes que llamaron más la atención fueron el Chaqueño Palavecino y el corredor Marcos Patronelli, ambos con un vínculo con YPF. El músico tiene un hermano que trabajó en la petrolera. En el caso del piloto de cuatriciclos, su padre tiene una empresa de camiones que se dedica a la logística y distribución de combustibles.
- La fiesta militante. Dentro y fuera del Congreso hubo encuentro de militantes. En la segunda y tercera bandeja del recinto cantaron, luego de la sanción en general, los militantes del JP Evita, La Cámpora, la Juventud Sindical, Unidad Socialista para la Victoria, el Movimiento Evita, la UOM, Kolina y el Frente Transversal. Todos desplegaron sus banderas y pusieron algún que otro aplauso, grito o cántico a los discursos de los diputados.
- Un final histórico. Como es costumbre, el cierre de oradores fue de Agustín Rossi. Antes había sido presentado por Domínguez, quien no pudo evitar una presentación con cierta euforia, cual encuentro de box. En su discurso, Rossi mencionó la frase de un pensador que fue nombrado en reiteradas oportunidades durante los dos días de debate. El texto citado correspondía a Raúl Scalabrini Ortiz: “De-salojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido. Pero no es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir”.
Otras voces
- Amado Boudou, vicepresidente: “Es un momento histórico que marca una política de Estado destinada a seguir mejorando la Argentina. Es muy importante haber dado este paso. Primero fue Néstor Kirchner y ahora Cristina, que en este segundo mandato continúa con las transformaciones que ella misma fue anunciando y que dejan en claro de qué se trata cuando habla de sintonía fina. Las políticas energéticas entre 2003 y 2009 han sido muy buenas, de lo contrario el país no podía haber crecido el 9 por ciento, y a la vez implica una vuelta de tuerca para que el sistema energético acompañe el crecimiento.
- Juan Manuel Abal Medina, jefe de Gabinete: “Recuperamos parte de nuestra historia, la soberanía, recuperamos un poco de lo que nos faltaba: el orgullo de ser argentinos. Con Néstor en el 2003 y con la profundización de esas políticas en el gobierno de Cristina. Estos colores celeste y blanco y ese sol que durante tanto tiempo parecieron piezas de museo, hoy cobraron valor, ya que Argentina parecía no tener futuro. En apenas cinco meses cuando algunos decían que el segundo mandato de la Presidenta significaba un retroceso y que la sintonía fina era poner frenos y era el ajuste, en un período tan breve recuperamos YPF, tenemos la Ley de Tierras y reformamos la Carta Orgánica del Banco Central”.
- Jorge Rivas, diputado por Socialistas para la Victoria: “La votación en Diputados ha expresado la voluntad de la mayoría de los argentinos, que acompaña la iniciativa de su gobierno porque reconoce con claridad la justicia de la causa. Con este gran paso adelante en la consolidación del proyecto nacional, popular y democrático que conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner retrocede un casillero la explotación de nuestros recursos naturales por parte del capital trasnacional, y avanza su legítimo control por parte del Estado nacional. Los socialistas, que resistimos junto a las otras fuerzas populares las privatizaciones que fueron desmantelando el Estado durante décadas, celebramos formar parte hoy del proceso de reformas progresivas que desde hace nueve años está llevando a cabo la reparación de los daños causados a nuestro país por aquellas políticas neoliberales”.
- Martín Sabbatella, diputado Nuevo Encuentro: “Estamos inmensamente emocionados por el paso histórico y patriótico que acabamos de dar. La iniciativa vuelve a poner al Estado en el lugar que nunca tendría que haber dejado, garantizando que la Argentina tenga la energía necesaria para seguir creciendo con inclusión”.
El (justamente) vilipendiado Grupo Petersen Eskenazi no saldrá indemne de la partida. La decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner coloca una bisagra en la historia política y económica argentina, con el petróleo y el gas como sustrato, pero no como límite. El eco de la movida del presidente boliviano Evo Morales el 1º de mayo demuestra que la jugada es pionera de otras que la sucederán. No se trata, para nada, de un delirio solitario, ni en el frente interno, ni en el internacional.
El Frente para la Victoria (FpV) acompañó con la disciplina y el peso del número que lo caracterizan. Sólo votaron en contra el PRO de Mauricio Macri y un desmigajado conjunto de peronistas federales carentes de conducción actual o futura disponible. Una derecha irredenta y confesa que, dato no menor, carece de armado nacional. El radicalismo bancó una discusión interna y la rebeldía mediática de Oscar Aguad, que buscó sus minutitos de fama. Los medios dominantes lo trataron como a una vedette en ascenso. Para ellos, cualquier gesto “garpa” si es antikirchnerista.
El Frente Amplio Progresista y Proyecto Sur, consistentes con sus principios clásicos, avalaron la ley en general. La Coalición Cívica expresó su desamparo actual, Elisa Carrió potenció su soledad, que ya era record.
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La lista larga. Casi nadie quiso privarse de exponer. Muchos diputados leyeron, contrariando las costumbres y las reglas. Unos cuantos tuvieron que acortar sus parlamentos e insertar el texto íntegro en las actas. Según el cómputo del presidente del cuerpo, Julián Domínguez, hay 33 bloques en Diputados, un guarismo que deslumbra, no para bien. El sistema electoral es (enhorabuena) generoso con los partidos minoritarios, lo que posibilita que la representación en Diputados sea más policroma que en otras democracias. Por cuestionable añadidura, la praxis del Congreso es transigente con los desgajamientos de los bloques ad infinitum, lo que no es ilegal, pero tal vez no mejora la calidad institucional. Nadie puede creer que haya más de 30 proyectos políticos distinguibles en la Argentina.
Los cierres de los jefes de bloque del FpV y la UCR (el Chivo Rossi y Ricardo Gil Lavedra) no alcanzan a sintetizar una sesión con más de cien voces, pero sí delinearon fronteras. El radical no ahorró denuestos al Gobierno: “Fracaso de la política, falsedad del relato”, corrupción, destrucción del Estado. Pero, en el breve tramo final, privilegió habilitar “un nuevo capítulo” y distinguir al contingente gobierno del Estado, que se fortalece con la medida.
Rossi ensalzó la acción de los dos gobiernos kirchneristas, refirió que “las decisiones no se toman en un termo” sino en un contexto determinado. E hilvanó la ley aprobada con otros logros del oficialismo: remoción de la Corte, desendeudamiento, fin de las AFJP, ley de medios. Y aunque fustigó a los adversarios políticos, realzó que, aun en el escenario adverso de 2009, el FpV consideró que su enemigo eran (y son) los poderes corporativos y no la oposición política. Ni bien terminó, el recinto estalló en una ovación. Esperar el score, a diferencia de tantos otros momentos, fue puro goce.
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¿Qué hiciste tú en los ’90, papá? Los boinas blancas, los socialistas y la izquierda no kirchnerista reivindicaron su oposición a las leyes de la etapa menemista. Los oficialistas y el federal en tránsito Felipe Solá explicaron sus posiciones de antaño, con una narrativa variada. En general dominó un relato que diferenciaba el primer paso dado en 1992 de lo que vino después, que sería la genuina desnacionalización. Como evocó Solá, la memoria boina blanca solapa al gobierno de Fernando de la Rúa, insospechado de cualquier iniciativa soberana, ni qué decir de retomar el control de YPF.
