7 de junio de 2012

NEUQUÉN: TESTIMONIOS DE DANIEL ZAPATA y RITA CANTERO.

Ex conscripto dijo que limpió La Escuelita 
Daniel Zapata declaró que al predio sólo accedían suboficiales designados para la guardia.
Neuquén-Durante la tarde de ayer el ex conscripto Daniel Zapata aseguró que participó de la limpieza del centro clandestino de detención "La Escuelita" en los fondos del Batallón 181 de Ingenieros de Construcciones donde visualizó “manchas de sangre”.

Zapata realizó el servicio militar obligatorio entre 1978 y 1979, perteneció a la Compañía C del Batallón y trabajaba en el parque automotor.

El testigo relató que “siempre hubo dudas sobre dónde mandaban a los suboficiales a hacer guardia”. Explicó que cuando indicaban los puestos de guardia además de los que estaban alrededor del Batallón identificados con números, mencionaban una sigla para los suboficiales. “Me daba entender que se dirigían a ese lugar ubicado en los fondos donde no se podía pasar”, aclaró.

Consultado por el presidente del Tribunal, Orlando Coscia, Zapata no pudo recordar la sigla que mencionaban para indicar ese puesto de guardia. Aunque Coscia preguntó si podía ser LRD, el testigo no logró confirmarlo. Aseguró que antes de finalizar con el servicio militar tuvo la oportunidad de ingresar a La Escuelita. Dijo que tuvo que entrar por el techo y que había una escalera para bajar.

Recordó además que afuera había una especie de fogón donde también se hacían guardias.

Dentro de esta construcción el ex conscripto recordó ver fardos de pasto y “manchas de sangre”. También llamaron su atención unos ganchos que colgaban del techo, “parecidos a los de las carnicerías”.

Zapata identificó a los imputados en esta causa Gustavo Viton, como teniente a cargo de la Compañía en la que era soldado, y Jorge Gaetani como subteniente.

Señaló que esa compañía viajó a Chile y que incluso antes del Conflicto del Beagle con ese país a fines de 1978 "nos llevaron a Allen para buscar chilenos indocumentados. A la fuerza se entraba a las casas y se veía si tenían documentos y decían que los iban a extraditar”, relató.

"Nos decían que estaba libre, pero nunca llegó"
Rita Cantero, esposa de Javier Seminario, militante del barrio Sapere detenido en agosto de 1975, aseguró que Luis Alberto Farías Barrera, imputado en la causa, estaba al tanto de su desaparición.
La víctima estuvo detenida en la Comisaría Primera y posteriormente en la U9. "Tenía miedo de que lo mataran", aseguró la mujer. 
Neuquén - Con la declaración de las testigos Rita Graciela Cantero, pareja de Javier Seminario Ramos -detenido en agosto de 1975 en el barrio Sapere y desde entonces se encuentra desaparecido-, y de Lucía Jara, madre de Cantero, se reanudaron ayer las audiencias en el juicio por delitos de lesa humanidad contra 23 represores de la región. Jara, de 83 años, vivía con su hija y Seminario en la vivienda del barrio de Sapere donde el 20 de agosto de 1975 fue detenido.

La mujer declaró que ese día efectivos de la Policía Federal, de la provincia y del Ejército entraron a su casa y "después de revolver todo nos llevaron detenidos a mí, a Seminario y a (Rita) Graciela", a la Delegación de la Policía Federal.

Recordó que el barrio estaba "copado" por las fuerzas represivas y también detuvieron a varios jóvenes y mujeres, pero " a mí y a mi hija nos dejaron en libertad ese mismo día".

Aseguró que unos días después, el 24 de agosto, fue “levantada" por un patrullero policial en cercanías del puente carretero que une las ciudades de Neuquén con Cipolletti, cuando se dirigía a su trabajo y que entre los uniformados identificó a un efectivo de apellido Rossi.

La mujer dijo que esa noche fue detenido Seminario y que escuchó sus gritos cuando era golpeado en la Comisaría Primera. Aclaró que estuvo nueve meses en prisión hasta que el 10 de mayo de 1976 fue liberada.

