Viernes 20 de julio de 2012
Tras 11 años de peritajes, el Servicio Médico Legal identificó a cuatro detenidos desaparecidos asesinados en 1976 en el Cuartel Simón Bolívar de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).
Según fuentes judiciales -citadas por la agencia EFE- los restos pertenecían a los dirigentes comunistas Lincoyán Berríos Cataldo; Horacio Cepeda Marinkovic y Fernando Ortiz Letelier, y al militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Ángel Guerrero Castillo.
Los primeros eran parte de la tercera directiva clandestina que el PC tuvo durante la dictadura, luego de que las dos primeras fueran exterminadas por la DINA en 1976.
El proceso de identificación se realizó sobre la base de 200 pequeños fragmentos óseos, que serán entregados a sus familiares de las víctimas.
Organismos de derechos humanos explicaron que los restos de los dirigentes comunistas descansarán en el monumento a los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos del Cementerio General y que Guerrero será sepultado en Puente Alto.
En su momento, la dictadura desconoció la detención de las cuatro víctimas ahora identificadas, ya que habían huido a Argentina.
OPERACIÓN RETIRO DE TELEVISORES
La existencia del cuartel Simón Bolívar se conoció sólo en 2007, cuando fue develada por Jorgelino Vergara, alias “El Mocito”, un ex agente de la DINA.
Según señala la agencia EFE, citando fuentes judiciales, la identificación de las víctimas se logró porque, a diferencia de los otros detenidos de ese centro, cuyos cuerpos fueron arrojados al mar, sus cadáveres fueron lanzados al fondo de una mina abandonada en el sector de la Cuesta Barriga, junto a un antiguo camino a Valparaíso.
DETALLES EN "LA DANZA DE LOS CUERVOS"
Según revela el libro “La Danza de los Cuervos”, de Javier Rebolledo, basado en declaraciones de Jorgelino Vergara, alias El Mocito, en el cuartel Simón Bolívar funcionaron la “Brigada Lautaro” y el “Grupo Delfín” de la DINA,
El libro señala que las víctimas fueron sometidas a brutales torturas; algunos, como Fernando Ortíz fueron apaleados hasta morir. Tras asesinarlos, los agentes quemaron con sopletes sus rostros y huellas digitales para evitar su identificación.
En enero de 1979, el agente Erasmo Sandoval Arancibia, conocido como “Pete el Negro”, dirigió un grupo que retiró los cuerpos de la mina de Cuesta Barriga para después arrojarlos al mar en sacos con trozos de rieles atados.
De aquella exhumación clandestina, quedaron 200 pequeñas piezas óseas que permitieron la identificación de estas cuatro víctimas.
El desentierro de los cadáveres fue conocida como operación “Retiro de Televisores”, ordenada por Augusto Pinochet luego de que en 1978 se descubrieran 15 cadáveres correspondientes a campesinos asesinados en el sector de Lonquén, cercano a Santiago.
Sandoval, que admitió los hechos en una declaración judicial, ha señalado que tras desenterrar los cadáveres lanzaron varios perros muertos al fondo de la mina para justificar la presencia de restos, pues un campesino había descubierto los cuerpos e informado a la Vicaría de la Solidaridad, organismo de la Iglesia Católica que defendió los derechos humanos durante la dictadura.
“Pero nosotros llegamos primero”, se jactó en su declaración judicial “Pete el Negro”.
Fuente:NacionCL

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