Los compañeros peronistas, entiende el cronista, tampoco las tienen todas consigo en la valorización del ’92. A tres años de su primer gobierno, era claro cuál era el norte (valga la expresión) del menemismo: terminar de desbaratar al Estado benefactor, de desguazar al Estado, de entregar el patrimonio público. Su primer movimiento anticipaba lo que advendría, a quien quisiera verlo sin anteojeras.
Fernando Solanas rememoró esos tiempos, sus luchas, el ataque armado que sufrió y pasó facturas al peronismo tanto como al radicalismo. El Pacto de Olivos, consignó, redondeó el designio privatizador con la Constitución de 1994. Pero Pino no se asiló en el pasado, ni en las diferencias. Estuvo a la altura de la jornada y de su trayectoria remarcable en esta materia. Pidió “grandeza” para entender que “se apoya una iniciativa feliz”. Reclamó “ir por todo”, un slogan no tan distinto en su enunciación al kirchnerista. Defensor convencido y tenaz del patrimonio público, dio la sensación de captar que otros ayudaban a concretar sus banderas. Otros que supieron congregar mayorías que a él le han sido esquivas. Lució conforme, hasta conmovido. Fue más convincente que muchos radicales o ciertos federales que quisieron mechar elogios y críticas sin tanto sustento en su propia trayectoria reciente.
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Desencuentros y reencuentro. Solanas, como el diputado Víctor De Gennaro, entre otros, han pugnado, en minoría y hasta en soledad, por reivindicaciones que el kirchnerismo transformó en realidades, con sus variantes y su estilo. En trances como el actual resurge la impresión de que sus diferencias en los años recientes son desmesuradas, cotejadas con sus coincidencias objetivas. Excede el espacio de esta columna discurrir sobre motivos y responsabilidades del tremendo antagonismo. Sí es prudente señalar que, en una historia larga, todos se equivocan o nos equivocamos o somos incongruentes alguna vez. La izquierda (filo peronista o no), por ejemplo, se fue a la banquina cuando se coaligó a las patronales agropecuarias, incluida la Sociedad Rural.
Otro punto relevante es que los dirigentes políticos que erraron el vizcachazo en los ’90 (no es el caso del menemismo que consiguió lo que se propuso) no fueron marcianos, ni usurpadores. Carlos Menem fue revalidado en el ’91 y en el ’93 tras poner todas sus cartas sobre la mesa y reelecto por goleada en 1995. El Pacto de Olivos fue refrendado por el voto popular para la Constituyente del ’94. Los pueblos, ay, se equivocan en ocasiones, lo que no excusa la falta de visión de los líderes políticos que tienen la misión de ver más allá, de otear el horizonte. Sus tropiezos dan cuenta de los “climas de época”, del estado de conciencia colectiva, de la ideología dominante (hiperindividualista y desencantada a fin del siglo pasado, como también deslizó Rossi) que dejan su impronta en gobernantes y gobernados, en cualquier etapa democrática.
El kirchnerismo fue el mejor intérprete de la crisis de 2001 que puso en entredicho a las políticas del pasado, tanto a las de la transición democrática cuanto a la dictatorial. Registró un cambio ciudadano, que acicateó y condujo, a veces como vanguardia. En ese sino llegaron políticas de reparación y restauración entreveradas con otras novedosas, aunque todas caracterizadas por su rechazo a los errores previos. La recuperación de la soberanía, vía YPF por ahora, enhebra con acciones previas. Y sintoniza con las mayorías populares, que las acompañan y sustentan.
El futuro es siempre abierto y cabe interrogarse si el virtuoso viraje general es apenas el remanido “péndulo” de la historia argentina, los “corsi e ricorsi” de que hablaban los clásicos. Una suerte de moda, entonces, que dejaría paso a otra, de sentido contrario. O si es un salto cualitativo, producto de la experiencia vivida, del doloroso saldo de experimentos nefastos. Puesto de otro modo: si se sostendrán por mucho tiempo los avances en autonomía nacional, resurrección del Estado, generación de empleo, alianzas con los países hermanos. Hay indicios que ayudan a ser razonablemente optimistas.
La sintonía entre las medidas del siglo XXI y los intereses mayoritarios, la politización creciente de ciudadanos (en especial jóvenes), la capacidad de actuar del Gobierno, la básica sensatez que parece haber recuperado la oposición, la consistente aprobación popular. Igual, partidos son partidos, todos se dirimen en el rectángulo de juego, que es la arisca realidad. El que recomenzó en estos días, con la mayoría del sistema político pateando para el arco que corresponde, no es la excepción.
El sol caía sobre la plaza, pero el clima acompañó y el calor humano hacía el resto: muchos llevaban sus camperas en la mano. Desde media tarde las columnas habían ido acomodándose frente al Parlamento y en sus alrededores y para las cinco, horario en el que estaba convocada la movilización, la avenida Entre Ríos ya estaba cortada por un millar de militantes. Las agrupaciones que encabezaron la convocatoria fueron las mismas que habían organizado el acto de la semana anterior, por lo que las expectativas previas sobre la convocatoria eran moderadas: “Quemamos todos los cartuchos la semana pasada”, comentaba a Página/12 uno de los organizadores, horas antes de la movilización, moderando expectativas.
Sin embargo, ninguna de las organizaciones quiso quedarse afuera de las celebraciones por la recuperación de YPF, y allí estaban: La Cámpora, el Movimiento Evita, Kolina, la Tupac Amaru, la CTA, la Corriente Peronista Nacional y la Martín Fierro, el Nuevo Encuentro y el Partido Comunista Congreso Extraordinario, el Frente Transversal y Miles. A ellos se sumó una nutridísima columna de la Juventud Sindical (que se había ausentado en Vélez) y otras agrupaciones de menor porte, como el Vatayón Militante y La Scalabrini. Había también oficinistas recién salidos de sus trabajos, de traje y corbata y portafolios en mano; había familias y niños montados sobre los hombros de sus padres; había un revuelo alrededor de Florencia Kirchner que, mezclada entre sus compañeros, accedía a fotografiarse con todos los que se lo pedían; había puestos que vendían hamburguesas y cocacoleros y vendedores de garrapiñada. En todos los rostros una sonrisa funcionaba como uniforme.
“Espero el momento de la votación con mucha expectativa, pero viviendo un día histórico.” Andrés “El Cuervo” Larroque, secretario general de La Cámpora, no podía disimular su ansiedad y por un rato abandonó su banca para bajar a celebrar. “Este es un día de consenso y mirando hacia adelante con todo el futuro que queda y que se está por construir”, agregó. En una improvisada carpa que armó Kolina pudo verse a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Pero la mayor concentración de dirigentes se dio alrededor del escenario (el mismo en el que Cristina Kirchner había celebrado su victoria en octubre bailando cumbia).
Por allí pasaron, entre otros, el vicepresidente Amado Boudou y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. También, el diputado bonaerense Fernando “Chino” Navarro, del Evita, que recordaba: “Quienes militamos en los ’90 y vivimos cómo se destruía el Estado y el aparato productivo soñábamos con este día, pero no sabíamos si alguna vez iba a llegar”, mientras que Quito Aragón, de la Martín Fierro, sostuvo que “esta medida expresa que volvimos a tener Nación y el país volvió a tener una direccionalidad política que tiene que ver con la autonomía y las banderas históricas del peronismo”. Un poco más allá, en el sector de la Tupac, un grupo de músicos intentaba las primeras estrofas del Himno a trompeta y bombo, mientras su líder, Milagro Sala, resumía el clima de celebración que inundaba la esquina: “Festejemos la recuperación de YPF gracias a la lucha del pueblo argentino y de nuestra compañera la Presidenta Cristina y de Néstor, que nos está acompañando y guiando para profundizar el modelo”.