Afirmó que a partir de recuperar la libertad siguió visitando a Seminario en la U9 donde lo vio muy desmejorado. "La última vez que lo vi tenía mucho miedo", contó.

Rita Cantero contó que Seminario, nacido en Perú, estudiaba la carrera de Ingeniería en la Universidad del Comahue y que en el barrio luchaba por reivindicaciones para la comunidad.

En otro momento de su declaración, relató que en la segunda detención ella estaba trabajando, "era de noche, se lo llevaron semidesnudo porque estaba durmiendo". Recordó que estuvo detenido en la Comisaría Primera y después fue trasladado a la U9, "y a partir de entonces perdimos todo contacto, hasta que nos enteramos que estaba alojado en el penal de General Roca".

Recordó que en la U9 "estaba muy mal, triste, y tenía miedo de que lo mataran". "También me dijo que lo habían picaneado", agregó.

Encuentros con Farías Barrera 
La mujer dijo que varias veces fue al Comando de la Sexta Brigada de Neuquén donde era atendida por el mayor Luis Alberto Farías Barrera -imputado en esta causa-, quien le comunicó que Seminario estaba en la U6 de Rawson y a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Aseguró que Farías Barrera le mostró un papel donde decía que Seminario había sido liberado y reconoció que el documento fue firmado por su pareja. "Ellos decían que estaba libre, pero no llegaba", expresó Cantero.

Por último, manifestó que "siempre procuramos dar con su paradero e hicimos presentaciones en la Embajada de Perú y ante la Comisión de Derechos Humanos y al Ministerio del Interior".
FuentedeOrigen:http://www.lmneuquen.com.ar
Fuente:Agndh


miércoles, 6 de junio de 2012

"La escuelita" II "A algunos se los llevaron por estar mirando"

La resistencia a ser trasladados del asentamiento ubicado en el acceso a Neuquén fue la antesala a las desapariciones en 1976, explicaron los familiares de Javier Seminario Ramos.
 
La resistencia de los vecinos del barrio Sapere a ser reubicados en el otro extremo de la capital fue la antesala a las desapariciones de la militancia barrial después del golpe militar de 1976, revelaron ayer en el juicio los familiares del desaparecido Javier Seminario Ramos.

"A algunos se los llevaron por estar mirando y a otros porque los tenían marcados", explicó Lucía Jara de Cantero, suegra de Javier Seminario Ramos, al detallar los allanamientos y secuestros en 1975, cuando se llevaron, entre otros, a Javier Seminario, uno de los seis desaparecidos por los que se realiza este juicio.

El 24 de marzo de 1976, Seminario seguía en la cárcel por los hechos de Sapere.

Su mujer, Graciela Cantero, que lo veía a diario en la exalcaidía, lo pudo visitar en la U9 dos veces por semana luego del golpe. En agosto lo vio por última vez. Extremadamente flaco, triste y con signos de haber sido torturado. En noviembre fue retirado por el mayor Luis Alberto Farías Barrera de la cárcel de Rawson, adonde había sido trasladado en septiembre. Nunca más se supo de Javier Seminario.

"Lo fuimos a visitar y nos dijeron que no estaba, perdimos contacto con él y nos enteramos de que estaba en (la cárcel de) Roca, allí nos dijeron que no lo podíamos ver, que lo habían trasladado a Neuquén. Volvimos a la U9 donde nos dijeron que ya no lo tenían, que fuéramos al Comando y allá el mayor Farías nos dijo que estaba en Rawson y no supe más", describió Graciela Cantero.

Su madre, Lucía Jara de Cantero (que vivía con la pareja) detalló que en 1975 hubo dos operativos en los que actuó la Policía de la provincia, con la Federal y el Ejército. Aseguró que los operativos fueron realizados porque los habitantes del barrio se resistían a ser reubicados, ya que el gobierno de Felipe Sapag "no quería una villa en la entrada de Neuquén, querían un barrio residencial y poner un casino. Después de ir a la Gobernación nos prometieron los terrenos y cuando conseguimos las casas, quisieron poner a otros vecinos", detalló.