Reivindicación de los jóvenes
Diputados de La Cámpora, el Movimiento Evita y organismos de derechos humanos reivindicaron el lugar simbólico que ocupó YPF en la historia del país. “No es una empresa más, está en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo. A aquellos que quieren teñir esta medida como si fuese una manipulación de las emociones, les decimos que YPF emociona, porque significó la presencia del Estado en los lugares más recónditos de nuestra patria”, manifestó Anabel Sagasti, de La Cámpora. Los discursos de los jóvenes legisladores reivindicaron la militancia, la historia del país y su propio presente. “Sabemos que la dictadura desapareció personas. Los ’90 fueron una continuidad. Una de sus víctimas fue YPF, que tiene un sentimiento hondo en la población y muchos vínculos con los organismos de derechos humanos. Recuperar YPF es recuperar nuestra identidad”, sostuvo Horacio Pietragalla, nieto recuperado. Andrés “Cuervo” Larroque destacó que era “un día histórico”. La política les ganó a las presiones mediáticas y económicas. Nos causaron profunda preocupación algunos discursos que agraviaron la memoria de Néstor Kirchner. Es imposible porque vive en el corazón del pueblo argentino. Vive porque no se arrodilló frente a las corporaciones”, concluyó, ante el aplauso cerrado de la militancia.
Es lo que resuelven los primeros tres artículos de la ley votada anoche en la Cámara de Diputados (Título 1, De la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina). La legislación vigente hasta ayer permitía que el petróleo y el gas fueran tratados como propiedad de la empresa que los extraía. Esta es una de las consecuencias de una política de desregulación amplia promovida a partir de 1989, que fijó, entre otras normas, un “régimen de libre disponibilidad de los hidrocarburos” (artículo 4º del Decreto 1212/89), cuya entrada en vigencia se fijó para el primer día de 1991.
En esa misma fecha, YPF dejó de ser sociedad del Estado para convertirse en Sociedad Anónima, que fue la forma en la que se la “empezó a vestir” para la privatización. Su interventor era entonces José Estenssoro. Con su nuevo “status”, la petrolera creada en 1922 por Hipólito Yrigoyen empezó a firmar contratos de asociación con firmas privadas que pasaban a ser operadores y beneficiarios de la “libre disponibilidad” del petróleo que extrajeran. Pérez Companc fue, en esa primera etapa, una de las mayores beneficiarias, pero el reparto no dejó a nadie afuera.
La ley votada ayer cambia radicalmente ese modelo, que permitió en los hechos que las firmas privadas se adueñaran de los hidrocarburos extraídos pero también de los que permanecían en el subsuelo, “las reservas”, al poder elegir qué inversiones hacer y cuándo. Si había compromisos firmados, el incumplimiento no se castigaba, con lo cual era lo mismo que si no existieran.
El artículo 1º de la nueva ley declara de interés público nacional la explotación, industrialización, transporte y comercialización del petróleo y el gas. El fin es “garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las distintas provincias y regiones”, dice. Equidad social y empleo significa que las petroleras no podrán disponer de los hidrocarburos o sus derivados (combustibles) para exportarlos, si no se garantiza previamente el abastecimiento para la actividad interna. “Competitividad de los diversos sectores” significa que esos recursos deberán ser suministrados a precios convenientes para su uso en procesos productivos. “Crecimiento equitativo y sustentable de provincias y regiones” significa que no se permitirá discriminación de precios por región, como las que existen actualmente.
Ni libre disponibilidad del producto ni libre fijación de precios es la interpretación directa que surge de este artículo fundante del nuevo modelo.
El artículo siguiente anticipa que el Ejecutivo “arbitrará las medidas conducentes al cumplimiento de los fines de la presente”.
En esta nueva política, YPF en manos del Estado se convierte en el instrumento motor que le dé impulso. Es por ello que el título que se refiere a la recuperación de su control viene después, en el texto de la ley, que el de la declaración del principio de soberanía sobre los hidrocarburos. “A los efectos de garantizar el cumplimiento de los objetivos de la presente (ley), declárase de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51 por ciento del patrimonio de YPF SA”, dice el artículo 7º con el que se inicia el Título 3 de la norma. “El Poder Ejecutivo Nacional ejercerá los derechos políticos sobre la totalidad de las acciones sujetas a expropiación hasta tanto se perfeccione la cesión de los derechos correspondientes”, dispone el artículo 9º. Esto es, no se esperaría a la fijación del precio de los bienes sujetos a expropiación por el Tribunal de Tasación (art. 12º) y su pago para la toma de control de pleno derecho.
En el capítulo siguiente, la ley fija las condiciones para la continuidad operativa, jurídica y de gestión de YPF SA. “La Comisión Nacional de Valores, en el día de la promulgación de la ley (¿el lunes próximo?), convocará a una asamblea de accionistas a efectos de tratar la remoción de la totalidad de los directores titulares y suplentes, y la designación de sus reemplazantes por el término que corresponda”. Ello habilitaría el ingreso de “una conducción profesionalizada” que reemplace a la intervención. Ya suena algún nombre para encabezarla. Será el próximo paso importante en este proceso.
Según datos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) de febrero de este año, YPF produjo 31.853 metros cúbicos de petróleo por día, concentrando el 34,9 por ciento del mercado. En un lejano segundo lugar se ubica Pan American Energy, la firma controlada por British Petroleum y Bridas. El top ten se completa con la brasileña Petrobras (6,8 por ciento), la nacional Pluspetrol (6,5), la china Sinopec (6,3), la estadounidense Chevron (5,6), Tecpetrol de Techint (4,1), la francesa Total Austral (2,9), Entre Lomas, de la estadounidense APCO (2,5), y Capsa, de la familia Götz (1,8 por ciento).
La producción nacional de gas es liderada, en cambio, por la francesa Total. En febrero produjo 33.459 millones de metros cúbicos diarios, concentrando el 28 por ciento del mercado. La firma superó a YPF en 2009 debido a la buena performance de sus dos plataformas off-shore en la cuenca austral (Carina y Aries, ubicadas en Cañadón Alfa y Río Cullén, Tierra del Fuego) y dos yacimientos en la cuenca neuquina (Aguada Pichana y San Roque).
YPF está en segundo lugar con el 23,8 por ciento del mercado, debido fundamentalmente a los 16.200 millones de metros cúbicos que le aporta el yacimiento Loma La Lata. La tercera ubicación le corresponde a Pan American, con el 12,5 por ciento. En este último caso, la producción se concentra en el área Anticlinal Grande-Cerro Dragón de Chubut (cerca de 9000 millones de metros cúbicos) y en el yacimiento Acambuco (otros 5600 millones), ubicado en la cuenca de Tarija, en el noroeste argentino. La brasileña Petrobras es la cuarta productora de gas, con el 9,3 por ciento del mercado. El resto de los operadores tienen participaciones marginales, destancándose Pluspetrol (6 por ciento), la estadounidense Apache (3,9), Tecpetrol (3,4) LF Company (3,4), Sinopec (1,7) y Capex (1,5 por ciento).
Es conveniente aclarar que IAPG informa la producción de los pozos que opera cada petrolera, pero en esos pozos suelen tener participación otras firmas asociadas. Por lo tanto, los datos suministrados son estimativos, ya que parte de la producción que se le asigna al operador es compartida con sus eventuales socios.
En el eslabón de la refinación, YPF concentra el 52 por ciento de la capacidad instalada a través de sus tres refinerías: La Plata (Buenos Aires), Luján de Cuyo (Mendoza) y Plaza Huincul (Neuquén). Además tiene participación en la Planta Industrial de Refinor en Salta. Entre el resto de los operadores del segmento se destacan Shell con su refinadora de Dock Sud, Esso con la de Campana, Petrobras con la de Bahía Blanca y Oil Combustibles, de Cristóbal López, con la de San Lorenzo, en Santa Fe.
En lo que respecta a la comercialización de combustibles, YPF tiene el 55 por ciento del mercado de nafta súper, seguido por Shell (17,9), Esso (12,4) y Petrobras (10,4 por ciento). En nafta premium su porción es mayor (64 por ciento), porque Repsol se había orientado fundamentalmente a ese segmento. Muy lejos le siguen Shell (19), Esso (9,1) y Petrobras (6,2 por ciento). Por último, en el mercado de gasoil YPF también concentra cerca del 60 por ciento del mercado.
Fuente:Pagina12
04.05.2012
Editorial
Llora, llora la derecha
En los ’90, Ramón Rioseco encabezó en Neuquén los primeros piquetes contra la entrega de YPF. Por eso anoche, poco antes de que el Parlamento votara la reestatización de la empresa con abrumadora mayoría, me asaltó la inquietud de hablar con él, para ver qué sentimientos lo invadían. Al fin de cuentas, la historia le estaba dando revancha.
Por: Roberto Caballero
Y estaba emocionado, feliz Rioseco, que ya no quema gomas sino que ahora es el intendente de Cutral-Có, porque las cosas que gritaba en las rutas, en medio de las volutas de humo, honda en mano y con la Gendarmería de entonces avanzando para desalojarlos con gases y balas de goma, hoy son políticas de Estado.
El cambio de paradigma del que habló Agustín Rossi, al filo de la histórica votación, se resume en las vivencias antagónicas de Rioseco y de varios millones de argentinos más que recuperaron el sentido de Nación que se extravió en los ’90. Son los mismos que resistieron cuando había que resistir y se pusieron a construir cuando alguien los convocó a soñar con una Nueva Argentina. Del 22% de 2003 con el que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada a las mayorías legislativas que permitieron recuperar YPF, pasaron nueve años, donde ocurrió de todo. En serio, de todo. Mucho de lo que ya sabemos, claro. Pero, en esencia, la experiencia política inédita del kirchnerismo, cuyo mérito como sepulturero del neoliberalismo es, a esta altura de los hechos, indiscutible. “A la historia lo que es de la historia, a la presidenta lo que es de la presidenta”, sentenció Rossi, harto de la mezquindad opositora, a quienes les agradeció el apoyo pero además les recordó que cuando tuvieron supremacía parlamentaria dejaron sin presupuesto al Ejecutivo durante 2011, y tampoco nacionalizaron YPF. A las cosas hay que ponerlas en su lugar: fue Cristina la que dio el gran paso. La que tuvo el coraje que no tuvieron otros. La que puso al Estado, finalmente, a la izquierda del mercado. Anoche, a las 21:40, la Argentina recuperó su soberanía petrolera. Como si esta vez se hubiera ganado la batalla de la Vuelta de Obligado, pero energética. El Estado democrático vuelve a manejar un recurso estratégico, indispensable. Retorna así el control público sobre la principal empresa nacional, que influye de manera determinante sobre los costos de la economía de 40 millones de argentinos. Por delante queda el desafío de transformar YPF en una empresa ágil y profesionalizada, que demuestre lo que somos capaces de hacer, cuando las cosas se hacen bien. Y es, además, otra pulseada que la política ganó desafiando las amenazas de las corporaciones. Por eso Rioseco festeja, allá en Cutral-Có. Porque ya no lloran sus viejos compañeros de ruta. Esta vez, la que llora es la derecha y sus voceros mediáticos.
04.05.2012
"YPF nos dará el abastecimiento que necesitamos los argentinos"
Lo aseguró a Radio América el senador Aníbal Fernández tras la histórica votación en Diputados que convirtió en ley la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera.
El diputado Agustín Rossi dijo que "los que se opusieron no tuvieron argumentos serios".
Por: INFOnews
El senador nacional Aníbal Fernández celebró la recuperación de YPF luego de una histórica votación en la Cámara de Diputados y afirmó a Radio América que permitirá que la Argentina "tenga el abastecimiento que necesita".
“Repsol terminó siendo más pesado que una vaca en brazos”, ironizó y destacó que “Argentina tiene hombres y mujeres muy capaces”. Además, recordó que “con lo de las AFJP también decían un montón de estupideces”.
En la misma sintonía, el jefe del bloque del Frente para la Victoria de la Cámara Baja, Agustín Rossi, aseguró que “fue una serie de jornadas históricas”.
“Fueron dos días de mucho trabajo”, agregó, mientras resaltó que “el número de la votación es trascendente” respecto de la fuerte adhesión de la mayoría de los bloques que integran el Congreso en el marco de la recuperación de la petrolera.
Además, Rossi dijo que “la Presidenta (Cristina Fernández) hizo el diseño de la nueva compañía para que sea ágil, contundente y con gran capacidad. El deseo de la Presidenta se va a cumplir sin ninguna duda”, expresó.
Por otra parte, el diputado destacó la posición de algunos sectores de la oposición aunque cuestionó el discurso del PRO y la Coalición Cívica. “En general me pareció que hubo buenos discursos de la oposición pero no sentí que los que se opusieron tuvieran argumentos serios. El PRO tuvo denuncias sin sentido. La posición de (Elisa) Carrió es la de un partido de centro derecha”, cerró.
- Jorge Rivas, diputado por Socialistas para la Victoria: “La votación en Diputados ha expresado la voluntad de la mayoría de los argentinos, que acompaña la iniciativa de su gobierno porque reconoce con claridad la justicia de la causa. Con este gran paso adelante en la consolidación del proyecto nacional, popular y democrático que conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner retrocede un casillero la explotación de nuestros recursos naturales por parte del capital trasnacional, y avanza su legítimo control por parte del Estado nacional. Los socialistas, que resistimos junto a las otras fuerzas populares las privatizaciones que fueron desmantelando el Estado durante décadas, celebramos formar parte hoy del proceso de reformas progresivas que desde hace nueve años está llevando a cabo la reparación de los daños causados a nuestro país por aquellas políticas neoliberales”.
- Martín Sabbatella, diputado Nuevo Encuentro: “Estamos inmensamente emocionados por el paso histórico y patriótico que acabamos de dar. La iniciativa vuelve a poner al Estado en el lugar que nunca tendría que haber dejado, garantizando que la Argentina tenga la energía necesaria para seguir creciendo con inclusión”.
OPINION
Soberanía y reparación
Por Mario Wainfeld
Imagen: Leandro Teysseire
La sesión insumió dos jornadas, el tablero electrónico marcó una mayoría pluripartidaria y representativa por demás: 208 votos contra 32. Un rotundo común denominador para recobrar soberanía. Festejos en las galerías y en la Plaza... todo conformó un marco condigno para una ley histórica que comienza la reparación de un desvarío que se prolongó, con peripecias, durante veinte años. La expropiación de las acciones de Repsol es el extremo visible e inminente de un proceso. La recuperación de la soberanía hidrocarburífera recién empieza, con un paso de gigante. Las demás empresas, nativas o extranjeras, que ya operan, y las que vendrán, deberán irse adecuando a un nuevo paradigma, con el Estado nacional (en consorcio con las provincias) como protagonista central. Así lo expresó, con todas las letras, el jefe del bloque oficialista Agustín Rossi en su vibrante discurso de cierre.