En el primer operativo "se llevaron a Graciela, a Seminario y a mí; nos llevaron a la Federal, pero como no había nada legal, el abogado fue y nos sacaron al mediodía. Ese día el único que no volvió fue Cancio (por Orlando Cancio, otro de los desaparecidos de Sapere). El segundo (operativo) fue por la noche al otro día. Íbamos al trabajo -hasta el correo- , nos levantó la policía cerca del puente y nos llevaron a la comisaría; me preguntaron por Seminario y les dije que estaba en la casa, de allí se lo llevaron", dijo Lucia.

Lucía Jara explicó que estuvo 9 meses en la cárcel junto con las vecinas Nelly Curimán y Josefina Cortés. "Sentía cómo le pegaban (a Seminario) en el pasillo de la comisaría. Yo no lo vi hasta el 10 de mayo (de 1976), lo fui a ver una vez; pero como yo había tenido PEN (a disposición del Poder Ejecutivo Nacional), no me permitieron verlo más. En noviembre salió en el diario que le habían dado la libertad a Seminario, Cancio, (José Francisco) Pichulmán y (José Delineo) Méndez; los esperamos, pero no llegaron más", describió.

Detalló que por Seminario "hice presentaciones en la OEA, en la embajada de Perú -Seminario era peruano- cuando no lo localizábamos. Graciela iba siempre al Comando, pero nunca le dieron una buena noticia".

Explicó que los allanamientos de Sapere se produjeron "porque nos querían desalojar, todos nos hicimos fuertes para no salir del lugar que teníamos".

También declaró el ex soldado Daniel Guillermo Zapata, quien testificó sobre la existencia de "La Escuelita", en el fondo del Batallón 181.

 La querella del Ceprodh pidió que se investigue el falso testimonio del comisario retirado de la policía de la provincia, Alejandro Rojas. Al término de su declaración, una mujer fue retirada de la audiencia cuando increpaba al testigo.

Rojas ya era comisario cuando participó en Sapere "de apoyo para gente de civil" -que dijo no saber siquiera a quiénes respondían- en los operativos que se llevaron a cabo en el barrio en 1975; pero fue notorio que no quiso validar ni sus propias declaraciones que había hecho ante la justicia en 1985, ni en el juzgado del ex juez federal Guillermo Labate en 2008, ni siquiera respaldó sus dichos en el anterior juicio, en el que también había sido convocado como testigo. "No dije que hubiera detenciones en Sapere", insistió. No se quiso acordar de que había dicho antes que la detención del vecino José Francisco Pichulmán -luego desaparecido- "había sido una cama", ni que le habían retirado material de la casa de Javier Seminario Ramos como "la Estrella Roja". "Me habré equivocado, no recuerdo, pido disculpas", fueron las frases recurrentes.

El pedido de la querella fue respaldado por la fiscalía.
Al término de su declaración, una mujer fue retirada de entre el público y se le retiró la acreditación, debido a que lo increpó como "asesino", "cómplice" y le enrostró a viva voz el cántico de los hijos de desaparecidos "a donde vayan, los iremos a buscar".

Graciela Cantero detalló que cuando visitó a su pareja Javier Seminario Ramos en la U9, "estaba triste y muy mal porque lo golpeaban, me dijo que tenía miedo porque lo iban a matar".

La mujer, que sigue viviendo en la misma casa que entonces, detalló que Seminario no quería hablar de sus padecimientos, aunque le relató que "le decían que dijera cosas que él no era, me dijo que lo habían picaneado también. Se sentía muy mal porque lo golpeaban".

La última vez que lo vio fue en la cárcel "a fines de julio o principios de agosto" de 1976. En diciembre de 1976, cuando lo buscaba sin tener otras novedades más que había sido trasladado a los penales de Roca y a Rawson; el mayor Farías Barrera, desde el Comando, "me dijo que a él lo habían dejado libre y me mostró un papel que tenía su firma. Fui muchas veces más a verlo porque no llegaba y una vez me metieron en un salón gigante donde me tuvieron toda una tarde y (Oscar) Reinhold (del destacamento de Inteligencia) se paraba al lado mío, me miraba; se ponía la mano en la cintura y me miraba, tenía miedo por estar ahí sola, pensé que también me iban a secuestrar o matar, pero no me dijeron nada hasta que me fui", recordó.
Fuente:CasaPueblos
Envío:Agndh

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