El (justamente) vilipendiado Grupo Petersen Eskenazi no saldrá indemne de la partida. La decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner coloca una bisagra en la historia política y económica argentina, con el petróleo y el gas como sustrato, pero no como límite. El eco de la movida del presidente boliviano Evo Morales el 1º de mayo demuestra que la jugada es pionera de otras que la sucederán. No se trata, para nada, de un delirio solitario, ni en el frente interno, ni en el internacional.
El Frente para la Victoria (FpV) acompañó con la disciplina y el peso del número que lo caracterizan. Sólo votaron en contra el PRO de Mauricio Macri y un desmigajado conjunto de peronistas federales carentes de conducción actual o futura disponible. Una derecha irredenta y confesa que, dato no menor, carece de armado nacional. El radicalismo bancó una discusión interna y la rebeldía mediática de Oscar Aguad, que buscó sus minutitos de fama. Los medios dominantes lo trataron como a una vedette en ascenso. Para ellos, cualquier gesto “garpa” si es antikirchnerista.
El Frente Amplio Progresista y Proyecto Sur, consistentes con sus principios clásicos, avalaron la ley en general. La Coalición Cívica expresó su desamparo actual, Elisa Carrió potenció su soledad, que ya era record.
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La lista larga. Casi nadie quiso privarse de exponer. Muchos diputados leyeron, contrariando las costumbres y las reglas. Unos cuantos tuvieron que acortar sus parlamentos e insertar el texto íntegro en las actas. Según el cómputo del presidente del cuerpo, Julián Domínguez, hay 33 bloques en Diputados, un guarismo que deslumbra, no para bien. El sistema electoral es (enhorabuena) generoso con los partidos minoritarios, lo que posibilita que la representación en Diputados sea más policroma que en otras democracias. Por cuestionable añadidura, la praxis del Congreso es transigente con los desgajamientos de los bloques ad infinitum, lo que no es ilegal, pero tal vez no mejora la calidad institucional. Nadie puede creer que haya más de 30 proyectos políticos distinguibles en la Argentina.
Los cierres de los jefes de bloque del FpV y la UCR (el Chivo Rossi y Ricardo Gil Lavedra) no alcanzan a sintetizar una sesión con más de cien voces, pero sí delinearon fronteras. El radical no ahorró denuestos al Gobierno: “Fracaso de la política, falsedad del relato”, corrupción, destrucción del Estado. Pero, en el breve tramo final, privilegió habilitar “un nuevo capítulo” y distinguir al contingente gobierno del Estado, que se fortalece con la medida.
Rossi ensalzó la acción de los dos gobiernos kirchneristas, refirió que “las decisiones no se toman en un termo” sino en un contexto determinado. E hilvanó la ley aprobada con otros logros del oficialismo: remoción de la Corte, desendeudamiento, fin de las AFJP, ley de medios. Y aunque fustigó a los adversarios políticos, realzó que, aun en el escenario adverso de 2009, el FpV consideró que su enemigo eran (y son) los poderes corporativos y no la oposición política. Ni bien terminó, el recinto estalló en una ovación. Esperar el score, a diferencia de tantos otros momentos, fue puro goce.
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¿Qué hiciste tú en los ’90, papá? Los boinas blancas, los socialistas y la izquierda no kirchnerista reivindicaron su oposición a las leyes de la etapa menemista. Los oficialistas y el federal en tránsito Felipe Solá explicaron sus posiciones de antaño, con una narrativa variada. En general dominó un relato que diferenciaba el primer paso dado en 1992 de lo que vino después, que sería la genuina desnacionalización. Como evocó Solá, la memoria boina blanca solapa al gobierno de Fernando de la Rúa, insospechado de cualquier iniciativa soberana, ni qué decir de retomar el control de YPF.
Los compañeros peronistas, entiende el cronista, tampoco las tienen todas consigo en la valorización del ’92. A tres años de su primer gobierno, era claro cuál era el norte (valga la expresión) del menemismo: terminar de desbaratar al Estado benefactor, de desguazar al Estado, de entregar el patrimonio público. Su primer movimiento anticipaba lo que advendría, a quien quisiera verlo sin anteojeras.
Fernando Solanas rememoró esos tiempos, sus luchas, el ataque armado que sufrió y pasó facturas al peronismo tanto como al radicalismo. El Pacto de Olivos, consignó, redondeó el designio privatizador con la Constitución de 1994. Pero Pino no se asiló en el pasado, ni en las diferencias. Estuvo a la altura de la jornada y de su trayectoria remarcable en esta materia. Pidió “grandeza” para entender que “se apoya una iniciativa feliz”. Reclamó “ir por todo”, un slogan no tan distinto en su enunciación al kirchnerista. Defensor convencido y tenaz del patrimonio público, dio la sensación de captar que otros ayudaban a concretar sus banderas. Otros que supieron congregar mayorías que a él le han sido esquivas. Lució conforme, hasta conmovido. Fue más convincente que muchos radicales o ciertos federales que quisieron mechar elogios y críticas sin tanto sustento en su propia trayectoria reciente.
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Desencuentros y reencuentro. Solanas, como el diputado Víctor De Gennaro, entre otros, han pugnado, en minoría y hasta en soledad, por reivindicaciones que el kirchnerismo transformó en realidades, con sus variantes y su estilo. En trances como el actual resurge la impresión de que sus diferencias en los años recientes son desmesuradas, cotejadas con sus coincidencias objetivas. Excede el espacio de esta columna discurrir sobre motivos y responsabilidades del tremendo antagonismo. Sí es prudente señalar que, en una historia larga, todos se equivocan o nos equivocamos o somos incongruentes alguna vez. La izquierda (filo peronista o no), por ejemplo, se fue a la banquina cuando se coaligó a las patronales agropecuarias, incluida la Sociedad Rural.
Otro punto relevante es que los dirigentes políticos que erraron el vizcachazo en los ’90 (no es el caso del menemismo que consiguió lo que se propuso) no fueron marcianos, ni usurpadores. Carlos Menem fue revalidado en el ’91 y en el ’93 tras poner todas sus cartas sobre la mesa y reelecto por goleada en 1995. El Pacto de Olivos fue refrendado por el voto popular para la Constituyente del ’94. Los pueblos, ay, se equivocan en ocasiones, lo que no excusa la falta de visión de los líderes políticos que tienen la misión de ver más allá, de otear el horizonte. Sus tropiezos dan cuenta de los “climas de época”, del estado de conciencia colectiva, de la ideología dominante (hiperindividualista y desencantada a fin del siglo pasado, como también deslizó Rossi) que dejan su impronta en gobernantes y gobernados, en cualquier etapa democrática.
El kirchnerismo fue el mejor intérprete de la crisis de 2001 que puso en entredicho a las políticas del pasado, tanto a las de la transición democrática cuanto a la dictatorial. Registró un cambio ciudadano, que acicateó y condujo, a veces como vanguardia. En ese sino llegaron políticas de reparación y restauración entreveradas con otras novedosas, aunque todas caracterizadas por su rechazo a los errores previos. La recuperación de la soberanía, vía YPF por ahora, enhebra con acciones previas. Y sintoniza con las mayorías populares, que las acompañan y sustentan.
El futuro es siempre abierto y cabe interrogarse si el virtuoso viraje general es apenas el remanido “péndulo” de la historia argentina, los “corsi e ricorsi” de que hablaban los clásicos. Una suerte de moda, entonces, que dejaría paso a otra, de sentido contrario. O si es un salto cualitativo, producto de la experiencia vivida, del doloroso saldo de experimentos nefastos. Puesto de otro modo: si se sostendrán por mucho tiempo los avances en autonomía nacional, resurrección del Estado, generación de empleo, alianzas con los países hermanos. Hay indicios que ayudan a ser razonablemente optimistas.
La sintonía entre las medidas del siglo XXI y los intereses mayoritarios, la politización creciente de ciudadanos (en especial jóvenes), la capacidad de actuar del Gobierno, la básica sensatez que parece haber recuperado la oposición, la consistente aprobación popular. Igual, partidos son partidos, todos se dirimen en el rectángulo de juego, que es la arisca realidad. El que recomenzó en estos días, con la mayoría del sistema político pateando para el arco que corresponde, no es la excepción.
UNA MULTITUD SE CONCENTRO Y FESTEJO FRENTE AL CONGRESO
Una plaza repleta de sonrisas
Los militantes de las organizaciones políticas y sociales kirchneristas volvieron a ganar la calle. Junto a funcionarios y legisladores del oficialismo celebraron la sanción de la ley que determina la vuelta de YPF a manos del Estado.
Por Nicolás Lantos
Después de la votación, el palco se pobló de funcionarios y dirigentes que festejaron junto a la militancia.Imagen: Pablo Piovano
En la Plaza del Congreso había tantas banderas como personas y había muchas personas. A menos de una semana del multitudinario acto en Vélez, la organizaciones políticas y sociales kirchneristas volvieron a ganar la calle y llevaron cerca de cinco mil personas hasta la puerta del Congreso para celebrar la sanción de la ley que declara de interés nacional la explotación, exploración, industrialización y comercialización de hidrocarburos y declara la expropiación de YPF. Mezclados entre la multitud, varios dirigentes celebraban codo con codo, entonando los cantitos para hacer pasar el tiempo. Tras la sanción en general, el escenario montado frente a las rejas se pobló y funcionarios, legisladores y algunos militantes que lograron saltar las vallas bailaban al ritmo de canciones de rock nacional. Al cierre de esta edición, la plaza permanecía poblada por un grupo que esperaba al final de la votación en particular para cantar el Himno Nacional al unísono con los diputados en el recinto.
El sol caía sobre la plaza, pero el clima acompañó y el calor humano hacía el resto: muchos llevaban sus camperas en la mano. Desde media tarde las columnas habían ido acomodándose frente al Parlamento y en sus alrededores y para las cinco, horario en el que estaba convocada la movilización, la avenida Entre Ríos ya estaba cortada por un millar de militantes. Las agrupaciones que encabezaron la convocatoria fueron las mismas que habían organizado el acto de la semana anterior, por lo que las expectativas previas sobre la convocatoria eran moderadas: “Quemamos todos los cartuchos la semana pasada”, comentaba a Página/12 uno de los organizadores, horas antes de la movilización, moderando expectativas.
Sin embargo, ninguna de las organizaciones quiso quedarse afuera de las celebraciones por la recuperación de YPF, y allí estaban: La Cámpora, el Movimiento Evita, Kolina, la Tupac Amaru, la CTA, la Corriente Peronista Nacional y la Martín Fierro, el Nuevo Encuentro y el Partido Comunista Congreso Extraordinario, el Frente Transversal y Miles. A ellos se sumó una nutridísima columna de la Juventud Sindical (que se había ausentado en Vélez) y otras agrupaciones de menor porte, como el Vatayón Militante y La Scalabrini. Había también oficinistas recién salidos de sus trabajos, de traje y corbata y portafolios en mano; había familias y niños montados sobre los hombros de sus padres; había un revuelo alrededor de Florencia Kirchner que, mezclada entre sus compañeros, accedía a fotografiarse con todos los que se lo pedían; había puestos que vendían hamburguesas y cocacoleros y vendedores de garrapiñada. En todos los rostros una sonrisa funcionaba como uniforme.
“Espero el momento de la votación con mucha expectativa, pero viviendo un día histórico.” Andrés “El Cuervo” Larroque, secretario general de La Cámpora, no podía disimular su ansiedad y por un rato abandonó su banca para bajar a celebrar. “Este es un día de consenso y mirando hacia adelante con todo el futuro que queda y que se está por construir”, agregó. En una improvisada carpa que armó Kolina pudo verse a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Pero la mayor concentración de dirigentes se dio alrededor del escenario (el mismo en el que Cristina Kirchner había celebrado su victoria en octubre bailando cumbia).
Por allí pasaron, entre otros, el vicepresidente Amado Boudou y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. También, el diputado bonaerense Fernando “Chino” Navarro, del Evita, que recordaba: “Quienes militamos en los ’90 y vivimos cómo se destruía el Estado y el aparato productivo soñábamos con este día, pero no sabíamos si alguna vez iba a llegar”, mientras que Quito Aragón, de la Martín Fierro, sostuvo que “esta medida expresa que volvimos a tener Nación y el país volvió a tener una direccionalidad política que tiene que ver con la autonomía y las banderas históricas del peronismo”. Un poco más allá, en el sector de la Tupac, un grupo de músicos intentaba las primeras estrofas del Himno a trompeta y bombo, mientras su líder, Milagro Sala, resumía el clima de celebración que inundaba la esquina: “Festejemos la recuperación de YPF gracias a la lucha del pueblo argentino y de nuestra compañera la Presidenta Cristina y de Néstor, que nos está acompañando y guiando para profundizar el modelo”.
Reivindicación de los jóvenes
Diputados de La Cámpora, el Movimiento Evita y organismos de derechos humanos reivindicaron el lugar simbólico que ocupó YPF en la historia del país. “No es una empresa más, está en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo. A aquellos que quieren teñir esta medida como si fuese una manipulación de las emociones, les decimos que YPF emociona, porque significó la presencia del Estado en los lugares más recónditos de nuestra patria”, manifestó Anabel Sagasti, de La Cámpora. Los discursos de los jóvenes legisladores reivindicaron la militancia, la historia del país y su propio presente. “Sabemos que la dictadura desapareció personas. Los ’90 fueron una continuidad. Una de sus víctimas fue YPF, que tiene un sentimiento hondo en la población y muchos vínculos con los organismos de derechos humanos. Recuperar YPF es recuperar nuestra identidad”, sostuvo Horacio Pietragalla, nieto recuperado. Andrés “Cuervo” Larroque destacó que era “un día histórico”. La política les ganó a las presiones mediáticas y económicas. Nos causaron profunda preocupación algunos discursos que agraviaron la memoria de Néstor Kirchner. Es imposible porque vive en el corazón del pueblo argentino. Vive porque no se arrodilló frente a las corporaciones”, concluyó, ante el aplauso cerrado de la militancia.
ALCANCES DE LA LEY QUE BUSCA TRANSFORMAR LA DEPREDACION EN UNA ACTIVIDAD “DE UTILIDAD PUBLICA”
No más “libre disponibilidad” para pocos
La nueva ley fija una nueva política de hidrocarburos, con límites al uso del petróleo y el gas. Ya no será de libre disponibilidad de quien lo extraiga ni podrán fijarse precios arbitrarios al combustible en cada región.
Por Raúl Dellatorre

Cavallo (ministro) y Estenssoro (interventor) habilitaron, en 1991, el camino a la privatización de YPF.
Argentina tiene, desde ayer, una nueva política hidrocarburífera. Aunque falta reglamentar aspectos que establezcan obligaciones específicas, todas las empresas petroleras que operan en el país deberán ajustar su accionar a una ley que dispone que, a partir de ahora, petróleo y gas dejan de ser un bien comercializable a granel en el mundo, un “commodity”, para pasar a ser un “bien estratégico”, sujeto al interés público nacional, y por lo tanto ya no más de libre disponibilidad.
Argentina tiene, desde ayer, una nueva política hidrocarburífera. Aunque falta reglamentar aspectos que establezcan obligaciones específicas, todas las empresas petroleras que operan en el país deberán ajustar su accionar a una ley que dispone que, a partir de ahora, petróleo y gas dejan de ser un bien comercializable a granel en el mundo, un “commodity”, para pasar a ser un “bien estratégico”, sujeto al interés público nacional, y por lo tanto ya no más de libre disponibilidad.
Es lo que resuelven los primeros tres artículos de la ley votada anoche en la Cámara de Diputados (Título 1, De la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina). La legislación vigente hasta ayer permitía que el petróleo y el gas fueran tratados como propiedad de la empresa que los extraía. Esta es una de las consecuencias de una política de desregulación amplia promovida a partir de 1989, que fijó, entre otras normas, un “régimen de libre disponibilidad de los hidrocarburos” (artículo 4º del Decreto 1212/89), cuya entrada en vigencia se fijó para el primer día de 1991.
En esa misma fecha, YPF dejó de ser sociedad del Estado para convertirse en Sociedad Anónima, que fue la forma en la que se la “empezó a vestir” para la privatización. Su interventor era entonces José Estenssoro. Con su nuevo “status”, la petrolera creada en 1922 por Hipólito Yrigoyen empezó a firmar contratos de asociación con firmas privadas que pasaban a ser operadores y beneficiarios de la “libre disponibilidad” del petróleo que extrajeran. Pérez Companc fue, en esa primera etapa, una de las mayores beneficiarias, pero el reparto no dejó a nadie afuera.
La ley votada ayer cambia radicalmente ese modelo, que permitió en los hechos que las firmas privadas se adueñaran de los hidrocarburos extraídos pero también de los que permanecían en el subsuelo, “las reservas”, al poder elegir qué inversiones hacer y cuándo. Si había compromisos firmados, el incumplimiento no se castigaba, con lo cual era lo mismo que si no existieran.
El artículo 1º de la nueva ley declara de interés público nacional la explotación, industrialización, transporte y comercialización del petróleo y el gas. El fin es “garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las distintas provincias y regiones”, dice. Equidad social y empleo significa que las petroleras no podrán disponer de los hidrocarburos o sus derivados (combustibles) para exportarlos, si no se garantiza previamente el abastecimiento para la actividad interna. “Competitividad de los diversos sectores” significa que esos recursos deberán ser suministrados a precios convenientes para su uso en procesos productivos. “Crecimiento equitativo y sustentable de provincias y regiones” significa que no se permitirá discriminación de precios por región, como las que existen actualmente.
Ni libre disponibilidad del producto ni libre fijación de precios es la interpretación directa que surge de este artículo fundante del nuevo modelo.
El artículo siguiente anticipa que el Ejecutivo “arbitrará las medidas conducentes al cumplimiento de los fines de la presente”.
En esta nueva política, YPF en manos del Estado se convierte en el instrumento motor que le dé impulso. Es por ello que el título que se refiere a la recuperación de su control viene después, en el texto de la ley, que el de la declaración del principio de soberanía sobre los hidrocarburos. “A los efectos de garantizar el cumplimiento de los objetivos de la presente (ley), declárase de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51 por ciento del patrimonio de YPF SA”, dice el artículo 7º con el que se inicia el Título 3 de la norma. “El Poder Ejecutivo Nacional ejercerá los derechos políticos sobre la totalidad de las acciones sujetas a expropiación hasta tanto se perfeccione la cesión de los derechos correspondientes”, dispone el artículo 9º. Esto es, no se esperaría a la fijación del precio de los bienes sujetos a expropiación por el Tribunal de Tasación (art. 12º) y su pago para la toma de control de pleno derecho.
En el capítulo siguiente, la ley fija las condiciones para la continuidad operativa, jurídica y de gestión de YPF SA. “La Comisión Nacional de Valores, en el día de la promulgación de la ley (¿el lunes próximo?), convocará a una asamblea de accionistas a efectos de tratar la remoción de la totalidad de los directores titulares y suplentes, y la designación de sus reemplazantes por el término que corresponda”. Ello habilitaría el ingreso de “una conducción profesionalizada” que reemplace a la intervención. Ya suena algún nombre para encabezarla. Será el próximo paso importante en este proceso.
QUE PARTICIPACION TIENE YPF EN LOS DISTINTOS ESLABONES DEL MERCADO DE HIDROCARBUROS
Una petrolera que sigue pisando fuerte
La empresa que ahora controla el Estado lidera la producción de crudo, se ubica en el segundo lugar en la generación de gas, acapara el 52 por ciento de la capacidad de refinación y domina ampliamente la venta de combustibles.
Por Fernando Krakowiak
YPF concentra el 55 por ciento de las ventas de nafta súper y el 64 de premium.
Imagen: Bernardino Avila
Pese a haber perdido participación de mercado mientras estuvo en manos privadas, la petrolera YPF sigue siendo la principal empresa del sector. Lidera la producción de crudo, se ubica en el segundo lugar en la generación de gas, acapara el 52 por ciento de la capacidad de refinación y domina ampliamente la venta de combustibles. Por lo tanto, el Estado podrá disponer a partir de ahora de una herramienta clave para intervenir en el mercado de hidrocarburos.Según datos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) de febrero de este año, YPF produjo 31.853 metros cúbicos de petróleo por día, concentrando el 34,9 por ciento del mercado. En un lejano segundo lugar se ubica Pan American Energy, la firma controlada por British Petroleum y Bridas. El top ten se completa con la brasileña Petrobras (6,8 por ciento), la nacional Pluspetrol (6,5), la china Sinopec (6,3), la estadounidense Chevron (5,6), Tecpetrol de Techint (4,1), la francesa Total Austral (2,9), Entre Lomas, de la estadounidense APCO (2,5), y Capsa, de la familia Götz (1,8 por ciento).
La producción nacional de gas es liderada, en cambio, por la francesa Total. En febrero produjo 33.459 millones de metros cúbicos diarios, concentrando el 28 por ciento del mercado. La firma superó a YPF en 2009 debido a la buena performance de sus dos plataformas off-shore en la cuenca austral (Carina y Aries, ubicadas en Cañadón Alfa y Río Cullén, Tierra del Fuego) y dos yacimientos en la cuenca neuquina (Aguada Pichana y San Roque).
YPF está en segundo lugar con el 23,8 por ciento del mercado, debido fundamentalmente a los 16.200 millones de metros cúbicos que le aporta el yacimiento Loma La Lata. La tercera ubicación le corresponde a Pan American, con el 12,5 por ciento. En este último caso, la producción se concentra en el área Anticlinal Grande-Cerro Dragón de Chubut (cerca de 9000 millones de metros cúbicos) y en el yacimiento Acambuco (otros 5600 millones), ubicado en la cuenca de Tarija, en el noroeste argentino. La brasileña Petrobras es la cuarta productora de gas, con el 9,3 por ciento del mercado. El resto de los operadores tienen participaciones marginales, destancándose Pluspetrol (6 por ciento), la estadounidense Apache (3,9), Tecpetrol (3,4) LF Company (3,4), Sinopec (1,7) y Capex (1,5 por ciento).
Es conveniente aclarar que IAPG informa la producción de los pozos que opera cada petrolera, pero en esos pozos suelen tener participación otras firmas asociadas. Por lo tanto, los datos suministrados son estimativos, ya que parte de la producción que se le asigna al operador es compartida con sus eventuales socios.
En el eslabón de la refinación, YPF concentra el 52 por ciento de la capacidad instalada a través de sus tres refinerías: La Plata (Buenos Aires), Luján de Cuyo (Mendoza) y Plaza Huincul (Neuquén). Además tiene participación en la Planta Industrial de Refinor en Salta. Entre el resto de los operadores del segmento se destacan Shell con su refinadora de Dock Sud, Esso con la de Campana, Petrobras con la de Bahía Blanca y Oil Combustibles, de Cristóbal López, con la de San Lorenzo, en Santa Fe.
En lo que respecta a la comercialización de combustibles, YPF tiene el 55 por ciento del mercado de nafta súper, seguido por Shell (17,9), Esso (12,4) y Petrobras (10,4 por ciento). En nafta premium su porción es mayor (64 por ciento), porque Repsol se había orientado fundamentalmente a ese segmento. Muy lejos le siguen Shell (19), Esso (9,1) y Petrobras (6,2 por ciento). Por último, en el mercado de gasoil YPF también concentra cerca del 60 por ciento del mercado.
Fuente:Pagina12
04.05.2012
Editorial
Llora, llora la derecha
En los ’90, Ramón Rioseco encabezó en Neuquén los primeros piquetes contra la entrega de YPF. Por eso anoche, poco antes de que el Parlamento votara la reestatización de la empresa con abrumadora mayoría, me asaltó la inquietud de hablar con él, para ver qué sentimientos lo invadían. Al fin de cuentas, la historia le estaba dando revancha.
Por: Roberto Caballero
Y estaba emocionado, feliz Rioseco, que ya no quema gomas sino que ahora es el intendente de Cutral-Có, porque las cosas que gritaba en las rutas, en medio de las volutas de humo, honda en mano y con la Gendarmería de entonces avanzando para desalojarlos con gases y balas de goma, hoy son políticas de Estado.
El cambio de paradigma del que habló Agustín Rossi, al filo de la histórica votación, se resume en las vivencias antagónicas de Rioseco y de varios millones de argentinos más que recuperaron el sentido de Nación que se extravió en los ’90. Son los mismos que resistieron cuando había que resistir y se pusieron a construir cuando alguien los convocó a soñar con una Nueva Argentina. Del 22% de 2003 con el que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada a las mayorías legislativas que permitieron recuperar YPF, pasaron nueve años, donde ocurrió de todo. En serio, de todo. Mucho de lo que ya sabemos, claro. Pero, en esencia, la experiencia política inédita del kirchnerismo, cuyo mérito como sepulturero del neoliberalismo es, a esta altura de los hechos, indiscutible. “A la historia lo que es de la historia, a la presidenta lo que es de la presidenta”, sentenció Rossi, harto de la mezquindad opositora, a quienes les agradeció el apoyo pero además les recordó que cuando tuvieron supremacía parlamentaria dejaron sin presupuesto al Ejecutivo durante 2011, y tampoco nacionalizaron YPF. A las cosas hay que ponerlas en su lugar: fue Cristina la que dio el gran paso. La que tuvo el coraje que no tuvieron otros. La que puso al Estado, finalmente, a la izquierda del mercado. Anoche, a las 21:40, la Argentina recuperó su soberanía petrolera. Como si esta vez se hubiera ganado la batalla de la Vuelta de Obligado, pero energética. El Estado democrático vuelve a manejar un recurso estratégico, indispensable. Retorna así el control público sobre la principal empresa nacional, que influye de manera determinante sobre los costos de la economía de 40 millones de argentinos. Por delante queda el desafío de transformar YPF en una empresa ágil y profesionalizada, que demuestre lo que somos capaces de hacer, cuando las cosas se hacen bien. Y es, además, otra pulseada que la política ganó desafiando las amenazas de las corporaciones. Por eso Rioseco festeja, allá en Cutral-Có. Porque ya no lloran sus viejos compañeros de ruta. Esta vez, la que llora es la derecha y sus voceros mediáticos.
04.05.2012
"YPF nos dará el abastecimiento que necesitamos los argentinos"
Lo aseguró a Radio América el senador Aníbal Fernández tras la histórica votación en Diputados que convirtió en ley la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera.
El diputado Agustín Rossi dijo que "los que se opusieron no tuvieron argumentos serios".
Por: INFOnews
El senador nacional Aníbal Fernández celebró la recuperación de YPF luego de una histórica votación en la Cámara de Diputados y afirmó a Radio América que permitirá que la Argentina "tenga el abastecimiento que necesita".
“Repsol terminó siendo más pesado que una vaca en brazos”, ironizó y destacó que “Argentina tiene hombres y mujeres muy capaces”. Además, recordó que “con lo de las AFJP también decían un montón de estupideces”.
En la misma sintonía, el jefe del bloque del Frente para la Victoria de la Cámara Baja, Agustín Rossi, aseguró que “fue una serie de jornadas históricas”.
“Fueron dos días de mucho trabajo”, agregó, mientras resaltó que “el número de la votación es trascendente” respecto de la fuerte adhesión de la mayoría de los bloques que integran el Congreso en el marco de la recuperación de la petrolera.
Además, Rossi dijo que “la Presidenta (Cristina Fernández) hizo el diseño de la nueva compañía para que sea ágil, contundente y con gran capacidad. El deseo de la Presidenta se va a cumplir sin ninguna duda”, expresó.
Por otra parte, el diputado destacó la posición de algunos sectores de la oposición aunque cuestionó el discurso del PRO y la Coalición Cívica. “En general me pareció que hubo buenos discursos de la oposición pero no sentí que los que se opusieron tuvieran argumentos serios. El PRO tuvo denuncias sin sentido. La posición de (Elisa) Carrió es la de un partido de centro derecha”, cerró.
"España tendrá que aceptar esta decisión soberana de Argentina"
Así se refirió a la sanción de la Ley de expropiación, el titular de la banca de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto. “Cada país puede por decisión soberana disponer de una mecánica de expropiación”, explicó. Por: INFOnews
El titular de la bancada de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, expresó que "España tendrá que aceptar esta decisión, que es una opción soberana de Argentina", en referencia a la recuperación de YPF, aprobada anoche por el Congreso.
"Era una posibilidad del tratado de asistencia recíproca con España. Si bien había un criterio de preservar las inversiones de ambos países, también cada país puede por decisión soberana disponer de una mecánica de expropiación, sobre la base de la autoridad pública. Es un camino soberano", dijo Pichetto.
El senador rionegrino consideró que la aprobación del proyecto del gobierno nacional constituye "un momento histórico para el país", al tiempo que dijo que la "medida está profundamente vinculada a la identidad de los argentinos y tiene una simbología muy fuerte".
"Además, tiene un gran significado para el desarrollo y el crecimiento del país. El petróleo, con los combustibles y el gas, forman parte del proceso industrial de Argentina, de la cadena de precios y de un país que debe seguir creciendo con autonomía y autosuficiencia", añadió el titular del bloque oficialista.
Indicó que para las provincias patagónicas es muy importante porque "van a formar parte de la empresa YPF, como accionistas". Y explicó: "No sólo vamos a recibir las regalías sino también a tener las utilidades como parte de la empresa".
Fuente:TiempoArgentino-InfoNews











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